Atzuko-san pidio un fic desde el pov de Makino. Esto es lo que salio desde mi alma que desea pudiéramos profundizar más en algunos personajes en el anime.

Advertencias: me tome ciertas libertades para crear un pasado antes de Luffy a Makino.


4. Él es imbatible: Makino.

Makino creció sin padres, ambos eran marinos con un fuerte sentido de la justicia y murieron cuando Makino era tan pequeña que si no fuera por las fotografías colgadas en las paredes de la casa de su abuela no podría siquiera recordar sus rostros. A pesar de no haber tenido padres, Makino nunca tuvo tiempo para sentirse sola o triste, la abuela Midori era una mujer alegre, espontanea, amable y sincera; ella siempre estaba preocupada del bienestar de Makino, pero también arrastraba a todo el mundo a su paso y todas las personas que llegaban al bar se sentían a gusto con su presencia.

La abuela le enseño a Makino a ser amable y que nada se soluciona con violencia. Makino creció con estos ideales cerca del corazón y los puso en práctica cada día, en cada situación.

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– ¡Abuela Midori! – Grita Makino de seis años, no se detiene a saludar a los clientes como hace habitualmente sino que va directo hasta la barra donde la abuela se encuentra – ¡Hay un barco gigante de la marina en el puerto!

– ¿En serio? ¿Cómo es el barco? – pregunta la abuela Midori, a la misma vez que le señala a Makino que tome asiento en uno de los taburetes –

– Tiene un perro mordiendo un hueso – responde Makino, tomando asiento donde le fue señalado– ¿Por qué vendría la marina a la villa foosha? Nada ocurre aquí.

– Así que ese viejo excéntrico decidió volver – dice la dueña del bar, en un suspiro antes de tomar el servicio que tenía preparado junto con una servilleta y ponerlo frente a Makino – Ya sabrás quien es cuando venga al bar, mientras eso pasa ¿quieres comer? Hice tu favorito.

– Si, por favor – responde Makino, recordando sus lecciones de buenos modales –

– Buena chica, solo por eso podrás tener dinero para algunos caramelos – dice la abuela Midori, con una sonrisa que hace a Makino sonreír también –

– Bwahaha, Midori estas más vieja de lo que recordaba – dice Garp, abriendo las puertas del bar de par en par. Los clientes presentes lo saludan con respeto y Makino frunce el ceño en dirección del recién llegado porque esa no es una manera educada de saludar o referirse a alguien –

– ¿Qué te trae por aquí, Garp? – Pregunta Midori, para nada sorprendida con la actitud del marino – ¿Los altos cargos de la marina por fin recuperaron la cordura y decidieron despedirte?

– Bwahaha, solo estoy de vacaciones – responde Garp, tomando asiento en uno de los taburetes cerca de Makino– No ha habido noticias de Roger y decidí que era tiempo de descansar antes de volver en acción

– ¿Aun sigues empeñado en atrapar a ese hombre? – Dice Midori, negando con la cabeza – ¿Cuáles son tus motivos?

– No puedo hablar del trabajo – dice Garp, moviendo su mano como restándole importancia y la dueña del bar entiende que es información que ni siquiera puede compartir con ella – ¿Y que estas esperando que no me das una botella de sake?

– Se dice, "¿puedes darme una botella de sake, por favor?" – corrige Makino, para cubrirse la boca con ambas manos ya que no pensaba decirlo en voz alta. El marino solo la observa y ríe animadamente –

– Este hombre no tiene remedio, Makino-chan – dice la abuela Midori, tomando una de las botellas que guarda debajo de la barra y poniéndola frente a Garp– Sus modales son peores que los de un pirata.

– oh, es Makino. No la reconocí – dice Garp, luego de dar un trago a su botella y mirar a la niña de cabello verde sentada a tres butacas de distancia – ¿Cuántos años tiene ahora, cuatro?

– Tiene seis años – responde Midori – ¿No es un encanto?

Garp solo asiente con una pequeña sonrisa en sus labios, estirando su brazo para revolverle el cabello y preguntar cómo han estado las cosas en la aldea durante su ausencia.

La abuela le conto más tarde, cuando la arropo en la cama a la hora de dormir que Garp solía vivir en las periferias del reino de Goa y que llego a villa foosha un día por coincidencia siguiendo el olor de comida. El día que Garp llego también fue una de esas raras ocasiones que la aldea era arrasada por piratas que querían su dinero, Garp tenía solo 12 años, estaba armado solo con una tubería común y ni siquiera los conocía, pero no dudo en ayudarlos y enfrentarse contra los piratas. La abuela ríe mientras le cuenta como Garp solo pidió comida como pago por su acto de heroísmo y como eso se repetiría aun cuando se volvió un marino famoso.

Makino decide que Garp es una persona extraña con su falta de modales y voz ruidosa, pero es una persona buena a quien la abuela le guarda cariño igual que el resto de las personas de la aldea y eso es suficiente para que a ella le agrade también.

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Makino tiene 12 años cuando el hombre que conquisto el Grand Line es ejecutado y da comienzo a la gran era pirata. La abuela Midori dice que es un evento memorable y que cambiara para siempre la jerarquía de los mares, como este suceso al que nadie en su pequeña aldea le ha tomado verdadera importancia inspirara una nueva generación de piratas y como eso dificultara aún más el trabajo de los marinos. La abuela le dice que no se preocupe, cuando Makino le hace saber su inquietud sobre lo que los piratas podrían hacer en su pequeña isla y ella le responde que su aldea cuenta con la protección de quien es considerado un héroe entre los marinos.

