Perdón, perdón, yo sé que la embarre, mas no era mi intención, causar tanto dolor (8) De verdad mil disculpas, he tenido semanas horriblemente horribles, con miles de situaciones estresantes y tristes, ni ganas me daban de escribir, pero hice todo el intento y salio esto (que no me convence mucho, pero espero les agrade) En verdad no sé si alegrarme o entristecerme por no ver reviews o mensajes xD, me refiero por culpa de mi desaparición, pero me lo tomare de buena manera. Todos tienen cosas que hacer y aveces no hay tiempo para reviuar xD. En fin, este capitulo es como la transición que tiene que haber para que se tomen las decisiones.
Lo que vienen es donde comienza lo bueno y en los cuales van a caerse de espalda. Se viene genialisimo, al menos eso es lo que tengo en mente. Las adoro y gracias por apoyar mi fic. Saludos :)
Pd: Estoy enojada porque perdió mi equipo favorito Universidad de Chile, pero eso me motivo pa' terminar el capitulo :)
Pd: Reviews es mi combustible porfa !
Besos, Pilar :)
Incidente Aislado
Decisiones :S
Los días comenzaron a transcurrir con tranquilidad, pero a la vez reconfortante calma, aunque para un alma que era desordenada por esencia, a veces cansaba el no tener nada que hacer o que su día se pasara de tienda en tienda eligiendo el decorado perfecto.
Incluso el día anterior había estado tan aburrida, que partió a la casa de Nique para ver que color de uñas combinaba mejor con su cabello. La rubia, solo sonrió y movió la cabeza. Había que de alguna manera u otra, llenar la agenda de Rose, porque o sino, era capaz de raparse al cero por su estado constante de "relajo".
Los saludos, abrazos y palabras emotivas, habían pasado y ya eran un recuerdo que atesoraría por siempre. Todavía se sorprendía al acordarse de su tío Harry llorando como Magdalena, al ver a su querida ahijada tan grande, aunque su familia más directa, no estaba muy alejado de eso.
Ron, el gran tipo pelirrojo, envolvió a su niña en un abrazo tan largo, que la pobrecita había terminado con sus hombros dormidos de tal presión, en cambio su madre la miro, sonrió, le dio un beso en su mejilla y se alejó sin decir nada más.
Todos sabían que a Hermione le costaba demasiado mostrar sus sentimientos. Decía que era una forma de mostrarse vulnerable. Ni sus hijos le quitaban esa coraza de frialdad, pero al ver que Rose se acercaba y la abrazaba fuertemente, está no pudo aguantar las ganas de llorar sin parar durante media hora y recriminarle el haberla abandonado, siendo que siempre habían sido muy amigas.
Pero eso era parte del pasado, no muy lejano, pero que ya estaba extinto.
−Rose, vendrás por lo menos una vez al año – se dijo ella misma, mientras miraba el techo del que había sido su cuarto, acostada sobre la cama – No quiero nuevamente pasar por todo este sentimentalismo.
La lechuza pego de lleno en el vidrio. Al parecer se le había olvidado llevar correspondencia a su habitación y era obvio, tanto tiempo sin usar ese cuarto, hasta las aves se olvidaban que ahí dormía.
Saco el pergamino, que se encontraba entre las patas del animal y lo desenrollo para leerlo.
Rose
Hoy en la tarde haremos una junta en mi casa para planear varias cosas y vernos un rato, ya que hace días que no nos juntamos todos. Le dije a Reyu que esperara tu respuesta, así que no te sorprendas por verla todavía ahí junto a ti. Ah, está entrenada para castigar los no por respuesta.
Un gran abrazo y un beso bien sonoro en tus mejillas, se despide el más sexy y simpático de tus amigos
Chris Zabinni.
Pd: Recuerda que tengo piscina, así que tienes que traer tu diminuto bikini.
Rose sonrió por las ocurrencias del moreno y miro al ave que tenia sus ojos tan grandes y brillosos, causándole miedo, así que se apresuró en buscar una pluma y pergamino para contestarle.
