Capítulo beteado por Sarita Martínez , Beta FFAD
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Les agradezco mucho a quienes se pasan a leer esta historia, disfrútenla por que la hago con mucho cariño para ustedes!

Capítulo 4

Esta era la noche más larga que había tenido en años. No podía conciliar el sueño y daba vueltas en la cama como loco, intentando dormir de distintas formas sin éxito. Me cansé de intentar descansar, me acerqué a mi mesa de noche y saqué mi iPod para escuchar música.

Entonces la canción perfecta para describir lo que sentía apareció en ese momento y comenzó a sonar en mis oídos.

Ya había desilusión
Dolor y resignación
El tiempo supo esperar
Y así la dejé de amar

El dolor que ella había provocado en mí cuando se fue me hizo odiarla y en un momento de mi vida pensé que ya no la amaba…

No había más que decir
Había llegado el fin
Hacía dos años ya
Que no me la encontraba

Estaba seguro de que mi historia con ella había terminado. Que ya no se podría retomar la relación…

Estaba aprendiendo cómo vivir
Ya de ti me olvidaba cuando te vi
Con la mirada
Desesperada

Estaba viviendo sin ella, estaba sobreviviendo a la realidad de no tenerla más, de no pensar más en ella, de olvidar su forma de amar. Pero volver a ver esos ojos...

Y fue tan fuerte volver a verte
Sufrí tanto tiempo por ti
Basta mirarte

Recuperarte
Y saber que te irías sin mi

Verla de nuevo me hizo recordar el sufrimiento que sentí con su adiós. Su mirada me hizo sentir que podía recuperarla, pero al ver cómo miraba a Jacob me di cuenta que ella ya no era para mí.

Y fue tan fuerte volver a quererte
Volver a creer en los dos
Basto mirarte

Volver a amarte
Para perderte de nuevo
Amor

Cuando la vi, pensé que ella y yo podíamos intentarlo de nuevo. Sólo con verla bastó para que sintiera que mi corazón volvía a latir, pero sabía que ella ya no estaría a mi lado, que la había perdido de nuevo.

Sentí tanta confusión
Al verte tan fría, amor
Así fue que comprendí
Que tú no eras para mi

Escuchando esa canción logré que mis ojos se cerraran y que luego de mucho consiguiera dormir.

~CL~

Llegué a la disquera y me encontré con todos los trabajadores con miradas cansadas, casi quedándose dormidos porque la fiesta de anoche había dejado agotados a muchos.

Estaba por llegar a la sala con los chicos, cuando me topé con Kate, la secretaria de Charlie.

—Hola Edward.

—Hola Kate, ¿cómo estás?

—Bien. Oye, te andaba buscando porque Charlie me pidió que te dijera que quiere hablar contigo, así que si puedes subir a verlo sería grandioso.

—Oh, sí. Está bien, Kate.

—Está bien. Cuídate, yo tengo que ir a dejar esto —me mostró unos papeles que traía en sus brazos.

Caminé hacia los ascensores, entré en uno y presioné el número del piso de Charlie.

Cuando las puestas se abrieron, salí y caminé hacia la oficina de Charlie. Kate estaba abajo, por lo que no podría decirle a Charlie que estaba aquí así que toqué la puerta de la oficina, pero antes de recibir una respuesta decidí abrir la puerta.

La oficina de Charlie estaba vacía. Estaba por marcharme cuando noté que la silla estaba girada hacia la ventana y se estaba moviendo.

— ¿Charlie? —pregunté.

La silla se giró y pude ver a Bella. Ella estaba sentada en la silla y me miró con sorpresa.

—Edward —dijo a forma de saludo.

No podía quitar la vista de ella sentada en esa silla. Tenía puesta una falda blanca que le llegaba un poco arriba de la rodilla, pero al estar sentada la falda se había subido, dejando al descubierto sus hermosas piernas blancas. Tenía una camisa de un tono lila, con unos accesorios que la hacían ver encantadora. Tenía unas botas de tacón de aguja negras hasta la rodilla.

—Estaba buscando a Charlie —le expliqué.

—Él no está. Yo también lo estaba buscando, pero como tampoco está su secretaria, decidí entrar a esperarlo.

—Entonces supongo que me iré y regresaré después —estaba por irme cuando recordé algo—. Bella, ¿por qué no aceptas la idea de trabajar como compositora en la disquera?

