Ohio/ Konichiwa mina-san, aquí está el cuarto capítulo…espero que les guste porque me esforcé mucho haciéndolo, escribir las escenas rosas y cursis no es lo mío.

Tratare de seguir lo mejor posible la cronología de la serie, así que lo siguiente es ¡El día de San Valentín! (se va a un rincón a mecerse en posición fetal -¡Por qué me torturan!, Myruru se golpea los cachetes y vuelve animada otra vez)

Ya que, lo bueno es que tengo a la cursi de mi Imuto-chan para corregirlo, creo que el inicio quedo bastante flojo, pero en general quedo bien.

A si, los personajes no son míos, son de Akira Amano, yo solo los uso con fines de entretenimiento, sin ningún tipo de fin de lucro. Ahora ¡A leer!


Volver a estar junto a ti

Capítulo 4 "San Valentín"

Lambo se encontraba recostado en su cama, mirando hacia el techo, esa misma tarde acababa de recibir una impresionante noticia, ¡Volvería a vivir junto a su amiga de la infancia!, si ya era difícil dejar de pensar en ella cuando estaba al otro lado del mundo, ahora ¡como seria teniéndola en el cuarto de al lado!, ¿y si pasaban de esas escenas como de manga shojo?...

Su mente comenzó a imaginar momentos como estudiar juntos, darse de comer en la boca, encontrarse en el baño, que la chica no pudiera dormir y fuera a su cuarto…

-Te estas volviendo un pervertido Lambo- se regañó a sí mismo-aunque, después de todo no es mi culpa, estoy en "esa" edad y me ponen a vivir con una chica tan hermosa, ¡NO!, ¡yo no veo de esa manera a I-pin!, es una vieja amiga y ya- Una amiga y ya-termino en un susurro.

Escucho como la puerta principal se abría, bajó apresuradamente para al llegar encontrarse con I-pin y Fuuta, Nana los llamo a todos a cenar y tomaron sus lugares alrededor de la mesa.

-Gracias por traerme del trabajo Fuuta-san-dijo la china.

-No te preocupes, no fue nada, en realidad vengo a entregarles esto- ya dicho, les tendió a ambos un pequeño rollo con el sello de Vongola.

-¿Ahora que querrá el Vongola?-menciono Lambo.

-Esto se siente extraño, hace mucho que no recibía una orden-menciono I-pin esta vez. Para después, ambos abrir al mismo tiempo el papel, así es, era oficial puesto que tenía la llama de Tsuna, leyeron:

Lambo, decimo guardián Vongola del rayo e I-pin, primera discípula del maestro Fon:

Como ya se ha de haber dado cuenta, desde hoy vivirán juntos en la casa de mi madre, por ahora lo mejor sería que mantuvieran esto en la mayor discreción posible para no levantar la más mínima sospecha. Por ahora estén a la espera de instrucciones. También les pido que no descuiden su entrenamiento y se mantengan en forma, siempre ay que estar preparados para todo.

I-pin, recuerda que te apoyaremos en la decisión que tomes y si quieres puedes comenzar a practicar de nuevo dentro de 2 semanas, cuando el salón de entrenamiento en la base esté listo. Para ti Lambo, comenzar a practicar es una orden.

Decimo Jefe Vongola Sawada Tsunayoshi.

Al terminar de leer ambos soltaron un suspiro y se quedaron viendo la orden un rato más.

-Es una impresión muy grande para ellos, de repente se vuelven a ver y vivirán juntos, conociendo a Tsuna-ni, estoy seguro que el que Lambo llegara justo el día en que I-pin se quedara en casa de una amiga, pero, ¿Qué tendrá planeado con ponerlos a entrenar "juntos" sin instrucciones? ¿Qué habrá detectado la súper intuición?-Hablaba consigo mismo Fuuta, mientras esperaba que los adolescentes reaccionaran.

