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Los personajes pertenecen a S.M. La historia es de mi creación y no permito publicaciones de ella sin autorización.
Historia Edward/Bella.
Todos humanos.
Contada por Bella.
Contiene escenas 18+ (La lectura queda bajo su responsabilidad. Luego no digan que no se les advirtió.)
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UN INTRUSO EN LA COCINA
CAPÍTULO 4
¡ESTO ES LA GUERRA!
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Escucho algo, no, de seguro estoy soñando. Me acurruco más contra Edward. ¡Momento! Eso sí que lo escuché. Es un golpecito sordo y más o menos constante. Abro un poco los ojos y frunzo en ceño. ¡Es el intruso!
—Edward —murmuro empujándolo con mis pompis—. Edward.
Refunfuña cosas ininteligibles por unos segundos. Espera, ya no escucho nada. Suspiro. Tal vez sea mejor que intente dormir de nuevo…
¡Ahí está! ¡El ruido de nuevo! ¡Esa cosa está escarbando en mi cocina! Empujo a Edward más fuerte.
—¡Edward!
—¿Qué? —dice con voz adormilada y ronca.
—El ratón.
—¿Eh?
—Escucha, amor. El ratón. —Siento su cuerpo tenso y alerta a mi espalda. Giro el rostro y alcanzo a ver con la luz que se cuela por la ventana que tiene los ojos entrecerrados.
—Ese maldito ratón acaba de gritar guerra… ¡Y esta es tu casa! —dice en el mismo tono que en la película 300. Sonrío. Edward es y será siempre mi héroe.
Se pone de pie, enciende la lámpara del buró y se pone su bóxer. Toma una linterna del armario, saca mi gran paraguas negro y sale sigilosamente de la habitación.
¿Me quedo? ¿Lo sigo? ¿¡Qué hago!?
La curiosidad mató al gato…, pero murió sabiendo. Me pongo de pie, busco mi ropa interior y me pongo la camisa de Edward. Doy un pasito hacia la puerta, doy dos, luego tres. Lo sé, soy lenta, pero, ¿qué quieres que haga? Con un ataque de pánico a punto de estallar ante la posibilidad de enfrentarme al causante de mi más grande y estúpida fobia, no puedo —ni quiero— ser rápida.
Escucho ruido, ¡oh por Dios! ¡Escucho ruido!
Tú y yo entrecerramos los ojos con una mueca sarcástica, ¿verdad? ¿Lo hicimos al mismo tiempo? No me doy en la frente por miedo a hacer más ruido del estrictamente necesario. Lo que escuché es Edward, ¡duh!
Veo la luz de la linterna centelleando de un lugar a otro, cuando Edward me descubre en medio de la oscuridad hace un ruido parecido a un ladrido ahogado. Se me escapa una risita, él frunce la cara y pone un dedo sobre sus labios indicándome que guarde silencio; hago como que cierro con candado mi boca y me quedo muy quieta en mi lugar.
Edward sigue iluminando la cocina de un lugar a otro, abre estantes, cajones y puertas golpeando de vez en cuando con la punta del paraguas. ¡Qué escándalo! ¿No se suponía que no debía hacer ruido?
—¡Ahí estás! —grita Edward de repente.
Doy un brinco al sofá, grito una sola vez y enciendo la luz de la sala. Edward tiene el paraguas como si fuera un palo de golf y lo mueve tan rápido que no alcanzo a ver si golpeó algo o no, pero justo en ese momento se abalanza sobre la barra, un jarrón nuevo cae ¡No! ¡Mi hermoso jarrón no!
—¡Dale duro, Edward! —bramo enfurecida. Él da un par de gritos de guerra y sigue golpeando y dejando caer una que otra cosa. Espero que mi amada cocina sobreviva a la contienda—. ¡Así! ¡Duro! ¡Más duro, Edward! ¡Ya casi lo tienes! ¡Dale! ¡Dale! ¡Así!
Ocurre lo que menos esperábamos. El estúpido paraguas se abre de golpe y lanza un proyectil…, directo a…, mí.
¡No! ¡El mugroso roedor estaba volando! ¡Directo a mí! ¡A mí!
Doy un brinco al piso, pero tengo la sensación de que me ha caído sobre la cabeza, no sé si lo imagino por el terror que le tengo o si en verdad está ahí. Pero, por si las dudas, entraré en pánico.
—¡Edward! ¡Sácalo! ¡No! ¡Ah! ¡Quítalo! ¡Quítalo! ¡Quítamelo!
Edward está a mi lado en un segundo, manoteando en todas direcciones, yo me pongo a girar sobre mi eje y ahora escucho un sonido grave similar al claxon de los transportes de carga. En uno de mis giros enredo los pies de Edward, al mismo tiempo le doy un fuerte golpe en la frente con la palma abierta, si no doy un brinco a un lado en el último segundo, me lleva de corbata con él. Edward cae como un tronco en medio de la sala y el caos termina. De momento.
¡Mi amor!
Me hinco a su lado y acaricio su rostro una y otra vez.
—¡Isabella! —Quiere llamar inmediatamente mi atención, no es muy habitual en él llamarme por mi nombre.
—¿¡Qué!?
—¡Deja de gritar como burro zombi con pulmonía! El maldito ratón corrió a su escondite —dice sobándose la frente.
¿Entonces el tráiler con el escape descompuesto era yo? ¡Diablos!
—Lo siento. —¿Qué? Es lo único que se me ocurre decir. Y sí, estoy roja como un tomate—. Mi amor, ¿estás bien?
—Eso creo —dice incorporándose con cuidado.
Lo beso en las mejillas, la frente, los ojos y los labios con mucho cuidado.
—Eres mi héroe —murmuro viéndolo con amor. Ya sabías que lo amo, ¿no?
—Un héroe fracasado. —Ouw, hace un pucherito. Coso lindo, hermoso, precioso de mí.
—Mío. —Si quieres no veas, pero justo en este momento me alzo en puntas y lo beso despacio.
Suspiro, me derrito. Es tan dulce y tan…, él.
Nos vamos a la habitación, aún podemos dormir un par de horas antes de levantarnos para ir a trabajar.
El marcador al final del día queda de la siguiente manera:
Intruso Cagón: 2
Edward y Bella: 0
Pronto será distinto.
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Hola!
¿Cómo ven esta "primera batalla"?
Gracias por el apoyo!
Aquí les dejo éste nuevo cap, cortito! (Así es en el intruso)
¿Qué les pareció?
Gracias por leer!
Besos de bombón
