Ya llevaba delante del espejo un minuto o dos, diciéndome que debía tranquilizarme. Estoy segura de que Applejack estaba afuera haciendo guardia, supongo que es para cerciorarse de que no huya. Era perfecto, no podía escapar por la ventana porque estoy herida y el cuerpo aún me duele, no podía volar y no podía irme con ningún truco de magia. Pero odio que los ponies me vean así, tan patética, menuda, llorando y lamentándome. Sé que ella no me puede ver a través de la puerta, pero ¿A quién engaño? Sé perfectamente que puede oírme.

— Buena historia, Feather. — Increpó alguien al otro lado de la puerta de madera que comenzaba a astillarse por el paso de los años. Levanté la vista y me volví. No era la voz de Applejack, era Rainbow. — Pero necesitarás algo más convincente que una buena narración y una actuación para evitar pisar las mazmorras del palacio.

Me soné la nariz mientras trataba de reunir las fuerzas para responder. Y la verdad, no las encontraba en ningún lugar. Comenzaban a arderme los ojos por tanto lloriquear.

— ¿Van a entregarme? — Pregunté débilmente mientras lavaba mi cara como por tercera o cuarta vez. Solo me respondió el silencio, tragué saliva y salí tambaleándome.

Ahí estaban Applejack y Rainbow Dash de lado a lado a la puerta. La rubia me observaba casi con indiferencia, la mirada de la pegaso color cian era más dura y fría. Empecé a caminar hacia el comedor escoltada por ellas, pero la puerta estaba cerrada. Ambas yeguas intercambiaron miradas y Applejack entró. Yo estaba a punto de entrar, pero me cerraron la puerta en la cara. Creo que están decidiendo qué van a hacer conmigo…

Rainbow no ponía los cascos en el suelo. Se mantenía volando todo el tiempo aunque fuera a poca altura, a veces mirando al frente como si fuera un militar con una disciplina inquebrantable, volviéndose de vez en cuando para mirarme de arriba abajo. A veces dando vueltas en círculos… Cada segundo se me hacía eterno, y traté de imaginar, de qué estarían hablando adentro. Para empezar, RD seguro ansiaba unirse a la conversación, y (si es que realmente estaban decidiendo qué hacer conmigo) podía imaginarla votando para entregarme, pero necesitaban a alguien para tener un ojo encima de mí aquí afuera mientras toman una decisión.

Cada momento que pasaba se me antojaba más insoportable que el anterior. Mi corazón empezaba a latir más fuerte y más rápido al punto que comenzaba a pesar y a doler. Traté de respirar para controlarlo mientras sentía como mi boca y mi garganta se secaban. Justo cuando comenzaba a pensar en agua, la puerta se abrió. Rainbow me indicó que entrara y obedecí, entrando ella justo detrás.

Las miradas de las cuatro ponies estaban clavadas en mí con distintas emociones e intenciones. Antes de que yo pudiera pedir un vaso de agua, dijeron casi al unísono "Averiguaremos lo que pasó realmente"

Me sentí algo aliviada, pero no me atreví a moverme o a hacer algo.

— Eso no significa que te creemos o que te dejaremos ir — Sentenció Applejack. Vi a RD de reojo, se veía satisfecha.

Fruncí el ceño.

¿¡Cómo pueden no creerme!? ¡Tienen todas mis cosas en la mesa! ¿¡No son pruebas suficientemente contundentes?! ¡Aquél guardia se volvió loco! ¿¡Dónde carajo está su sentido común!? Tengo tantas ganas de quitarle la expresión de satisfacción a Rainbow con una patada en la mandíbula…

— Al menos no del todo… — Corrigió Fluttershy con un tono de voz casi inaudible, como si eso fuera a amainar la intensidad de la furia de mis pensamientos.

No pude evitar dirigir mi mirada hacia la mesa, con todas mis pruebas ahí, ¿¡Acaso su lealtad hacia la princesa Celestia es más fuerte que mi palabra!? No tuve que esperar respuesta, era bastante obvio que sí lo era. Rarity miraba atentamente las fotos, las fotografías y las ilustraciones, como si lo que estuviera en ellas fuera lo más interesante que hay en ese lugar y en ese momento, por eso estaba tan callada.

