Advertencias: Yaoi y posibles OoC.
Parejas: (principales) DenNor, RoNor, HongIce, y (secundarias) RoChu y ¡SuFin! :D. Y no sé si habrá más.
Nombres: Elizabetha Héderváry (Hungría), Tino Väinämöinen (Finlandia), Berwald (Suecia), Ludwig Beilschmidt (Alemania), Gilbert Beilschmidt (Prusia).
Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen son de Himaruya Hidekaz, yo solo me hago cargo de mis delirios acá escritos û.u
YO TE PROTEGERÉ
Capítulo 04 – Desdichas y revelaciones
Lukas caminaba calle tras calle intentando encontrar la dirección que se encontraba anotado en el pequeño papel que tenía en la mano: La dirección del departamento de Mathias.
Caminó hasta la calle en donde se habían encontrado por primera vez días atrás. Si no mal recordaba el danés le había dicho que vivía muy cerca de ahí.
– "Calle… Kogenvej"… Kogenvej… – Susurró despacio mientras recorría todas las calles cercanas viendo los letreros con el nombre de dichas calles hasta que finalmente se encontró con la calle y el edificio que buscaba.
Al frente suyo divisó un gran edificio, cuya entrada era de vidrio. En la puerta tenía dibujado la insignia del edificio con el nombre "Torre Gammel".
– "Es aquí" – Lukas entró al edificio inspeccionando todo a su alrededor. En frente suyo estaba la recepción, a la izquierda de la recepcionista había algunos cuantos anuncios puestos en la pared y su derecha dos ascensores. A su izquierda había algunos cuantos asientos. Y yendo hacia su otro lado estaban las escaleras. La entrada parecía algo pequeña pero tenía el espacio justo y necesario.
Tras inspeccionar el edificio con la mirada se acercó a la recepcionista. Una mujer de pelo castaño claro, largo y lacio, de ojos verdes y tez clara. En su pecho tenía una inscripción que decía "Sra. Elizabetha" Estaba distraída en la pantalla del monitor cuando vio que el noruego se acercó a ella y rápidamente minimizó la ventana abierta en su monitor. Con una amable sonrisa se dirigió al recién llegado.
– Hola. Bienvenido a Torre Gammel ¿En que puedo servirle? –
– Buenas tardes. Quisiera saber en qué piso se encuentra el departamento 215 de Køhler Mathias –
– ¿Usted es amigo de él? – Cuestionó la castaña mientras tipiaba en el computador.
–… Sí –
– Oh~… por casualidad… ¿Tú no eres Lukas?– La castaña dejó la computadora de lado y le echa un vistazo al chico, quien se extrañó por su comportamiento.–
–… Sí, ¿Cómo lo sabe? –
La sonrisa de la húngara se iluminó de repente y se recargó sobre su escritorio.
– ¡Conozco a Mathias y me ha hablado mucho de ti! ¡Luces tan bien como te describió! – Hace una pequeña pausa riendo con timidez – Suele salir los fines de semana con un tonto amigo mío a beber unos tragos… y conmigo – Susurró lo último, lo suficientemente bajo como para que no la oyera. – Soy Elizabetha, encantada en conocerte. Tu amigo Mathias, amigo se encuentra en el sexto piso – Concluyó con una pícara sonrisa. Lukas levanta una ceja y le hecha un último vistazo a la dulce sonrisa de la mujer.
–… Gracias –
– De nada~ –
Lukas se dirige al ascensor para ir al sexto piso.
Al parecer Mathias había hecho nuevos amigos inclusive dentro del mismo edificio en donde vivía. Era de esperarse, al fin y al cabo Mathias era muy diferente a él. Hacía amigos a donde sea que fuese, hasta "amigos en contra de su voluntad" como lo había sido él en su momento.
Cuando llegó al sexto piso buscó el número del departamento y al encontrarlo también dio con un chico de su misma estatura, rubio, de ojos azules (más claros que los suyos) de tez clara y que lucía una sutil sonrisa en su rostro. Estaba parado justo en frente de la 215 golpeando la puerta y llevaba un pequeña bandejita de porcelana en su otra mano.
Lukas se paró al lado de él por lo que llamó su atención.
– ¿También buscas a Mathias? – Dijo el joven. Lukas lo miró atentamente de pié a cabeza con sus profundos ojos y provocó que el chico se incomodara un poco.
–… Sí –
– Ya veo… ¿Eres amigo suyo? –
– Sí –
– Vaya. Yo también lo soy, pero no recuerdo haberte visto antes por aquí… ¿Vives en este edificio? –
Era extraño que un chico desconocido empezara a interrogarlo de esa manera. Sin embargo no parecía ser una mala persona por lo que Lukas prefirió no increpar nada.
–… No. Solo vine a visitarlo… es… la primera vez que vengo – Susurró lo último. Realmente no encontraba la necesidad de decir eso pero… no tenía importancia.
– ¿Eh? Entonces estoy seguro que se pondrá muy contento. Ah... lo siento, aun no me eh presentado… – El rubio tendió su mano en frente de Lukas. – mi nombre es… –
– ¡LUKAAAS! –
De golpe la puerta del apartamento de Mathias se abrió y este se lanza con los brazos abiertos para abrazar al chico que estaba al frente suyo haciendo que exclamara del susto. Pero lo enviste de tal manera que al perder el equilibrio ambos caen al piso.
Lukas los observa a ambos en el piso. El danés estaba sujetando al chico en un fuerte abrazo mientras refregaba su mejilla en la del otro, quien se veía muy nervioso. Lukas arquea una ceja.
– T-Ta-san… ¿Q-Qué estás haciendo? – Cuestionó el chico con la voz temblorosa.