Sexy Zabinni
Como no quiero recibir, ni mucho menos conocer el entrenamiento de Reyu, acepto gustosa la invitación. Aunque creo que juntarse dos veces por semana es mucho, igual lo acepto. Todo sea por darle un buen matricidio a mi prima.
Un gran abrazo para ti y un besos extra, extra, extra sonoro en tus dos mejillas flacas y huesudas. Se despide atentamente el alma de la fiesta y la más amorosa de las Weasley
Hermosa Rose.
Pd: Uso trajes de baños enteros, así que de sexy no tendré nada.
Enrollo el pergamino nuevamente en los pies de la terrorífica ave, para luego darle algo de comer y dejarla volar a sus anchas.
Se tiro sobre la cama y soltó el aire que tenia contenido, por la boca, pero de repente vino un recordatorio a su cabeza.
− Mierda, no me he comunicado con los chicos hace tres días, deben pensar que estoy muerta – golpeo su frente y camino a la pieza de su hermano.
− Hugo, me prestas tu… − su voz quedo apagada, mientras miraba a un sonrojado Hugo, que trataba infructuosamente de subirse los pantalones.
− Rose, lo puedo explicar – se puso la polera rápidamente y arreglo su cabello – Ella es Sophia, pero le dicen Tophi.
− Hola Tophi – la cara de Rose era un dilema, casi tan blanca como el papel. No todos los días, se encontraba a Hugo teniendo sexo con ¿Tophi? Si, Tophi.
− Hola – respondió la chica sonrojada y tapando su cuerpo con la delgada sabana.
− Me llamo Rose – paso un ángel o más bien el silencio se hizo parte de esa extraña, cómica y vergonzosa situación − ¿Me prestarías el notebook, por favor?
− Si claro – rápidamente se acercó al computador y lo puso en las manos de su hermana.
− Eh gracias, espero que nos conozcamos más... Tophi – Rose de repente sintió la necesidad imperiosa de reír y fiel a su estilo, no se contuvo, así que lanzo una carcajada – Perdón, perdón – levanto las manos – Es que me fui de acá cuando todavía eras un chiquillo de quince años y ahora vengo y te encuentro en está situación. De verdad es muy, no sé antinatura.
− Es normal que quiera tener sexo, Rose – respondió Hugo hastiado – Hermanita, de verdad te eche mucho de menos, pero quisiera tener un poco de privacidad.
−Si, ya me largo – dijo rápido – Tophi de verdad, mil disculpas. Hugo, me debes cinco galones.
− ¿Por qué? – pregunto ofuscado.
− ¿Quieres que mamá se entere de tus incursiones en tu habitación, con tu amiga y con tu amigo? – Le apunto cierta parte al chico, logrando que este se pusiera más colorado – Mi silencio cuesta cinco galeones.
− Esto es extorsión – puso sus manos sobre el pantalón – Eres mala.
− Necesito ir a Hogsmade y los galeones no me vendrían mal, así que soltando dijo el profeta. Dame el dinero y no diré nada – La sonrisa de maldad que se formaba en el rostro de Rose, era casi tan diabólica como la que tenia Emily Rose en su exorcismo.
− Me las pagaras Rose Weasley, ya veras – le lanzo el dinero, para luego cerrarle la puerta en la cara y echar pestillo. Rose solo pudo largarse a reír.
O.O
− Y luego de eso Scorpius, se me acerco y me dijo que yo era lo más sexy que ella conocía y que quería estar conmigo. No me aguante y me lance sobre ella. Lo hicimos hasta en la cocina – un eufórico Zabinni, caminaba de un lugar a otro, moviendo sus manos como si nadara – Agradezco todos los días de que papá tenga el negocio fuera de Inglaterra, así tengo la casa para mi solito.
− Pero lo mejor es vivir solo – replicaba el rubio – Nadie te manda, ni domina. Puedes andar desnudo y dejar todo tirado si quieres.
