Hola, espero que les guste este capítulo. Muchas gracias por sus reviews! en verdad me animan para seguir continuando con esta historia. Jamás pensé que fuese a tener tan buena aceptación, pues comenzó a partir de un vago pensamiento. Gracias!


"Flowers we are"

Al principio de la misión había creído que el viaje sería de lo más cansado y aburrido pero tras manejar durante tres horas, sentía que apenas habían transcurrido 30 minutos; pues el motor junto con las llantas y amortiguadores del Veyron Vitesse ayudaban sin duda a ser divertido y emocionante el hecho de conducir, sin restarle importancia a la compañía la cual hacia una mezcla perfecta. Amplíe mi sonrisa al entrar a la autopista señal de que nos encontrábamos cerca de nuestro destino, giré mi rostro hacia Maura y al ver mi reacción, ella respondió con otra sonrisa aceptando mi petición sin siquiera mediar palabra alguna. Pisé el acelerador hasta dejar detrás de nosotras una gran cortina de polvo. La forense alzaba los brazos y gritaba con euforia, su estado de ánimo me motivaba a seguir con mis pequeñas locuras únicamente para ver su hermoso rostro bañado en una felicidad la cual hacia tiempo que no estaba presente en ella. En el transcurso del camino la conversación fue sustituida por el sonido de las llantas crujiendo contra el asfalto; nuestra música era el aire cortado por el frente del auto hasta golpear nuestros rostros. Mí cabello en estos momento era un completo desorden pues Maura había optado por sujetar el suyo en una coleta impidiendo que este se convirtiera en una maraña imposible de deshacer. Ambas reíamos alegres, disfrutando de la velocidad y la emoción que nos causaba el lugar al que iríamos olvidando por completo que aquello sólo se trataba de un trabajo el cuál debíamos efectuar con precisión sin embargo, en aquellos momentos eso era irrelevante para nosotras.

-Jane en la próxima acotación, podrías virar a la derecha y después a la izquierda- Pidió retocando el brillo de sus labios. La observé hipnotizada por segundos para regresar enseguida mi vista a la carretera al ser pillada por la forense.- ¿Ocurre algo Jane?- Cuestionó observándose nuevamente con la ayuda del espejo que siempre traía consigo.

-Nada- Intenté restarle importancia a mi acción, pero parecía que Maura estaba empeñada en sacar una respuesta puesto que, había retirado las gafas y ahora me estudiaba con cautela. – En verdad Maura no tienes nada malo, sólo me deje llevar por tu estado de ánimo, ya que hacía tiempo que no te veía feliz.- Respondí acelerando y siguiendo sus indicaciones. Ella pareció satisfecha ante mi respuesta, pues simplemente sonrió zanjando así el tema.

Durante veinte minutos atravesamos un sendero cubierto por densos árboles los cuales impedían que los rayos del sol atravesaran sus hojas convirtiendo aquella zona un poco oscura a la luz del día. Aceleré hasta apreciar de nuevo la luz y ver hacia todos lados percatándome que no había nada alrededor salvo una pequeña cabaña a los lejos, la cual era adornada por dos grandes árboles quienes le proporcionaba una buena sombra. Miré hacia Maura en busca de alguna explicación pues sabía que aquello no se trataba del tan famoso "Femme sur le ciel" pero ella no respondió sino que sólo se limitaba a mirar en dirección a la cabaña. Sin esperar respuesta conduje a la propiedad en donde me estacioné con cautela en espera de alguna instrucción, sin embargo aquella respuesta parecía que jamás sería compartida conmigo pues al apagar el auto Maura bajó con la elegancia que la rodeaba. La observé caminar hasta la puerta del lugar, dudo por varios segundos entrar; después giró hacia mi dirección y me indicó con un movimiento de mano que debía acercarme a ella. Acaté su orden y en menos de un minuto ya estaba detrás de ella; percibí a lo lejos la fragancia de diversas flores así como frutas; cerré mis ojos para descifrar su origen pero la voz de Maura me obligó a abrirlos y encontrar sus intensa mirada esmeralda observarme con cariño.

- Dudo que esto sea el Femme sur le ciel ¿cierto?- Le cuestioné siguiéndola al interior del lugar.

-Lo siento Jane, tenía que llegar al Giardino Delle Ros, aquí suelo comprar las esencias que uso cuando me baño, así como algunos aceites para relajarme- Me explicó al mostrarme la pequeña cabaña la cual era decorada en su totalidad por rosas de diversos colores, formas y tamaños.