– ¿Nh? – Mathias abrió los ojos y vio a Lukas parado justo en frente suyo, lucía un poco diferente sin su broche pero sin duda era él. Entonces, Mathias volteó a ver al chico que había derribado. – Jeje…lo siento Fin, te confundí – Sonrió nervioso y salió de arriba del finés.
Tino se repone del piso sobándose el brazo con el que había caído. – Esa no es manera de recibir a la gente Ta-san, pudo haber sido peligroso. – Reprochó el rubio.
Lukas, quien solo observaba la escena, suspiró. Ese abrazo tan particular en verdad estaba dirigido hacia él…
– "Menos mal que no llegue antes" –
– Lu. Él es Tino, la esposa de Berwald, viven juntos en el piso de abajo – Comenta Mathias con su típica sonrisa. Tino se sonroja violentamente.
– ¡N-No soy su esposa! ¡Deja de hacer esas bromas tontas, Ta-san! – Tino se dirige a Lukas – No le creas, Su-san, e-es decir… Berwald y yo solo somos amigos –
– ¡Pero ya viven juntos como una pareja! –
Tino mira a Mathias seriamente aún con las mejillas rojas. – Quiero hacerte acordar que Berwald vivía contigo antes de mudarse a mi apartamento porque dijo que ya no te soportaba –
La sonrisa de Mathias desaparece abruptamente.
– ¡YO era el que ya no lo soportaba a él! ¡Es por eso que lo eché de mi departamento!–
– "Mentiroso" – Tino bien sabía que Berwald era quien decidió irse por su cuenta, y que por orgullo Mathias lo había "echado" después, pero era obvio que eso ya no contaba. – Como digas… mejor olvídalo – Tino suspiró para tranquilizarse un poco. Otra cosa que no le gustaba era que le llamaran esposa todo el tiempo. Para él, una broma como esa no era graciosa en lo absoluto. –… Y… ¿No vas a presentármelo? –
Tino vuelve a dirigirse al noruego.
– ¡Por supuesto! – Mathias reacciona a eso y se acerca a Lukas para pasar su brazo por detrás de sus hombros y aferrarlo más a él. – ¡El es Lu!~. Nos conocemos desde la secundaria. ¡Somos muy buenos amigos! – Dice con orgullo.
– ¿Lu? – Preguntó Tino algo confundido. Lukas simplemente desvió la mirada indiferente mientras le propinaba un codazo al mayor al lado suyo.
Lukas no podía considerar a Mathias su mejor amigo ya que no había tenido ningún otro amigo más que él. Socializar nunca había sido lo suyo.
– Bondevik Lukas – Corrigió. – Mucho gusto – Extendió su mano para estrecharla con la de Tino y este corresponde el saludo.
– Väinämöinen Tino, encantado. –
Tras una pequeña reverencia, Tino se dirigió a Mathias – Ta-san. Ten, vine a devolverte esto… por suerte no se rompió en la caída –Extendió la bandejilla que llevaba en mano y el danés lo recibió. – Muchas gracias, las galletas de mantequilla que haces son muy deliciosas, a Su-san también le gustaron mucho... aunque no quiso admitirlo – Concluyó el rubio con una pequeña risa.
– Jajaja era de suponerse. Tu esposo es un gruñón. –
– ¡TA-SAN! – Tino se volvió a sonrojar y frunció el ceño pero sin reclamar más nada bufó de lado. – Volveré a mi departamento, con permiso. – Mientras el danés seguía sonriendo Tino se dirigió hacia el ascensor con su rostro sonrojado. Lukas solo le siguió con la mirada.
Ahora que Tino vivía junto con el sueco las cosas se volvían más incómodas. No quería ser llamado esposa… ni que dijeran que Berwald era su esposo. Pero desde que alguien (léase Mathias) había dicho que ambos andaban tan aferrados que parecían una pareja, por más extraño que sonase a Berwald le había agradado la idea de Mathias. Después de eso Berwald se había dirigido a él como "su esposa" ante sus demás compañeros de clase, claro que él se había enterado de eso tiempo después. Para Tino eso no era divertido… y le era doloroso saber que para el sueco sí lo era.
– "…Esposo…" – Las puertas del ascensor se abrieron y Tino entró.
…Sin embargo… para ser su esposo… ambos debían tener una relación y… para tener una relación ellos… tendrían que amarse mutuamente.
– "Nosotros… solo somos amigos" – Tino bajó la mirada. Su sonrojo aún no se le iba pero su enojo se había desvanecido, ahora se sentía un poco más triste. –… Su-san… –
…
Mientras tanto Lukas entró al departamento junto con Mathias.
– ¿Quieres algo de beber? –
– Un vaso con agua está bien–
Mathias se dirigió a la cocina mientras que Lukas inspeccionaba el lugar. A su derecha estaba el comedor y la cocina. Al frente estaba el living con un sofá gris y la pequeña mesita de madera negra enfrente de un televisor. Dicha sala daba con el balcón que se podía ver a través de la puerta corrediza de vidrio. Entre la cocina-comedor y el living habían tres puertas en la que una era doble, por lo que podrías ser el armario de limpieza, por lo tanto, de las dos que quedaban una debía ser del baño y otra de la habitación.
Para la sorpresa de Lukas, todo lucía mucho más limpio de lo que esperaba.
– Si encuentras alguna cosa rara, no es mío es de Berwald – Se defendió el danés, quien se le acercaba con un vaso con agua para dárselo a Lukas. – Seguramente debió follarse a Fin muchas veces mientras yo no estaba – Lukas mira de reojo a Mathias quien sonreía burlón mientras tomaban asiento uno en frente del otro.
