Capítulo IV

¿Quién eres en verdad?

- Pero... yo... no creo que...- decía Ai intentando que no la obligasen.

- Por favor, Ai. Me hacía mucho ilusión que cantases conmigo.- Decía Tomoyo con una carita a la que no se supo negar.

- Está bien.

Allí iba otra vez. ¿Cómo era posible que le hubiese pasado lo mismo dos veces en distas épocas y con distintas personas? Reiko había conseguido que se uniese a la Coral en su tiempo de esa forma. Suspiró. ¡Vaya lo que le esperaba!

Cuando acabó el ensayo, salió de allí lo más deprisa que pudo, ni tan siquiera se dio cuenta de que estuviesen allí Shaorán, Sakura y Meiling (QUE ESTABAN ESPERANDO PARA FELICITARLA POR TENER UNA VOZ TAN BONITA). Corrió lo más deprisa que pudo hasta que llegó a su casa.

- ¿Qué te pasa? Tienes una cara...- Le dijo Kerito al verla.

- Hoy he comenzado en la coral.

- ¿Y qué?

- Me han dicho que cante con Tomoyo a dúo en el próximo festival, una estrofa cada una y otra las dos juntas...

- Y tú te has negado. Eres tan vergonzosa...

- He aceptado.

- ¿En serio?

- Yo no quería, y he dicho que no varias veces pero... pero tía Tomoyo... bueno me ha mirado y ha puesto una carita... que... que no me he sabido negar.

- Oye eso me suena. ¿No te pasó una caso así con Reiko?- La niña asintió.- Sí, claro que sí. Fue así como logró que te unieses a la coral. A ver... sino recuerdo mal, Reiko vino con su madre a verte y te pillaron cantando y cuando te escucharon, te estuvieron insistiendo mucho, y aunque te negaste te pusieron esa carita y acabaste aceptando.- Dijo el leoncito pensativo.- ¡Ja, ja, ja, ja! Es gracioso que te haya pasado lo mismo en diferentes épocas...

- ¡A mí, no me parece gracioso, Kerberos!

- ¡Uy! Si me has llamado por mi nombre...- El guardián palideció.- Mejor te dejo, hasta que te calmes.

- "Tengo dos semanas para quitarme la vergüenza"

Así pasó casi toda la semana, de una forma muy normal, normal hasta el momento en el que había que ensayar por supuesto, porque entonces Ai se convertía en un manojo de nervios, y aunque le gustaba mucho cantar con Tomoyo, era pensar en el recital y... aún así siempre cantaba muy bien.

- Ai, ¿Quieres venir mañana con nosotros a ver las flores?- Le dijo Sakura el sábado antes de marcharse.

- No puedo, gracias.

- ¿Por qué no?- Le preguntó Shaorán que ya no desconfiaba tanto de ella.

- Es que tengo que hacer limpieza. Es por eso que no podré ir.

- Ya lo harás otro día, o bien que alguien te sustituya.

- ¡Cállate Me! Que tú seas una irresponsable no quiere decir que ella también lo sea.- Le dijo Shaorán enfadado.

- Tampoco hace falta que le hables así. No la ha hecho con mala intención.- Dijo Ai con una gotita.- Bueno, hasta el lunes.

- Hasta el lunes.- Dijeron los cuatro.

Ya de camino a casa estaba pensando en como eran las cosas. Por lo que estaba viendo, la gente que conocía... sus seres queridos no habían cambiado nada a pesar de que habían pasado veintidós años. Bueno no habían cambiado nada a excepción de su padre que sí que había cambiado.

- ¡Kerito! Ya he vuelto.

- Hola Ai. ¿Cómo ha ido el día?

- Muy bien, ¿Sabes? Papá y mamá junto con tía Tomoyo y tía Meiling me han invitado a ir mañana con ellos a ver las flores.

- Pero si mañana hay que hacer limpieza...

