¡¡Hola!! Como somos buenas chicas y los exámenes retienen nuestro tiempo, no hemos podido actualizar hasta ahora, en compensación hemos hecho el capitulo larguito jeje, y prometemos no tardar tanto con el siguiente, ya quedan menos exámenes (-) Bueno como siempre MUCHISIMAS GRACIAS POR LOS RR (por ellos intentamos sacar tiempo para actualizar lo más rápido posible)

Respondiendo a ellos: volvemos al presente en 1 o 2 capítulos…

No os entretenemos más y aquí os dejamos el nuevo capítulo, esperamos que os guste n.n:

IoooooooooooooooooooooooooooooooooI


Capítulo IV: Cásate conmigo

Matt podía notar como el color desaparecía de la cara de la castaña, ahora que la miraba bien, podía notar unas pequeñas manchas violáceas justo debajo de sus preciosos ojos almendrados, dios como no se había dado cuenta antes, estaba mucho más delgada de lo que la recordaba, y su piel mucho más pálida, Takeru volvía a tener razón, debería haber pensado más en los sentimientos de Mimi, al fin de al cabo era su amiga, la madre de su hijo, y él era el responsable de aquello…

-¿Y TÚ QUIEN DIABLOS TE CREES QUE ERES PARA MIRAR A SI MI HIJA?

El rubio pestañeo, volviendo a la realidad y fijo sus azules ojos en el hombre de cabello oscuro que se encontraba al lado de Mimi, "mi hija", Matt volvió a pestañear incrédulo, ese enorme hombre no podía ser…su padre. Busco con la mirada los ojos de la chica que lo miraron tristemente asintiendo sin decir nada lo que el loco lleno de furia decía, oh aquello era genial, pensó Matt consternado, como si no hubiera tenido poco ya con lo que llevaba en el día, ahora tendría que enfrentar al padre de Mimi,¿ qué iba a decirle? "soy el que ha dejado preñada a tu hija", era una locura.

Mimi se mojo los labios ligeramente con su rosada lengua, y aspiro hondamente.

-Papá este es Yamato Ishida, un amigo de la infancia.



Su padre elevo una ceja y lo miro con desprecio, después se volvió a su hija.

-Deberías haberlo dicho antes, por un momento me asusto pensar que él fuera el padre- se volvió al chico y estiro su gran mano- no te ofendas hijo, pero cuando seas padre lo entenderás. Soy Kiichiro Tachikawa, el padre de Mimi.

Matt observaba la mano tendida, ¿pero quién coño se creía que era para menospreciarlo de esa manera? La furia se agolpaba en su sangre, y sus ojos se oscurecían por momentos. Sabía que tenía que darle la mano, si no sería una ofensa grave contra el futuro abuelo de su hijo. Apretó fuertemente la mano tendida con una inclinación leve de cabeza.

-Yamato Ishida, futuro padre de su nieto.

Matt pudo ver los cambios en la cara del hombre, primero sus negras pupilas se abrieron ante la sorpresa, luego su mandíbula se tenso, volvió al color rojo furia anterior, sus rasgados ojos se hicieron más pequeños observándolo cuidadosamente, obviamente, pensó Matt rasgando igualmente sus ojos, con desaprobación. Finalmente apretó aun más fuerte la blanca mano del chico, Yamato apretó los dientes ante el dolor, no iba a echarse atrás ante él, no se mostraría débil. Aunque no creía que pudiera aguantar más de dos minutos sin tener ningún hueso de la mano roto. ¡Maldito viejo!

-Ya veo…-Soltó la mano del chico como si quemara- ¿Y qué has venido a hacer aquí "Sr. Ishida"?

En los ojos de Matt resplandecieron llamas al notar la ironía de sus palabras.

-He venido a hablar con Mimi.

El hombre alzo una espesa ceja oscura.

-¿Y qué tenias exactamente qué hablar con mi hija?

Matt miro a Mimi. Podía ver en su cara el miedo, tomo aire, por dios que guapa era, frunció el entrecejo, no era el momento de pensar en esas 

cosas, tenía que pensar con claridad, había venido a decirla que lo tendría allí para lo que le necesitara, que todo saldría bien, y por dios que eso es lo que iba a hacer, así tuviera que batallar con el mismísimo dueño del grupo empresarial Tachikawa.

-No se ofenda- Lo miro directamente a los ojos- pero eso es personal, es entre Mimi y yo.

-Ves ahí es donde te equivocas, pequeño insecto inadaptado, Mimi es mi preciosa única hija MENOR DE EDAD embarazada, y yo como su padre y tutor me ocupo de sus asuntos, así que si has venido a decirla algo será mejor que lo hagas ahora o te marches de aquí para siempre.

Matt apretó fuertemente los puños, maldición. Volvió su mirada a la castaña.

-He venido a decirte que siento lo de esta mañana, me comporte como un idiota, y…

-Vaya novedad.

Matt ignoro la voz del padre.

