En su lugar
Capítulo 4
xSouh
El día en la oficina había sido pesado, después de hablar con Tsunade durante media mañana se había dirigido directo a la oficina donde ya la esperaba una pila enorme de papeleo que se había acomodado durante sus pequeñas vacaciones, hojeo todas rápidamente, buscando acomodarlas en orden de importancia. Uno a uno fue desapareciendo a lo largo del día, atendió llamadas de proveedores, firmó contratos y devolvió correos electrónicos. A pesar de todo había extrañado aquello, esa era su vida.
Las luces del jardín se encendieron cuando su coche atravesó la puerta principal, el coche de Sasuke aún no estaba en el garage así que aún tenía la casa para ella, atravesó los pasillos hasta su habitación, donde se deshizo de su ropa y se metió a la tina abriendo todas las llaves para que se llenara más rápido. Su piel contra la porcelana templada no le molestó, su cuerpo se relajó ante la creciente agua que empezaba a cubrirla. A tientas busco su móvil para poner algo de música mientras veía si tenía algún mensaje importante.
La mayoría podía esperar al día siguiente o más tarde, el único que contestó fue el de Sasori quien quería reunirse al día siguiente con ella. Mandó un emoji y le dijo que esperaba que llevara a su nueva cuñada y dejó el celular al lado.
Desde su habitación no se lograba escuchar si la puerta principal había sido abierta o alguien más había llegado a la casa, pero había prometido cenar con Sasuke, así que en contra de su voluntad se vistió con un vestido sencillo que había comprado durante la luna de miel. No tenía ganas de ponerse formal para una cena en su propia casa.
Cuando bajó las escaleras su esposo aún no estaba, miró su reloj y ya pasaba de las ocho de la noche, la mayoría de los horarios de trabajo jamás iban más de las seis de la tarde aunque podía entender que al apenas regresar tendría mucho trabajo atrasado. Fue directo a la cocina donde un hombre con delantal blanco agregaba especies a una sartén haciendo un toda la habitación oliera de forma deliciosa.
—Buenas noches, Sakura-Sama, ¿Gusta que le ponga la mesa? —le preguntó el cocinero, la pelirosa buscó en su memoria el nombre del hombre pero se dio cuenta que no lo sabía.
—Muchas gracias, pero yo misma puedo terminar aquí, puede retirarse a descansar.
Dos minutos antes le había parecido fácil despachar al empleado, ¿que tan difícil podría ser aquello? Ella había vivido durante toda su carrera universitaria sola y sin necesidad de personal que hiciera todo por ella. Encontrar los platos no había sido tan difícil, los cubiertos y servilletas solo un poco, pero el sacacorchos si se convirtió en misión imposible.
—¿Buscas algo? —La voz a sus espaldas le sacó de su pelea interna donde maldecía a las interminables filas de cajones y alacenas.
—¿Sabes dónde está el sacacorchos? —Gruñó la pelirosa, levantando una mano para enseñarle una botella de vino que necesitaba urgentemente destapar. —Uno pensaría que no se necesitan mil platos en una casa donde solo viven dos personas.
—Deja te ayudo — intervino Sasuke, abriendo uno o dos cajones antes de dar con el objeto deseado por su esposa. Había entrado a la cocina buscando un vaso de agua antes de irse a su habitación a terminar uno de los proyectos que aún tenía pendientes de la universidad, ya con el estómago lleno, pero los ruidos que llegaban desde la cocina le habían llamado la atención, se sorprendió al ver a Sakura vestida con un sencillo atuendo playero y revoloteando por todos lados mientras maldecía en silencio algo que seguramente ni siquiera el ella entendía, en la isla que estaba en el centro de la cocina había dos platos servidos, aún humeantes que llenaban toda la habitación de un olor que si no hubiera cenado ya le hubiera hecho gruñir el estómago,
Eso le había recordado que había quedado en cenar con ella.
El mundo de los negocios era frío y despiadado, no había lugar para los errores ni debilidades, pero para Sasuke las cuestiones sociales siempre eran un poco más difícil. Eso había sido algo en lo que por mucho que se esforzara jamás ni siquiera rivalizó con Itachi.
—¿Día pesado? — preguntó Sakura viendo como su nuevo esposo servía dos copas de vino.
—De muerte. —Sasuke la acompañó en la cena, sin mencionar que ya había cenado previamente, no se terminó la porción completa de la comida aunque la copa si se vació.
No hubo mucha conversación, la mente del pelinegro aún estaba en la cena anterior, en Inuzuka y en todo lo que ello conllevaba, el enojo hacia su padre por obligarlo a casarse con la completa desconocida que comía frente a él con elegancia a pesar de su vestuario o el cabello amarrado en un nudo simple sobre su nuca.
Odiaba tanto como extrañaba a Itachi, si no hubiera muerto no tendría que estar ahora mismo viviendo su vida a medias, con malditos empleados que lo veían como un usurpador, con una esposa de la que apenas sabía su nombre y una ex novia que creía que podía manejarlo.
