··Unlimited Sky··
Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.
Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.
Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.
-pensamiento-
-Narración-
(1) Indicaciones del diccionario
Capítulo 4: Una lluvia que cae con tranquilidad
Sus días normales parecieron acabar.
Mejor dicho, creyó tener días normales pero no fue así. Sino su cruel destino junto con una "bestia" acechándola decidieron hacerle una mala broma, que le costaría humillaciones, frustraciones, estrés, huesos rotos contando con moretones.
Tsuna había llegado a la escuela con curitas y parches en su mejilla, brazos y algunas partes de sus piernas. Tenía un ceño muy fruncido en la cara y una expresión que decía "Si me joden, van a perecer a la mierda".
-Tsuna-chan! Daijobu (1)? –se le acercó Kyoko con una expresión llena de preocupación, sin importar la clara molestia que se mostraba Tsuna.
La susodicha cambió su mueca por algo más suavizada, después de todo eran sus amigas, a ellas nunca iba a insultarlas o mostrarse a la defensiva como hacía con los otros.
-Estoy bien, Kyoko-chan –respondió luego de dar un suspiro para liberar toda la tensión en su cuerpo.
-Pero ¿qué rayos te pasó, Tsuna? parece como si hubieras luchado contra una bestia –comentó Hana con preocupación y seriedad.
-Algo así –dijo recordando uno de los sádicos entrenamientos que le otorgó su tutor, encima temprano cuando necesitaba descansar un poco más luego de haber conocido a Gokudera Hayato, su auto-proclamado mano derecha.
Esperaba que este día no fuera peor.
-Sawada-senpai ¡buenos días!
-Sawada-senpai se ve cool con las banditas
-Sawada-senpai, podemos sentarnos a su lado?
-Sawada-senpai, que hermosa se ve.
Sawada-senpai, Sawada-senpai. Cielos, los chicos no podrían ser más irritantes que nunca. Era preferible cuando nadie la tomaban en cuenta, hasta preferiría volver a ser conocida como "Dame-Tsuna" para evitar ser molestada.
-Déjenle en paz a Juudaime! –gritó un peliplata de la misma edad irrumpiendo la clase y llamando la atención tanto de la comunidad femenina como masculina.
Oh, Dios! Gokudera.
-Juudaime, se encuentra bien? –preguntó con preocupación- Si estos tarados la están molestando, me encargaré personalmente de ellos –aclaró preparándose para sacar sus dinamitas.
-Gokudera –llamó la pelicastaña con cansancio- Estoy bien, no debes preocuparte tanto por mí –le habló con el fin de calmarlo, de vez en cuando podía notar que era un chico impulsivo y algo exagerado, pero tenía buenas intenciones, al menos con ella nomás.
-Si Juudaime lo dice entonces esta bien, pero si llegan a hacerle algo no dude en avisarme –aseguró para luego tomar su asiento, consiguiendo miradas de celos de parte de los chicos al ver que se sentaba al lado de la querida Sawada-senpai.
-Juudaime? Ahora el nuevo es tu admirador –preguntó Hana con ceño fruncido.
-Vaya, Tsuna-chan ahora eres la chica más popular de la escuela. Eso es grandioso –estimó Kyoko con una sonrisa.
-No lo sé, no confío en ese Gokudera tiene aspecto de ser un acosador –advirtió la pelinegra con desconfianza.
-Créeme Hana, no es alguien malo tiene…buenas intenciones –le aseguró la pelicastaña, -Aunque un poco exageradas, tal vez- agregó mentalmente con cierta pesadez.
En la hora de gimnasia, era el turno del equipo de beisbol para el entrenamiento.
Tsuna se encontraba caminando mientras observaba con detenimiento el a cada integrante del equipo que estaban reclutando, a juzgar de las apariencias de cada uno (sea temblor, alegría o algo así) estaban entusiasmados o nerviosos mientras los otros se quedaban en el banquillo (quizás eran los calentabancas).
-Nos falta un integrante más para nuestro equipo –anunció uno de los muchachos.
-No tenemos otra opción –
-Oigan, no es ella Sawada Tsunayoshi? –preguntó al divisar a la pelicastaña desde lejos.
-La que bateó y ha hecho varios jonrón insuperables –lo que Tsuna no sabía, era que fue afectada por la bala de la voluntad y ha hecho grandes marcas en cada deporte escolar.
