Hola a todas espero que les haya gustado el capitulo, qui les traigo otro
disfrútenlo.
Era una hermosa tarde en la ciudad de Tokyo, los pájaros cantaban, personas pasando en las calles adultos, niños y adolescentes caminando acompañada o prefieren estar solas para pasar buen fin de semana en el karaoke, en el centro comercial o en el cine.
En una cancha no muy colorida, una persona de facciones voluptuosas estaba jugaba sola sin nadie quien la moleste, si, esa persona no era nada más que nuestra bella Kagami Taiga que dio un increíble salto lanzando el balón directo a la canasta encestando, rápidamente ella atrapa el balón ágilmente y comienza a rebotarlo, lucia muy animada como si fuera una niña de 9 años que acaba de encontrar un juguete que llamo su atención. Su largo cabello rojo oscuro lo tenía suelto dándole un toque coqueto y más con lo que llevaba puesto este domingo, ella llevaba puesto una blusa fresca color naranja fuego estampado con flores de cualquier diseño de tiras delgadas con escote de corazón resaltando su enorme pecho que rebotaba por los rápidos movimientos que hacia la rubí, unos jeans claros y para finalizar unas sandalia del mismo color que su blusa y que tienen un leve tacón alto, se veía muy hermosa.
La pelirroja no ha dejado de sonreír desde saber lo ocurrió aquel viernes, al saber de qué la Generación de los Milagros eran muy fuerte, no ha dejado de sonreír desde entonces, le emociona mucho en tener que enfrentárseles hasta quería que ese día llegara. Mientras que ella continuaba jugando en su mente recuerda sus palabras y las palabras de Kuroko en esa noche.
"¿Qué tan fuerte es la Generación de los Milagros? Sí yo me enfrento a ellos ahora ¿Cómo crees que terminaría un Uno contra Uno?"
"Serías destruida inmediatamente, Kagami-chan. Lo siento, pero es la verdad. Los cinco prodigios han ido cada uno a estudiar en diferentes escuelas."
"Ya lo decidí.Aplastaré a todos ellos, y voy a convertirme en la mejor Jugadora de Baloncesto de todo Japón."
La felina dio un salto haciendo que encestara, su sonrisa de gatita aún no se quitaba de su rostro por la emoción que tenía, sus ojos brillaban de ansiedad dio un suspiro y sujeta de nuevo el balón (que reboto hacia ella), aun en su mente recordaba las palabras de su ya ahora sombra.
"Yo también me he decidido. Yo seré la sombra de tú luz Kagami-chan, y te haré la mejor jugadora de todo Japón"
Taiga corría a la canasta mientras con su mano derecha rebotaba el balón.- "¡Oh, cielos!" "Estoy tan emocionada que no puedo detenerme." – Pensó en su mente al llegar media mitad de la canasta dio un salto lanzando el balón directo al aro.- "No me importa si no es un partido oficial." "¡Yo solo quiero jugar!" – Exclamo en sus pensamientos mientras veía como el balón entraba al aro.- Si- -Grito alzando sus brazos de alegría.
Pueda que no se ha dado cuenta, pero… algunos hombres y niños de edad de 10 o 13 años que pasaban a la plaza, se quedaban mirando a la carmín jugando, aunque no era el juego que hacia si no porque sus pechos rebotaban haciendo en sus narices tuvieran una hemorragia nasal al ver el espectáculo. Pobre Kagami ni se da cuenta o no se molesta en voltearse a mirar las caras de extrañas que ponen aquella gente, solo en su cabeza pensaba en baloncesto y jugar contra la kiseki no seidan.
Hasta que…
- Ne, ne One-chan. –Llamo una pequeña voz femenina llamando la atención de la oji-rubí. Era una pequeña niña d años, siendo acompañada por su madre, la niña estaba llamando la atención a la susodicha.
La tigresa se acercó y se agacho- Hola. –Saludo gentilmente sonriéndole de una forma muy dulce a la nenita.
La pequeña sonrió inocentemente- ¿Me enseñarías a jugar basquetbol?–Propuso, mirando la pelota que tenía sujetada las manos de la mayor.
- Purin no moleste a la señorita. –Regaño levemente la madre de la pequeña.- Lo siento, si la estamos interrumpiendo algo jovencito. –Se disculpó inclinándose.
La futura nº 10 de seirin sonrió enternecida por las palabras de la chiquilla.- No pasa nada, señora. –Negó con su mano derecha y dirige su mirada a la niña.- Con mucho gusto te puedo enseñar a jugar. –Contesto aceptando la oferta de la niña.
- Hai. –Salto de alegría la identificada como "Purin".
Antes que la copa D iba guiando a la niña, en una esquina de una calle cerca de una avenida se escuchaba gritos de muchas jóvenes, haciendo que la rojita junto con la pequeña y la madre miraban al sitio donde provenía ese escándalo. Se veía un pocotón de chicas jóvenes, unas que otras más maduras que rodeaban la entrada de un enorme edificio, se oía los gritos de emoción de la población femenina hasta se podían ver que algunas tomaban fotos utilizando sus celulares, en sus manos tenían revistas y carteles en sus manos.
- Vaya escándalo que se está formando. –Musito la luz de Seirin, mientras rebotaba el balón con sus manos.- Esto me recuerda mucho a Estados Unidos. ¿Me pregunto a quién estarán torturando? –Murmuro así misma, compadeciéndose por el individuo quien está siendo rodeado de muchas mujeres, miro a la pequeña Purin ansiosa y sonrió genuinamente olvidándose todo comenzando a jugar.
Mientras que nuestra pelirroja tetona jugaba, en esa misma avenida donde estaba repleta de mujeres. En el centro, estaba un muchacho de 16 años si se le puede sumar, se ve que es muy guapo a la vista para toda dama, es alto como 1.89 cm, pesa como 77 kg de complexión fuerte, tez blanca, cabello corto rubio, tiene un fleco que está casi más o menos tapando sus ojos, sus ojos eran de un hermoso color miel, en su oreja derecha tiene un arete color plata, llevaba puesto ropa para salir lucia cool llevándola puesta.
- Tranquilas, una a la vez. –Hablo el rubio, poseía una voz divertida y amigable a la vez, mientras firmaba algunas, fotos o revistas.- Ah. –Suspira cansado, se ve que no se puede evitar. Dio un vistazo al cielo que se teñía de color naranja amarillento, siendo acompañada por las nubes.- Muy pronto nos volveremos a ver. –Murmuro sonriendo suavemente y regresa su vista con fans.
¿Quién podría ser? ¿Qué es lo que quiso decir con "Muy pronto nos volveremos a ver"?
A la mañana siguiente.
En el instituto Seirin.
Todos los estudiantes de cada sección o año, estaban en los corredores del edificio, debe ser la hora del almuerzo, algunos comían afuera y otros preferían comer en el salón o en la cafetería de la escuela, muchos jóvenes comían solos, otros eran acompañados para conversar y divertir el ambiente. En una paste de los pasillos estaban el capitán Hyuga y Kagami hablando, de un buen punto de vista la peli-escarlata no tenía buena cara de alegría, veamos qué es lo que le pasa.
- ¿Un partido? –Cuestiono Hyuga mirando a la voluptuosa mujer de 16 años.- Tú no puedes jugar todavía. – Hablo con la verdad el de lentes, siendo un poco más serio.
- ¿EH? ¿Porque? –Exclamo la primogénita de la familia Kagami con desilusión.- ¿Por qué, Capitán? ¿Acaso, no soy lo suficiente buena? –Interrogo buscando una explicación, mientras agitaba sus brazos levemente haciendo que sus senos rebotaran y eso era una buena vista para los varones.
El de lente se tapa los ojos con su mano y sus mejillas tenían un leve rubor.- Aun sigues, siendo una miembro a prueba. No eres una miembro oficial. –Contesto dándole la espalda e irse a donde esta sus amigos.
- ¿Eh? –Musito la pelirroja aun desconcertada. Se supone que ya debería ser una miembro oficial del club de básquet ahora, ¿Qué se supone que debería hacer ahora?, puso su mano derecha a la barbilla pensando en algo mientras daba algunas vueltas.- Hablare con Riko, tal vez ella me ayudaría en cómo ser una miembro oficial. –Murmuro dando una media vuelta y dirigiese al salón donde está la entrenadora.
En el salón de Aida.