– ¿Qué fue lo que pasó con Berwald? –
– Eh... ¿Te refieres a lo que dijo Tino? – Lukas esciente. Mathias bufa de lado antes de empezar. – Vivíamos juntos hace dos días pero lo eché de aquí. Dejé que viniera a vivir conmigo para que la universidad le quedara mucho más cerca que en donde vivía pero… ¡el departamento es mío! ¡El muy idiota no sabe devolver favores a su rey ni respetar "territorio ajeno"! – Lukas levanta una ceja incrédulo. La versión de Tino era más creíble que la de Mathias. Lo que decía el danés sonaba más a un "no me soportó y se fue". Nunca había conocido a Berwald pero, según lo que Mathias le había contado de él, tenían actitudes opuestas… lo que significaba que Berwald debía ser un chico tranquilo. Lukas siguió prestándole atención mientras bebía su agua. –…Entonces terminó yendo a vivir en el departamento de su amor platónico. – Vuelve a sonreír. – Al parecer Fin invitó a Berwald a vivir con él en su departamento. Tal vez pueda entender a Berwald pero… no sé qué es lo que Fin le ve a ese –
– Son amigos – Comenta el menor sin mucho interés.
– Claro que no Lu~ es que no los has visto cuando están juntos… esos dos casi despiden un aura rosada. Estoy seguro que realmente hay algo entre esos dos~ – Comenta divertido.
– Pero solo son amigos ¿No?–
– Bueno… sí, pero… –
– En todo caso… – Lo interrumpe. – Aun si tus sospechas son ciertas, eso es algo que tienen que arreglarlo entre ellos dos. – El danés quiso decir algo más pero tras pensarlo un poco asintió.
– Supongo que tienes razón Lu~ – Ríe – Pero los dos son tan lentos… y tan obvios. Si Fin no toma la iniciática Berwald nunca lo hará – Lukas toma el último sorbo de agua que le quedaba.
– Por cierto… ¿Porque le llamas "Fin"? – Dijo Lukas pensativo. El nombre de aquel chico era Tino. Además este también le había llamado "Ta-San" a Mathias y "Su-San" a Berwald.
– Jejeje… veras… es solo un sobre nombre que nos pusimos entre algunos amigos en la universidad. Como muchos somos de distintas nacionalidades creímos que sería divertido llamarnos como nuestra nación. Tino es de Finlandia, por eso yo le llamo Fin. Él me llama "Ta" porque en finlandés yo me llamaría Tanska. Es curioso ¿no lo crees? –
– ¿Estudian juntos? –
– No, él aún es de primer año… – Mathias repentinamente cambia su estado de ánimo. –… comparto clases con Berwald – Confiesa con desgano, con un evidente tono molesto en su voz.
–… Así que… ¿Tú hermano menor este en la misma clase que tú?~ – Dice Lukas con el mismo rostro indiferente pero con una clara intención de burla en su vos. Mathias bufa de lado.
– ¡De todos modos soy mucho mejor que él! –
– Sí… – Susurró irónico sin darle mucha importancia. Lukas suelta una tenue sonrisa que intentó disimular bajando la mirada al vaso vacío en sus manos. Era de esperarse que Mathias siempre quiera tener su orgullo en alto. Realmente era un tonto… uno un poco divertido, tal vez patético… o como Lukas prefería llamarlo… simplemente, uno muy idiota.
Mathias se quedó viendo a Lukas… a esa sonrisa que, una vez más, se mostraba radiante únicamente para él, y por más pequeña que fuese siempre le agradaba mucho verlo sonreír por lo que él sonrió también.
–… Veo que tu labio ya no está lastimado –
Lukas levanta la mirada extrañada al danés y con su mano tantea sus labios para confirmar lo que el danés había dicho. Y en efecto, ya no sentía nada en especial en ellos, ya no tenía nada ahí… se había olvidado completamente de esa herida.
–… Sí – Susurra.
– ¿Por qué no traes puesto tu broche? ¿Ya no te gusta? –
De pronto Lukas siente un nudo en su garganta.
Otra vez… esos sentimientos…los sentimientos de miedo, restricción y peligro hicieron que su cuerpo se estremeciera ante esa pregunta. Lukas empezó a maldecir mentalmente… ¿Por qué Mathias tenía que ser siempre tan curioso? Desvió su mirada hacia su muñeca y vio que las marcas que tenía antes ya habían desaparecido. Por lo menos ya no tendría que lidiar con eso pero… ¿Ahora qué haría con lo del broche? No podía decir la verdad, tenía que mentir… tenía que mentirle a su único amigo… una vez más.
–… Lo perdí – Susurró.
– ¿¡Eh?! ¿L-Lo perdiste? ¡Pero… lo cuidabas más que a nada! –
Era verdad, ese broche había sido un regalo de su difunto abuelo, era uno muy antiguo pero tenía un valor sentimental para él ya que también había pertenecido a sus ancestros. Lukas no era tan torpe como para perderlo… y mucho menos algo tan valioso para él.
A pesar de que se suponía que tenía que ser un colgante… no sabía por qué había considerado la locura de cierto danés que había dicho que le quedaba más lindo en el pelo.
– Ya lo encontraré, descuida. –
Mathias sonrió – Claro Lu, pero mientras tanto si quieres puedo comprarte un broche nuevo~ –
Lukas frunció el ceño. – No, gracias. Como si un estúpido broche pueda llegar a suplantarlo –
– ¡Ah! ¡P-Pero… no lo digo porque crea que te veas mal sin un broche!… Tú te vez muy lindo de todas formas~ –
Lukas desvió la mirada para evitar dejar ver el pequeño sonrojo que apareció en sus mejillas. Suspiró para relajarse un poco antes de volver a mirar la sonrisa del danés.
