Shin Makoku

Un joven rubio de doce años se encontraba paseando por las calles del reino después de largas horas de estudio y entrenamiento para controlar sus poderes mágicos ya que casi siempre se descontrolaran, usualmente su tío Waltorana y la maou Cecilie a la que quiere como una mamá siempre se encargaban de cubrir esos incidentes diciéndoles a todos que su majutsu de fuego es demasiado poderoso.

—¡Buenas tardes! Joven Wolfram— saludo una mujer de alta y piel morena.

—¡Buenas tardes! Louissa— regreso el saludo. Wolfram era uno de los Lord más respetados y queridos por toda Shin Makoku desde su llegada al Castillo pacto de Sangre supo ganarse el cariño de todos los que lo rodeaban, sin embargo sentía que aun le faltaba algo, y ese algo eran sus padres se había enterado por parte de su tío y su madre que ellos lo dejaron a su cuidado cuando apenas tenía un año debido a que donde vivían se estaba librando una guerra.

—¡Lord Wolfram! — llama una joven de ojos y cabello verde.

— Hola Gisela ¿Qué sucede? — le saluda de una manera informal. Gisela es una buena amiga aunque se la pasa la mayoría del día en su trabajo.

— El joven von Voltaire, quiero decir su hermano encontró muñeco de peluche. —

— Gwendal —

Mundo mágico

La serpiente rodo en el aire, y antes de que Snape pudiera hacer le había atrapado la cabeza y los hombros y Voldemort habló en Parsel. —Mata. — Un terrible grito saco a Harry de la conexión con Voldemort, corriendo se dirigió al área donde se encontraba Snape vio a su cara de perder el poco color que le quedaba, los colmillos de la serpiente se aferraban a su cuello, y él fracasaba en su intento de librarse. La serpiente libero a Snape, que cayó al suelo con sangre saliendo de las heridas del cuello. Voldemort salió de la habitación sin mirar atrás y la gran serpiente flotó tras él dentro de su enorme esfera protectora. Harry salió de su escondite bajó a mirar hacia el hombre que alguna vez odio, sus ojos localizaron a Harry mientras intentaba hablar. Harry se acerco a él.

—Co- coge...la...— balbuceó. Una lagrima broto del ojo de Snape, Harry recogió el liquido con su varita metiéndola dentro.

La voz de Voldemort resonó desde las paredes y el piso —Han peleado valientemente. —Dijo con voz fría y penetrante — Aun así, hubo pérdidas. Si continúan resistiéndose a mí, todos morirán, uno por uno. No quisiera que esto pasara. Cada gota de sangre mágica derramada es una pérdida y un desperdicio. Ordeno a mis tropas retirarse inmediatamente. Tienen una hora. Tratar a los heridos. Ahora te hablo a ti, Harry Potter. Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarte conmigo. Esperaré durante una hora en el Bosque Prohibido. Si para ese entonces no has venido a verme la lucha se reiniciará. Pero esta vez yo mismo ingresaré en la batalla y castigaré a cada hombre, mujer o niño que trate de protegerte. Una hora es el límite.

Tanto Ron como Hermione agitaron sus cabezas furiosamente, mirando a Harry:

—No lo escuches —dijo Ron.

—Todo irá bien —repitió Hermione – Sólo... volvamos al castillo.

"Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarte conmigo. Esperaré durante una hora en el Bosque Prohibido... Una hora..." las palabras se repetían en su mente una y otra vez "Draco, Altair, Ron, Hermione y el mundo mágico estarán bien sin mi"

Los tres se abreviaron paso hacia los escalones de piedra. El castillo estaba silencioso y había partes de los muros destruidos por todos los lugares. Dirigieron si camino hacia el Gran Comedor. La habitación estaba repleta de sobrevivientes abrazados y de heridos que estaban siendo tratados por Madam Pomfrey y algunos ayudantes. Los muertos se encontraban en una fila en el medio del salón. El cuerpo de Fred yacía en esa fila ya que su familia lo rodeaba la señora Weasley temblando incontrolablemente, las lágrimas caían de sus ojos.