La castaña estaba sentada en su pupitre.- Sabía que tenía potencial. –Hablo con diversión, mirando su psp rojo viendo un video juego.- No hay nada como el talento que ha sido cultivado. –Sonrió pícaramente con las mejillas rojas, dejando el aparato y poniendo su cabeza así mano derecha siendo apoyada por la mesa, mientras con la izquierda sorbía una cajita de leche con los ojos cerrados, pero de repente...
- Riko. – Llamo la de largos cabellos rojos como la sangre, entrando al salón viendo en cómo tosía esta. Se acercó a ella y pone sus brazos en la mesa como apoyo mirando directamente a la castaña.- Riko, me disculpo por interrumpirte pero necesito una forma para ser una miembro oficial del club, por favor. –Dijo con una voz desesperada, ella de verdad quiere ser una miembro oficial para que pueda participar en los partidos de básquet.
La copa A, se limpia los labios con el ante-brazo.- ¿Qué es lo que pasa hoy? –Musito para sí misma, quita su ante-brazo y mira a la de orbes espinela.- ¿También tú? –Pregunto un poco fastidiada.
La gringa arqueo una ceja.- ¿También? –Repitió lo último dicho de la oji-avellana, sin entender a qué es lo que se refiere.
-Flashback-
Ahí estaba una Riko, sentada en su pupitre con la misma postura relajada que estaba mientras sorbía su cajita de leche con los ojos abiertos. Estaba tan relajada teniendo un momento de paz, pero de pronto alguien se la arruina.
- Me gustaría una forma para ser un miembro oficial del club. –Hablo un Kuroko que apareció de repente delante de la entrenadora haciendo que escupiera la bebida.
-Fin del flashback-
Taiga frunció levemente el entrecejo.- Ese enano. –Refunfuño, si el sabia de esto porque no se lo aviso a ella antes.
La única hija de la familia Aida cruzo los brazos.- ¿Qué tan impacientes están, son ustedes? Parecen como si fueran una pareja. –Dijo con fastidio, y sin más debajo de la mesa saca una hoja con muchas referencias, le da la hoja a la recién llegada de - Bueno, ambos tienen un gran potencial. Y tenemos espacio en la banca. Por lo tanto estaremos felices, de tenerte. –Le sonrió amablemente a la de grandes delanteras.
La gringa miro la hoja y sonrió feliz mente.- Ahora puedo jugar en un partido, ¿Verdad? –Esbozo una radiante sonrisa con las mejillas ruborizadas de felicidad, siendo vistas por los compañeros de aula de la analizadora. Antes que iba a decir algo, su entrenadora la interrumpe.
- Antes que te vayas Kagami-chan. –Sonrió con determinada la de cortos cabellos color sienna.- Solo aceptare esa solicitud el lunes a las 8:40 a.m. en el techo. –Aviso, encoge los hombros.- Relájate, no es nada serio. –Termino de explicarle.
- Entiendo.-Contesto un poco cohibida, de la información. Dio un suspiro antes que se iba con el rabillo de su ojo noto en el bolso de la castaña algo peludo y color blanco y negro, le llamo la curiosidad y eso lo noto la entrenadora.
La Aida arqueo una ceja viendo extraña a la tigresa- ¿Qué pasa? –Pregunto, se mira hacia abajo y ve su bolso donde resaltaba una bolita de olor purpura.- Oh, ¿Te refieres a esto? –Se inclina y saca el objeto que hizo que la pelirroja se detuviera.- Es adorable ¿No? –Levanta su mano, mostrando un colgante para celulares era un pequeño pandita.- Los acabo de comprar de una pequeña tienda de accesorios. Mira hasta tengo uno. –Muestra su celular donde tenía un lindo colgante de peluche en forma de cachorro blanco.- La dueña me dijo que me conservara este lindo panda, estaba a punto de regalárselo a alguien pero…- No pudo terminar de hablar por sintió unas suaves manos en cada hombro suyo haciendo que abriera los ojos.- ¿Eh? –Parpadeo viendo a la causante que la interrumpiera.
Era una Taiga con un aura de depredadora en todo su cuerpo, la castaña sudo a frio sintiéndose intimidada ante tal acción de la rojita.- Riko…-Susurro de forma tenebrosa, haciendo que la de mirada chocolate tembló de miedo, pensaba que dijo algo que le ofendió para que la gringa luciera de una forma espeluznante no tuvo más que responder un "¿S-Si?". Las manos de la furiosa felinas se aferraron fuerza en los hombros la de pecho plano y levantando la mirada y…- ¿Podría quedármelo? –Pregunto desapareciendo ese aire intimidante y muestra un aura de alegría y brillo en sus ojos con emoción, sus mejillas estaban rojas mostrándose una imagen adorable de la carmín.
La hija del antiguo entrenador de básquet, tenía los ojos abiertos y parpadeaba varias veces.- ¿EEH? – Eso si fue una sorpresa ante sus propios ojos, digo, no se esperaba esa reacción tan repentina de esta.- ¿La-La quieres? –Cuestiono mostrando el colgante de pandita, viendo cómo se ganaba un asentimiento de parte de la de ceja raras que se veía muy Kawaii así. Sin más le dio el pequeño y esponjoso objeto, miraba atentamente las expresiones que hacia la pelirroja.
Los orbes borgoña brillaban viendo aquel osito panda tan suave y esponjoso.- Kawaii. –Musito sonriendo felizmente ambas mejillas estaban teñidas de un tierno color rosado, se voltea y mira a Riko- Muchas gracias Riko. –Se abalanza y le da un tierno abrazo poniendo su mejilla en la de la castaña haciendo que se avergonzara.
- N-No es necesario. –Hablo la nombrada con las mejillas rojas con mucha vergüenza, jamás se ha esperado este tipo de afecto con nadie apenas se están conociendo y esta la trata como si fueran las mejores amigas.
Mientras que ambas chicas tenían su momento feliz, no se percataron que los compañeros de clase de la entrenadora estaban sonrojados y cautivados por ver ese tipo de expresiones que hacia la futura nº 10 de seirin, se veía muy kawaii, algunos tenían una expresión de embobados por ver los pechos de la mayor chocar con los de la menor haciendo un toque sensual logrando que sus narices sangraran, algunas de la población femenina miraban con envidia a la pelirroja y se quejaban de no tener ese tipo de pechos.
Después de la tierna escena, Kagami se despide de Aida y que tal vez se podrían ver en el centro comercial para ir a comer una rebanada de pastel. La bella extranjera caminaban en el medio de los pasillo ignorando las miradas de los demás, aun miraba el lindo accesorio sin borrar su sonrisa mientras que susurraba "Que lindo eres." Fue lo que dijo como si el pequeño osito la escuchara, guarda aquel peludo objeto en su bolsillo para que pueda caminar tranquilamente antes de que se fuera a su salón vio en el pizarrón de información tenía una antigua ficha del año pasado sobre los jugadores de básquet. En eso se ve a Hyuga haciendo un tiro de 2 puntos y de todos los miembros juntos, si mal lo recuerda uno de los miembros de primer año dijo que sus sempais eran muy famosos en las finales en la semifinales.
- Son increíbles. –Hablo asombrada mirando el pedazo de papel, sin embargo nuestra pelirroja no se percató de una pequeña presencia a lado suyo.
- Si, son fuertes. –Hablo un peli-celeste que estaba al lado de la carmín, que no tardo en gritar que se oiga cerca de la biblioteca.
- I-Idiota ¿Por qué no puedes mostrarte de forma normal? ¡Deja de aparecer de la nada! –Exigió molesta poniendo su mano en su pequeño, calmándose un poco y viendo como el oji-Cielo le pide que guarde silencio con su dedo en sus labios mientras que apuntaba a la biblioteca. Con eso solo logro hacer que la tigresa se enojara y por impulso le da un golpe en el hombro.- Enano tonto. –Musito cruzando sus brazos.
- Eso dolió, Kagami-chan. –Se quejó un poco sin quitar su semblante frio sobándose en la área golpeada.- Lo siento. –Se disculpó.
- Cielos, ¿Por qué no me dijiste que habías hablado con Riko? –Interrogo ya calmada, mirando al fantasma.
- No preguntaste. –Contesto con simpleza el menor viendo como la mayor suspiraba.
Dio un suspira la escarlata - "No lo creo." "¿Cómo alguien podría llamar a un hombre invisible, como el, el sexto miembro fantasma?"-Hablo en sus pensamientos, mientras que veía a aquel chico inexpresivo.- "Como ocurrió eso, de todos modos" "El resto de la Generación de los Milagros. Pasaron a jugar a las escuelas fuertes." "Por qué no ir con ellos." –Se preguntó mentalmente viendo el oji-añil que no la dejaba de observar.
