[Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Hajime Isayama.]
[Disclaimer: Posibles errores ortográficos. EreRi.]
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Nota (LEER NECESARIAMENTE):¡Hola! Ha pasado tiempo por lo que siento que no van a comprender este capítulo :/. Ya antes, me han comentado que se sienten confundidas y en parte es mi culpa, porque subía cada dos meses y aunque el tema no es complicado, tal vez no estoy siendo clara, así que me he esforzado está vez :). Les sugiero, por tanto, leer los tres capítulos anteriores, les ayudará a rememorar. Eso es todo, ¡Ha leer!
"Libre como un pájaro,
es la segunda cosa que quiero ser
Libre como un pájaro."
[...]
"Sea lo que sea que le pasó a
la vida que una vez tuvimos.
¿Podemos realmente vivir el uno sin el otro?
¿Dónde perdimos el contacto que parecía significar tanto…?
Y siempre me hacía sentir tan...
Libre como un pájaro."
..
.
Luego de una cordial despedida, Eren anduvo vagando por las calles hasta que se topó con una puerta de metal que tenía pegado un letrero que decía: No fumar, con un dibujo que simbolizada lo mencionado. En este fue el que apoyó su espalda mientras sumergía su mano derecha en el bolsillo de su pantalón a la par que su otra mano realizaba la misma acción pero dirigiéndose al bolsillo de su chaqueta. En el primero extrajo un encendedor plateado de la marca Zippo, el cuál le pertenecía a su padre (y de paso todo su conjunto de ropa de ese día), y del segundo una caja de cigarrillos Marlboro. La abrió con manos temblorosas.
— Maldición — masculló, y en el intento de sacar uno, todos cayeron a la acera a excepción del medio que se mantuvo firme en la caja, aunque un tanto doblado en el centro. Sin dudar, lo tomó mientras lanzaba un comentario al aire.
— Mi primera vez fumando y rompiendo las reglas a la vez. Me siento malvado. — dijo desasiéndose en pequeñas e inocentes risas, que aún con el cigarro en la boca sin prender, se convirtieron en un llanto inconsolable. Lágrimas rodaban por su ojeroso rostro. Dormir era una cuestión que desde que despertó, no se le había concedido.
El viento silbaba y el cielo rugía feroz. En un acto instintivo, con el cuerpo pegado a la puerta metálica comenzó a descender hasta llegar al suelo.
¿Por qué lloraba? Ni él tenía idea. Desde que recuperó la consciencia, todo era tan confuso y extraño. Siguió intentando encender la mecha, al tanto que rememoraba todo que había acontecido esa semana.
Todo comenzó en su primer día de clases en la Universidad de Sina. Después, despertando en su cama, una madrugada, con Mikasa al lado, totalmente preocupada, informándole que ha estado tres días inconsciente. Finalmente, las voces en su cabeza. Una de ellas, de una persona en especial que jamás había escuchado su voz pero que sabía que era suya. Eren no tenía justificación o prueba alguna para sustentar sus aseguramientos y eso lo frustraba.
Tenía miedo. El presentimiento de estar olvidando una parte importante de su vida no lo dejaba es paz, quería poder recordar. Ya que aunque fueran tres míseros días que estuvo ´dormido´, él quería conocer todos y cada uno de los detalles. Sentía que lo necesitaba.
Cuando logró prender el cigarro, un dolor punzante se había instalado en su cabeza sin darle un minuto de descanso. El Doctor Friedrich no le dio tregua para responder alguna de sus preguntas pues estaba tan confundido con él. No obstante, era su doctor, él único capaz de salvarlo de la terrible incertidumbre que lo embargaba.
O tal vez no.
A la llegada de la tormenta, a media hora de estar sentado, se decidió por caminar un poco para alivianar sus emociones que todavía continuaban enardecidas. Caminó y caminó, sólo parándose a dirigir miraditas rápidas a la publicidad estrambótica que colgaba debajo de los puestos de venta.
No era una calle tan iluminada como Times Square pero servía, para su absurdo entretenimiento.
Sus pies pararon en la entrada de una elegante cafetería. Había observado por el ventanal, a un pequeño chico de cabellos oscuros, enfrascado en un montón de sentencias que debía resaltar y luego, desarmar. A Eren le dio especial ternura y su corazón, para su sorpresa, comenzó a latir fuertemente. Se preguntó el por qué y le vino un ilusionario a la mente.
— Me parece irreal — me susurra, tomándome del brazo y acostándose en mi hombro. — esos niños son nuestro sueño y ahora que las tenemos, me encantaría que siguieran haciendo estas cosas siempre.
— Y lo harán — le prometo, y en un arranque del momento, le beso la coronilla. Él suspira.