Luego miré hacia la ventana como si eso fuera a tranquilizarme. Sentía una mezcla de todo, furia, rabia, ansiedad, miedo… El día estaba bastante nublado, las copas de los árboles se movían suavemente al compás del viento. A lo lejos vi un semental rojo de melena naranja y una potra pelirroja con un gran moño rosa. Parecían estar divirtiéndose mientras pateaban los árboles para recoger manzanas.

— ¿Entonces qué van a hacer conmigo? — Pregunté con el tono más neutral posible.
— Te tendremos vigilada — Sentenció Twilight. Miró por la ventana para tratar de entender qué captaba tanto mi atención. Después, se volvió hacia mí con la poca luz que entraba dándole en la espalda y en las alas. — Yo iré personalmente con la princesa Celestia a hablar del asunto. Tomaré el primer tren a Canterlot mañana. Hasta que vuelva, te quedarás aquí en Sweet Apple Acres.
— ¿¡Cómo sé que no van a entregarme apenas mi ala se recupere!? — Exigí respuesta. El trato de prisionera me sacaba de quicio. ¿Me tendrían como un pájaro en su jaula? No, gracias, eso no es para mí. Yo NO hice nada malo y nada de esto es justo, y me están tratando como si realmente me lo mereciera. Seguro vas a ir y le dirás "Celestia, vengo a lamerte tus brillantes zapatos de oro. Oh, por favor, envía a tus guardias y ponme una estrella dorada en la frente."

Ahora siento ganas de llorar. Perfecto.

— Porque ya lo habríamos hecho, cariño — Contestó Rarity aún con la vista clavada en mis libros. Ella no parece el tipo de pony que se interesa por la ciencia y la historia, parece más una yegua de negocios. Por menos de un segundo, me pregunto qué hay ahí que le llama tanto la atención.
— ¿Por qué tendríamos algún interés en que te cures antes cuando trataste de asesinar a nuestra princesa? — Increpó Rainbow Dash acortando la distancia entre nosotras, estábamos casi nariz con nariz y presionó su pezuña contra mi pecho. Bufé y AJ la jaló de su cola arcoíris para que se alejara.
— ¡Yo NO traté de asesinarla! ¡Ni siquiera la toqué!

A todo esto, ¿Dónde está la rosada? Tal vez tuvo que irse mientras yo estaba en el baño…

— Si fuera por mí — Se apresuró a agregar mientras se liberaba del agarre de su amiga, mirándola con el ceño fruncido durante esa fracción de parpadeo. — Te habría entregado y ejecutado en este mismo instante.

Instintivamente me llevé una pata al cuello, recordando súbitamente quienes son ellas y que tienen el poder de mandarme a la guillotina si las hago enfadar. No recuerdo haber visto una ejecución en mi vida, tal vez porque en el último siglo nadie ha cometido un crimen tan terrible para merecer eso. Como mucho, los destierran.

— ¡La están asustando! — Exclamó Fluttershy con un hilo de voz, levantándose de su asiento. Creí que se interpondría entre la pegaso cian y yo, pero su falta de valentía no le permitió moverse más de unos centímetros.
— ¿No te das cuenta de la posición en la que está?
— Bueno, Rainbow… y-yo le creo…

Giré mi cabeza para mirarla mejor. Ante la mirada desafiante de RD, Fluttershy trató de protegerse detrás de su sedoso cabello rosa.

— B-Bueno… parece más una niña asustada que una traidora… — Tragó saliva.

Twilight intervino antes de que RD pudiera decir algo más. Creí que Rainbow replicaría, pero en vez de eso solo suspiró y dijo que estaba bien, que lo dejaría así. Comenzaba a preguntarme desde hace cuánto tiempo se conoce este grupo, si antes o después de la coronación de la princesa Twilight.

