Pasaron horas en las cuales Hermione pensaba que se iba a volver loca encerrada en esa habitación. No tenia más nada que hacer, por lo tanto se la pasaba todo el día mirando por la ventana. Solo se detuvo cuando los elfos domésticos le trajeron el desayuno y el almuerzo. No sabía si era por el hambre atroz que tenía, o si era porque llevaba tantos días sin una comida decente, pero todo fue celestialmente delicioso.
Se había bañado y permaneció un buen rato en la bañera. Era muy relajante estar allí por fin, solo disfrutando las sensaciones que el agua caliente y los olores le producían. Quería quedarse allí durante horas pero el miedo de que Voldemort volviera a entrar de repente en la habitación la obligó a resignarse y salir de la bañera.
Se sorprendió cuando encontró un armario lleno de todo tipo de ropa. Tenía que admitir que tenía muchas comodidades en aquel lugar. Se vistió con unos simples vaqueros y una chaqueta. Ya se estaba acercando la noche y la habitación se volvía cada vez más fría.
Se aproximó hasta la gran ventana y miró con tristeza como el cielo se iba oscureciendo poco a poco. Nunca había notada la belleza de ver un ocaso. Sería que cuando se era libre se desperdiciaban momentos como aquellos. Pero cuando eras la prisionera de alguien, hacía que disfrutaras la perfección de la naturaleza, porque quizás sería la última vez que la vieras. Y, aunque Voldemort le dijera que no pensaba matarla, ella lo dudaba. Innegablemente lo haría algún día.
Tocaron a la puerta. Hermione volteó. No tenía idea quien pudiera ser, y aunque quisiera no podía abrir la puerta. Dio unos pasos a su dirección con cautela y ésta se abrió de pronto.
- Buenas noches, pequeña bruja- saludó Voldemort mientras cerraba la puerta tras de sí.
-¿Ahora si tocas la puerta?- preguntó Hermione mientras iba retrocediendo poco a poco para que él no lo notara.
- Cuando me provoca lo hago. Si no, entro y ya. ¿Tengo que pedirle permiso a alguien?-Preguntó Voldemort con tranquilidad
- Bueno… quizás a quien se encuentre del otro lado. O sea YO-
- Primero el YO no existe, pequeña. Porque tú eres MÍA ahora. No tienes ninguna autoridad sobre ti misma- respondió Voldemort en voz baja
Hermione quería estrangularlo pero contuvo sus ansias y preguntó – ¿A qué has venido?
-¿No te alegra verme?-
-Por mi bienestar, obviaré la respuesta que quiero darte- le contestó Hermione
Voldemort se le acercó hasta que estuvo a unos escasos centímetros de su cuerpo - Ya vas aprendiendo. Así me gusta-
Hermione tenía el terrible impulso de alejarse de aquel hombre, pero se contuvo. No quería mostrar el miedo que sentía cada vez que estaba cerca de él. El recuerdo de la maldición cruciatus hacía que se estremeciera.
- Mira lo que te traje. No estoy feliz. Pero te lo prometí- dijo sacando de su túnica una varita mágica. Se la tendió a la Hermione que estiró su mano y la tomó totalmente asombrada. Ella no creía que de verdad él le diera una varita para que pudiera defenderse e incluso atacarlo.
-¿Por qué me la has dado?- preguntó
Voldemort levantó una ceja- Tu me la pediste-
- Si, lo sé, pero… no imaginé que de verdad me la dieras. Pensé que mentías-
Voldemort rió- ¿Por qué te mentiría? ¿Crees que eres una gran amenaza para mí porque tienes una varita? Sabía que tendrías una falsa esperanza, por eso quiero que salgas conmigo y te mostraré que no harás mucha diferencia-
Hermione lo oía pero no lo miraba a la cara sino a la varita entre sus dedos. Era verdad, ella pensaba que podría matar a Voldemort y huir. Pero que estúpido pensamiento. Debía ver la realidad; jamás podría vencerlo. Y realmente dudaba que pudiera salir de aquella habitación. Era evidente que si existiera esa posibilidad Voldemort no le hubiese dado la herramienta que la ayudara a hacerlo.
Sintió unos fríos dedos tomarla de la barbilla y levantar su vista. Conectó su mirada con los brillantes ojos de Voldemort. El hombre sonreía.