— No, Eren. Ellas están creciendo, buscarán una pareja y se irán. Es lo que hay.
Su mano tiembla sosteniendo el mango de la puerta y sus pies dan un paso atrás. Su rostro palidece y la boca se le seca de golpe.
¿Qué ha sido eso?
Observa rápidamente a Levi, que sigue ensimismado en su tarea contra el tiempo, pensando en el poco dinero que tiene para todas las copias que necesita sacar. Entonces, ocurre. Levi levanta el rostro y a Eren se le cae el alma a los pies. Vuelve a recordar como esos mismos ojos lo miraron con ternura alguna vez, en un mundo que sólo él sabe de su existencia.
Traga saliva cuando se da cuenta, que a diferencia de su ilusionario, Levi se muestra muy enojado mientras guarda sus cosas de porrazo, sin darle un ojo si quiera pues está ocupado echándole miradas de muerte a Eren. Cuánto menos se lo esperó, ya estaba frente a él con un paraguas sobre sus cabezas, cubriéndoles de la lluvia. Esa acción altruista no quitaba el ceño fruncido de su rostro, lastimosamente.
¿Qué estaba pasando? ¿A caso estaba loco?
— No lo quieras saber — respondió Levi como si supiera de sus pensamientos. — Lo sé, idiota. Estás hablando en voz alta. — dijo acomodándose la chaqueta y la bufanda, mientras que con una mano agarraba fuertemente su maletín y con la otra su taza de café.
Su descarado examen terminó, divisando sus códigos bien sujetados en su brazo izquierdo para luego pasar a ver su cara, sonrojada por el frío, especialmente su nariz. Se quedó viendo cómo se relamía su pequeña boquita hasta que escuchó un carraspeo. Eren, por fin, salió de su estupor.
— ¿Ya terminaste de estudiarme, bastardo? — siseó Levi, alzando la ceja, bastante cabreado.
— ¿Eh? Lo-lo siento, en serio.
— Me paso por los huevos tus lamentos, mocoso. No te enseño a respetarme solo porque estoy hasta al tope de cosas y ya quiero irme. Sólo te diré: si vuelvo a encontrar tu enfermo y estúpido ser espiándom metros de mí, lo vas a lamentar.
No dio tiempo a Eren de recomponerse y simplemente tomó su rumbo. Sin embargo, para desgracia de Levi, Eren no era de los que se rendía.
— Espera. Puedo ayudarte. — negoció, tratando de llegar a su altura. Caminó más rápido.
— No.
— ¡Por favor! Sé que estuvo mal espiarlo, pero estaba tan lin-… — Ackerman le fulminó con la mirada— Digo…, solo quería-
Levi paró estrepitosamente su andar, volteándose para enfrentar al chico. Eren jadeó.
— ¿Qué? ¿Qué es lo que quieres? ¿JODERME? — dijo comiéndose la ironía de aquello.
— ¡No!
— ¿Entonces? — y esperó.
Pero Eren no supo que responder, porque sinceramente no sabía ni siquiera por qué diablos se había acercado en primer lugar. Levi soltó un suspiro, a Eren le sonó como a decepción.
— Lo sabía.
Algo en el corazón de Levi se sintió incorrecto cuando volteó la cara y quiso continuar con su camino. Y digo quiso porque Eren al ver sus intenciones, lo tomó del brazo. Error, pensó al sentir el café caliente cayendo sobre su ropa. No era tan malo, si él estaba mojado y tenía frío.
— ¡Por favor! — rogó, siguiendo con su perorata con las palmas juntas — Déjame serte de ayuda.
Eso más que sorprender a Levi, lo hizo sospechar. Puesto que le había tirado un café caliente en su abrigo y ni siquiera se molestaba.
— Eres raro. — exteriorizó sus pensamientos, provocando una risa en Eren a costa del desconcierto de Ackerman.
— Créeme. Ni yo sé por qué lo hago.
Caminaron unas cuantas cuadras hasta llegar al hogar del mayor. El exterior de la casa era de color beige con bordes blancos. Tenía unas lindas ventanas de aluminio y el lugar era alumbrado por dos lámparas halógenas situadas respectivamente al borde de un techo inclinado de tejas. Más arriba se divisaba un pequeño tragaluz.
— Ese es mi estudio. — explicó aunque no se lo había preguntado. — me gusta trabajar bajo la luz de la luna.
— ¿Por qué me dices esto?
— ¿Sabes, Jaeger? También soy raro. — respondió cansinamente dando un largo suspiro, justo cuando la puerta se abrió. — pasa, báñate y lárgate.