— ¡Eso es! — Rarity exclamó emitiendo un grito ahogado. Cuando la miré, vi en su rostro una expresión de algo más grande que el entusiasmo corriente; inspiración. — ¡Necesito ir por papel, lápices, colores…! — La lista siguió mientras se colocaba un abrigo encima. La lista me era familiar, eran materiales de arte…
— ¡Rarity! — Reclamó Applejack justo cuando el unicornio tomaba el pomo de la puerta. — ¡Necesito que nos ayudes aquí, sabes que tengo que ir a ayudar a Big Macintosh y a Apple Bloom…!

Rarity respondió con una risilla.

— Regresaré pronto, cariño — Dijo — Iré por esas cosas y volveré antes de que te des cuenta.
— ¿Por qué no la llevas a la Boutique contigo? — Terció Fluttershy, pero la yegua ya había salido.

Rainbow Dash ya se había tomado mucho tiempo y debía salir y limpiar el cielo. Fluttershy tenía varios animales qué cuidar. Twilight debía preparar sus cosas para mañana… Me quedé sola con la yegua de los ojos verdes.

Cuando nos quedamos solas, no me dirigió palabra. El ambiente era tan pesado que me presionaba el pecho, dificultándome un poco respirar. Ella se limitó a sentarse y me pidió amablemente que recogiera mis cosas de la mesa, a lo cual accedí. Y, al no tener nada mejor qué hacer para matar la incertidumbre que se apoderaba lentamente de mí, me puse a dibujar. A pesar de que, más que dibujar, lo único que hacía era hacer garabatos y medio pintarlos. Me pregunté qué le había pasado a la yo que ansiaba dibujar. La que diario hacía hojas, hojas, hojas y hojas de lo que en su momento creyó que eran obras de arte, o que al menos pudieron serlo. Muy a mi pesar, la idea de ser artista no me duró mucho. No era práctico, así que preferí dedicarme a la Historia.

Al final, en medio de hojas arrugadas, ansiedad, frustración, desesperación y dolor de espalda y pecho, me puse a pensar. Tengo dos opciones:

A) Huir.

B) Ganarme su confianza. Así, podría ganar tiempo. Si realmente la lame botas princesa Twilight Sparkle va por sus guardias, podría conseguir que abogaran por mí.

Para ambos casos, tenía un plan 2.0, que según muchas novelas de venganza (¿Venganza? No, no… No quiero vengarme… pero…)

y misterio que he leído, sería el proceder más lógico:

Tendría que procurarme de una nueva identidad. Tal vez con un cambio de peinado, lentes de contacto y esconder mis alas con algo sería suficiente. ¿Qué haría después? No lo sé… ¿Conseguir identificaciones falsas? ¿Con qué dinero? ¿Para qué me sirve una identificación en Equestria?
Creo que leo demasiado…

La puerta se abrió abruptamente, sacándome de mi ensoñación. Rarity entró con papel (pude distinguir algunos bocetos), y seguro que esas bolsas cargadas de cosas tienen todo lo que necesita.

— ¡Oh, querida, gracias por limpiar la mesa! — Exclamó con leve emoción en su voz y se volvió a Applejack. — ¿No te importa que dibuje aquí verdad?
— No, pero…
— ¡Muchas gracias! — La interrumpió y se puso a bocetar con una velocidad increíble. Applejack suspiró con resignación y juraría que había un esbozo de sonrisa en su rostro.
— Solo tienes que dejarla libre para la hora de comer.
— No hay problema, cariño. Ve y patea todos esos manzanos. — La animó.

Al final, AJ se despidió y salió con trote tranquilo por la puerta, sin dirigirme la mirada, pretendiendo que no estoy ahí.

Estoy a solas con la yegua bonita de los ojos azules y rímel carísimo. Si esperaba empezar a ganar la confianza de todas ellas poco a poco, esta era mi primera oportunidad. Hasta ahora, ¿Qué se de ella? Solo que cuida muy bien su melena, que tiene ataques de inspiración en momentos muy poco oportunos y que es una artista. Esto último podría jugar un punto a mi favor... O no.

