24 de Diciembre de 1994.

Daniel Scutch está encerrado en un Cuarto Oscuro, semidesnudo. Lo único que tiene es ropa interior. Está solo.

-¡Ryder! ¡RYDER!-

Nadie responde a su grito.

-¡SUNNY! ¡PEELER!-

De nuevo, nadie responde. Empieza a desesperarse cuando ve una puerta abrirse. Es una figura que él no logra identificar hasta que un destello de luz lo enceguece. Abre los ojos poco a poco y mira la cara del hombre. Rapado, de ojos claros, una cicatriz enorme en la frente y un uniforme militar muy elegante.

-Daniel Scutch, apodado El Cazador de Opositores. Por fin nos vemos cara a cara. -

-¿Dónde estoy? ¿Quién es usted?-

-Tranquilo. - dice el hombre, con una sonrisa que oculta maldad.

-¿Dónde estoy?-

-Este es el Cuartel 71, apodado como "Cuartel Bernt Manzin".

Daniel Scutch reconoce ese nombre... Bernt Manzin era uno de esos tipos que trabajaban para Torisso y Keanloth. Él logró capturarlo y quiso resistirse, concluyendo en una pelea muy traumática. Que ese nombre sea el apodo de un cuartel significa... No. Imposible. Está dentro del Escuadrón Torisso. O lo que queda del Escuadrón, después de que Torisso sea despedido por un tal Beantork.

-Estoy dentro...-

-Si.- contesta el hombre. -Estás dentro del Escuadrón Manzin. Me presento, Scutch, aunque de seguro me conoces. Soy Deanler Beantork, el nuevo jefe.-

Las palabras paralizan a Scutch. Está en frente del hombre que logró capturarlo. Siente que va a pasar algo malo, feo. De la nada, una pared se divide y revela una máquina enorme en donde se encuentra un tipo canoso, de unos cincuenta años, con un traje muy elegante. Piensa que es Kaseblow, pero no es él. El coronel de las branquias nunca se afeitaría su característico bigote.

-Él es el científico Frederick Stein. Él será tu nuevo compañero... Ahora, lo único que tendrás que hacer es esto.-

Beantork rápidamente pone su mano en la cara de Scutch. Sus uñas pinchan la frente del Cazador, pareciendo estacas. Daniel trata de resistirse, pero un extraño y venenoso esmalte entra a su cuerpo mediante las uñas de Beantork y lo desmayan. Sus pupilas se dilatan y sus iris marrones cambian a un color rojizo.

-Daniel... Levántate.-

Abro mis ojos y me doy cuenta de que me quedé dormido en el piso. Tench está en frente mío, agachado. Me levanto después de tener ese sueño, bah, pesadilla que se repite constantemente. Esa primer tortura. La primera vez que vi a Beantork y a Stein en persona. Ese veneno lava-cerebros.

Torisso está durmiendo en el piso también. Me percato de lo hecho y reacciono muy mal.

-¿Cómo lo dejaste dormir aquí? -

-No quería despertarlo, Daniel.-

-Pero... ¡Es Torisso, Jay! ¡El idiota más idiota de todos!-

-Bueno, ahora lo levanto...-

-No, ahora déjalo dormir. No lo quiero ver de mal humor porque destrozaría mi mañana.-

Tench asiente y sirve dos cafés. Algo muy extraño, ya que yo nunca tomo café a no ser que salga de casa...

-Ah, claro... ¿Hoy vamos a ese lugar, verdad?- pregunto.

-Si. Kihimito me dijo que no tenía problema... no le dije que ibas tú.-

Empiezo a tomar mi café, el cual logra despertarme un poco. Me levanto de la mesa y voy al baño para ducharme, peinarme y lavarme los dientes. Agarro mi característica chaqueta negra y unos jeans para entregarme a la casa de Kurusu, la limo y las demás extra especies que él cuida.

Tench ve que ya estoy listo y lava las tazas de café sin antes preguntarme algo muy importante.

-¿Qué hacemos con Torisso?-

Quedo dudando por unos segundos hasta decir mi respuesta. Una respuesta muy bondadosa, para ser honesto.