Veinte minutos después, compartían un momento sentados en el mueble de la sala con dos tazas de chocolate caliente, cada una en sus manos. La casa de Levi, en su mayoría, solo estaba iluminada por una luz ámbar pálido lo que le daba, en su humilde opinión, un toque triste y melancólico. Levi tuvo la suficiente amabilidad de permitirle quedarse en su casa hasta que la tormenta pasara. Era una noche fría y sombría. Ackerman daba los últimos detalles a una monografía en su laptop mientras que Eren movía su pies de una lado a otro, jugando con lo suave y cosquilleante de la sensación que le ocasionaba la alfombra a la planta de sus pies.
El silencio y los tecleos de Levi fueron abruptamente interrumpidos por el sonido del timbre que era apretado sin descanso. Ackerman tuvo que aguantar un quejido al saber de antemano quién era. Miró directamente al chico a su costado. Lo lamentaba por él si Erwin venía de malas y no le daba tiempo de explicarse de por qué diablos alguien más lucia sus ropas de deporte.
— Espera aquí — advirtió, levantado la palma de su mano mientras Eren colocaba su taza en la mesita transparente y él se abría paso hasta la puerta. El maldito estaba casi por romper el timbre.
Lo que escuchó Eren después fueron quejas, gritos mezclados con ruegos. Admitía que le daba curiosidad saber lo que pasaba en la entrada, pero la experiencia le había enseñado que si Levi dice que no es NO.
— ¡¿Qué demonios hace esté con mis ropas?!
El hombre frente suyo era nada menos que Erwin Smith, profesor practicante de Sina y enamorado de su mejor amigo, Armin.
A Eren le hirvió la sangre.
— Corrección: mi ropa.
— ¡¿TÚ ropa?!
— Sí. Se volvió mía cuando se te ocurrió la gran idea de engañarme y no venir a la entrega de "tus miserable cosas". El plazo es el plazo, y ya venció, Smith.
— Pero…
Y por fin, Eren pudo encontrar las palabras, por lo que respirando profundo, apretó los puños.
— ¿Cómo se te ocurrió, maldita sea, engañar a Armin con el enano éste?
— ¿Perdón? — dijeron Levi y Erwin al unísono, uno cabreado y otro descolocado.
— Sí, joder, y él que te tenía en un altar. Pero eso se acabó. — dijo quitándose toda la ropa ante el estupefacción de los presentes.
Lo siguiente que sucedió fue un Eren caminando enojado y solemne entre la lluvia en dirección al hogar de su amigo, con un Erwin detrás, tratando nerviosamente de explicarse, y Levi, que sólo necesitó su pantufla para noquear a los dos de un tiro.
— Entonces, por eso vino el imbécil este. — acabó diciendo el pelinegro a los dos hombres que tenían bolsas de hielo sobre sus cabezas. Estaban cruzados de brazos. Erwin tomó la palabra.
— Sí. ¿Ahora entiendes que sólo vine a recoger mis cosas y que le estaba rogando a Levi por el maldito plazo?
Eren no quiso hablar, así que se limitó a asentir. Desde el momento en el que sus ojos se cruzaron con los ojos azules de Smith, sintió un fuerte rechazo hacia él. No era razonable pero era así como se sentía.
Luego de aclarar un par de cosas más, Jaeger comenzó a acostumbrarse a la presencia del rubio. Supo que ellos habían terminado porque, en palabras de Levi, sentía que Sina le pertenecía más a mi novio de lo que me perteneció a mí, alguna vez. Y entonces, terminaron. También se enteró, que la razón por la que no llegó al plazo fue porque estaba de vacaciones.
— Fui con Armin. Entiende que no me podía regresar.
— Tu calentura no es justificación, Smith.
— Eres mi mejor amigo. ¿A caso eso no me da eso algún tipo de consideración?
— Ex mejor amigo y no.
La noche se pasó entre risas y anécdotas mientras Ackerman solo participaba con comentarios puntiagudos de vez en cuando.
— ¿Entonces estuviste tres días inconsciente? — preguntó Erwin intrigado por lo que le contaba Jaeger.
— Sí, más o menos. Desde ese día he tenido algo parecido a alucinaciones. — el rubio alzó una ceja.
— Ahora que lo pienso, Levi también ha estado mal de un tiempo para acá…
— No es cierto. — replicó el aludido desde la barra de la cocina en donde estudiaba.
— Lo es. ¿Cuándo dijiste que te pusiste mal?
— Hace una semana.
— Vaya… —dijo con asombro— es el mismo tiempo que se puso enfermo también.
Algo se encogió dentro de Eren al escuchar eso. Dirigió una mirada a Levi. Parecía que su acción le causó algún tipo de perturbación porque comenzó a teclear rápido.
— Y ahora que recuerdo… Levi, ¿No me dijiste que habías sufrido una especie de alucinación?
