Saint Seiya y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada.
Hola, bueno en este capítulo quise meter un poco de comedia espero que les agrade y no me linchen, ya saben como siempre sus criticas y comentarios así como sugerencias y opiniones sobre este y el segundo proyecto son bien es todo saludos y que estén bien. c:
4.- Death Mask de Cancer
Si llevar una relación normal es difícil, la tuya es una lucha diaria, y es que tu querido Angelo no era de otra forma, tanto que a veces te preguntabas ¿cómo fuiste a terminar con él?
Llegabas a cáncer y lo primero que veías era una cabra una trucha y un cangrejo discutiendo solo Athena sabrá por qué. Shura el único que había notado tu presencia se apresuró a saludarte, tomo tu mano la besó y sonrió, estuvo a punto de hablar cuando…
-¿Y tú qué tienes que andarle besando la mano a mi novia? Cabra loca – Mascara le dio un zape para después jalarle del cuello.
-Ay querido deja de ser tan celoso que vas a asustar a la pobre – dicho esto Dita se acercó a saludarte mientras Angelo apartó la vista.
-Ya me estoy acostumbrando Afro y hola Shura – sonreíste mientras hacías un ademan con las manos.
-Bien vámonos ya es tarde y no quiero perderme la película – dicho esto el de cáncer caminó hacia ti tomándote de la mano para salir.
-Alto ahí señor mascarita, no puedes salir del santuario.
-Sí, muy cierto el españolito tiene razón, no creo que quieras pasar de ser cangrejo marinado.
-¿Qué paso? – Volteas a ver a Death Mask - ¿Ahora qué hiciste? – lo miras con cierto reproche.
-Nada, ¿Qué voy a hacer?
-Shura, Dita, ¿qué fue lo que hizo?
-Mejor que no lo sepas – te contestó el de capricornio un tanto nervioso para luego decir casi al punto de la histeria – el punto es que no sales y se acabó.
-Si como no, ya me veo quietecito como angelito – dijo sarcástico.
-Te va con el nombre querido, además son órdenes del patriarca – dijo Afrodita guiñando un ojo.
-Por mí que se valla al diablo el patriarca, es más yo lo escolto al yomotsu; además si me quedo ¿quién va con mi novia? – volteo a mirarte – y no me digas que vas sola o que no pasa nada por que para eso estoy yo.
Mientras guardabas silencio pensando en una solución o al menos tratabas de Shura habló, o por lo menos lo intento.
-Si quieres…
-No Shura no quiero ni pienso dejarte solo con mi novia, antes te dejo un yomotsu por el estómago.
-Que violencia con nuestra cabrita loca Death.
-Bueno entonces ¿por qué no hacemos algo aquí?, vemos una película de las que tienes, cenamos o igual a ver que se hace.
-Te prometí que iríamos – te tomó por el hombro y con la otra mano acarició tu mejilla aun un poco molesto.
-No hay problema, vamos después – sonreíste – además ya es tarde no llegaríamos a tiempo.
-¿Y qué vamos a hacer? – preguntó un español entusiasmado.
-Vamos me suena a manada Shura, a ti te toca hoy guardia – añadió el de piscis – tu quedas fuera del plan jajaja.
-Y tú también trucha – Shura comenzó a reír mientras Angelo hablaba.
-¿Qué?, ¿por qué?
-Porque el plan es mi novia y yo, no mi novia, yo y dos buenos para nada, así que largo no quiero ni truchas ni cabras locas rondando.
-Pero Angelo – dijo el par al unísono mientras eran llevados afuera de la casa de cáncer.
-Pero nada, Ciao! Andiamo! Arrivederci! Buona notte.
Comenzaste a reír.
-Estás loco.
-Eso no es novedad todos sabemos que soy un sádico, psicópata obseso de la muerte que terminó de volverse loco cuando te conoció – se acercó a ti y te abrazó por la espalda - ¿Me amas?
-Mucho.
-Qué bueno.
-Jajaja oye ¿y qué vamos a hacer?
-Te voy a sorprender.
-¿A sí? ¿Cómo?
-Solo mira – te llevo hasta su cuarto y al entrar viste un candelabro con 2 copas – y eso no es todo- te soltó y encendió el estero dejando escuchar la canción con la que se conocieron.
Te quedaste parada y con los ojos llorosos pero acompañados de una gran sonrisa. Tu caballero de cáncer se arrodillo frente tuyo y tomo tu mano.
-¿Bailamos?
-Siempre – viste como se puso de pie, te abrazo y comenzaron a bailar.
-Te amo preciosa, por tu culpa me volví un romántico; lamento todas las discusiones por las que te he hecho pasar. Te amo.
Después de terminar de bailar y hablar mientras tomaban sus copas hablaste.
-Es tarde, ya pasan las 12 me tengo que ir – te volviste para salir de la habitación pero él te detuvo.
-Quédate – te abrazo por la espalda para luego cargarte y recostarte en la cama – Quiero que estes conmigo – dijo recostándose a tu lado y después te abrazo.
-Siempre Angelo, contigo siempre – correspondiste el abrazo para luego dormir sintiéndote segura en los brazos del caballero al que amas.