− Tu no eres de dejar todo tirado y desordenado Scorpius, no mientas – la sonrisa bobalonica volvió al rostro del moreno – Hoy hay fiesta con piscina en mi casa, tienes que ir.
− Claro que voy a ir ¿a quien invitaste? – la pregunta capciosa, paso inadvertida para el moreno, que todavía se encontraba a tres metros sobre el cielo.
− Los mismos de siempre, las chicas, los chicos y uno que otro amigo de la Uni – se sentó a su lado − ¿Qué hará Dominique cuando me vea? ¿Me saludara con beso y todo incluido o simplemente me hará un movimiento de cabeza como siempre? Por primera vez estoy nervioso.
− Es porque por primera vez, una chica te gusta de verdad – sonrió al ver a su amigo, tan complicado – Tienes que estar tranquilo, ¿Ira Rose? – al hueso.
− Yo creo – lo miro un momento y sonrió de forma burlona − ¿Te gusta?
− No es gustar, me siento incomodo con ella cerca, pero eso no quita de que me pierda un momento agradable con mis amigos – Zabinni asintió y guardo silencio unos segundos.
− Dijo que era sexy – murmuro quedamente, para luego mirar a Scorpius, que estaba con su ojos abiertos desmesuradamente – No seas imbécil, no me gusta. Aunque antes me gustaba y las ganas no me faltaban.
− ¡¿Te gustaba Rose?! – El moreno volvió a asentir como si nada – ¿Com… cómo?
− Así como te gustan las mujeres, Malfoy. Las ves, te atraen un poco y esperas que ellas te miren, pero no te preocupes, fue solo un tiempo corto – hablaba, resuelto, casi como si se tratara del clima.
− Pero yo nunca lo supe – su voz estaba teñida con desconcierto, pero a la vez con un poco de dolor.
− No era algo que andaba contando a diestra y siniestra, aparte si te decía eras capaz de cortarme las bolas, por acercarme a tu amiga – dijo para luego acotar – Te recuerdo que los últimos tres, incluso cuatro años de Hogwarts, no dejabas que nadie se le acercara con alguna mala intención y si veías algo extraño, te deshacías del idiota en cinco segundos. ¿O acaso no te acuerdas de Wolferg? – Scorpius se levanto de hombros.
− Wolferg era un idiota – respondió mirando hacia al frente, mientras sus ojos se nublaban.
− Si y por idiota le rompiste la cara – Zabinni, trato de picarlo.
− Obvio, andaba diciendo que Rose quería con él y que habían estado juntos – miro a Zabinni – Si tu hubieses visto como estaba Rose, después de que ese tarado inventara todo eso, también te hubiesen dado ganas de ahorcarlo y partirle la cara. La pobrecita no paraba de llorar y trataba de justificarse conmigo, aunque yo tenia claro que lo que decía él era un puta mentira.
− Es como si te ardiera cuando hablan sobre Rose y los sucesos de Hogwarts ¿Es muy grave lo que paso para que ella se fuera así? – Scorpius se levanto de hombros.
− Si en tres años no preguntaste nada, no lo hagas ahora por favor Zabinni – se levanto − ¿Quieres una cerveza?
− No, tengo que ir a organizar la casa e ir a comprar algunas cosas a Diagon ¿No me quieres acompañar? – pregunto el moreno.
− Sera, no tengo nada que hacer – El rubio fue a buscar un poleron y salieron del departamento, conversando de lo bonito y divino de la vida.
− ¿Sabias que a Nott se le pego el espíritu santo y quiere pedirle matrimonio a Lucy? – Scorpius lo miro sorprendido.
− Wow, al parecer voy a ser el único soltero – Zabinni le palmeo el hombro.
− Lo dudo, tu mueves una piedra y salen ciento cincuenta chicas dispuestas a estabilizarte contigo – Sonrió – Aunque a lo mejor tu no quieres a esas ciento cincuenta, tu buscas a una en especial.
− No me gusta, fin de la historia – golpeo el manubrio – Ustedes los emparejados, sueñan con que son Cupido y andan juntado a todos con todos.