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La abuela Midori murió cuando Makino tenía 17 años, en la tranquilidad de su cama y con una sonrisa pequeña en sus labios al haber encontrado el eterno descanso. No fue del todo una sorpresa ya que su salud había comenzado a deteriorarse con los años, pero eso no lo hizo menos doloroso de aceptar.

Toda la gente de la aldea asistió a su funeral, incluso Garp asistió, poniendo algunas flores en su tumba y poniendo una mano sobre el hombro de Makino intentando brindarle su apoyo en un momento tan difícil. Luego de su funeral la despidieron con una gran fiesta, con música, comida y alcohol, mientras algunos lloraban y otros reían de viejas anécdotas que compartieron con Midori. Makino no podría haber imaginado su funeral de otra manera.

Makino se hizo cargo del bar desde entonces, esperando poder cumplir con el objetivo que su abuela lo abrió.

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Luffy llega a la villa foosha a los tres años de edad siendo cargado entre los brazos de Garp. Makino nunca había visto al vicealmirante lucir tan desesperado, tan normalmente humano y los guía a ambos hasta su bar, les da algo de comer y Luffy se queda dormido mientras come.

– No sabía que tenías un nieto, Garp-san – dice Makino, mientras con un paño húmedo limpia la barra luego de haberle tendido una cerveza al vicealmirante– Es un niño adorable

– Yo tampoco lo sabía hasta hace un año – responde Garp, dando un largo trago a su cerveza – No sé quién es su madre y mi hijo es un idiota con una causa que aprecia más que a su familia.

Makino lo observa con grandes ojos porque más que molestia en sus palabras hay resignación.

– Me contacto un día, después de años de silencio y dejo al niño en mis brazos – rememora Garp, mirando al fondo de la botella como si en ella pudiera ver los recuerdos de ese día – dijo que no tenía tiempo para ser padre y que Luffy era una debilidad a la hora de enfrentarse contra sus enemigos. Luffy solo me tiene a mí y eso me aterra porque ni siquiera fui un buen padre, ¿Cómo se supone que sea un buen abuelo?

– Yo creo que ya estas siendo un buen abuelo, Garp-san – dice Makino, dejando una nueva botella frente a él – Cuando ni su propio padre lo quiso tú estuviste ahí y lo acogiste.

– No sé qué hacer, Makino – dice Garp – no puedo seguir cuidándolo, pero tampoco quiero abandonarlo a su suerte en algún orfanato cerca del cuartel.

– Yo lo cuidare – dice Makino, mirando fijamente a los ojos a Garp –

– Es una gran responsabilidad – dice Garp, algo inseguro –

– Yo lo cuidare – repite Makino, y esta vez su voz deja claro que no está en discusión su decisión – Luffy puede vivir aquí conmigo y usted puede visitarlo, pero no lo abandone en un orfanato…eso sería demasiado cruel.

Makino piensa en lo indeseado que el niño crecería sintiéndose y eso no es algo que ella pueda permitir. Garp asiente, y le cuenta algunas cosas más sobre Luffy, pero siempre evitando hablar del padre de este.

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Luffy es un niño maravilloso.

Él es alegre, espontaneo, sincero e inocente como muchos niños de su edad no lo son, también es muy terco y noble. Makino cuida de él no porque sea algo que ella haya prometido sino porque realmente ha llegado a quererlo. Ellos viven juntos en el segundo piso del bar; Makino se preocupa por él, prepara sus comidas, corta su cabello, zurce su ropa cuando se rompe, sana sus heridas cuando vuelve de sus aventuras alrededor de la aldea, le enseña a leer y escribir aun cuando él asegura que no lo necesita porque será un pirata, prepara sus baños y cantan juntos mientras ella espera fuera de la puerta para ayudarle a secarse el cabello después de que se bañe y no pesque un resfriado.

Makino le quiere como si fuera su hermanito pequeño y sonríe al saber que su decisión de tomarlo bajo su cuidado fue la correcta.

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La llegada de Shanks a la villa foosha hace que Makino se dé cuenta de algunas cosas. Una de ellas es que a pesar de sus esfuerzos por brindarle la mayor atención posible sin descuidar el bar, hay veces que Luffy se siente solo y que aprendió a esconder su dolor debajo de una sonrisa.

Otra es que Luffy no ha tenido ninguna figura masculina significativa en su vida, mucho menos una que esté relacionada con su sueño de ser un pirata. Ella desconfía un poco del hombre pelirrojo al principio, pero sus miedos son infundados, Shanks es una persona sorprendentemente amable y no tiene problemas en contarle sus aventuras a Luffy. Los piratas del pelirrojo han hecho de la villa foosha su base durante casi un año, aunque nunca permanecen más de un par de semanas en la aldea para volver a viajar a alguna otra isla dentro del East blue.

Un día Luffy vuelve del barco de los piratas con una venda bajo su ojo izquierdo, haciendo un gran esfuerzo por no llorar y sentándose en el taburete junto a Shanks quien lo regaña por haber hecho algo imprudente. Como siempre ella le ofrece algo de comer y Luffy olvida todas sus preocupaciones, prometiéndole que algún día le pagara con un tesoro y ella acepta solo para verlo sonreír.

