Hola gracias por sus reviwes y por sus ánimos al escribir esta historia, espero que la sigáis leyendo. Un beso para todas.
3.-Un corazón de fuego.
Dolor, un profundo dolor sacudía el corazón de Hermione, que cuando entró en la habitación, despidiéndose de Lily y Alice dejándoles preocupadas, de dejó caer en la cama. "Harry está muerto" esas palabras sonaban como un mantra en la cabeza de ella. No se había dado cuenta de lo que significaban esas palabras, pero ahora que esas palabras eran procesadas por su cerebro, escalofríos corrían por su cuerpo libremente, y un mar de angustia se producía en sus ojos. La terrible verdad de que Harry había muerto era sencillamente dolorosa. Hermione lloró, lloró con angustia, con sufrimiento, dejándose la piel, sintiendo como las lágrimas recorrían sus ojos sin que ella pudiera impedirlo, no podía ni quería. El dolor era tan fuerte como era el amor que sentía por Harry. Se incorporó y cogió su bolso de su calcetín y con un simple Accio, una fotografía cayó en sus manos. Hermione se restregó los ojos para poder apreciar la foto, era una foto de los dos, de Harry y de ella, tumbados en el césped, los dos mirándose a los ojos mientras se acariciaban. Amor era lo que procesaban sus ojos. Un amor puro.
Hermione lloró mas estrujando la foto y llevándosela a su corazón, quería sentirlo cerca, aunque fuera de papel, aunque solo fuera su imagen, no quería dejarse llevar por la soledad, simplemente lo necesitaba.
Poco a poco el sueño la fue venciendo, se quedó dormida en posición fetal con la foto cerca de su corazón.
El cielo estaba nublado, aunque se podían notar los rayos de sol. Hermione se frotó los ojos con pereza, ¿Dónde estaba? Ella no estaba en su cama de la guarida de la Orden del Fénix, sino tumbada en el césped, y entonces ella lo comprendido al instante: estaba soñando, y ese sitio era el sitio en donde ella y Harry se habían tomado la foto. Una sonrisa triste decoró su rostro: ni en sus sueños Harry estaba con ella.
-Hermione.
Hermione se dio la vuelta pero no vio nada.
-Hermione, Hermione.
Hermione cada vez mas preocupada se dio la vuelta y siguió sin ver nada, se llevó las manos en los bolsillos pero se dio cuenta que no llevaba la varita encima. Tragó saliva y esperó.
-Hermione, Hermione, Hermione.- el viento tocó la mejilla de Hermione y ésta lo sintió cálida, una calidez humana, cerró los ojos perdiéndose en esa calidez que la envolvía.- Hermione, abre los ojos de tu corazón.
Hermione abrió los ojos, sin miedo, expectante, y lo que vio la dejó sin aliento: allí cubierto por una neblina estaba Harry, su Harry, y sonrió.
-Harry.-intentó acercarse a él, tocarlo, pero cuando lo hizo, solo sintió vacío, no había cuerpo, solo niebla. Harry acarició la cara de Hermione mientras le secaba una lágrima que salía.
-Hermione no estés triste, yo siempre estaré contigo, en tu corazón, siempre estaré cuidándote.
-Losé Harry, pero te hecho tanto de menos, necesito tus besos, tus abrazos, necesito sentirte.
-Hermione, se que es duro para ti, yo también te hecho de menos, también te necesito y Dios sabe lo que daría por solo rozar tus labios. Tienes que ser fuerte Hermione, tienes que serlo, tienes que liberar al mundo de la maldad de Voldemort, tienes que darnos la oportunidad de poder ser felices sin tanta sed de poder. Quiero verte siempre feliz, quiero ver a esa niña pequeña corriendo por Howarts con esa sonrisa, una sonrisa que no conozca el miedo de ser descubierta por el enemigo. Hermione no estás sola. Estamos separados pero unidos por nuestros latidos, estamos unidos por nuestras almas, estamos unidos más allá de todo.
-Harry, yo…
-Hermione no digas nada, tu y yo.- la mano se acercó hasta el corazón de ella y Hermione acercó su mano al corazón de él, aunque no podía tocarlo, podía sentir su calidez.- Estamos unidos por el amor, un amor que no entiende ni de tiempo ni de espacio, un amor mas fuerte que la muerte. Cuando estés triste, recuérdalo, tu yo somos uno, yo estoy dentro de aquí, de tu corazón, en el lugar donde residen tus sueños. Te amo.