—Simplemente no acepto porque no quiero —me respondió y se levantó.

— ¡Oh! Yo pensé que no querías por miedo o porque no podías.

—Claro que no es miedo y tengo el tiempo suficiente. ¿Acaso olvidas quién escribió la mayoría de las canciones, querido stranger? —cuando pronunció la última palabra estaba muy cerca de mí. Sólo pude pensar en una cosa y olvidé lo que realmente me proponía hacer.

Tragué en seco, disimulando lo que esta mujer me causaba.

—Pues no, no he olvidado. Por eso creo que deberías tomar este reto.

—Sabes que no es ningún reto.

—Bueno, Jasper y Emmett creen que sí lo es. Es más, Emmett le apostó a Jasper que no lo harás porque tienes miedo.

—No puedo creer que esos dos sigan con sus ridículas apuestas.

—Puedes ver que sí. Es una lástima que la apuesta la pierda Jasper porque tú eres una cobarde, querida muse —sonreí al ver su cara de enojo.

—Puedo demostrarle a todos que no soy ninguna cobarde —caminó lejos de mí —. Aceptaré la propuesta de ser la compositora de la banda, pero…

— ¡Wow! Eso es bueno, hija. Me encantará tenerte aquí en mis filas —dijo Charlie mientras entraba a la oficina justo a tiempo para escuchar a Bella.

—Pero, papá. Yo…

—Me alegra que estés aquí, hija. Buenos días, Edward —me tendió la mano —. ¿Kate te dijo que quería verte? —asentí con la cabeza.

—Sólo venía a dejarte esto —dijo Bella sacando una caja envuelta en papel de regalo —. Y no he aceptado nada todavía.

—Bella, espera —Charlie habló cuando Bella estaba por irse —. Edward, ¿podrías darme un momento en privado con Bella?

—Claro, yo esperaré afuera.

Salí de la oficina de Charlie y me senté a esperarlos mientras Kate me sonreía desde donde trabajaba en su computadora.

Luego de un momento Bella salió y Charlie salió tras de ella —. Puedes ir a ver a Tyler, si quieres —dijo Charlie con un tono alegre y una sonrisa en su rostro.

Bella se fue sin decir nada más. Charlie me indicó que pasara y lo seguí a la oficina.

—Lo siento, Edward. Creo que si conoces un poco a Bella, debes saber cuánto la desespera tener que esperar algo —sonrió y luego se sentó mientras que su mirada se desviaba a un portarretratos en su escritorio que no estaba hace unos momentos.

—Siéntate —hice lo que me dijo —. Te llamé para que viéramos las posibilidades de las nuevas canciones, pero creo que debemos cambiar unas cosas.

— ¿Por qué?

—Tú deberías saberlo mejor que yo. Tú hablaste con Bella y según ella, la obligaste a aceptar.

—Yo no la obligué. Yo solo…

—No te preocupes, Edward. Sé cómo es Bella en su forma de referirse a las cosas —me miró —. Muchacho, te lo agradezco mucho. No sabes lo mucho que quiero tener a Bella a mi lado. Ella y yo, como verás, no somos muy unidos y ahora que ella aceptó, quizás las cosas entre nosotros cambien.

Sonreí. Bella había aceptado el reto después de todo —. Charlie, no tienes nada que agradecer.

—Claro que sí —desvió la vista al portarretrato y lo tomó —. Mira —me lo ofreció.

Cuando le di la vuelta, noté que no era un portarretratos cualquiera. Sonreí al ver todos los adornos a su alrededor. Sólo Bella y su obsesión por Bob Esponja podían crear algo así. El adorno era completamente de Bob Esponja, haciéndolo parecer más un regalo de una niña de ocho años que de alguien de la edad de Bella.

Pero más allá del hecho de la decoración del marco, otra cosa me llamó la atención. La fotografía del portarretratos mostraba a dos bebés, una niña y un niño, ambos muy hermosos. Parecían tener la misma edad así que me arriesgaba a apostar que eran gemelos.

—Son los ahijados de Bella —dijo Charlie—. En esta foto tienen como 3 meses de nacidos.

— ¿Sus ahijados? —pregunté.

—Sí. Ella los amadrinó cuando tenían dos meses. Creo que lo hizo por la pérdida de… —Charlie me miró y se calló.

