Mejor tarde que nunca ¿No? Bueno, ahí va:


–Diré esto una vez, sólo una vez y no quiero que me hagas repetirlo… yo, Hermione Granger, no soy, no era y nunca seré tu novia, somos amigos, y hasta ahí, y mi mejor amigo es Harry James Potter Evans – dijo mirando a su amigo que estaba a escasos dos metros de ahí, preparado para derribar a Malfoy, o al mismo Ron si era necesario. – ya que no puedo considerar "mejor amigo" a alguien que me abandonó a mi suerte junto con Harry en el bosque de Dean, a quien da la espalda cuando se siente en demasiado peligro, y no Ronald, yo no me casaré con un cobarde, espero te haya quedado lo suficientemente claro, ahora, Draco y yo estamos exhaustos y necesitamos comer, con tu permiso.


Se encaminó a la mesa seguida por un silencioso Draco, cuyos labios estaban adornados con una media sonrisa de lo más pícara. Cuando se sentaron y murmuraron la palabra mágica que le indicaron a la elfina, apareció frente a ellos lo que habían ordenado, y una vez más, Draco agradeció internamente haber nacido en el extraordinario mundo mágico.

–Entonces… Supongo que sabes que en cuanto Kingsley llegue tendremos que rendir declaraciones y todo eso, tu madre arriesgó su vida, no sé si sabes, pero ella salvó a Harry, declarandolo muerto ante Voldemort, bueno, justo ahora creo que se encuentra durmiendo en una de las habitaciones de Ravenclaw, tengo entendido que ella es ex-alumna de esa Casa– Hermione hablaba extremadamente rápido, menos mal que Draco estaba acostumbrado gracias a su mejor amiga, Pansy Parkinson podía, con su vocecita un tanto chillona sin llegar a ser insoportable, recitar un discurso de 5 páginas en dos minutos. –Sí, contrario a lo que todos piensan, mi madre rompió la tradición Black antes que Sirius, por supuesto, fue una mayor ofensa para la estúpida y aristocrática de Walburga Black el que su primogénito acabara en la casa de los Leones– miró a la castaña reprimiendo una risilla al ver su expresión de hastio al nombrar a su querida pariente, suponía que se había topado con su cuadro en Grimmauld Place. – me alegra saber que sobrevivió, mi madre siempre ha sido una mujer noble, siempreintentó mantenernos vivos a ambos… aunque no puedo decir lo mismo de mi padre– dijo más para sí que para ella aunque Hermione lo escuchó perfectamente, prefirió no comentar nada.

Mientras comían tranquilamente, dejando a un lado el tema de la guerra que acababa de terminar, hablaban de cosas vanales, de la sorpresa que se llevó Hermione al saber que los huevos con tocino eran la comida favorita de Draco, de música, de libros, cosas que, aunque triviales, para ambos resultaban realmente placenteras, hablar (en vez de matarse a insultos) era muchísimo mejor, gracias a Merlín, Morgana, y todos los magos de luz y oscuridad que esa mierda terminó al fin.

Estaban tan ensimismados en la comida y en ellos mismos que no notaron que un ojiverde con el cabello demasiado alborotado se les acercaba –Mione, Malfoy– saludó a ambos con tranquilidad, se notaba que había dejado atrás el gran peso de la guerra– Kingsley acaba de enviar su patronus, en cualquier momento llegará para llevar a la señora Malfoy, a ti y a Blaise Zabinni– mirando a Draco, habían dado por muerto a Theodore Nott, su mejor amigo, hace unas horas luego de no entontrar su cuerpo. –para que se presenten ante el Wizengamot, por supuesto, tanto Hermione, como Luna Lovegood, Pansy Parkinson y las gemelas Patil iremos a testificar. Le debemos el final de ésta guerra en gran parte a tu madre y a ti, según me dijo, gracias por salvarnos ese día, nos vemos luego.

Hermione esperaba que él, ante su mirada curiosa, cediera y le contara a qué era a lo que se refería Harry, y el chico luego de unos 5 minutos, los más largos de su vida, cedió ante la mirada achocolatada de ella.

–Oh, está bien, cuando mi tía Bellatrix te estaba torturando– Hermione, sin darse cuenta, se llevó la mano a la cicatriz de su antebrazo donde rezaba "SANGRE SUCIA" – casi me muero cuando vi que los atraparon, pero no podía atender a tus pedidos de auxilio– dijo él a modo de disculpa bajando la cabeza, fue una de las cosas más duras para él verla así. –pero no podía de igual forma quedarme sin hacer nada, así que me apresuré a soltar al duende y a los demás para que te rescataran y salieran de ahí, algo bastante difícil considerando que casi todo el clan de mortífagos estaban en la mansión en ese momento, pero al final logré mi cometido, aunque no muy a tiempo. – miraba fijamente la cicatriz que la maldita de Bella le había hecho en el mismo brazo donde él portaba la marca tenebrosa –lo siento Hermione, ojalá hubiese podido hacer más– se sentía realmente triste, desolado, no se perdonaría jamás no haber evitado que esa loca la lastimara.

