~/~Encuentros Inesperados~/~

Capitulo 1:

Wo yi zhi dou zai ni shen hou deng dai

Deng ni you yi tian neng gan jue dao wo

Jiu suan wo zai ni shi jie

miao xiao xiang yi ke chen ai

Wo ye hui gei ni wo suo you de guo he re

Wo gu qi yong qi na han

Ni yao ting de jian

Wo bu shi ni zai gu dan

Abrió los ojos de nuevo, mientras se separa un poco de ella, para poder mirarle la cara, pero sus mismos ojos se desviaron cayendo en los labios carnosos y suaves de la peli rosada. Estando tan cercas de ella podía sentir el aliento de ella, podía sentir como este le golpeaba el rostro. Instintivamente acerco su rostro al de ella y entre abrió la boca para disfrutar más de aquel delicioso sabor.

Quería besarla.

Se acercó más a ella quedando solo sentimenteros de los labios de esta. El canto de ella se había convertido en apenas un susurro que solo él era capaz de escuchar.

yao ni yong bao wo gei de wen nuan

Al terminar la canción el tomo la nuca de Tamao con fuerza atrayéndola a su mismo, mientras ambos abrían sus bocas para apreciar lo que s avecinaba….


-¡TAMAO!-les grito Pilika unos cuantos kilómetros de donde se encontraban.

Tamao se espantó, brincando notablemente en su lugar por el susto que Pilika le había causado.

Ren por su parte se separó de ella lentamente, como no queriendo hacerlo, para después dirigirse al interior del bosque sin siquiera dedicarle ni una sola palabra a la peli rosada.

Tamao lo miro alejarse, sintió su pecho doler, no quería que él se fuera, mas sin embargo él lo estaba haciendo, dejándola en ese lugar.

Camino en su dirección siguiéndolo, justo en el momento en el que Pilika entraba en el claro.

-Tamao algo…-fue interrumpida por la peli rosa.

-espera- le dijo está a Ren

Ren no se inmuto, siguió su camino hacia el interior del bosque ignorándolas en su totalidad.

-lo siento ¿interrumpo algo?- Tamao se sonrojo de sobremanera al escucharla.

-n-n-no!-grito- claro que no Pilika! ¿Qué te hace pensar eso?-había olvidado de golpe toda preocupación que había tenido.

Pilika al escucharla sonrió con picardía escrutando con la mirada a Tamao.

-¿enserio no pasó nada?- le dijo mientras levantaba una ceja.

-j-a-ja-j-ja –Tamao rio nerviosamente.

-¿a qué has venido?- interrumpió Ren. Había detenido su paso y las miraba a ambas a unos cuantos metros de distancia.

-ah! ¡Cierto!- le dedico a Tamao una mirada llena de preocupación y seriedad- algo malo sucedió en el valle, hay un shaman herido y tiene compañía. Sus heridas no son normales- dijo esto mientras le dedicaba una mirada frívola- parece ser que "ese hombre" no se cansa de causar daños.

Tamao puso los ojos en blanco. Había otro shaman herido, y no solo eso, sino que también ese Hombre había atacado el valle.

Sus manos se convirtieron en puños que apretaba con fuerza desde que había escuchado a Pilika.

-Llévame con ellos- Tamao le dijo a Pilika con seriedad.

Por su parte Ren se encontraba mirado intensamente a Tamao, acto que no paso desapercibido por la Usui.

Ambas bajaron de la montaña en dirección al templo, siendo seguidas por Ren que seguía sin despegar su mirada de la peli rosada.

Entraron al templo tomando la dirección del cuarto sagrado, el mismo lugar en el que había curado a Ren.

-Le dije a mi hermano que preparara las cosas para la purificación y sanación- le decía Pilika a Tamao.

Al llegar y encontrarse frente a las puertas de ese cuarto Horo Horo las alcanzo.

-todo está preparado- le dijo.