-Yo también te amo, Harry.- dicho esto Hermione vio como Harry se acercaba a sus labios, y los besó, un beso llenó de calidez, una calidez con el nombre de amor.
Hermione abrió los ojos, con pereza, se sentó sobre la cama "Ha sido un sueño" pero no lo era, todavía podía sentir su calidez en los labios, podía sentir sus propios latidos en su corazón que bombeaba con fuerza y lo último que despejó sus dudas fue que en la parte de atrás de la foto, con la caligrafía irregular de Harry ponía "Ni el olvido, ni el silencio, ni el tiempo, ni el espacio podrán callar la verdad de nuestro amor. Estamos unidos." Hermione se levantó de golpe y con la foto en la mano se puso a dar saltos sobre la cama mientras lloraba de alegría, Harry no la había dejado sola, Harry estaba con ella, siempre estarían juntos, su amor no estaba muerto, estaba vivo.
Con energías renovadas guardó la foto en su bolso y se dispuso a salir de la habitación ya que era por la mañana, y hacía un día soleado. Fue al baño y allí se duchó, se peinó y se vistió con unos pantalones cortos, una camiseta roja y sus botas altas negras. Con paso decidido entró en la cocina donde se encontraban desayunando Lily y James.
-Buenos días.- dijo Hermione sonriéndoles a ambos. Éstos se quedaron mudos viendo la sonrisa de Hermione.
Hermione volvió a sonreír dejando pasmados a los dos y se sirvió café y empezó a comer unas tostadas que aparecieron. Una vez terminado de comer, les preguntó:
-¿Dónde están los demás integrantes de la orden?
-En sus casas, en sus trabajos o de servicio.
-Bien, si me disculpáis voy a entrenarme.-dijo Hermione levantándose de la silla.
-¿Entrenarte?-dijo extraño James.
-Entrenarme, claro, para la lucha, hay que estar preparados.
-¿En que consiste tu entrenamiento?-preguntó Lily.
-En correr
-¿Correr?-preguntaron a la vez Lily y James.
-Si correr. Nos vemos a la hora del almuerzo.- dicho esto, Hermione se levantó y con un movimiento de varita limpió la cocina y salió fuera del hogar. Una vez fuera, respiró aire puro y empezó a correr, solo a correr, a sentir como el aire era demandado por sus pulmones. Correr era el mejor entrenamiento, le daba fuerza, velocidad y resistencia para las batallas. Correr para proteger, correr para salvar su propia piel, correr para ir detrás del enemigo para que no se escapara, Todo era correr. Se dejó llevar por esa libertad y simplemente corrió.
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Hermione volvió de nuevo a la guarida, había pasado cuatro horas corriendo, el tiempo se le había pasado volando. Entró en la casa y se encontró a una Lily durmiendo en el sofá apoyada en el regazo de James. Una punzada de ternura sintió Hermione al verlos y con un movimiento de varita una manta les cubrió a ambos. Con una sonrisa se dirigió a la cocina donde vio un plato con comida en donde ponía su nombre. Sin dejar de sonreír se comió la comida. Una vez acabada se dirigió al baño donde tomo una ducha de agua fría, salió de la ducha y se envolvió en una pequeña toalla que apenas le cubría lo necesario. Estaba intentando apretarse bien la toalla cuando de pronto la puerta se abrió donde un Sirius Black y un Remus Lupin la miraban con la boca abierta. Un rubor de color rojo cubrió las mejillas de los tres. Ninguno dijo nada y ninguno se movió. Sirius no despegaba los ojos de ella, intentado grabarse cada trozo de piel mojado de Hermione; Remus intentaba no mirarla, pero no podía, el cuerpo de Hermione le atraía de una manera espectacular, Hermione olía a chocolate y a vanilla. Hermione salió de su trance de vergüenza y les dijo:
-¿Qué pasa? ¿Por qué no os vais?