− Deja de negarlo. Puedes mentirte, pero sabes que ella te tiene mal – Scorpius de reojo vio como Zabinni se enseriaba, para luego escucharlo hablar: − Seré tonto, un poco lento y despistado, pero eres mi amigo desde que tenemos cuatro años y nos conocimos en las eternas navidades en la Mansión Malfoy y puedo asegurarte que te conozco perfectamente. Hace tres años no me di cuenta, pero al ver que pasaban los meses y tu estabas devastado, a un paso de volverte loco por perderla, comprendí que tu siempre sentiste algo más que una amistad por Rose – trato de interrumpirlo, pero no pudo – Y ahora, con su llegada, me lo confirmas de todas las formas habidas y por haber. Sigues enamorado de ella, incluso más. Ahora es un amor maduro, distintos, que difiere de la amistad que antes sentías y que si no haces algo, te puede dejar mucho más mal que antes. Ahora es capaz de matarte.
− ¿Desde cuando haces terapia? – Scorpius trato de distender el ambiente, sonriendo, pero no lo logro.
−Desde que tengo un amigo tan imbécil, que no es capaz de reconocer, que está enamorado hasta las patas y solo Merlín sabe hasta donde es capaz de aguantar – puso un tono más ceremonial – Puede que en su momento me dieran ganas de golpearte por verte tan mal, pero en verdad amigo, te admiro, porque yo en tu caso me hubiese terminado matando o yéndola a buscar donde fuese que se encontraba.
− Esto ya paso Zabinni, no quiero hablar nunca más de ella – paro el auto. Sin darse cuenta habían llegado al Caldero Chorreante – Ahora me queda esperar hasta la hora de tu fiesta, para verla de nuevo y créeme, yo ya estoy recompuesto.
− Al parecer no tendrás que esperar tanto – Scorpius no entendió – Mira quien va a entrando.
− Merlín, ¿Por qué me haces esto?
O.O
Justo luego de mandarle un mensaje privado a través de internet a sus "Tres mosqueteros" Recordó levemente el tema de la fiesta con piscina de Zabinni y al hacerlo, corrió hacia su maleta para buscar el temido traje de baño.
− Maldito Brad, apuesto que fuiste tú – sobre sus manos, reposaba un pequeño conjunto, rojo pasión, que más que bikini, parecía hilo dental. Desecho inmediatamente la idea de ir con ese minúsculo ropaje, sobre todo sabiendo que estarían casi todos sus primos ahí.
Opto por lo sano y se acercó al Londres Muggles, pero en todos seguía habiendo trajes de baños igual o más escandalosos que ese y los otros eran demasiado mojigatos.
− No puedo llegar con uno entero y encima vuelitos. Pareceré una niña de doce años recién desarrollándose.
Las únicas opciones que quedaban eran ir a Callejón Diagon y comprar uno nuevo o acercarse a las casas de sus primas y pedir uno prestado, pero eso también conllevaba en que terminaría eligiendo uno que les gustara a ellas y era bastante probable que fueran del mismo tipo que el que tenia guardado en el fondo de su maleta.
− Callejón Diagon, por favor ayúdame – entro al Caldero Chorreante, encontrándose con un ex compañero y amigo de Hogwarts – ¿Lucky?
− ¿Rose? – Dijo el chico girándose para luego envolverla en un abrazo arrollador – Rose, que gusto verte, estás maravillosa.
− Gracias, gracias, se hace lo que se puede – sus mejillas arreboladas, provocaron que el chico acercara sus manos y se las acariciara.
− Sigue siendo igual de guapa, como siempre –Rose se encogió de hombros − ¿Qué haces acá? Pensé que estabas estudiando en Estados Unidos.
− Y allá estudio, pero sucede que tuve que venirme – se acercó al odio del chico – Lily se casa.
− ¡¿Se casa?! – El grito debió escucharse en todo el lugar, porque todos se giraron a observarlos − ¿Con Lorcan?