- ya lo sé... por eso he dicho que no.- Entonces reparó en un sobre que había encima de la mesa.- ¿Y esto?... Pero... si está lleno de dinero... (YA ME GUSTARÍA A MÍ ENCONTRAR ASÍ EL DINERO)

- Sí, lo he encontrado igual que la ora vez, junto con unos dulces... parece que tu madre no te deja desamparada.

Pasó el domingo y el lunes ya Ai estaba más tranquila con respecto al recital, ese día tenían ensayo y debían hacerlo muy bien todos se estaban esforzando mucho, también Tomoyo.

- ¡Ai! ¡Tomoyo! ¿Que os parece si luego vamos de compras o tal vez a tomar alguna cosa?

- Lo sentimos pero tenemos que ensayar.- Dijo Tomoyo.

- S... sí. El recital será... será la semana que viene.- Añadió Ai nerviosa.

- ¡Oh! Vaya. Bueno... ya iremos otro día ¿Sí?

- No te preocupes.- Dijeron ambas niñas antes de marcharse.

- Deberás mostrar que eres una buena amiga.

- ¡Señorita Mitzuki!

- Lo va a pasar muy mal.- Dijo Kaho, y se fue.

Sakura se marchó a ensayar con las animadoras ese día lo hacían con los pompones así que no había peligro, que si se distraía se hiciese daño (el palo le cayese en la cabeza). Pero al tomarse un descanso una voz hizo que se girarse al patio de la preparatoria.

- ¡Sakura!

- ¡Yukito! ¿Qué haces con el uniforme del equipo de fútbol?- Dijo muy contenta.

- es que tienen un partido muy importante y yo les voy a ayudar. ¿Y tú? Hoy estás con los pompones ¿no?

- Sí, hoy nos toca los pompones...

- Al menos no te dolerá si te caen en la cabeza. Ten cuidado, no los vayas a confundir con comida y te los comas, monstruo.

- ¡TOUYA!

El sonido del silbato de la entrenadora, hizo que Sakura volviese a su ensayo aunque estaba más pendiente del entrenamiento de su hermano, y por eso cuando marcaron un gol entre Yukito y Touya, se puso tan contenta que sin darse cuenta lanzó los pompones al aire, lanzándolos muy lejos, lo que hizo que se pusiese muy roja, y fue corriendo a buscarlos. Justamente los pompones habían caído al lado de la ventana del aula de música y pudo escuchar como Tomoyo y Ai cantaban la estrofa que hacían a dúo, de una forma que ella consideraba celestial.

- "Qué voces tan bonitas que tienen"- Pensó, pero entonces se alarmó.- "¿Qué? Noto una carta de Clow... pero ¿Dónde?

Y en ese momento una fuerza de color rosáceo salió dispara hacía la clase, sin que Sakura pudiese evitarlo... y entonces... tanto Tomoyo como Ai callaron.

- ¡Tomoyo! ¡Ai! ¿Qué os pasa?- Escuchó que decía la profesora.

Salió corriendo y entró en la clase para encontrar a sus amigas en el suelo, con la mano en el cuello, y prácticamente abrazadas por la profesora.

- ¿Tomoyo! ¡Ai!- Dijo Sakura al entrar.

Ambas niñas la miraron e intentaron hablarle pero no salió ninguna palabra de sus bocas.

- ¡La voz! ¡Habéis perdido la voz!

- ¿Cómo?- Dijo una voz por detrás.- ¿Las dos?

- ¡Señorita Mitzuki!

- Señorita Mitzuki, hay que avisar a sus familiares.

- Yo me encargo, no se preocupe. Tomoyo, Ai, venid.

Al cabo de un rato estaban las tres niñas y la profesora en la puerta esperando a las guardaespaldas de Tomoyo. Cuando llegaron se la llevaron, entonces Kaho se giró a Ai y le dijo que la acompañaría a casa.

- ¡Cuídate mucho, Ai!- De dijo Sakura y ella asintió, y se fueron.- "La señorita Mitzuki parecía muy preocupada por ella..."