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Durante el desayuno ambos habían acordado que Sasuke la llevaría a la oficina, Sakura había odiado salir de casa sin su coche pero sabía que era preferible hacer este tipo de apariciones públicas antes de dar una exclusiva oficial, había estado usando su sortija, aunque su mano en la bolsa del saco o en el pantalón cuando estaba en lugares públicos no había ayudado mucho.
Siempre había un reportero o dos por las calles de Tokio y no les fallaron cuando un flash les disparó al momento en que Sasuke bajó del coche para abrirle la puerta a la pelirosa y se despidieron con una sonrisa amable después de ver las cámaras.
Sakura camino directo por el pasillo, dando un ligero asentimiento con la cabeza a todos aquellos que la saludaban mientras se abría paso hasta el elevador. Ese día tenía una junta con accionistas de Taiwán y después almuerzo con Sasori, así que su mañana pasó rápido entre todos los papeles con los que aún no se ponía al día.
—Sakura, cuantos años sin verte querida hermana mía. — Si la Haruno -Ahora Uchiha- tuviera que describir a su pelirrojo hermano con una palabra, definitivamente seria "Idiota"
Sasori era un hombre alto, ella le llegaba apenas al hombro, pelirrojo como su padre y con los ojos color miel como Tsunade, con el tipo de personalidad bohemia que solo un artista que nació en cuna de oro se puede permitir, siempre vestía de colores oscuros y utilizaba gafas de sol, además de tener un rostro perfecto que parecía tallado en mármol que hacía que incluso Sakura le tuviera un poco de envidia.
Pocas personas lo asociaban con el apellido Haruno, Su firma como artista y por cómo era conocido era Akatsuna No Sasori.
—No los suficientes para que me extrañaras, al parecer.
—No seas mala conmigo, Saku-Chan, soy tu hermano favorito. — se quejó mientras se tumbaba de manera despreocupada en una de las sillas frente al escritorio.
—Eres mi único hermano, idiota.
—y eso también te hace en mi hermana favorita, la más querida y por la que más me preocupo. —bromeó mientras tomaba una libreta que tenía en su escritorio y comenzaba a garabatear en una hoja al azar.— ¿cómo te va con el Uchiha?
—Dormimos lo suficientemente lejos como para poder descansar sin estar pensando en que alguien me va a atravesar el pecho con una daga llena de ajo.
—¿Entonces no han tenido sexo?
—¿Sabes que es un poco incómodo hablar con mi hermano sobre si he tenido o no sexo con alguien? Yo no te pregunto si haz tenido sexo con Ino.
—¿Te interesa mi vida sexual con Ino? — una sonrisa ladina apareció en su rostro, despegando sus ojos del cuaderno donde dibujaba para ver a Sakura directamente. — Nos va muy bien, en mi último viaje a América del Sur encontré un libro que hace que el kamasutra parezca bibliografía para preescolar, vienen unos movimientos de lengua que deberían de ser de conocimiento obligatorio para todos, Ino y yo hemos perfeccionado cinco de los siete.
—Y decía que no era una cerda — se quejó en voz baja la pelirosa mientras trataba de sacar de su mente cualquier imagen mental que tuviera de su hermano, eso no era sano para nadie.
—La pregunta anterior era sería, Sakura — suspiró Sasori — Ino me dijo que ayer alguien vió a Uchiha en un restaurant con Hinata Hyuuga, y no se que tanto sepas, pero Ino asegura que ellos estaban en una clase de relación. No quiero que salgas lastimada por un idiota, Sasuke no es Itachi.
—No soy una ingenua, Saso-Chan.
—Pues parece que si, porque le seguiste el juego a padre. Sabes que odio que te controle así. Tu no tenías porque haberte casado con nadie por un trato absurdo, ¿Por dinero? Tenemos suficiente dinero como para comprar la mitad de Japón si quisiéramos. ¿Por interés? Lo dudo mucho, ademas fuiste libre cuando el idiota de Itachi murió.
—Tal vez porque yo soy como padre, o incluso como Tsunade. Yo jamás creí en el amor, Sasori. Yo creo en el dinero, en el poder. Yo no puedo ser un artista de alma libre como tu.
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—¿Verde o azul? — preguntó un hombre alto, con el cabello amarrado a una coleta mientras le mostraba dos tiras de paletas de colores.
—Verde pistache queda mejor con la madera del piso — aceptó Sakura mientras ponía la paleta sobre una foto que asemejaba el material — ¿Rojo o negro para el vestido de la ceremonia de graduación?
—El negro es elegante pero el rojo te va muy bien — sonrió pasando la página para elegir el color de otra habitación — Si seguimos eligiendo colores así seguro la casa terminará como arcoíris.
—Entonces nos sentiremos estofados por la diseñadora de interiores que contratamos. — bromeó dándole un sorbo a su café antes de seguir tecleando el final de su tesis.
—¿Sabes...? Nunca imaginé que mi vida iba a convertirse en algo tan cotidianamente cómodo. Siempre pensé que terminaría con una esposa diferente, me alegra tener que casarme contigo.
