Ranma no me pertenece pertenece a Rumiko Takahashi.

La canción "Entre flores" tampoco es mía, pertenece al grup Efecto mariposa.

¡Por cierto! Gracias por los comentarios, no he podido actualizar antes porque he estado muy ocupada. Espero no tardar tanto la próxima vez ok… ¡Ah! Preparad los pañuelitos de papel que hasta yo he llorado escribiendo esto…


Tú,
me dejas sin nada
todo se acaba hoy
cerraste los ojos
no te dije adiós.

Y es que tú
sólo tú.

Al romper el abrazo Akane corrió a vestirse ayudada por Ranma. Cuando estuvo lo suficientemente abrigada y Ranma le dio el visto bueno decidieron huir por la ventana.

Un segundo – comentó Akane mientras iba a su mesilla de noche a coger las llaves del coche. – Ahora podemos irnos.

De eso nada Akane, no hace falta que cojas las llaves porque vamos a dar una vuelta a la manzana y vamos a volver.

Porfi Ranma, después de no estar encerrada lo que más hecho de menos es conducir – dijo con voz de niña pequeña y poniendo las manos en forma de ruego.

¡Ah! ¿Pero es que además piensas conducir tú? – Akane afirmó con la cabeza arqueando las cejas como diciéndole "es obvio ¿no?". Al ver que la cara seria de Ranma no cambiaba decidió hacer una guerra de cosquillas, con él siempre funcionaba.– Vale, vale – decía Ranma entre risas – si paras de hacerme cosquillas iremos donde quieras.

¿Y conduciré yo? – preguntó Akane sin alejar sus manos del cuerpo de Ranma.

Sí, pero con una condición. Si te encuentras mal me lo dirás, nada de hacerte la valiente. – Akane iba a replicar pero Ranma siguió hablando – entonces volveremos a casa y yo llevaré el coche. Y una última cosa… – la cogió en brazos y se dirigió a la ventana. Akane la miró asustada, Ranma hablaba muy serio – Ya tenía ganas yo de tener una cita contigo lejos de esta casa…

Entonces saltó por la ventana mientras en la cabeza de Akane resonaban las palabras "cita contigo", qué bien sonaban en boca de su prometido dirigidas a ella.

¿Akane se puede saber dónde me llevas? Llevamos más de media hora en el coche. – decía el muchacho preocupado por ella, para su estado de salud no debía ser bueno conducir tanto rato en una noche tan fría y oscura.

Ya estamos llegando impaciente – dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.

Akane lo había llevado por un camino montañoso que iba a parar a un descampado con una pineda al frente. Aparcó el coche en el descampado y se bajó del coche. A Ranma aquel lugar se le hacía muy conocido, como si ya hubiera estado allí alguna vez.

¡Ajá! – exclamó Ranma al salir del coche – ya sé lo que pretendes hacer. ¡Lo que quieres es secuestrarme! Policia socorro hay una marimacho que me quiere secuestrar. – Gritó burlándose de Akane.

Idiota… –susurró Akane con un gotarrón de sudor saliendo de su frente – A mi no me hace falta secuestrarte, tú irías hasta el fin del mundo si yo te lo pidiese. Y dicho esto se dirigió a un caminito que había en la pineda.

Ranma se quedó en pie mirando con los ojos abiertos como platos por lo que acababa de decir Akane y lo que más le jodió de todo es que ella tenía toda la razón. Cuando logró reaccionar al cabo de unos minutos la siguió. La encontró sentada en la arena enfrente de una pequeña cala. La única luz que había era la de una inmensa luna llena que además se reflejaba en el agua. Ranma se sentó a su lado y ella apoyó su cabeza en el hombro de él. Estuvieron un buen rato en silencio disfrutando de la compañía mutua.

Aquí venía todos los veranos con mi familia – explicó Akane con voz triste.

¡Vaya! Lo dices como si fuera un castigo, yo habría pagado por haber ido con mi familia todos los veranos a la playa – le informó Ranma.

No es eso tonto… es que cuando murió mi madre dejamos de venir. Bueno, si no recuerdo mal cuando tenía unos siete o ocho años volví a venir y hasta día de hoy no había vuelto a pisar esta playa – Akane se tapó la boca con la mano para disimular una gran sonrisa pero Ranma se dio cuenta.

¿Y esa risilla? – preguntó Ranma intentando quitar la mano de Akane. Ella intentaba escaparse pero no podía.

¡Ay! ¡Para ya pesado! Te lo cuento si me dejas en paz, pero luego no te enfades ¡eh! – avisó Akane.

Prometo que no me enfadaré va. Además la que se enfada por tonterías eres tú…

Ignoraré lo que acabas de decir – murmuró Akane y comenzó su relato.– Esta playa es muy especial para mi porque aquí me enamoré por primera vez – Akane suspiró pesadamente y Ranma sintió celos, no quería escuchar aquella historia.

