Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.

A Jpv22 mi beta cariño gracias por la paciencia y la ayuda sin ti esto no seria posible. Sobre todo en este capitulo.


CAPITULO 4

La fuerza de la música

-De nuevo- dijo Bella.

Anthony volvió a tocar la misma melodía que relucía en las hojas de papel, frente a él, en el piano de cola. Le encantaba perderse en aquellas tonadas a las que había aprendido a darles sentido, gracias a los trucos que Bella le enseñaba día con día.

Hacía ya dos meses y quince días que la academia había dado paso a un nuevo año escolar y Anthony Cullen se había convertido en un talentoso pianista, gracias a una mujer que lo impulsaba a cumplir sus sueños sin mirar a nadie, sin penas ni vacíos. Anthony había aprendido a sonreír. Hablaba más y ahora tenía amigos, muy pocos, pero los tenía. Había descubierto que le gustaba el beisbol, la natación, acampar al aire libre y su pasión, el piano.

Bella observó, con orgullo, al pequeño que estaba tocando una de las tantas nanas que su padre había compuesto para 'Asterias', su estrellita de mar. Miró por un momento cómo Anthony tocaba el piano, haciendo que un recuerdo de su padre la golpeara.

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FLASH BACK

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=== BROMPTON LONDRES 1997 ===

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-¿Puedo sentarme?- preguntó Charlie a una pequeña Bella de 7 años, quién miraba el piano, el último regalo de su madre a su padre, en su último aniversario antes de irse al cielo. Era un día triste para ambos. René cumplía un año de haber muerto y aunque él estaba desgarrándose por dentro, tenía que aparentar fuerza por su hija, aquella que tenía el carácter de su madre y era tan inteligente como ella.

-Si- respondió, al fin, la pequeña viendo el piano negro de cola, mientras tocaba la grabación que este tenía en la tapa. 'CS TE AMO SIEMPRE' decía. Charlie suspiró audiblemente, llamando la atención de su pequeña hija, quién vio la tristeza en los ojos chocolate de su padre. A pesar de intentarlo, él se había convertido en un hombre triste y solo, con una hija a la que cuidar.

Charlie no demostraba su dolor, sonreía y jugaba, haciendo su papel de padre viudo, teniendo cuidando de cualquier cosa que pudiese dañar a su pequeña y frágil hija. Y, aunque el trabajo demandara su atención y el alto coeficiente de Bella la mantuviese ocupada aprendiendo, siempre había un momento para ambos. Esos momentos en que valoraban sus lazos y su amor, ese amor incondicional del que Bella había nacido.

-También la extraño- susurró Charlie, tomando la mano de su hija para infundirle valor. Porque lo necesitaba. Necesitaba fuerzas y Bella era la única que podía dárselas.

- La extraño mucho- terminó.

Ese día, su padre la había iniciado en su amor por la música. Le había mostrado, por medio de sus melodías, lo mucho que había amado a su madre. Le había tocado el piano hasta que ella calló rendida por el sueño, un sueño en donde su madre le sonreía y le cantaba su nana, aquella, que con su padre, habían compuesto un día, aquella que le traía paz en los peores momentos de su vida.

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FIN DE FLASH BACK

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-¿Bella? ¿Me escuchas?- preguntó Anthony, preocupado al ver como una lágrima bajaba por su mejilla. Jamás la había visto llorar. Ella era la fortaleza pura, su pilar. En eso se había convertido para él y verla así le partió el corazón.

Bella se recompuso al notar la mirada de Anthony sobre ella y sonrió abiertamente diciendo:

-Lo siento- Anthony le devolvió la sonrisa y Bella aparto la mirada diciendo

-Es una melodía hermosa-

Anthony miro su reloj y se levantó abrazando a Bella en son de despedida. Cuando esta estuvo sola, se sentó al piano y cerró sus ojos. Necesitaba fuerzas. Había momentos en las que estas desaparecían. Se sentía cansada de luchar en contra de aquel dolor que llevaba dentro. Comenzó a tocar su nana sin cantar la letra. No. Esa la hacía quebrarse en pedazos.