Sirius y Remus salieron de su ensoñación y cerraron la puerta tras de sí. Hermione suspiró y con su varita cerró la puerta con llave. Cogió su ropa y se vistió con rapidez, cogió la ropa sucia del suelo velozmente y abrió la puerta. Allí estaban Remus y Sirius, la miraron y ella les sostuvo la mirada a ambos hasta que ellos miraron hacia otro lado. Hermione salió de allí y se dirigió hacia su habitación, mientras que Sirius entraba al baño y Remus la seguía con intención de pedirle disculpas.
Al entrar Sirius en el baño, le golpeó el aroma de vainilla y chocolate de Hermione. Respiró profundamente, para embriagarse de ese olor. Para Sirius, Hermione no era indiferente, Hermione le atraía de una forma dolorosa, le gustaba todo de ella, y ahora al ver su cuerpo, se dio cuenta de que ahora no solo le gustaba sino que la deseaba. Un deseo pasional. Sirius entró en la ducha pensando en el cuerpo de Hermione y pronto su erección empezó a crecer. Cogió su miembro con la mano, mientras que el agua caliente caía por su cuerpo y empezó a masturbarse con la imagen del cuerpo desnudo y húmedo de Hermione.
Mientras tanto Remus golpeaba la puerta de la habitación de Hermione, el quería disculparse, no era intención suya quedarse viendo el cuerpo de Jane.
Remus abrió la puerta y vio a Jane sentada en la cama leyendo un libro, Hermione al sentir a Remus suspiró y dejó de posar sus ojos en el libro.
-Yo… Bueno… Yo.- Remus tartamudeaba, no sabía como empezar.
Hermione le sonrió y se acercó a él, Remus le caía bien, siempre le cayó bien.
-Fue un accidente, yo no quería verte así, pero… Bueno… Lo siento.- dijo un arrepentido y colorado Remus.
-No importa, los accidentes pasan, además si yo me encontrara tu cuerpo desnudo en la ducha te aseguro que también lo miraría.- dijo una bromista Hermione.
Remus le sonrió complacido, Jane le cogió de la mano y se dirigieron juntos a la sala, donde unos recién despertados James y Lily estaban hablando.
Al cabo de 10 minutos entró Sirius a la sala y sus ojos pronto se posaron en el cuerpo de Jane. Cuando se masturbó en el baño tuvo un poderoso orgasmo y ahora ansiaba más que nunca el cuerpo de Jane, su cuerpo y sus labios, le ponía loco esa actitud desafiante que le ponía a la vida. Ya no la odiaba, no podía odiar a una persona que había visto morir a tanta gente, una persona que luchaba contra Lord Voldemort, una persona que tenía los ojos más brillantes y a la vez más sufridos que había visto en su vida.
Una figura le sacó de sus pensamientos, era un patrunus. Todos se quedaron viéndolo, Hermione se levantó sabiendo lo que esto significaba.
-Los mortifagos están destruyendo la Calle Port, hay muggles en peligro, id para allá.
Todos se pusieron en pie rápidamente y se dirigieron a la puerta donde se desaparecieron para aparecerse en ese lugar. Hermione se quedó la última, cogió su varita y se dio un toque en sus ropas, pronto una capa larga y oscura con un gran fénix rojo en la espalda cubrió su cuerpo, se puso la capucha y se desapareció a la calle Port.
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Haces de luz roja, dorada y azul surcaba los cielos de esa pequeña calle, casas incendiadas y personas gritando y llorando, mientras unas personas con capas negras y mascaras se reían de los pobres muggles. Uno a uno llegaron los componentes de la Orden y empezaron a luchar contra ellos, sin tregua. Haces de luces pasaban cerca de ellos pero ninguno daba en el blanco, pero no importaba, seguían luchando, los mortígafos eran más. Eran 20 mortífagos contra James, Lily, Sirius, Frank y los gemelos. No por su mayoría se dejaron intimidar sino que lucharon con más añico, con más fuerza, demostrándole a los mortifagos que el bando de la luz no se rinde y siempre lucha. Ilusos lo llamarían algunos, pero ellos no, ellos sentían valentía.
Pronto cada uno de la Orden del Fénix se vio rodeado de mortifagos, era una buena lucha, los mortífagos luchaban con precisión, dando por sentado ya la batalla, pero los de la Orden no se dejaban intimidar, siempre valientes, siempre luchando por esos ideales.
