Gracias a todas las que me dejan Review's, ponen en favoritos y siguen este fic, así como a mí me ponen de autora favorita o de igual manera me siguen. ¡Gracias!
Ah y a las personas que no hacen ninguna de estas cosas pero que la lean me es tan grato :DD

=JUNJOU ROMANTICA no me pertenece=


SweetMegu presenta;
FOLLOW ME *Cap4: Ruidos extraños*

Me había dado cuenta… De que lo amaba, de que realmente amaba a Usagi…
Lo odiaba… Pero también lo amaba…

No entendía como ÉL podía tocarme y besarme sabiendo que hace lo mismo con el otro… Mis brazos estaban detrás de mi cabeza y mis ojos se clavaban en el techo.
No entendía como YO no me resistía a sus caricias…
Estaba asustado. ¿Y si sólo me quiere para hacer cosas sucias? Pensé y algo dolió dentro de mí, sintiendo un nudo en la garganta pues quería llorar, pero no debía.
Desde que los vi abrazarse, ya no está mucho tiempo en casa y está más inspirado que nunca, pues hay ocasiones en las que no sale por horas de su habitación o del estudio, ¿Haciendo qué? Pues escribiendo sus novelas Yaoi ¡¿Que más?!
−U-Usagi− Suspiraba su nombre, no quería hacerlo, pero él no dejaba de besar mi cuello con tanta necesidad, metiendo su mano dentro de mi pantalón. –D-Detente por favor− No importaba cuanto le suplicara que me dejara, él no lo hacía. Me cargó, llevándome hasta su habitación. Me aventó a la cama y terminó de quitarme el pantalón pues era lo único que le faltaba, adentrándose en mí…
Las escenas de cómo yo había terminado aquí, a su lado, en su cama, pasaron por mi cabeza, creí que esta noche no haríamos nada pues él llegó con una expresión tan dulce.
Se separó de mis labios y recargó su frente con la mía, mirándome a los ojos. El violeta de sus ojos me hacía hundirme en ellos y quererme poner completamente a su merced.
Me sonrojé al volver a recordar. Creí que no haríamos nada, y terminé por decepcionarme.
Sentí el frío pasar por mi pecho. De tener tantas cosas en la cabeza había olvidado que estaba desnudo. Subí la sabana hasta mi cuello y después me puse de lado, dándole la espalda a Usagi, que dormía sin ninguna preocupación. Encogiéndome para evitar sentir frío, pero también para consolar mi dolido corazón…

Desperté tan tranquilo y eso sólo significaba una cosa…
Me di la vuelta. Exacto. Usagi no estaba.
Ya me era costumbre no encontrarlo al despertar, pero no me preocupé. Me levanté y tomé mi ropa del suelo, me la puse y salí en dirección a mi habitación. Tenía que ir a la escuela. Desayuné y me marché. No sin antes asegurarme que no se me olvidara nada.
Caminaba tan tranquilamente ya iba como seis o siete cuadras y al doblar en una esquina me sorprendí y me oculté recargándome en la pared, mirando con mucho cuidado para no ser visto. El auto deportivo de Usagi estaba estacionado en la otra esquina. ¿Qué como estoy seguro de que es su auto? Bueno, pues había un rubio alegre, sonriendo frente a la ventana del conductor. Después lo vi meter su cabeza dentro de la ventana y después volver a sacarla con la misma sonrisa. Lo besó Tenía temor de ser tan solo un juguete para Usagi.
El rubio se despidió agitando su mano mientras el auto de Usagi se iba derecho, desapareciendo en una esquina. Salí de mi "escondite" y comencé a caminar por ese mismo lugar a donde estaba estacionado Usagi, pensando que ese odioso chico se iría por otro lado, pero para mi sorpresa no fue así. Traía una revista en las manos y su vista estaba fija en las páginas, así que no pude ver el rostro del ladrón que me robó el amor de mi Usagi. Estaba a punto de pasar a lado de él y miraba de reojo para saber quien era, pero él se dobló el pie con una pequeña piedra, golpeándome en el hombro y su revista se calló.