Cuando terminó, otro recuerdo la golpeó, aún con los ojos cerrados, recordándole lo doloroso que había sido su pasado. Por haberlo tenido todo y haberlo perdido tres veces. Primero su madre. Segundo su padre. Tercero Alec, el amor de su vida, hasta ese momento su luz, su único guía y su pilar. El que la había levantado y le había enseñado a luchar. Pero también se había ido, dejándola sola, sin nada más que una promesa hecha y el dolor de su partida.

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FLASH BACK

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INTERNADO DE BELLAS ARTES MC COY- LONDRES NOVIEMBRE DEL 2005

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-¡Ven! ¡Acá!- dijo Alec abrazando a su novia. Bella sonrió y le acaricio el rostro con amor.

-¿Estas mejor?- volvió a insistir Alec con el ceño fruncido.

Bella le sonrió, pero aquella cálida sonrisa que Alec quería ver no apareció. Eso le hizo suspirar de una manera sonora. Bella enterró su rostro en el cuello de su novio, aspirando su aroma, buscando el alivio a su dolor, a su tristeza. Era el aniversario numero tres de la muerte de su padre y se sentía perdidamente dolida, pero él estaba allí. Alec la estaba abrazando, reconfortando su soledad. Sacándola de la oscuridad, de aquel abismo, estando a su lado, ayudándola a levantarse, ayudándole a sonreír.

-Vamos cariño 'sempre con voi mi stella di mare'(siempre estaré contigo mi estrella de mar)- Bella asintió.

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FIN DE FLASH BACK

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Despertó cuando sintió que alguien se sentaba a su lado. Abrió los ojos, encontrándose con Alice Cullen, quién la miraba con cariño.

Bella le sonrió y limpió su rostro, intentando borrar su dolor de nuevo, como lo hacía desde aquel día en el que su prometido falleció. Un silencio se instaló entre las dos, hasta que Alice hablo por fin.

-Lo siento yo...no quería interrumpirte- Bella le sonrió y dijo:

-No hay problema ¿Necesitas algo?-

Alice frunció el ceño, viendo los ojos tristes de la morena. Ella tenía muchísima más agonía de la que Edward reflejaba en sus ojos. Le tomó la mano y dijo:

-Yo creo que tú necesitas algo. Tú necesitas una amiga- Bella volvió a sonreír y respondió:

-Estoy bien. Solo fue melancolía-

-¿Tu no me conoces, cierto?- dijo Alice, cruzando sus brazos impacientemente, con el ceño fruncido, mientras que Bella negó con la cabeza. Alice suspiró y tomo aire diciendo:

-Se cuando alguien necesita ayuda, apoyo moral, un día de compras, un abrazo, el silencio. Lo sé porque soy peor que el FBI, la CIA o hasta la URE (Unidad De Respuesta Estratégica de la Policía). Tú Isabella Swan, necesitas a alguien a tu lado- Bella asintió y por primera vez en 3 años, le contó a alguien su triste historia.

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Edward abrió la puerta de la mansión él solo. Sue, seguramente a estas horas de la noche, estaría durmiendo. Su reloj Rolex dorado de muñeca, marcaba exactamente las 2:35 de la madrugada. Estaba cansado de estar escuchando a los socios de Japón hablar en su idioma, sin entenderles. Había sido estresante. Había tratado de sonreír, sin embargo ya se le hacía difícil. Los músculos de su rostro ya no cedían. Estaban rígidos por la amargura.

Tomó su corbata y tiró de ella, desgarrando los tejidos. La metió en su saco gris, como su vida desde que ella se fue. Se detuvo en seco al escuchar que, de su antiguo estudio, salía una melodía que no conocía. Era el estudio que contenía un piano de cola negro, regalo de su madre. La verdadera, aquella que por imprudente había perdido su vida en un accidente de auto, un día de Septiembre, hacía ya demasiados años. Caminó con prudencia hacia la puerta entre abierta y se detuvo en seco al ver a un pequeño de 12 años tocando con los ojos cerrados, con gran amor, las teclas de aquel viejo piano. Su hijo Anthony, un Cullen sin duda por su inteligencia, su inocencia y sus aptitudes. Observó a su hijo con orgullo, con el pecho hinchado de calidez, porque a pesar de todo y de una manera extraña, Edward Cullen amaba a ese pequeño, quién componía mezclando acordes, una nueva melodía. No quiso molestarlo, así que lo escucho hasta que se quedó dormido sobre el piano. Entró y con cuidado, como si de un cristal se tratara, lo tomó en sus brazos. Anthony se removió, más, cuando estuvo cómodo volvió a dormirse. Se adentró en la habitación de su hijo y lo acostó, arropándolo con cariño. Le revolvió sus cabellos y se giro para salir deteniéndose en seco ante algo que le llamo la atención. Era un álbum azul que decía "PAPA". Lo tomó en sus manos y se sentó en la silla del escritorio de la habitación de su hijo. Con cuidado abrió la tapa de aquel álbum, sin saber que este le dejaría un sabor amargo de derrota.