Busco desesperadamente a Draco no estaba entre los heridos ni entre los que se encontraban sentados tenía que es broma se negaba a mirar en medio Harry vio a Hermione aproximarse a Ginny, Ron se acercó a Bill, Fleur y Percy. Harry observó los cuerpos tendidos junto a Fred. Remus y Tonks, pálidos y tranquilos parecían dormir bajo un cielo encantado. No podía soportar mirar los demás cadáveres.

Harry corrió aferrando el frasco que contenía los pensamientos de Snape, irrumpió en la oficina del director miró desesperanzado al Pensadero de piedra introdujo los recuerdos de Snape y se sumergió.

Dos niñas se columpiaban hacia delante y atrás, y un niño delgadísimo las observaba desde detrás de unos arbustos. — ¡Lily, no hagas eso! —gritó la mayor. Lily era su mamá. El escenario cambio. Harry miró a su contorno, el anden 9 y ¾, y Snape junto a él mirando una familia de cuatro miembros las dos niñas estaban un tanto alejadas de sus padres. Lily parecía estar discutiendo con su hermana.

El Snape adulto estaba sin aliento un destello de luz blanca cegadora voló a través del aire, pero Snape había caído de rodillas — ¡No me mate! —

— Esa no era mi intención. — Dumbledore se detuvo junto a Snape — ¿Qué mensaje tiene Lord Voldemort para mí? —

—Yo...vine con una información... no, una petición... por favor... —Dumbledore agitó su varita.

—¿Qué petición podría hacerme un Mortífago? —

— La... la profecía... la predicción... Trelawney... ¡él cree que se trata de Lily Evans! El piensa que se trata de su hijo los va a matar a todos...

—¿Y qué me darás a cambio, Severus? —

— ¿A... a cambio? — Snape miró a Dumbledore— Lo que sea.

La colina se trastornó en la oficina de Dumbledore.

—Pensé... que iba... a mantenerla... a salvo...

—Depositaron su confianza en la persona equivocada — dijo Dumbledore — Igual que tú. Su hijo sobrevivió —

—Se ha ido... muerta... desearía haber muerto en su lugar...

Era de noche en la oficina del director, Snape susurraba encantamientos, señalando la muñeca —Lleva una maldición, seguramente ya lo sabía. — dijo Snape.

—¿Cuánto falta? —la voz de Dumbledore era normal.

—Un año

— Eso importará más adelante...– dijo Dumbledore.

—El Señor Oscuro no cree que Draco lo consiga. Esto es un castigo por las faltas de Lucius. Una tortura lenta para los padres de Draco, mientras ven como falla y paga el precio.

—El chico también está condenado a muerte, como yo —dijo Dumbledore —Debes ayudar a Draco.

—Eso no hacía falta que lo dijera, protegeré a mi ahijado con mi propia vida—

— Bien. Ahora, tu primera prioridad es descubrir que es lo Draco trama. Un adolescente asustado es tan peligroso para el resto como para sí mismo. Ofrécele ayuda y guía, él aceptará... —

—Draco se niega a matarlo ¡sale con Potter! —

—¿Parece que viviré más tiempo? —

— Gracias, Severus... — Dumbledore por los vacíos patios de la escuela a media luz.

El escenario cambio de nuevo. —¿Almas? En el caso de Harry y Lord Voldemort es lo mismo que mentes. —Dumbledore miró a su alrededor para asegurarse de que estuvieran solos. — Llegará un momento... después de mi muerte... ¡no discutas, no me interrumpas! Llegará un momento en el que Lord Voldemort parecerá temer por la vida de su serpiente.

— ¿Nagini? —Snape parecía atónito.

—Cuando Lord Voldemort deje de enviar a su serpiente a cumplir sus órdenes, será seguro decírselo a Harry.

—¿Decirle qué? —

—Parte de Lord Voldemort vive dentro de Harry, y eso es lo que le da el poder de hablar con las serpientes, y la conexión con Voldemort que nunca ha sido capaz de entender. Y mientras ese fragmento de alma, permanezca adherido a Harry, Lord Voldemort no puede morir.