Un bandido entra al bar, exigiendo que le venda algunos barriles de sake que Makino no tiene. Shanks amablemente le ofrece la última botella que quedaba y el bandido responde rompiéndola en la cabeza del capitán, quien para sorpresa de Makino no responde, el pelirrojo se preocupa de recoger los vidrios y limpiar. El bandido rompe más cosas y de manera arrogante deja el bar, Makino se arrodilla junto a Shanks para revisar que no haya sido herido cuando toda la tripulación comienza a reírse de su capitán y el mismo pelirrojo se ríe de la situación. Luffy no está feliz con lo que acaba de suceder, Makino nunca lo había visto enojado antes y ella no sabe cómo explicarle la situación porque ni ella misma entiende completamente que ha pasado. Shanks se acerca e intenta tomarlo del brazo para explicarle, Luffy comienza a caminar y su brazo se estira como goma. El capitán pelirrojo algo alterado le explica a Luffy que lo que se comió no era el postre sino algo llamado fruta del diablo que otorga poderes a quien se la coma a cambio de no poder nadar nunca más.

Shanks hablo con ella la noche de ese mismo día, cuando Luffy ya estaba durmiendo en el segundo piso y solo algunos pocos quedaban celebrando dentro del bar, le conto de como en algunos lugares los usuarios de frutas del diablo son vistos como demonios y que le preocupa que la gente de la aldea vaya a hacer algo en contra de Luffy por sus nuevos poderes. Makino le asegura que no tiene de que preocuparse y que nada podría afectar a Luffy, quien luego de su impresión inicial parece muy feliz con sus nuevos poderes.

– Ya llevan mucho tiempo fuera – dice Makino, mientras seca las copas y Luffy está sentado frente a ella bebiendo zumo de naranja – ¿Te sientes solo, Luffy?

– Nop, aun no les he perdonado el incidente con los bandidos – dice Luffy, apoyando su mentón contra la barra y cierra un poco su ojo izquierdo, aun adolorido por la cicatriz que tiene debajo de ese ojo – He sobreestimado a Shanks, pensaba que era un pirata duro. ¡Que decepción!

– ¿sí? Pues yo creo que alguien que se ríe después de haber sido humillado es bastante duro – dice Makino –

–Eso es porque no lo entiendes – se queja Luffy, con el ceño fruncido – ¡Hay veces que un hombre debe luchar!

– ¿oh? Entonces será eso – responde Makino, sonriendo. Sabe que a Luffy le molesta porque Shanks es su ídolo y los bandidos lo humillaron frente a él –

– ¡Con permiso! – grita alguien, abriendo las puertas del bar de par en par y Makino reconoce de inmediato al bandido del otro día. Ellos toman asiento con una actitud de que el lugar les pertenece – Parece que los piratas de la otra vez no están aquí hoy, hay demasiado silencio. ¡Y tú qué esperas, mujer, somos clientes tráenos sake!

Los labios de Makino son una fina línea de descontento mientras deja las botellas sobre sus mesas, pero ella no quiere arriesgar hacerlos enojar y que dañen a Luffy y a ella.

– jajaja, ¿visteis sus caras? – dice uno de los bandidos – ¡Ni podía hablar después del botellazo! ¡Vaya pandilla de cobardes!

– Los cobardes como el me sacan de mis casillas – dice Higuma – Me dan ganas de matarle. Los piratas solo saber hablar.

– ¡No subestimes a Shanks, él no es un cobarde! – grita Luffy, enojado y poniéndose de pie para ir a enfrentar al bandido– ¡Deja en paz a Shanks!

– ¡Déjalo, Luffy! – Pide Makino, reteniéndolo por los hombros–

– ¡No, él ha hablado mal de Shanks! – insiste Luffy, intentando zafarse – ¡Discúlpate ahora mismo, bandido estúpido, discúlpate por lo que dijiste de Shanks!

Higuma toma a Luffy por el cuello de su camiseta, aun cuando Makino lucha por no entregárselo y se lo lleva consigo. Makino está desesperada, escucha la voz de Luffy quien sigue gritando insultos, la risa de los bandidos y sabe que la única persona que podrá hacer algo es el alcalde, así que corre hasta su casa que y abre la puerta sin aviso.

– ¡Alcalde, ha pasado algo terrible! –

– ¿Qué pasa, Makino? – pregunta el alcalde, sosteniendo una taza de té entre sus manos –

– ¡Luffy ha sido secuestrado por los bandidos! – grita Makino, el alcalde deja caer su taza y corre rápidamente detrás de Makino quien le enseña donde están los bandidos golpeando a Luffy.

– ¡Dejen al niño en paz! – Grita el alcalde, poniéndose de rodillas frente a los ruines delincuentes – No sé qué ha hecho Luffy y no quiero discutir con ustedes, pero estoy dispuesto a pagar. ¡Dejen que se vaya!

– El viejo sabe cómo funciona el mundo, – dice Higuma, su pie aun sobre la cabeza de Luffy y una mano sobre su espada – pero es demasiado tarde, el mocoso me ha hecho enojar. Cuando un debilucho me insulta, me molesta.

– ¡Es culpa tuya, orangután imbécil! – grita Luffy, Makino ama su espíritu de lucha, pero su actitud solo le ha traído problemas –

– Muy bien, no voy a venderte – dice Higuma, desenvainando su espada – Voy a matarte.

– ¡Luffy! – grita Makino, asustada –

– Me preguntaba porque nadie nos había dado la bienvenida en el puerto– dice la familiar voz de alguien detrás de Makino – Hey, son los bandidos del otro día

– ¡Capitán! – Dice Makino, mirando al pelirrojo capitán junto a ella –

– ¿Qué pasa, Luffy? ¿No eran tus puñetazos tan fuertes como una pistola? – dice Shanks, con ese usual tono de burla que ocupa con Luffy –

– Pirata, ¿vas a limpiar el pueblo entero esta vez? – pregunta Higuma. Una de sus bandidos se pone junto a Shanks y lo apunta con su arma.

