Me estoy tardando más de lo normal con esta historia :( pero estoy decidida a terminarla :D
Gracias por leer :3 cualquier comentario será bien recibido
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Karamatsu corría entre los arboles tratando de llegar lo más rápido posible al pueblo, los gritos seguían escuchándose por todo el bosque pero sentía que mientras más corría más se adentraba en la frondosa arboleda. Desesperado miró hacia todos lados tratando de buscar una señal que le dijera que estaba yendo por buen camino pero lo único que podía apreciar era los troncos de los arboles ennegrecidos por la poca iluminación de la noche. Por un instante el reflejo de unas luces lo cegó momentáneamente y con la corazonada latiendo en su pecho corrió hacia donde creía provenían los destellos.
- ¡Es él! – escuchó el grito de una mujer cuando estuvo por fin fuera de la arboleda. – es el hombre que vi en el bosque teniendo sexo con un demonio
- ¡Monstruo! – corearon algunos. - ¡Brujería! ¡Satanismo! ¡Sodomita!
- ¿No es el Padre Karamatsu? – cuchicheaban otros. – sí, es él.
- Qué vergüenza – apuntaban los demás – una total deshonra para la iglesia.
En menos tiempo del que pensó se encontró rodeado por muchas personas armadas con antorchas y tridentes ¿Qué diablos estaba pasando? Se preguntó el de ojos azules mientras retrocedía con cierto temor en la mirada. Todas y cada una de las personas que salvó tiempo atrás estaban ahora acusándolo de sodomía y satanismo, que si bien no era del todo falso, no podía creer que alguien lo hubiera descubierto junto a Osomatsu, solo esperaba que al impulsivo demonio no se le ocurriera aparecerse en esos momentos pues ahí si no sabría cómo negar las acusaciones que le habían infundado.
- Hasta que nos honra con su presencia Padre Matsuno – una gélida voz a sus espaldas lo puso en alerta. El Cardenal Atsushi era conocido por todos como una persona fría y calculadora que no sentía piedad por nada. – si es tan amable de acompañarme.
- Yo no… - El castaño lo mando a callar con un simple movimiento de manos, había llegado junto con varios hombres que lo apresaron y lo encaminaron hacia una enorme carroza con los gritos y burlas de todos los pueblerinos de fondo. Karamatsu jamás se había sentido tan humillado en toda su vida.
Atsushi se subió junto a él en la carroza y dio la orden de avanzar; durante todo el trayecto Karamatsu estuvo más tenso que la cuerda de un arco, muchas preguntas atacaban su mente y mientras más tiempo pasaba encerrado con el Cardenal en ese pequeño espacio más nervioso de ponía ¿Dónde estaba Osomatsu? ¿Cómo los habían descubierto? ¿Cuál era el motivo de mandar a uno de los altos mandos de la iglesia por él? ¿A dónde lo llevaban? Se removió incomodo en el asiento mientras miraba por la ventana, lo único que se apreciaba en el exterior era la inmensa oscuridad que las sombras de los arboles le proporcionaban al bosque, no era una vista para nada agradable.
- Debe estar confundido y asustado Padre Matsuno – hablo al fin el Cardenal, Karamatsu lo miro atentamente. – hemos recibido informes un tanto… anormales de su comportamiento.
- ¿Anormales? – la sola palabra se sentía pesada en su boca. - ¿De qué está hablando? Yo jamás di pauta a comportamientos de ese tipo, siempre cumplí con mi deber como Padre de la iglesia a la que fui consagrado y…
- Lo sabemos Padre Matsuno – el castaño se veía harto de tanta palabrería – si es inocente, como usted dice, entonces no tiene nada que temer
- ¿A dónde me llevan? – preguntó con un hilo de voz, tenía un mal presentimiento de todo aquello.
- Iremos a que limpie su nombre en el Santo tribunal eclesiástico de la Inquisición.
¿Qué…?
El infierno permanecía exactamente igual a como Osomatsu lo recordaba, gritos de agonía y terror en su más puro esplendor, fuego y pestilencia abundante por todos los rincones, almas siendo torturadas hasta límites inimaginables e inaguantables, lo de siempre. Tougo caminaba a su lado sin perder de vista las expresiones del joven demonio, tenía una sorpresa especial reservada solo para él y ya podía saborear el momento y la reacción que Osomatsu pondría. Entraron por la enorme puerta principal del tribunal infernal mientras eran observados por miles de ojos expectantes, todos los demonios, líderes, Condes y Duques infernales se encontraban en la enorme estancia a la espera del juicio.
- No puedo creer que volvamos a hacer esto – masculló molesto Ichimatsu desde su asiento junto a Akumatsu quien solo veía todo de manera burlona – Maldito Tougo y su maldita obsesión por Osomatsu.
- Hay que darle crédito por su perseverancia – se burló Akumatsu - ¡A callar malditas escorias que el juicio va a comenzar!
