Capítulo III: Jade vs Ónix

Molestia…

Esa maldita molestia no dejaba de sorprenderlo y en ese preciso momento sus preguntas sin respuesta parecían haberse multiplicado. Primero, y lo que desde un principio lo dejó hasta cierto punto dudando de su habilidad auditiva, el que ella siga con vida. Segundo, Madara y sus razones para tenerla con vida para sus retorcidos planes. Tercero, la mención de su difunto hermano por parte de la pelirrosa. Y cuarto, pero no menos importante, su nombre en aquel libro bingo que Sakura llevaba consigo.

Suspiró. Y en una especie de humor retorcido, se encontró a si mismo diciéndose que sí, dos semanas atrás, le hubieran dicho que acabaría cuidando de la molestia número uno de aquella repugnante aldea, él, simplemente, se hubiese echado a reír.

Suspiró, otra vez. No lo podía creer, él, Sasuke Uchiha, se encontraba en su habitación, casi contando mentalmente, para recuperar la calma. ¡Eso era totalmente inaudito! Abrió sus ojos color carmesí. Desde que había abandonado aquella habitación donde se encontraba la pelirrosa no había podido regresar a su estado de "Infinito autocontrol" Se sentía intranquilo, demasiadas cosas para procesar.

Miró de reojo aquella mochila que traía la pelirrosa y que ahora se encontraba a un lado de él. Cuando salió de la habitación hace un par de horas, había ido a buscarla para cerciorarse de que ya no se encontraría con más sorpresas. No las halló. En aquella mochila había, únicamente, las herramientas de un medic-nin. Nada realmente sospechoso.

Cerró sus ojos nuevamente. Respira, se dijo, frio e inexpresivo, así debe ser. Y acatando sus órdenes autoimpuestas, regresó a su típico estado de "estoica indiferencia". El pelinegro se puso de pie, puesto que hasta ese momento se encontraba sobre su cama en postura de meditación, calculando mentalmente la hora.

Debe de ser cerca de media noche, pensó.

Y, como si gozaran de vida propia, sus pies lo llevaron hasta cierta habitación del aquel complejo subterráneo.

Se congeló en el marco.

¿Qué hacía? Ni él mismo lo sabía ¿Por qué lo hacía? Fácil, necesitaba respuestas para todas las preguntas que lo atosigaban ¿Tenia siquiera un plan en mente? Oh si, por supuesto que sí. Ya que esa molesta mota rosa no daba señales de querer despertar, lo haría por las malas. Y resuelto, avanzó un paso que tuvo que retroceder, mientras al tiempo fruncía ligeramente el ceño.

-¿Qué es lo que estás haciendo, Karin?- La pregunta escapó de sus labio sin que pudiese detenerla. Pero, ver a la pelirroja con las manos nerviosamente colocadas sobre la frente de Sakura, lo alertó, de una forma que no supo explicar y que no deseaba profundizar.

Quizás Karin tramaba algo…

-Karin descubrió como hacer que la chica despierte- Intervino inmediatamente Suigetsu y la pelirroja se lo agradeció mentalmente ya que su voz se había perdido en quien sabe que escondido rincón de su garganta.

Sasuke hizo una mueca casi imperceptible.

O quizás, pensó, de alguna estúpida forma me estoy volviendo idiota. Sinceramente no deseaba averiguarlo. Terminó por asentir a las palabras de Suigetsu y se adentró, mirando a Karin con cara de "Explícate". La pelirrosa se mordió el labio.

-Veras, Sasuke-kun, la vida de ella corre peligro ahora mismo- Dijo mientras se concentraba nuevamente en su trabajo –Y si no actúo rápido, morirá- Concluyó, mientras colocaba, esta vez, ambas manos en la frente de la pelirrosa.

Karin estuvo alrededor de una hora ocupándose de la joven, mientras que Suigetsu la observaba detenidamente y echaba uno que otro vistazo hacia la puerta. Sasuke había abandonado la habitación luego de que él le hubiese aclarado todo, ya que la pelirroja se encontraba ocupada y no podía dar los detalles y concentrarse al mismo tiempo.