Tamao entro decidida el cuarto seguida por los demás. En el centro de este se encontraba un joven de cabellos castaños. El respiraba con dificultad y sudaba de sobre manera. Una mujer rubia se encontraba sentada a un lado de él, ella tenía la cabeza del joven entre sus piernas donde el descansaba. Su mirada mostraba dolor, angustia y preocupación.

Había dos hombres parados a un lado de ella; uno era demasiado alto, su cabello negro ondeaba en sus hombros empapado, el bestia un traje blanco y debajo del saco llevaba una camisa morada. El otro era demasiado pequeño, él tenía el cabello de color café claro, tenía lentes y llevaba una mochila cuadrada en sus hombros. Ellos también mostraban la misma mirada que la joven rubia.

Los tres levantaron la vista el verlos entrar en la sala.

Tamao se dirigió sin pensarlo a un lado de la joven rubia, arrodillándose junto a ella.

Horo Horo y Pilika se colocaron detrás de Tamao, atentos a cualquier petición que ella hiciera, mientras que Ren se recargo en la esquina más alejada del lugar para así poder mirar a Tamao.

-¿Tu eres la sacerdotisa de este templo?- el pequeño le había preguntado.

Tamao lo miro para después asentir.

-Necesito que todos se coloquen en las paredes de este lugar, les dijo sin levantar la vista del joven castaño.

Todos obedecieron su petición.

Al estar todos acomodados cercas de la pared ella comenzó a curar las heridas físicas del joven.

Ella lo examino, cerciorándose de las heridas de este, para después continuar con su tarea y curarlas.

Para todo esto el joven castaño había abierto los ojos y miraba con extrañeza a Tamao mientras ella lo curaba.

Al terminar de curar sus heridas físicas ella saco un rosario diferente del que había utilizado con Ren y lo coloco de la misma forma sobre este muchacho.

Se concentró reuniendo toda su energía espiritual en el rosario, para después utilizarla sobre el joven.

Al llenar en su totalidad el rosario, con su energía, lo libero sobre el joven.

La luz rosada que del rosario desprendía se expandió por todo el lugar, de la misma forma en la que lo había hecho cuando ella había curado a Ren.

Después de unos cuantos minutos de haber sido segados, esa luz se detuvo, regresando los colores y tonalidades de la noche a la normalidad.

Tamao suspiro. Lo había hecho, había curado al joven castaño.

Tomo su rosario y lo guardo entre las ropas de su pecho.

-está listo- levanto la vista mirando a la joven rubia. Ella la miraba con incredulidad- él está bien ahora- les afirmo con una sonrisa en el rostro.

-¿Yoh está bien?-Pregunto el pequeño.

Tamao bajo la mirada hacia el para sonreírle y decirle.

-sí.

-Woow!-el joven alto había recuperado su ánimo, tanto que en unos segundos se encontraba unos cuantos pasos de distancia de Tamao. En algún momento en el que Tamao no había podido ver, ese hombre se había cepillado el cabello que imitaba el estilo de Elvis.

Con corazoncitos en vez de ojos se acercó a Tamao diciendo.

-¡Eres una hermosura! ¿Te gustaría ser mi novia preciosa?

Tamao se limitó a mirarlo con incredulidad.

-Gracias- al escuchar la voz que había pronunciado esta palabra, los dos hombres habían volteado incrédulos. La joven rubia le había agradecido a Tamao.

-de-descuide – bajo la mirada apenada encontrándose con la mirada del joven castaño, quien la miraba divertido.

-je je je-le sonrio.

Tamao se sonrojo al haber visto esa sonrisa, ese joven era demasiado apuesto.

-Pi-Pi , H-Ho–intento decir.

-¿Pi, Pi, Ho Ho?-la imito el joven, intrigado en lo que ella tenía que decir.

-Pilika, Horo Horo-logro decir al fin-po-podrían llevarlos a un lugar m-mas co-comodo –tartamudeaba notablemente a causa de la pena.

-Si!- respondieron ambos al unísono.

Después de unos minutos transcurridos la sala se había vaciado.