-y… no me preocupe por ti, sé que tienes miedo, pero yo me ocupare del niño, y si necesitas algo no dudes en decírmelo, yo hare lo que sea para que te sientas mejor.

Vio como los ojos pardos de la chica se volvían de color oro, resplandecientes, cristalinos, sinceros…

-¿Eso es todo?

Matt se volvió furioso al padre de la chica.

-Le guste o no ese niño es mío, Y…

-NO, no me gusta… y te diré por qué, tú con tu pelo rubio sin peinar, tus ojos azules, tu pinta de moderno rebelde al que no le importa nada, vas por el mundo aprovechándote de las chicas inocentes como Mimi, -se detuvo un instante y lanzo una mirada desaprobadora al chico que lo 

miraba con el ceño fruncido- conozco a los de tu calaña, solo quieres aprovecharte de tu descuido y sacarme dinero, muy bien, pon un precio.

Matt estaba totalmente atónito, ¿de verdad pensaba qué le compraría? ¿Qué vendería a su hijo? ¿A Mimi? Alzo la barbilla orgulloso.

-Yo no me vendo, está equivocado conmigo.

El padre de Mimi lo miro escéptico.

-A sí que estoy equivocado contigo eh?- se cruzo de brazos furioso- Muy bien, dime Yamato ¿Sabias que mi hija era menor de edad?

Los labios de Matt se crisparon para no soltar un improperio, claro que lo sabía.

-Sí.

-¿Mantienes alguna relación con mi hija?

Los puños del rubio se cerraron tanto en sí mismos que temblaban.

-No.

-¿Y aun así la dejaste embarazada?

Un leve rubor tiño las mejillas del chico.

-Sí.

-Entonces no me equivocado contig…

-Te equivocas con Matt papá- ambos hombres se volvieron a la castaña que miraba decidida a su padre, Yamato observaba sorprendido a la chica que hasta hacia un minuto parecía totalmente sumisa- él no hizo nada que yo no quisiera, para…- Mimi se sonrojo hasta la raíz del cabello y Matt se dio cuenta que evitaba su mirada- "eso" hacen falta dos.

Los músculos faciales de Kiichiro se contrajeron.

-No sabes lo que dices, sin duda te engaño para que tú pensaras…



-No,- ella movió negativa la cabeza-él no me engaño, no me prometió nada, no me juro amor, ni me hizo albergar falsas esperanzas, solo… surgió.

-¿Qué SURGIO? –Matt cuadro los hombros al ver como el hombre escupía la última palabra mirándole con una furia sobrehumana, iba a matarlo, eso estaba claro- Esas cosas no surgen, por dios estas embarazada.

-Sé como estoy, pero eso no…

-Basta, cuando regresemos a estados unidos, hablaremos sobre tu comportamiento jovencita, ahora vete y haz las maletas, - Miro por encima del hombro del rubio a la pelirroja que se mantenía impasible – Amber llama al aeropuerto saldremos esta noche.

-No.

La negación salió de sus labios antes de pensar lo que decía, vio la sorpresa en ambas caras.

-¿Cómo dices?

Matt enfrento al padre de la chica.

-Que no permitiré que se vaya, no así.

-¿Y cómo piensas impedírmelo?

El señor Tachikawa se cuadro delante del rubio, ahora es cuando te mata, le susurro una vocecilla al joven. Trago saliva para acallarla y lo miro directamente a los ojos.

-Soy el padre del niño.

-Yo el padre y tutor de Mimi.

-Eso se puede cambiar.

El padre de Mimi alzo una ceja.

-¿Y cómo piensas cambiarlo?

-Si me caso con Mimi, usted ya no sería su tutor.



Los ojos de Mimi se abrieron más que los de su padre, tenía que haber oído mal, su padre perdió completamente el color del rostro y sus hombros bajaron, tenía que ser un farol del imbécil ese.

-Nunca te daré su mano, y al ser menor de edad necesitas mi permiso.

Se volvió a Mimi con la mirada decidida.

-Mimi ¿quieres casarte conmigo?- Mimi lo miro con un leve rubor rojo tiñéndole el rostro y los ojos muy abiertos, luego afirmo con la cabeza, y algo dentro de él se tranquilizo, se alegro… Luego volvió la mirada al hombre moreno que lo miraba ceñudo, alzo la barbilla y se inclino ante él- Le pido la mano de su hija, le prometo que cuidare de ella y de nuestro hijo.

El padre de la chica se volvió a Mimi.

-No estará hablando en serio…

-C…creo que sí…

-Nunca, antes muerto que verte con un…

-Sr. Tachikawa creo que debería dar una oportunidad al chico- Mimi y su padre miraron a la secretaria que sonreía observando al joven rubio- Piénselo, no querrá que su nieto o nieta, futuro heredero de la compañía, sea un bastardo que ni siquiera conozca a su padre…

El hombre la miro ceñudo y se quedo callado los siguientes cinco minutos luchando consigo mismo. Finalmente tomo aire.