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—El sábado es la cena de caridad de NamikazeMotors. —
Sasuke aún no sabía si había sido correcto decir aquello, era claro que era una invitación pero Sakura se veía... diferente esa tarde. No es que la conociera lo suficiente para poder asegurar que estaba enojada por algo. Había subido al coche en cuanto le abrió la puerta y desde entonces no habían dicho una palabra.
El tráfico había sido pesado en el centro de la ciudad, disminuyendo entre más salían hasta llegar a los suburbios, aún así la pelirosa no había quitado su vista de la ventana desde que arrancó el coche.
No tenía mucha experiencia en relaciones, cuando Hinata se enojaba por algo empezaba a hablar y hablar hasta que sacaba todo su coraje y después terminaban teniendo sexo o algo así. Cuando la Hyuuga se enojaba de verdad entonces entraba en una ley del hielo pero dejaba claro que estaba enojada. Ahora Sasuke simplemente estaba perdido con la mujer que iba de copiloto.
—¿A qué hora comienza ? — preguntó finalmente, recordaba haber visto un papel de algún evento de esa empresa pero no le prestó mucha atención, apenas era martes, por lo que decidió que tenía cosas más importantes que atender.
—A las 07:00, podríamos llegar incluso tarde, eso se convertirá en una reunión de secundaria a la que no estoy seguro si quiero ir.
—¿Aún no haz hablado con nadie desde que llegaste?
—No ha sido tan fácil ponerme al tanto de la empresa. —La voz había sonado más amarga de lo que a cualquiera de los dos les hubiera gustado, al menos ahora entendían porque la gente se debería de conocer antes de casarse.
Sasuke se había tenido que morder la lengua para no decir algo sobre el hecho de que el nunca había sido considerado para el puesto que ahora tenía, incluso estaba desapegado de la actualidad de la empresa, desventajas de estar en el extranjero. Y de no procurar a su familia.
—Te entiendo un poco, yo no soy la mayor, en un principio Sasori era quien estaba siendo preparado por papá, lo llevaba a la empresa desde que tenía cinco años, todo perfecto hasta que se reveló y dijo que el no quería hacerse cargo de nada, que él era un artista de nacimiento y nunca podría pasas horas y horas en una oficina con una corbata que quiera estrangular su cuello.
—Nunca he visto a tu hermano. —confesó mientras giraba para entrar por el portón de la casa, haciendo memoria de las fiestas a las que había asistido de pequeño.
—Claro que lo haz visto, solo que no lo asocias con el apellido Haruno, Akatsuna No Sasori tal vez te suene mejor.
—¿Akatsuna No Sasori es un Haruno?
—¿No te pareció raro que la casa tenga demasiados cuadros y esculturas de el ?
—Tal vez sólo era fan, no sería raro que quisieras decorar el salón con el arte de uno de los mejores artistas contemporáneos.
—Y por eso tienes más cuadros de Sasori que el museo de Tokio. —se burló con humor la Haruno— aunque a tu favor no es el único artista del que tenemos arte. Hay de Akatsuki en general.
Eso era algo en lo que Sakura no mentía, ni siquiera sabía cuántos artículos de Akatsuki había en su casa, alguna ventaja había que tener ser la hermana de uno de los miembros.
Había sido un proyecto que había iniciado con el único fin de crear arte, jóvenes talentosos reunidos, el sueño de cualquiera, pero al final se había convertido en algo más, no había definición para lo que era, tal vez una academia o solo un estudio. Sakura alguna vez les había dicho que eran como una editorial, pero en lugar de hacer libros hacían arte.
Sasori era uno de los miembros fundadores, aunque nunca quiso meterse en la parte administrativa cuando crecieron más de lo que esperaban, para eso había gente como Konan, Yahiko o Kakazu.
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—¿Estás segura que quieres este cuadro en el salón principal? —La risa de Itachi había escapado de sus labios al volver a evaluar aquella obra, el artista aún era nuevo y solo tenía una pintura en toda la galería. Itachi no tenía problemas en quitar el viejo cuadro que estaba por perder su lugar, una obra original de un artista de renombre del surrealismo que valía 1000 veces más que la pintura que Sakura quería.
—¿También vamos a cambiar la fuente que está en el jardín interior? Parece que ya vió mejores tiempos, podemos pasar antes de regresar al aeropuerto.
—Vayamos a despedirnos de Sasori y Deidara entonces, antes de que te terminen regalando otra esculturas y tengamos que abrir un salón solo para todas las que ya tienes.
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Tengo que aceptar que este capítulo me ha costado un poco porque no quiero villanizar (?) a nadie. Ninguno de los personajes son malos, tan solo son personas viviendo su vida y buscando lo mejor para sí mismos.
Sasuke y Sakura no se van a odiar, al menos no de primera instancia, ellos ni siquiera se conocen y ambos se casaron buscando un beneficio mayor.
Tampoco se van a amar de un capítulo a otro.