Kaho acompañó a Ai a su casa, la pobre se sentía un poco culpable, en verdad a ella no le tenía que ocurrir nada, era a Tomoyo, pero se había olvidado de que ella también cantaba en la coral y por eso ahora la niña estaba sin voz. Pero Ai, no parecía preocupada... al contrario, estaba muy tranquila era como si ya supiese que todo saldría bien (NORMAL ¿NO?) y al ver la cara de Kaho sonrió de forma tranquilizadora.

Cuando llegaron, a Kerito le pareció extraño que la niña no le saludase de la forma acostumbrada, así que salió, tampoco escuchaba a nadie, y se quedó algo sorprendido de ver ahí a Kaho.

- Ai, ¿qué ocurre? ¿Por qué estás tan callada?- Dijo el guardián que recibió una mirada de la niña, mientras Kaho se disponía a explicarle.

- ¿¡¡¡¡¡QUÉ!!!!!? ¡¡¡LA CARTA VOZ TE HA ROBADO LA TUYA!!!- Gritó y la niña asintió.- ¿¡¡¡PERO COMO HAS PODIDO PERMITIRLO!!!? ¡¡ERES...!!- Calló súbitamente al ver la mirada de la niña.- Vale ya me callo... perdona.

- ¿Sabes que es lo que quiere decir en todo momento?- Preguntó una asombradísima Kaho.

- Por supuesto, conozco a Ai desde que nació, puedo saber lo que pasa por su mente con una sola mirada suya.- Volvió a mirar a la niña.- ¿Me perdonas? ¿Sí? De verdad que lo siento mucho... ¡Bien! ¡¡Viva!! Gracias, gracias Ai, gracias.

Mientras en su casa Sakura le explicaba todo a Kero, mientras algunas lágrimas salían de sus ojos al pensar en sus amigas...

- ¿Y dices que notaste la presencia de una carta, justo antes de que perdieran la voz?

- Sí, y he llamado a casa de Tomoyo, pero me han dicho que sus guardaespaldas, la han llevado al médico, y a Ai no la he podido llamar, porque todavía no tengo su teléfono.

- Seguramente se trata de la carta de la voz. Les ha escuchado las voces y como le han gustado mucho a decidido robárselas.

- ¿Y como las recuperarán?

- Cuando selles la carta, las recuperarán.

Al día siguiente Sakura, esperaba poder ver a sus amigas en la clase pero no vinieron. La señorita Mitzuki había dicho que esa mañana había recibido una llamada de la señora Daidouji y otra desde la casa de Ai, diciendo que ambas no se encontraban bien y que no vendrían. Esto la entristeció mucho y se sintió realmente culpable. Cuando acabó la clase fue hasta el aula de música y allí miró el piano mientras comenzaba a escapársele algunas lágrimas de sus ojos.

Shaorán, que había estado todo el día preocupado por ella al verla tan triste, la siguió hasta el aula de música, y allí la vio llorar. Se la llevó al parque del pingüino y allí en los columpios, ella el explicó que era lo que estaba pasando.

- Me siento tan culpable. Si yo hubiese notado la carta antes, ellas...

- No es tu culpa Sakura. ¿Cómo ibas a saber lo que iba a pasar?

- Gracias.- Dijo la niña al sonreírle.

- Mejor vamos a casa de Tomoyo. Luego iremos a la de Ai.- Dijo mientras se levantaba y caminó a gran velocidad.

- ¡Shaorán! Tomoyo no vive por ahí. Le dijo la niña mientras lo iba a buscar.

Ai que se encontraba en su casa, se giró al pequeño guardián. Estaba segura y quería ir. Sus padres iban a sellar la carta y quería estar presente.

- Sí. La van a sellar.- De dijo el leoncito, que la volvió a mirar.- Está bien, vamos.

- Me alegra que hayas venido a visitar a Tomoyo, Sakura.- Dijo la señora Daidouji.

