CAPÍTULO 3: Confesiones.
El silencio reinaba en aquel claro del bosque, y tan solo unos ahogados sollozos delataban que allí se encontraban dos personas. Si alguien se hubiese fijado bien, podría haber distinguido dos figuras abrazadas y arrodillas en el suelo, en medio de aquella inmensa oscuridad.
La lluvia aún no cesaba, y plateados azogues luminosos surcaban el cielo constantemente. Los árboles se mecían con el viento y sus ramas crujían amenazadoramente. Sin embargo, esto no parecía importar a las dos personas que se hallaban arrodilladas en el suelo.
Kagome seguía sollozando, pero ya no sabía si era de tristeza, de alegría o de puro nerviosismo. Se empeñaba en aferrar con fuerza el haori de Inuyasha, como si temiera que éste fuese a desvanecerse de un momento a otro.
El muchacho, por su parte, se limitaba a acariciar torpemente los cabellos azabaches de la chica, sin moverse ni hacer el más mínimo ruido. No había intentado consolarla con palabras, solo había permanecido a su lado, dejándose abrazar por ella.
Kagome no sabía qué hacer. El silencio resultaba un tanto incómodo, pero no sabía como empezar a hablar, y parecía que Inuyasha no estaba interesado en ser él quién iniciase una conversación. Normalmente hablaban sin tan siquiera plantearse qué iban a decirse, con total naturalidad, pero en aquellos momentos parecía que intentaban entablar una conversación con un completo desconocido. Y era una situación realmente incómoda.
Kagome suspiró, pesarosa.
Tenía que empezar por disculparse, y después sólo Dios sabía lo que pasaría. Respiró pausadamente durante unos minutos con el fin de ahogar sus propios sollozos, intentando al mismo tiempo organizar sus ideas.
Inuyasha no hizo el menor gesto, ni reflejó ningún sentimiento en su rostro. Parecía ausente, y quizás fue eso lo que dio ánimos a Kagome para hablar.
- Esto... Inuyasha, lo siento de veras- murmuró atropelladamente. Inuyasha pareció reaccionar ante la voz de Kagome, y clavó su mirada vacía de todo sentimiento en la de ella.
Un escalofrío recorrió la espalda de Kagome. Esa mirada vacía, sin calidez, le hacía sentirse nerviosa y hacía que un miedo irracional recorriese todo su cuerpo. El rostro del muchacho era una máscara inexpresiva, ya no había un solo rastro de calidez en el fondo de sus ojos. La chica buceó con la mirada en los ojos ahora marrones de Inuyasha, buscando un rastro, por pequeño que fuese, de la habitual alegría y calidez que solían iluminarlos. Pero chocó contra una firme pared de hielo.
Sintió que el corazón se le hacía pedazos, pero a pesar de eso se sobrepuso inmediatamente, con la firme promesa de reavivar la llama de los ojos del chico al que amaba. No pensaba rendirse tan fácilmente.
- Siento mucho todo lo que ha pasado- dijo, temiendo que él no hubiese escuchado lo que le había dicho antes.- Sé que fui una idiota. Tendría que haberte creído, y no actuar de esa forma, así, sin más. Tendría que saber ya cómo es Miroku, y brindarte la confianza que te mereces.
Inuyasha no dijo nada. Su cuerpo se tensó al escuchar las palabras de la joven, pero aparte de eso, no hizo ni un solo gesto.
Kagome tembló casi imperceptiblemente entre sus brazos. Era extraño hablar con él sin que reaccionara ante nada de lo que ella le decía. Pero de repente, sin previo aviso, la voz ronca de él la sacó de sus pensamientos, sobresaltándola.
- No tienes por qué preocuparte por eso- murmuró en su oído, haciendo que su aliento caliente chocara en la piel de la chica.- De todas formas, ya estoy acostumbrado.
Kagome abrió los ojos de par en par. ¡No! No podía estar diciendo eso... No, él no...
- ¡No, Inuyasha! No digas eso- chilló separándose de él, pero sin dejar de mirarle a los ojos en ningún momento.- En serio, yo no quise hacerte sentir así... ¡Maldita sea!- sollozó- Lo siento de veras, no sabes lo que daría por volver atrás y enmendar mi error. Tu siempre me proteges... No- se corrigió- Siempre nos proteges, a todos. Eres alguien muy especial para nosotros. Es más, unidos somos como una familia, y tu formas parte de ella. Si en algunas ocasiones te hacemos daño... créeme cuando te digo que no es a propósito.