— ¿Te molesta si tomo papel y unos colores? — Pregunté. ¿Cómo voy a hacer para ganarme tu confianza? — Los míos se rompieron con la caída…
— En absoluto querida… — Respondió, luego la oí quejarse por lo bajo, pero afortunadamente no era de mí. — No es tan cómodo como en un restirador…
— Lo sé… Pero aquí no parece haber ninguno…— Contesté suspirando con resignación y traté de pensar en algo para que la conversación no se muriera. — ¿Desde hace cuánto dibujas?
— Uffff… — Hizo un ademán. Miré sus bocetos con más atención mientras ella pensaba. Su trabajo hablaba por ella. Creo que ya entendí su repentino ataque de inspiración. Era obvio que se había inspirado en las fotografías de los humanos para dibujar, sobre todo de los años 60's, y estaba tratando de mezclar eso con Equestria… — Desde que tengo memoria.
— Genial… T-Tu trabajo es genial…
— Gracias
— Me atrevería a decir que eres la mejor diseñadora de Equestria. — Casi me muerdo la lengua. Hay una línea muy delgada entre querer ganar la confianza de alguien y ser una lambiscona, y empezaba a cruzarla. Para mi sorpresa, parecía que a ella le gustaba. ¿Debería seguir o es demasiado bajo incluso para mí?
— ¿Esos son bocetos tuyos? — Inquirió con cierto interés.

La miré un poco confundida. Luego con su blanca pesuña señaló los papeles a medio arrugar. Sentí un leve rubor en mi rostro mientras los tomaba y los tiraba a la basura, pero no pude evitar asentir. Según ella, no estaban mal…

Luego de un rato no tuve que esforzarme mucho. Me hizo preguntas sobre las fotos, el clima del mundo humano, las diferencias que hay aquí y allá (La más notable a mi parecer, es que aquí las frutas son más jugosas y más dulces. Y llámenme loca, pero el agua me pareció más natural aquí, cómo si allá bebieran agua sucia y no les importara), y casi termino en un aprieto cuando empezamos a hablar de telas. Todo lo que yo le explicaba, dijo ella, le era muy útil para sus diseños. Pasamos unas dos horas charlando de la que pude sacar mucha información:

Tenía razón en mi suposición de que ella era un pony de negocios, tiene tres boutiques en tres ciudades diferentes; Ponyville, Canterlot y Manehattan. Al parecer, las abrió mientras yo estaba de viaje y por eso no me enteré de nada, solo me quedó felicitarla.

(—Y tengo planes de abrir otra en Vanhoover más adelante…)

Conocía a Twilight desde hace unos años, a las demás las conocía desde hace un poco antes, pero solían ser más cercanas cómo ahora. Le gustaba la música clásica, aunque en su boutique en Manehattan se tocaba música más "moderna" por llamarla de alguna manera.

— Estos ponies y su nueva cosa llamada música… — La interrumpí sin querer, quejándome por lo bajo. — Perdón, sé que sueno como una yegua vieja…
— ¡Yo dije lo mismo! — Exclamó y nos reímos. El hecho de que pudiéramos reír en una situación así me era tan… extraño.

También aprendí otras cosas más insignificantes, pero traté de recordar cada detalle de las otras cinco que pudiera ayudarme a ganar terreno. Si era capaz de apretar las clavijas correctas, tal vez consiga que me dejen ir. Pero eso era pedir demasiado. Twilight se iría mañana, y tal vez solo tengo unas horas para hacerme su amiga. Claro que es más rápido huir, pero seguramente me capturarían en unos días y esta vez sí daría a parar al calabozo, con mi ala herida o no. Mejor no me arriesgo… Estoy en terreno demasiado peligroso como para seguir perdiendo la cabeza.