− Para la otra lo publicas en El Profeta – sonrió – Si, con Lorcan.
− Me parece genial, voy a esperar la invitación o si no dile a tu prima que es una desgraciado – hizo un gesto amanerado, tan característico del, provocándole una melancolía − ¿Qué ocurre?
− Que desde que llegue, me di cuenta que deje muchas cosas y las extraño montones.
− Todos te extrañamos horrores, amiga – Se volvieron a abrazar fuerte. Cuando se soltaron, Edward el agarro de los hombros – Eras un angelito que nos rondaba siempre y que de un día para otro dejaras todo y te fueras, fue muy chocante.
− Lo sé – agacho su cabeza.
− Oye, ¿Ese no es el papucho de Malfoy? – Rose lo miro sin entender y con el ceño fruncido.
− ¿Perdón? – Se volteo y la mirada acerada hizo contacto con la azul marino – Scorpius – susurro.
− Lucky, tanto tiempo – la voz afable de Zabinni, hizo que volvieran a la realidad, desconectándose rápidamente – Rose, bonita ¿Cómo estas?
− Bien, bien ¿Ustedes? – se apresuró a hablar, provocando la risa ahogada del moreno.
− Bien también – la voz ronca de Scorpius lleno la estancia – Hola Lucky.
− Hola Malfoy – el chico sonrió de oreja a oreja – Rose, ahora estoy algo apurado, pero prométeme que nos juntaremos a tomar algo y reírnos de la vida, como siempre.
− Promesa – la pelirroja sonrió, aunque estaba demasiado tiesa y no era para menos, tras ella estaba el chico que le había roto el corazón y si daba un paso en falso seria el hazmerreir de él.
− Adiós chicos, un gusto verlos – le guiño un ojo a Scorpius, pero para este paso inadvertido.
Rose se giro lentamente y lo primero que vio, fue la mirada picara y socarrona del moreno, casi conteniéndose una carcajada monumental.
− Bueno – No sabia que decir, pero tampoco podía estar en silencio – No quiero quitarles su tiempo, chicos.
− No nos quitas el tiempo – su voz ronca, tan deseable y apetecible, Rose estaba dispuesta a meterse un fierro por los oídos para no escucharlo más – Vine a acompañar a Zabinni a hacer unas compras, puede unirte, si así lo deseas.
− Yo también tengo que hacer unas compras y la verdad es que me corto de hambre – hizo una mueca – no sé preocupen chicos, vayan no más.
Camino rápido hacia donde se encontraba la pared, para adentrarse al callejón Diagon, pero no recordó los ladrillos que tenia que tocar. Maldita sea, ¿tan mal la dejaba ver a Scorpius? Les podía apostar que ni siquiera recordaba su número de identidad.
Una mano blanca y delgada se asomo por sobre su hombro, tocando con su varita los lugares indicados, para abrir el pasadizo.
− En tres años se olvidan muchas cosas y yo creo que está es una de ellas – El cálido aliento, choco contra su oreja y erizo gran parte del cuerpo de la chica.
− Más bien se olvida todo – detrás de esas palabras ácidas, había un trasfondo tan fuerte, que noqueo por algunos momentos al rubio.
No pudo decir nada, porque la chica ya había volado, pero apenas la encontrara, tenia que tener muy claro que le iba a decir un par de cosas.
Rose camino por el lugar, mirando todas y cada una de las tiendas. Se entretuvo un momento en la tienda de animales, jugando con un pequeño hurón recién nacido, para luego acercarse a la tienda de pergaminos y plumas. Una que tantos recuerdos le traía de su época escolar. Sonrió largamente y se lleno de nostalgia.
− Rose, vine apenas me llamaste ¿Qué paso? – la chica se giro donde el rubio y lo abrazo fuerte – No me asustes, Rose ¿Qué paso, pequeña?
− La pluma que me regalaste – el hipido casi hacia inentendibles las palabras de la chica, pero Scorpius las escucho – El perro de mi hermano se la comió.
Se largo a llorar, como si hubiese muerto algún familiar, para después acercarse a la tienda y mirar la vitrina.