– Ahora que has sacado tu arma, supongo que estás dispuesto a ocuparla – dice el capitán pelirrojo –

– ¿Cómo dices? – pregunta el bandido –

– Dije que estas no son para amenazar a la gente – responde Shanks, apuntando el cañón del arma y en ese preciso momento el sonido de un disparo es escuchado, la persona que sostenía el arma contra la cabeza del capitán cae muerto y Makino mira con asombro al siempre alegre Lucky Roo con una arma humeante en su mano izquierda y una pieza de carne en su mano derecha.

– ¡Eso ha sido sucio! – grita uno de los bandidos –

– ¿Sucio? – pregunta Yassop con desden –

– ¡No nos hagan reír! – Dice Benn, con un cigarrillo entre sus labios y su rifle recargado contra su hombro – ¿Creen que somos santos o algo parecido?

– ¡Están mirando a unos piratas! – Dice Shanks, toda su tripulación detrás de él y Makino puede verlos ahora, no al alegre grupo que ha estado bebiendo en su bar el último año sino al grupo pirata del Grand Line con recompensas sobre sus cabezas –

– ¡Cállate, eso no nos importa!

– Escuchen bien, bandidos. Pueden tirarme sake o comida encima, incluso pueden escupirme y me reiré de ello, pero ¡No me importan sus razones, no perdonaré a nadie que dañe a mis amigos! – responde Shanks, sus ojos demuestran lo serio que es al respecto –

– ¿Qué no me perdonaras? – Pregunta Higuma, con sorna – ¡Los destruiremos!

Los bandidos corren en dirección de los piratas, pero es Benn quien da un paso adelante y se hace cargo de todos ellos sin dificultad. Al terminar Benn prende un nuevo cigarrillo y apunta con su rifle a Higuma.

– No sean engreídos. Si quieren pelear con nosotros deberían traer al menos a una flota –

– Increíble – murmura Makino sin aliento al ver la diferencia de poder.

– ¡El mocoso se metió con nosotros primero! – dice Higuma en su defensa –

– No importa, después de todo hay una recompensa por tu cabeza – dice Shanks –

El bandido saca de entre sus ropas una bomba de humo y escapa con Luffy, y es ahí donde la actitud calmada de Shanks desaparece.

– ¡Oh, no! ¿Qué hacemos? – dice Shanks, sosteniendo su cabeza entre ambas manos – ¡se ha llevado a Luffy!

– Cálmate, capitán estúpido. Nos separaremos y lo encontraremos – dice Lucky Roo. Todos los presentes comienzan a dividirse y buscar en distintas partes, algunos se dirigen al bosque u otras zonas del pueblo mientras el capitán decide ir en dirección del mar. Makino lo detiene breves segundos antes de que se marche.

– ¡Los bandidos estaban hablando mal de ustedes por el incidente del otro día y Luffy los defendió, aun cuando estaba enojado porque no peleaste esa vez no pudo soportar que hablaran mal de ti, capitán! ¡Sálvalo, por favor! – Pide Makino con desesperación – ¡No sé qué haría si algo malo le pasara!

Shanks no dice nada, solo asiente con un semblante serio y corre en dirección al puerto.

– No te preocupes, Makino – dice Benn, poniendo una mano sobre su hombro – El capitán no dejara que nada malo le pase a Luffy.

– Benn tiene razón, Makino-chan – dice Yasopp – Aunque no lo admite, el capitán se ha encariñado con Luffy esa es la razón para que haya hecho de esta aldea nuestra base durante nuestra estancia en el east.

Makino asiente, una mano aun sobre su pecho y sabe que los erráticos latidos de su corazón no se normalizaran hasta que tenga a Luffy entre sus brazos y pueda comprobar que está bien.

Shanks perdió un brazo protegiendo a Luffy. El capitán pelirrojo ni siquiera le da importancia a su pérdida y sus compañeros una vez pasado el shock inicial no vuelven a mencionarlo, solo premian su heroísmo con una cuota más de sake y en cambio le prestan más atención a Luffy, agradeciéndole por haberlos defendido de los bandidos cuando hablaron mal de ellos.

– Gracias, capitán – dice Makino, dejando una nueva botella de sake frente al pelirrojo que reía mientras miraba a su tripulación enseñándole a Luffy los puntos cardinales, pero el chico tiene un sentido de la orientación fatal – es un gran sacrificio el que hiciste para salvarlo

– ¿Mi brazo? – Dice Shanks – Eso no es nada, Makino. Es solo un brazo, tengo otro y lo que importa es que él está vivo.

– Aun así es mucho que perder por alguien quien no tienes relación alguna – dice Makino, temiendo a sonar grosera, pero nadie en la aldea ayudo a Luffy aun cuando lo han conocido durante años y Shanks quien solo ha compartido con él solo un par de meses sacrifico todo por su seguridad.

– Nos tomamos unas vacaciones del Grand Line después de haber sufrido una gran derrota – dice Shanks, destapando su botella y dando un largo trago – fue una derrota amarga y no pude olvidarla hasta que conocí a Luffy. Él estaba tan lleno de vitalidad, tan ansioso por oír historias de la vida de un pirata y dispuesto a todo para convertirse en uno que me di cuenta que solo estaba siendo un idiota al preocuparme tanto, el hecho de estar vivo ya es una victoria y puedo volver a intentarlo una vez regrese al Grand Line.