*Días después, en el restaurante de Ramen*

El día había estado tranquilo, e I-pin acababa de terminar las entregas de ese día. Mientras estaba en la cocina escucho la campanilla de la puerta anunciando la llegada de nuevos clientes, la chica se puso el delantal, tomo su cuaderno y salió a atenderlos.

-A, I-pin-chan- Saludaron las clientas.

-Haru-san, Kyoko-san, Hana-san, bienvenidas, ¿Qué les traigo?

-Solo unos panecillos I-pin-chan- Contesto la pelirroja.

-En un segundo-la mesera volvió rápido con la orden para servírsela a las chicas.

-¿Por qué no te sientas un momento I-pin? ¿No hay muchos clientes hoy verdad?-invito Hana.

-Bueno, está bien si solo es un momento- la chica volteo a la cocina para ver a su maestro, este asintió- Bien-contesto moviendo la mano para después tomar asiento.

-Y dinos I-pin-chan, ¿Ya estas lista para mañana?-pregunto Haru.

-¿Mañana?, ¿Es algún día en especial?-respondió la menor mientras ponía su dedo en el mentón mostrando duda.

-¡Hahiii/ Haaa! mañana es San Valentín- dijeron al unísono las chicas.

La mesera dudo un momento- Oh cierto, tienen razón.

-¿Y?

-¿Y?-devolvió I-pin.

-¿No vas a preparar nada?-termino Kyoko.

-¿Debería?-pregunto inocente

-Qué me dices de tu maestro-aporto Hana

-Al maestro no le gusta el chocolate-respondió con una sonrisa.

-¡Ya se!-retomo la palabra Kyoko- ¿No le darás nada a Lambo-kun?

-¿Lambo-chan? ¿Que no está en Italia?-pregunto Haru.

- El otro día oí decir a Tsu-kun que él estaba viviendo en la casa de su mamá.

-¡Hahi!, deberíamos ir a visitarlo después, pero, volviendo al tema, ¿No le vas a dar nada a el? ¿Después de todo son muy cercanos no?, ¿Qué tal un chocolate por obligación? (N/A: Chocolate por obligación = chocolate de amistad)

-Pues…-pensó un poco I-pin – supongo que si debería darle uno.

-Así se habla pequeña-dijo Hana – pero, ¿sabes cómo hacerlos?

-La verdad no-contesto inocente al tiempo que a las demás les escurría una gotita por la cien.

-Entonces-comenzó emocionada Haru

-¡Nosotras te ayudamos!-contestaron todos juntas mientras apretaban el puño y un aura oscura comenzaba a rodearlas.

*Al día siguiente en Nami-chu*

Un italiano estaba cruzando la puerta de entrada, sorprendentemente solo, cosa que su gran cantidad de admiradoras aprovecharon para tratar de entregarle su chocolate. En tan solo unos instantes docenas de chicas comenzaron a rodear al chico, gritando como buenas fangirls.

-Bovino-san, por favor acepte mi chocolate.

-Bovino-san, tome el mío.

Y así seguían gritando las demás chicas, que suerte tenían ya que el director estaba de viaje, si no, las hubiera mordido a todas hasta la muerte.

-Muchas gracias mis pequeñas señoritas, con gusto acepto sus presentes- les respondía galantemente Lambo mientras a cada chica que le entregaba su chocolate, él le regalaba una sonrisa y un beso en el torso de la mano, provocando que estas casi se desmallaran.

Al terminar se dirigió a su aula, donde las chicas más atrevidas lo esperaban para acercársele más, y de igual manera el guardián los recibía como todo un casanova.

Terminaron las clases, Lambo había estado buscando a I-pin todo el día, apenas y la vio en el aula, y cuando sonó el timbre salió corriendo sin decir una palabra, trato de seguirla pero casa 5 pasos una chica lo interceptaba.

-P-por favor Bovino-san, acepte mis sentimientos- decía la estudiante mientras le tendía una caja muy bien adornada.

