El, mi perdición IV:La batalla final se ha desatado. Ya se que Tom esta muy lejos, todos estos años han sudo suficientes para saberlo. Harry tiene que cumplir la misión que Dumbledore le encargo, mientras tanto, los demás somos carnada, y Hogwarts debe resistir lo mas que pueda sin ser conquistado.
Miro detrás mío; los alumnos de diversas clases me miran, con la incertidumbre marcada en los ojos. Son tan valientes; apenas unos críos, que se sacrificaran para que Harry Potter gane. Y también yo me sacrificare; no me queda nada, solo un dolor intenso en el alma que me desgarra por dentro.
Ver a esos niños bajo mi mando, mientras espero el momento exacto en que lanzar el expecto patronus que nos librar de los dementores, al menos por un tiempo. A mi derecha esta Tonks, mi esposa, y le sonrió débilmente.
Se que no saldré de esta batalla, se que moriré aquí, en los terrenos de Hogwarts, donde le vi por primera vez. Me siento un traidor mezquino; mi corazón pertenece a Tom, pero sin embargo le he entregado mi cuerpo a una bruja que me ama.
Alzo mi varita con cuidado, y espero. Aun faltan varios metros para lanzar el hechizo. No hace falta que mire detrás mío, los estudiantes ya han levantado sus varitas, dispuestos a entregar sus vidas por su causa. Inspiro profundamente, y lanzo el hechizo.
Me duele, no puedo evitarlo; mi mejor recuerdo es aquel en que me enamore de Tom. Yo solo quiero tirarme a sus brazos, sin importar nada mas, ni la profecía, ni las muertes. Pero no lo haré, la luz confía en mi. No les defraudare.
Los dementores se retiran a las profundidades del bosque prohibido, y esbozo una sonrisa. Ahí vienen los mortifagos. Lanzo mi primer hechizo que da de lleno en el pecho de un enmascarado, y veo como cae al suelo, desmayado. Un rayo rojo se dirige a mi, pero lo esquivo. Buenos reflejos, vivir dos guerras te proporcionan esas habilidades.
Y entonces, miro la cara de Dolohov. Se que moriré bajo su varita, pero no me importa. Se que Harry enviara a Tom al infierno, y allí nos encontraremos. Porque yo le amo y el lo sabe.
Un combate infernal se desata en cuestión de segundos. Mis estudiantes se desperdigan por el terreno, y atacan en grupos a los mortifagos; son inteligentes, no cabe duda.
Los rayos vienen y van entre Dolohov y yo. Pero se que voy a perder, me encuentro débil, y no podré resistir mucho mas. sin embargo saco fuerzas de mi flaqueza, debo resistir hasta que Harry consiga cumplir su misión.
Pero no puedo, y, por fin, mi salvación llega en forma de rato verde. Mi cuerpo se ondula en el aire y caigo al suelo con una sonrisa cansada en los labios. Te esperare, Tom. Porque nuestro destino es estar juntos. Casi puedo ver a Sirius y James, siendo regañados por una siempre responsable Lily. Ya no hay mas miedo, y con paz, me entrego a la oscuridad. Mi destino ha sido sellado.