- Es que estaba muy preocupada por ella.

- Tranquila, el médico ha dicho que seguramente, tan solo es un resfriado. ¿Y quien es tu amigo?

- Me llamo Shaorán Li. Encantado.

- Me alegro de conocerte. Os serviré el té.

- Déjeme ayudarla.

- No hace falta, Sakura. No te molestes.

- No es molestia.

Shaorán miraba a Sakura, mientras ayudaba a la señora Daidouji a servir el té. No podía dejar de mirarla. Se veía tan bonita. Tomoyo que no les quitaba la vista de encima se dio cuenta y...

- "No has dejado de mirar a Sakura, todo el rato".- Le escribió y mostró a Shaorán mientras sonreía.

- ¿¡¡¡¡QUÉ!!!!? ¡ESO ES MENTIRA!- Dijo casi gritando y levantándose de golpe.

- ¿Shaorán, que te pasa?- Preguntó Sakura.

- Nada.- Dijo enojado.

Al rato la madre de Tomoyo se fue y comenzaron a pensar en la forma que podían capturar la carta, pero no era fácil, ya que según lo que Kero había dicho a Sakura que una vez la carta había robado alguna voz se escindía para que no pudiesen recuperarlas. Ya llevaban varias horas y todavía no habían conseguido averiguar la manera de hacerlo, y ya comenzaban a desesperarse.

Ai, lo miraba todo con interés (DESPUÉS DE TODO ESA CARTA TAMBIÉN LE HABÍA ROBADO LA SUYA) con Kerito a su lado, desde la rama de un árbol cercano, mientras esperaba que cayesen en como sellarla, pero ya comenzaba a cansarse. ¿Cómo era posible que no se dieran cuenta?, si tampoco era tan complicado. ya no aguantó más.

Mientras dentro de la casa, los tres niños comenzaban a rendirse. No conseguían averiguar el modo de solucionar el problema. Ya Sakura se iba a poner a llorar cuando pudieron escuchar en el patio que alguien cantaba, y ¡tenía la voz de Ai! Salieron lo más aprisa posible para ver sorprendidos a "Canción" cantando la canción que Tomoyo y Ai estaban ensayando con la voz de Ai.

- ¡No puede ser! ¡Pero si yo tengo a "Canción" aquí!- Dijo una sorprendidísima Sakura.

En ese momento vieron como la misma fuerza rosácea que había aparecido la otra vez, volvía a hacerse visible buscando la voz que cantaba. Sakura no entendía como, ni porqué, pero si se dio cuenta que era el momento de sellarla. La carta regresó a su forma original y en vez de ir a las manos de Sakura, si dirigió hacía un árbol cercano mientras "Canción" continuaba cantando. Todos dirigieron la mirada a ese árbol solo para ver a alguien que saltaba de una de las ramas. Cual fue su sorpresa al ver a Ai.

- ¡AI!- Dijeron Sakura y Shaorán a la vez, mientras a Tomoyo se le abrían muchísimo los ojos.

Ai los miró y sonrió. entonces dirigió su mirada a "Canción" y ésta volvió a su forma de carta en manos de Ai.

- ¡Lo sabía! ¡Ya os dije que...!

No pudo terminar la frase porque en ese momento Ai se les acercó y extendió la carta "Voz" a Sakura.

- ¿Para mí?- Preguntó confundida, a lo que Ai asintió.- ¿Por qué?- Y Ai la señaló.- ¿Quieres decir que es mía?- Volvió a asentir.- Tú... ¿no la quieres?- Y ella negó.

Los tres la observaron bien, Ai llevaba puesto un traje chino que se parecía mucho al que llevaba Meiling, pero en vez del símbolo del Ying y el Yang en el pecho, había una estrella de ocho puntas y también llevaba una boina con un pequeño círculo con el símbolo del Ying y el Yang (TRAJE CORTESIA DE TOMOYO) además también llevaba un báculo muy parecido al de Sakura, pero levaba en la punta una estrella, también de ocho puntas, rodeada por un circulito de donde sobresalían dos alitas y en la parte inferior del círculo había un pequeño sol y una pequeña luna.