-Déjalo ahí. Se despertará solo.-

Salimos y veo otra vez el número... 4º G. Bajo por el ascensor y me doy cuenta de la presencia de Ryder en la entrada del departamento. Está tomando un café y hablando con dos policías. Una vez que salgo junto a Tench del apartamento, digo lo necesario en caso de que Ryder haya sido interrogado.

-Yo soy el anfitrión del señor.- digo. Los dos policías quedan sorprendidos.

-Eres un afortunado, Ryder.- dice uno de ellos. -Tener de anfitrión al mismísimo Scutch debe ser increíble.-

Oh, mierda. Reconozco que me revuelve el estómago hablar con gente que no conoce mi nombre pero, honestamente, odio más a la gente que si me conoce. Tener "fanáticos" es algo repulsivo para mí... porque yo, una persona que hoy en día no interactúa ni con el sol, menos lo haría con personas que ni conozco.

-¿Qué se sintió haber derrotado al estúpido de Torisso?- dice otro de los policías. -Mi padre me contó hace mucho tiempo que mi familia guardaba una sirena que fue asesinada en los noventa por el Escuadrón Torisso... Él la consideraba como una hermana.-

-Pero Torisso no tuvo la culpa.- interrumpe el otro policía. -Fue Keanloth el que organizó todo... Señor Scutch, ¿qué sintió cuando asesinaron al monstruo de Keanloth?-

Me quedo sin aire, porque yo recuerdo muy bien lo que sentí cuando lo asesinaron... Bah, cuando lo asesiné.

28 de mayo de 1995.

Estoy oculto dentro de un armario y siento que alguien va a abrirlo. Estoy preparado para defenderme. Tardé meses en elaborar este plan y ningún estúpido podrá detenerme. Esa persona se acerca y transmite un mensaje... es alguien que conozco.

-Dan... ya puedes salir. Ya no hay nadie en el edificio.-

Abro el armario e identifico al hombre. Canoso, con una barba de varios días y vestido con un sobretodo negro, borcegos y jeans oscuros. Lleva puesto unos lentes de sol que anhelo usar, y además está fumando un cigarrillo... ese tipo es el mismísimo Dylan Pelson, líder de la primer Fuerza Wolf y el mentor que salvó mi vida.

-Ryder se quedó abajo, está vigilando.- dice él, con su ya característico tono autoritario. -Kaseblow y los otros muchachos volvieron a la base... saben que nosotros dos solos podemos matar a ese hijo de puta y a todo su ejército.-

-¿La dríade?- pregunto.

-Está en el bosque. Dijo que Keanloth se fue de allí hace casi una hora. Debe estar ahora en su oficina.-

Asiento y escucho voces que salen de otro lado. Pelson y yo nos ocultamos dentro del armario. Son dos personas que entran al lugar en donde estamos... una de ellas es Keanloth. Lo logro identificar con su tatuaje y su pelo.

-Mira, Keanloth...- dice el hombre al lado suyo. -Revisé todas las cámaras de seguridad y no hay nada que indique la presencia de Pelson y Scutch en el edificio.-

-¡TIENEN QUE ESTAR DENTRO DEL EDIFICIO!- dice el hombre, mientras agarra del pecho a su empleado. -Vienen a por mi cabeza... y en el momento en el que te necesito a ti y a los demás más que a nadie... no hacen nada.-

-No es mi culpa de que no aparezcan, Vladimir.-

Miro a Pelson. Sabe que ésta es la perfecta oportunidad para deshacernos de él. Está desarmado, y solo lo acompaña un tipo que podemos noquear fácilmente.

-¿Lo tienes?- pregunta el tipo. Keanloth asiente.

-Solo me lo puse por si las dudas.- dice, mirando su mano.

Esa frase llama nuestra atención... ¿Qué oculta Keanloth ahora? ¿Acaso está armado? ¿O tiene algún artilugio secreto? Miro a Pelson de nuevo y me sonríe. Es el momento que estábamos esperando por meses. Ha llegado la hora de deshacerme de ese hijo de perra... De Vladimir Keanloth.

-¡SORPRESA, HIJO DE PUTA!- grito, para después salir del armario y derribar al tipo con el que hablaba. Pelson le pega una patada en su cara y cae al suelo. Aprovecho este acto para cerrar la puerta herméticamente con el código que había aprendido minutos antes.