Gracias a la conversación de anoche con Nessie, podía apostar que la frase completa diría algo como "la pérdida de su bebé".

Observé la foto un poco más y noté algo interesante. Si pensaba que su obsesión por Bob había llegado lejos al escoger el portarretratos, no habría forma de llamar al hecho de que sus ahijados estuvieran vestidos con camisas y chamarras de Bob Esponja. Esta mujer estaba loca.

—Son muy lindos —comenté y le devolví el portarretratos.

—Sí. Es una lástima que Bella no me deje verlos.

— ¿No lo hace? —pregunté con el ceño fruncido.

—No. Ella se los llevó y ahora están en Italia con mis padres —guardó silencio por un momento—. Creo que deberíamos ir a buscar a los chicos para hablar sobre un par de cosas de la banda.

Salimos de la oficina y Charlie le dijo a Kate que le dijera a Tyler que llegara con Bella a la sala de juntas con nosotros.

Cuando llegamos a la sala de juntas, Emmett y Jasper se encontraban charlando de un tema trivial, por lo que dejaron de hablar cuando nosotros entramos. Charlie saludó a los chicos y luego nos sentamos alrededor de la mesa, esperando a Tyler.

—Lamento el retraso. Es que esta señorita está algo inquieta —dijo Tyler y le sonrió a Bella, quien venía entrando mientras se arreglaba la ropa.

Me puse furioso al pensar en por qué Bella venía arreglándose la ropa. Mi mente sucia me llevó a pensar en cosas que no debía ni quería pensar.

—Estaba tan inquieta que se puso a jugar con una silla y se cayó.

¿Lo ves, Edward? Sólo se cayó de una silla. No hizo nada. Deja de pensar mal de tu chica.

Ella NO es mi chica. Genial, ahora discutía conmigo mismo.

Vi como Emmett ahogaba una risa y Jasper solamente sonreía.

—Así que nada ha cambiado. ¿Cierto, Bella? —dijo Jasper.

—Parece que no mucho — contestó ella con una sonrisa.

Bella y Jazz habían desarrollado una amistad muy buena durante el tiempo que la conocimos en el verano. Parecía que a pesar de todo, los rastros de aquella amistad aún seguían vivos.

—Espero que no te hayas lastimado —dijo Charlie con tono preocupado.

—NO me lastimé, Charlie —una mueca de tristeza apareció en el rostro de Charlie. No sabía por qué Bella no lo llamaba 'papá' como sus hermanas, pero a él no le agradaba para nada eso.

—Bueno, chicos. Si los cité esta mañana es porque quería informarles algo. Ya vi tus canciones, Edward, y creo que son muy buenas pero… creo que les falta algo. Así que como esta mañana recibí la noticia de que… —miró a Bella por un segundo—. Tenemos una nueva compositora.

— ¡Aceptaste ser la compositora! —gritó Emmett muy feliz.

—Sí, aunque no pensé que te pondrías tan feliz sabiendo que Jasper te ganó la apuesta.

— ¿Cuál apuesta? —preguntó Jasper.

Bella fijó su cara hacia mí y me lanzó una mirada asesina. Yo sólo me encogí de hombros mientras veía cómo ella me decía con la mirada que estaba perdido.

—No sé de qué apuesta hablan chicos, pero continuemos. Bella, el tenerte aquí será un honor para mí. Espero que lo que los chicos dicen no sea una mentira y que en serio sepas cómo llevar las canciones de la banda a la cima del mundo.

—Charlie, te puedo asegurar que no tendrás ningún problema. Bella es una excelente compositora.

—No lo dudo. Es una Swan, la música está en sus venas.

Todos reímos excepto Bella, que parecía estar lanzando esa mirada de odio a otra persona que no era yo.

—Bella, trabajarás con los chicos, pero más con Edward, así que espero que sepan trabajar como equipo. Y quiero que sepan algo. No es por presionarlos, pero quiero que estas canciones sean las mejores, ¿entienden? Sé que la inspiración no está siempre, pero cuando llegue, tómenla y trabájenla sin importar la hora ni el lugar.

—No te preocupes, Charlie. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para que las canciones sean las mejores —dije.

—De acuerdo. Tyler, dejemos que los chicos trabajen.

