El ganador del ecs bocs oane es el boleto 234215 Felicidades :v
Me acabo de dar cuenta de la alta probabilidad de que Mangle sea transexual...
Mejor me callo, ya me está haciendo efecto la droga (?)
Disclaimer: La saga Five Nights at Freddy's pertenece al rey del reggaeton Scott Cawthon. El personaje OC Lynda Murtons es de la sensual escritora Karoru Gengar. "Chris the Janitor" pertenece a Rebornica, de Tumblr. Lo único que es de nuestra propiedad es la trama de este fic. Hecho con fines de entretenimiento, y sin intención de plagio.
Advertencias: Robotfilia, lenguaje vulgar, violencia y mucho gore hard estilo Mirai Nikki por parte de los personajes. Algunas inexactitudes con respecto al videojuego. Muchas teorías e ideas locas de nuestras cabecitas. Leer bajo su propio riesgo. Semi-AU, pues la trama transcurre en lugar de Fazbear's Fright y el tercer juego.
Capítulo 4
Lynda decidió no decir nada más. Apreciaba su vida, gracias.
—Primero viene el conejo gay y el osito gominola a intentar matarme, luego lo hace una rubia gorda y puta con complejo de diva junto a una peliblanca que parecía tener rabia... ¡Y ahora esto! No me pagaron para esto... —Lynda pausó varios segundos, el oso dorado y la bella marioneta teniendo su atención. —¿Podrían dejarse de pendejadas y desatarme?
—...Nope.
—¿¡Eh?! —Lynda calló al echarle una mirada a la habitación. Estaba llena de herramientas. ¿Acaso era una sala de tortura? —¿Qué es lo que... harán conmigo?
—Antes simplemente te hubiésemos metido en un traje y hubieses muerto. — Golden Pausó, y Lynda comenzó a temblar de miedo, sus orbes opacándose. —Sin embargo, podremos hacer lo que podemos con todas estas herramientas.
El dorado agarró unas pinzas más grandes que el doble del tamaño de sus manos y Puppet sonrió de manera inocente, como si la mierda que iría a pasar no doliera.
—¿Algunas últimas palabras, querida~? —Inquirió la marioneta amistosamente.
A Lynda sólo se le ocurrió sonreír nerviosa. —El término grito queda mejor para lo que acabas de decir, loca anoréxica.
Cogió todo el aire posible y gritó muy fuerte, quizás más que cuando Timothy había cerrado sus ojos.
—¡AYUDA!
Alargó la letra "a" lo más que pudo, hasta que un fuerte golpe con las pinzas en la cara la calló. Solo esperaba que el grito hubiese llamado la atención.
~O~O~O~
—¡Y no vuelvan a molestar en un rato, joder!—Gritó Bonnie, mientras veía a las dos robots féminas salir de escena blasfemando varias maldiciones.
—Dudo que lo hagan.—Apoyó el oso cantante. De pronto, un ruido lejano hizo eco en sus oídos. Una especie de palabra que claramente pedía auxilio.—Ay no...¡La mocosa!
Todos entendieron la exclamación desesperada de Fazbear, acompañado de un rápido giro sobre sus talones para después salir corriendo de la habitación. Foxy le siguió el paso sin chistar, pero Chica se giró para ver al conejo.—¡No te quedes ahí parado! ¡Hay que ayudarla!
El de ojos carmesí gruño.—Maldita sea, sabía que esa niña solo traería problemas.
Así fue como los cuatro se dirigieron para auxiliar a Lynda.
~O~O~O~
La castaña sabía que tenía sus segundos contados. El rubio de piel bronceada pasaba las pinzas por su cuello, un roce suave, pareciendo disfrutar el lamentable y tortuoso estado de la joven. "Al menos volveré a verte...", pensó la chica. Estando segura, para sus adentros, que ahí y ahora, iba a morir.
