CAPITULO 4: Besa y… ¿Corre?
Por fin había podido quitarse ese horrible maquillaje de la cara. Además estaba agradecido de haber llevado una vestimenta normal de un chico de 19 años bajo la enorme falda que tuvo que usar la mitad de ese día.
Por su parte, James no se había dado cuenta de que aún portaba el bigote, así que antes de entrar al cine, Kendall se lo arrancó de golpe.
—¡Eso dolió! ¡Y mucho!
—¡Es una por todas las que me has hecho a lo largo del día!
James sobó la parte superior de sus labios y decidió no tomarle importancia a la sonrisa de victoria que ya se formaba en el animado rostro de su amigo.
Después de tanto insistir, James había logrado convencer a Kendall de seguir nuevamente a sus dos amigos; aunque con una evidente revolución interior, pues sabía que si seguían haciéndolo, todo terminaría mal. Muy, muy mal.
Al término de una larga caminata, y aunque no podían escuchar lo que ambos tortolos platicaban recorriendo las calles de la ciudad y uno de los tantos parques, descubrieron que la decisión ideal de Carlos para terminar una cita era un buena película, "donde la obscuridad de la sala es ideal para unos románticos besos", según las palabras de James.
—¿En verdad quieres ver esa película? —preguntó un desconcertado Logan a su amigo al leer la reseña que mostraba el cartel—. Suena, bastante cursi. Además, parece que sólo entrarán parejas, y tú y yo no…
—¡Pero claro que quiero verla! La he estado esperando desde hace mucho. Además, la primera parte no la pudimos ver porque, como siempre, terminamos arruinando las cosas con nuestras chicas —dijo recordando la terrible confusión con Candy y Megan.
Carlos se quedó callado por un momento, y se dio cuenta de que estaba omitiendo algo muy importante.
—¿Ocurre algo? —Logan trató de traerlo nuevamente a la realidad—. Carlitos.
—Logan, prometí que te daría la mejor noche en mucho tiempo, y yo estoy aquí decidiendo que película veremos —el chico junto sus manos frente a su rostro en señal de disculpa—. Por favor elije tú. La que quieras, esa será perfecta.
El chico listo sonrió ampliamente a su amigo, pues estaba sorprendido de lo correcto que Carlitos se estaba portando aquella noche; en verdad se estaba sintiendo especial gracias a ese trato.
—Dos para "Besa y cuenta parte 2".
Logan sacó el dinero de su bolsillo y lo intercambió por los dos boletos a la amable señora de la taquilla. El chico rió al ver a su amigo brincar de alegría; de verdad quería ver esa película.
James y Kendall no parecían muy contentos cuando vieron al par entrar a la sala donde la marquesina marcaba claramente una película romántica. El más alto se abalanzó hacia el camino, pero el rubio logró detenerlo y llevarlo hasta la taquilla para comprar los boletos.
—Que tierno —dijo la vendedora al momento de entregarle los boletos a Kendall—… Hace un momento otros dos chicos también entraron a ver la misma película. Que orgullo que por fin personas como ustedes se anime a mostrarle al mundo lo que son, sin importarles los prejuicios.
James le arrebató los pases a Kendall, y después de fulminar a la señora con una mirada salió corriendo hacia la sala número 2 del cine. Abrieron las puertas y se dieron cuenta de que la película había comenzado, pero antes de entrar se escondieron tras las puertas plegables al ver que Carlos iba hacia ellos.
—Seguro va a la dulcería —murmuró Kendall al escucharlo silbar de alegría.
Entraron a la sala, y sintiéndose resguardados por la obscuridad tomaron asiento hasta el final.
—¿Dónde está…?
James tenía todas las intenciones de buscar a Logan, pero rápidamente Kendall le puso la mano en la boca para callarlo, señalando justo a la persona que tenían de espaldas frente a ellos a dos asientos de distancia; era Logan.
Ambos se callaron, y puesto que aún aparecían créditos en la pantalla, observaron a Logan tomar un poco de ritmo. Al parecer él estaba… Cantando.
—Cause the world stops when I put my arms around you, around you… Nothing even matters... And nothing even matters…
—Nada me importaría más que poner mis brazos alrededor de él —dijo James desplomándose en su asiento.
Kendall estaba embobado con la pequeña versión de Nothing Even Matters que Logan entonaba en aquellos momentos. ¿En realidad sus amigos estaban teniendo una conexión tan intensa como para que Logan estuviera tan inspirado en aquellos momentos?