Vale me alegro por ti – dijo enfadado – ahora que ya has recordado a tu primer amor ya podemos volver a casa ¿no?

¡Ranma! – le rependió Akane – ¡prometiste que no te enfadarías!

Y no lo he hecho, sólo que es tarde y creo que deberíamos irnos. – Akane lo miró, él supo que su excusa no colaba – Lo siento Akane pero no creo que la historia de tu primer amor sea algo que debas contarme.

Es que no debo contártela, es que QUIERO contártela.

¡A mi no debes Akane! No creo que debas hablarme de otro sabiendo lo que hay entre nosotros.

¡A ti sí debo Ranma! Tú eres al único al que le puedo contar todo, incluso una historia tan tonta como la de mi primer amor. Y ahora deja de refunfuñar y escúchame – dijo Akane dándole un rápido beso en los labios–. Recuerdo haber venido un día de julio con mi padre, mis hermanas habían ido de campamento y yo era muy pequeña y me quedé dos semanas con él. Yo cada día le pedía que me llevara a la playa y cada día era un no hasta que una mañana recibió una llamada de teléfono y me dijo "Akane hija, prepara tus cosas de la playa que nos vamos en 10 minutos". Yo tenía tantas ganas de ir que me sobraron 9 minutos – dijo riendo Akane, Ranma rió con ella, le gustaba verla así, hacía mucho que no la veía tan… ¿feliz? –. Al llegar montamos la sombrilla, extendimos las toallas y mientras yo hacía un castillo mi padre me dijo que tenía que ir a hablar con un amigo que me quedara allí y que sobretodo no me acercara al agua. ¿Ya imaginas por qué no? – preguntó.

¿Por qué te transformas con el agua fría no? ¡Uy! Si ese soy yo – dijo dándose un golpecito en la cabeza, Akane le dio otro porque pensaba que no la estaba tomando en serio – Porque no sabes nadar… – dijo el chico moviendo la palma de su mano como diciendo continua tu relato.

Cuando ya tenía mi castillo hecho vinieron tres niños más mayores y lo destrozaron, contra más lloraba yo más reían ellos. Entonces cogieron mis juguetes de la playa y los tiraron al agua. Fue cuando lo vi por primera vez, era un niño muy muy moreno de piel y ojos azules, se acercó a aquellos niños malos y les tiró arena en los ojos. Yo le sonreí dándole las gracias y me dirigí al mar. Yo no podía meterme porque mi padre me lo había prohibido y en la orilla con el agua mojando mis pies me puse a llorar desconsoladamente. El niño se me acercó y me preguntó si lloraba por los niños malos. Yo era incapaz de explicárselo y hablaba tartamudeando pero él me entendió y se metió al agua y recuperó todos mis juguetes. Mientras los recuperaba yo pensé que era mi heroe y sentí mariposas en el estómago. Le di las gracias mil veces y le pregunté qué quería a cambio y él me dijo que quería un helado. Yo le dije que no tenía dinero y que no podía pedírselo a mi padre porque entonces me echaría bronca porque le había desobedecido y me había acercado al agua. Él me dijo que entonces esperaría a que yo fuera más mayor y tuviera dinero para invitarle y que le tendría que llevar a una heladería de las pijas. "Entonces ya no seremos dos niños y eso será como una cita de los mayores. ¿Cómo las de los novios?" le pregunté inocente de mi y él me dijo que sí – Akane entonces puso voz de niño – "Sí porque cuando sea grande nosotros nos casaremos y te defenderé de los malos que tiran tus cosas al agua…

– … y no permitiré que vuelvas a llorar porque eres muy linda cuando sonríes" – Ranma acabó la frase por ella–. Muy bonita tu historia, me ha recordado mucho a la de mi primer y único amor. Ya decía yo que este sitio me resultaba familiar. Y ahora con tu permiso, vamos a volver a casa porque estás tiritando.

¿Eras tú? – preguntó Akane suspirando.

Sí, ese día mi padre había quedado con un amigo suyo para decidir mi futuro. Supongo que fue el día que decidieron prometernos. Si ellos supieran que nos adelantamos a su trato… – ambos rieron y Akane se dejó envolver por el abrazo de Ranma que la llevó hasta el coche.

A la vuelta él conducía y a parte del motor del coche lo único que oía era la respiración de Akane. Al llegar la cogió para llevarla a la cama y se dio cuenta que ella estaba muy caliente. Intentó despertarla pero ella no reaccionaba y fue a buscar a su madre. Lo mejor, según Nodoka, era llevarla al hospital. Y allí permanecía en coma desde aquella noche.

El sonido del teléfono lo hizo salir corriendo de la bañera. Se tapó con la toalla como pudo y resbalando por el suelo y dejando huellas mojadas descolgó.

