Haikyuu y todos sus personajes son propiedad de Furudate Haruichi.
Day: #4.
Prompt Used: Horror Story.
Rating: T.
Pairing: Kuroo Tetsurou/Hinata Shouyou.
Warnings: Esto está mas enfocado en el terror que en una pareja en sí, sin embargo la relación está allí. Lamento si Kuroo parece fuera de personaje, no es intencional.
Todo lo que está aquí, lo basé en parte en una historia de Junji Ito llamada: "The window next door" y por otra historia ajena que es "La mujer de la habitación oscura" de Minetaro Mochizuki. Esto va dedicado a una de mis amigas, Brisa. Gracias por darme una idea en general.
La primera vez que la vio fue extraño.
No había pasado ni una semana desde que Kuroo y él se habían mudado a un pequeño departamento que habían podido costear con los sueldos totalmente miserables de unos estudiantes universitarios. El lugar era bonito, lo suficientemente espacioso para ambos y cercano a la universidad. Así que entre acomodar las cosas en los lugares correspondientes, deshacerse de otras y tratar de estudiar para los próximos exámenes, no se había dado el tiempo de ver las ventanas, o algo que no fuera prestar atención a lo que ahora era importante.
Había sido casualidad, Kuroo estaba en la cocina preparando algo ligero para seguir con sus estudios y él acomodaba lo faltante en la pequeña sala de estar que tenían. Fue un error, su vista se había desviado a la ventana frente a él, sólo por un momento pero lo había visto.
Era una silueta, negra y delgada, no podía decirse a si mismo si se trataba de un hombre o de una mujer. Sólo le causaba una sensación de intranquilidad que le carcomía por dentro.
Hinata de por si era una persona bastante miedosa, sentía que todo podría asustarlo y que las películas de terror no sólo le hacían gritar y no poder dormir, sino que también a veces le provocaban nauseas. Sin embargo, en esa ocasión fue totalmente diferente, fue como si un sudor frío se apoderara de él, como su cuerpo se ponía tenso sin quererlo y como el ambiente comenzaba a hacerse cada vez mas pesado. El resplandor del poste de luz le hacía posible ver la figura, pegada en la esquina de la calle, como si observara fijamente la casa.
Quiso llorar, gritar o algo pero se dijo que era su imaginación.
No podía molestar a Kuroo en medio de la noche por sus momentos de pánico así que simplemente se alejó, cerrando antes la cortina.
¿Podían imaginar lo horrible que era el ver, los días siguientes, la ventana a la misma hora con la esperanza de que toda esa sensación desapareciera?
No importaba cuantas veces revisara, cuantas veces se diera el tiempo de decirse que era su imaginación o cuanto trataba de que Kuroo y los que venían a visitarlos no se acercaran siquiera a la ventana. Suena apresurado, se dice internamente, el tratar de contarlo todo de una, la primera impresión que tuvo y luego lo que trató de evitar o las veces que veía las cosas pero no podía evitar pensarlo y relatarlo de otra manera, no podía llegar a un orden correcto para contar lo que le pasaba, ni siquiera lo estaba relatando en verdad, sólo trataba de tomarlo como una historia que veía por la televisión, que se dedicaba a analizar en medio de su miedo.
Sólo intentaba algo que le hiciera olvidar la figura.
La mano de Kuroo le acariciaba los cabellos, su respiración era tranquila aunque no estuviera de esa forma en lo absoluto. Desde que había visto la figura se había forzado a ignorar sus nervios, sus ganas de vomitar y trataba de actuar como si no pasara nada.
No quería que se burlara de él, no es que desconfiara en la protección que Kuroo podría darle pero en muchas ocasiones entre sus gritos de horror o sus momentos de pánico, lo tomaba a juego por su personalidad y no sabía como decir ahora, en total convicción y sin sus momentos dramáticos, que no era algo que se imaginaba o algo que fuera ficción.
