ANTES QUE NADA, ME HARIA ALGUIEN EL FAVOR DE DECIRME SI ESTA MAL ESCRITO, PERO ME REFIERO A COSAS RARAS, PORQUE YO CUANDO ME METO DESDE LA PAGINA DE FANFIC... SE VE MAL, HAY PALABRAS QUE APARECEN POR COMPLETO EN MAYUSCULA, OTRAS QUE SE CORTAN, Y DIRECTAMENTE HAY PALABRAS QUE FALTAN!!! Y ME MOLESTA MUCHO!!! ¬¬ QUIERO SABER SI A USTEDES LES PASA, O ES SOLO A MI....

Aca les voy con el cuarto, y uno muy importante, capitulo.... al final van a odiarme... yo se por que se los digo.... bueno a leer se ha dicho...


Del Fuego a la Espera

Los siglos pasaban, o los años, quizás eran días, u horas, tal vez ni eso y solo eran ardientes minutos. No lo sabía, pero el tiempo no pasaba. No podía mover mi cuerpo, tenía tanto miedo, solo escuchaba, y me quejaba, lo peor de todo era que sabía que estaba viva, escuchaba a mi doctor Edward, y a Esme, también reconocí a Carlisle.

René no se había apartado de mi un segundo luego de dejarme caer. Solo susurraba una y otra vez que la perdonara. En cuanto llegaron los dueños de casa se armó un revuelo, y ella empezó a gritar nuevamente que estaba muy arrepentida, que no pudo controlarse, y ellos la consolaban, mientras sentía como me levantaban y me recostaban en una cama.

La sangre dejó de seguir mi pulso, y mi bebita aún corría peligro. Yo no sabía la magnitud del problema de la situación, solo podía velar por mi hija y por mí.

...1 Año después...

Sentí como invadía nuevamente esa sensación de ausencia, como si me perdiera e el tiempo y el espacio, era muy común, ya había logrado acostumbrarme.

René corría tras un Jaguar de la selva, y lograba atraparlo. Carlisle la abrazaba luego de que ella terminara con su presa. Su colonial y delicado vestido había quedado destrozado, y nuestro amigo la consolaba mientras ella sollozaba sin lagrimas en su hombro.

Mi visión había terminado. Edward me miraba apenado. Y René inquisitiva.

— René consiguió acabar con un Jaguar. Pero esta muy alterada, realmente le está costando muchísimo cambiar su dieta. —le informé a mi amiga.

— Bueno, no todos tienen la capacidad de auto contenerse. —me dijo Edward.

— Claro a excepción tuya, Carlisle y Alice. —le regodeó Esme— debo admitir que a mi me llevó más de cinco años lograrlo, y hay veces que estoy a punto de flaquear.

Me levanté y fui a tomar un baño, mi fría piel deseaba un poco de calor, y estaba segura de que mi hija también lo desearía.

Renesmee. Mi bebía que aún no nacía pero seguía creciendo a una velocidad imperceptible, porque era demasiado lento. Aún en mi vientre ella solo crecía y crecía, mientras parte de ella conservaba la sangre humana que alguna vez le perteneció.

Edward y Carlisle habían investigado, pero no existían casos similares. Claro, eso sin Hablar de Isabella. La pequeña de René. Ella también había sido convertida cuando su hija aún estaba en su estómago, con la excepción de que a Isabella la habían sacado, porque René se estaba lastimando a si misma con las convulsiones causadas por la ponzoña.

Ingresé a la tina, el agua estaba Hirviendo. Con el correr de los minutos, el agua se enfrió y yo decidí salir.

El atardecer entró por la ventana de mi cuarto. Me sequé lentamente a paso humano, no tenía ningún apuro. Mi Jasper no había vuelto, mi hija no nacía, estábamos en la Isla Esme a la cual habíamos llegado a nado, nadie nos vería, nadie nos conocía, solo estábamos nosotros, los extraños vampiros, que no querían matar apersonas con una vida.

Ahora escuchaba el susurrar de las olas y a los pájaros pasar, el viento soplar, y las teclas del piano de Edward. quien tocaba para que la pequeña Isabella lograra dormirse. Tenía un año de edad. Pero apenas parecía recién nacida.

No lograba expresarme, era muy cerrada al mundo, me costaba aceptar mi realidad. Era una letal arma, embarazada, sin su familia al lado, sin su amor, y con una preocupación por la salud de su razón de ser, su Hija. Tenía graves complejos de realidad. Lento, todo lo hacía lento, y mi nueva familia, los Cullen, René y su hija, no lograban entender como era que soportaba esa lentitud.

Yo no veía apuro a nada, tenía una eternidad por delante, y pensaba disfrutar de cada segundo.

Mi bebé se movió en mis entrañas, dándome a conocer su presencia, para que yo no la olvidara, pero eso era imposible, jamás la olvidaría. Deslicé las mangas de mi vestido por mis brazos, y cubrí mi cuerpo.

— Esme—llamé a mi amiga.