Dojo Tendo – dijo nervioso esperando malas noticias.

Hijo, te dije que si había algún cambio te llamaría – era la voz de su madre, sonaba emocionada – hay alguien aquí que quiere hablar contigo.

Hola tonto – era la voz de Akane, sonaba débil y cansada – ¿Qué es eso de que te preocupas tanto por mi?

Yo no me preocupo por ti marimacho, es sólo que me encanta ir al hospital a ver enfermeras guapas y busco cualquier excusa para ir – dijo irónicamente.

¡Ah pues si es por eso no quiero verte por aquí nunca más! – Akane no detectaba aún las ironías. Sus celos podían más que su razón.

Perfecto – replicó él – así verás como NO ME PREOCUPO POR TI –. Esto último lo dijo con voz en grito. Le fastidiaba mucho que Akane pensara que hablaba en serio.

Pues vale, adiós – al otro lado de la línea sólo se escuchaba "pi pi piii".

Akane le había colgado. Él ni siquiera le había dejado despedirse en condiciones. Enfadado se metió puso el pijama y se metió en su futón murmurando: "Esa niña tonta, consentida y maleducada. Es que no he podido ni decirle adiós. ¿Quién se cree que es para colgarme? Es que no pienso ir a verla. Se va a comer sus palabras, no entiende ni una broma, es que es tonta, y luego el tonto soy yo es que , es que… ¡aaahhhgg! ¡Qué rabia de tía!" y con esos pensamientos se quedó dormido.

Durmió como doce horas seguidas y al despertar entendió que él no debía bromear con según qué cosas con Akane y como no quería que pasara como aquella vez que estuvo semanas sin verla por un enfado tonto se vistió y fue a visitarla.

En la sala de espera estaba toda la familia. Él llegó sonriente y silbando porque las últimas noticias que había tenido de Akane eran buenas y el sueño que se había echado le había sentado muy bien, pero el vacío que encontró en los ojos de sus familiares hizo que su felicidad desapareciera en menos de dos segundos.

¿Qué pasa? – preguntó nervioso. Iba directo a la habitación de Akane cuando Soun se interpuso en su camino.

Será mejor que no entres, ella no está ahí – sus ojos se inundaron de lágrimas y empezó a gritar – mi niñita, mi pobre niña con lo joven que era.

¿Era? ¿Qué ha pasado? – los ojos de Ranma se inundaron de lágrimas. Era, había dicho era...

Ranma lo siento, ya sé que te dije que te llamaría pero no quería decirte esto por teléfono –. Miró a su madre y la vio con unas ojeras enorme. Como si no hubiera dormido en los últimos días –. Después de hablar contigo Akane quería dormir, se encontraba muy cansada y aunque los médicos nos dijeron que no debía dormir ella cayó en un profundo sueño. Horas más tarde sus… – Nodoka dejó de hablar, intentaba ordenar las palabras para que todo sonara algo mejor– sus funciones vitales dejaron de funcionar.

Eso no puede ser, me estás mintiendo – las piernas de Ranma dejaron de tener fuerza y notó como caía al suelo – ¿Dónde está? Quiero verla, necesito verla…

Está en el quirófano 2 – dijo Tofú que hacía un rato que había llegado a la sala de espera. Vestía una bata blanca y se estaba quitando una mascarilla – Los médicos han conseguido reanimarla – La familia al completo suspiró aliviada, era una gran noticia. – pero aún no está fuera de peligro – concluyó el Tofú.

Ranma no lo había escuchado porque en cuanto supo donde estaba Akane echó a correr en dirección hacia ella. Al llegar al quirófano varias enfermeras le llamaron la atención y le pidieron que por favor no entrara pero él hizo caso omiso.

Al entrar Akane volvió para mirarlo y le sonrió. Los médicos y enfermeros que se encontraban allí le pidieron que se fuera y lo empujaron a la salida. De fondo se oyó un "piiiiiiiiiiii" procedente de una máquina que estaba muy cerca de Akane. Todo el personal que intentaba echar a Ranma del quirófano se olvidaró de él y corrió hacia la paciente. Ranma pudo ver como el cuerpo de Akane saltaba cuando la presionaban con una máquina que debía proporcionarle algún tipo de electricidad. La primera máquina, la del pitido, dibujaba en su pantalla una zigazaga cada vez que Akane recibía una descarga pero seguía haciendo ese "piiiiiiiiiii" insoportable.

Doctor, creo que la hemos perdido – dijo una enfermera.

No, no, noooooo – gritó Ranma – Akane, no, no me dejes – susurró acercándose a ella. Al llegar a su lado pudo ver que la sonrisa permanecía en su rostro, jamás la había visto tan pálida – Akaneeeeeeeeeeeeeeeeeeee – gritó desesperadamente como un aullido que retumbó por todo Nerima.

Continuará…