Era increíble lo mucho que hablaba un pony cuando empezaba a tomarte confianza. O tal vez no era eso. A veces, es más sencillo hablar con un desconocido, porque no sabes cuándo vas a volverlo a ver. ¿Cuántas veces no le hemos contado nuestras desgracias al camarero? ¿O a alguien con quién haces una larga fila? ¿O con quién simplemente te sientas en el salón de clases los primeros días? Pero Rarity parecía muy feliz y realizada, seguramente abriría más boutiques en un futuro.

"Si es que no la atrapan contigo..."

El pensamiento apareció como una nube oscura sobre mí. Tragué saliva. ¿Qué estoy haciendo? Rarity… Rarity es una yegua hermosa con un futuro por delante. Si aboga por mí, podría ensombrecerse ese futuro; podrían encarcelarla si llegara a defenderme… No, Golden,

(Van a acusarla de traición)

tienes que pensar en ti. En el momento en que limpies tu nombre, limpiarás el de todos aquellos quienes te ayuden.

Dejé que Rarity siguiera hablando mientras yo forzaba una sonrisa y asentía pretendiendo escuchar.

Solo tengo que evitar hacer algo que lo arruine.

— ¿Y todos los vestidos los confeccionas tú misma?
— La mayoría. Los diseños son míos, pero tuve qué contratar gente que cociera los demás para satisfacer la demanda de tres tiendas…
— En algún momento también quise diseñar ropa… — Murmuré mientras jugaba con el lápiz, y apoyando mi mejilla con el casco.
— ¿Por qué no lo hiciste?
— No era práctico… Necesitaba algo que me diera de comer…
— … Hiciste lo que tus padres te dijeron, ¿Verdad? — Inquirió.

Tragué saliva. Quité la vista del lápiz para ver a una yegua (no sé si decepcionada o) preocupada. Podría ser ambos, ¿Lástima?

Sentí la necesidad de abrirme con ella.

— Bueno, sí… — Respondí sin muchos ánimos.

Me hizo un ademán para animarme a continuar, y tuve qué reunir mucha fuerza de voluntad para seguir. Nunca hablo de mí, y usualmente aquí es dónde cortaba la conversación y cambiaba de tema, recurriendo a frases tan baratas cómo "¿Está bien si hablamos luego de esto?", "No quisiera hablar de eso", "¿Te gustan las cucharas?". O la mejor de todas:

— Pero no hablemos de mí, háblame de ti, me pareces un pony taaaaan interesante… — Agregué fingiendo aún más interés. Rarity puso la cara de alguien que ya se sabe ese truco. O la de alguien que te recuerda que lo que funciona en un semental puede no funcionar en una yegua. — ¿Por dónde empiezo? N-no quiero remontarme a los tiempos de mis tátara abuelos… pero vi que la mayoría de mis antepasados eran artistas; pintores, escultores…

Me vi interrumpida por la puerta abriéndose abruptamente, sin poder evitar emitir un grito ahogado, ¿¡Son los guardias!?

AJ acababa de llegar y se veía agotada. Vi por la ventana, una buena parte de los árboles de manzana ya no tenían nada, y ya había empezado a llover. La yegua rubia se veía exhausta, y supongo que esa cara de que algo huele mal es porque le molesta que Rarity y yo estemos hablando tan amistosamente.

— Ya casi es hora de comer… — Anunció — Dulzura, ¿Puedes llevarla a su habitación por favor? Yo prepararé la comida…
— Claro querida…
— ¿Puedo ayudar? — Me ofrecí. Ya que quiero ganarme su amistad…
— No dulzura, las recetas son secretos de familia…

Por la expresión de Rarity, creo que esa frase era más un "No te quiero en mi cocina o en el mismo espacio que yo, largo". Ella se veía molesta, yo no. A pesar de que Applejack no me estimara mucho, ella no ha sido grosera conmigo.

— Ven cariño, vamos a tu cuarto… — Me pidió Rarity. Yo asentí y la seguí.

Ya en el cuarto, cerramos la puerta sin correr el cerrojo y dejé que Rarity se sentara en la cama, y yo tomé la silla del escritorio y la acerqué para sentarme al lado de ella.