Era cierto, si Kuroko era fuerte como sus demás compañeros ¿Por qué no siguió con ellos? Ya deberían en a verse enfrentados con escuelas diferentes y con jugadores fuertes. Aún recuerda lo dicho de aquel chico invisible de que sus amigos se separaron y están en institutos diferentes, no solo eso también dijo que ellos quieren enfrentarse uno contra el otro eso era muy curioso, la oji-garnet tenía dos conclusiones en su cabeza, ¿O será que algo les paso para que se separaran o al menos haya otra cosa que dejaran de estar juntos?
Las preguntas de la gringa fueron interrumpidas por qué sintió que la arrastraban, haciendo que desapareciera su burbuja de pensamiento y viera al frente suyo era Tetsuya tomándole la mano.- ¿Qué estás haciendo? –Pregunto extrañes viendo como el menor no le soltaba la mano.
- Kagami-chan, ya comenzó la hora de clases en nuestro salón. –Contesto mirando atrás a la vista de su hombro.
La de hebras carmesí abrió los ojos olvidando ese detalle- Ah, es cierto debemos en apresurarnos. –Camino rápido en delantera, sujetando la mano del oji-lapislázuli.
El ex-miembro de Teiko miraba la espalda de la mayor, que está siendo tapada por el largo cabello carmesí de esta, la brisa hacia que aquel largo cabello se elevara llegando al rostro del azul permitiéndole percibir un dulce aroma de la melena de la joven. Olía a fresas, jazmín y hasta vainilla era una mezcla dulce, sin darse cuenta una de sus manos acaricia las hebras de está, era sedoso, siendo una chica como ella se imaginó que tal vez descuidaba su cabello pero no. De repente una imagen le llega a la mente de Tetsuya era los labios de la pelirroja en eso sintió sus mejillas arder, ¿Qué es lo que le pasa? ¿En qué estaba pensando?
Sin decir nada apenas llegan al aula, Kuroko suelta la mano de Taiga ingresando antes de que ella, una vez dentro la aburrida clase da inicio mientras la pelirroja tiene ganas de preguntar los motivos reales por los cuales él se quedó atrás solo en vez de irse con alguno de sus compañeros de equipo. Pero al finalizar las clases el chico fantasma desapareció sin despedirse, la ojos borgoña frunció el ceño, ya iba a pagársela Kuroko cuando le viera.
Esa noche en casa de los Aida, Riko se encontraba emocionada mientras su papá le preguntaba si realmente iban a intentarlo por segunda vez. Ella solo sonrió alegando que le gustaba la idea de ser convencida por este grupo de novatos en especial por la pelirroja a la que lograron conseguir con ayuda de su papá el permiso adecuado para participar en los partidos intercolegiales.
A la mañana siguiente, Riko se encontraba de pie con los brazos cruzados sobre su pecho; el viento balanceaba su cabello y delante de ella se encontraban los novatos entre ellos Taiga que por fortuna llevaba una coleta larga que ondeaba a su espalda golpeando la cara de sus compañeros que en lugar de sentirse molestos por los latigazos se sentían como idos por el dulce aroma que desprendía su compañera de equipo. Kuroko y Riko tuvieron que poner control sobre los chicos que estaban más extasiados por la cabellera rojo oscura que por las palabras de Taiga quién se mostraba un tanto sorprendida por la decisión de su entrenadora de llevarlos a esas horas a la azotea de la Escuela mientras abajo se reúnen todos los demás grados.
- Será mejor que lo tomes nuestras formas llenadas Riko y bajemos a formarnos. –trato de sonar lo más razonable posible, no deseaba tener un castigo por estar ahí arriba mientras todos los demás se encontraban abajo.
-Ahora que realmente tengo su atención. –miró airadamente a los otros chicos, Kuroko también les observa fijamente. Taiga parpadea sin entender a qué se refiere la castaña porque ella estuvo prestándole atención y hablando sobre la mala idea de estar arriba cuando era obvio debían estar formados como los demás en el patio de la escuela. –Tengo algo que decirles. –los demás murmuraron entre sí "¿Ah?" mientras la primogénita Aida mantiene ahora una enigmática sonrisa volviendo a cruzar sus brazos sobre sus pequeños senos. –Hice una promesa, cuando el Capitán del Equipo me pidió que fuera su entrenadora el Año pasado. –explicó con calma, a la mirada de todos los chicos y la pelirroja. –Prometí solemnemente en llevar al Equipo al Campeonato Nacional. Si ustedes no están listos para aceptar esa responsabilidad. Hay muchos otros clubes a los que pueden pertenecer. –dijo de forma apasionada, como retando a todos con la mirada.
Cada uno de ellos estaba como sorprendido, Kuroko estaba con su cara de poker mientras Taiga enarco ambas cejas con una sonrisa ladina.
-Riko, por supuesto que estoy lista… -quiso afirmar su decisión pero la castaña la interrumpió.
-Yo sé que eres fuerte Kagami-chan. –le dio una pequeña sonrisa amigable. Para ahora mirar a cada uno de los chicos ahí presentes. –Pero lo que necesito saber es que tienen algo importante que ofrecer. No basta con decir "algún día" y "tal vez" sin importar lo duro que entrenen, no será suficiente. –Aida volvía a pasar sus ojos mieles por cada uno de los novatos. –Necesito saber sus que tienen metas ambiciosas y la voluntad para seguirlas. Quiero que den su Año, su clase y nombre; anuncien sus metas aquí y ahora. –su mano se extendió señalando al frente, ante los espectadores de abajo. –Si fallan en conseguirlas, regresarán aquí mismo… -hizo una pequeña pausa dramática notando la tensión de todos menos de dos personas, Kuroko y Taiga. –Se desnudaran y confesaran sus sentimientos por la persona que aman. –los ojos de la castaña se afilaron, no había una pizca de mentira o broma en sus palabras, esto dejo a los novatos de piedra, pero a Taiga algo sorprendida y Kuroko se mantuvo impasible aunque por dentro su entrenadora de cierto modo le recordó un poco a su Sempai en Teiko.
-¿HEEE? –gimieron los chicos, Taiga y Kuroko se mantuvieron en silencio.
-Los de Segundo Año lo hicieron el año pasado. –lo dijo como si nada, mirando a los más asustados.
-¿Qué? Nadie me hablo de esto. –dijo con voz ahogada Furihata estremeciéndose un poco.
-N-no… Yo, escuche de esto cuando ellos me reclutaron… -murmuro Fukuda sintiendo un tanto mortificado.
-Pero no creí que en realidad… -Kawahara se encontraba igual de conmocionado ante la idea.
Riko por otra parte sonríe aún más notando la actitud de Taiga y Kuroko que no lucen para nada afectados.
-Como dije antes, estoy buscando algo concreto y razonablemente ambicioso. Tendrán que hacerlo mejor que "jugaré mi primer partido" o "haré mi mejor esfuerzo". –Aida les mira de forma intensa esperando respuesta y la primera persona en adelantarse a es la pelirroja que posee una sonrisa muy confiada.
-Eso será muy fácil. ¡CLASE 1-B! ¡NÚMERO 5! ¡KAGAMI TAIGA! ¡VENCERÉ A LA GENERACIÓN DE LOS MILAGROS Y ME CONVERTIRÉ EN LA MEJOR JUGADORA DE BASQUET EN JAPÓN!–asegura ella que sin fijarse en nada da un salto sobre la baranda metálica, equilibrándose con total gracia para gritar a todo pulmón a los cuatro vientos... Riko se puso totalmente roja porque la falta de la tigresa se eleva más allá de sus muslos y… De inmediato corrió junto a ella para sujetar con firmeza la blanca tela pero estaba muy segura que abajo todos ya vieron el color de ropa interior de la chica, inclusive ella misma la miró Blanca con fresas rojas.
Una masiva hemorragia nasal de alumnos de todos los grados e inclusive algunos profesores se encontraban inconscientes en un charco de su propia sangre.
Al bajar la pelirroja, Riko le pegó un golpe. Regañándole por no tener cuidado y andar enseñando así sin más su ropa interior. Taiga dejo salir un grito avergonzada, mientras los 3 novatos estaban también inconscientes en charcos de sangre, Riko se preguntó ¿Cómo era eso posible? A su lado se encontraba Kuroko con un altavoz en manos.
-No soy bueno hablando en voz alta ¿Puedo usar esto? –tal vez fue porque antes de que la pelirroja hiciera su declaración, el chico de ojos cielo se fue a tomar prestada ese altavoz y al regresar sus compañeros Furihata-kun, Kawahara-kun y Fukuda-kun estaban tirados en charcos de sangre hubiera pensando que tal vez Aida-san les asesino pero sus caras se veían felices y aún respiraban por lo que decidió no preocuparse demasiado.