Vieron a Carlos regresar con una bandeja llena de comida chatarra y compartirla con el chico pálido en cuanto se sentó a su lado.
—Gracias Carlos, pero gastaste mucho en todo esto.
—Claro que no. Tú pagaste las entradas; así que era mi deber como parte de esta cita comprar las golosinas.
Rieron por unos momentos y James, desde su asiento, comenzó a imitarlos con gestos exagerados. Estaba tan impaciente que le arrebató las palomitas a un chico que pasó frente a ellos.
—¿¡QUE!? —dijo retándolo.
El chico se fue directo hasta donde estaba la chica con la estaba saliendo, dejando a James un tanto satisfecho por su triunfo. Kendall, por su parte, intentó relajarse para poder ver la película, pues era imposible estar todo el tiempo atento a lo que Logan y Carlos hacían. Sobre todo si había obscuridad de por medio y el ensordecedor ruido de las bocinas.
Para su mala suerte, la película comenzó; se trataba de una producción con una iluminación asombrosa en todas las escenas, por lo cual la pantalla brillaba tanto, que las siluetas de sus amigos dos asientos al frente se notaban a la perfección. No tardó en escuchar los quejidos de James al notar absolutamente todo lo que Carlos y Logan estaban haciendo.
Nada. Ellos no estaban haciendo otra cosa que ver con mucha atención la película, la cual era tan cursi que estaba deseando desde ya, que Jo no lo obligara a ir de nuevo, en su próxima cita. Había tantos besos y escenas subidas de tono que rápidamente todas la parejitas del lugar comenzaron a besarse como si de imanes se trataran.
James se estiró hacia el frente en cuanto vio a Carlos acercarse a Logan para susurrar algo en su oído; inmediatamente ambos soltaron una carcajada silenciosa. Logan le dio un empujón y enseguida Carlos intentó acercarse nuevamente. Aparentemente jugaban, pero la astucia de James lo hizo arrojarles un puño de palomitas.
El chico alto se escondió tras la butaca que estaba al frente, obligando a Kendall a hacer lo mismo.
Logan y Carlos voltearon inmediatamente, pero si los otros dos hubieran visto la cara del chico pálido, habría visto con claridad la gran molestia que se había plasmado en su rostro, mientras que el latino se mostraba confundido.
—¿Pasa algo Logie? —preguntó.
—No, nada Carlos —suspiró—. Bueno, la verdad es que… Desde que vi a los chicos en el restaurante he tenido la sensación de que nos están siguiendo.
—La verdad no creo que lo hagan —dijo Carlos sin preocupación—. Le dejé muy claro a James que dejara de molestarnos. Él sabe que cuando me molesto, hablo enserio. Como cuando me mintió acerca de Heather y….
—Carlos —lo interrumpió Logan—. ¿Aquello que dijiste en el restaurante era cierto? —lo vio dudar mientras ladeaba la cabeza. Al parecer no sabía de qué estaba hablando—. Me refiero a que es verdad eso de que siempre estaré ahí para lo que desees; aún y cuando sólo necesites que te escuche. Eres mi amigo y me importas mucho, pero… Al decirle a James que esta es la mejor noche que has tenido en mucho tiempo… ¿Decías la verdad?
Carlos pareció aliviado al reconocer de lo que estaba hablando su amigo. Terminó de tragar el refresco que tenía en la boca y…
—¡Claro que si Logie! —Sonriendo, el pálido reposó su mano en el hombro de Carlos—. Hace tanto que no salgo de Palm Woods dado que ustedes siempre están ocupados con sus novias, que creí que nunca más volvería a salir con mis amigos. Como en los viejos tiempos, ¿recuerdas?
James y Kendall se hicieron hacia adelante cuando vieron que la mano que Logan mantenía en el hombro de Carlos bajó para tomar la mano del chico. Carlitos bajó su mirada para ver con inocencia los dedos blancos entrelazarse con los suyos, lo cual provocó en él sentimientos encontrados.
—¿Logan? —preguntó Carlos—. ¿Qué haces?
Pero su amigo no respondió. Estaba tan perdido en la mirada de Carlos que no pudo hacer otra cosa que acariciar las mejillas de este con la mano que tenía libre. Aquello provocó que Kendall y James se inclinaran aún más hacia el frente; parecían muy ansiosos por lo que presentían, estaba a punto de ocurrir.