Tamao miraba sus manos, estas temblaban notablemente.

-¿Por qué no te has puesto de pie?

Se estremeció al escuchar esa voz. Ella no se había percatado de que él se había quedado junto con ella en aquel lugar.

-aah yo… estoy cómoda… aquí sentada-respondió sin lograr convencerlo.

-¿Por qué lo hiciste?- el había dejado de recargarse en la pared y ahora caminaba en dirección de la Peli rosada.

-yo tenía que ayudarlo-respondió firmemente.

-¿Aun y cuando eso se tratase de utilizar tus poderes a tal grado de no poder ponerte de pie?

Tamao puso los ojos en blanco. Después de todo, él se había dado cuenta de eso.

El ayudar a los shamanes era mucho más agotador que ayudar a los simples humanos. Ya que para ayudar a un shaman necesitaba poder espiritual. Poder espiritual del que en este momento carecía.

-de ¿de que estas hablando? yo puedo ponerme de pie- se levantó de golpe para la sorpresa de él, y justo en el momento en que lo hizo su cuerpo desfalleció, cayendo al suelo.

Ren la tomo en sus brazos justo antes de que ella golpeara contra el suelo.

-aah ¿enserio?- dijo burlonamente mientras la acomodaba entre sus brazos.

Tamao se sonrojo de sobremanera, sentía su rostro arder.

-ba-ba-bajame!-dijo indignada.

-está bien- le contesto el fríamente.

La coloco en el suelo de nuevo, soltándola de su agarre, pero en el mismo momento en que lo había hecho ella había desfallecido de nuevo, lo que hizo que ella se aferrara a la camisa del joven con fuerza para no caer.

El al sentirla de esa forma la tomo de la cintura, apretándola contra su pecho, sosteniéndola.

-¿decías?- le dijo de la misma forma fría con la que le había hablado anteriormente.

-lo-lo siento- su rostro había quedado recargado en el hombro de Ren quien al sentir el aliento de la joven en su cuello se estremeció, acto que paso desapercibido para la peli rosa.

Ren la cargo de nuevo en sus brazos, sintiéndola. Ella era demasiado liviana y él podía decir por el tacto de su mano derecha sobre el brazo de ella, que ella tenía una piel suave y tibia.

Como una niña ella se acorruco en el pecho de él, dejándose llevar por un momento, disfrutando de él.

Él la sintió aún más cercas del con este último tacto. El tenerla de esa forma lo hacía sentir seguro y tranquilo. Ella lo llenaba de mucha paz. Para ella algo como la paz era tan normal como el respirar. Pero para él todo era diferente. El sentir sus músculos tan relajados, el sentir su cuerpo tranquilo y sin dolor físico era algo tan improbable en el cómo un gato y un perro andando juntos.

Camino por los pasillos con ella en brazos, buscando la habitación en la que hasta unas horas antes ella había reposado.

Al encontrarla, abrió la puerta lentamente, se introdujo en el cuarto y coloco a la peli rosada en la cama con delicadeza. El hacer eso se había convertido en alguna clase de costumbre en ellos.

Tamao miraba el lugar con ojos dubitativos. Ese cuarto era el más oscuro de todo el templo, y todo gracias a que ese cuarto no poseía ventanas hacia el exterior. Al haber quedado recostada en la cama busco con la mirada a Ren pero el lugar era demasiado oscuro y le era imposible vislumbrar algo en él. Una clase de dejabú la ataco. Justo como salía suceder en sus pesadillas ella se encontraba sola en la oscuridad.

Tanteo su alrededor con las manos hasta topar con la camisa del joven, ella se aferró a él con fuerza.

-No me dejes- le dijo débilmente. Ella temblaba.

El joven la miro para percatarse del aura rosada que la rodeaba. Esta aura rosada iluminaba su alrededor, justo como en los sueños que había tenido sobre ella. Pero al ver dentro de los ojos de ella pudo percatarse de que ella no podía verla de la misma forma en la que él podía. Ella no podía ver su propia aura.