A esto Lambo sonreía de medio lado para responder- Lo siento mi princesa, por ahora no puedo pertenecerle a nadie, pero aprecio que sientas eso tan hermoso por mí- acto seguido le besaba la frente y tomaba el chocolate. Así paso con varias chicas.

De un momento a otro, una gran cantidad de sus admiradoras se comenzaron a agrupar y perseguirlo agresivamente. El chico se estremeció y escapo de allí, por más caballero que fuera no podría contra todo eso, corrió a toda velocidad, aun así, nunca debes subestimar a una chica, lo estaban alcanzando y cuando pensaba que ese era su fin, una mano lo jalo hacia dentro de un aula, salvándolo de la estampida.

-Muchas gracias, ¿Ahh?, ¿Amiga de I-pin –san?-soltó Lambo mientras recuperaba el aliento.

-Puedes decirme Momo, todos lo hacen- contestaba la chica- y no fue nada, por cierto toma Bovino-san - le tendió una pequeña caja- no pienses mal, es solo un chocolate por obligación, es un agradecimiento por cuidar tan bien de I-pin.-miro hacia abajo encontrándose con dos bolsas tamaño yumbo repletas, al ver esto le escurrió una gotita por la cien.-Aunque creo que ya tienes muchos. Por cierto ¿ustedes están viviendo juntos verdad?

-Q-que te hace pensar esto- trato de evadir el tema, pero la japonesa lo miro seriamente, entonces paso su mano tras la cabeza rascándose el cuello- Bueno, no juntos, más bien en la misma casa, pero, ¿c-como te enteraste?-pregunto preocupado Lambo.

-Por qué siempre llegan y se van juntos de la escuela, también como ambos han asegurado tantas veces que solo son amigos y conozco muy bien a I-pin, deducirlo era bastante fácil.

-¿A si?- tomo el chocolate que le daba Momo-chan- un chocolate por obligación ¿he?, ni siquiera he recibido uno de estos de I-pin-dijo en un susurro.

-¿Es en serio?

-Si-contesto rascándose la cabeza por cierto ¿No la has visto?, hoy salió muy temprano de casa, pero, llego muy tarde a clase y se fue en cuanto sonó la campana.

-No, no la he visto- la chica puso su mano en el mentón- pero tienes razón, hoy ha estado muy alejada, te avisare si la veo.

-Gracias, entonces me retiro- se despidió el chico, para luego volver a correr haciendo una "retirada estratégica" de las chicas que lo perseguían mientras esperaba que se calmaran.

Tras haber recibido todos los chocolates, Lambo al no encontrar a su amiga de la infancia se resignó a volver solo, ahora cargando 3 bolsas llenas.

Estaba atravesando el parque, mientras comenzaba a comer algunos de sus regalos- Soy un caballero, seria de mala educación no comerme estos chocolates en los que as chicas pusieron tanto empeño para prepararlos- Sin poder evitarlo, la sangre comenzó a brotar de su nariz- rayos, no otra vez.- Siguió su camino, cuando una ráfaga de viento lo golpeo, provocando que la sangre se dispersara por toda su cara, para después tropezarse, ese no era su día, y menos lo seria cuando una nube color rosa lo envolvió.

Los 5 minutos pasaron y Otona-Lambo volvió a su época original, para encontrarse en el mismo lugar donde se encontraba antes de su viaje en el tiempo, pero ahora, solo tenía 2 bolsas de chocolates, su yo del pasado sí que era un tragón.

Se limpió el rostro y siguió su camino, al poco tiempo ve a I-pin a lo lejos y trata de seguirla. La china se percató de su presencia y acelero su paso, la persecución duro algunos minutos hasta que Lambo la perdió de vista. Decepcionado, regreso a casa, metió su mano en el bolsillo y su expresión se tornó melancólica.