—Logan, ¿estás tratando de…?
El chico pálido se inclinó hasta donde estaba Carlos, tomándolo completamente desprevenido cuando juntó sus labios con los propios. James explotó en su asiento; estaba dispuesto a romperle el cuello a ese enano obsesionado con las salchichas envueltas, pero Kendall le tapó la boca y se aferró a él para que no se moviera de su lugar.
El beso continuó; era apacible y muy tierno ante los ojos del rubio, hasta que fue el mismo Logan quien rodeó a su cita con los brazos, dejándolos reposar sobre sus hombros. Carlos puso sus manos sobre el pecho del chico listo, hasta que su pareja de esa noche comenzó a intensificar el beso y recargó su peso en él, tratando de empujarlo para que se recostara sobre la butaca del cine.
James estaba verde del coraje y desbordó energía para poder soltarse del agarre de Kendall, por lo que el rubio no tuvo más remedio que empujar a su amigo hasta el suelo para que se quedara quieto. Era la solución perfecta, pues había quedado atorado entre las butacas.
Kendall asomó nuevamente su mirada justo para ver el momento en el que sus amigos se habían separado para poder respirar grandes bocanadas de aire.
—¿Qué fue eso? —preguntó Carlos tapando su boca. Su rostro parecía querer reventar.
—Un beso —Logan también parecía sorprendido y comenzó a balbucear—. Es que yo… ¿Tu no…?
Ambos se quedaron congelados y sin dejar de verse, parecían más que confundidos ante todo esto. Logan pasó de ser pálido como un papel a ponerse rojo, aún más que el mismo Carlos. Giró su vista hacia la pantalla al mismo tiempo en que cruzó las piernas con bastante prisa; había comenzado a tener un pequeño problemita que no podía ocultar.
—Amigo, lo siento pero yo no… —Carlitos cerró los ojos e hizo un ademán con sus manos—. ¡Rayos! ¿Qué hice mal? Viejo, lo siento si te di una señal errónea, en verdad yo…
—¡No! No, no, no… Carlos, quien lo siente soy yo. Arruiné algo que sólo debía ser una cita de simples amigos —Logan tomó las golosinas, las puso a un lado y se puso el abrigo que mantenía aferrado a su entrepierna—. Tengo que irme.
El chico se levantó y se dispuso a salir de la sala, dejando a un Carlos y a un Kendall muy confundidos. James tomó la suficiente fuerza como para empujar al rubio, pero cuando se levantó, no pudo ver a Logan; solamente a Carlitos correr hacia la puerta. El chico alto corrió tras él y Kendall tras James para tratar de que no cometiera un crimen.
—¡LOGAN! —gritó Carlos justo cuando el chico trataba de cruzar la salida del complejo de salas—. ¡Por favor no te vayas! Podemos solucionar esto. Somos amigos, ¿lo recuerdas?
—Mira —el chico se giró y lo vio a la cara—. Tú tenías razón desde el principio; no necesitaba una pareja, sólo necesitaba un amigo con el cual relajarme y olvidar todo lo relacionado con… Ella. ¿Y sabes qué? Lo arruiné.
—Amigo, no digas eso —dijo Carlos con empatía.
—Es la verdad. Se me subió la calentura y me dejé llevar por tus excelentes tratos. Eres el mejor, Carlitos. No-no-no sé por qué confundí las cosas —suspiró. En verdad deseaba olvidar todo—. Me siento tan patético.
—Logie…
Los enternecedores ojos de Carlos relajaron la tensión que se había formado entre ellos desde hace rato, pero fue el grito colérico de James el que deshizo la armonía del momento.
—¡CARLOOOOOOOS!
La gente se aterró ante la ira reflejada en aquel llamado, en cambio Kendall trataba de jalar sus ropas para que no llegara hasta donde estaban sus dos amigos, pero la furia ciega del chico lindo fue más fuerte que los delgados músculos del rubio.
—¡James espera! ¡Tengo que explicarte algo muy importante! ¡Las cosas no son lo que parecen pero necesito que me escuches! ¡JAMES!
La cara de Kendall lo decía todo; trató por todos los medios de detener a su amigo y explicarle lo que había visto; trataba de decirle que aquí el único interesado en un romance era Logan y no Carlos, pues el jovencito lo había rechazado con algo de delicadeza.