— Yo no dije eso.
— Sí lo dijiste.
— Qué no.
— Qué sí.
— Me iré a dormir — anunció apagando la laptop y guardándola en la funda. — pueden utilizar la cama de huéspedes o joderse en el techo. Ustedes deciden.
A las 3 de la mañana, Eren despertó por los truenos del cielo. Le había cedido la cama de huéspedes a Erwin, alegando que veía más cómodo el mueble y que por tanto, se tumbaría allí. Ninguno de los dos se lo creyó, pero para él era más fácil de esa forma que descubrir sus buenas intenciones.
Inició su recorrido por la sala y parte de la cocina, hasta llegar al estudio. Estaba entreabierto, en donde asombrosamente se encontraba Levi parado, cara a cara al tragaluz. Afuera se miraba como el viento y la lluvia provocaba que el árbol, cercano a la casa, se moviera incesante y chocase peligrosamente con el poste de luz. La voz de Levi lo hizo respingar con levedad.
— Lo acabo de recordar todo. Todos los recuerdos han cobrado sentido. Eren. — hizo una pausa, volteándose con lágrimas que salpicaban en su rostro y el sudor que se desparramaba por los costados. En contraste, sus mejillas coloreadas de rojo fuego por la ira que comenzaba a sentir. Entonces exclamó: — ¡Aléjate de mí!
Eren ni por un segundo se detuvo a pensar de qué diablos estaba hablando. Sólo quería cubrir con sus brazos a ese tembloroso cuerpo, echo un manojo de nervios. Tenía la corazonada que si no lo hacía y lo sacaba de allí, la angustia permanecería por siempre. Verlo sufrir le afectaba más de lo que imaginaba.
— Levi…— intentó acercarse.
— ¡Aléjate! — gritó y al mismo tiempo, un trueno sonó.
El árbol de afuera tambaleaba demasiado. Mala señal. Se apresuró a tomar al chico.
— ¡Suéltame!
— ¡No!
— ¡Tú y tus malditos sentimientos se pueden ir al infierno! — escupió las palabras que llegaron como dagas al corazón y añadió: — No quiero una vida contigo. No quiero llorarte. No quiero sufrir. No quiero subir al mismísimo cielo y luego caer, con la misma velocidad que me has querido. Esto es un error. Un error y—
Sus labios, al contrario de su cuerpo, se percibían cálidos y suaves al tacto. Amaba con locura como su corazón latía ferozmente mientras movía sus labios sobre los suyos y le permitía que se llevase su ser a través de ellos. Lo que sea que estuviera pasando, era una locura. Pero una cosa era cierta: le gustaba el sentimiento de plenitud cuando sus labios se unían y no importaba nada más alrededor de ellos, ni siquiera sus jodidas existencias, cuando Levi después de resistirse, terminó cediendo, tal vez por el calor del momento o porque lo quería tanto como él, que se entregó con la misma pasión. Sus manos pequeñas, blancas y frías hacían un recorrido desde su cuello tiernamente hasta los cabellos de su nuca, a los cuales los castigaba, jalándolos sin consideración. Era el calor del momento y sin embargo, querían más para el resto de sus vidas.
Levi soltó un gemido de desconformidad cuando el moreno se alejó. Todos los recuerdos, que fueron eclipsados por el beso, se agolparon nuevamente a su cabeza, uno por uno, dándose cuenta de grave error. Volvió a llorar, mientras comenzaba a alejarse, Eren aturdido, no lo evitó. Levi entre susurros dijo:
— La primera vez es una tragedia…
Y antes de que pudiera responder, el árbol que había estado tambaleante por fin trastabilló. Él lo vio. Un rayo cayendo en la caja eléctrica y luego en los cables, provocando un corto circuito. Todo pasó en segundos. Así que, con las ramas a punto de clavarse en sus huesos, cogió a Levi y lo acunó entre sus brazos y pese a que intentó alejarlos….
Un grito y luego, la oscuridad.
Otra vez.
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Nota 2: ¡Hola de nuevo! Ha pasado mucho, sí... ¿motivo? problemas en la vida real, jajaja. Pero volví, y terminaré todos los escritos que tengo en la web, es más, subiré otros en los que estoy trabajando...Pido paciencia :c Espero alguien le vuelva a dar una oportunidad a este fic:) No olviden dejar su revieww:DD
Aclaración: Levi y Eren no está del todo en control de sus sentimientos, por tanto, la razón de sus emociones no es ilógica (Con todo lo que han pasado...) sino que la desconocen. Asimismo, este fic trata algo similar a los "Universos paralelos" por eso, el cambio no ambiente. Sin embargo, el concepto no es del correcto aquí.
Bye, bye.
Girl AnyWhere