-¿De dónde sacaste eso? –preguntó la chica mientras trataba de calmar la conmoción de la pelirroja que se hizo un ovillo en el piso.
Justo cuando el peli-celeste iba a hacer su declaración y promesa, el Director entro pateando las puertas con bolitas de papel en sus fosas nasales.
-¡Ustedes de nuevo! ¡Club de Baloncesto! –grito molestó por lo ocurrido abajo.
-Rayos, justo ahora. Faltaban ustedes 4. –renegó la primogénita Aida sintiéndose frustrada porque se suponía todos iban a decirlo delante de la escuela pero en cambio solo la pelirroja hizo gala de su inocencia enseñándose a todos y para colmo los mocosos pervertidos de sus nuevos novatos al fin despertaban pero ellos tampoco pudieron decir nada.
-¡Te lo advertí el año pasado! ¿No dijiste que no volverías a hacerlo? ¡Y que rayos les pasa exponiendo de ese modo a la nueva estudiante! –le recriminó a la castaña y reto a todos en general, Taiga estaba cohibida por la situación anterior ni presto atención a las palabras del Director. -¡Ya deberían de saber que está bien y que está mal a su edad! –continuaba regañándoles ahora a todos.
Finalmente a la salida de clases, ya que el Director les negó la cancha de baloncesto el resto de la tarde para su práctica por su accionar de esa mañana.
Magic Burguer era su mejor opción, la pelirroja de inmediato fue por su bandeja de 15 Hamburguesas ganándose miradas sorprendidas de los demás clientes que se parecían preguntar "¿Dónde rayos le entra todo eso a ese cuerpo?"
-No puedo creer que se enojará tanto por unos cuantos gritos. –se quejó refiriéndose al viejo Director. Volvía a sentarse junto al ventanal, abriendo la primer hamburguesa en sus manos y dando una mordida se fijó delante de ella el asiento siendo de nuevo ocupado por el chico fantasma.
-Yo no pude decir palabra alguna, Kagami-chan y también fui injustamente regañado. –respondió Kuroko mirándola mientras empieza a sorber su malteada de Vainilla.
La pelirroja de nuevo estuvo a punto de atorarse, pero esta vez logro pasar y aunque le dejo la garganta algo raspada al menos no tosió tanto como la primera vez.
-¡Kuroko! ¿En serio, tú aquí? Tal vez deba ir a otra Magi Burguer… -murmuro ella desviando la mirada, no es como si odiará a su compañero de clase, es solo que su manera de aparecer de repente le ponía de los nervios y en ese instante no estaba de muy buen humor por lo ocurrido frente a toda la escuela de Seirin.
-Ya no van a permitirnos subir más a la azotea ¿Qué haremos si no nos permiten pertenecer al Club de Baloncesto? –Kuroko estaba un poco inquieto a pesar de que su cara continuaba tan impasible como siempre.
-Eso no sucederá. –bufo ella muy segura, con una sonrisa gatuna en labios.
-Ya veo… -murmuro el peliceleste, recordando la comidilla de las chicas que envidiaban a la pelirroja por lo ocurrido, que todos estaban tras de ella buscando meterse en sus bragas y que seguro ella era una… La voz de la Tigresa saco a Kuroko de esos pensamientos.
-Por cierto ¿Por qué no fuiste a una Escuela famosa como los otros prodigios amigos tuyos? Si eres lo suficientemente bueno como para ser reconocido como el Sexto hombre Fantasma. –pregunto ella muy seria, el chico de cabello cielo se quedó un poco embelesado por el interés de ella por él, su corazón hizo doki doki y para distraerse un poco sus labios sorbieron el batido de vainilla despacio. -¿Hay alguna razón por la que juegas baloncesto? –finalmente le pregunto esperando impaciente la respuesta del chico delante de ella que parecía más interesado en su tonto batido que en sus preguntas y dudas, finalmente los labios de Kuroko se despegaron de su bombilla.
-El Equipo de Baloncesto de mi Escuela Secundaria tenía un solemne principio. –quiso explicarlo correctamente, los ojos de ambos encontrándose creando un ambiente algo expectante. –Ganar lo es todo. En vez de trabajo en equipo, empujábamos a los talentos individuales de la Generación de los Milagros para ganar. –dijo esto con un tono de voz herido, eso no paso por alto a oídos de la pelirroja que se quedó interesada escuchando a su compañero de equipo. –Nada nos vencía pero no éramos un equipo. Ellos lo aceptaron, pero yo sentí que nos faltaba algo importante. –recordó esos momentos de angustia, que oprimen su pecho la pequeña mueca de dolor que los ojos rubís pueden observar en silencio pero Kuroko parecía como ido en el pasado y para traerlo de regreso hablo.
-Entonces ¿Qué? ¿Vas a vencer a la Generación de los Milagros a tu propia manera? –la voz de Taiga era un poco severa, su cara era muy seria.
-Eso es lo que estaba pensando. –afirmó ganándose una mirada un tanto sorprendida de la Tigresa que no podía imaginar a alguien como el chico fantasma haciendo frente él solo a cinco prodigios y ex compañeros suyos.
-¿Hablas en serio? –sus labios sonrieron un poco, entre sorprendida y con ganas de escuchar que más tenía Kuroko por decir.
-Kagami-chan, tus palabras y las de la Entrenadora realmente me llegaron. –los ojos celestes atraparon la mirada rubí intensa. –Ahora mi razón más grande para jugar es hacerte a ti y a nuestro Equipo el mejor de Japón. –deseaba creer sus palabras, odiaba ocultar ciertas cosas de la pelirroja, pero no podía confiar plenamente en ella si apenas llevaban poco de conocerse sin embargo la joven se puso de pie.
-No lo vamos a intentar. –los ojos granate refulgen fieramente con una seguridad que atrapa a cualquiera. –Vamos a ser los mejores. –lo afirma sin ninguna duda mirando en toda su altura la hermosa chica que se gana mirada de algunos chicos que embobados la miran. Kuroko puede escuchar de nuevo ese doki doki de su corazón y los leves latidos en su pecho, sus labios se curvan en una sonrisa.
Después de que ambos terminaran de cenar salieron del restaurante, caminaba juntos se podía ver que pasaban algunas personas a sus lados, las tiendas estaban aún abiertas por lo tanto la recién llegada de vio una tienda de regalos lo cual no dudo en entrar dejando extrañando al oji-celeste que lo dejo solo, sin más entro a donde está su nueva luz.
Dentro en ese lugar, era como el paraíso, en las repisas y vitrinas, estaban invadidas de objetos como: ropa, accesorios, juguetes y peluches. Este lugar era grande, el sexto jugador fantasma buscaba a la pelirroja cosa que la encontró en una esquina cerca de las repisas donde tenían muchos y muchos peluches de felpa de varios animales, con pasos lentos se acercó a la mayor y se sorprendía de las expresiones que hacia la de cejas raras, es como si dejara ese aire de salvajismo y se trasformaba en una forma tan tierna e indefensa.
- Kagami-chan.- Llamo este poniendo su mano en el hombro de la mayor, haciendo que diera un brinco del susto.
- ¿P-Pensé que ya te fuiste? -Pregunto, la de orbes granates sin darse cuenta que entre sus brazos tenía un peluche de tigre.
- Me dejaste solo. -Contesto a su defensa, el más bajo de los varones mirando a la de grandes delanteras suspirando y negándose con la cabeza.
- No tiene remedio. -Se quejó encogiendo los hombros, en sus manos sentía algo suave haciendo que esta baja un poco la mirada y viera que entre sus manos tenía un tigrito de felpa, es muy lindo. Los orbes espinelas brillaron y sus mejillas se tornaron de color rosa.- Kawaii. -Dijo con una voz feliz y suave, abrazando el peluche.
Kuroko se quedaba en silencio, siendo expectante por las nuevas emociones que veía en su nueva luz en su mente solo apareció una palabra "Adorable" en eso niega con la cabeza ¿En que estaba pensando?, lo dice porque la mayor estaba abrazando un objeto que es solo para niñas, está claro que Taiga es una chica y es normal que le guste las cosas tiernas, sus mejillas tenían un notorio matiz rojo hasta nuevamente volvía a escuchar su corazón haciendo *Doki* *Doki*
- Mira Kuroko, ¿No es muy lindo? -Dijo la futura nº 10 de Seirin con una sonrisa dulce, mostrando el tigre de peluche cerca del rostro el de mirada aguamarina.