-Ustedes dos, malditos...- dice Keanloth. Pelson pelea contra él pero Keanloth lo arroja al armario. Es mi oportunidad para aportar algo a la pelea, pero cuando me acerco a él, el hombre pone su mano en mi cara, inyectándome ese maldito veneno a través de sus uñas.

-¡MIERDA!- grito, para después caer al piso y contemplar ese espectáculo, rodeado de voces que me repiten lo que tengo que hacer.

Hazlo... Hazlo... mata a Pelson... mata a Pelson...

-Aprendí ese truco de Beantork. Buen veneno el que usó para torturarte.- dice él, pero es interrumpido por Pelson mientras lo apuñala por la espalda.

Dentro de mi universo, el veneno es tan poderoso que no me deja ni moverme. Lo único que veo es la pelea, acompañada de voces e imágenes que pasan por mi cabeza, imágenes que hablan... veo a Nenn Torisso, el difunto hermano del hombre al que conozco, a mi izquierda... y a Ryder a mi derecha. Ambos quieren decirme algo pero no tienen voz para decírselo.

-¡Daniel!- escucho. Es Pelson. -¡Yo te salvaré!-

Las imágenes se disipan para revelar el cuerpo de una mujer muy atractiva. Siento que mi cuerpo levita a través de un impulso y empiezo a mover las manos sin control. Una vez que toco los pechos de la mujer, ella revela la parte inferior de su cuerpo... es la de una araña.

-Mierda...- digo. -Es ella...-

Trato de ver su rostro pero se disipa. Ahora si puedo moverme... me siento más libre, pero las voces y también, imágenes de todos esos pseudo-humanos a los que maté pasan por mi cabeza. En ese momento agarro el arma del hombre al que noqueé y sin saber a donde estaba apuntando, disparo.

-¡AH!-

Mágicamente las voces y las imágenes desaparecen. Vuelvo a la realidad y caigo al piso después de encontrar la paz. Veo que Keanloth está en el piso, adolorido. Tiene una bala en el brazo.

No puedo parar de jadear. Mi cuerpo está húmedo por el sudor... mis ojos, llenos de lágrimas. Mi nariz también participa en los síntomas, sangrando.

-Esto es por todo lo que me hiciste, hijo de puta...- dice Pelson, pero de la nada hago lo que el inconsciente me dice. Me acerco a la escena y le disparo en el pecho a Keanloth tres veces. Ahora el cargador está vacío. Pelson simplemente me observa, en silencio.

¿Qué sentí? Enojo. Ira. Esos tres disparos los sentí como gritos. Gritos de furia y de gloria al mismo tiempo. Una vez que veía la sangre brotar del pecho de Keanloth, sentía una mezcla de ira y alivio. El pez gordo ahora no estaba más en el planeta Tierra, pero al mismo tiempo estaba con un muy mal humor porque Keanloth era solamente un nombre de una larga lista. Un nombre que para 1995 no era tan relevante. Todavía faltaba gente con la que vengarme.

-Señor Scutch... ¿Se encuentra bien?-

-Eh, ¿perdón?- exclamo, volviendo a la realidad. -Perdón... estaba recordando lo que sentí cuando me enteré del asesinato de Keanloth. Es una larga historia.-

-Ojalá algún día nos la pueda contar, Scutch. Ahora tendremos que ir a trabajar... ¡Saludos, Ryder, Scutch y a usted también, jovencito!- dicen los policías para después irse. Ryder me sonríe... sé que va a decir.

-Pasaron varios años y todavía no quieres admitir que tú fuiste el que asesinó a Keanloth.-

Tench queda boquiabierto... no se esperaba para nada ese dato sorpresa. -¿Tú lo mataste? ¡Guau! ¡Cada día eres más bad-ass, Daniel!-

-¿Desde cuándo matar a alguien te hace mejor, Tench? Mejor cierra la boca.- respondo en voz baja. Él se calla y vamos caminando por la vereda, mientras lo voy siguiendo a la casa de Kurusu. Veo que Ryder también viene con nosotros.

-¿Tu también vienes con nosotros?- pregunto.

-Si. Es mejor que ayude a Tench a correr el mueble.-

Una vez que llegamos a la casa de Kurusu, Tench toca el timbre pero la persona que abre la puerta no es el muchacho. Es una centauro hembra.

-Eh... ¿Hola?- dice la mujer.