Las paredes eran pintadas de un blanco nacarado aunque en ciertas zonas la pintura había sido tallada intencionalmente para dar el toque vintage al lugar. Caminé por pequeños estantes bien decorados en donde había una gran diversidad de aceites, jabones, esencias, entre otras cosas más de uso personal. Tomé entre mis manos una pequeña botella la cual contenía la fragancia que Maura siempre despedía después de cada baño, la aspiré hasta llenar mis pulmones con el aroma; imaginé la apariencia de Maura dentro de su gran bañara, cubriendo cada milímetro de su piel con aquella afrodisiaca esencia. Mi pulso comenzó acelerarse conforme iba recreando su ritual a tal punto de verme sobre ella en el interior de la tina. Me reprimí por aquel pensamiento y dejé el frasco, no obstante una delgada mano sostenía la mía, giré hacia mi derecha y vi que se trataba de la forense. Su sonrisa se ensancho de alegría al ver lo que tanto estaba buscando.

-¿Cómo sabías qué esta es la esencia que uso?- Cuestionó tomando varios frascos.

-Yo, yo- Intenté aclarar mis ideas, evitando que se percatara de mi repentino nerviosismo por su contacto y cercanía.- Yo, sólo me llamó la atención el envase.- Respondí al fin suspirando de alivio.

-Mentirosa.- Río al caminar hacia otro estante y elegir varios productos los cuales fueron colocados en una pequeña canasta blanca la cual colgaba de su antebrazo. Me acerqué y tomé la canasta para hacerme cargo de aquella pequeña tarea, ella agradeció el gesto y continuó observando el lugar. Al finalizar con su elección se acercó a la caja la cual era atendida por una anciana de 60 años o al menos eso era la edad que yo podía calcular, pues al ver su intensa cabellera blanca sujeta en un alto moño bien hecho, así como los lentes que posaban sobre sus orejas ayudando a ver con mayor claridad. Aunque su apariencia denotará esa edad al escuchar su voz me percaté que lucía más jovial, pues su rostro se había iluminada con tal solo ver a Maura y reconocerla en ese instante. Ambas mujeres intercambiaron sonrisas y frases las cuales no entendía ya que estaban hablando en un perfecto francés.

La voz de Maura era música para mis oídos y más al escucharla usar ese idioma el cual rara vez utilizaba salvo cuando se encontraba frente a Constance, pero intentaba evitar hablarlo pues odiaba tenerme excluida en las conversaciones aunque en aquellos momentos pareció que se había olvidado ese pequeño detalle. La observé por minutos sin siquiera saber como actuar, ¿debía presentarme como su esposa o quizás como amiga? Cualquiera que fuera la respuesta opté por quedarme al margen y no decir absolutamente nada. Desvié mi vista intentando buscar algo con lo cual entretenerme pero en el local no ofrecía alguna otra distracción la cual me ayudará a que el tiempo pasase rápido. Suspiré sin perder atención de la conversación que aún seguía pues ya comenzaba a resignarme que todo aquello no era nuevo para Maura sino que formaba parte de su pasado. Esperé paciente hasta que mi desespero me obligó a carraspear fuerte para llamar su atención, al escucharme la forense se disculpó dirigiéndome una mirada de disculpa.

-Lo siento Jane, jamás suelo excluirte de las conversaciones pero me deje llevar, tenía mucho tiempo sin ver a Islaen dueña del Giardino Delle Ros. Ella adora hablar en francés por lo que no puede negarme a otorgarle una pequeña charla.- Explicó tomándome de la mano con afecto.- Islaen te presento a Jane mi pareja- Nos presentó sonriendo en ambas direcciones. No sabía como reaccionar jamás había pensado que la fachada había comenzado y aquella presentación me tomó por sorpresa así qué sólo extendí mi mano en forma de saludo pero la rubia me indicó que esa no era la forma adecuada de saludar a una persona como Islaen y al recordar el saludo europeo, me acerqué y bese ambas mejillas, ella respondió a mi saludo con una jovialidad y un cariño que me hicieron sentir cómoda.

-Es un gusto conocerte Jane y dime ¿cómo fue que convenciste a Maura de regresar?- Habló con aquel acento francés.