El nombrado miraba detenidamente al peluche y luego a la pelirroja.- Hai. -Fue lo único que dijo volteando su cara mirando a donde se pueda distraer y ocultaba su pequeño rubor. Si comparamos por lo lindo que era el juguete y lo bella que era la gringa, esto podría enloquecer a cualquier muchacho en su alrededor.
La de mirada rubí miraba al chico fantasma con extrañes, después de escuchar su respuesta se mantuvo callado, ¿Porque será? En un minuto la copa D sonrió juguetona-mente, porque una idea se le surco en su mente acodándose de que este enano la había dejado sin hablar en el aula de clases ayer, miro hacia la izquierda en un repisa agarra un broche en forma de rosa y sin más se la puso en el cabello azul cielo de este.
Tetsuya al darse cuenta parpadeo varias veces y se voltea para mirarse en el espejo.- ¿Que esto? -Pregunto, viendo que su alborotado cabello tenía un broche en forma de rosa sujetado.
- Es una venganza. -Contesto sonriendo traviesa-mente, en unos de sus manos tenia maquillaje y un peine.- Espero que te quedes quieto, Ku-ro-ko. -Canturreo divertido acercándose hacia el chico fantasma que tenía su típico semblante frió pero se le nota mucho que estaba un poco asustado.
- Kagami-chan. -Hablo el de orbes azules como el mar, retrocedió y entrando a los probadores donde se podían prueban la ropa, mientras que la nombraba se acerca y dijo tres palabras- Te pondré adorable.
En eso hubo un enorme silencio. Luego se escuchó la puerta de los probadores donde salía una feliz Kagami y de paso jala aun Tetsuya llevando una ropa de mujer. Algunas mujeres o la dueña de la tienda, se rieron un poco por la travesura que hizo la mayor.
- Te ves adorable. -Alago la de largos cabellos carmesí que caía como cascadas, viendo como el menor temblaba levemente y sus mechas de cabellos tapaba sus ojos azul cielo.
El ex-miembro de Teiko jamás en su vista se ha sentido avergonzado, en sus mejillas estaban rojas menos mal que su fleco tapaba su rostro. - Kagami-chan. Eres cruel. -Musito con su voz neutra, pero si lo analiza se ve que esta apenado.
- Te dije que es una venganza. -Contesto la felina sonriendo con los ojos cerrados, se ve que lo está disfrutando tanto.
Luego de la vergüenza y que el futuro nº 11 de Seirin se cambiara salieron de la tienda, Taiga caminaba tranquilamente se veía muy feliz de su logro hasta se podía escuchar que tarareaba una canción, detrás de ella estaba Tetsuya aun con las mejillas enrojecidas de verdad se llevó su castigo. Bueno, al menos sabrá que su luz no era como la entrenadora si mal lo recuerda sus sempais le contaron que esa castaña es de temer, pues claro no era la hija del antiguo entrenador de Seirin, en cambio con la peli-carmesí era como ver a una niña sumamente inocente y despistada a la vez.
- Hasta aquí podemos irnos a nuestras casas. -Hablo la futura as de Seirn, haciendo que la sombra reaccionara y volviera a poner los pies sobre la tierra.- Nos veremos mañana. -Se despide, pero sintió que alguien jalaba la manga de su camisa haciendo que se volteara y viera a Kuroko.- ¿Qué pasa? -Pregunto tranquilamente pensando de que su compañero necesita algo.
- Kagami-chan...-Hablo el peli-celeste deteniéndose un poco y traga saliva.- ¿Puedo llevarte hasta tu casa? -Pregunto esperando con su respuesta.
- ¿Eh? -Arqueo una ceja la de mirada borgoña ladeando con la cabeza- ¿Por qué me pides eso? Te recuerdo que se defenderme sola. -Contesto, poniendo sus manos a su cadera mientras sus senos rebotaban un poco.- ¿Porque tan repentino? -Esta vez ella pregunto, no es que le moleste si no que se le hacía raro que su compañero le hiciera ese tipo de cosas.
Si, ¿Porque tan repentino?
¿Sera por lo que paso el viernes pasado, donde la tigresa se topó con unos tipos y la acorralaron en el callejón? Ah, pero si mal lo recuerda ella les dio una tremenda paliza, está claro que el de mirada cielo sabe que la primogénita sabe cómo en defender pero... ¿Pasaría un otra? ¿Qué pasa si se vuelve a encontrar a esos cerdos? ¿Si esta vez vendrían con un arma que haría la mujer esta ves?
Una cosa es defenderse cuerpo a cuerpo pero defenderse con un arma es otra, y es un peligro que la única hija de la familia Kagami debe de evitarse si le llegara ese tipo de situación. Es por eso de lo que teme Kuroko de que algo malo le pase a esta chica, la joven de grandes delanteras al ver que su compañero no hablaba o tan siquiera emitía un sonido, suspiro.
Ella da media vuelta dándole la espalda pero sin antes voltea un poco la cabeza quedando a la vista de su hombro.- Si tú quieres, por mí no tengo problemas. -Dijo sin titubear.- Pero que te conste que tengas cuidado cuando te regreses a tu casa. -Termino dando un paso adelante y comenzando a caminar.
Al escuchar las palabras de la peli-carmín, el sexto jugador fantasma dio una pequeña sonrisa y camino rápido poniéndose del lado izquierdo donde está su bella luz. En el camino, algunas personas o parejas, miraba a los par de jóvenes en silencio, algunos pensaron que se veía muy bien juntos y otros piensa de que son una linda pareja de novios, cosa que escuchaba el más bajo de los varones haciendo que se ruborizaba al escuchar los comentarios de la gente, a su lado si nuestra Kagami no fuera tan despistada estaría escuchando los comentarios de las personas y se avergonzaría.
Ambos no tienen remedio.
Al llegar el joven de 16 años ve un enorme y lujoso edificio, parpadeo varias veces pensando que este lugar es donde está viviendo la mayor se veía muy carísimo, dejado lo caro el oji-agua ve que la de orbes espinela le daba una señal de despedida pero sin antes...
- Kuroko si me vuelves a dejarme sola con la palabra en la boca, te volveré a maquillar y te vestiré de niña. -Le advirtió de una forma divertida, sin malicia y sin nada.
El único hijo de la familia Kuroko se tensó un poco.- Kagami-chan, eres muy cruel. -Musito siendo escuchada por la joven que se reían animada mente, antes de que se iba la copa D lo tiene con una palabras.
- Oh, vamos es solo un pequeño castigo. -Comento como si esto fuera de lo más normal en su vida cuando estaba en a veces su maestra o su hermano no de sangre le hacían eso también desde pequeña.- ¿Sabes? Al ver a Kuroko vestido de niña se veía linda... -Volvió a comentar haciendo que la sombra se deprimiera un poco, aunque no se esperaría que viene después...- Pero debo de admitir que eres un hombre fuerte cuando terminamos en el partido contra los sempais. -Vio que el oji-añil abre los y mirara fijamente a la mayor- Desde el principio llegue a pensar que eras un enano inútil que no tenía talento cuando te enfrentaste a mí, pero... -Se detuvo en un minuto y ve fijamente a los orbes azules claro de este.- Al ver que mis palabras estaban equivocadas, pienso que Kuroko es un hombre con alma de un verdadero basquetbolista. Bueno lo que quiero decir que eres genial. -Fue lo que dijo dándole una sonrisa sincera la felina.
El chico fantasma abrió los ojos ante las tales palabras de la futura as de Seirin jamás se esperó ese tipo de pensar de ella... se... se sentía... feliz, ambos orbes de diferentes colores se miran fijamente, en su alrededor se podía ver un hermosa atmósfera que se creaba alrededor de ellos era un lindo color rosado suave y está siendo destellados por pequeñas estrellas dándole un toque romántico. Kuroko podía escuchar por cuarta vez a su corazón que palpitaba rápidamente, en su vida cuando estudiaba en Teiko no le ha pasado esto a él para nada siempre que veía a una chicas o a Momoi-san nunca ha tenido este tipo de reacción, ahora ya con sus 16 años esta pelirroja aparece y... que mal que no pudo continuar ya que la portera del edificio llamo a la tigresa para que entrara, eso arruino el ambiente.
- Oh, ya me tengo que ir. -Sube en las pequeñas escaleras- Hasta mañana Kuroko. -Se despido Taiga entrando al lobby del edificio dejando al sexto jugador fantasma solo.