Hermione sonrió son sinceridad y lo miró a los ojos. – ¿Hacer más? Salvaste mi vida, y no sólo eso, salvaste la vida de mis amigos también, sabiendo que podrían matarte o peor, a tu madre si se enteraban, gracias, sabía que no saldríamos de esa por nuestra cuenta, pero no sabía que tú habías sido quien nos había sacado, te debo una muy grande huroncito.

Esa sonrisa lo desarmó por completo, ella era tan hermosa, tan perfecta, a pesar de todo lo perdonaba, a pesar de todo le estaba agradecida, la nobleza de Hermione no tenía límite alguno. –Gracias por eso, no sabes la tranquilidad que me da saber que pienses así– ella volvió a sonreír encantadoramente, y el sonrió sólo un poco, pero era mucho, siendo él quien era, no por ser un aristocrático Sangre Pura, sino porque después de todos los golpes que su joven vida había aguantado, la frecuencia con la que sonreía era casi nula. –Vamos, terminemos de comer y podremos ir a buscar a tu madre y así esperamos todos juntos a Kingsley ¿Estás de acuerdo? – Él sólo asintió, sin apartar la vista de esa mirada de chocolate.


Bueno, ésta es la entrada a la Sala Común de Ravenclaw– Les decía una recuperada Padma luego de haber subido por la escalera de caracol para llegar a una puerta sin pomo ni cerradura sino con una aldaba de bronce en forma de un águila. Con el fin de entrar en la sala. – y por las escaleras de la derecha, en el último cuarto del primer pasillo está descansando la Señora Malfoy, Ravenclaw no utiliza contraseña, na persona debe responder a un acertijo planteado por el llamador de águila, y si responde incorrectamente, debe esperar a que alguien que lo haga bien.

Después de explicarles cómo funcionaba la entrada de su casa, Draco presionó la aldaba y el llamador realizó su acertijo:

– ¿Cuántas criaturas mágicas hay en el Bosque, sabiendo que todos son hipogrifos menos dos, todos son kneazels menos dos, y que todos son furias menos dos?

Hermione sonrió ante la facilidad del acertijo y respondió aún sonriente:

–Sencillo, un hipogrifo, un kneazel y una furia– el llamador no emitió otro sonido más que el "clic" de la puerta al abrirse, Una vez frente al cuarto donde descansaba la madre de Draco, a la que Harry mismo pidió que se le aceptara en su antigua casa, alegando que ella era tan heroína de guerra como él mismo. Abrieron lentamente procurando no despertarla, pero se sorprendieron al verla sentada junto a uno de los ventanales de su cuarto. Al parecer era el antiguo cuarto donde durmió en su último año en Hogwarts. Una voz la sacó de su ensimismamiento.

– ¡Madre! Oh madre, me alegra tanto que estés bien– nadie, ni en sus mejores sueños, hubiese imaginado que viviría lo suficiente como para ver a Draco Malfoy sonreír de esa manera tan fresca y aliviada, mostrando todos los dientes, Hermione por un momento se perdió en aquella imagen de madre e hijo reencontrándose.

–Te lo dije cariño, saldríamos de ésta con vida y juntos– le decía Narcissa mientras acariciaba los rubios cabellos de su único hijo– Ahora, podrías presentarme a tus amigas, si quieres– Draco se levantó del suelo y le dio la mano a la matriarca Malfoy –Madre, ellas son Hermione Granger, de Gryffindor, y ella es Padma Patil, de Ravenclaw. – ambas chicas asintieron en el orden que Draco las nombró. –Oh, es un gusto señoritas, y de antemano pido disculpas por… todo– dijo sin perder la máscara de serenidad que ocultaba sus terribles ganas de gritar, saltar, festejar por todo lo alto que el maldito mestizo con ínfulas de grandeza había muerto.

–Está disculpada Señora Malfoy, después de lo que hizo por Harry, yo particularmente le debo las gracias, gracias a usted no me quedé sola, mi mejor amigo es lo único que me queda en el mundo. – Los ojos de Hermione se ensombrecieron y bajó la cabeza. Narcissa prefirió no profundizar el tema, a la chica obviamente aún le afectaba sobremanera.

Una pequeña liebre apareció frente a ellos y una inocente voz inundó la habitación:

–Hermione, el ministro acaba de llegar, sólo faltan ustedes cuatro para aparecerse en el ministerio, dense prisa. Señora Narcissa, espero que mi habitación sea de su agrado y Draco, Theodore Nott está vivo ¡Nos vemos!


¡Lo siento! Probablemente éste capítulo no sea lo que esperaban, pero bueno, en el próximo capítulo empezará a aparecer nuestra segunda parejita, Luna y Theo, y habrá uno que otro confrontamiento Weasley.

No estoy segura de cuándo podré actualizar, es mi última semana del semestre así que nos están matando con exámenes y exposiciones, aunque creo que para finales de la semana lo tendrán.

¡Hasta entonces! ¡Feliz semana!

Rose.