-Eh... ¿Centorea, no?- dice Tench. -Mi nombre es Jay. Jay Tench. Vine a ayudar a su anfitrión la otra vez con un mueble. Hoy vine para ayudarlo a trasladar otro...-

-Ah, si, lo recuerdo... el chico joven. Ven, pasa. ¿Ellos van a ayudarlo a usted y a mi señor?-

-Si, claro. Déjalos pasar, Centorea. Se van a portar bien.-

Tench entra y Ryder es el que pasa primero. -Me presento, señorita. Soy Ryder, el tigre.- dice para después entrar al hogar. Ahora es mi turno. Ay, carajo... ¿Acaso ella reconocerá mi nombre cuando lo diga? ¡Obviamente! ¿Qué clase de no-humano no reconocería ese nombre? ¿Daniel Scutch, el Cazador de Opositores? ¿De Opositores a los No-Humanos?

Empiezo a caminar y me preparo para decir mi nombre: -Buen día. Daniel Scutch.-

La expresión de la centauro cambia completamente. Está sorprendida... quiere decir que si reconoce mi nombre.

-Scutch... ¿El Cazador?- dice ella. Ahora si que tengo ganas de irme a mi casa...

-Si, Centorea. Es el mismo.- dice Tench, con una sonrisa. -No habla mucho. Siempre es así de silencioso, así que si quieres sacarle algo te costará.-

-Muchas gracias por esa presentación, Tench.- digo, con un tono irónico. Ella sonríe.

-¡Hola, Jay!- dice Kurusu, mientras sale de una habitación. -Oh, parece que Scutch y su amigo también vinieron...-

-Hola, Kihimito.- dice Ryder. -Llámame Ryder.-

Ryder y yo saludamos a Kihimito y éste nos guía a la habitación en donde está el mueble. Allí se encuentra una enorme pileta en donde nada una sirena.

-Curioso...- dice Ryder. -¿Ella es una de las extra especies que cuidas?-

-Si.- responde la sirena. -Mi nombre es Meroune Lorelei, es un placer conocerlo, señor.-

Ryder sonríe. Tanto él como yo sentimos que la voz de ella es adorable, pero muy imperativa. La centauro aparece para preguntarnos si queríamos algo.

-Eh... ¿té, por casualidad?- pregunto.

-Té negro.-

Se dibuja una sonrisa en mi cara, y ella entiende mi gesto.

-Claro, ya le traigo, señor Scutch.-

La cara de la sirena cambia repentinamente. Su gesto demuestra sorpresa. -¡Ay, qué tonta! ¿Cómo no me di cuenta al principio? ¡Usted es Daniel Scutch... y usted es su fiel compañero, Ryder!-

Ahora Ryder está en la mira de la fama junto a mí. Ella deja de nadar y queda en el borde de la pileta, mirándonos.

-He escuchado varias historias de usted, señor Scutch... mi madre me ha dicho que usted y todo su escuadrón fue el responsable de que toda nuestra especie siga en pie... además, esos momentos en los que usted fue capturado... ¡oh, que tragedia!...-

Capturado. Me parece que a esta sirena le gustan mucho las tragedias.

-¿Qué fue de todo su escuadrón, señor Scutch?-

Ryder me mira. Sabe que la respuesta a esa pregunta es todo menos feliz.

Okey... creo que lo tengo que explicar ahora.

Cuando ella habla del "escuadrón", supongo que se refiere a la primer Fuerza Wolf... la de Pelson. Casi todos eran no-humanos abandonados y maltratados. Entre ellos estaban Warren, el gigante, Landivar, el minotauro, Ryder, Kaseblow, Peeler y yo. Hubo algunos integrantes temporales, como la Iguana Sansh o Pycks, pero los que siempre estuvieron fueron los que mencioné anteriormente. También, Pelson tenía una clase de espía y mensajera a la que siempre acudía... Ella se hacía llamar "la dríade".

¿Qué fue de mi escuadrón entonces... de mi equipo... de mis primeros amigos de verdad en la vida? Muchos de esos integrantes temporales murieron durante las guerras, al igual que Pelson, Warren y Landivar, y otros simplemente desaparecieron sin dejar rastro, como Kaseblow y la dríade.

En conclusión, mi escuadrón no tuvo un final tan feliz como digamos.