Para Tamao, el momento en que el la miro fue su salvación, los ojos de él brillaban con luz propia e iluminaban la oscuridad de su alrededor. Tamao no quería quedarse a oscuras solo en ese lugar.

-por favor, quédate- le rogo.

Ren no pudo negarse a la mirada llena de temor que ella le dedicaba. Camino a la pared opuesta en la que se encontraba la cama y se sentó en el suelo recargado en la pared y cerró los ojos, esperando a que ella se durmiera. Pero en el momento en que el cerro los ojos el miedo la invadió de vuelta. Justo como en sus sueños, justo cuando intentaba llegar a él, cuando intentaba tocarlo, el brillo de sus ojos desaparecía y él se iba llevándose la luz con él.

Se levantó a trompicones de la cama y se dirigió al lugar en el que ella pensaba que él estaba sentado. Y allí lo encontró. Se sentó a un lado de él recargándose en su hombro.

Él se sorprendió ante el tacto de ella pero este no le disgustaba en lo más mínimo. Se sentía demasiado bien el tenerla cercas.

Después de unos minutos se percató de que la respiración de ella se había vuelto pausada y tranquila. Ella se había quedado plácidamente dormida.

Se separó un poco de ella para poder cargarla entre sus brazos y recostarla en la cama.

La cubrió con la sabana delicadamente intentando no despertarla.

Todo era muy extraño, ¿cómo era posible que ella no se diera cuenta de la luz que su propio cuerpo emanaba en la oscuridad?

Su luz era hermosa y tenue como la luz de la luna, solo que la de ella era rosada y no plateada. Ella siempre lo alumbraba cuando él se encontraba en la plena oscuridad. Era como si ella fuese la luz, la paz, el amor, la dulzura y el fuese el odio, la oscuridad, el dolor y la intranquilidad. Eran absolutamente diferentes.

Ella había crecido en un lugar rodeado de pureza y amor, en cambio el había crecido en un lugar rodeado de odio y maldad.

La miro centrándose en los finos rasgos de ella.

Toda ella era tan delicada y dulce; su cuerpo y su forma de ser, llena de amor y perdón.

Con lo poco que la conocía, Ren podía decir que ella era incluso de arriesgar su vida por el bienestar de los demás. En ella no había ni un atisbo de egoísmo.

Toco el rostro delicado y perfecto de ella con las yemas de sus dedos, degustando cada rose.

Sus ojos, sus cejas, su frente, so cabello, sus mejillas, su nariz, ….sus labios…

Él había estado a solo unos sentimenteros de besar esos labios, de probar esos suaves y virginales labios.

Entonces desvió su mirada y dejo caer su mano.

¿En qué demonios estaba pensando?, ¿Cómo había sido posible que sus pensamientos se hubiesen distanciado tanto del punto original?

Se levantó dirigiéndose a la salida del pequeño cuarto.

Al salir de este camino por los pasillos del templo sin rumbo fijo.

-Parece que ella de verdad te interesa- sentado sobre la tarima en la orilla del pasillo que daba al patio se encontraba el joven que había sido herido.- la sacerdotisa, ¿de verdad te interesa no es asi?

-ja! - rio sínicamente- ¿Cómo podría interesarme esa chiquilla?

-esa chiquilla… también te salvo, ¿no es así?- lo miro a los ojos, sonriendo.

-eso no es de tu incumbencia- dio la vuelta para seguir su camino pero fue interrumpido.

-¡oye! ¡No me dejes hablando solo! ¿Que no ves que estoy aburrido?

Una vena salto en la frente de Ren.

-¿!pero qué cosas estas diciendo!, ¡a mí no me interesa si estas aburrido o no!, ¡no soy tu payaso!- grito mientras se giraba hacia el joven

-aah… y yo que pensé que serias buen payasito.-mostro una cara triste.

-¿!Qué!- se regresó y lo tomo del cuello de la camisa- ¿!Cómo te atreves a llamarme así!