− La quería comprar de nuevo, para que no te dieras cuenta de lo que había ocurrido, pero no me alcanzo el dinero –Scorpius la envolvió fuerte entre sus brazos. A los quince años, ya se notaba que era bastante alto para su edad y fácilmente la pasaba por una cabeza.
− Escúchame bien, si yo te regale esa pluma, fue porque me nació. No esperaba, ni mucho menos quería que te sintieras tan responsable de ella. A cualquiera le pasa que pierde algo especial, pero no por eso voy a enojarme ni mucho menos dejar de ser tu amigo – uso el tono más compresivo que encontró – Además, yo si tengo el dinero para comprarte una nueva y lo voy a hacer – empezó a caminar hacia dentro de la tienda.
− No Scorpius – lo tomo de la mano y lo giro para que la mirara. Sus mejillas rojas, provocaron un estremecimiento en el chico, pero no dijo nada – Prefiero que me invites un helado, luego tendremos tiempo para que me compres otra.
− No me alcanza para invitarte un helado – Rose lo miro triste – Era broma tonta, vamos a Florean Fortescue. Y la próxima vez que te largue a llorar como ahora, trata de decirme de inmediato que es por una pluma, porque creo que más de alguien se debe haber asustado al verme correr como desaforado, por el llamado de una linda pelirroja.
− Te quiero mucho Scorpius – se abrazaron fuertemente.
− Yo también pequeña, yo también.
O.O
− ¿Podrías al menos hacer el intento de cambiar la cara? – Scorpius le lanzo una miga pequeña de pan y bufo – Déjate, llevamos dos horas en el Callejón y vez que nos cruzamos con Rose, haces sonidos guturales.
− ¿Qué quieres que haga? Me saco de quicio y aparte pasa por nuestro lado y se hace la desentendida, tengo unas ganas locas de… − Zabinni abrió mucho sus ojos y trataba como desesperado que se callara, pero Scorpius no entendía nada – agarrarla del pelo, encerrarla en un cuarto y hablar largo con ella. Decirle que por su culpa todo está mal…
Un presencia extraña tras él y un olor muy característico, hizo que parara con su monologo y se girara rápidamente.
− ¿Por mi culpa está todo mal? Que yo recuerde Malfoy, nunca te hice nada – Scorpius desde su silla la miro y no pudo evitar perderse en esos ojos – Porque mejor, no me invitan a comer, muero de hambre.
− Siéntate – Zabinni, le corrió una silla y miro feo a Scorpius, dándole una advertencia, para que se comportara – ¿Compraste algo?
Rose levanto las bolsas y luego las dejo caer al lado de su silla.
− Es que no tenia traje de baño – Scorpius frunció el ceño.
− Según lo que escuche, tus amigos te enviaron mucha ropa. O algo así dijo Lily – dijo Scorpius.
−Si es así, pero el traje de baño que me metieron en la maleta, era un hilo dental y no tengo ganas de andar mostrándome frente a todos – respondió resuelta, para luego quitarle el pan que estaba comiendo – Era lindo, pero no para mi, ya saben. Esos que son todos metidos y llenos de tiras que se meten en el tras…
− No necesitamos más detalles – interrumpió Zabinni al ver la cara roja de su amigo.
Scorpius tenía una imagen tan vivida de la chica con ese bikini, que incluso, se imagino sacándoselo con los dientes o rompiéndoselo en mil pedazos. Un escalofrió recorrió su espalda, era mejor no seguir con esa línea de pensamientos, si no quería terminar con su amigo muy "despierto".
− Nos podríamos ir juntos los tres – Sugirió feliz, tratando de calmar los desbocados latidos de su corazón. Scorpius la tenia muy complicada.
− Si, no tengo ningún problema, pero yo no manejo – le respondió el moreno.
− Pasamos por mi departamento y luego nos vamos para allá – Rose sonrió y llamo al mesero.