Ella volvió a sonreír y se giró para irse, pero en ese momento de la carta "Voz" salieron dos pequeñas esferas azules. Una se dirigió a Tomoyo y la otra a Ai.

- Ai.- Dijo Tomoyo y Ai se giró.- ¿Por qué?

- No os preocupéis no quiero las Cartas Clow, yo ya tengo las mías. Pero creí que debía ayudaros porque no os dabais cuenta de la sencilla solución que tenía todo. Pero ya no os ayudaré más.

- ¿Qué quieres decir con las tuyas?- Dijo Shaorán volviendo a desconfiar de ella.

- ¿Cómo es que tienes a "Canción"?- Preguntó una todavía confusa Sakura.

- Sakura, mira tus cartas.- Le dijo sonriendo.- Tienes a "Canción" ¿Verdad? Ahora mira mi carta "Canción". El dibujo es el mismo, pero son diferentes ¿ves? Por eso tengo a "Canción", porque estas cartas son distintas..., son las mías.

Y era verdad, la carta "Canción" de Ai, era la transformación de las cartas Sakura y puesto que ya las de Saura eran distintas a las Clow, las Cartas de Ai eran muy diferentes, eran de un color verdoso y por la parte de atrás tenía el dibujo de su círculo mágico, una estrella de ocho puntas con tres circulitos más pequeños, uno con un sol, otro con una luna y el tercero, un poquito más grandes que los otros dos, con una estrella de cinco puntas.

- ¿De dónde has sacado esas cartas?- Preguntó Shaorán ya más confiado.

- Podemos decir que las he... recibido de un antepasado.

- ¿Cómo?

- Estas cartas las creó una hechicera muy poderosa, tan solo era una niña cuando lo hizo, y necesitó la ayuda de un amigo muy querido, pero las creó. Ella se convirtió con el tiempo en una de las hechiceras más poderosas, peor no le gustaba rodearse de los círculos místicos y por eso no se conoce de ella. Esa hechicera, era un antepasado mío por parte de mi madre.- Hizo una pequeña pausa, y Tomoyo pudo ver como una pequeña lágrima se formaba en los ojos de Ai.- Con el tiempo ese amigo y ella se enamoraron y se casaron, pero ella era una mejer enfermiza y murió al dar a luz. Su esposó selló las cartas y lanzó un hechizo para que muchos años después un descendiente encontrase las cartas y las pudiese utilizar porque su magia fuese parecida a la de se esposa. Ahora me tengo que ir. Por favor, confiad en mí, solo deseo ser vuestra amiga.- Dijo con una sonrisa algo lacrimógena, que solo notó Tomoyo.- Nos vemos mañana en la escuela.- Dicho esto se fue.

Y allí se quedaron los tres, con una cara de póquer y sin saber que hacer. Ai, era buena y no parecía quiere las cartas. Pero... ¿Por qué les parecía que cierta parte de la historia era mentira o qué les ocultaba algo? (TAL VEZ PORQUE ES VERDAD???).

- Creo que les has contado demasiado.- Dijo Kerito.- Además ¿Qué es eso de interferir? ¡No debías hacerlo!

- Ya lo sé, pero no olvides que esa carta también tenía mi voz. Y no te preocupes por lo que les conté, no creo que me relacionen con ellos. Es un poco difícil de imaginar que yo sea su hija y que venga del futuro.

- Pero Ai, te has descubierto. Ahora saben que eres hechicera.

- Sinceramente, creo que papá ya lo sabía. ¡Volvamos a casa!- Dijo Ai mientras abandonaba la rama el árbol donde se había escondido después de la media revelación de su historia, y con vuelo regresaba a casa.