La conversación de parte de los chicos llamó la atención a un chico moreno alto de cabello oscuro y ojos brillantes color pardo.
-Sawada-senpai! –llamaron los chicos a la pelicastaña que aún estaba varada viendo el partido.
La susodicha los miró con detenimiento.
-Venga a nuestro equipo, la necesitamos para la práctica –
-Pero, soy una chica…
-Tsuna, puede venir con nosotros. No importa el género –pronunció el chico que estuvo en silencio hace rato.
Tsuna lo observó, ese chico era Yamamoto Takeshi. Estrella del equipo de beisbol al ser el mejor jugador de todos y líder del mismo club, popular entre la comunidad femenina y muy querido en el grupo.
Se detuvo a pensar un rato, a pesar de ser una chica aún la querían en el equipo. Si no jugaba con ellos, supuso que no la dejarían en paz un segundo; y la otra razón era que debió ser obra de Reborn por la bala de última voluntad, en la que ni sabía lo que había hecho.
Ni hablar, no tenía otra opción.
-Kyaaaahhhh~~~! Yamamoto-san! –
-Eso Takeshi-kun!
-Que guapo! –
La cancha de repente se llenó una gran multitud de chicas (fangirls locas en opinión de Tsuna), al parecer la única razón por la que estaban presentes sería por Yamamoto. Esa sonrisa tenía algo, como si fuera una miel de abejas para atraer a todo un enjambre, claro! No podía negarse que ese chico era atractivo incluyendo ese aura relajante a su alrededor, tenía un parecido a su amiga Kyoko.
El transcurso del juego fue lento hasta que terminó el horario de la práctica, Tsuna recordaba que pocas veces había jugado al beisbol pero al menos con su ayuda el equipo ganó. Los chicos comenzaron a adularla y tener brillos de admiración en sus ojos.
-Tal como esperábamos de Sawada-senpai! –
-Sawada-senpai es la mejor –
-Únase a nuestro club, Sawada-senpai –
La pelicastaña los miraba con soslayo, era una chica y lo único que hizo fue seguir las reglas del beisbol, no era para tanto tomarla así. A veces, podría decir que los chicos eran muy raros e incomprensibles en su opinión.
Al menos los estudiantes fueron amables de limpiar todo por ella, aunque Tsuna seguía sin cambiar de opinión.
Una vez, visto que no tenía nada que hacer hizo ademanes de irse.
-Yo, ¿cómo estás, Tsuna? –apareció Yamamoto justo a tiempo antes de que la susodicha desapareciera.
Frunció el ceño, nadie de los chicos, antes de conocerla, le hablaron con tanta confianza. Yamamoto podría ser un chico popular, pero nunca lo conoció personalmente, es más ni siquiera le habló alguna vez.
-Bien –respondió indiferente- oye, no tienes algo que hacer con tu equipo –cuestionó para al menos que la dejara en paz, no es que tomara a Yamamoto como alguien molesto. Al contrario, le agradaba pero no le conocía muy bien, es decir como amigo.
La sonrisa de Yamamoto se hizo débil incluyendo su mirada tornada en tristeza y frustración.
Eso la sorprendió, acaso…acaso ese chico sonreía ¿falsamente ante los demás?
Notaba ahora mismo que se encontraban solos.
-¿Qué debería hacer? –dijo luego de dar un suspiro- No sé por qué, pero me estoy aflojando. A pesar de no ser bueno en las materias de estudio, en beisbol mis éxitos son cada vez más peores –pronunció dolido- ¿Qué crees que debo hacer?
La aludida lo miró confundida, nunca creyó que alguien con una tolerancia escrita en su sonrisa alegre escondería un lado melancólico y oscuro de los demás.
¿Por qué ese chico le preguntaba a ella? ¿Por qué no le preguntaba a sus amigos?
Lo miró detenidamente, no podría negarse de ayudarlo. No era muy buena con los consejos, los ojos pardo de Yamamoto la miraban apreciativamente, con la esperanza de un poco de apoyo.
Tsuna suspiró.
-Escucha, cada vez que algo me sale mal o cometo errores, la mejor manera para mi es esforzándome en todo lo posible y…valdría la pena en seguir intentando, aunque siga fracasando –era verdad, cuando ella era considerada Dame por los demás. Había tomado la decisión de seguir estudiando y entrenando todos los días para mejorar sus notas, el proceso fue duro y agotador pero al menos cambió y toda la gente dejó de subestimarla.