–… idiota –
– Oye, Dàgē… por casualidad… ¿Te gusta Emil? –
Xiang se exalta al escuchar la pregunta de su hermana y le mira sorprendido, o más bien, horrorizado. Sabía que su hermana menor había adquirido una especie de sexto sentido para detectar parejas homosexuales (inclusive aún cuando no lo eran) y a pesar de que ella siempre bromeaba con esas cosas, nunca creyó que realmente se lo iba a preguntar enserio. Desde que empezó a leer ese extraño género de la colección de Kiku su hermana ya no era la misma…
Repentinamente Xiang tomó la muñeca de Mei y empezaron a retornar su camino a paso rápido.
– Olvídate de Kiku, nos regresamos a casa –
– ¿¡Aah!? ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!? –
– Te está afectando –
– ¿Afectarme? ¡Espera! ¡Dàgē!... – La chica empieza a forcejear para soltarse pero sin tener mucho éxito. –… pero… lo de Emil… es cierto ¿verdad? –
El hongkonés se detiene en seco, lo que resultó un alivio para la muñeca de Mei pero su preocupación se mudó a Xiang, quien no se atrevía a mirarla ni a decirle nada. Ambos quedaron en un completo silencio. La castaña sonríe y es la primera en hablar.
–… Dàgē… no hay nada de malo en… –
– ¿Que sea un chico? – Xiang interrumpe al mismo tiempo en el que se voltea a mirarla. Mei asiente. – No es eso lo que me preocupa Mei –
– Entonces… ¿Temes a que te rechace? –
– Por supuesto que no… Emil y yo… – Xiang desvía su mirada. –… como que… ya estamos saliendo – Confiesa con un rostro indiferente, girándose un poco sobre sí mismo para evitar mostrar su ligero sonrojo.
Mei abre mucho los ojos a la par que su boca, estaba completamente sorprendida y contenta por tal confesión.
– ¡Dàgē!~~ – La alegre voz de Mei sonó confortante para Xiang. Sabía que, a diferencia de él, su hermana no era tan mala persona a pesar de todo. Al fin y al cabo ella no realizaba ningún trabajo realmente macabro como el suyo o el de los demás asiáticos. La chica rió – ¡En ese caso… lo que te preocupa debe ser algo realmente importante! Nada puede ser más importante que una dulce relación~… "de chicos" –
El mayor vuelve a mirar a la chica pero esta vez con más seriedad.
– Mei… –
– Yao no tiene porque enterarse ¿Cierto? – Esta vez fue Mei quien interrumpió. Su sonrisa aún seguía ilesa. Otra particularidad de ella que no tenía los demás miembros de la mafia china era que ella era la única que en realidad no apreciaba mucho a Yao, es por eso que siempre pasaba tiempo con Kiku. Era un tanto opuesta a Yong Soo.
–…Supongo –
La chica rió y se acercó Xiang para tomarle de las manos.
– Muchas felicidades Dàgē~ Emil es tan lindo~ pero procura no torturarlo demasiado ¿Sí? – La maravillada sonrisa de Mei y sus ojos llenos de emoción alarmaron un poco al hongkonés. Su hermana se veía extremadamente feliz… demasiado feliz. Xiang se encogió de hombros.
– Gracias… supongo –
– Dime, ¿Cómo fue? ¿Empezaron hace mucho? ¿Se han besado? ¿Ya lo han hecho?~ –
Xiang quedó estático ante la última pregunta…
– "¡Oh claro! Se me confesó a la salida del instituto, le correspondí y le comí la boca, y ya lo hemos hecho reiteradas veces en los baños del instituto Mei, ¿Por qué crees que disfruto tanto ir?" – ¿Qué pregunta era esa? ¿Realmente esperaba que le respondiera?... Los ojos iluminados de la chica y esa pícara sonrisa confirmaban sus dudas… Definitivamente estaba esperando una respuesta – O sea… ¿lo preguntas enserio? –
– Algún día lo tendrás que contar… aunque también existe un lindísimo Emil para solucionar las cosas~ –
Xiang se encogió de hombros. Su hermana tenía razón… era fácil sacarle información a Emil más aún cuando está avergonzado… era cuando más hablaba. Xiang supuso que a partir de ese entonces tendría que cuidar más a Emil… de su hermana.
– ¿Ya podemos ir a la casa de Kiku?~ – Preguntó con su sonrisa risueña mientras lo jalaba del brazo.
Xiang suspiró. –… Está bien… – Susurró. Para volver a ver a su hermana. – Pero no le contarás nada –
–… – Mei se quedó estática por un rato con media sonrisa en su rostro –… eeh… b-bueno – Respondió con nerviosismo.
Xiang bufa de lado resignado… eso era un evidente no, pero al menos le quedaba el consuelo de que seguramente Kiku no diría nada… el único y verdadero peligro… era la gran boca de Mei.
Mathias y Lukas estaban juntos en la cocina. El primero explicando cada paso de lo que hacía, al mismo tiempo en el que el segundo lo ayudaba. Mathias echó un poco de aceite de oliva en un sartén a fuego mientras que el segundo terminaba de picar unas cebollas.
–…También puedes agregarle un poco de mantequilla si quieres – Explicó el danés. Se le veía algo entusiasmado… Lukas asintió.
– La cebolla ya está –
– Bien, ahora échalo al sartén. Tiene que cocinarse hasta que se ablande. – Mathias se apartó y se puso a lavar algunos utensilios mientras que Lukas obedeció.
