Título: Más que ego
Pareja: Edo Phoenix/Manjoume Jun
Notas: Post-series. Yaoi.
Rating: T
Género: Romance
Tabla de retos: Pecados Capitales
Tema: 1. Ira


Manjoume siempre ha tenido un carácter bastante explosivo, pues bastan nimiedades para hacerlo enfadar. Algún duelo fallido, un resultado inesperado, incluso una noche de insomnio... Todo aquello puede ponerlo de un humor de perros y, pese a que está consciente del asunto —lo supo incluso antes de que llegaran a estar juntos—, a Edo poco le intimida el ceño fruncido del hombre y las palabras malsonantes que puede llegar a utilizar si se lo propone.

Así pues, esa noche, ignora olímpicamente sus gruñidos y groserías mientras pasa página tras página de un libro que le han regalado y que, para ser sincero, no le gusta demasiado. En realidad apenas y entiende lo que está leyendo, repasa varias veces la misma frase sin entenderla... ¡Es que es tan extraño! Sí, han compartido muchas veces ese lecho de sábanas azules, así que mucho pudor no debería de quedarle. No obstante, se siente algo incómodo, porque Manjoume sigue gruñendo, porque no sabe —del todo— el por qué no le apetece dormir, como a la gente normal, pese a estar cansado.

—Apaga la maldita luz —por más que cierra los ojos y trata de concentrase en el vacío, Jun no puede conciliar el sueño, que parece escaparse de la luz que emana de la lámpara de noche de Edo.

Edo le mira de soslayo, con una expresión casi indescifrable en su rostro, que en esos momentos parece una máscara. Podría usar la excusa de que está leyendo para evitar apagar la luz, pero tampoco es un niño de cinco años, asustado y llorando por la muerte de su padre. Así pues, cuando el joven de ojos grises vuelve a exigir que se apague la luz y le arranca el pequeño ejemplar de las manos para evitar cualquier contrariedad, él no puede hacer otra cosa más que ceder.

El estigma que ha dejado su padre remite con los años, casi es invisible cuando está en duelo, la adrenalina corriéndole por las venas y la mente concentrada en estrategias, pero no puede vencer a las pesadillas, no completamente... Y no piensa hacérselo entender al otro, no cuando las ocasiones en que duermen juntos son escasas, no cuando no tiene ningún sentido abrir la herida una vez más...

Apaga la luz con un ligero click y la habitación queda a oscuras, pero él no se recuesta.

A su lado, Manjoume le da la espalda y cierra los ojos, todavía bufando levemente. Podría parecer dormido y satisfecho para cualquiera que lo viera en esos momentos, como un desvergonzado ajeno a la persona a su lado; sin embargo, en realidad está atento. Y aunque la luz está apagada y muy de vez en cuando pierde sus pensamientos en un duermevela apacible, no se digna a descansar hasta que Edo también se acuesta también.

Si no fuera porque no es muy bueno en esos temas... Quizás podrían hablar del Sr. Phoenix.