'APPLE ENTREGA PREMIO DE CONDECORACION A MEJOR SOFTWARE A EDWARD CULLEN'

Los recortes, cada uno, tenían una imagen propia de lo que Edward era ahora. Todos aquellos recortes lo mostraban a él, sonriendo rígidamente a la cámara. El álbum no estaba terminado pero Edward se dio cuenta de cuan solo debía sentirse su hijo. Tomo su pluma y escribió en una hoja en blanco y la firmó.

"MI MAYOR LOGRO SIEMPRE SERAS TU HIJO E.C"

La pegó al final del álbum y lo dejó donde estaba. Salió de la habitación con rabia. Si Andrea estuviera viva, ya le habría quitado a su hijo. Se lo habría llevado lejos, para que el monstruo que él era no se tragara a su pequeño, pero ¿Con que escusa barata se acercaría a él? ¿Cómo podría ser un buen padre? Si jamás lo había intentado. Simplemente no podía. 'Tú nunca puedes'. Habían sido las palabras de su hijo cuando se había negado 'sutilmente' a ir a esa reunión, en donde conoció a la más hermosa mujer que había visto en años. Era sencilla, inteligente, paciente, y sobre todo cálida. Lo suficientemente cálida para derretir su frío corazón y hacerlo latir con fuerza.

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A la mañana siguiente Anthony despertó en su cama, arropado. No recordaba haber subido. Su reloj de pared marcaba las 8:00 de una mañana de sábado. Estaba aburrido, pero como todos los días desde que tenía memoria, se levantó besando el cuadro de su madre, quién le sonreía desde el cielo, cuidándolo, o al menos eso decía su tía Alice. Salió de su habitación hacia el comedor, luego de haberse vestido, más, cuando iba a la cocina a pedir su desayuno, se detuvo en seco al ver a su padre en el comedor tomando su café mientras leía el periódico matutino. Frunció el ceño y con pasos cautelosos se acerco al comedor. Sue sonrió y dijo:

-Buenos días niño Anthony-

-Buenos días Nana- respondió sin ver a su nana. Su atención estaba en aquel hombre que estaba sentado en la mesa, que la mayoría del tiempo, por no decir que siempre, permanecía vacía.

Edward levantó la mirada de su periódico y preguntó:

-¿No te vas a sentar?- Anthony suspiro pesadamente y respondió:

-Si Papá- se sentó al lado contrario de su padre y jugó con su cereal sin apetito. ¿Por qué, de pronto, su padre quería desayunar con él? Dejó el plato sin tocarlo más y se levantó.

-Con permiso- estaba enojado ¿Qué demonios era todo esto? Pensó, pero se reprimió en expresarlo mientras regresaba a su habitación...


Quiero dar las gracias a todas aquellas personas que siguen la historia, tanto si dejan reviews, como si leen sin opinar.

Para las que dejan reviews, quiero nombraros, ya que me animáis muchísimo: marieisahale, catrina00, yisicullen25, rosii suarez, Robmy, DANI DA, alejandra1987, Lamb'stown, wen liss, cary, liz, Dahia, LOQUIBELL, Srita. Horan, fer-cami, Naye15, nikyta, Romi.

Nadiia16 eso es algo que no te puedo decir guapa pero vaz a descubrirlo luego. Gracias por comentar

DragonaAzul, ya me gustaría actualizar todos los días, pero prefiero actualizar una vez a la semana, de seguro, que actualizar más seguido y luego no tener un capítulo que subir. De todas formas, muchas gracias por dejar un review.

Espero que os haya gustado esta subida doble de capítulos. ¡Feliz Navidad a todas! Y nos leemos el próximo viernes.

Ann Arston Aara