Pero unos fuertes golpes en la puerta detuvieron la miseria de Murtons.—¡Marinera, ¿se encuentra bien?! ¡Abra, por favor!
—¡Foxy!—Exclamó con alivio.
—¡Lynda, abre la puerta en este instante!
—Ah...y Freddy.—Murmuró con pesar.
Golden se tensó ante la mención de ese nombre.—¡Mierda! El idiota de mi hermano y sus estúpidos amigos están aquí...¡Puppet! Encárgate de esto, yo me largo.—Exclamó sin ánimos, tirando el arma al suelo.
La marioneta infló las mejillas, enojada.—¡Nada de eso! ¡Termina lo que empezaste, tonto!
—¡Termínalo tú!
—Bien...¡si eso quieres!—Y tomando un cuchillo de cocina, sonrió tiernamente.—Lo siento, preciosa. Lo usual es que no me manche las manos, pero viendo que el caballero no quiere hacer el trabajo sucio...—Fulminó con la mirada a Golden, quien se encogió de hombros.—Tendré que hacerlo yo...
—¡Bonnie, intenta derribarla!—Los gritos seguían oyéndose desde afuera.
—¡Eso intento! ¡No es tan fácil, ¿sabes?!—Contestó el morado detrás de la puerta.
—¡Apresúrate, Marion!—Vociferó el joven-oso.
Lynda miró con horror como la chica alzaba el punzante objeto, listo para clavárselo en la frente. Cerró los ojos con fuerza, dejando escapar un par de lágrimas.
—¡Buenas noches, Lynda Murtons!
Y supo que estaba muerta...
~O~O~O~
¿Había sido suerte el que le hubiese pegado una patada a Marionette, haciéndole soltar el cuchillo? Esperaba que no. La chica de máscara soltó una ligera maldición, mientras los animatronicos-humanos trataban de derribar la puerta todavía.
—¡Mueve el puto culo, Bonnie!
—Eso intento, cabeza de ketchup. ¡Cierra el jodido hocico, que me desconcentras!
Lynda forcejeó con sus agarres hacia la silla, liberando sus manos de la silla que la mantenía presa para ponerse mecánicamente de pie. Claro que, eso no le había ayudado en nada. Golden había tomado el cuchillo de cocina y la furiosa marioneta traía las pinzas. Ambos anunciaban dolor, por supuesto. Jodido dolor de ovarios para Lynda.
—¡Éntrenle perras! —Murtons retó, poniendo su cuerpo en posición defensiva. —Tengo puños y no dudaré en usarlos.
Golden fue el que trato de embestirla con el cuchillo, pero no se esperó que la chica lograra evadirlo con gracia y soltarle un puñetazo en su nariz y otra en el estómago, provocando abolladuras que dejaron K.O. al dorado. Murtons se quejó, sobándose sus manos por el dolor de golpear metal duro con toda su fuerza.
—Ayyy... —Se dijo en voz alta la joven castaña. Sus manos estaban rojas. —¡Me duelen las manos!
Afuera de la habitación, los cuatro Old estaban casi histéricos. Freddy tenía los brazos cruzados y aporreaba el pie en el piso en señal de impaciencia. Chica tenía los párpados caídos y la mirada harta con expresión de '¿Hasta cuando, chicos? ¿Hasta cuando?'. El pirata y el chico-conejo, bueno, con solo escucharlos podía distinguirse que estaban jalándose los cabellos por tratar de entrar.
—¡Bonnie, derriba la puerta ya!
—¡Puta madre! ¿Qué cojones crees que estoy haciendo, coyote?
—¡Bonnie!
Pasaron varios momentos en los que los Old siguieron forcejeando para derribar la puerta. Oían cosas tirarse y quejidos femeninos. Para cuando los cuatro ingresaron al pequeño cuarto oscuro, se encontraron a una Lynda de pie, quejándose de sus manos hinchadas, con sus nudillos sangrando, un Golden inconsciente y una Marionnette atada. Cosa que sorprendió a los recién entrados, aquel par era bastante peligroso.