Charlie y Tyler se fueron, dejándonos a los cuatro solos.

—Entonces… —dijo Jasper luego de que nadie dijera nada.

—Eh, Bella, me alegra que estés trabajando con nosotros.

—Gracias, Jasper —miró su reloj y maldijo en voz baja, pero con el silencio que había, los tres la escuchamos—. Chicos, voy a hablar con Charlie. Es que tengo algo que hacer y necesito irme.

Entonces se levantó, se fue y nos dejó en menos de lo que pudimos reaccionar.

—Eso fue extraño —dijo Jasper.

—No es extraño —dijo Emmett y lo miramos como si estuviera loco—. Chicos, estamos hablando de Bella. No es tan extraño. Mejor dinos qué pasa entre tú y ella —dijo mientras me miraba.

—No pasa nada entre ella y yo.

—Vamos, hermano. Te mueres por ella y eso lo sabemos muy bien. Después de todo, te conocemos de toda la vida y a pesar de que ya pasaron 5 años, sigues pensando en ella ¿verdad?

—Emmett, eso ya no tiene sentido. Ella tiene novio.

—En serio, Edward. ¿Aún crees que eso funcione? Todos sabemos cómo es ella y no creo que ese nuevo novio le dure demasiado.

—Aún así. Con novio o no, ella ya no me quiere en su vida —ellos se quedaron callados—. Creo que sería mejor si nos enfocamos en esto de las canciones.

—O podemos hacer lo que Bella y tomarnos el día libre —sugirió Emmett.

—Estoy con Emmett —dijo Jazz—. Tengo una cruda que me está matando.

—Creo que está bien —me rendí—. Acepto ya que no dormí muy bien anoche.

Después de eso los tres nos marchamos al departamento, a donde llegaron las chicas después de sus respectivas actividades.

—Hola chicos —dijeron ambas al entrar. Rosalie corrió a abrazar a Emmett y Alice besó a Jasper.

—Hola chicas —las saludé yo.

— ¡Oye, Edward! No me habías dicho que conocías a mi sobrina.

Al principio me quedé pensando en eso, pero luego recordé que Alice era la tía de Nessie y, por consiguiente, también era la tía de Bella.

—No sabía que ella era tu sobrina.

—Sí, lo sé. Es extraño que seamos sobrina y tía ya que ella es mayor, aunque sea por unos meses, pero lo es.

—Espera ¿cómo que tu sobrina es más grande que tú? —dijo Emmett confundido.

—Bueno, es que cuando mi hermana Renée quedó embarazada, era muy joven y mamá también lo era. Así que cuando Renée tenía como 4 meses de embarazo, mamá también se embarazó. Bella nació antes que yo, y eso hizo que Bella y yo creciéramos como hermanas, por la edad.

—Oh —dijo Emmett como si entendiera algo muy relevante en la vida.

—En realidad estoy feliz de que Bella y mi hermana estén acá. Hace mucho que no las veo.

Después de platicar, las chicas se pusieron a ordenar comida. Cuando la comida llegó, todos comimos y charlamos un rato sobre cosas sin importancia.

Nessie POV

Me costaba demasiado creer que mi hermana le hubiera hecho todo eso a Edward sin sentir ni un poco de remordimiento. Si al menos le hubiera dado una explicación un poco más abierta sobre porqué de un día para otro se fue…
La verdad no la entendía para nada, pero mi hermana siempre ha sido un dolor de cabeza para mí. Nunca logré entenderla.

—La mesa tres quiere un té verde —me informó Sunday. Preparé el té y lo llevé a la mesa. Ya estaba por regresar a mi puesto cuando ella entró.

—Hola, Nessie.

—Hola, Bella. Sunday, ¿te puedes encargar? Voy a ver a mi hermana —recibí un grito de afirmación de su parte al terminar de hablar.

Me acerqué a donde estaba Bella, la cual miraba todo el lugar de arriba abajo

— ¿Te gusta lo que ves?

—Está divino, Nessie. No puedo creer que mi hermana menor sea la dueña de un restaurante tan fino y elegante. Sabes que me costó mucho tiempo dar con este lugar. No sabía por dónde quedaba y tuve que llamar a mamá para que me ubicara.

—Si hubieras venido a la inauguración, sabrías dónde queda el lugar, ¿no?