− Quiero comida, mucha comida – Scorpius movió la cabeza y Zabinni sonrió a destajo. Iba a ser un día largo – Ah, y se me acabo el dinero, así que me tendrán que pagar.
Sip, seria un día extremadamente largo.
O.O
− ¿Este es tu auto? – Scorpius asintió, mirando los ojos de huevo frito que había puesto Rose – Está magnifico. Adams alucina con el.
− ¿Tu novio? – no pudo evitar preguntarlo. Rose lo miro confundida, para luego desviar la vista.
− Algo así – mintió − ¿Puedo manejarlo?
La cara que puso lo descoloco completamente. Era la misma que usaba cuando quería algo y sabia que le era imposible, pero si estaba en sus manos cumplírselo, se lo daba. No podía decirle a nada que no y por eso mismo, ahora estaban en esa situación. Distanciados por una estupidez que no debería haber ocurrido – en ese momento – grito una voz, que no quiso escuchar.
− ¿Sabes? – Rose asintió gustosa.
− Lo básico, pero te tienes que sentar a mi lado, por si acaso.
Zabinni los miraba a los dos y no podía evitar sentir que desde un comienzo, Rose y Scorpius debieron estar unidos, ser el uno para el otro, pero no debían apresurar las cosas. Había pasado mucha agua bajo el puente y debían construir nuevos cimientos de confianza o sino, era bastante probable que todo volviera a irse a la mierda y era posible que ahora no existiera la reconstrucción.
− Súbete Zabinni, iras a dar un paseo sobre el auto más genial del mundo – El moreno solo movió la cabeza y se subió en la parte trasera del convertible. Un Lamborghinni Gallardo año 2025 – Tu, rubiecito, mete tu trasero en el auto, ¿quieres adrenalina?
− Rose, me estás dando miedo, no quiero meterme en problemas – dijo el rubio complicado.
− Tranquilo, todo estará bien – la cara de convencimiento de Rose, fue tan persuasiva, que Scorpius no dudo en sentarse a su lado y pedirle a Merlín que los protegiera.
Rose metió la llave y acelero sin pasar cambios. El sonido del fuerte motor la dejo extasiada, era un rugido de león, llamando a su manada y dando a entender que era lo máximo. Giro su cabeza y se encontró con Scorpius sonriendo genuinamente. Eso la lleno de confianza para mover la palanca.
− ¿Listo, cobardes? – Zabinni asintió, mirando hacia afuera.
− Nunca he sido cobarde – respondió el rubio.
− Eso deja que lo juzgue yo – Scorpius enarco una ceja.
− ¿Quieres decirme algo en especial? – pregunto inquisitivo.
− No, cuando yo quiera decirte algo, lo haré en tu rostro y no yéndome por las ramas – Scorpius tomo la palanca de cambios – Voy a manejar yo, no metas mano.
− Es mi coche – y se dio por zanjada la conversación.
Rose solo acelero y las llantas se quemaron contra el asfalto. Scorpius movió la cabeza, sin dejar de sentirse feliz por tenerla a su lado, sin sentirse extraño o enojado. Zabinni por su parte, se sentía el mal tercio.
− Rose vas muy deprisa – las casas comenzaban a pasar a una velocidad vertiginosa. Eran líneas de colores, sin distinguirse puertas ni ventanas – Rose bájale un poco. Los policías Muggles nos pararan.
− Sexy moreno, deja de llorar, no nos parara nadie – Scorpius comenzaba a preocuparse, pero tenia en sus manos el poder de parar el auto.
− Rose, no deseo morir virgen – la pelirroja freno fuertemente, haciendo que los dos chicos se fueran hacia adelante. Scorpius se quiso reír por la cara que puso, luego de su confesión.
− ¿Tú virgen? – El rubio solo asintió – Pero si te acostaste conmigo.
Y el mundo se detuvo.
El moreno comprendió todo y el rubio se quedo mudo. La pelirroja solo se levanto de hombros y sonrió. Todo había salido perfecto.
− Ahora entiendo porque fue tan malo – volvió a mentir – A lo mejor no sabes hacerlo Scorpius. ¿Vamos?