-Claro, yo también pienso lo mismo, muchas gracias por el consejo –agradeció Yamamoto con una sonrisa para luego irse dejando sola a la muchacha.
La chica parpadeó sus ojos avellana señal de estar pasmada, aunque se fue así nomás. Notó que esa sonrisa seguía siendo forzada.
-Yamamoto –susurró ante su expectativa hacia el chico.
-Dame-Tsuna –casi da un brinco de sorpresa cuando Reborn aterrizó de golpe sobre su cabeza, en cuanto puso un pie en su casa.
-Reborn, no aparezcas así. Casi me das un infarto –reprimió con enojo mientras el sicario, ignorando su queja, aterrizaba al suelo fácilmente.
-Un jefe debería estar preparado para todo –le habló con la misma frase de siempre cada vez que se llevaba su comida- apropósito Dame-Tsuna, jugaste al beisbol hoy?
-No te hagas el inocente, todo es por tu culpa de que los clubes me acosen –pronunció con ceño fruncido.
-Ese es tu agradecimiento por ayudarte a ser popular –preguntó con inocencia fingiendo estar dolido por la acusación de su estudiante.
-Yo nunca quise ser popular, hoy tuve un día atareado. Voy a descansar –comentó para subirse hacia su habitación.
-Conociste a Yamamoto Takeshi –la pregunta de su tutor hizo detener su andar.
-¿Cómo lo sabes? Me haz estado espiando –
-Quien sabe –le habló con una sonrisa para nada inocente bajo su mirada cubierta bajo la sombra de su fedora- la popularidad y el atletismo de Yamamoto Takeshi es necesario para la mafia, convéncelo para que se una a la familia, Dame-Tsuna.
-No quiero influenciar a alguien como Yamamoto en la mafia, solo le ayudo como amigo, además el es para todos "ardiente" en beisbol –le respondió fingiendo no importarle nada. Pero su mente, aún reproducía la imagen triste del líder del club de beisbol, una parte de ella quería ayudarlo pero su otra mitad, es decir su orgullo le negaba. No era por egoísmo, sino por desconfianza a los que no estaban relacionados con ella.
-Entonces, tú también deberías arder –dijo Reborn sacando un lanzallamas, soplando fuego hacia su estudiante, quien estremecida salió corriendo para salvarse de su lunático y sádico tutor.
-Maldición, Reborn! –quejó intentando evadir el peligroso artefacto de fuego, que mágicamente apareció en las temibles manos del sicario bebé.
La escuela no podría ser peor, para su suerte Gokudera les amenazó a todos esos acosadores que la dejaran en paz contando sus cartuchos de dinamitas en sus manos.
Por primera vez, se sentía agradecida por un chico que la salvara de alguna situación o problema del cual no sabía lidiar. Aunque tuvo que reprimirle al italiano que no usara sus armas para no causar problemas a la escuela y más con los del comité disciplinario, lo raro es que no han dado su presencia.
-Oigan! –genial, otro virus con patas más!-
Gokudera sacó de la nada, otro de sus cartuchos de dinamitas.
-Yamamoto-san está a punto de saltar del edificio! –exclamó horrorizado alarmando a los presentes del salón.
Tsuna abrió los ojos con estupor, acaso…ese imbécil!
Llegando a las afueras de la escuela, los estudiantes se encontraban en los patios gritando con miedo y horror, sin saber que hacer en estos momentos. En las rejas de la escuela, se encontraba ubicado Yamamoto dispuesto a cometer el suicidio.
-Tenemos que ayudarlo!
-No puede ser, Yamamoto-san! –lloraba una de sus fangirls seguida por las demás inútiles.
-¿Qué podemos hacer? No llegaremos a tiempo! –
-No saltes por favor, senpai! -
La pelicastaña harta de escuchar frases de esos inútiles que no estaban dispuestos a hacer algo para impedir la situación, acudió al lugar ubicado lo más pronto posible con el fin de llegar a tiempo antes de que fuera demasiado tarde.
No le importaba que, estar corriendo por los pasillos rompía una de las reglas de la escuela. Esto era de vida o de muerte.