Volviendo a la realidad, miro gentilmente a la sirena y respondo: -Muchas cosas pasaron... algunos de ellos se fueron... otros dejaron este mundo. Digamos que Ryder y yo somos algunos de los sobrevivientes.-

-¡Ey!- dice Tench, enojado. -Yo también formé parte del Escuadrón.-

-Tench, nunca estuviste dentro... eras un niño en 1995. No llegabas ni a los ocho años.-

Ryder me da la razón mientras Centorea vuelve con mi taza de té. Le agradezco su gentileza y empiezo a tomar. Miro fijamente el mueble que Tench y Kurusu están moviendo. Es un ropero pequeño, pero completamente manchado de agua ya que tiene una enorme pileta con una sirena dentro a pocos metros. Ryder empieza a ayudarlos mientras lo arrastran y yo me quedo solo, con mi taza de té, al lado de la sirena.

-Así que usted vive junto a Ryder y Jay...-

-No. Solo con Tench.-

Unos segundos de silencio me invaden dentro de mi cuerpo, haciéndome vomitar una pregunta:

-¿Hay alguna otra especie dentro de esta casa?-

La sirena asiente. Mientras tanto, los chicos ya sacaron el ropero de la habitación

-Miia, la lamia, fue la primera en llegar. Después, vino Papi, la arpía...-

Una vez que escucho la palabra arpía me acuerdo de Tench y sus argumentos para mantener una relación con una arpía. Sonrío y hago todo lo posible para no reírme. Ella sigue hablando, mientras tanto.

-Después, Centorea, que usted ya conoce... La cuarta especie que entró oficialmente a esta casa fui yo, pero en realidad soy la quinta, porque Suu entró antes que mi de manera no oficial.-

Suu.

El hecho de que haya entrado de manera no oficial me altera un poco. Si vive dentro de esta casa sin ningún documento que reafirme que Kurusu tenga la responsabilidad de ella, significa que ella no tiene un seguro... Si algo le pasa a ella, el Acta no la cubrirá.

-¿Pasa algo, señor...?- pregunta la sirena.

-Perdón, señorita...-

-Dígame Mero.-

-Okey, perdón, Mero... ¿Cómo es que Suu entró de manera no oficial a esta casa?-

Ella sonríe ante mi pregunta. Sabe que estoy algo alterado.

-Tranquilo. Mi querido amo hace todo lo posible para cuidarla. Ella está en buenas manos.-

-Espero...-

Casi abro la boca. Casi le digo "Espero... porque ahora Beantork está de vuelta." Si lo decía, ella iba a preguntar quién era, y todo iba a derivar en una historia muy larga y mi yo interior gritando con todas sus fuerzas.

-¿Conoce a Suu de otro lado?-

Para no derivar en otra larguísima historia, le digo que me la crucé en la feria con Kurusu y me pareció una niña muy adorable. Le pedí que siga diciendo la cantidad de especies que alberga el chico en esta casa.

-Bueno, ah... Después de mí, ah... está Lala, una dullahan...-

Quedo anonadado. -¿Una dullahan? ¿Pero...cómo una segadora de la muerte entró en el Acta de Intercambio Interespecies?-

-No lo sé.- dice ella, con una sonrisa. -¡Oh! Y casi me olvidaba, también está Rachnee, la aracne.-

Aracne. Mierda. Dejo la taza de té en el suelo y respiro aire para preguntarle algo crucial:

-¿Cómo... dijiste que se llamaba?-

-Rachnee.- contesta.

-¿Rachnee solo?-

Ella sabe que algo anda mal. -¿Se encuentra bien?- pregunta.

-Si... pero, ¿Es Rachnee solo?-

-No... Rachnera Arachnera es su verdadero nombre.-

¿Cómo dije anteriormente? ¿Mierda? Bueno, ahora, que sé su verdadero nombre, lo debo decir más grande: MIERDA.

3 de Abril de 1995.

Acabo de abrir los ojos y me doy cuenta de que el científico Stein no está en frente mío. No encuentro esa máquina por ningún lado. Hay muebles al lado mío, pero sigo acostado en el suelo. Lo único que escuché antes de que Beantork me vuelva a inyectar la dosis del veneno creado por Stein fue una explosión. ¿Qué fue esa explosión? ¿Algún error del Cuartel? ¿Algún desperfecto técnico? No lo sé.