Carlos y Logan se mostraron confundidos ante la presencia del resto de la banda en el cine. Sobre todo por la cara de zombi que cargaba James.
—¿Qué están haciendo aquí? ¿No fue suficiente con lo sucedido en el restaurante? —preguntó Carlos con exigencia.
Pero James no respondió. Simplemente llegó hasta donde estaban sus amigos y se lanzó sobre Carlos, sujetándolo del saco y levantando el puño. Ante el inminente ataque del más alto, Kendall y Logan se lanzaron sobre James para quitárselo de encima.
—¿Cuál es tu problema? —preguntó el más bajito tratando de acomodarse la ropa.
—¡NO! ¡Cual es TÚ problema! ¿Qué rayos haces poniendo tus labios sobre los labios de Logan?
—¿Estabas espiándonos? —preguntó el chico pálido colocándose frente al más alto—. Carlos te dejó muy claro cuando te dijo que no nos siguieran.
—¡Claro que sí! ¡No quería que los siguiéramos para poder aprovecharse de ti sin que hubiera testigos! —señaló a Carlos con acusación.
—¿Aprovecharme de él? —preguntó Carlitos ofendido.
—¡Chicos por favor cálmense! —intervino Kendall—. Esto no tiene por qué salirse de control. Será mejor que vayamos a un lugar menos concurrido y se sienten a hablar. ¿Lo recuerdan? ¡Somos amigos!
El rubio intentó hacer recapacitar a sus amigos, en especial al más alto, pero sólo logró que los tres se le quedaran viendo sin mucho interés.
—Mas bien, ellos deberían ir a un lugar menos concurrido para que puedan hacer sus depravaciones. ¡Oh! ¡Tengo una idea! ¡Un hotel! —dijo James, mordaz.
—¿Qué te ocurre James? –preguntó Logan dándose cuenta que en verdad algo más estaba pasando ahí—. Este no eres tú. ¿Por qué estás tan molesto con nosotros?
—Eso es evidente, Logan —intervino Carlos sin quitarle la vista a James—. Está enamorado de ti.
Kendall y Logan se quedaron con la boca abierta; el primero por la impresión de que Carlos ya lo supiera y el segundo por evidentes razones. Por su parte, Carlos mostró una mirada destrozada, pues estaba soportando una lágrima que se aferraba a salir. Logan estaba esperando que James volteara a verlo para comprobar que las palabras de Carlos fueran ciertas, pero el chico alto y Kendall notaron los sentimientos que trataban de salir del latino.
—Si, ya lo sabía —dijo Carlos tratando de que su voz no se quebrara—. Apoyas todo lo que él opina, lo sigues a todas partes y lo miras como si quisieras comértelo. Es tanta tu adoración hacia él que no sé por qué Logan no se ha dado cuenta de eso. Te olvidas de todo lo demás cuando estás a su lado… Incluso de mí, a quien presumes como mejor amigo.
—Litos…
—Quiero estar con Logan pero no por lo que tú te imaginas. Lo quiero cerca porque últimamente él ha estado conmigo cuando lo necesito. En cambio tú… Sólo piensas en ir tras esas chicas y tratar de meterte en sus faldas para olvidar lo que nunca habrías tenido el valor de hacer; confesarle a nuestro amigo lo que sientes por él.
—Amigo —Kendall tomó la mano de Carlos tratando de guiarlo a la salida pero este se soltó—, será mejor que nos retiremos.
—Oye Carlos yo… —James quiso intervenir, pero el latino lo interrumpió para seguir confrontándolo.
—¿Por qué insistes en quitarme todo lo que tengo? Las chicas, mi noche con Logan… ¡Vaya! ¡Hasta los pensamientos! Todo, absolutamente todo gira alrededor de ti. Incluso mi vida.
Sin poder soportarlo más, Carlos se soltó a llorar, provocando que el corazón de James se estrujara tanto como hasta hace unos momentos deseaba hacerlo con el cuello del mismo hombre bajito que en estos momentos daba media vuelta para salir del cine.
—Por eso me rechazó —dijo Logan pasando su vista de un lejano Carlos a James—. Nuestro amigo está enamorado de ti. Y acabas de arruinarlo todo.