La luz de la luna iluminaba un poco el edificio y en toda la ciudad, el de hebras lapislázuli se queda mirando el lugar donde se fue la mujer de 16 años, sin poder evitarlo dio una sonrisa no una sonrisa pequeña o interna, era una sonrisa de alegría y gozo, si Taiga no se hubiera volteado se sorprendería al ver el expresión que hacia el Kuudere.
- Kagami-chan. -Susurro, sin borrar su sonrisa dando un largo suspiro. Dio media vuelta y se va a su casa muy contento.
A la mañana siguiente.
En el instituto Seirin.
Una hermosa tigresa estaba caminando en los pasillos, su suave cabello rojo oscuro estaba suelto y bien peinado con el uniforme puesto, entre sus manos tenia sujetado su bolso se veía muy hermosa y si no era todo deberían de ver sus labios que estaban pintados con un rojo suave dándole un toque elegante para la vista de los chicos.
- ¿Uh? -Gruño suavemente está viendo que todos sus compañeros/as de clases estaban mirando hacia la ventana. Se preguntó "¿Qué es lo que pasaba?" –con curiosidad se acercó a una ventana y ve afuera en el patio estaba escrito con tiza blanca un "Seremos los mejores en Japón." por una vez se sorprendió al leer lo escrito y sin poder evitar dio una sonrisa de una verdadera dama, se giró a Kuroko que se encontraba en su asiento leyendo una novela y notó las mangas de su uniforme con la cal que uso abajo, iba a decirle que estaba loco pero no pudo porque la clase dio comienzo pero al sentarse en su sitio logró susurrar para su denominada Sombra "Claro que lo seremos Kuroko." –le aseguro con firmeza en la voz girando un poco la cabeza dándole una genuina sonrisa muy dulce.
Kuroko quedo un poco perdido el resto de la clase, por culpa de esa sonrisa y así estuvo hasta la hora de entrenamiento.
Eran las 1:10 p.m.
En los vestidores de los caballeros, todos los de segundo y los de primer año se estaban cambiando, Koganei vio en la banca una revista deportiva sobre los famosos jugadores de baloncesto salieron lo toma y le da un vistazo en eso vio que en la revista salían todos de la kiseki no seidan. Junpei se pone a un lado del chico gato y revisa también hasta que noto que en el grupo de Teiko no aparecía Kuroko, los muchachos le preguntaron al peli-celeste de ¿Porque no ha salido? Este con simpleza les dice olvidaron entrevistarlos para eso fue lamentable y una lástima para todos, pero eso no era importante para él no era tan mejor como los 5 prodigios juntos. En eso apareció Fukuda avisándoles de parte de la primogénita Aida que tendrán un partido de práctica, el capitán hyuuga le pregunto ¿Con quién se practicara?, Hirosho dijo que no lo sabe pero decir que vio a Riko saltando muy feliz cosa que se ganó una aterradas miradas de parte de los demás, excepto Kuroko. En eso Junpei les explica, por qué la entrenadora está saltando muy feliz, es porque si está feliz... debe ser que sus próximos contrincantes serían muy fuertes.
En la puerta principal de la escuela.
En medio de la puerta estaba un rubio llevaba puesto un uniforme diferente puede que él sea de otra escuela.- ¿Esta es Seirin? -Se dijo así mismo viendo el lugar.- Nuevo y lindo, justo como lo pensaba. -Dio un paso adelante y comienza a avanzar.
Toda la población femenina, se quedan mirando al recién llegado embelesadas por lo guapo que era, hasta se pidan escuchar los susurro de algo. En cambio para la población masculina, lo miraban muy freo de que este forastero este llamando la atención de las chicas, veamos qué es lo que piensan:...
"¿Verdad que es sexy?"
"Y alto. Espera, es el..."
"¡El modelo!"
"¿Quién es este?"
"Se está llevando toda la atención de las chicas."
"Ese tipo, es molesto."
Uy, los rumores se esparcieron tan rápidos hoy en día.
En el gimnasio, los sempais y los nuevos acompañados estaban practicando en nuevas habilidades o en estrategias, faltaba una presencia era nada más que nuestra sexy felina que no estaba con ellos, debe ser que aún estaba en los vestidores de damas aun arreglándose. Pues claro a la pelirroja le costaba mucho en arreglarse las vendas para que sus senos no reboten tanto, era un trabajo muy duro le dijo a Riko que vaya al gimnasio y que les diga la noticia a sus compañeros cuando esta lista, cosa que ella no acepto y amablemente la ayudaba a ponérselos bien.
- ¿Kagami-chan, no ha llegado? -Hablo Koganei, estaba ansioso de poder ver a la mujer de cuerpo voluptuoso.
- Debe ser que aún está en los vestidores. -Hablo Izuku pasando el balón a Hyuga y escuchaba una queja del chico gato.
- Que lastima, quería verla practicando con nosotros.-Hablo Tsuchida moviéndose.
- Ella es increíble. -Alago Kouki sonrojado mientras que Kawahara asentía.
- Es cierto, con esa velocidad y agilidad podría vencer a sus oponentes. -Dijo Fukuda de acuerdo también.
- Tal vez, ella es mejor que todos nosotros. -Dijo Kawahara moviéndose.
Kuroko al escuchar las palabras de sus compañeros, en eso recordó sus propias palabras ese día cuando estaba solo con Kagami después del incidente se magi burge como: "Por lo que he visto, no les alcanzarías ni a los pies."
- Eso fue lo que dije, pero... -No pudo terminar de hablar por que escucho la voz del nº 10 de seirin y de la entrenadora.
- ¡Júntense todos! -Ordeno la primogénita Aida mientras a su lado estaba la felina.
Al ver que todos estaban reunidos y juntos, vio que ellos se quedaron embobados al ver a Taiga con ellos y más con lo que llevaba puesto consistencia en una playera sin mangas de color purpura ajustada un poco justada de cuello V resaltando los grandes pechos de estas, unos short de color lila claro mostrando sus delgada y blancas piernas, y para finalizar unos zapatos deportivos color negro con rosa en los bordes, su cabello estaba suelto que por lo tanto la hace ver muy sensual.
Hyuga y los demás estaban hipnotizados por la belleza de esta, se podía ver que algunos estaban babeando con las caras rojas, la primogénita Kagami ladeo con la cabeza mirando extraños a sus compañeros viendo que algunos se les estaban comenzando a sangrar por la nariz, "¿Se abran golpeado?" eso pensó la inocente tigresa un poco preocupada. En cambio Kuroko miraba otra parte con las mejillas un poco ruborizadas, al ver lo que llevaba puesto su luz no pudo dejar de pensar que se veía preciosa, pone una mano a su pecho aun sintiendo los latidos de su corazón.
Riko al ver que sus chicos no les prestaban atención les dio a cada una soberana cachetada a cada uno de los jugadores (Excepto Kuroko), haciendo que la de mirada sangre le resbalara una gota en la cabeza al ver la acción de su ahora amiga.
-¿Eso fue necesario? –preguntó la pelirroja tragando saliva, la castaña dejo salir una risita molesta asintiendo con la cabeza.
-La próxima vez que me dejen hablando al aire, cerrare el puño. –sus palpitantes venas en sus sienes les decía a todos los presentes que hablaba muy en serio. Todos asintieron con vehemencia, incluso Kuroko y Taiga. Una vez todos la miraban la castaña sonrió ampliamente. –Ahora, debo decirles que tendremos un partido de práctica contra la Preparatoria Kaijou. –les lanzó tremenda bomba, provocando que el primero en alzar la voz fuera Hyuga.
-¿¡Un partido de práctica contra la Preparatoria Kaijou!? –abre los ojos muy asombrado sin duda alguna, el resto de los presentes que conocen dicha preparatoria estaban igual de asombrados.
-Así es, estoy segura que ellos no nos van a decepcionar. Pondremos a varios de Primero Año en la cancha. –con las manos sobre sus caderas Aida se ve animada.
-¿Decepcionar? Ellos son mucho mejores que nosotros. –aseguro Koganei sudando un poco ante la idea.
-¿En verdad son tan buenos? –preguntó Taiga mirando a sus Sempais.
-Son fuertes a nivel Nacional. –responde Hyuuga que prosigue su explicación. –Ellos juegan la Inter-Hight cada año. –esos datos hacen que la pelirroja pestañee un tanto sorprendida.
-Y además, Kaijou se hizo con uno de los miembros de la Kiseki no Sedai, Kise Ryota. –la voz de Riko interrumpe al capitán de Seirin.