Inuyasha ladeó el rostro.
- Yo creía que era así, como tú dices- dijo con calma, pero con la voz teñida de frialdad- Pero me parece que estaba equivocado...
- ¡No!- cortó Kagome, cada vez más nerviosa- Eso no es cierto Inuyasha. Te queremos, todos te queremos. Eres parte de nosotros, de nuestras vidas.
El muchacho esbozó una sonrisa cínica.
- ¿Y tú?- preguntó de repente- ¿También soy alguien importante para ti?
Kagome sintió como sus mejillas comenzaban a arder. Dios... La había cogido desprevenida... No se había esperado una pregunta así. Tragó con dificultad y cerró los ojos, incapaz de sostener la mirada intensa del chico. ¡Por Kami! ¡Claro que le quería! ¡Lo quería con locura!
Volvió a abrir los ojos con lentitud, y comenzó a jugar con sus dedos, realmente nerviosa.
- Claro que sí...- murmuró al fin, después de unos segundos que a Inuyasha se le hicieron eternos. – Eres mi mejor amigo, mi compañero. Siempre te preocupas por mí, y siempre estás a mi lado cuando te necesito. No dudes nunca que te quiero.
Inuyasha suspiró, dolido y frustrado. ¿Sólo lo veía como un amigo? ¿Nada más? Cerró los ojos, sintiendo que su corazón quería salir de su pecho.
- ¿Sólo eso?- preguntó sin querer. No había querido decirlo, pero las palabras escaparon de su boca sin que él pudiese hacer nada por evitarlo.
Kagome lo miró sorprendida. ¿Qué quería decir con eso? ¿Acaso esperaba algo más de su parte? ¿No amaba él a Kikyo? Su corazón comenzó a latir con violencia. ¿Podría ser...?
- ¿Y tú qué?- contraatacó.- ¿Qué sientes tú por nosotros? ¿Qué sientes por mí?
Esta vez le tocó a Inuyasha ponerse nervioso. ¿Qué sentía él por ella? Ni siquiera él mismo estaba seguro... Era más que una simple amistad, de eso no cabía duda. Muchas veces había creído que era amor, pero... ¿en qué lugar dejaba entonces a Kikyo? No estaba seguro de sus sentimientos respecto a ambas. Kikyo había sido su antiguo amor, y sentía que de alguna manera tenía que serle fiel, pero por otra parte estaba Kagome, y sus sentimientos por ella se habían hecho cada vez más fuertes.
- Ahora no estoy seguro de lo que siento por vosotros...- dijo sin embargo.- Antes creía que erais mi familia, pero ya no sé que pensar. No sé si lo sabes, Kagome, pero cuando estaba bajo el agua...- tragó con dificultad, sintiendo la angustia que volvía a embargar su alma con el simple recuerdo de lo sucedido- Creí que me ahogaba, y solo podía pensar en que eso me lo habíais hecho vosotros, mis amigos.
Kagome contuvo el aliento. Su mente no podía asimilar lo que acababa de escuchar. ¡Diablos! Se sentía tan mezquina... No se había parado a pensar en lo que él había sufrido, en lo que él había sentido en aquellos momentos. Cerró los ojos para contener las lágrimas que comenzaban a agolparse en sus ojos castaños.
- Oh... yo...- murmuró con un hilo de voz- No lo sabía... Lo siento Inuyasha, lo siento.
La muchacha no pudo contener el impulso de abrazarlo. Quería que supiese que no lo había hecho a propósito, que lo sentía, y que nada podía hacerle sentirse más triste que el sufrimiento de él.
Inuyasha abrió los ojos desmesuradamente. Sentía el pequeño y frágil cuerpo de ella aferrado al suyo, y esa sensación le hizo sentirse querido, necesitado. Correspondió a su abrazo de buena gana, sin pensárselo dos veces. Era cierto que se sentía inmensamente dolido, pero también era cierto que ahora ellos intentaban disculparse, Kagome lo intentaba, y lo que decía lo decía con el corazón. Quizás... quizás no se merecían su desconfianza. Al fin y al cabo, lo habían hecho sin querer, ¿no? Y al sentir a Kagome allí, abrazándolo, intentando por todos los medios recuperar su cariño... Sí, si le querían. Ella le quería, aunque solo como a un amigo, le quería.