*Por la noche en un pequeño parque*

I-pin acababa de salir del trabajo, el parque estaba vacío, así que se sentó en uno de los columpios, saco una pequeña caja blanca bien adornada con un listón verde y la apretó contra su pecho.

*Flash back*

La china había salido temprano de la casa Sawada, había quedado con Haru, Kyoko y Hana que se verían en la casa de la primera ese día en la mañana para hacer los chocolates.

Al llegar se encontró con las demás y con todos los ingredientes listos, comenzaron su tarea y al terminar los envolvieron muy cuidadosamente.

-Listo- anuncio la menor mientras terminaba de amarrar el listón verde.

-Te quedaron muy bien I-pin-chan- la elogio la pelirroja.

-A ti también Kyoko-san, de seguro a Sawada-san y a tu hermano les encantaran- devolvió el cumplido mientras apuntaba a las dos cajas que tenía la chica, una envuelta con un listón naranja y la otra más pequeña con uno amarillo.

-Gracias, por cierto Haru-chan, ¿Por qué tienes dos cajas?- menciono apuntando a las cajas, ambas del mismo tamaño, con listones naranja y rojo respectivamente.

-Ah, eso es porque esta es para Tsuna-san y la otra, pues pensé que debería darle un chocolate por obligación a Hayato por todo lo que ha hecho últimamente por mí-contesto la dueña de la casa mientras un leve sonrojo se apodero de sus mejillas. (N/A: Tenía que hacerlo, adoro el Gokudera x Haru)

-¿Así que "Hayato"? ¿Desde cuándo lo llamas por su nombre? -dijo sarcástica y divertida Hana.

-Hahiiii!-soltó Haru al darse cuenta de lo que había hecho y todas comenzaron a reír.

-Y tú Hana, no nos has dicho para quien es tu chocolate- menciono Kyoko.

-Pues…-la mencionada tomo su caja, la cual tenía un listón amarillo- Es un secreto- termino, para luego voltear la cabeza ocultando el sonrojo. (N/A: Naaa…todas sabemos para quien es)

-Eres malvada Hana- dijeron las demás al unísono haciendo un puchero.

-Oh, mira la hora, se te va a hacer tarde para la escuela I-pin- Hana trato de cambiar el tema.

-¡No puede ser, tienes razón!, ya me retiro, gracias por todo, nos vemos después- se despidió la china mientras corría a la puerta.

-¡Suerte!- la alentaron.

-¡Suerte a ustedes también!- dijo mientras tomaba su portafolio y salía.

I-pin corrió un buen tramo hasta la escuela, por suerte llego a tiempo, se dirigió a su aula dispuesta a entregarle su chocolate a Lambo, pero, cuando llego vio una escena que la hizo sentirse rara, había muchas chicas alrededor del italiano, demasiadas para el poco tiempo que el llevaba en la escuela

-Bovino-san, por favor acepte mi chocolate- le decía una de las tantas chicas que se encontraban en fila.

- Muchas gracias mi pequeña, con gusto acepto tu presente- le contestaba el chico para luego besarle la mano.

Al ver esto, la chica de las trenzas apretó su caja contra su pecho, para luego guardarla cuidadosamente en su mochila otra vez, presenciar eso la había dejado con un mal sabor de boca, pero, aun así se armó de valor para entrar al aula y sentarse en su pupitre, preparando las cosas para la clase, y también ignorando inconscientemente a los chicos que se le insinuaban tratando de recibir un chocolate por parte de la china, cosa que obviamente ninguno de ellos consiguió.

Las clases terminaron, trato de entregarle el chocolate otra vez, pero, se aterro y salió corriendo, paso el tiempo y salió de su escondite, al caminar por los pasillos tropezó con alguien.

-Ha, lo siento mucho.

-No te preocupes, solo ten más cuidado-respondió mientras se levantaba- ¿I-pin?

-¿Momo-chan?, ¿sigues en la escuela?