– No sabía eso – dice Makino, ahora entendiendo porque un pirata del gran mar vendría a un mar tranquilo –

–Una vez Luffy salga de esta aldea en su propia aventura… él va a ser alguien grande en esta era, Makino, hará que su nombre sea conocido por todo el mundo y yo quiero ver que eso suceda, para eso él debe vivir – dice Shanks, sonriendo mientras toca su extremidad amputada – mi brazo es un bajo precio por la vida de Luffy.

Makino sonríe agradecida, antes de rodear la barra y llamar a Luffy, es hora de que el pequeño chico de goma vaya a la cama después de un día con tantas emociones.

...

– ¿De verdad no vas a volver a esta aldea? – Pregunta Luffy a Shanks, mientras el resto de sus tripulantes suben algunas cajas y barriles al barco–

–Ya hemos estado demasiado tiempo aquí, es hora de partir – responde el pelirrojo – ¿Vas a extrañarnos?

– Si, voy a extrañarlos, pero no voy a pedirte más que me lleves contigo – dice Luffy – Me convertiré en un pirata con mi propia fuerza

– No te habría llevado ni aunque me rogaras – responde el capitán sacándole la lengua – No tienes lo que se necesita para ser un pirata

– ¡Si lo tengo! – Grita Luffy con convicción– ¡Reuniré una tripulación más fuerte que la tuya y encontrare el tesoro más grande del mundo, no importa lo que pase me convertiré en el Rey pirata!

– oh, entonces vas a superarnos – dice Shanks con sorpresa, Makino puede ver el brillo en sus ojos y que esta era la reacción que quería provocar en Luffy. Shanks camina los pasos que lo separan de Luffy, quitándose su preciado sombrero de paja y poniéndolo sobre la cabeza de Luffy – En ese caso dejare este sombrero contigo, es muy importante para mí, cuídalo bien. Devuélvemelo algún día, cuando te hayas convertido en un gran pirata. Es una promesa, Luffy.

Luffy sujeta el sombrero de paja contra su pecho mientras el barco de los piratas se aleja del puerto, lagrimas silenciosas caen por sus sucias mejillas y Makino está detrás de él, con las manos sobre sus pequeños hombros temblorosos intentando reconfortarlo. El gesto de Shanks significa el mundo entero para Luffy, por fin alguien le dice que se puede convertir en pirata y le da un incentivo para cumplir su sueño.

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Garp se llevó a Luffy hace seis meses a vivir en el monte corvo con una familia de bandidos y Makino no ha podido encontrar tranquilidad durante ese tiempo. Makino sabe que Garp hace lo que cree correcto para el bienestar de su nieto, pero exponerlo de tal manera a las adversidades del mundo con el fin de convertirlo en un marino es cruel. Garp le dio la ubicación del lugar en el que se encuentra Luffy por si algo sucede y debe avisarle, pero le pidió que no lo visitara a menos que fuera estrictamente necesario. Makino solo pudo cumplir con su promesa por seis meses y le pide al alcalde que la acompañe al monte, con una cesta con comida y ropa para Luffy, y el chico llamado Ace del que Garp le hablo.

– disculpe, pero escuchamos que Luffy está viviendo aquí – dice Makino a la mujer pelirroja –

– ¡Makino! – grita Luffy, saliendo de la casa y abalanzándose en sus brazos con la sonrisa –

– ¡Luffy! – responde Makino, abrazándolo con fuerza al haberlo extrañado tanto–

– Parece ser que estas bien – dice el alcalde, sonriendo al ver nuevamente a Luffy– Han pasado seis meses, nos preocupamos y decidimos venir a ver qué tal estabas.

– ¡Oh, alcalde! – dice Luffy contento –

– No le digas a Garp-san – pide Makino, poniendo un dedo sobre sus labios –

– aun es difícil creer que estés viviendo con bandidos de montaña – dice el alcalde –

– ¿Algún problema con eso? – pregunta la mujer pelirroja, Dadan, con un cigarrillo entre sus labios y los brazos cruzados sobre su pecho –

– Por supuesto que si – dice el alcalde – no me hables con esa actitud, bandida

– ¿Qué? – Dice Dadan, molesta – ¿Es toda la gente del pueblo molino tan molesta?

– ¡Tengo un regalo para ti! – Dice Makino juntando ambas manos, llamando la atención de Luffy – supongo que Garp-san no piensa en esta clase de cosas. ¡Ta-dan! Traje ropa nueva

– Genial – exclama Luffy, emocionado –

– Estoy feliz de que te guste. Puedo arreglar el tamaño también, así que… – dice Makino mirando en la dirección de los dos niños que han estado mirándola con desconfianza desde hace algún rato – ustedes dos vengan aquí

El niño rubio le hace caso de inmediato y corre hacia ella, mientras el otro chico, Ace, camina en su dirección intentando aparentar que no le interesa.

– Escuche que eras un niño problemático, Ace-kun, – dice Makino, poniendo una camiseta verde sobre él y ver cuánto debe zurcirla para que le quede bien – pero eres sorprendentemente bien portado.

– Si tú lo dices… – murmura Ace, mirando a otro lado, avergonzado –

– Esta avergonzado – dice Sabo, riendo con Luffy unos metros más allá de donde ella se encuentra –

– Ace, tu cara esta toda roja – señala Luffy –

– ¡ustedes! – Gruñe Ace, en molestia, pero su enojo disminuye cuando Makino le pide que se quede quieto – me lo pagaran más tarde.

Luffy ríe junto a Sabo. Makino entiende ahora que Luffy está bien y que él es feliz en la pequeña casa del monte junto a sus dos hermanos.