Una de las veces en que volvió a asomarse, se dio cuenta de algo que le hizo soltar lágrimas del terror que sentía. Kuroo estaba dormido, la habitación estaba a oscuras y lo único que podía ver fuera de la ventana era la luz de la farola y la calle totalmente vacía. Sin embargo, la figura seguía allí, lloró lo que tuvo que llorar mientras abrazaba sus piernas porque ahora podía diferenciarla. Era la figura de una mujer, alta y delgada, podía ver como estaba en sus huesos, como si no hubiera comido nunca y tan pálida que las heridas entorno a su cuerpo eran tan evidentes que le hacían tener arcadas, los hematomas en los brazos, las heridas en el rostro, como si tuviera sangre seca en las comisuras de sus labios, el cabello largo y negro totalmente desordenado que le cubría parte de la cara y esos ojos totalmente abiertos, desorbitados de una forma casi inhumana y de un color tan negro que se sintió atrapado, como si lo succionaran a un agujero en donde no podría salir jamás.
Esa noche tuvo un sueño, no le había vuelto a pasar desde que había empezado a vivir con Kuroo, sus brazos lo hacían sentir seguro, su respiración lo calmaba, los labios ajenos cerca de sus cabellos le hacían sentir que nada podría hacerle daño sin embargo lo había tenido.
Estaba corriendo, corriendo todo lo que podían sus piernas, sentía el ardor del cansancio, como se forzaba a seguir haciéndolo. Parecía tener una bata de hospital, se preguntó si algo le había pasado como para estar allí, no parecía haber nadie dentro y las luces parpadeaban una y otra vez, haciendo que el ambiente fuese mucho mas aterrador. Todo era tan confuso y él lloraba, lloraba y gritaba por ayuda.
"Por favor, alguien."
Sin embargo, nadie respondía, lo único que hacía eco era su voz desesperada. Lo último que recuerda del sueño es el miedo tan vivido que sentía, como todo le quería paralizar el cuerpo pero ante el miedo de morir que era mucho mayor, se forzaba a seguir corriendo. Recuerda la mano cerrándose sobre su tobillo y como caía de bruces al suelo. Se recuerda llorando con mas fuerza y después nada.
Dicen que los sueños suelen estar conectados a sucesos que pueden ser en el futuro, cosas que pasarán si no las cuentas. Hinata tenía miedo de que algo así pudiera cumplirse. ¿Dónde estaba Kuroo? ¿Algo le había pasado también? ¿Guardar silencio sobre la situación no haría peor la cosa? No quería hablar, no quería asustar a nadie por nada pero tampoco podía dejarse llevar por eso y esperar a que pasara en algún instante.
Se armó de valor una noche.
La silueta estaba ya frente al jardín del departamento, Hinata no sabía cuanto tiempo estuvo en medio de sus pensamientos como para no darse cuenta del tiempo y de cuantos pasos daba hacía la ventana. Kenma ese día estaba con ellos, ante la idea de una noche de videojuegos y películas, que aunque él no gustase de mucha gente a su alrededor, lo soportaba por ser ambos muy cercanos a él. Kageyama le había rechazado la invitación ante otras cosas por hacer y no consideraron invitar a otras personas ante el pensamiento de hacer sentir a Kenma mejor.
Suponía que con su amigo allí, la cosa podría ser mas sencilla de contarle a Kuroo.
Se equivocó.
"Te estás imaginando cosas, Chibi-chan."
"Por primera vez, estoy de acuerdo con Kuroo. Shouyou, de seguro son imaginaciones tuyas."
Sintió las lágrimas presentarse de pronto pero no lloró, no, porque él sabía que no era una broma. Lo sabía. Sin embargo no trató siquiera de llamarlos a que fueran a ver la ventana. La mujer sonreía la última vez que la vio, la comisura de sus labios no era normal, se extendían por toda la mejilla y los dientes que veía eran puntiagudos. Era mejor que no le creyeran, era mejor que vivieran en la ignorancia.
Porque él podría con todo eso por si mismo.
.
¿Nunca han sentido que algo los ve desde alguna parte de su habitación?
Es lo que primero que lee en la primera página de internet en la que entra y Hinata cierra sus ojos en un intento de controlar su miedo, no quiere gritar, no quiere que Kuroo se sienta mas presionado. Esos últimos días, el mayor había intentado sacarlo mas a menudo de casa, había intentado invitar a mas gente al departamento y por sobre todo había estado encima de él como si no fuera capaz de estar solo en casa sin sufrir un ataque de pánico. Lo apreciaba, intentaba distraerlo pero no quería salir.
No quería.
Ella estaba afuera, si tenía que salir por las clases, siempre lo hacía por la puerta trasera y escalaba por las paredes para aterrizar en la calle de atrás aunque sus vecinos se quejasen de ello. Kuroo estaba preocupado, pero no quería verla, no había nada que lo hiciera cambiar de opinión.