Abriendo de golpe la puerta de la azotea, el sonido hizo que el moreno girara su cabeza observando a la persona que acaba de entrar.
Cara a cara se encontró con la chica que habló ayer, quien lo veía con expresión de calma, incredulidad y enojo.
-Ah, Tsuna. Nunca creí que serías la primera en verme –habló con calma aunque sus ojos demostraban una clara tristeza acompañada con dolor.
-Yamamoto –murmuró con una expresión teñida de enfado- ¿Qué mierda crees que estás haciendo?
El chico suspiró cerrando sus párpados por un segundo para luego abrirlos.
-Nada tiene sentido para mí, en beisbol no soy nada más que un fracaso para todos –pausó- por más que todos quieran apoyarme, no siento que se preocupen verdaderamente de mí. El beisbol es lo único en mi vida, di todo mi pasión y todo mi esfuerzo a pesar de no lucirme en la escuela; pero, a pesar de todos mis esfuerzos, siento que ya no soy para esto.
-Eres un imbécil –le gritó la muchacha con enojo- No puedes desperdiciar tu vida por algo tan estúpido.
-Tú jamás lo entenderías –le contradijo con alzando la voz también- Yo he notado que estás rodeada de verdaderos amigos, siempre luciste en los estudios y deportes. Lo que quiero hacer es no terminar siendo un inútil. Viendo donde estoy parado, no daré marcha atrás…a partir de ahora, mi vida desaparecerá.
-No estás pensando con claridad, Yamamoto! –maldición, no podía ser tan testaruto y terco a la vez- Idiota, acaso no sabes lo que estás dejando…piensa al menos en tu vida, tu familia, tus padres –
El mencionado abrió los ojos estremecido, en este instante comenzó a pensar en su padre. Jamás había tenido esa idea en mente, lo único que se había centrado en su vida fue el beisbol y nada más; Tsuna tenía razón ¿Cómo pudo ser tan estúpido como para olvidarse de algo tan importante?
-Si dices que no tienes amigos de verdad, déjame decirte que te considero como un amigo! –aunque nunca se ha mostrado abierta con otras personas, lo que acaba de decir era verdad; aunque no conozca del todo a Yamamoto, podría confesar que de todos los chicos a los que los consideraba estúpidos, él era el único que le agradaba de verdad.
-Tsuna –susurró impactado por sus palabras, sin darse cuenta uno de sus pies se resbaló de la baranda ocasionando una pérdida de equilibrio al moreno.
Antes de caer de repente, un par de brazos delgados lo sostenían.
El moreno no sabía cómo reaccionar, ante la caída que resultó no planeada por él y ante ser salvado por alguien como Tsuna, después de oír esas palabras que resultaron un eco en su mente.
Tsuna hacía todo lo posible en sujetarlo lo suficientemente fuerte para evitar que se cayera, debido que Yamamoto era pesado, su cuerpo comenzó a caer poco a poco llevándose consigo a la pelicastaña.
Mierda, los dos iban a morir. La pelicastaña necesitaba alguna maniobra para evitar un fin aplastante para ambos, no podía pensar con claridad, no cuando sentía un viento frío impactando su rostro por la velocidad de la caída.
En un instante sentía su mente desconectarse de lo que estaba ocurriendo, su cuerpo comenzaba a sofocarse por el extremo ardor de su cuerpo al igual que una cálida pero ardiente llama surgirse de su cabeza.
Ahí fue cuando supo que, Reborn la disparó nuevamente con la jodida bala de la Última Voluntad de manera acertada.
-REEEBORRRNNN! –exclamó mientras todo su uniforme se desintegró por completo en el proceso dejándola solamente en ropa interior deportiva negra.
-Wow –pensó estupefacto Yamamoto al observar el buen cuerpo que tenía Tsuna, a pesar de estar tapada por su ropa interior deportiva, su proporción eran muy notables.
Tsuna cayó al suelo en línea recta de un salto hacia el suelo y detuvo la caída de Yamamoto tomándolo al estilo princesa. Rápidamente lo llevó a un lugar un poco alejado de la multitud para evitar algún malentendido.
Una vez desaparecido el efecto de la bala, Tsuna suspiró con alivio al notar que tanto el moreno como ella se encontraban sanos y salvos.
-Yamamoto –lo llamó con expresión molesta.
El susodicho parecía prestarle más atención a su cuerpo que su rostro.