– Ten – Mathias le pasa un cucharón de madera a Lukas y este empieza a removerlo mientras que Mathias se le acerca y se queda parado al lado suyo.
Mientras mira cómo Lukas removía la cebolla miró de reojo el rostro de Lukas, quien se veía concentrado en su tarea. Miró cada fracción de su rostro: sus labios, que a vista parecían ser suaves; su nariz recta y perfecta; sus mejillas pálidas y de vista suave; sus ojos azules, tan profundos como el océano... apenas tapados por sus cabellos… cortos cabellos rubio-cenizo, claros y sedosos, suaves… como la misma expresión de su rostro indiferente y armonioso… Era perfecto… simplemente perfecto… excepto por….
Los ojos de Mathias quedaron enfocados directamente hacia la frente de Lukas, entre sus rubios cabellos y la sombra de la misma, pudo divisar un color morado, como el de una herida. Instintivamente levantó su mano hacia su frente y con cuidado apartar esos cabellos para poder ver mejor la herida, ante el contacto Lukas se sobresalta y rápidamente aparta la mano de Mathias con un golpe al mismo tiempo en el que se aleja de él. Mathias le mira confundido.
– ¿Qué te pasó en la frente? –
–… – Lukas vuelve a sentirse acorralado ante la interrogación del danés por lo que desvía la mirada y aprieta sus dientes intentando contener un gruñido – Nada –
– Luu… Es obvio que te pasó algo. Ven, déjame verlo – Lukas dudó un poco antes de obedecer a Mathias. Al fin y al cabo ya lo había visto y no serviría de nada seguir ocultándolo.
Se acercó a él lentamente y dejó que inspeccionara su herida.
– No es muy grande… ¿te duele? –
– No, solo al tocarlo –
– ¿Cómo te lo hiciste? ¿Fue hace mucho? –
Lukas suspiró nervioso. Mathias realmente hacía muchas preguntas, y lo peor de todo es que se volvía más molesto y quejoso si no se lo respondía.
– No… – Desvió la mirada. Para responder esa pregunta sin comprometer a Iván, solo podía hacer una cosa… – fue hace dos días… Me golpeé en el auto – Mintió.
Mathias se quedó mirándole seriamente un instante sin decir nada por lo que el menor empezó a sentirse un poco nervioso. Mathias conocía lo suficientemente bien a Lukas y cada una de sus sutiles expresiones como para no darse cuenta de que no estaba siendo sincero sin embargo... Al cabo de un rato Mathias sonrió tristemente.
– No sabía que eras un chico torpe Lu – Lukas miró a Mathias molesto. Claro que no lo era pero no podía decirlo, por lo que tuvo que quedarse callado. Mathias palmeó el hombro de Lukas – Ten más cuidado –
Lukas suspiró.
– No quiero escuchar que alguien como tú me diga eso – Mathias solo rió.
Sin darle más vuelta al asunto, al cabo de un rato ambos terminan de cocinar, prepararon la mesa y se sentaron a comer juntos.
– ¿Y? ¿Qué te parece? ¿Verdad que es delicioso? –
– Pues… sí, sabe muy bien – Mathias sonríe victorioso. – No creí que cocinaras así –
– ¡Jeje, me alegra mucho que te guste! ¡Lo cociné con mucho cariño especialmente para ti~! –
Las mejillas de Lukas no tardaron en colorearse con ese comentario. Realmente era fastidioso ¿Cómo era posible que dijera ese tipo de comentarios tan vergonzosos abiertamente? Siempre lo hacía sentir raro y nunca sabía cómo comportarse… realmente le fastidiaba.
– Eres molesto Math –
– Jajaja Si quieres luego puedo enseñarte más platillos de mi tierra natal –
– Será para otra ocasión –
– También me gustaría mucho poder probar algo preparado por ti Lu~ – Dice Mathias pensando en cómo se vería el noruego en su cocina vestido solo con un lindo delantal rosa-pálido muy claro, con decorados blancos en los contornos que se agarraba bien a su cintura marcando el resto de su figura… invitando al danés a su lado…
Lukas mira a Mathias de reojo y se da cuenta del rostro maravillado y la extraña sonrisa risueña que este tenía… parecía tener su mente muy lejos de ahí… Lukas levanta una ceja, no quería saber en qué demonios estaba pensando el danés… ni quería enterarse.
– Math… quita esa estúpida cara si no quieres que te golpee – Amenaza el noruego con desgano. Mathias reacciona ante el llamado y ríe nervioso.
Tras pasar un rato en el departamento de Mathias, ambos salen a beber un bar. Como el cielo estaba oscuro las calles estaban siendo iluminadas por faroles, carteles luminosos entre otras cosas.
Ambos entraron al bar que siempre concurría el danés al igual que muchos de sus conocidos y amigos de él. Fueron directamente a sentarse a la barra uno al lado del otro y el danés llamó al camarero. Era un hombre alto y corpulento, de cabello rubio muy corto peinado hacia atrás, y de ojos azules.
– ¡Hola Ludwig! Esta vez vengo acompañado con mi amigo Lukas. ¡Dos de tu mejor cerveza por favor!~ –
– Está bien… no es necesario que grites – Dijo el alemán mientras iba a traer los pedidos.
– Él es Ludwig Beilschmidt, él también vive en mi edificio junto con su hermano mayor, Gilbert, viene aquí muy seguido… me sorprende que no esté ahora – Dice el danés mientras buscaba con la mirada al chico que mencionó.
– Su hermano también es su cliente… – Afirma Lukas.