-¿Qué? –Furihata gime.
-¿Él? –Fukuda abre la boca más.
Kuroko en silencio mantiene su inexpresivo rostro, pero Taiga lo puede notar sus ojos brillan de diferente manera, entonces la pelirroja siente una emoción fulgurante mientras se deja llevar por sus pensamientos.
- "Nunca pensé que jugaría tan pronto contra uno de ellos. Que suerte, me siento muy emocionada." –sus labios se curvan dejando ver una clara sonrisa de satisfacción.
Ahora escucha algo sobre que el chico llamado Kise es un modelo, la pelirroja le da lo mismo mientras en serio pertenezca a la Kiseki no Sedai. Los chicos no pueden evitar quejarse entre ellos escucha la voz de Koganei-sempai "¿Bien parecido y bueno en el baloncesto? Eso es mucho."
-Idiotas. –dice Riko exasperada hasta que a su alrededor se ve a varias chicas, hablando entre ellas y de repente se dan cuenta de que está todo repleto. La oji miel abre la boca asombrada en serio, pues entre todas las chicas se ve un chico alto y rubio firmando hojas de papel. - ¿He? ¿Qué? ¿Qué está haciendo toda esta gente aquí? –frunce el ceño, pues odia que interrumpan su entrenamiento.
-Oh, yo no quería que esto pasará. –murmura para sí mismo el chico rubio mientras va firmando hoja, tras hoja y pasando a otras que le extienden.
-Ese es… -Hyuuga se queda sin palabras.
-¿Qué está haciendo aquí? Kise Ryouta de la Kiseki no Sedai. –era totalmente extraño ver a un chico como él en su Escuela, interrumpiendo junto a un grupo de fans su amada cancha.
Entonces el rubio eleva su mirada miel, encontrándose con la de Kuroko quién se inclina a modo de saludo.
-Es bueno verte otra vez. –da un soso saludo.
-Me alegra verte. –responde el saludo con una sonrisa y voz apacible.
Todos miran primero al rubio para luego ver a Kuroko y de nuevo al rubio de Kaoijou.
-Perdón en verdad lo siento, este… Es posible que puedan esperar por 5 minutos. –dice como respuesta mientras se rasca la nuca apenado.
…
..
.
Después de una larga espera de autógrafos, el rubio cae con gracias a la cancha y se acerca a donde está el grupo. Está claro que de mirada amielada ha querido ver quien sería sus nuevos contrincantes, y no solo eso también se enteró de que su viejo amigo estaba en esa escuela, deberían en llamar esto como ¿Un destino?
- ¿Que estás haciendo aquí? -Hablo un poco pasmado el de lentes.
- Cuando me entere de nuestro próximo oponente es Seirin. Me acorde que Kurokochi estaba inscrito aquí.-Detiene su caminata y queda de frente del nombrado brindándole una tierna sonrisa.- Así que pensé en venir a saludar. Éramos los mejores amigos en la escuela secundaria. - Hablo con simpatía y amigablemente.
- No más que cualquier otra persona.- Contesto neutralmente el más bajo de los varones, sin borrar su típica mirada fría no sintiéndose de la misma forma que el de mirada dorada.
- ¡Eres cruel! -Chillo el alero de Kaijou llorando dramáticamente mientras utilizaba su brazo derecho para cubrir su rostro sin importarle que el equipo de Seririn lo vieran de esa forma tan infantil.
- Kise Ryota. A pesar de que comenzó a jugar baloncesto en su segundo año de secundaria, su excepcional sentido de juego y su capacidad física le valieron un lugar en el equipo de Teiko como regular.-Dijo Furihata leyendo la revista mientras que sus demás amigos prestaban atención a lo que dice- Si bien, él tiene menos experiencia que los otros cuatro. Se ha convertido en jugador indispensable mejorando rápidamente. -Termino de leer.
- ¿Desde su segundo año? -Interrogo asombrado Hyuuga mirando a la celebridad.
El primogénito Kise poniendo su mano a la cabeza acariciándola- Que, el articulo exagero un poco. -Sonrió incómodamente con los ojos cerrados.- Me alegro de que me ven como parte de la Generación de los Milagros, pero soy el peor del grupo. -Confeso con la verdad retirando su mano a la cabeza.- Debido a eso ellos se burlaban de mí y Kurokocchi todo el tiempo.
- Ellos nunca se burlaron de mí. -Contradijo el nombrado sin borrar su mirada de poker.
- ¿Qué? ¿Era solo yo? -Cuestiono llorosamente que no duro en un minuto en activar sus 5 sentidos haciendo que mirada a la izquierda y con un ágil reflejo atrapa un balón de basquet que salió de la nada.- ¡Ow! ¿Que fue eso? -Suspiro aliviado de a ver detenido el objeto redondo, se inclina y lo recoge.- ¿Quién le pertenece este balón? -Viendo de a sus contrincantes, que no decían nada hasta que una suave voz femenina fue la respuesta.
- Me pertenece a mí. -Dijo una Kagami Taiga con una mirada fiereza. Uy al parecer alguien invadió el territorio de nuestra bella tigresa.
- ¿Que...-Al girarse el de orbes esfena se queda inmóvil por un minuto con los ojos bien abiertos al ver la causante de tan brusca acción.
- Kagami/chan. -Gritaron el capitán Junpei y Riko viendo que su amiga y compañera hiciera algo tan grosero ante un invitado. El sexto jugador fantasma también estaba de la misma forma sin decir nada, no se esperaba ese tipo de tratos de la mayor, le sorprendía mucho y no solo él también los demás.
La nombrada esbozo una sonrisa depredadora.-Me disculpo por mi atrevimiento modelito... –lo dijo sin sentirlo realmente, una pequeña pizca de emoción y gozo en ese momento embarga su voz femenina. –Pero estas pisando mi territorio... -Remarco lo último con un tono amenazante, para todos sus compañeros un aura feroz cubría a la Pelirroja de cejas partidas
- ...-Ryouta no sabía que decir, parpadeo muchas veces y se frotó los ojos ¿Y por qué se los frota? fácil, al ver a la peli-carmín un aura rosa llena de rosas rojas se forman a su alrededor dándole un entorno de Princesa de cuentos de Hadas. No se percatado cuando esta se fue aproximando hasta quedar a solo un par de pasos, Kise podía verla ahora más de cerca quedándose aún más pasmado al observar el bello y delicado rostro de la gringa que a pesar de tener unas cejas muy peculiares no le quitaba más bien le sumaba un atractivo único.- "Es... hermosa." -Fue lo que primero que le vino a la cabeza.
Los orbes granates de la mayor se afilaron un poco y sonrió de una forma retadora. Kuroko estuvo expectante a las reacciones de ambos, su Luz deseaba un duelo contra su ex amigo y ex compañero de Teiko Kise Ryota pero esté parecía estar en otro Universo paralelo porque estaba casi seguro que el rubio no escucho ni una sola palabra del reto de la medio gringa.
-Así que como estas en mi territorio tendremos un duelo. -Dictamino muy decida desconcertando de los demás y al modelo que por fin salió de su trance volviendo en sí. El de cabellos cortos del color del amanecer arqueo una ceja.
-¿Territorio? ¿Duelo? - Repitió las dos palabras que pudo escuchar confundiéndolo ¿Qué quiso decir? Mira el balón que estaba en sus manos y luego mira a la primogénita Kagami en eso, se le vino algo en su cabeza comprendiendo por que la joven lo ataco.- Ah, ya entiendo...-Dijo este sacando de su bolsillo un bolígrafo. –Si tanto querías en llamarme mi atención para un autógrafo debiste en pedírmelo antes. -Sonrió coquetamente firmando el balón. –Aquí tienes. -Se la entrega a la carmesí, haciendo que la entrenadora y todos se les resbalara una gota en la cabeza.
Taiga pone una mala cara, un tic en su ojo y antes de que le saltara encima del modelito, Riko, Hyuuga y Mitobe la detienen.- ¡¿Al menos estabas escuchando lo que te dije?! ¡IDIOTA! –Riko trataba de cubrir la boca de la pelirroja, mientras Mitobe la sujetaba por la cintura y Hyuuga trataba de sujetar sus manos que por poco lanzan el balón a la cara del modelo.
-¿Qué es…? ¡Ouch! ¡Kurokocchi que cruel! –se queja el modelo al sentir un golpe del chico fantasma que le pega en las costillas haciéndole torcerse de dolor.