−Lo siento, lo siento− Me dijo sobando mi hombro. No había ninguna duda, él era el "amante" de Usagi, su voz era similar con la que hablé la otra vez…
Sus ojos eran de un profundo verde, adornados con largas y un poco rizadas pestañas, estaba un poco sonrojado. Traía puestos unos jeans con una camisa de manga larga azul. Tan solo me le quedé viendo, parecía como de 20 años, pero lo que más me llamó la atención fue que su aliento olía a cigarro. Lo besó…

−No te…

−¡Creo que debería leer en cuanto llegue a casa! No quiero tener otro accidente− Me interrumpió dejando de sobarme, sonrió para después agacharse y levantar lo que se le calló. En ese momento vi que era uno de los libros de Usagi. Era de saberse, también le gusta el Boys Love ¡¿Y cómo no?! Él lo hace con Usagi. –Otra vez discúlpame− Hizo una reverencia y se marchó.
Lo admito. Ese chico era guapo… Creo que tenía competencia…
Al llegar a la escuela, me preguntaban que por qué la cara larga, contestaba que estaba muy cansado pues el trabajo últimamente estaba muy pesado. Eso es mentir. Sé que no acostumbro a decir mentiras, por eso me creían, pero en realidad deseaba gritar con todas mis fuerzas que amaba a Usagi y que me rehusaba a entregárselo a un "oxigenadito"
Las clases se me hicieron muy duras, pues por más que quería sacar al pervertido de Usagi de mi mente, no podía hacerlo, ahora que conocía el rostro de mi "Rival", me los imaginaba con más claridad, besándose, abrazándose, haciendo cosas malas… Con los mismos labios que me besaban, con los mismos brazos que me abrazaban, con el mismo Usagi que me hacia cosas malas…
Tenía tantas ganas de llorar y por primera vez, desee tanto poder golpear al rubio. Llegué a casa, en se momento las lágrimas comenzaron a inundar mis ojos. Dejé mi mochila en el suelo y fui a la cocina para preparar la comida. Iba tan rápido y mis ojos nublados, que de pronto resbalé. Cerré unos segundos mis ojos por el dolor del impacto, los tallé para quitar todas esas lágrimas y me senté en el suelo, mirando que había resbalado con un pedacito de cebolla, seguramente cuando eché la cebolla en el tazón unos salieron volando. Gatee para asegurarme que no hubiera más y otro accidente ocurriera, ya no había, pero sí encontré otra cosa. Una camisa de color azul…
Volví a gatear, pero esta vez hasta el sofá, cuando llegué hasta la prenda la cual estaba medio colgando de una de las coderas del sofá. La tomé y me levanté. Mis ojos se hicieron grandes por la sorpresa y sentí ganas de llorar. No. No eran de tristeza, si no de rabia…
Lo odiaba… Pero también lo amaba…
De pronto unos ruidos extraños comenzaron a hacerse presente. Me temí lo peor, y si no me equivocaba, venían del cuarto de Usagi…
Subí con mucho cuidado las escaleras y de igual manera recargué mi oreja contra la puerta. Mis ojos volvieron a hacerse grandes. Se escuchaban suspiros realmente fuertes, también unos más profundos cómo si fuera Usagi. Él nunca hace ruidos tan fuertes cuando está conmigo, los hace en silencio o incluso he notado que se los aguanta. Me destrozó saber que él no disfruta del todo estando conmigo… No soporté más y abrí la puerta rápidamente encendiendo la luz.
¡Era verdad! Usagi estaba encima del rubio, mientras que este tenía su rostro completamente sonrojado y "satisfecho", ambos desnudos, sudando… Me quedé parado en el umbral de la puerta y comencé a llorar. Nunca creí que me doliera tanto… Era, era como si te clavaran miles de agujas en tu corazón. No había que pedir una explicación pues esa escena decía más que mil palabras.

−¡Eres un idiota!− Ya no aguanté más y grité tan furioso. La expresión de Usagi era de temor y preocupación. −¡Me engañaste! ¡¿Creí que me amabas?! ¡Debí saberlo! ¡Tú nunca pudiste olvidar tan rápido a mi hermano, incluso tu me lo dijiste! ¡Pero no voy a dejar que me uses!

−Oh… eres tú. Valla, quien lo diría, el muchacho de esta mañana es el juguete de mi "conejito" – Ambos se sentaron en la cama, el rubio se tapó con la sabana. Mientras que Usagi se levantó cubriéndose y trató de caminar hacia mí, pero el rubio lo tomó de la mano y lo detuvo.

−¡Muéranse los dos!− Grité y más lágrimas comenzaron a brotar. Me dolía. Ahora sé como Usagi se sintió cuando mi hermano lo "rechazó". Me duele, me duele mucho…
Me di la vuelta y comencé a correr, pero un: "¡Misaki!" fue lo último que escuché. Salí de la casa sin rumbo alguno, tan sólo quería desaparecer y jamás volver a ver a Usagi ¡LO ODIO! ¡LO ODIO! Corrí atravesando todas las calles que se me atravesarán, escuchaba el claxon de los autos, o incluso el ruido de cuando se detenían bruscamente. Sólo quería que alguno de esos autos acabara con mi sufrimiento.