– Jaja sí… aunque Ludwig también lo es – Comenta el danés a lo bajo en risas. – Ambos beben mucho. –
Lukas queda perplejo… eso sonaba muy extraño… pero por lo menos ese hombre podía verse con su hermano todos los días… inclusive, si bien vivían juntos, en su trabajo también se veían. Le hubiera gustado tener una relación así con su pequeño hermano, y no una tan distante.
Ludwig volvió y dejó los dos tarros en la barra. Ambos chicos tomaron sus tarros.
– Por nosotros y reencontrarnos después de tanto tiempo. – Dijo Mathias mientras alzaba su tarro y le guiñaba sonriente su acompañante. Este asintió. – ¡Salud! -
- Salud –
Ambos chocaron sus tarros y se pusieron a beber.
…
Ambos bebieron hasta tarde… Lukas no era de beber mucho… pero esa vez estaba haciendo una pequeña excepción por insistencia del danés por lo que ya tenía sus mejillas rosadas y su cuerpo se sentía extrañamente acalorado… de todos modos quería olvidarse aunque sea un rato de que tenía cosas más importantes que hacer en vez de estar ahí y de los posibles problemas que tendría con Iván si por algún motivo se fuese a enterar de que estaba ahí con Mathias… eso… sería realmente desastroso.
En ese momento Mathias, al ver que Lukas terminaba el tarro, llamó al alemán para beber otra ronda de cerveza, al después de todo era él quien pagaba… pero en ese momento el dinero no era de su importancia… más aún cuando había otra cosa en la que tenía pensado hacer… inclusive él mismo se había limitado la cantidad de cerveza que iba a beber.
Ludwig se acercó a ellos y colocó otros dos tarros sobre la barra en frente de ellos.
– Hagamos otro brindis – Dijo Mathias agarrando su tarro, Lukas le siguió – Esta vez quiero que sea por ti… por ti e Iván... – Lukas se quedó viendo al mayor algo sorprendido… definitivamente eso no se lo esperaba – Sé que dijiste que estabas teniendo algunos problemas con él pero estoy seguro que aún así deben ser muy felices juntos… después de todo… debes de amarlo mucho ¿No? – Dijo Mathias con una sonrisa extraña, Lukas parpadeó confundido… tal vez había sido por los grados de alcohol que llevaba encima que no había podido ver bien – ¡Esta es por ti Lu! – Mathias impactó su tarro con la de Lukas para luego empezar a beber.
Lukas miró su bebida y empezó a beber.
Eso había sido extraño… muy extraño. Feliz... ¿El e Iván? Esa era la imagen que siempre quería mantener. Lo estaba pasando bien… ¿Por qué había tenido que hacerle recordar cosas como esas?
– Lu… – Llamó. Este le mira – Dime ¿En qué trabaja Iván? – Lukas desvió la mirada… odiaba tener que responder interrogaciones con respecto a su vida personal. Además quería olvidarse de Iván en ese momento… aún no lo había perdonado por lo que le hizo la última vez…
– Ess empresario… maneja la empresa que le dejó ssu padre – Respondió con un poco de dificultad. –
– ¿Es el dueño? –
–… Sí – Susurró con desgano.
– ¿A qué se dedica su empresa? – Lukas se encoje de hombros y suspira.
–… ¿Podríamos evitar hablar de él? –
– ¿Te molesta? – Lukas vuelve a tomar otro trago de su bebida. – ¿Están peleados? –
No podía responder más nada… no quería responder nada… ¿Por qué tenía que sacar ese tema? ¿Por qué tenía que hacerle recordar su malestar a cada rato?... Quería pasarla bien al lado de su amigo… no sentirse un ser lamentable con una vida profana. Lukas presionó sus dientes intentando tranquilizar un poco la desesperación que se comprimía en su pecho y terminó de vaciar su tarro de golpe.
– Nno quiero hablar de esso… es todo – Susurró con la mirada baja. Mathias lo mira seriamente con un deje de preocupación. Luego desvía la mirada a su tarro.
– Lu… ¿Qué fue lo que te pasó en la frente? – Pregunta seriamente. Lukas lo mira extrañado. Ya le había hecho esa misma pregunta en la tarde.
–…Ya te lo dije – Dice Lukas con simpleza pero Mathias frunce el ceño, dejando al noruego algo consternado.
– Lukas… sabes que soy tu amigo… no tienes por qué ocultarme nada –
El cuerpo de Lukas se tensó al escuchar esas palabras…
– "¿Acaso… no me cree?" – Otra vez se sentía acorralado… ¿Acaso sus mentiras se habían vuelto muy obvias? Se había dado cuenta… ¿Por qué justo él?
Mathias volvió a pedir otro tarro para el noruego y puso una mano en el hombro del noruego mostrándole una sonrisa.
– Puedes confiar en mí – Lukas le miró un rato. La sonrisa de Mathias era un poco más confortante para él en ese momento.
Sea lo que fuese que iba a decirle podría repercutir en un futuro no muy lejano… no quería problemas… pero por más que intentaba evitarlo estos siempre llegaban solos… Lukas suspiró.
– Son solo algunas discusiones que tenemos… no tienes por qué darle importancia –
– Mnn… entonces… ¿Lo de tu frente no fue… por una de esas discusiones? –
– "… Sí... sí, lo fue" – No podía decirlo… pero siempre contaba con la misma alternativa. –…No~ – Mintió.
Otro tarro vuelve a ponerse en frente de Lukas y este lo tomo para seguir bebiendo.
– ¿Qué otras veces fue? –
–… ¿Otras qué? –
– ¿En qué otras cosas me has mentido? –
Lukas vuelve a sorprenderse por ese encaro… pero sus ánimos no tardaron en decaerse de nuevo.