− ¡No! – Grito el chico – Puedo demostrarse cincuenta mil veces que soy el mejor haciéndolo – comenzó a sobarse las sienes – Es más te lo voy a demostrar ahora.
− Ni se te ocurra ponerme una mano encima – la voz sibilante de la chica lo hizo detenerse en medio camino – Tu no tienes derecho siquiera de mirarme con lasciva.
− Te puedo mirar de la forma que quiera – Estaban perdiendo el control y Zabinni comenzaba a ponerse nervioso.
− Chicos, estamos en medio de la carretera – pero su voz no fue escuchada.
− Puedo hacerte lo que yo quiera, porque tú sabes que en el fondo de tu corazón, lo deseas y añoras – Por primera vez, el moreno veía a Scorpius desesperado.
− No deseo nada, lo único que quiero es volver a Estados Unidos y estar con Adams – Scorpius empalideció.
− ¿Si? Él no te llega ni a los talones – Rose enarco sus cejas, por primera vez podía decir que en una discusión con el rubio, era la más sensata − ¿Por qué no lo traes y se casan ustedes también?
− Si lo voy a traer, es mi pareja en la boda − ¡Mierda! Ahora tendría que llamar al chico y decirle que viniera, nada estaba saliendo como debía.
− Chico estamos en la carretera. Rose avanza – los dos lo miraron – Estoy aquí, pero no diré nada de lo que conversaron. Solo quiero llegar al departamento de Scorpius. Los autos están pasando rapidísimo por nuestro lado, por favor avancen.
Scorpius paso el cambio y el auto comenzó a andar, pero a una velocidad más normal. Le daba las señales hacia donde doblar y que calles tomar.
Las cavilaciones de Rose la traían confundida, si no lo conociera tanto, diría que Scorpius estaba celoso, desesperado, asustado, como si le hubiesen arrebatado algo o como si hubiese descubierto que lo que creía que era de él ya no existía.
El rubio por su parte no podía ir más compungido. Pensaba que esa noche con Rose había sido gloriosa para ella, tanto como lo fue para él, pero con lo que le dijo, le quedaba claro que no era tan así. Que había sido un desastre y que Adams ahora se llevaba todos los premios. Golpeo el panel del copiloto, ganándose la mirada desconcertada de Rose.
− Aquí me bajo yo – grito Zabinni mientras salía corriendo y en el camino besaba el suelo. Entro al edificio y desapareció.
−Toma las llaves del carro. Corre muy bien la joyita – La pelirroja comenzaba a pasar por su lado, cuando este la tomo por el brazo.
− ¿Estás con Adams? – Rose lo miro desconcertada. La mirada gris y penetrante del chico la dejaba estática.
− Si – su voz titubeo, pero Scorpius no se dio cuenta de eso – Estamos juntos.
El estomago del rubio dio un vuelco y su corazón empezó a doler, pero no dijo nada. La soltó lentamente y la vio irse hacia el edificio, a la siga de Zabinni. Cabizbaja, pero tranquila.
La había perdido y vaya Merlín, que dolía darse cuenta de eso.
Pero… ¿Por qué tenia que dejar que se la quitaran? ¿Por qué no luchaba por ella y le demostraba que él si podía volver a ser su amigo y a lo mejor algo más?
Aunque hay estaba el meollo del asunto.
Scorpius ¿quería ser algo más?
Al parecer esa respuesta, la tendría que resolver lo antes posible, porque le quedaba un mes y medio antes que se fuera y realmente se le hacia asfixiante pensar en no estar con ella.
− Lo siento Adams, lo siento Rose, pero yo tengo que descubrir si te amo o no. Aunque esto nos lastime a los dos.
La tercera guerra comenzaría a formarse y aunque sabía que tenía muy pocos aliados, ya se sentía ganador.
Adams no podía quedarse con el premio, porque él ganaba en antigüedad y es, fue y será siempre, el primer hombre de Rose Weasley.
Capisci ?