Trato de levantarme pero todo mi cuerpo duele. Veo mi torso lleno de cicatrices y manchado de sangre. Mis manos están completamente rasguñadas. Veo que algo se mueve y se acerca a mí. Mi miedo empieza a desbordarme.

-No te muevas.- dice la figura. Es una voz femenina. Una vez que veo un destello de luz que pega sobre su cuerpo, me doy cuenta de que es una mujer... y una mujer muy atractiva. Tiene el pelo corto y de color blanco y está de espaldas frente a mí. Solamente lleva puesto ropa interior, y muy provocativa.

De repente, ella gira su cabeza, levanta uno de sus brazos y de la nada, siento que algo me contiene y me deja inmóvil. Empiezo a gritar del dolor porque esa red toca mis heridas.

-Cierra la boca.- dice ella, mientras se acerca a mí. Pronto me doy cuenta de que ella no es una mujer normal. Su parte inferior es parecida a a la de una araña. Mejor dicho, es la de una araña. -Tranquilo.- dice. -Solamente son telarañas.-

Ella se acerca a mí y veo su rostro. Tiene seis ojos rojos y una sonrisa malévola. Con tan solo ver su maldad reflejada en su aspecto y sus enormes patas de araña, instantáneamente la primera impresión que tuve de ella desaparece completamente, y es reemplazada por una segunda impresión... estoy aterrado de ella.

-¿Quién... e...res?- digo, mientras jadeo sin parar.

-Ay, querido... no te pongas tan mal. Tampoco voy a torturarte... aunque debería. Un hombre tan maldito como tú debería seguir sufriendo.-

Ella se aleja y agarra una foto. Estoy yo, junto a Peeler en una excursión del Escuadrón Torisso.

-Daniel Scutch, hijo de Duncan Scutch. Irónicamente, tu padre luchó a favor de nosotros hasta que ese maldito Keanloth le arrebató la vida. ¿Y tú que haces? Vas y le besas los pies al enemigo... Tú, maldito, asesinaste a varios no-humanos.-

-No fue... mi intención...-

-¡Claro que lo fue, Scutch! Si tanto nos querías, ¿por qué nos matabas?-

-Torisso... y Keanloth... me obligaban...-

-¿Entonces por qué no te fuiste del Escuadrón?-

-¡Tranquila, Rachnera!- dice una voz que sale de la oscuridad. -El Scutch que tú conoces ya no existe. Ha cambiado. Yo sé que ahora él estará con nosotros.-

Esa persona sale de la oscuridad y revela su rostro: Es el mismísimo Dylan Pelson. La aracne se tranquiliza y me observa desde la oscuridad, mientras Pelson me saca un par de telarañas de encima y me da un espejo.

-¿Hace cuanto no te miras, Scutch?-

-Meses...-

-Mirate la cara.-

Me veo en el espejo y observo las huellas que me dejo la tortura. Tengo el pelo más largo, una barba sucia y todo mi rostro está manchado de sangre. Tengo toda mi frente rasguñada, producto de las manos de Beantork que me inyectaban el veneno.

-Estás muy mal, amigo, pero no te preocupes... yo voy a ayudarte.-

-¿Quién eres?-

-Somos tan parecidos, Scutch... Nuestros padres murieron protegiendo a otras especies, y ambos fuimos tan estúpidos que nos quedamos sin rumbo y nos enlistamos en el Escuadrón Torisso. En mi caso, yo entré en 1991 y cuando me di cuenta de que Keanloth asesinó a toda mi familia por oponerse a sus pensamientos... lo dejé todo.-

Me pide el espejo y se lo doy. Después, extiende la mano.

-Mi nombre es Dylan Pelson, Scutch. Ella es Rachnera Arachnera, y te cuidará durante tu reposo. Todas esas heridas tienen que cicatrizarse, y eso podría llevar todo un mes.-

-¡Daniel!-

-¡Oh! ¿Qué pasó?-

Veo que Mero se preocupó por mí. -Estuviste medio minuto en blanco.- me dice, anonadada.

-Oh... perdona. Siempre me pasa.-

-Escuché que Scutch estaba aquí. Estoy ansiosa por verlo.- dice una voz que reconozco. Es de Rachnera Arachnera. Un escalofrío empieza a invadir mi cuerpo.