−¡MISAKI!− Reconocí la voz inmediatamente y me di la vuelta. Un auto se había detenido detrás de mí y de el salió mi hermano con su esposa.

−¡Hermano!− Lo abracé. –Mi corazón. Rompieron mi corazón…

−Tranquilo Misaki, ¿Qué pasó?− Me abrazó aún más fuerte y su esposa acariciaba mi cabeza, tratando de consolar mi dolor.

−Amor…− Escuché y sentí como mi hermano volteó a verla y después a otro lado. –Ahí está Usagi, le preguntaré que pasó− Me sorprendí. El me había seguido. Takahiro me separó de él y mi cuñada me abrazó. Miré a lo lejos y una sombra de un Usagi exhausto y desarreglado se veía a lo lejos. Dejé los brazos protectores de ella y corrí un poco para halarlo de la camisa y detenerlo. Él me miró preocupado y no me dijo nada…
Tenía miedo. Lo sabía, sabía que él me hacía daño y nunca dije nada. Nunca lo detuve. Ahora me merezco este dolor por ser tan tonto y no reclamarle nada.

−¡Misaki! ¡Misaki!− Sentí un olor a alcohol y abrí mis ojos. Estaba todo sudado, tenía frío y miedo. Frente a mí estaba Usagi mirándome con preocupación. –Tranquilo, todo está bien− Me abrazó. Me alegraba tanto tenerlo junto a mí que también lo abracé. Fue sólo un sueño Suspiré aliviado y me escondí en su pecho. Cuando me separé miré su chaleco y tenía… ¡Sangre! Lo miré mientras tocaba mi frente, observé mis dedos y tenían sangre.

−Usagi− Dije asustado

−Ven acá− Me cargó como una "princesa" haciendo que me sonrojara. Llevándome hasta el sofá y colocándome a lado de Suzuki-san, hincándose frente a mí. Tomó el algodón y lo mojó en el alcohol, poniéndolo en mi frente. Me ardía mucho. El lo notó y sopló cuidadosamente para "aliviar mi dolor". –Sostenlo− Lo obedecí, entonces él se levantó y fue hacía el baño. Después de unos minutos traía una caja y cuando se acercó más a mí, se hincó y pude notar que eran benditas. Sacó una y la abrió colocando la basurita blanca a lado de él. Tomó la bendita color piel y separó la envoltura blanca. Me dijo que quitara el algodón y revisó que no hubiera pedacitos de algodón, sopló un poquito y la colocó con mucho cuidado en mi frente. Olía a cigarro. –Listo− Me dedicó una sonrisa y mi sonrojo creció más, cuidaba de mí como un niño pequeño…

−¿Q-Qué me pasó? ¿Es muy grave?− Pregunte tocando la bendita.

−No, es como una cortadita y no lo sé, cuando bajé te encontré desmayado, de seguro te resbalaste o tropezaste con algo y estabas pataleando, como si hubieras tenido una pesadilla− Recordé todo lo del "sueño" – Sabes, me preocupé mucho− Tomó mi mejilla y después besó suavemente mis labios. Se separó después de unos segundos, entonces como un impulso, yo me acerqué bastante a él y lo besé…


¡Hola! Espero les haya gustado, estaba pensando en hacerlo más dramático, pero pues ya no me gustó. Bueno, he decidido hacer una nueva sección en mis fic's para que no se aburran y se diviertan con algo que yo pregunte :D sólo aclaro que no es obligatorio n.n sí quieren sí y si no pues no XD comencemos con 2 preguntas:
*¿Qué harías si fueras Misaki y vieras a Usagi engañándote? [En cualquier situación, no específicamente haciendo cosas malas]
Yo, yo… amm… "¡Púdranse! ¡Ni que fueras el único hombre! y ¡Tú! Rubio oxigenado, no estás tan bueno como crees" Y les haría una seña obscena con los dedos y me iría XD
*¿Con qué nombre conoces las benditas? [Esas que se usan para las cortaditas que parece cinta microporo]
Yo las conozco como "Curitas" pero sonaba raro así que le puse benditas hahaha. Espero que me entiendan que cosa es eso XD creo que no supe explicarme.

Matta-ne!~