Suspiró al momento que la pelirroja se dejaba caer agotada en una de las sillas que se encontraban allí. La miró de hito en hito. Sabía ya de antemano que cuando aquella bella joven despertara, Karin mostraría todas sus garras. No era secreto para ninguno de ellos el que ella es una ex-compañera de su jefe. Y eso, se dijo, era suficiente para que la pelirroja entre a su faceta de celosa-posesiva para con el pelinegro. Recordó el acontecimiento de hace unas semanas y reprimió una mueca.

-Oe, zanahoria, debes descansar y yo debo comer. Le diré a Juugo que se ocupe de ella por esta noche- Dijo, no pudiendo aguantar el insultarla.

Karin se molestó, pero estaba tan cansada que no tuvo suficiente fuerza para devolverle el insulto siquiera.

Esa pelo de chicle me debe la vida, fue su último pensamiento, antes de salir de allí.

/…/

Lo sintió…

Sintió como alguien le ayudaba, quien quiera que fuese, y eso solo significaba una cosa. Kami todavía le tenía algo de consideración a su maldita existencia. Sakura, sin esperar un segundo más, comenzó el arduo trabajo de la purgación de esas estúpidas esporas de su cuerpo. Repentinamente su conciencia se vio turbada por una espesa nube de oscuro odio.

Si creyó que con Madara, Danzo y Kisame su lista de "Futuros cadáveres" estaba completa, Zetsu demostró que eso podía resultar variable.

Suspiró mentalmente, apartando cualquier pensamiento de su conciencia, concentrándose en su trabajo: Aprovechar aquel poco chakra que le habían suministrado.

/.../

Preocupación…

Miedo…

Aquellos eran los sentimientos que fácilmente podían verse reflejados en aquellos profundos y a la vez intranquilos ojos azules, que en ese momento, observaban lo que alguna vez fue la gran aldea de Konoha.

Naruto Uzumaki no podía conciliar el sueño.

Había despertado a mitad de la noche con una gran opresión en el pecho y ahora se encontraba mirando, desde la copa de un árbol, su preciada aldea.

De a poco y con mucho esmero, se dijo, todos los aldeanos habían ido reconstruyendo sus hogares. Aun después de aquel destructivo ataque de Pein y… Sasuke.

Suspiró, dirigiendo su mirada al cielo y pensando en su pequeña hermanita, de cabello rosa y ojos verdes. Si, Sakura se había convertido en alguien muy especial para él y después de varios años se dio cuenta de que todo aquel cariño, no era más que fraternal.

Bajó la cabeza tomándose sus rubios cabellos. Y aun así, se reprochó, la había perdido, de la misma forma que a su mejor amigo y rival, a manos de la oscuridad del camino sin luces de la venganza.

Venganza…

¿Es que acaso todos tenían aquella estupidez como fetiche? Quería golpearlos por no querer abrir los ojos, quería tomarlos y mostrarles que ellos, aun con los demonios de su pasado, podían aspirar a algo mejor. Pero no, el no era un dios que divinamente puede darles la revelación de sus vidas. El simplemente era el estúpido rubio hiperactivo de su compañero de equipo. Aun cuando ellos lo crean extinto, el equipo siete siempre seria ellos tres.

Se puso de pie, aun con su mente divagando entre sus pensamientos, no podía quitarse aquella opresión del pecho. Algo le decía a gritos que tuvo que hacer caso omiso a la orden de la vieja y que tuvo que acompañar a la pelirrosa en aquella misión.

Bajó del árbol y aterrizó con gracia. Necesitaba tranquilizarse. Mañana iré a hablar con la vieja, se prometió.

-Y ahora, iré a prepararme un ramen instantáneo- Dijo al aire y sonriendo con hambre.

/…/

Medio día

Ya era medio día y la pelirrosa no daba señales de querer despertar. La paciencia no era su don más desarrollado y eso era algo que sus subordinados sabían de antemano.