-y ¿cómo quieres que te llame, si ni tu nombre me has dado?- rascaba su cabeza.

Ren lo aventó con lo que Yoh cayó al suelo.

-mi nombre es Ren Tao, heredero de la dinastía Tao-le dijo fríamente.

-aah y ¿porque lo dices como si odiaras tu nombre? Renito

-¿¡RENITO! ¿¡Cómo te atreves a llamarme RENITO!-grito exasperado

-oh ¿no te llamabas así?-pregunto despreocupadamente

-¡NO! Mi nombre es REN TAO!

-je je je, lo siento- se rasca la cabeza-

-¿y bien?- pregunto después de unos minutos.

-¿y bien…que?- pregunto Yoh distraído

-¡NO me has dicho tu nombre!- le grito

- ¿a no?

-¡NO!- dijo Ren perdiendo la poca paciencia que tenía.

-je je je tranquilo- le dijo al ver como el peinado de Ren crecía- mi Nombre es Yoh Asakura

Ren bufo exasperado para luego mirar hacia las estrellas.

-tú también… eres un shaman ¿verdad?

- te diste cuenta- dijo en tono de afirmación.

-ji ji ji ji claro que me di cuenta, ¿no eres muy bueno mintiendo sabes?

-¿qué? ¿Cómo puedes decir eso de mi sin siquiera conocerme?

-porque yo creo, que todas las personas que pueden ver lo que nosotros vemos son buenos personas- le sonrió.

-que estúpido- respondió Ren

Hubo otra pausa, esta vez ambos observaban las estrellas y las nubes pasar.

-entonces –comenzó a decir Yoh- supongo que tú y yo estamos aquí por la misma razón

Ren lo miro a los ojos para después decirle.

-Supongo que sí-hubo algo en esta afirmación que a Yoh le pareció...algo diferente.. como si mintiese.

-entonces, ¿ella es tu nov..- no pudo terminar la frase porque Ren se había parado y le había propiciado unos buenos golpes para después salir enojado del lugar.

-Yoh no creo que debas tratarlo de esa forma- le decía Manta mientras ocupaba el lugar que Ren acababa de dejar.

-je je je, no te preocupes Manta, solo quiero darle un empujón.

-Si tienes tiempo de estar ayudando a las demás personas, deberías de estar utilizándolo en entrenar- le dijo la mujer rubia.

-a-ann-a – dijo manta mientras se le erizaban los pelos de la nuca.

-pero Annita, me estoy recuperando- intento protestar Yoh

-¡Yoh!, ¿has olvidado a que vinimos a este lugar?, ¿planeas cruzar esa prueba si sigues holgazaneando como lo has estado haciendo?

Yoh no respondió.

-Mañana retomaras tu entrenamiento

- siento lastima por ti amigo- le dijo Manta.

-yo también siento lastima por mi Manta- decía mientras lagrimas gruesas caían por sus mejillas.

-je je je je – se rio Manta.


Bueno eso es todo por esta semana

:D espero y les haya gustado!

Muchas gracias por sus comentarios!

-. Ariasu .X : Me da gusto que te haya gustado tanto mi historia :D gracias!

Stellar BS : jaja tú no te preocupes si te pasaste o no! xD créeme que a mí me gustan mucho los reviews emotivos :D

Dark Layom : me da gusto tener lectoras que me apoyan! XDD!

Y pues muchas gracias también a las personas que no dejan review! :D

Con que les guste mi historia con eso me basta (aunque no estaría nada mal que dejaran reviews o,ó)

Por cierto cambiando de tema me estaba dando cuenta de uno que otro error que tuve en los capítulos anteriores, les juro que me la cure (más que nada en el anterior) bastante por los errores que tenía (y tengo porque aún no los corrijo)xD

Y como siempre les digo estoy abierta a sus comentarios y criticas.

Pues bueno eso es todo muchas gracias por su atención y comprensión.

Dejen reviews PLIIS!

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