Los derechos de los personajes están reservados a la creadora de ellos, Akira Amano. Lo único original de la historia es la trama y como se desarrolla.
Observando los anillos como si su mera existencia le ofendiera no era la forma que quería pasar la mañana en su habitación, si le preguntaban esperaba al menos pasarla tranquila con su hijo de compras en el centro comercial gastando todo el dinero que su "amado" marido le enviaba. Pero con la tan agradable sorpresa que recibió justo ayer no se sentía segura ni de su sombra.
Apenas se levantó empezó a hacer flexiones simples, calentando su cuerpo para luego seguir con quince abdominales y algunas sesiones de planchas y lagartijas. No tenía ninguna pesa cerca, tampoco botellas de plástico que pudiera reciclar llenándolas de piedras. Lo único pesado que tenía cerca era la cama y no sabía si hacer pesas con una cama de dos plazas sería considerado bueno recién salida del hospital. Fue a bañarse entre jadeos por el cansancio cuando se topó con la mota de cabellos rebeldes de su hijo, Tsuna estaba caminando en un estado somnoliento cuando chocó con ella al salir del baño, no hizo ademan de querer moverse; tan solo se quedó ahí. Con su rostro recargado sobre su vientre plano. Entre risas de ternura tomó en sus brazos al niño y bajo las escaleras con él hasta la planta de abajo, luego podría bañarse, lo mejor sería al menos dejar a Tsunayoshi tomando desayuno mientras ella lo hacía.
Tuvo que calentar las sobras de la pizza de anoche en la estufa, no tenían nada más que comer y era demasiado temprano para que las tiendas estuvieran abiertas. Por ahora tendría que conformarse con lo que tenían, además. No era como que Tsuna objetara mucho contra desayunar comida rápida.
Luego de bañarse los dos y ayudar a Tsuna a vestirse decidió que lo mejor sería ir a comprar las cosas para el almuerzo y el resto de la semana. Eran las doce de la tarde, todas las tiendas debían estar atendiendo a sus clientes a esta hora.
Recogió su cabello en un improvisado peinado, un recogido medio desordenado. Nunca le gusto cepillarse el cabello, y tenerlo tan largo la ponía nerviosa. Pero no quería cortarlo porque le gustaba tener el cabello largo en ocasiones, en fin. Su melena estaba algo controlada y estaba a la par con lo anti gravitacional que era la propia melena de su hijo.
Lo que más necesitaban seria lo que comprarían primero, lo que significaba que debían ir a la calle comercial de Namimori.
Todo era tan llamativo y ruidoso, Tsuna quería ir a todos los puestos a saludar a los vecinos que le regalaban algunos dulces de vez en cuando. Obviamente tenía que tomarlos en su lugar e ir dándole de a poco, no podía dejar que tuviera un subidón de azúcar de la nada cuando solamente habían comprado los tomates y fresas que vendía la abuela Sasagawa.
Pasaron a comprar unas croquetas para el camino mientras Tsuna le decía que era lo que quería almorzar para así aprovechar de buscar los ingredientes necesarios. Casi dos horas más tarde estaban llenos de bolsas ambos, Tsuna llevaba las más livianas para que no se esforzará mucho, aunque podía ver como intentaba hacer como si las tres bolsas de verduras pequeñas que llevaba no hacían suficiente peso para cansarlo. Mientras tanto ella se llevaba las carnes rojas y blancas, algo de pescado y las verduras más pesadas, o sí, y el lote de arroz que la abuela Yamaguchi les dio cuando se enteró que habían salido del hospital recuperados. Aprovechó además de comprar un libro de recetas de cocina que le servirían bastante.
Ya en casa se alisto para empezar a cocinar, se puso su delantal y modifico otro más que tenía para dárselo su fiel ayudante, quien estaba tan decidido como ella a picar el pimiento verde que puso delante suyo.
—Debes tener cuidado —advirtió, enseñándole a manejar el cuchillo con sus manitas debajo de las suyas.
—Si mami.
Media hora más tarde tenía todo listo y cociendo, las verduras que dejo que Tsuna picara serian lo que condimentarían la carne de cerdo y el arroz estaba casi listo en la máquina. Solo quedaba terminar la sopa miso y poner la mesa. El libro de recetas descansaba junto al refrigerador donde Tsunayoshi intentaba leer la página donde estaba dibujado un helado con un brownie de chocolate.
Estaba terminando de acomodar los individuales y los platos cuando tocaron el timbre de la puerta, solo tuvo que mirar a Tsuna para que este entendiera y se fuera a esconder en una de las habitaciones de la primera planta. Tomó un cuchillo de la cocina y despacio se movilizo hasta la puerta, donde solo abrió un poco para ver de quien se trataba. Llevándose la sorpresa de su vida cuando una máscara se posó frente a ella.
—Kawahira —Susurró casi sin aliento por el susto. La máscara no dejaba que viera el rostro de quien la llevaba, pero la forma en que tensó sus hombros le advirtieron que no esperaba el reconocimiento de su persona.
—¿Podemos hablar en privado, Nana?
Tenía todas las ganas de cerrarle la puerta en la cara al bastardo manipulador del humanoide que estaba frente suyo, pero sabía que luego se arrepentiría de estar en el lado malo del varón. Lo mejor sería seguir con su juego y ver hasta donde llegara el hombre.
—Adelante, pasa.
[1] Mi pequeño headcanon es que la razón por la que Ryohei es tan gritón es porque creció con su abuela vendiendo en el mercado libre, estan tan llenos de vida y los gritos se escuchan por todos lados (*´▽`*)
A/N: Se suponía que publicaría el capitulo hace dos días, pero se me fue y cuando me di cuenta tenía que revisarlo por ultima vez. Entre tanto atareo se me fue el tiempo y por eso lo publico a esta hora, ¡lo siento! m(_ _)m prometo se más puntual para la proxima. Gracias por los comentarios, los responderé apenas pueda luego de postear el capitulo. Bye bye~
Si te gusto o si no lo hizo, ¿Qué tal si lo expresas con un comentario? ¡Hasta luego! (´・ᴗ・ ` )