-Pues… fue algo un poco complicado, pero al final creo que no se pudo resistir a mi encanto.- Expresé atrayendo a Maura hacia mi pecho y depositando un casto beso en su mejilla. La anciana sólo nos observaba aún con un deje de incredulidad; observé los ojos de Maura en busca de apoyo, comenzaba a sentir que si no podíamos engañar a una simple anciana sería imposible infiltrarnos en aquella distinguida comunidad. Para mi asombro Maura me tranquilizó con su mirada, sus ojos desprendía calma y cariño, la estreché un poco más aspirando su fragancia a cítricos, besé su cabello, sintiendo como mi cuerpo poco a poco se iba relajando debido a las caricias que su mano otorgaba en mi espalda. Nos separamos un poco y ella se acercó a mis labios, susurró algo inaudible para sellar sus labios sobre los míos. Aunque el beso había sido casto, sentí como mi cuerpo se estremecía, cada célula vibró ante el tacto, la suavidad que despedía era incomparable a lo que había pensado; intenté obligarme a permanecer quieta, pero mi mente pensaba de otra manera por lo que sin meditarlo tomé su barbilla y la dirigí a mi boca, no me importó que alguien nos estuviera viendo, sólo deseaba volverla a probar. Acaricié sus labios con los míos, sintiendo como ambos vibraban debido a la emoción y a la excitación, rodeé su cintura con mi brazo para pegarla más a mí, quería sentirla tan cerca hasta no saber donde terminaba ella y donde iniciaba yo; Maura respondió a mi beso con ternura y pasión, ambas emociones mezcladas perfectamente, al separarnos su rostro estaba ligeramente sonrojado al igual que el mío pues sentía toda mi cara arder. Regresé mi atención a una Islaen la cual sonreía alegre.

-Veo que tienes razón Jane.- Expresó riendo

-Si me disculpan un momento, olvidé algo en el auto- Se excusó Maura al salir con prisa de la cabaña. Me quedé frente a la anciana sin saber como actuar o qué decir; no estaba segura hasta que punto Maura había hablado de mí ni mucho menos quería decir algo que arruinará nuestra fachada por lo que opté por hablar sobre su negocio hasta que a lo lejos vi que la forense regresaba.- Disculpen la demora , Islaen sólo nos llevaremos esto- Dijo al colocar frente a ella la pequeña canasta donde contenía todos los artículos de su elección; la anciana guardo uno por uno en una hermosa caja de madera en color azul topacio, entregó el ticket junto con el cambio.

-Es un gusto verte de nuevo Maura, recuerda que no debes dejar que el pasado obstruya tu futuro; querer a alguien significa que los defectos no te harán rendirte, no te harán abandonar.- Expresó la anciana sin perder de vista los ojos de la forense, ella asintió sin agregar nada, nos despedidos y ambas salimos del lugar sin mediar palabra alguna.

-Jane aún falta una hora, pero pensé que podíamos disfrutar un poco la tranquilidad del paisaje ya que, cuando lleguemos allá dudo que tengamos paz- Expresó con cierta melancolía.

-Lo qué desees Maur- Respondí sin agregar más, pues no sabía si aquel beso la había alterado o había sido solo una actuación por lo que no era un tema relevante para ella. Ambas nos recargamos en el auto observando en nada en particular, permanecimos en silencio hasta que Maura cortó con el silencio.

-Ella antes vivía en el Femme sur le ciel, pero ocurrieron algunas complicaciones que la hicieron trasladarse a las afueras de la ciudad. Tenía tiempo sin verla y al platicar de nuevo con aquella carismática mujer, sentía que una parte de mi pasado regresaba; fueron buenos tiempos.- Susurró recargando su cabeza sobre mi hombro. Permanecí en silencio sin saber que responder, aún estaba un poco aturdida por el beso, ella entendió y pidió que siguiéramos con el recorrido pues ya no podíamos alargar más nuestra llegada. -Jane, acerca del beso… sólo fue para hacerle creer a Islaen en caso de que alguien vaya a su tienda, no me gustaría dejar ningún cavo suelto.- Explicó entrando al auto. Al escuchar su respuesta sentía que todo se volvía oscuro aunque yo era consiente de dicha acción, una parte de mí creía que había sido genuino. Asentí tras encender del auto y comenzar a conducir el último tramo restante.

Dentro de una hora todo comenzaría y la idea de volver a besarla no me parecía del todo desagradable aunque no debía engañarme pues debía recordar que todo formaba parte de una fachada, nada era real sin contar que sus palabras habían sido claras.