— ¿Si? —dijo entrando y cerrando la puerta tras ella.

— ¿Me ayudas por favor con las cintas del vestido? —le pedí, no llegaba a mi espalda para poder abrocharlo.

— Claro— solo un segundo se tardó en hacerlo. — Alice, Edward dice que...

— Si ya se... que es hora de medir mi vientre y de pesarme y todo eso— así era desde hacía once meses, cada tres horas, me analizaban completamente. —ya lo se. Gracias Esme. Ahora en un segundo voy.

Ella se retiró, yo solo quería terminar de ver el atardecer. Y dedicarlo a recordar a Jasper, mi amado. Hacía meses que la guerra había terminado, pero yo no lograba vislumbrar su futuro, aún no manejaba mi don muy bien que digamos.

Siempre buscaba verlo, lo buscaba y veía su figura, vagando entre escombros, entre caídos de guerra, lastimado, como si él solo fuera a hacer eso por el momento, día a día.

Terminó el atardecer, y tranquilamente me dirigí a la sala.

— Hola—les dije a todos, Carlisle y René ya habían vuelto.

— ¿Cómo estas Alice? —me preguntó René.

— Bien, gracias. —mis "bien" eran muy subjetivos, porque yo no sabía si estaba bien o mal, simplemente estaba, y nada más, estaba y estaría eternamente, como un ente, rondando por el mundo.

— Vamos Alice. Recuéstate un segundo—me pidió Edward, lo hice, se acercó a mi, y velozmente comenzó a tomar las rutinarias medidas. Ancho del vientre, alto, me pesó, y bla, bla, bla, lo mismo de siempre. — ¡Cielos! ¡No esta creciendo más! Las medidas son las mismas de antes. No has cambiado ni un milímetro desde hace una semana.

— ¿Estas seguro Edward? —le preguntó su hermano al tiempo que se me acercaban. Esto tenía que significar algo, pero no sabía si preocuparme o no hacerlo.

— Si, es imposible que haya tomado mal las medidas, y menos que menos que olvide unos simples números, Carlisle. —le espeto fingiendo indignación.

— Bueno, habrá que ver dentro de unas horas, no se me ocurre otra cosa. —esto no me ayudaba en nada, no podía tranquilizarme, las palpitaciones invadieron mi cabeza, esto era tormentoso. Temía por mi hija que aún no nacía.

— Alice, no hay motivos para que te alteres. — me dijo "Mi doctor lee mentes" al escucharme pensar.

— ¿Cómo que no hay motivos? Edward, hace un año solo faltaba una semana para que naciera, y aún no lo hace, ¡eso es extraño!

— Esto es mi culpa—sollozó René. —si no te hubiera mordido... y...

— No René, ya te he dicho que no—le contradije—vamos, alguna explicación debe haber para que mi hija no nazca, y también para que Isabella no crezca.

— Ella si crece, lentamente, pero lo hace. —dijo Carlisle, eso ya lo había escuchado un sinfín de veces, cada vez que les pedíamos explicaciones.

— Miren... he estado pensando, y tengo una vaga teoría de que es lo que puede estar sucediendo—dijo Edward. Me incorporé en el sofá. René y Esme se sentaron una a cada lado, junto a mi. Carlisle solo se quedó parado, y Edward comenzó a caminar de un lado a otro dando vueltas.

— ¡¿Podrías empezar?!

— Bueno... lo siento. Eh... —un vampiro titubeando, lo que me faltaba. Pero entonces se me nubló la vista, como de costumbre me pasaba con una visión del futuro.

Había mucho ruido, muchos hablaban, otros gritaban, las imágenes eran borrosas, pero yo percibía mi mundo alrededor, sabía que estaba acostada, pero mi vientre ya no estaba en mi cuerpo, no había vientre, me desesperé, pero vi claramente como Edward traía un cálido cuerpecito a mis brazos, pero no me lo entregaba completamente, lo sostenía cerca de mi rostro apoyado en mi pecho. Quise abrazar esa criaturita al reconocerla como mi bebé.

Dame a Renesmee Edward— le dije, ese era el nombre que le pondría a mi hija.

No estoy seguro Alice, René no ha podido contenerse, casi la mata— ¿A qué se refería? — Renesmee tiene un porcentaje de humano, ella tiene sangre.

— ¡Renesmee! —grité al terminar mi visión, Edward me veía shokeado, era algo trascendente, mi hija iba a nacer tarde o temprano. Nuevamente se me nubló la vista, pero esta vez acompañada por un dolor reconocido, contracciones de parto.


Alice tiene contracciones!!!!

alguien llame un medico!! ahhhhh!!!

jajajja..

esta alice y sus visiones... no se dan una idea de lo que me cuesta manejar el punto de vista de alice, no estoy acostumbrada a escribir con ella, porq es un lio el manipular el futuro y hacerlo Exacto... tambien me pasa con Edward y el leer las mentes, es un liooooooo!!!!

bueno les dejo q gocen de las ancias por el proximo capítulo!!

besos!!!

...no me maten ¬¬...