— ¿Applejack siempre es así? — Pregunté fingiendo desánimo. Ya sabía que debía dejar a Applejack y a Rainbow Dash fuera de mis planes, al menos de momento. Trataría con las demás, Pinkie Pie y Fluttershy, aunque esta última asegura que ya me cree. Twilight sería la del final, supuse que su viaje a Canterlot le tomaría más que unos días. (Implicando que no vuelve con toda la guardia real por ti.)
— No te lo tomes personal… — Dijo en un tono que casi era ella disculpándose en vez de AJ — Ella es del tipo de pony "hazlo tú mismo". Pero la manera en que lo dijo no estuvo bien… — Se quejó por lo bajo. Yo tosí con algo de incomodidad. — Oh bueno, ¿En qué estábamos?
— … — Me quedé pensando unos segundos. A veces me maldecía por ser tan distraída y no poder enfocarme en una cosa a la vez. Mi mente solía estar en todos lados menos en el presente. — Ah, sí… El caso es que todos eran artistas. Y así siguió por varias generaciones, pero la fortuna que tenían se fue acabando con el tiempo por la mala administración. Y mi abuela fue la primera en romper la tradición. Aunque no la veía muy seguido, creo que fue en parte por ella que decidí ser historiadora también.

Miré hacia ambos lados como para asegurarme de que nadie estaba escuchando. Era la primera vez que hablaba de esto con alguien. Me aseguré de cerrar la ventana y correr la persiana. Abrí la puerta para cerciorarme de que nadie escuchaba del otro lado, una vez segura corrí el cerrojo. Rarity se veía extrañada y, al mismo tiempo, fascinada. Volví a ocupar mi asiento y acorté aún más la distancia entre nosotras.

— Mi abuela fue la primera en romper la tradición…
— Eso ya lo dijiste, querid…
— No, ¡no me estás entendiendo! — La interrumpí, y traté de inspirar hondo. — Ella fue la primera que trató de descubrir a los humanos… Yo traté de hacerle honor y seguir sus pasos cuando no me dejaron dedicarme a las artes…
— ¿Pero por qué no te dejaron…?
— Ya te lo dije, porque no era práctico… — Y no sé cómo me siento exactamente en este momento. Mi voz tiembla y quiero llorar de frustración pura. Extraño a mi abuela, la extraño como no creí que fuera posible. Ella era la que me animaba a hacer lo que yo quisiera. — Siempre es más fácil estudiar matemáticas o ciencias para asegurarte de que tendrás algo qué comer, ¿No crees? — Me quejé — Me costó mucho convencer a mi papá de que la Historia también es una ciencia… En fin, volvamos a mi abuela. Ella no pudo seguir su viaje porque iba a tener a mi papá.

¿Cómo iba a seguir la parte que sigue? "La valentía con la que afrontó a mis bisabuelos para romper la tradición se fue al carajo y la obligaron a casarse, la vendieron como un pedazo de carne. Mi abuelo no es mi abuelo y ella nunca dijo quién era el padre de su hijo. Mi padre no lo sabía, y quiero pensar que si me lo "confesó" (No sé cómo llamarle a eso, tal vez fue solo un accidente) a mí es por algo y nunca se lo dije a mi papá. Estaba igual de loca que yo y estoy segura de que ella sabía más de lo que alguna vez le dijo a alguien, porque logró rescatar la historia de La Letra Escarlata quién sabe dónde. Mi "abuelo" estaba harto de "las fantasías de mi abuela" y quemó toda su investigación y nada se salvó, ni siquiera ese libro. Vivió arrepentida el resto de su vida. Fin."

— Eso es lindo, que parara para tener a su bebé… — Dijo algo conmovida. Tal vez ella también se moría por tener potros propios. Creo que ya está en esa edad…
— Sí, muy lindo… — Dije lacónicamente.