—Logan… Creo que es patético que te enteraras de mis sentimientos de esta manera pero…
—Oye James, creo que es más importante en este momento que arregles tu relación con Carlos. Además… Siento mucho decirte que yo jamás me había sentido atraído por otro hombre. Sólo hasta hace un momento cuando besé a Carlos, pero eso lo aclaramos y resultó ser una confusión. Y debo decir que… Aún siento algo muy fuerte por Camille.
—¡Genial! Perdí a mi mejor amigo y al mismo tiempo fui rechazado. ¡CARLOS!
Logan se quedó con las palabras en la boca cuando James salió corriendo en la dirección por donde Carlos había desaparecido. Tanto él como Kendall se sintieron en segundo plano.
—Creo que debemos volver a Palm Woods —comentó el rubio.
—Creo que tienes razón —suspiró con resignación el chico pálido—. Hoy ha sido la noche más extraña de mi vida, pero en verdad deseo que James y Carlos se reconcilien.
Los chicos caminaron lado a lado hasta la salida, comenzando una ligera platica y comentando pequeñas cosas sobre las interrupciones en la cita de ese día hasta que el estomago de Kendall le recodó que no había comido nada.
—Que mal —dijo el chico acariciando su estomago.
—¿Sabes? Carlitos y yo tampoco comimos debido al accidente con la pimienta y hay un restaurante de comida china no muy lejos. ¿Quieres ir?
—Es como si leyeras mi mente.
Ambos rieron y se dirigieron al norte para ir en busca del restaurante, pero esos pensamientos se fueron por el caño cuando los ojos de Logan vieron una escena que lo dejó helado; en uno de los tantos pilares que formaban la estructura del cine, una parejita parecía tener una cariñosa sesión de besos. Pero no fue la acción la que lo dejó en trance, si no la chica a quien el joven besaba apasionadamente.
—Camille —susurró, sintiendo muy apenas la respiración entrecortada de Kendall a sus espaldas.
Irremediablemente caminó en dirección contraria, tratando de perderse en la negrura que comenzaba a caer sobre Los Ángeles.
—¡Logan! ¡Espera!
Kendall lo siguió hasta que lo vio sentarse en uno de los tantos banquillos que adornaban las calles de la ciudad. Su amigo colocó sus brazos sobre los regazos y al mismo tiempo se tapó el rostro con las manos.
—Karma instantáneo, ¿no crees? —lo escuchó decir Kendall con un tono divertido—. Rechacé a James y ahora prácticamente acaban de rechazar a mí también. Aún y cuando aún no le he preguntado si quiere volver conmigo.
—Lo siento mucho —se disculpó el rubio.
Kendall se sentía mal por su mejor amigo, así que no dudó en obligarlo a levantarse para poder abrazarlo y trasmitirle el apoyo que deseaba darle. Eso sí; por más que deseó, no pudo verle la cara, pues inmediatamente Logan la hundió en el pecho del más alto. Este sintió de inmediato las lágrimas mojar su camisa clara.
—Quieres… ¿Un trago? —preguntó.
—¿De dónde rayos vas a sacar alcohol? Somos menores, ¿lo recuerdas? —preguntó el chico destrozado con una voz apenas audible para Kendall, pues la tela de su ropa causaba interferencia y Logan insistía en no despegarse de su pecho.
—No te preocupes. De eso me encargo yo.
…continuará.
Creo que al final si haré una capítulo más. ¡Chibi y Jackeline! ¡Muchas gracias por sus comentarios, de verdad me animan a seguir escribiendo! ¡Este capítulo está dedicado enteramente para ustedes!
Jackeline, ahí está la respuesta a tu pregunta; si hubo Cargan (aunque muy ligero) y nada de Jagan (y eso que es mi pareja favorita). Simplemente quería un cambio a lo que comúnmente escribo.
Chibi, resultó ser al revés; Logan fue quien se mostró interesado en Carlos. Lamento decepcionarte y no incluir Jagan.
Es por ustedes que seguiré esforzándome, pues nada es más importante para un autor que sus lectores. Chicos, espero no decepcionarlos con el rumbo que está tomando la historia, pero soy especialista en darle un giro de 360 a todo lo que hago (lo siento, no puedo evitarlo), aunque en realidad sería de 180. Ya no sé ni lo que escribo. Espero que no me abandonen y pueda tenerlos conmigo hasta el próximo capítulo, el cual será el final del fic.
Aún quedan sorpresas por revelar (guiño). Nos vemos en el capítulo 5 y ultimo.