–…No… soloo… fue esso – Susurró con la mirada baja.
– Te conozco muy bien Lukas… sé que estás mintiendo. Puedo verlo claramente en tu rostro – Dijo Mathias con una sutil sonrisa.
Lukas se encogió de hombros. Al parecer Mathias no era tan estúpido como pensaba… estaba atento a cada comportamiento. Lo conocía más de lo que había creído… después de todo el tiempo que habían estado separados Mathias seguía teniendo una buena observación sobre Lukas… al parecer el único que no conocía realmente bien a la persona que tenía al lado era el noruego…
El menor suspira resignado… si Mathias ya se había dado cuenta no había más nada que hacer, sin embargo… su miedo se lo impedía.
– ..Ssi te lo dijera… – Lukas baja su mirada melancólica. –… segjuramente… empessarías a odiarme… – La voz de Lukas sonaba algo distorsionada por el efecto del alcohol.
Mathias sonríe y toma el mentón de Lukas para que lo mirara directamente a los ojos.
– Yo… nunca podría odiarte Lu – Dice el danés con su vos más suave. Mirándolo fijamente con el profundo brillo en su mirada.
Lukas se queda inmóvil viéndolo atentamente, como si estuviera intentando descifrar el comportamiento del mayor. Estaba extrañado y al mismo tiempo… un poco sorprendido por la cercanía de sus rostros.
Para la suerte de Lukas, como sus mejillas ya estaban rosadas por el efecto del alcohol, y el bar no tenía mucha iluminación, no pudo notarse con mucha claridad el color carmesí que se intensificó en sus mejillas. Sin embargo, aun así tomó la mano de Mathias y la apartó de su rostro para luego voltear su mirada a un lado. Toma su tarro de cerveza y termina de beberse todo el contenido.
–… Será mejjor… que regresse a casa – Susurra Lukas.
– Te acompaño – Mathias llama al camarero y paga la cuenta.
Lukas soltó un pequeño gruñido mientras pensaba… no podía dejar que Mathias le acompañara a su casa… o solo se ganaría más interrogantes, problemas… y dolores de cabeza que ya estaba teniendo…
–… No es necesario – Lukas se levanta de su asciendo despacio.
– ¿Estás seguro? No te ves muy estable –
– Tú tanmbién has bebido, Math – Dice el noruego con dificultad, intentando defenderse.
– Créeme, eh llegado a mi departamento muchas veces en peores condiciones. En cambio tú no estás acostumbrado a tomar mucho, déjame que te acompañe a tu casa esta vez – Insistió.
Lukas lo meditó un instante y sin poder decir más nada tuvo que acceder. Su cuerpo no se sentía muy bien, sentía que sus piernas iban a fallarle en cualquier momento. Además era muy peligroso que anduviera solo en la calle por esa hora y en ese estado…
Ambos salen del bar y Mathias empieza a hablar de cosas que Lukas ignoró completamente. Su mente se concentraba en otro problema: No podía llevar a Mathias a su casa.
No podía dejar que conociera su casa ni que supiera localizarla. Si en algún momento se le ocurría visitarlo mientras estaba Iván, eso podía significar un gran problema para él. Y aunque le dijera que no lo visitara, era obvio que el danés haría caso omiso a esas palabras.
De repente Lukas sintió un fuerte dolor agudo en la cabeza por lo que frunció el ceño y sujetó su cabeza con una mano. A Mathias le llama la atención.
– ¿Qué pasa? ¿Te sientes bien?–
– Mnn… mejor… pediré un taxi –
–… Está bien – Dice Mathias, estaba empezando a preocuparse más por el estado del menor.
Lukas toma un taxi sin darse cuenta de que el danés no tenía ninguna intención de dejarlo solo, y que inclusive él también se había subido al taxi y lo miraba con una sonrisa. Lukas comprende un poco tarde de que el danés no tenía que subirse al auto con él. Bufó de lado sin darle más importancia al asunto. El danés era muy terco… y no se sentía muy bien en ese momento como para fastidiarse más.
Finalmente el auto se detiene y esta vez es Lukas quien paga. Se bajan del auto y el taxi sigue su rumbo, pero Lukas no se movió de su lugar.
– Hassta aquí Math. No deberíass seguirme… –
– Dije que te acompañaría hasta tu casa ¿No? – Respondió con su típica sonrisa.
Lukas suspiró y siguió su caminata… Mathias realmente podía ser muy cabeza dura cuando se lo proponía…
–… Molessto – Susurró. Mathias soltó una pequeña risa y se aferró al cuerpo de Lukas para sujetarlo y pudiese caminar más firme. Lukas soltó un bufido… tal vez en otra situación lo hubiera empujado pero no se sentía con muchas fuerzas en ese momento… pero ya todo le daba igual, solo quería llegar a su casa y poder acostarse un rato…
Caminaron unas cuadras más de donde el auto les había dejado, ya que Lukas tenía estrictamente prohibido acercar otro auto a su casa que no fuese el suyo propio. Era una de las tantas reglas estúpidas que Iván le gustaba imponerle y tenía que obedecer.
Finalmente con la ayuda de Mathias, Lukas llegó hasta su casa en donde Mathias se queda sorprendido al ver esa enorme mansión en frente de sus ojos sin poder creerlo.
– ¡E-Es enorme! – Lukas suspira.
–… No exageres –
– ¡¿Cómo es que lograste comprar una casa tan grande?! –
– Esso no es de tu incumbencia, Math –
– Pero… – Volvió a observar la casa pero la vos del noruego llamo su atención...