Lily estaba luchando contra dos mortigafos, uno de ellos le lanzó un expelliarmus que con tan mala suerte hizo que ésta soltara su varita, los dos mortifagos la arrinconaron en la pared con una sonrisa en los labios. Uno de ellos levantó la varita y dijo:
-Este será tu fin sangre sucia, vas a morir con dolor, vas a suplicarme que pare y que te mate.
-Eso nunca.-dijo Lily desafiándole, mirándole directamente a los ojos.
-Tu lo has querido maldita, Crucio.
Lily cerró los ojos esperando la maldición, pero solo sintió como un cuerpo la cubría. Abrió los ojos y se encontró de frente con espalda de alguien que llevaba una capa con un gran fénix rojo en la espalda.
-¿Eso es un crucio?-dijo esa persona que Lily reconoció como Jane.- Todavía les queda mucho por aprender, eso es un Crucio.
Lily vio como Jane les mandaba la maldición a los dos mortifagos que pronto cayeron al suelo retorciéndose del dolor, Lily no podía despegar la mirada de la mano en donde Jane sostenía la varita ya que ésta no tembló ni una sola vez. Jane cortó la maldición y acercándose al mortifago que la había lanzado la maldición le hizo un corte en la cara con su varita. El corte pronto empezó a sangrar y el otro mortífago corrió para no tener la misma suerte que su compañero. Jane se acercó a Lily y le pregunto con temor:
-¿Estas bien? ¿Te hicieron algo?
-No, estoy bien. Gracias por ayudarme, al principio no te reconocí, ya sabes, por la capa.
-Es de mi antiguo escuadrón.
Lily iba a decir algo, pero perdió la vista un momento y por poco se cae, Hermione la cogió antes de que se diera contra el suelo. Lily la miró y le dijo:
-Lo siento, solo fue un mareo, ya puedes soltarme, debo luchar.
-No, tú estas mal y no vas a ir ponerte más en peligro.
Lily iba a protestar cuando de pronto la figura de Jane se encogió y en lugar aparecido un hermoso fénix que abrió sus alas y con sus garras cogió a Lily por los hombros y la depositó hasta el balcón de la única casa que había quedado en pie. Lily tenía los ojos verdes abiertos por la impresión y vio como de nuevo la figura se convertía en Jane.
-¿Co-mo? ¿Qué? ¿Tu eras y ahora vuelves?-Lily decía cosas sin sentido, estaba totalmente confundida.
-Soy una animada, mi animal es un fénix, te dejó aquí, aquí estarás a salvo y podrás seguir luchando, cúbreme ¿vale? Voy a ayudar a los chicos.
Dicho esto, Hermione saltó al vacio por el balcón, Lily la miró asustada pero de pronto vio como la figura de Jane se convertía en el hermoso fénix y volaba hacia donde se encontraban James, Sirius y Remus luchando contra 10 mortifagos.
Hermione en su forma de fénix se dejó caer en frente de ellos con un gran estallido de llames, mientras mortifagos y los de la Orden la miraban con sorpresa. Con otro estallido aprecio la figura de Jane tapada con su gran capa negra, solo se podían preciar sus ojos marrones, llenos de furia contenida y empezó a luchar.
Los mortifagos pronto empezaron a lanzarle los hechizos a ella, pero ellos los esquivaba con rapidez o se les devolvía de nuevos a ellos. Pronto James, Sirius y Remus la acompañaron y vieron con asombro como ella encajaba perfectamente con ellos; los cuatro se movían con sincronización, ella simplemente era la pieza que faltaba de su puzle. Pronto los mortífagos dejaron sus muecas burlonas atrás para dejar a su paso una mirada cargada de furia. De pronto los mortifagos sonrieron y los cuatro sintieron un frio que les recorría todo el cuerpo hasta llegar al alma. "Dementores"
-Seguid luchando yo los mantendré a raya.-dio Hermione.
-No podrás tu sola con todos ellos.-dijo Remus.
-Confiaba en mí, se lo que me hago.-dijo Hermione. Se acercó corriendo hacia los dementores y se quedo allí, mirándolos, mientras ella pensaba su gran recuerdo feliz, el verdadero
****Recuerdo****
Te amo Hermione y siempre te amaré.-dijo Harry mirándole a los ojos mientras sus ojos de un color verde brillaban como la intensidad de sus palabras.