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La abuela Midori solía decir que nadie cae tan bajo como para que llegues a odiarlo, Makino solía creer que entendía a qué se refería con esas palabras, pero ahora ya no está segura. Ella vive en una aldea pequeña con gente que la ha conocido desde que estaba en el vientre de su madre y Makino nunca ha salido de su pequeño pueblo es por eso que hay ciertas cosas sobre la crueldad del mundo que no puede comprender.

¿A qué clase de padres les importa más el dinero y estatus, que el bienestar de sus hijos? ¿Qué hizo de malo Sabo para ser asesinado de una manera tan desgarradoramente cruel? ¿Por qué las personas que causaron esta tragedia están libres y no en la cárcel?

Makino no puede evitar el resentimiento. Sabo era un niño que apenas comenzaba a vivir y todo su futuro le fue arrebatado por un dragon celestial, por otro humano que cree ser un descendiente de los dioses de cientos de años y a quienes las leyes del mundo no son aplicadas. Luffy y Ace nunca podrán encontrar consuelo con al menos saber que los asesinos de su hermano pagaron por su crimen y siempre tendrán esa herida abierta en sus corazones.

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Ace ha cambiado mucho desde que Makino lo conoció y sobre todo desde que Sabo murió, es más calmado y quiere cambiar incluso pequeñas cosas sobre sí mismo para poder ser un mejor hermano mayor para Luffy. En una de las esporádicas visitas que Makino hace al monte corvo para ver a ambos chicos que Ace le pide que le enseñe buenos modales para poder agradecer a cierto pirata pelirrojo que una vez salvo la vida de su hermanito.

– Bueno, vamos a empezar con la lección de hoy para expresar gratitud – dice Makino, sentada en una caja mientras Luffy aburrido se sienta a su lado observando a Ace –

– Si, empecemos ya – dice Ace, inclinando ligeramente su cabeza en saludo –

– Oh, lo hiciste bien, Ace – dice Luffy y Ace sonríe como un orgulloso hermano mayor que todo hace bien–

– No, eso no está bien. Tienes que decir "encantado de trabajar contigo" en esta ocasión – corrige Makino –

– ¿Oh, esto no estaba bien? – pregunta Luffy, sorprendido. Makino le enseño modales básicos como por favor y gracias, pero nunca comprendió completamente los códigos de respeto – Pienso que sonaba genial.

– Ace-kun quiere aprender esto porque él quiere agradecerle correctamente al capitán de los piratas del pelirrojo que te ayudo – explica Makino –

– ¿A Shanks? – pregunta Luffy –

– Si, seré un pirata cuando vea al pelirrojo – dice Ace, poniendo ambas manos sobre su cadera como si todo fuera su idea – Como un pirata y tu hermano mayor, es mi trabajo agradecerle.

– Ahora vamos a hacerlo pretendiendo que él está justo frente de ti – pide Makino –

– Soy Ace, ¿Quién diablos eres tú? –

– Boo, eso está mal – dice Makino formando una equis con sus dedos – Decir "quién diablos" es grosero

– Es "¿quién demonios eres tú?" – sugiere Luffy –

– Dame tu nombre – exige Ace, mirándola mientras pretende que ella es Shanks –

– Booh – abuchea Makino –

– Tienes que decir "tonto" – corrige Luffy –

– ¿Quién eres, bastardo? – Dice Ace y Makino vuelve a abuchear – ¿Quién es este?

Makino vuelve a abuchear y esta vez se ríe, cubriéndosela boca – ¿Es en serio? –

– Me estas confundiendo al decir cosas tontas, vete – dice Ace de manera irritada a Luffy –

– Escucha, Ace, encontré el nido de una anaconda lleno con huevos grandes – Dice Luffy, con una sonrisa en sus labios y Ace parece haber olvidado su molestia –

– ¿Qué? ¿Con grandes huevos? – Pregunta Ace y por un segundo parece salivar ante la idea de deliciosos huevos de anaconda para luego negar con su cabeza – No, no puedo. Quiero aprender como agradecer con respeto.

– Puedo terminar herido si estoy solo y la anaconda me encuentra, – dice Luffy, un pequeño puchero en sus labios – pero sé que estaré bien si estás conmigo, así que vamos.

Makino solo observa a ambos hermanos, Ace parece estar a punto de ceder mientras Luffy lo mira con grandes ojos suplicantes. Luffy se siente a salvo con Ace y cree que nada malo puede pasarle mientras este con su hermano mayor, ya no se siente solo y eso calma esas inquietudes que hasta ese día Makino cargaba.

– Yo tengo que volver al bar, – dice Makino, llamando la atención de Ace– pero vendré mañana a ayudarte otra vez, así que vayan y diviértanse.

– ¡Adiós, Makino! – se despiden ambos hermanos, quienes compiten en ver quien puede llegar primero al nido y se adentran al espeso bosque.

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A pesar de sus toscos modales y grosero vocabulario, no fue difícil para Makino pensar en Dadan como su amiga. En las ocasiones que Makino visita y ambos hermanos se encuentran fuera del escondite de los bandidos, beben alguna botella de sake que Makino lleve de su bar, cocinan y conversan de distintos temas mientras ríen y a veces cuando la conversación es más densa, lloran viejas penas.

Makino piensa que es bueno tener una amiga, sobre todo una que se ha transformado en la madre de Luffy, algo que ella con su edad no podía ofrecerle al pequeño de goma.

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Ace parte al mar cuando cumple 17 años.

Él paso de ser un niño con corto temperamento y boca grosera a un hombre amable con buenos modales. Makino está orgullosa de la persona que se ha convertido.