—Sabes por qué no vine. Estaba un poco ocupada —dijo y comenzó a caminar—. ¿Te importa si me siento y me preparas uno de esos cafés que te hacen tan famosa?

—Está bien. Espérame aquí, te pediré algo.

Le pedí a Sunday que preparara algo para impresionar a mi hermana.

— ¡Listo! Dime, ¿por cuánto tiempo estarás aquí?

—Oh, eres una odiosa —respondió un poco ofendida—. Ni siquiera me he instalado bien y quieres que me marche ya. ¿Qué no te alegra tener a tu hermana en casa?

—No es por eso. Lo que pasa es que te conozco y sé que odias Nueva York y… —iba a seguir pero me callé.

—Oye, lo que pasó, pasó. Es parte del pasado, ahora quiero quedarme y pasar un tiempo contigo.

— ¿Quién eres y qué hiciste con Bella?

Ella sonrió—. Bueno. Igual no puedo irme porque ya tengo trabajo y mamá ya se instaló aquí, así que dudo que me sea muy fácil llevarla de nuevo a Europa. Ella siempre extraña América.

—Sí, lo sé. Ella no es como tú —sonreí—. Pero ¿cómo está eso de que tienes trabajo? ¿Qué pasó con la revista? ¿Renunciaste o algo así?

—No renuncié, es sólo que tuve un problema y a la jefa se le ocurrió que lo mejor es que escriba los artículos desde casa para que se los envíe cuando estén listos.

— ¿Qué problema tuviste? —Sunday trajo la comida para ambas porque sabía que yo no había tomado mi hora de almuerzo.

—Esto pasó hace unos meses. Estaba saliendo con alguien de la oficina de edición y un día cuando fui a buscarlo, lo encontré en su oficina mientras tenía su cara en las piernas de su secretaria.

—Oh, Bella.

—Como sea. Me enojé y le dije delante de toda la oficina que cuando él y yo estuvimos juntos se tuvo que tomar una píldora porque era disfuncional. Entonces su secretaria le dio la madriza de su vida.

— ¿Pero qué estabas pensando, Bella?

—Estaba enojada, ¿de acuerdo? El punto es que no sabía que el desgraciado era cuñado de mi jefa, así que te puedes imaginar que me llamó a la oficina pero no me despidió porque sabe que soy de las mejores editoras que tiene y me necesita. Pero ahora tengo prohibido poner un pie en la oficina.

—No comprendo cómo siempre terminas en problemas, Bella —ella estaba comiendo—. ¿Dónde trabajarás ahora?

—Con Charlie en la disquera. Acepté ser la compositora de los chicos.

Mi boca se abrió por la sorpresa.

— ¿Vas a trabajar con papá? ¿Qué hay de Tanya? Tú y ella se van a matar en la oficina.

—Vamos, Nessie, no seas dramática. En todo caso, yo mataré a Tanya antes de que ella se atreva a ponerme un solo dedo encima. Además, me daría mucho gusto arrancarle esas malditas extensiones de cabello… una por una…

—Yo pagaría por ver eso —admití mientras reía.

—Apuesto que lo harías. —Las dos estábamos comiendo en silencio cuando recordé la conversación que había tenido con Edward anoche.

—Bella, ¿puedo preguntarte algo? —Ella asintió con la cabeza—. Bueno… como sabes, Edward —ella puso los ojos en blanco cuando lo mencioné—. Él y yo somos amigos… y me contó que ustedes fueron novios, que tuvieron una relación algo tormentosa y que después tú te fuiste como si nada sin darle una explicación.

—Nessie, eso es algo muy complicado de explicar. Yo nunca quise hacer sufrir a Edward, pero las cosas no salieron como yo quería, todo pasó demasiado rápido y cuando menos lo pensé, ya estaba aquí con Charlie.

— ¿Pero por qué no le explicaste nada?

—Ya te lo dije, fue complicado.

—Pero era algo de los dos. ¿Por qué no le dijiste?

—Ness, ya te lo dije. ¿Podemos dejar de hablar de esto? —Estaba enojada. Me sorprendía lo rápido que Bella se podía enojar.

—Está bien. A ver, dime ¿qué significa el tatuaje que tiene Edward? Ese que dice My Muse.

Ella me miró con el ceño fruncido.

—Ese es otro tema —me justifiqué.