"Te queremos, todos te queremos. Eres parte de nosotros, de nuestras vidas"
Eso había dicho ella. Lo apreciaban, tenía una familia. Nunca estaría solo, ya no. Siempre los tendría a ellos, a su nueva familia.
Darse cuenta de esto lo reconfortó enormemente, y su corazón se hinchió de alegría.
Apoyó su cabeza en el hombro de Kagome, y comenzó a llorar sobre él. No le importaba que ella le viese, lo único que quería era desahogarse.
Kagome se sorprendió cuando sintió las lágrimas traspasar su uniforme, y más cuando escuchó los sollozos ahogados de él.
- Kagome...-susurró de pronto él, en la misma posición, sin atreverse a mirarla- Gracias. Gracias por estar a mi lado. Gracias por quererme, por necesitar que esté junto a ti
.La muchacha esbozó una sonrisa cálida, y lo abrazó con más fuerza.
- No, Inuyasha- suspiró- Gracias a ti por existir.
Las lágrimas del chico limpiaron la oscuridad de sus ojos, aquella que había sido la dueña de ellos durante ese tiempo, y la vida y la calidez volvieron a su mirada, a la vez que su alegría.
CONTINUARÁ...
Hola a todo el mundo!! Sé que he tardado mucho en poner la conti, lo sé... Pero tenía mis razones, eh? El instituto apenas me deja vivir, así que no tengo mucho tiempo para escribir. Ahora contesto a los reviews individualmente:
DenisseG: Gracias por leer esta historia! Ya ves... continuar pronto, lo que se dice pronto, no ha podido ser... Y sí, el capítulo estuvo algo triste (aunque no creo que sea para tanto U). Espero que te guste este cap.Te me cuidas!!
TanInu: hola Tania!! Qué alegría contar contigo en todos mis fics (perdona si aun no he dejado un review en tus fics, pero es no he tenido mucho tiempo de pasarme por aquí últimamente, pero descuida que en cuanto lea las actualizaciones, te dejo mi opinión - ). Sí, lo sé, siempre me tardo mucho, pero ya sabes por qué, no? Con respecto a la historia, el viaje al pasado está cada vez más cercano, y eso de si se reconciliarán... creo que tu misma puedes leerlo.
Hijiri: Sí, esta vez se pasaron todos. Pero también hay que entender la posición de Kagome. Si tú te encontraras en esa situación, probablemente (que no lo sé a ciencia cierta) reaccionarías igual. La rabia y el enfado nublan nuestros sentidos en este tipo de situaciones, y somos incapaces de pensar con claridad. Y Miroku... Bueno, él se vio en un aprieto, y no se le ocurrió otra manera de librarse del castigo. De verdad te parece que narro bien? O Oh, gracias!! Espero que este cap sea de tu agrado. Cuidate, nos leemos pronto, espero.
Cristina: Gracias de veras!! Me alegra que te guste, y después de... (¿cuánto? ¿un mes?) aquí tienes la conti. Espero que este cap no te decepcione, y que la espera haya merecido la pena. Cuídate, nos leemos pronto!
ConniTah-90: Jeje, me alegra mucho que te gustara tanto el cap - Y gracias por decir que te gusta mi redacción, eso me hace very happy! Bueno, y lo de la conti pronto... ejem ejem... ha tardado un poco, pero ha llegado. Eso es lo que importa, no? No? (miradas asesinas por todos lados) Bueno, sí, lo sé. He tardado demasiado, pero tenía excusa. Espero que esta cap te haya gustado, cuidate!!
TanInu (otra vez): Aquí! Aquí! Aquí está la conti! Ah! Los problemas de inspiración ya desaparecieron, mi musa volvió de sus vacaciones (o debería decir su huída?) al Caribe. Después los problemas que me impidieron escribir fueron la falta de tiempo y el instituto (que vienen a ser lo mismo, después de todo). Y tampoco me pude conectar mucho al msn por las mismas razones ToT Espero verte pronto, eh? Te me cuidas mucho!!
Bueno, espero haber aclarado dudas (si alguien las tenía). Diganme que opinan, onegai!!