Tres meses después Luffy baja del monte corvo al bar solo para mostrarle el cartel de se busca de Ace. Los ojos de Luffy brillan con orgullo y admiración mientras observa la recompensa que dan por la cabeza de su hermano quien solo hace unos meses partió para cumplir su sueño.

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Todas las personas de la aldea se han reunido en el puerto para ver partir a Luffy. En diez años no ha dejado de proclamar su sueño y ahora es el momento en que comienza su aventura. La sonrisa que hay en el rostro de Luffy es enorme y Makino puede recordarlo cuando era un niño, sujetando firmemente el sombrero de paja que le fue encomendado por un pirata que lo salvo contra su pecho.

– Finalmente se va, alcalde – dice Makino, con ambas manos sobre su cadera mientras observa como Luffy rema lejos de su hogar – Voy a extrañarlo

– Es una vergüenza para la aldea que se convierta en un pirata – dice el alcalde, de brazos cruzados –

El rey marino que diez años atrás le quito su brazo a Shanks aparece, haciendo que el bote de Luffy tambalee, pero él estira su brazo y golpea al rey de la costa mandándolo a volar. Makino igual que el resto de las personas vitorea por Luffy y su gran fuerza, sabe que se las arreglará bien allá afuera y que pronto tendrá noticias de él.

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Todos en el pueblo están emocionados cuando el primer cartel de se busca de Luffy llega, cuando ni siquiera ha pasado un mes desde su partida y el chico ni siquiera ha entrado al Grand Line, la suma que dan por su cabeza es alucinante y ya está batiendo records en hacer cosas imposibles porque nunca se había dado tan por un pirata del East blue.

– Todos están demasiado emocionados – se queja el alcalde, tomando asiento en uno de los taburetes de la barra y Makino sirve un vaso de jugo para él –

– Mire, alcalde – dice Makino, sosteniendo el cartel de se busca de Luffy – Luffy se ve tan feliz

– un pirata es un pirata – se queja el alcalde –

– Ese es su sueño – dice Makino – ¿Está preocupado por él, alcalde?

– ¿Un sueño o su destino? – murmura el alcalde, mirando su vaso y Makino prefiere volver a ver el cartel de Luffy, y no puede evitar sonreír al ver lo bien que captura la esencia de Luffy, quien siempre tiene una sonrisa en sus labios y para quien ser un pirata sea trata de una gran aventura.

Dos semanas después llega un nuevo cartel de se busca con el rostro de Luffy, esta vez la suma es de 100.000.000 millones de bellis y Makino prefiere no pensar en qué clase de problemas se está metiendo Luffy para conseguir tamaña recompensa

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Cuando Makino era niña la abuela Midori le conto que su razón para haber abierto Party's bar era para que la gente del pueblo celebrara las buenas noticias. Ella deseaba que el bar fuera un lugar donde la gente se reuniera a compartir su felicidad con otros; Makino piensa que es exactamente eso lo que la nueva recompensa de Luffy ha provocado en las personas de la aldea.

– ¡A celebrar, vamos a celebrar hoy todo el día! – Grita uno de los aldeanos reunidos fuera del bar – ¡Es el más exitoso en la historia del East blue con una recompensa de 300 millones de bellis!

– ¡Salud por nuestro Luffy! – grita otro grupo, chocando sus jarrones en un brindis. El bar está lleno de personas bebiendo y discutiendo con una extraña sensación de orgullo el ultimo problema en que el niño de goma del pueblo se ha metido.

– ¡Cállense, idiotas! – grita el alcalde, golpeando una mesa con su bastón – ¡Que verguenza!

– ¡Salud! – gritan en el bar, ignorando los regaños del alcalde –

– En serio…nadie me escucha a mí, el alcalde de esta aldea – se lamenta Woop slap –

– Parece que Luffy se está divirtiendo – dice Makino, tomando entre sus manos uno de los carteles que acompaña el de Luffy en esta ocasión – y tiene una linda mascota también. Así que esos niños son sus amigos, uh.

– ¿"Amigos"? Yo no les veo nada de amigables – Dice el alcalde, para terminar su jarro con cerveza – Alguien de nuestra aldea se convirtió en un vicioso criminal que hizo del mundo entero su enemigo. ¡Nunca había escuchado de piratas buscándole pelea al gobierno mundial!

– Si, eso es cierto – dice Makino, recordando como los periódicos señalan como culpables a Luffy y su tripulación de haber quemado hasta sus cimientos una de las tres instalaciones del gobierno –

– Para empezar, ¿qué demonios está haciendo Garp, dejando que su propio nieto vaya por ahí libre cometiendo tal crimen? – se queja el alcalde, quien siempre regaño a Garp por no estar más presente en la vida de Luffy – Algo está mal con toda esa familia. ¿Acaso Dadan sabe sobre esto?

– ¡Salud! – gritan nuevamente todos en el bar –

– ¡Les dije que se callen, idiotas! – grita el alcalde, molesto –

– Pensaba en ir a ver a Dadan cuando cierre el bar – dice Makino – de seguro se alegrara por las noticias y los demás querrán celebrar.

Cuando Makino llega al monte corvo ese mismo día por la noche, los bandidos y Dadan están sorprendidos de verla, y de inmediato preguntan si algo malo paso. Ella solo les muestra el nuevo cartel y les entrega el periódico que explica los acontecimientos que llevaron al aumento de la recompensa.

Todos los bandidos ríen y claman una celebración, Makino saca de la cesta algunas cosas que preparo para comer mientras los bandidos abren un nuevo barril de sake. Makino se queda con ellos y les cuenta la historia de cómo Luffy consiguió su sombrero de paja.