Así que, decidido, entró a un blog sobre personas que narraban sus experiencias paranormales, nunca imaginó que entraría a uno sin que tuviera en mente alguna tontería como que las luces se apagaron o que uno de sus compañeros lo asustó creyendo que había visto a alguien que no era parte del equipo de voleibol o cosas así. La cosa es que, cuando intentó escribir algo sobre ello, sentía que algo le evitaba publicarlo, sentía que algo le veía aunque no estuviera cerca de la ventana correspondiente y terminaba por borrarlo todo.
Empezó a escuchar voces después de un par de días de esa experiencia.
"Querido~ ¿Estás dormido?"
"¿Cómo estás esta noche? Es muy agradable..."
"¿Te gusta la vista de la ventana?"
Eran susurros primero, la mujer estaba cada vez mas cerca de la ventana y Hinata la escuchaba murmurar, cada noche cuando él se acercaba a la ventana y preguntaba tonterías, como si realmente pudiera estar dormido cuando pasaba frente a ella.
"¿Por qué no vienes a jugar?"
"¿Por qué no abres la ventana?"
La voz era aguda, escalofriante, profunda y quería forzar el gesto cariñoso como si de esa manera lo convenciera de salir de la casa o de abrir la ventana sin embargo, no iba a hacerlo. No, porque aunque los demás consideraban que fuera tonto, no lo era del todo.
Con el tiempo la voz se hacía mas clara, la mujer cada día se acercaba mas y Hinata entraba en un colapso tan grande que Kuroo tuvo que, por fin, escucharlo. Gritó, lloró, explicó y señaló todas las veces que pudo la ventana que daba a la calle, la que daba una vista plena a una parte del jardín y a la farola de la esquina. Porque estaba allí, tan cerca pero tan lejos también y sin importar que, Kuroo no veía nada. Su expresión era seria pero podía ver como en sus ojos estaba esa preocupación que sentía por él cada que se asustaba, cada que algo lo dañaba.
Lloró, se abrazó a si mismo y se alejó de Kuroo, porque no podía con ello. Ya no podía solo, todo fue peor cuando alzó la vista, cuando sus ojos llenos de lágrimas lograron distinguir la silueta frente a la ventana, los ojos inyectados en sangre mirándole con atención, la sonrisa ampliándose y los dientes mostrándose de forma grotesca.
Fue en cámara lenta.
Una mano larga, delgada, huesuda, alzándose y tocando la ventana. Kuroo lo escuchó, pudo ver su expresión confusa y su mirada fija en la ventana.
Era un ligero toque, ella estaba tocando la ventana. Por fin le había alcanzado y no pudo hacer otra cosa que gritar.
"Que se detenga, por favor."
No supo bien que pasó después de ello, cuando se dio cuenta, había despertado de un trance y estaba acostado en la cama, el reloj marcaba las 3 de la madrugada y no había señal de Kuroo por ningún lado.
El ambiente era pesado, Hinata todavía soltaba unas cuantas lágrimas, como si incluso entre sueños no pudiese librarse de ello. Se levantó, sus piernas flaquearon un poco y se dirigió a la luz que podía ver por la rendija de la puerta, la cocina estaba encendida, la televisión también aunque no hubiese un canal emitiéndose. Sólo el sonido que hace al no haber señal alguna, sentía el ambiente pesado, sentía ese miedo terrible que le hizo retroceder la primera vez que vio la figura en la ventana.
Lo último que logró recordar, fue el ver el suelo manchado de sangre, la sensación de horror y las ganas de destrozar todo a su paso porque él lo amaba con tanta fuerza que era capaz de mostrar su enfado a algo que tanto le aterrorizaba. ¿Qué importaba?
Sólo pudo ver el cuerpo allí, tirado, ensangrentado de su novio antes de escuchar la risa burlona a sus espaldas.
Su rostro girando con lentitud, el miedo recorriéndole por las venas y la sonrisa, la sonrisa de la mujer cada vez mas amplía.
"No abriste la ventana."
Bueno, hoy no me levanté con inspiración y eso es lo peor que puede ocurrirle a alguien, sin embargo me siento un poco orgullosa de esto. Cualquier parecido a otra historia es mera coincidencia.