—¿Así que el chico... el chico debe morir? —preguntó Snape, con calma.

—Y debe hacerlo Voldemort, Severus. Eso es esencial. —

—Pensé... que todos estos años... lo estábamos protegiendo por ella. Por Lily... Oh dios Draco estará destrozado—

—Me has utilizado. —

—¿Qué quieres decir? —

—He espiado y mentido por ti, me he puesto en peligro mortal por ti. Se supone que todo esto era para mantener a salvo al hijo de Lily Potter. Y ahora me dices que le has estado criando como a un cerdo para el matadero...—

—¿Te has encariñado con el chico, después de todo? —dijo Dumbledore.

—¿De él? ¡Draco lo ama tengo que aprender hacerlo igual! — gritó Snape —Especto Patronum! —Dumbledore le dio la espalda a Snape, con los ojos llenos de lágrimas.

Harry entendió al fin que no estaba destinado a sobrevivir. Su tarea era recibir la muerte. Sentía el corazón palpitándole estaba asustado. ¿Cuánto tiempo le quedaba para atravesar los terrenos e ir al bosque? ¿Qué se siente morir?

Debo morir. Debo terminar Draco, Ron y Hermione parecían de un lugar lejano, este era un viaje que no podrían iniciar juntos y el no podía volver miró hacia el estropeado reloj de oro ya era el día de su aniversario de bodas ni siquiera tenía el regalo. Su corazón se comprimía deseaba llorar.

Neville pasó caminando muy cerca de él, se inclinó contra el marco de la puerta por un momento. Harry observó hacia la entrada del Gran Comedor. La gente arrodillada frente a los cadáveres, abrazados, llorando, bebiendo. Bajó los escalones era de madrugada el cielo estaba despejado, lo único que se escuchaba eran sus pasos hacia la salida. Harry cogió del brazo a Neville que estaba arriba de otro cuerpo. —Neville. —

—¡Harry, casi me da un ataque! ¿A dónde vas solo? –preguntó Neville.

—Es parte del plan —dijo Harry. — Escucha... Neville...

—¡Harry! –Neville palideció —.Harry, ¿no estarás pensando en entregarte?

—No —mintió — Por supuesto que no... es algo diferente.. ¿Conoces a la serpiente de Voldemort? Se llama Nagini... Hay que matarla.

—¿Matar a la serpiente? —

— Matar a la serpiente — repitió Harry.

— De acuerdo, Harry... ¿Estás bien? —

— Estoy bien. Neville—

Harry se coloco la capa y echó a andar. Entonces alguien lo cogió de la cintura y le arrebato la capa.

— Pensaste que escaparías de mi — una voz fría recorrió todo se ser.

—¿Dónde estabas? — Pregunto Harry — Olvídalo me tengo que ir Dragón.

— Escúchame Potter debes volver sin importar que lo que ese viejo lunático te vaya a decir. ¡Entrega la suya no la tuya y vuelve! Estoy contigo, debes esperar mi señal hasta entones no hagas nada —

Harry siguió su andar sin comprender lo que Draco quiso decir. Sus nerviosos dedos juguetearon durante un momento con la bolsita de piel de topo, que colgaba de su cuello y la sacó snitch la cual se partió a la mitad una piedra negra se contemplaba el centro las dos mitades de la snitch. Cerró los ojos y giró la piedra en sus manos. Abrió los ojos y miró a su alrededor. No eran ni fantasmas ni cuerpos vivientes, eso podía verlo.

James era exactamente de la misma estatura que Harry con el pelo despeinado y las gafas un poco ladeadas. Sirius parecía alto y guapo, en su vida. Lupin también tenía un aspecto joven parecía feliz. La sonrisa de Lily se acerco a él, y sus ojos verdes, tan parecidos a los suyos.

— Has sido tan valiente... —

— Ya casi has llegado — dijo James.

—¿Duele?

— Es igual a dormir.