-En verdad me sorprendes Kise-kun, lo que Kagami-chan te pedía no es un autógrafo tuyo sino lo que ella desea es que le enfrentes Uno a Uno. –explicó con cierta calma sin demostrar expresión alguna mientras se fija en la cara del rubio que se contorsiona quedando sorprendido.
-¿En serio? Pero es chica… -trata de no gritar pero su voz sube octavas quedando algo chillona de la pequeña impresión sobre el reto de la hermosa chica que era sujetada aún por sus 3 Sempai.
- ¿Y qué? No me digas que tienes miedo de perder contra una chica. –la voz de la pelirroja se escuchó claramente, los ojos mieles del jugador estrella de Kaijou y los ojos cielo de su compañero se fijaron en la pelirroja que se las arregló para zafarse de Hyuuga y Mitobe pero la Entrenadora de Seirin la contenía aún. -¿Por qué no juegas contra mí Niño bonito? –su voz sonaba realmente escalofriante a oídos de Furihata, Kawahara y Furukawa que se estremecieron.
-Kagami-chan por favor cálmate, no me obligues a incrementarte los ejercicios como lo hago con los demás. –regaño Riko de forma amenazante, la Tigresa no se dejó intimidar tan solo se fijó en la cara del modelito.
-Gracias por el cumplido. –le guiña el ojo aun manteniendo el coqueteo con la bella pelirroja. –Hagámoslo entonces, pero antes dime ¿Cuál es tu nombre? –le pregunta mientras se va quitando el saco gris junto a su corbata.
-T'ch si realmente quieres saberlo debes jugar realmente en serio y encestar antes de que lo haga yo. –respondió la Tigresa esbozando una diminuta sonrisa torcida.
-¿EN SERIO? –es sorprendente que el rubio no se diera cuenta que la estaban llamando desde que interrumpió por su apellido pero vaya rubio despistado, era impresionante que un sujeto como él fuera uno de los Kiseki no Sedai, pero entonces tragaron saliva. La mitad gringa se veía feliz y a ojos de toda un aura candente la cubre, los ojos espectadores se fijan en ella y en el jugador de Kaijou.
-Esto es increíble. Rayos, Kagami-chan exponiéndose de ese modo. –la castaña no puede evitar sentirse ofuscada y muy molesta, ya luego iba a poner las cosas en su sitio de mientras que la pelirroja se dé cuenta del nivel de un miembro de la Kiseki no Sedai es capaz de hacer.
-¿Aida-san va a permitir que Kagami-chan se enfrente a Kise-kun? –pregunta inquieto pues no le gusta la forma en que su ex compañero de Teiko mira a su nueva Luz.
-¡No hagas eso! –no solo lo grito Riko, sino todos los demás al ver la repentina aparición del chico sin presencia ante ellos.
-Lo siento. –Kuroko queda observando al frente, todos siguen su mirada y es cuando se dan cuenta de que Kise y Kagami están frente a frente ya en la media cancha.
Kise está rebotando el balón, sus ojos brillan intensamente mientras mantiene una sonrisa en sus labios en cambio Kagami se ve seria a la expectativa de poder leer los movimientos del rubio y entonces da comienzo. Kise hace una finta y se mueve hacía el aro, Taiga le sigue de cerca y es cuando el rubio da un giro a su izquierda pero vuelve sobre sí mismo a su derecha saltando y metiendo el balón dentro del Aro; la pelirroja salta para impedírselo sin embargo no lo hace a tiempo y es empujada por el cuerpo del modelo cayendo sobre el piso.
-No puede ser… -gime Furihata y los demás, al recordar que la pelirroja hizo esa misma finta y movimientos antes durante la práctica. Riko está algo sorprendida, sin embargo sabe cuál es la habilidad de esté Ex miembro de la Kiseki no Sedai.
- "Él aprende a jugar mientras ve a los demás y vuelve propios sus movimientos. Sin embargo esto no es solo una simple imitación." –piensa la castaña observando todo y antes de que vaya a ver cómo está la pelirroja es Kuroko quién se adelantó a todos.
-Lo siento ¿Te hiciste daño? –Kise quiere sonar como un caballero pero antes de que siquiera ofreciera la mano para ayudar a la hermosa chica de ojos rubí de pie, delante se encuentra Kuroko tomando ambas manos.
-Kagami-chan ¿Te encuentras bien? –no sabe porque su cuerpo se movió solo y sus manos sujetan con firmeza las manos de su compañera que parpadea algo sorprendida al verlo ahí pero por sobre todo ya ayudándole a ponerse de pie.
-Gracias Kuroko, no tienes que preocuparte me encuentro perfectamente bien. –sonríe ella mientras se pone de pie ante la mirada asombrada de todos y en especial de Kise.
-Es increíble… Un miembro de la Generación de los Milagros… -dice Furukawa a sus amigos junto a él que estaban con la boca abierta sin disimular su asombro.
-Kurokocchi eres injusto. –hace un pequeño berrinche infantil porque la ex sombra de Teiko está en medio de la hermosa chica pelirroja y él, además de haberla ayudado de ponerse de pie cuando él debía ser quién le tomaba de las manos.
-Taiga. –dice ella dejando salir un suspiro al verse derrotada, Kise pestañea fijándose en ella. –Kagami Taiga así me llamo. –le dice mientras una sonrisa confiada se asoma en la cara de la Tigresa.
-Vaya, Kagami Taiga es un nombre muy bonito. –la chica tiene valor, lo admite pero sin duda la pobre pelirroja no es una rival digna y a pesar de sentirse encantado por ella recuerda a lo que vino realmente a Seirin. –Oh, es cierto. Por favor, denme a Kurokocchi. –se vuelve a los demás mientras una mano se posa sobre la cabellera celeste que de inmediato es apartada por su propietario. –Únete a Kaijou y juguemos juntos de nuevo. Yo te respeto mucho Kurokocchi, es un desperdicio en verdad que te quedes aquí, además también si quieres puedes venir a Kaijou con nosotros Kagami Taiga-san podrías ser la asistente del Coach. –solicita como si nada, mirando primero al chico fantasma, para ahora mirar a la chica de ojos rubí.
Taiga abre los ojos molesta y sorprendida por el oxigenado altanero, estaba a punto de decirle unas cuantas cosas pero Kuroko que aún mantiene una mano de la pelirroja con la suya le da un suave apretón deteniendo a la primogénita Kagami. Los presentes se asombran bastante ante sus peticiones que son algo absurdas pero... Los Sempai no pueden alegar nada, en realidad Kaijou es un mejor Instituto que el suyo.
-Me honra escucharte decir eso Kise-kun. –agradece mientras mantiene tu cara inexpresiva sin embargo no puede no sujetar con más firmeza a la pelirroja que clava sus orbes carmín en su compañero. –Y respetuosamente rechazo tu oferta. –se inclina para volver a su postura relajada pero mantiene la mano de Kagami estrechada a la suya, con los dedos entrelazados.
-¡Eso no tiene sentido! Kurokocchi, tú no eres así. Sabes que Ganar lo es todo para nosotros ¿Por qué no quieres venir a un mejor Instituto que esté? –Kise se siente algo ofendido, le sorprende que Kuroko se enfrente a él y le rechace tan si quiera pensar un poco las cosas.
-He cambiado desde entonces, Kise-kun además hice una promesa a Kagami-chan. –ejerció de nuevo una leve presión al sentir la mano de la hermosa mitad gringa entrelazada a la suya. –Le dije que venceríamos a toda la Kiseki no Sedai. –sintiendo valor cuando la pelirroja devolvió el agarre no titubeo en dejar las cosas claras con Kise Ryota.
-Realmente no es propio de ti andar bromeando así. –trata de regañar al chico fantasma pero una risita hace que sus ojos mieles se fijen en la pelirroja junto a Kuroko.
-Es divertido que pienses que Kuroko lo dice en broma, niño bonito. –Taiga lo dice con un tono divertido mientras mantiene sus manos entrelazadas. –No pienses que porque me venciste una sola vez, voy a dejar que te lo lleves. –sin más la joven atrae el cuerpo más pequeño en un abrazo posesivo provocando que la cara del chico de ojos cielo estuviera a punto de asfixiarse entre las enormes delanteras. –Y yo tampoco acepto tu ofertita. Así que solo te diré, que te vayas preparando. –sus ojos rubí afilados observan al modelo, una densa declaración de guerra se siente.
Kise no puede creer que la pelirroja hiciera tal cosa, sentía cierta envidia en ese momento porque tener la estatura de Kurokocchi y dejarse abrazar de ese modo y poder… No, sacudió la cabeza, él no era como Aominecchi no claro que no.
Continuara…
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