- Como puedes ver, por cierto, Bovino-san te está buscando- al oír esto I-pin bajo la mirada- ¿Qué llevas allí? ¿Es un chocolate?

La china asintió- Es el chocolate para Lambo, pero, no he podido entregárselo.

-Pues qué esperas, él está por allá-señalo hacia el patio donde se veía un gran grupo de gente.

-Gracias Momo-chan-dijo para luego darse la vuelta y salir corriendo.

-Espera I-pin ¡Vas en la dirección contraria!-trato de advertir pero fue ignorada.

*Fin del Flash back*

Lo había estado evitando todo el día, incluso cuando se lo encontró cuando llevaba el ramen al tío Kawahira, se sentía extraña, estaba triste, pero a la vez enojada con él, I-pin no comprendía lo que le estaba pasando.

-Si te quedas mucho tiempo aquí afuera te vas a enfermar- le dijo una voz, al escucharla I-pin se levantó del columpio.

-¡Lambo!-dijo la chica para después bajar la cabeza- ¿Cómo es que me encontraste?

-Fácil, solías venir aquí cuando niña, cuando te hartabas de que te molestara todo el día y querías estar sola- respondió un poco triste el bovino y termino de llegar frente a ella.

-No tienes por qué decirlo de esa manera-contesto mientras hacia su característico ademan con la mano- Pero…-se armó de valor- Toma, Lambo feliz día de San Valentín, gracias por ser mi amigo- dijo sonriendo mientras le tendía el chocolate. Lambo se sorprendió y abrió lo más que pudo el ojo que estaba ya abierto.

-Muchas gracias I-pin –sonrió a mas no poder para luego tomar el chocolate – ya había pensado que no recibiría nada tuyo hoy.

-Aun así debes de tener muchos- se le escapó a la chica, con un tono decaído.

-La verdad sí, pero, este es el chocolate por obligación de mi mejor amiga, así que es especial-contesto un poco galante, pero más que nada, aliviado y natural.

A ambos se les había retorcido algo en el pecho al escuchar la palabra "amigo" pronunciada por el otro, pero trataron de ignorarlo.

-Por cierto-rompió el silencio el guardián, metió su mano en el bolsillo y volteo a la luna, provocando que la china también lo hiciera- en Japón, es una tradición que hoy las chicas les regalen chocolates a los chicos que les importan, pero- volvió su mirada a I-pin y esta hizo lo mismo, así, sus ojos se encontraron- en Italia y el resto del mundo, hoy es un día donde los chicos les dan obsequios a las chicas que son importantes para ellos.

Al decir esto, saco su mano del bolsillo, la cual sujetaba una delgada cadena de oro con una pequeña piedra roja en el centro.

-Feliz día I-pin- luego puso el collar en las pequeñas manos de la chica.

-L-lambo, muchas gracias, no tenías que molestarte-contesto con una gran sonrisa.

-¿Quieres que te la ponga?-cuestiono el chico, I-pin solo asintió, para luego extenderle el collar y apartar sus trenzas hacia un lado, permitiendo que lambo rodeara su cuello con la cadena y la abrochara cuidadosamente.


¿Querían beso?... ¡Pues todavía no!, estos cabeza dura siguen insistiendo en ser "solo amigos".

¿Qué les pareció este capítulo?, ya saben que las escenas rosas no son lo mío, así que disculpen, ¿Nadie tiene algún consejo para mí en ese aspecto?, bueno, en ese y otros, recuerden que soy una nob.

Espero que les gustara, sufrí mucho haciéndolo ya que casi todo el capítulo es cursi, tuve que rescribirlo 2 veces porque mi Imuto-chan (la pobre encargada de corregir las escenas románticas), dijo que le faltaba ese "algo" de este tipo de historias.

Ustedes digan si me quedo bien o no, opiniones, consejos, críticas constructivas, patadas al estilo Kung-fu panda, todo se acepta. Hasta la próxima Sayonara mina-san.