La pelicastaña al notar que estaba siendo ignorada, con un tremendo golpe impactó en la cabeza del pelinegro para volverlo a poner los pies sobre la tierra.
-Auch! –exclamó con dolor.
-Baka (2)! Jamás vuelvas a hacer algo estúpido como eso, oíste –le regañó sin importar que estaba semidesnuda.
-Juudaime! –reconocía ese grito de alguna persona en particular. Había olvidado que dejó a Gokudera atrás- Juudai… -el peliplata se había quedado sonrojado y mudo al notar que su adorada jefa se encontraba semidesnuda, pero luego cambió su expresión al ver que no estaban solos- Bastardo! ¿qué mierda le hiciste a Juudaime? –sacando sus preciadas dinamitas, se preparó para aniquilarlo- Te las verás con…
-Gokudera, estoy bien. No pasó nada, nadie salió lastimado –le aseguró Tsuna interrumpiendo a su autoproclamado mano derecha.
-Habla en serio, Juudaime –preguntó Gokudera relajándose un poco, sólo un poco-
La joven asintió.
-Si Juudaime lo dice –guardó sus armas a regañadientes- Escúchame no me importa quien seas o que seas, Juudaime estará bajo mi protección así que ni te atrevas a ponerle un dedo encima –le advirtió al moreno, quien seguía impactado por el repentino golpe recibido de parte de Tsuna.
-Me voy –habló Tsuna con cierta indiferencia mientras tomaba la ropa de repuesto que acaba de traerle Gokudera, quien también abandonó la zona dejando sólo al moreno.
Los estudiantes de Namimori no tardaron de rodear a Yamamoto y preguntarle si se encontraba bien, éste saliendo de su ensoñación simplemente respondió con "sí" con afirmación.
Al día siguiente…
El transcurso de su vida seguía siendo igual pero con un giro inesperado, a la salida de su casa se encontró con Gokudera mucho más gruñón que nunca y razón que se debía era por la inesperada presencia de Yamamoto con una radiante sonrisa en su rostro.
-Yamamoto –habló Tsuna con deje de sorpresa- ¿qué haces aquí?
-Sí, yo mismo pregunto eso –gruñó Gokudera con poco agrado hacia ese sonriente.
-Bueno, un cierto chico extraño con traje me dio tu dirección y me dijo que era porque ya estaba integrado en tu familia…creo que también me dijo algo sobre mafia Jajaja –rió con gracia, a diferencia de la mayoría, su risa sonaba agradable y contagiosa- Es algún juego tuyo, Tsuna –preguntó en tono bromista acompañada de inocencia.
-Esto debe ser obra de Reborn –pensó Tsuna con tic en la sien.
-No le hables a Juudaime con tanta confianza, Yakyuu-baka(3)! –insultó Gokudera denotando una clara molestia hacia el nuevo integrante.
-Ma, ma. Si no te he dicho mi nombre es Yamamoto Takeshi, un gusto Gokudera –saludó el aludido ignorando el reciente insulto del peliplata, quien de respuesta le dio un gruñido junto con un "aléjate, Yakyuu-baka!".
Tsuna los miraba con una gota pesada deslizándose en la sien. Necesitaría unas cuántas dosis de calmantes luego de esto.
Reborn, se encontraba observando la escena a través de la ventana de la residencia Sawada. Sonrió las cosas se tornarán más y más interesante, se preguntaba como serían los demás guardianes que integrarán a la familia y también algún tipo de entrenamiento adicional para su estudiante, contando sus tipos de gustos en ropa interior (mente pervertida de un adulto en un cuerpo de bebé, jeje).
Qué mas da, ahora son dos. Faltaban otros cuatro.
Hasta ahora podría decir, que la familia se adquirió.
Diccionario
(1) Daijobu= ¿estás bien?
(2) Baka= idiota
(3) Yakyuu-baka= idiota del beisbol
N/A: El capi de Yamamoto, espero que les haya gustado. Pobre Tsuna, qué otras desgracias le tocará esta vez? Se preguntaron cómo sería si se encontraran con los personajes que aparecerán? Reborn seguirá deseándola en ropa interior? Yamamoto y Gokudera serán depravados como todos los hombres?
Bueno, eso lo sabrán en los próximos capis que publique, yo también estoy ansiosa de lo que va ocurrir.
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