Mientras Sakura había vuelto a la suya y le comenzó a explicar a Kero todo lo que había sucedido, como habían ido a casa de Tomoyo y la intervención de Ai para sellarla, y le explicación que les había dado. Estaba muy confusa y necesitaba respuestas.

- ¿¡¡¡¡¡¡¡¡QUÉ!!!!!!!!? ¡Eso no es posible!

- ¿El qué no es posible?

- Pues... el que haya más cartas, el que si no. Solo Clow Reed creó cartas mágicas, solo él, por eso es imposible que haya más. ¡IMPOSIBLE!

- Y yo te digo que es verdad, yo misma he tenido la carta delante y te digo que era una carta mágica. Además tiene un báculo muy parecido al mío, y no sé, pero aunque me parece que oculta algo... yo la creo.

- Y se puede saber ¿cómo es que estás tan segura de que te oculta algo si no eres capaz de distinguir las mentiras de tu compañero Yamasaki?

- Es que Yamasaki miente muy bien, es difícil saberlo, y ella no sabe, se ha notado que había alguna cosa que no nos ha querido decir.- Dijo con una gran gota.

- Bueno, pues creo que voy a tener que hablar con esa niña. Mañana voy contigo.

Y mientras en casa de Ai, ella estaba muy pensativa mientras hacía la cena y Kerito devoraba una cajita de dulces (CORTESIA DE SAKURA) que acababa de encontrar.

- ¡Kerito! ¿Te gustaría poder hablar con mamá?- Dijo la niña de pronto.

- ¡Qué pregunta! ¡Por supuesto! Pero si me presento ante ella... acabaran sabiéndolo.

- ¿Que te parecería presentarte conmigo ante ella?

- ¿¡¡¡ESTAS LOCA!!!? ¿¡¡¡QUE NO ME HAS ESCUCHADO!!!? ¡¡NO PUEDO PRESENTARME ANTE ELLA...

- Mira he pensado que si utilizo la carta ilusión contigo, puedo hacer que cambies de aspecto... y entonces te puedes presentar ante mamá sin temor a que te reconozca...

- No es mala idea, pero has pensado que pasará cuando me llames delante de ellos, no crees que sospecharan si me llamas... Kerito.

- Bueno he pensado que te podría llamar de otra manera, un nombre que tú elijas...

- Podemos probar.

- Pues manos a la obra.

Apartó la cena del fuego (NO SE QUERÍAN QUDAR SIN CENAR) y se dirigieron al salón (O SALA DE ESTAR, COMO PREFIRAÍS) e invocó a la carta ilusión. Ésta salió de la carta y rodeó a Kerito. Cuando Ai volvió a mirar al animalito vio que ahora en vez de verse de color calabaza se veía de color gris perla, las alas eran de un color verdoso pastel y los ojos ahora de un color verde esmeralda como los de Ai.

- ¿Y bien que tal estoy?- Dijo el pequeño guardián.

- Precioso.

- Pues yo me veo igual.- Dijo el animalito frente al espejo.- ¿Quieres decir que he cambiado?- Continuó. Ahora su voz también era un poco diferente.

Ai le explicó el aspecto que tenía ahora y estaba muy contenta porque "Ilusión" había hecho un gran trabajo. Al día siguiente lo llevaría con ella a la escuela, y acordaron que delante de los demás lo llamaría Heli, en su forma de peluche, y Helios en su forma original.

- ¡Buenos días!- Dijo Ai al entrar al otro día en la clase. Luego cayó en la cuenta de que tal vez ahora no querrían ser amigos suyos.

- ¡Buenos días!- Dijo Sakura igual que siempre.

- ¡Buenos días, Ai!- Dijo Tomoyo.

- Buenos días.- Dijeron Shaorán y Meiling.

Ai sintió en esos momento suna gran alegría, a pesar de todo, ellos seguían considerándola su amiga. Por su parte los demás habían decidido confiar en Ai, después de todo les había explicado parte de su historia, ¿no?