—Pues es sólo una palabra en inglés que significa "Mi Musa". Como la inspiración. —Me miró—. ¿Y yo por qué debo de saber qué significa? Él se lo hizo, que él te diga su significado.

—Él me dijo que tú sabías, pero parece que no estás de muy buen humor ahora.

—Es que me cansa que em preguntes cosas que no tienen sentido. Eso pasó hace muchos años —tomó un poco de café—. Está muy buena la comida y el café. Creo que nadie mintió respecto a este lugar.

—Gracias.

—Bueno, mejor dejemos mi vida de lado y hablemos de ti; para ser más específica, dime cómo conociste a mi Jake.

Su Jake. ¿Desde cuándo era suyo? Él no era de ella, él era mío… No. ¿Qué estoy pensando? Claro que no. Nessie, concéntrate, él no es nada tuyo. Bueno, es tu cuñado, pero sólo eso. Además, ¿cuánto tiempo dura Bella con un novio? En menos de lo que pienses, él saldrá de la vida de tu hermana y también de la tuya.

—Bueno, ya te dije que éramos compañeros de Universidad.

—Hhmm, ¿segura? —Mierda, Bella sabía algo. Lo sabía. Ella me miraba buscando algo más.

—Sip.

—Es que él me contó que tú y él tuvieron unas citas, que no fue nada formal, pero esperaba que tú me dijeras algo más.

Maldito Jacob, le había contado a Bella lo de las citas.

—Es que sí salimos, pero yo nunca las vi como "citas", ya que siempre eran salidas con amigos, planes para estudiar o algo así, ya te dijo él que no fue nada formal.

—Ok

¿Ok? ¿Eso era todo lo que me diría? Esto estaba extraño, pero no era nada extraño con ella.

— ¿Y tú cómo lo conociste? —pregunté luego de un poco de silencio.

—Eh, yo lo conocí cuando tuve el incidente de la revista. Me enojé mucho, como ya te dije y en la noche me fui a bailar. Él estaba de viaje en Londres y nos conocimos ahí —Bella estaba sonrojada, así que no sabía si había pasado algo.

— ¿Te acostaste con él esa noche? —pregunté.

—Bueno, no la noche que lo conocí, ya que cuando llegamos a la habitación ya era de madrugada. Así que lo puedes ver como que lo hice al día siguiente.

—Eres una zorra.

— ¡Nessie! —me gritó entre una sonrisa.

—Vamos, Bella, eres una zorra y lo sabes. Dime, ¿quién rayos se tira a su terapeuta en la primera sesión con él?

Sí era cierto. Mi hermana iba al terapeuta. Ella tenía uno desde los 12, pero él tuvo que mudarse y mi hermana tuvo que ir a ver a otro doctor. No tenían ni media hora de haber entrado a la primera sesión juntos y Bella ya se lo estaba tirando. Fue un milagro que nadie se diera cuenta y, gracias al cielo, el tipo era soltero… tal vez por eso era un calenturiento, ya que según me contó Bella, un poco después de esa "sesión", pasaron muchas antes de que la secretaria los descubriera y amenazara con denunciar al tipo por tener relaciones con una paciente. Y más cuando esta era menor, Bella tenía diecisiete y el tipo tenía veintisiete.

—Nessie, eso debe ser de familia —la miré—. Y no hablo de mamá, sino de papá. Mira todo lo que pasó con él y mamá por sus calenturas. Además, si Tanya sólo hubiera errado lo de ser una golfa sólo por su madre, creo que no sería así. Por eso pienso que ella es más zorra que yo, heredándolo de ambas partes —Bella me sonrió maliciosamente.

—Creo que debo irme. Tengo que reunirme con mamá para ir a ver unos departamentos para mudarme.

—Entonces va en serio eso de quedarte en Nueva York por un rato.

—Según mamá, sí. Ya veremos qué pasa luego.

Entonces se despidió de mí y se marchó. Mientras miraba cómo salía mi hermana, la enigmática Bella Swan, pensaba que a pesar de ser mi hermana, no sabía nada de su vida. Ella era un misterio en mi vida, y sabía que no sólo en la mía, sino también en la de Edward.


Lamento el no haber actualizado antes, pero ya lo subí espero lo hayan disfrutado.

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Besos y nos leemos en la próxima actualización.