—¡Mhmm, mhmm!—Trataba de gritar, histérica, la chica pelinegra. Amordazada y amarrada a la misma silla que Murtons había estado hace unos momentos.
Golden no daba señales de vida, tanto que Freddy pensó que a lo mejor la chica en serio había matado a su hermano mayor. Aunque en seguida lo dejó de lado "hiedra mala nunca muere", se dijo.
Chica la miró con los ojos abiertos.—Creo que no necesitabas nuestra ayuda.
—¡No! ¿Ustedes creen?—Soltó con total sarcasmo.—Pedí auxilio, pero mientras se peleaban por ver quien carajos abría la puerta, tuve que encargarme yo misma.—Regañó, dirigiéndose con el cuerpo molido hacia la salida. La noche la había dejado acabada.—¿Alguien sabe que hora es?
—Como las cinco y media...—Contestó Freddy, sereno. Procurando no despertar de nueva cuenta la furia de la chica.—¿Volverás a la oficina?
—¡No, cabrón! Iré a bailar la macarena al parque. ¡Por supuesto que voy a la oficina, imbécil! Vete a comer un tarro de miel jodido oso, o qué se yo. ¡Tan solo déjenme en paz! ¡Ya tuve suficiente!
Tras tremendo arranque de furia, seguido por un fuerte portazo, los animatrónicos supusieron que lo mejor sería dejarla ir.
Foxy se sintió mal luego de aquello.—Creo que marinera Lynda acaba de pasar la peor noche de su vida.—Se dirigió a un serio y callado Fazbear.—¿Tú crees que regresará, capitán?
Exhaló con hartazgo.—No lo sé, Foxy. No lo sé.
~O~O~O~
—Sabía que no debía haber firmado ese estúpido contrato de mierda...
Lynda gruñó cansada, recostándose con cansancio en el asiento que la oficina le depositaba. Tenía ambas puertas cerradas y la puerta de la ventilación bloqueada.
La chica, ya no traía ira, pero gruesas lágrimas inundaban sus ojos. Estaba en un estado deprimido, porque el contrato decía que eran mínimo 7 días de trabajo o sería demandada. ¿En que estaba pensando cuando había aceptado el empleo?
La chica sacó de su bolsillo del pantalón una foto vieja y arrugada de ella y un chico castaño de pecas y orbes azules océano. Ella y Timothy.
—Oh... ¿qué haré ahora? Sé que no voy a sobrevivir... —Murtons comenzó a llorar. —Oh... Timothy...
Tiró la foto al suelo, la imagen deslizándose de forma grácil por el aire para salir por debajo de la puerta, avanzó varios metros arrastrándose por el aire hasta que una mano robot la cogió, sus ojos mirando curiosos la imagen antes de dirigirse con sus compañeros.
—Hey, miren lo que encontré.—Bonnie y Chica se acercaron al pirata para saber que era lo que sostenía con tanta curiosidad.—¿Porqué la marinera Lynda traería consigo una foto así al trabajo?
Chica ladeó la cabeza.—A lo mejor es su hermano...
—No seas idiota, no se parece a ella. Bueno, además del cabello castaño.—Aclaró el de orejas de conejo. Luego, entrecerró los párpados, teniendo la sensación de que la imagen ocultaba algo que él conocía muy bien.—Ese niño se me hace familiar...es, no sé...extraño.
El zorro rió.—¡Tonterías, camarada! Tenemos que resolver este misterio... ¡hey, capitán, ven a ver esto!
Freddy estaba sentado en una esquina del cuarto. En el suelo y con la cabeza apoyada, mirando de lado a sus compañeros.—No tengo tiempo para sus tonterías. Hay que volver pronto al escenario, ya casi es de día.
