Disclaimer: "Y así es como se entero..." es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan, Parker, Hank y el resto de personajes mencionados son propiedad intelectual de Hart Hanson, Stephen Nathan y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.
Notas de la autora:Y así es como se entero el abuelo de Booth. Intentando volver a la saga :-p Me quede muy parada con Cam así que me la he saltado y vuelvo a la familia de Booth. Pero prometo uno para Cam.
Espero que os guste. Muchas gracias por estar ahí. Muchas gracias por comentar.
Tipo:Para todos los públicos y post final de sexta temporada.
Febrero del 2012. No tengo ni idea de porque no lo había publicado ya.
Hank y su idea de la familia
Llegaron a las 10 en punto de la mañana de aquel domingo primaveral, ella, él y el niño. Habían llamado la noche anterior para avisar de su visita y el día se presentaba como poco, emocionante. Llegaron como lo que eran, una familia. O por lo menos lo más parecido a ello que siempre había deseado Hank para su nieto.
Tras todo lo acontecido en el último año el hombre pensó que su nieto se había dejado vencer por el desanimo y había buscado en la guerra lo que la paz le negaba. Le preocupó que dejara de creer en el destino y que se embarcara de nuevo en la locura de la guerra. Temió, que a su vuelta volviera de nuevo con él alma tan maltrecha como para darse a cualquier vicio maligno. Sin embargo, a su vuelta, regresó con una mujer. La rubia no parecía mucha amenaza, por lo menos no le haría daño físicamente… el pero, es que podría terminar definitivamente con su corazón.
La chica era guapa y lista a rabiar, le gustó como persona, pero como una vez le paso con Rebeca, supo al instante que no era ella. Que no era la elegida para hacer feliz a su nieto.
Cuando le preguntó por la doctora B cambió de tema al instante e hizo todo aquello que hace alguien cuando quiere pasar página pero sabe que no puede. Dejo de hablar de ello.
En los meses siguientes le llamó poco y cuando lo hizo siempre evitó hablar de algo que no fuera Parker o su salud. La doctora B le siguió llamando, como había hecho hasta el momento, pero nunca hablaron del tema. Es como si hubieran firmando un punto y final en lo que fuera que hubieran tenido. Un kit kat en el que se suspendió el tiempo.
Pero el tiempo, el tiempo siempre acaba pasando.
El día después de San Valentín su nieto se presentó de nuevo ante él con una sonrisa. Vio brillo en sus ojos y se dio cuenta aliviado de que todo se solucionaría. De que todo al final terminaría bien. Volvió a hablar de la guapa doctora y de lo que le había regalado la noche anterior.
Su amistad incondicional y eterna.
Hoy se presentaba ante él, junto con ella, Parker y una gran cesta de picnic. Sabía que se acercaba una gran noticia, pero nunca pensó que fuera tan grande. Se montaron en el SUV y viajaron hacia el Parque Anacostia. Acamparon cerca del río y tras disfrutar del espectáculo de su nieto y su biznieto jugando al béisbol, empezaron a almorzar. Tras la ensalada de cangrejo el pequeño Parker, que había estado extrañamente callado toda la mañana, se revolvió en su sitio inquieto.
-¿Cuando se lo vais a decir? - susurró a su padre y a la doctora.
El niño parecía querer ser discreto, pero evidentemente le escucharon todos los presentes.
El agente pareció ponerse instantáneamente nervioso pero no recrimino nada a su hijo y él anciano pudo percatarse de que su nieto ponía esa cara, esa de cuando era adolescente y se saltaba sus deberes para ir a jugar al hockey. Luego volvía preocupado por el castigo, pero feliz por haber marcado unos cuantos tantos.
Booth miró a la doctora, dejando claro que era su mujer y ella le devolvió una mirada cómplice, como animándole a empezar. Lo de hablar con la mirada no era algo nuevo para ellos.
- ¡Seeley! - exclamo inquisitivo - ¿Algo que decirme?
- Pues veras… - comenzó lentamente el agente mientras agarraba la mano de la doctora sin que esta hiciera amago alguno de apartarse - Sé que no es la mejor forma… y que… bueno…
El niño y la mujer pusieron los ojos en blanco y dejaron escapar una leve sonrisa. Booth parecía realmente nervioso, pero nadie añadió nada a la espera de que el hombre terminara de comenzar. Parece ser que había un acuerdo anterior de dejar a Seeley hablar, aunque él no terminara de decir nada.
- Sé que te prometí que la siguiente vez sería de otra forma - el hombre respiro hondo-, pero en el fondo y si lo miras desde mi perspectiva realmente es de otra forma, porque…
Hank no sabía si reír o llorar, pero lo cierto es que el titubeo de su nieto empezaba a darle una pista de lo que podía estar ocurriendo. Las manos entrelazadas de la pareja se reunieron en el vientre de la mujer y todo comenzó a verse más que claro. El anciano se sintió feliz. Siempre supo que ella sí era la definitiva, lo supo por cómo se miraban el día que la conoció y por como negaban ser algo más que compañeros. Ella haría feliz a su nieto y él daría toda su vida por hacerla feliz a ella. Ambos estaban hechos de buena pasta, cosa que haría que su unión fuera sólida y duradera.
Pero por otro lado le dio un poco de pena por su nieto, Booth siempre soñó con una boda y con un felices para siempre. Tener dos hijos fuera del matrimonio tenía que ser duro para él, lo que evidenciaba que llevara más de 3 minutos titubeando ante él, incapaz de confesarse. Le gustaría decirle que ya no tiene ni edad, ni autoridad para reñirle por pillarle en falta, que ya tiene 40 años y que sólo tiene que dar cuentas ante sí mismo y en todo caso ante ella, pero una vocecilla infantil se le adelanta, soltando sin ninguna clase de preparación previa.
- ¡Voy a tener un hermanito!
Todas las miradas se dirigen instantáneamente a Parker, al que se le ve feliz con una sonrisa.
- ¡Parker! - exclamó Brennan que había prometido a Booth dejar dar la noticia.
- ¡O hermanita!
Y así es como se entero Hank.
Fin