-Yo también te amo Harry.
****Fin de Recuerdo****
-Expecto Patrunus.-Gritó Hermione y de la varita de Hermione salió un hermoso ciervo adolescente, adolescente porque sus astas todavía no estaban crecidas del todo. Hermione lo miró sorprendida, su patrunus siempre había sido una nutria y ahora era un ciervo, un ciervo como el de Harry. "Harry" y entonces comprendió la veracidad de sus sueños, Harry siempre iba a estar con ella, porque Harry era parte de ella. El ciervo se dirigió hacia los dementores, el cual los invistió con fuerza haciéndoles huir. El ciervo volvió hacia donde estaba Hermione, cuando a medio camino el ciervo cambió de forma convirtiéndose en un muchacho, Hermione sonrió, Harry estaba cerca, estaba en ella, en su corazón y su patrunus lo demostraba. El patrunus se acercó a ella mientras ella le sonreía y él correspondía a esa sonrisa, pronto el patrunus llegó a su lado y se fusionó con ella, juntando sus labios con las de ella, volviendo al lugar donde pertenecía: su corazón.
James, Sirius y Remus vieron todo eso, sus rostros reflejaban la sorpresa, el ciervo que se convertía en un muchacho, ese ciervo que era igual al de James, solo que ese era más pequeño.
Pronto volvieron a la realidad de la lucha cuando un haz de luz negra pasó cerca de ellos. Jane volvió a tener su mirada de furia e indiferencia, y un con una sacudida de varita una herida cruzó la cara del mortifaga dejando la máscara rota en dos cayendo al suelo. Hermione miró la cara de la mortifaga, era ella Bellatrix Black, una carcajada salió de la boca de Hermione mientras la mortifaga la miraba con odio. Otra sacudida con la varita y Bella dejó caer la varita ya que su mano estaba ensangrentada.
Hermione se dirigió a ella y la cogió por el cuello mientras le decía al oído:
-Dile a tu amo que acabaré con él y con todos vosotros.
Hermione la soltó de golpe, mientras la mortifaga la miraba con odio y temor, cogió su varita y se iba a desaparecer cuando Hermione le dijo:
-Sectusembra.- Bella cayó al suelo desangrándose. Hermione le echó una mirada de asco.- Eso es para que nunca te olvides de mí, recordaras mi nombre hasta el último día de tu patética vida, no lo olvides, yo soy Jane.
Bella a duras penas cogió su varita y se desapareció junto con los otros mortigafos.
Los chicos la miraban con asombro, mientras que ella iba caminando hacia ellos.
-Vámonos, los aurores no tardaran en venir.- dicho esto Hermione y los demás se desaparecieron hasta llegar a la guarida de la Orden del Fénix.
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Unos doloridos mortifagos eran castigados por su amo, el gran Lord Voldemort, furioso porque sus mortifagos habían sido derrotados y porque su mejor combatiente estaba herida de gravedad. No pudo dejar escapar una sonrisa mientras veía los recuerdos de la lucha Esa Jane era muy poderosa, era lista, rápida, era como él, sus ojos, lo único que se podía ver ya que su capa la tapaba por completo destilaban odio y furia. Voldemort estaba impaciente por conocerla.
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En la guarida de la Orden, los chicos estaban cada uno sentados en el sofá mientras que Hermione con un toque de su varita hizo desaparecer su capa. Todos la miraron, todos habían visto su capacidad de lucha y su mano fría con los mortifagos y aún así no dejaba de destilar calidez. Sirius prendió un cigarro y empezó a fumar hasta que Jane se acercó a él y se lo arrebató. Lo tiró al suelo y lo pisó hasta que del cigarro no quedó nada.
-¿Por qué has hecho eso? ¿Acaso te crees mi madre?-preguntó un confundido Black.
-No deberías fumar delante de Lily.
-¿Por qué? Si a ella no le molesta, ya lo he hecho otras veces.
-Eso sería antes, pero ahora no puedes. Lily está embarazada y el humo es perjudicial para el bebe.
Todos se quedaron estáticos y se quedaron mirando a Lily que estaba con los ojos abiertos.
-¿Estoy embarazada?
Bueno aquí va otro capi, espero que os guste. Muchos besos.
Espero vuestros comentarios.
***Lynx***