—En seguida iremos, ¡pero primero mira la foto, por favor!—Suplicó Chica, quitándole el objeto al pelirrojo.—Vamos Freddo, echa un vistazo.—Extendió su mano, esperando que el oso la aceptada.
Bufó, rodando los ojos.—¿Para qué querría ver yo una imagen de la guardia y un jodido amigo de su infancia?—Los ojos de cachorro de la rubia le dijeron que no dejaría de joder hasta que aceptara.—¡Bien! ¡Dámela!—La arrancó de sus brazos, literal, y miró a los niños fotografiados sin importancia.—Listo, ya, la vi. Y como les dije, solo dicen estupideces. No veo nada raro en la...
Ante el corte brusco de sus palabras, y el desconcierto en su mirada, Bonnie se acercó preocupado.—Oye, Fredo, ¿estás bien?
Pero el oso pareció no escucharle.
~O~O~O~
—Seis de las mañana putas, yo me largo de aquí.
Lynda abrió la puertas de la oficina y al tratar de salir por la izquierda, no se esperó ver a Foxy en la entrada, con su fotografía en sus manos.
—Supongo que esto le pertenece. —Comenzó el pirata. Murtons le arrebató la imagen de las manos, sorpresa vista en su mirada. —De nada, marinera.—Gruñó sarcástico.
Lynda abrazó el pedazo de papel entre sus manos, alivio recorriendo su mirada. —No diré nada insultante sólo porque esta foto es importante... Gracias, Fox~.
Se quedaron en silencio varios segundos, y Foxy sabía que debía llegar al grano si quería saber por qué Boss había quedado en shock al ver la imagen.
—¿Quién es ese niño, marinera?
La castaña quedó en silencio. Dijo tan sólo cinco palabras.—Su nombre era Timothy Wilson.
—"¿Era?" — El zorro preguntó, confuso ante la palabra que indicaba pasado. La chica suspiró, y el zorro pudo jurar ver una lágrima asomar al ojo izquierdo de la guardia.
—Era, Foxy. — Aseguró. —Murió asesinado en una pizzería junto a otros niños.
Apartó al zorro de su camino y salió de la oficina, sus pasos lentos y cansados. El pirata tenía la mirada perdida. Así que era eso...—Pobre guardia—, pensó.
Cuando Murtons llegó a la salida, escuchó como alguien quitaba candados desde afuera.
Chris la miró burlesco cuando abrió la puerta.—¿Te divertiste?—Preguntó, viendo la mierda de estado en la que estaba la castaña.
Es ahí cuando Lynda volvió a sentir la furia dentro de sí.—¡Maldito hijo de perra! ¿¡Porqué no me dijiste que esas cosas intentarían matarme?!
—Serás imbécil, ellos no matan a nadie.—Mintió.—De seguro no los ignoraste y por eso fueron a por ti.
—¿¡Ignorarlos?! ¿¡Cómo putas madres los voy a ignorar cuando intentaron toda la noche arrancarme extremidad por extremidad?! ¡Dile a tu jodido jefe que terminando esta semana, renuncio!—Aquella frase resonó por todo el establecimiento.
El chico miró asombrado a la joven alejándose. Se sorprendió que tuviera tanto carácter, quizá si convenía que el parque tuviese a una guardia nocturna así.
Lynda, por otra parte, tan solo quería llegar a casa, tomarse una ducha y tirarse en la cama a dormir.
Porque al obscurecer empezaría su segunda tortura.
Dale a tu cuerpo alegría macarena, que tu cuerpo se mueve alegría cosa buena. Dale a tu cuerpo alegría macarena, ¡eeehhh! ¡Macarena!
Nunca combinen peyote con agua mineral, los efectos son duraderos :'v
¡¿Ven que todo el tiempo habíamos estado jugando mal el juego?! ¡Según Chris solo teníamos que ignorarlos! ¡Y a la madre, ya está! (?)
Ahora pues...regreso a mi cuevita...
Hasta el martes, guapuras.