Taka se encontraba almorzando en aquella base secreta como muchas otras veces, pero en ese momento el ambiente se encontraba un tanto abrumador, debido a la irritación que se cargaba el joven Uchiha.

-Oe, Sasuke, si no comes la comida se enfriara. Y déjame decirte que fría no sabe tan bien- Suigetsu no era alguien que soportara los silencios tensos y ese pelinegro que tenia por líder a veces era como su némesis cargándose tan mal humor.

Y yo que me esmeré en el almuerzo de hoy, pensó frustrado.

Karin lo miró como quien mira a un suicida. Uno de estos días el cara de pez terminará convertido en sushi a manos de Sasuke-kun, pensó la joven.

Sasuke lo asesino mentalmente, no tenia ánimos para seguirle el juego a Suigetsu. Miró su plato de comida y cerró los ojos, tampoco tenia ánimos de comer. Lo único que quería es aclarar todo liberarse de aquella molestia antes de que las cosas se compliquen cada vez más.

El peliblanco del grupo se terminó sus fideos y miró al grandote que tenia al lado. Juugo era de pocas palabras, pero necesitaba descargar los nervios que comenzaba a sentir charlando con alguien o sino explotaría.

Y así, sin más remedio, Suigetsu se puso hablarle al peli naranja mientras este solo asentía y trataba de terminarse los fideos de una buena vez.

Suigetsu no tenía remedio…

Uno, dos, tres…

¡Suficiente!

Con brusquedad, Sasuke se puso de pie y salió de la cocina a paso firme, sus tres subordinados se miraron entre sí, sabiendo hacia donde se dirigía su líder.

Mierda.

Saliendo rápidamente a la siga de su líder, llegaron a la habitación en la que había entrado el pelinegro y ahora lo veían de pie a un lado de la joven inconsciente.

Sasuke tenía el ceño fruncido, ya se había hartado de esperar y esa molestia se estaba haciendo la de rogar. La tomó de su maltrecha camiseta y sin una pizca de consideración la sacudió.

-Despierta de una maldita vez, molestia- Siseo, zamarreándola otro poco.

-Sasuke no...- Las palabras de Suigetsu se cortaron por la fría mirada que le dirigió el pelinegro.

Estaba a punto de insultar a ese idiota que tiene por subordinado cuando, de un momento a otro, sintió su espalda chocar con algo suave y mullido, obligándolo a cerrar los ojos. Cuando los abrió, sus oscuros ojos se encontraron con uno hostiles ojos verdes muy cerca.

Demasiado hostiles y demasiado cerca, pensó.

El resto de Taka no la vio venir, fue tan rápido como sorpresivo, de un momento a otro la pelirrosa había tomado el brazo de su líder y lo había acorralado debajo de ella sobre la cama, colocando también una mano muy cerca de la garganta de su líder.

Sasuke por su lado, simplemente le miró frio y sin intimidarse. Admitía para sus adentros que ese movimiento fue una total sorpresa, pero no pasaba de eso. En sus ojos podía ver la confusión de la joven, pero ni así su mano había temblado, remarcó. Interesante.

Los segundos pasaban y ninguno se movía, era una guerra tacita en donde la mirada que primero titubeaba perdía.

Aquello, era jade vs ónix.


Author Notes: ¡Hola! Bien, primero que nada un agradecimiento enorme a vanessa121010 por su comentario del capitulo anterior y (aunque agradezco muchos sus alertas y favoritos) me gustaría que dejen un review con su opinión, me hacen pensar que no les gusta la historia T.T (ok muy dramática ¬¬) pero bueno. Igualmente les agradezco que se tomen el tiempo para leerlo jeje

Ahora, con respecto al capi… em, realmente no tengo mucho que decir, quzas que esta algo corto pero como ya lo tenia escrito hace rato no quería meterle mano je, ya saque a Naruto pero aun falta para que se reunan. También despertó saku pero como que sasu no lo hizo de la mejor manera je y asi termino xD

espero leerlos en el prox capitulo de esta historia!

Besos.

Atte: Lizzy.-