- Todo lo que piensas es cierto, pequeña bruja-
Hermione intento zafarse del toque de Voldemort, pero el mago aferró con más fuerza sus dedos sobre su barbilla – ¡Quieta!-
Los rojos ojos de Voldemort estaba posados sobre los del Hermione con tanta intensidad que ésta se asustó. Voldemort ya no sonreía y su mirada era diferente. No sabía cómo explicarlo. Era como si tratara de provocarle algo a ella. Conseguir que algún sentimiento saliera a la luz. Y para horror de Hermione parecía que lo estaba logrando.
La situación era aterradora. Voldemort aún la mantenía sujeta y Hermione ya no trataba de alejarse. Un miedo espantoso empezaba a aparecer en su corazón. De repente fue como si alguien le hubiese prendido un foco en su cerebro. Se dio cuenta en la situación que se encontraba, la gravedad de toda la realidad que estaba sucediendo. Algo que Voldemort quería que ella entendiera.
Ella solo quería morir. Él jamás se lo concedería. Estaba a su merced completamente. Él tenía tanta razón. Hermione no sabía porque o cómo. Pero un sentimiento de total desesperación se apoderó de ella y sin poder contenerse empezó a llorar. Las lágrimas corrían con total libertad por sus mejillas hasta mojar la mano de Voldemort.
Éste parecía bastante satisfecho. En su cara había aparecido una pequeña sonrisa mientras observaba a la chica frente suyo desmoronarse como él había querido. Soltó la barbilla de Hermione y con sus dedos le limpió las lágrimas.
-Bien, pequeña. Vamos progresando-
Hermione ni siquiera había entendido que había sucedido, pero nada le sorprendía. Voldemort había causado todas esas sensaciones negativas y por fin, como él mismo lo había dicho, la quebraría. Y hasta ahora ella no entendía el significado de esas palabras. Voldemort quería destruir su voluntad, su fortaleza. Y para lograrlo, en ocasiones le daba pequeñas fuentes de posibles esperanzas para luego destruirlas.
Quería a una Hermione sumisa, a sus órdenes. Que olvidara todo su pasado y se resignara. Hermione había prometido luchar y no dejarse vencer. Pero ya no estaba segura si podría lograrlo. Voldemort tenía tanto tiempo de sobra para intentarlo y ella no tenía nada que la ayudara de apoyo o impulso para luchar contra la oscuridad que se le avecinaba. Solo bastó unos minutos para que Voldemort lograra que ella llorara frente a él.
Salió de sus pensamientos. No quería centrase en eso mientras él estaba mirándola. Todavía tenía la varita en su mano y sin embargo no lo había atacado. Eso la perturbó.
- ¿Te sucede algo mi pequeña bruja?- preguntó Voldemort con una falsa preocupación.
- No… solo pienso en un buen hechizo para acabar contigo-
Voldemort sonrió de nuevo- Entonces sigue pensando. ¿No quieres salir conmigo?- preguntó
Hermione le devolvió la mirada- ¿Salir a dónde?
-Ayer te dije que quería que diéramos un pequeño paseo. Me imagino que estar enclaustrada aquí no es muy agradable. Y como sabes, yo sí cuido de mis pertenencias-
Hermione suspiró – Si, me gustaría salir, no contigo, pero como no tengo opción-
Voldemort sonrió y pasó el dorso de su mano por la cara de Hermione llevándose todo rastro de lágrimas que habían quedado.
- Debes salir conmigo porque afuera hay muchos peligros y yo te voy a proteger de ellos-
Hermione lo miró. La sorpresa reflejada en su mirada hizo que Voldemort riera en voz baja.
- Tú, eres mi principal peligro. Quien sabe tus intenciones conmigo. Y me quieres proteger de los riesgos de afuera. Que irónico-
- Si tú lo dices. De igual manera irás conmigo. No quiero que intentes escapar-
- Bien- aceptó Hermione con pesar. Pero por lo menos tendría la posibilidad de salir de esa mansión aunque fuera con Voldemort a su lado.
Voldemort avanzó hacia la puerta, la abrió y le ordenó a Hermione salir. Ésta se encontró de nuevo con los oscuros pasillos mientras Voldemort cerraba la puerta de su habitación. Éste la tomo del brazo con una delicadeza poco usual y la obligó a caminar a su lado. Con una última mirada hacia la puerta que había dejado atrás, Hermione caminó con el hombre hacia afuera de la oscuridad de la mansión
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REPITO NUEVAMENTE GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE AGREGARON ESTE FIC A SUS FAVORITOS! :) AL IGUAL QUE AGRADEZCO LOS COMENTARIOS. ME LLENAN DE INSPIRACION PARA CONTINUAR.
RECUERDEN LOS REVIEWS SON MI PAGA. HASTA EL QUINTO! ;)