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Es el alcalde quien la sorprende con las noticias de la ejecución de Ace y Makino tiembla mientras lee una y otra vez el periódico donde se dan los detalles inútiles, la clase de detalles que no significan nada para Makino.

Makino solo puede rogar por su bienestar y por alguna clase de milagro.

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Nuevas noticias llegan sobre Luffy, pero no unas que Makino desearía haber leído. Luffy y su tripulación desaparecieron en el archipiélago Saboady luego que el chico de goma golpeara y secuestrara a un dragon celestial.

Un dragón celestial como el que mato a Sabo.

El periódico dice que la tripulación del sombrero de paja fue derrotada por un shichibukai y que es posible que nunca se vuelva a saber de ellos.

Makino llora, esperando que eso pueda deshacer un poco el peso que se ha instaurado en su corazón con tantas malas noticias en los pasados días.

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Dadan y ella están comparten el dolor que Marineford ha dejado en sus corazones.

El mundo mato a Ace en nombre de la justicia absoluta, no por sus propias acciones como pirata sino por la sangre que corre por sus venas y de Luffy no ha habido más noticias que la foto que lo retrata junto al cuerpo del hermano que vio morir frente a sus ojos. Dadan y Makino han estado bebiendo, llorando y lamentándose, preguntándose cómo pudieron ellas haber evitado esta tragedia.

La voz de Garp se escucha afuera y Makino de inmediato trata de detener a Dadan cuyas intenciones son claras.

– Oye Garp – Dice Dadan quedando de frente con el vicealmirante– ¡Tienes las agallas de mostrar tu cara por aquí!

Dadan alza su mazo y lo golpea pero Garp quien no hace el mínimo esfuerzo de esquivar su ataque.

– No interfieran – dice Garp a sus marinos quienes han cargado sus armas y apuntan a Dadan– Es una conocida.

– ¡Estuviste en ese campo de batalla! – Dice Dadan, olvidando su mazo y abalanzándose sobre Garp para sujetarlo de las solapas de su capa – ¡Estuviste frente a ellos! ¿Qué es lo que hiciste por ellos? ¿Qué hiciste por ellos? – Pregunta Dadan con desesperación, remeciéndolo – ¿Por qué? ¿Por qué? ¿¡Por qué dejaste morir a Ace!? – Pregunta Dadan, llorando de la impotencia y las heridas de su corazón aún abiertas al pensar en la cruel manera que su hijo fue asesinado y en su otro hijo de quien no ha habido noticias en casi dos semanas– ¿Elegiste tu trabajo sobre tu familia? – Su puño cae con fuerza sobre el rostro de Garp una y otra vez –

– ¡Oye, Garp! ¿¡Y tú eres un héroe de la marina!? – Su puño derecho cae nuevamente sobre el rostro de Garp, haciéndolo sangrar– ¡Vete al infierno, viejo de porquería!

Makino decide que es hora de intervenir, Garp y Dadan han sido amigos durante años y esta tragedia no debería separarlos.

– ¡Detente, Dadan-san! – pide Makino, sujetando el brazo de Dadan con el que mantiene sujeto a Garp –

Dadan lo suelta y Makino se pone entre ellos con los brazos abiertos, tratando de evitar que vuelvan a pelear.

– ¡Es obvio que Garp-san es quién más sufre por no haber podido salvarlo! – dice Makino y Dadan niega con la cabeza –

– ¡Te equivocas! – Grita Dadan con lágrimas en los ojos y con sus manos hechas puños – ¡Quien más está sufriendo es Luffy!

Es como una bofetada en la cara, como si un ente superior estrujara su corazón y Makino entiende de pronto mucho mejor el dolor de Dadan, porque no puede ni llegar a imaginar cuanto debe estar sufriendo Luffy en este momento.

– ¡Él amaba muchísimo a su hermano! – dice Dadan. Makino no puede soportarlo y corre a dentro del bar, necesita estar algunos minutos sola y calmarse, antes de que ella también confronte a Garp.

Makino nunca había odiado nada, esa es la manera en que su abuela Midori la crio, pero en este momento su odio por la institución llamada el gobierno mundial rebasa todo lo que había imaginado. Esas personas decidieron que la sangre de Ace y Luffy esta maldita solo por quienes sus padres son, y Makino no puede perdonar eso.

Si Luffy llegara a estar bien, si Luffy sobrevive a toda esta tragedia y sigue en su camino para convertirse en el Rey pirata... Makino desea que cambie todo a su paso y que desafié a esos bastardos una y otra vez.

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Makino llora mientras sujeta firmemente el periódico contra su pecho, el mismo periódico con una fotografía de Luffy presentando sus respetos por los caídos en la guerra de Marineford y que les demuestra a todos que sigue vivo.

Makino siente como si por fin volviera a respirar y como si el mundo hubiera vuelto a obtener los colores que había perdido. Una nueva fiesta se hace en el bar, por la nueva recompensa que le han dado a Luffy tras la guerra y para tratar de devolver un sentido de normalidad a sus vidas.

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Dos años toma para que nuevamente haya noticias sobre Luffy. El periódico muestra una fotografía de su sonrisa confidente y una cicatriz que consiguió en una guerra en la que perdió demasiado. Dadan está con ella cuando el periódico llega con las noticias y sus ojos están llorosos, pero en vez de llorar le pide que llene su jarro con más cerveza.

Es una fiesta después de todo, porque el futuro rey pirata ha vuelto al mar para reclamar el título que siempre ha sido suyo.


muchas gracias por leer, recuerden que estoy abierta a sugerencias.

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