La Letra Escarlata era un libro humano, aunque durante mi infancia no lo sabía. Mi abuela me leía el libro hasta que mi abuelo se lo quitó porque "si alguien descubre que eres una hereje…" (Sí, eran otros tiempos). Era la excusa que utilizaba mi abuelo para hacer con mi abuela lo que se le diera la gana. Supongo que ella se sentía identificada con "Esther", con toda la razón. Y a mí me gustaba la historia por razones en las que no quiero ahondar ahora mismo, aunque estoy segura de que no la estoy viendo desde el punto de vista correcto…

Desde que ella murió, no volví a oír de él. Y cuando preguntaba en las bibliotecas, nadie lo tenía, de hecho, ni siquiera habían escuchado de él. Lo había olvidado casi por completo hasta que llegué al mundo humano. Tenía el libro guardado en una bolsa escondida en mi mochila.

Y nadie sabía de La Letra Escarlata más que yo. Y Rarity, que me las arreglé para contarle una parte. No se supone que yo me sintiera así, pero ahora era yo la que sentía que podía contar con ella. Era única con suficiente sentido común aquí para no rebatir mi evidencia.

Aún me pregunto de dónde lo consiguió…

— Por Celestia… — Murmuró mientras sacaba el libro. Este sí tenía portada, al contrario del de mi abuela, que solo tenía la grabación de lo que parecía ser una hoja en la portada y en la contraportada. Tal vez ella lo volvió a encuadernar, lo cual era muy inteligente de su parte, así no llamaría la atención. — ¿Entonces no sabes quién era tu abuelo? — Negué lentamente con la cabeza. Ella se veía cada vez más curiosa. — ¿No te gustaría saberlo?
— ¡Claro que no! — Me negué rotundamente. — Cualquier semental que abandone a una yegua preñada, es un cobarde. No me interesa saber quién fue ese "señor"


Notas de la autora:

Les prometo que los siguientes capítulos son más largos c:

Si de casualidad no eres familiar mío, amigo o algún loco acosador y no me conoces:
Me llamo Lucy, holi, y tengo 18 años :3

Solo quería agradecerles el GRAN, GRAN apoyo que he estado recibiendo. No sé cómo agradecérselos. Me gustaría subir los capítulos conforme van saliendo de mis dedos, pero creo que uno por semana es suficiente por ahora (Ah, sí, en caso de que no lo hayan notado, subo capítulo TODOS los viernes)

Este es el cuarto capítulo, y justo ayer terminé el capítulo DOCE (¡Chan, chan, chaaaaan!), así que espero que pase mucho tiempo antes de entrar en hiatus. Sé que este capítulo es algo corto y... lento, pero les juro que con cada capítulo esto se va poniendo más fuerte. Hasta a mí se me revuelve el estómago con algunas partes (eso para mí es señal de que lo estoy haciendo bien xD Si yo no siento nada al leerlo, tampoco espero que los demás lo hagan).

Otra cosa más:
Muchísimas gracias a:

Emilio O. Segado (SuperSilver40 en dA) por ayudarme con ortografía y gramática (no es que yo esté perdida, es que hay cosas que se me escapan por estar pensando en lo que voy a escribir que en lo que estoy escribiendo en el momento, y Word no hace milagros)

Rodrigo Flores (Este tipo es el amor de mi vida) (En FB está como Flores de la Flores) por ayudarme con los huecos argumentales y ayudarme a corregir cuando los personajes no tienen reacciones acordes a sus personalidades. Y por algo más, pero eso sería dar spoiler xdddddd

Karim Shevchenco, Latias-Llusion (DeviantArt), Daniel Maciel Ruiz (por estar tan pendientes del fanfic desde el inicio) y a cualquiera que haya llegado al final de esta biblia.

Por cierto, hay otros sitios en los que pueden encontrarme:

DeviantArt: (Sí, dibujo) Scarlett-Letter
Fanfiction: Pegasister Lucy
Facebook: Lucía C. Lerma (Personal), LucyLermaArts (Página de Facebook)
YouTube: Lucy Lerma
WattPad: ScarlettLLetter (porque la originalidad siempre va primero)

Recuerden que leo todos los review, hay algunos que no contesto porque no sé qué decir XD Así que si tienen alguna duda pueden preguntármela. Los veo el próximo viernes, bye~