– Gracias… Déjjame aquí… yo ssé caminar – Lukas se suelta del agarre del mayor y se acerca a abrir la casa pero se tambaleo un poco y Mathias se acercó a agarrarlo. Lukas le mira. – Estoy bien… yya puedes irte –
– ¿Seguro que estarás bien solo? –
– Idiota… no ssoy un ni… – Lukas no puede completar la frase porque se tapa la boca con la mano ya que de repente sintió algo fuerte en su garganta. –… Creo que voy a vomitar – Susurró despacio. Mathias lo sujeta y lo lleva adentro de la casa sin que este objetara nada.
Una vez dentro, Mathias puede observar la casa por dentro. Un enorme cuadro resaltaba en la sala principal. Un hombre viejo, con barba y de mirada seria, sus ojos eran realmente escalofriantes (*)… pudo reconocer esa mirada tan profunda e intimidante… era como la de Iván.
Lukas guió a Mathias hasta el baño, una vez que noruego se sintiera un poco mejor, fueron hasta su habitación.
A lo largo de los pasillos y en otras paredes había distintos cuadros de pintura de conocidos autores, finos muebles… y muchas decoraciones extravagantes… hasta en la misma arquitectura de la casa parecía cara… tenía un diseño antiguo y hermoso.
Lukas se acuesta en la cama y Mathias se siente al borde de esta.
– ¿La casa… es de Iván? – Lukas coloca su brazo sobre su rostro de tal forma que tapaba sus ojos… aún estaba mareado.
–… Sí – Responde dudoso.
– ¿Cómo consiguió el dinero para pagar esto? –
– Lo… heredó de su padre –
– ¿Es el hombre viejo del cuadro que está en la sala principal? –
Lukas sintió un nudo en su garganta… ¿Por qué diablos le hacía esas preguntas?... no se sentía bien como para pensar en mentiras ni podía revelar información… sin embargo estaba ahí… respondiéndole al molesto danés.
¿Por qué diablos le ponía en una situación tan complicada?
Lukas presionó sus dientes con fuerza, sentía que si no se controlaba iba a soltar unas lágrimas y eso era lo que menos quería… no en frente de Mathias
– Deja de hacer eso… – Susurró Lukas con una voz ronca – Ya… deja de hacer tantas preguntas –
El silencio se hiso paso entre ambos chicos… Ninguno de los dos decía nada hasta que Lukas escuchó un sonido en la mesita que estaba aferrada a la cabecera de la cama por lo que destapó sus ojos ligeramente humedecidos para ver donde se produjo el sonido… pero al no ver nada fuera de lo normal, miró al danés…
Este estaba observando algo en su mano minuciosamente.
– ¡Lo encontré! – Dijo Mathias divertido. Mostrando el pasador en forma de cruz que habitualmente el menor siempre llevaba en el pelo. Lukas solo lo miraba atónito… No lo había encontrado, el broche siempre había estado sobre el velador y seguramente ya se había dado cuenta… solo se estaba burlando siguiéndole el "juego"…
–… – Lukas desvió la mirada. Ya no podía decir más nada, todo era ridículo… tan ridículo y penoso.
Mathias se inclinó hacia al menor y despacio le colocó el broche en su pelo para luego besar su frente.
–… Perdón por obligarte a beber de más, Lu – Susurró despacio. Se apartó con una sonrisa que Lukas quedó viendo perplejo. – Seguramente mañana se te pasará el malestar. Me iré, es mejor que descanses. – Mathias se levanta de la cama y se dirige hasta la puerta pero antes de salir vuelve a dirigirse al noruego con una sonrisa más grande – Lo pasé muy bien contigo, lo repetiremos otro día ¿Sí?... Cuídate mucho Lu. Nos vemos~ –
Lukas asiente un poco y Mathias sale de la habitación para regresar a su casa.
Mathias había hecho sentir mal a su querido amigo pero es que no se le había ocurrido otra manera para que hablara un poco más. Sin embargo, ahora tenía muchas cosas que investigar y conocer más fondo: aquél hombre de la pintura… y quién era en verdad Iván Braginski.
¡Fin del capi. 4!
* El hombre de la pintura es "el general invierno".
… Les dije que me iba a tardar ¿Cierto?... pues no les fallé ._. (¡No me maten! xD).
Todo es culpa de la sociedad (Universidad)! (? Como sea… se acercan los exámenes y no sé cuánto me puedo llegar a tardar en el próximo cap. Pero seguramente más de dos semanas :/
En fiiin~ Que loco este cap, pasaron cosas que… como que me quedó medio raro y largo û.u pero bueno. Las mentiras tienen patas cortas y Den unos ojos muy atentos para Noru~. Agregué un toque de sabor SuFin… es que pensé: "Si los voy a poner juntos… pues que sea como pareja! xD" aunque en verdad no tienen mucha importancia en la historia.
Reviews~
Kasumi-Yami : Aaww~ x3 me alegra mucho que te haya gustado! X3. Y sí… ¡den es el bueno de la película! (? Espero que te guste el cap. Muchas gracias por el review, en verdad :'D.
Bakaa-chan : Jeje ¡yo sé de tardanzas amiga! XD Pero sí, es verdad. Como sea, no quise hacerle mucho mal a Noru esta vez peeroo… no pudo ser :/ terminó sufriendo más de lo que esperaba xD Gomeen~ Y creo que tus sospechas son ciertas =u= Muchas gracias una vez más por tu review y espero que este cap. te guste también :3 Hasta la próxima!~ :D
También agradezco a todos los que han seguido la historia hasta aquí sin aburrirse xD Mil gracias a todos y hasta el próximo cap! ;)