La enorme estancia quedo en completo silencio ante la orden del tercer Juez; Tougo encamino al de rojo hasta ponerlo en el centro de la sala para después tomar su asiento correspondiente entre los demás Jueces. Ichimatsu miro al de rojo con cierta pena, odiaba todo el procedimiento de los juicios en el infierno y peor aún tener que retomar un caso que ya se había dado por cerrado pero la influencia de Tougo en el infierno alcanzaba límites insospechables y es por ello que nadie podía contradecirle cuando hacía algo.
- Osomatsu, anterior líder de cinco círculos infernales y comandante de varias legiones de poderosos demonios se le acusa de confraternizar con el enemigo, de asesinar a hermanos de nuestra propia raza y de ir contra las leyes impuestas por los antiguos – el de rojo escuchaba sin interés realmente, ya habia pasado por eso antes y tener que soportarlo de nuevo solo le daba flojera. – es por ello que ahora, en vista de que la vez anterior huiste cuando se te impuso la pena, quedaras bajo la jurisdicción del primer Juez del infierno, Tougo.
Asi que esto era lo que estabas tramando, maldito viejo. Pensó molesto el demonio, no importaba realmente, escapo una vez y podría volver a hacerlo, lo único que le importaba en esos momentos era saber si Karamatsu se encontraba bien.
- ¿Tienes algo que decir en tu defensa? – Termino Ichimatsu por mera formalidad, sabía que no importaba lo que Osomatsu dijera no habría poder sobre esta tierra que lo ayudara a escaparse de Tougo.
- Como si realmente importara lo que yo tuviera que decir. – Miro con odio al primer Juez quien solo le devolvió una sonrisa cínica
- Pero primero… - se levantó Tougo de repente chasqueando los dedos y haciendo que un enorme espejo apareciera en el centro del tribunal a la vista de todos. – quiero mostrarle algo a mi nuevo sirviente, una vista única y especialmente hecha para él.
Osomatsu sintió un escalofrió de nuevo por todo el cuerpo y supo que nada bueno podía salir de todo ello. El espejo se ilumino por unos segundos antes de mostrar la figura de Karamatsu esposado y con varios golpes en su rostro. El de rojo se abalanzó sobre el Juez pero antes de llegar siquiera a mitad de camino unas manos lo apresaron y lo mandaron de nuevo al centro de la sala obligándolo a seguir viendo lo que estaba pasando el espejo. Karamatsu se encontraba, al parecer, en un pequeño recinto solo iluminado por la luz de unas velas; tenía dos soldados, uno de cada lado, vigilando que no se moviera y al frente estaba un anciano detrás de un escritorio escribiendo, al parecer, algo sobre un pergamino.
- Intentémoslo de nuevo Padre Matsuno – comenzó con voz cansada el anciano – usted es acusado de crímenes muy graves para la santa iglesia los cuales mencionare a continuación…
Osomatsu tragó saliva y apretó los dientes cuando vio el ligero temblor que ataco el cuerpo de Karamatsu.
- Herejía, satanismo, brujería y actos de blasfemia en nombre del Santo oficio y por sobre todo sodomía con un demonio en un aquelarre – Karamatsu tenía los ojos tan abiertos que estaba seguro que se le saldrían de las cuencas ¿En qué momento había hecho todo aquello? – ¿Tienes algo que decir en tu defensa?
- Yo jamás…
- Le recuerdo que está bajo juramente divino Padre Matsuno – el de azul lo miro indignado. – entonces ¿Niega todas y cada una de las acusaciones que le han hecho a su persona?
- ¡Por supuesto que las niego! – su exaltación hizo que los guardias lo tomaran de ambos brazos impidiéndole moverse. – ¡Suéltenme!
- Entonces ¿Niega también conocer a un tal Osomatsu? – ambos, tanto demonio como Padre, abrieron los ojos con miedo. El anciano solo sonrió como si disfrutara todo lo que estaba pasando. – una reacción vale más que sus palabras vacías Padre Matsuno. Su juicio se llevara a cabo dentro de dos días en la plaza pública, mientras tanto lo mantendremos en una de las celdas para los condenados. Pueden llevárselo.
Karamatsu trato de hablar de nuevo pero uno de los guardias le coloco una mordaza en la boca mientras lo arrastraban fuera de la habitación. Osomatsu veía todo aquello con fuego en los ojos y los músculos tensos, no podía permitir que quemaran a Karamatsu en una hoguera frente a miles de personas enfermas que solo disfrutaban de ver el dolor ajeno; se removió violentamente tratando de soltarse de sus amarres mientras despotricaba insultos en todas las lenguas que conocía hacia Tougo pero el Juez solo lo miraba divertido.
- Llévenlo también a una celda – ordeno a uno de los demonios de su ejército. – su castigo apenas está empezando.
Ichimatsu observaba todo con el mismo rostro estoico de siempre pero por dentro no podía evitar sentir preocupación por quien en su vida pasada fuera su hermano mayor…
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hasta el proximo cap! :D