-Está bien, se casaran dentro de un mes, antes de que se note los motivos-Matt levanto la cabeza- Pero si la haces infeliz un solo momento de su vida, te arrancare el pellejo yo mismo.- Matt trago saliva, parecía que se lo quería arrancar en ese mismo momento, y tomo aire al ver que el hombre daba un paso hacia delante, el corazón le martilleo al ver que avanzaba hacia él, y la respiración se le corto. El padre de Mimi pasó por su lado rozándose levemente con el chico y se dirigió a su secretaria con ira- Llama a Adam, le quiero aquí mañana por la mañana.




Mimi observo la puerta cerrarse tras Amber y su padre.

-¿Quién es Adam?

Mimi miro al rubio que la miraba intrigado.

-El abogado de Papá, es amigo de la familia, es uno de los mejores abogados del mundo.

-¿Y eso es bueno o malo?

Mimi sonrió al ver la preocupación en el rostro del chico.

-Supongo que bueno, seguramente lo llame para encargarse de todo el tema legal en la…- Mimi callo avergonzada, y en susurro y con todo el valor que la quedaba acabo la frase- boda.

Matt se acerco a ella y agacho la cabeza para mirarla a los ojos, aquello ojos azules, eran su perdición, se ahogaba en ellos. Trago saliva nerviosa.

-Todo saldrá bien Mimi, te lo prometo. Y no te preocupes por nada, seré un buen marido, con el tiempo aprenderemos a llevarnos bien.

El corazón de Mimi se apretó como si lo estuvieran estrujando en un puño, ella no quería llevarse bien con su marido, desde niña siempre había soñado estar enamorada de su marido y él de ella, quería tener muchos hijos, y vivir en una casa con un gran jardín lleno de flores, quería amor… pero, sonrió tímidamente al chico, solo era sueños, ella estaba embarazada de su amigo, de Matt, y él solo había hecho lo que suponía más noble, la había protegido, ese sentimiento de protección y nobleza siempre habían estado presentes en la personalidad del rubio.

-Sí estoy segura de que lograremos entendernos, lo que me da miedo es decírselo a los demás… tal vez ellos no lo entiendan…

Matt suspiro.

-Tai no lo entenderá, pero hasta él lo acabara aceptando.

Tai no era la mayor preocupación de la chica.



-¿Y Sora? Ella me odiara…

Matt suspiro, y el corazón de Mimi se achico aun más al notar la pena en los ojos del rubio, sin duda aun ama a Sora, pensó tristemente la castaña, con ella se casaría, sí, pero solo porque la había dejado embarazada, solo por hacer lo correcto, no podía permitir que eso pasara, nunca había sabido muy bien el motivo, pero siempre se había preocupado por Yamato de un modo especial, no podía hacerle eso, no podía atarlo si aun amaba a Sora. El rubio abrió la boca para hablar pero ella levanto la mano para detenerlo.

-Si aun la amas deberías luchar por ella, al principio no lo entenderá, pero el amor puede con todo Matt, incluso- sonrió con tristeza- si has dejado embarazada a su amiga, aun que si le explicas bien los motivos…- Mimi frunció el entrecejo ¿Qué motivos había? ¿Qué habían engendrado un niño en un parque público?- será mejor que no le expliques los motivos y te dediques a pedirla perdón el resto de tus días…

Matt la miraba con verdadero interés, Mimi esperaba que el chico la diera las gracias y desapareciera por la puerta, pero no lo hizo, le devolvió la sonrisa y la acaricio la mejilla.

-Entre Sora y yo hace tiempo que no queda más que resentimiento, seguramente se enfadara con los dos, creerá que la hemos traicionado, y dios sabe que Sora y lo que ella piense en aquel momento me eran totalmente indiferentes, tendrá que asumirlo, tú y yo, Mimi, nos casaremos y tendremos a nuestro hijo, eso es lo único que importa.

-¿Cómo se lo dirás a tus padres?

Matt introdujo sus manos en los bolsillos.

-No lo sé…- se rasco la nuca- hace años que no hablo con mi madre… y mi padre se va a quedar en shock- vio la pena en los ojos de la castaña- eh- sonrió encogiéndose de hombros- no puede ser peor que tú padre.

Mimi le devolvió la sonrisa, y sintió que no importaba lo que pasara, si estaban juntos todo saldría bien…




-¡!Qué??

Matt dio un sorbo a su café solo con total tranquilidad, mientras sus amigos se atragantaban en la más absoluta de las sorpresas, a excepción de su hermano que lo miraba sonriente y de Izzy que se encontraba tan tranquilo como él.

-Eso es imposible, ¡si tú y Matt no estáis juntos!

Mimi estaba tan colorada que Matt pensó que acabaría desmayándose por el esfuerzo de permanecer quieta en esa mesa, pero aun así tenia que reconocer que estaba muy guapa.

-No es imposible-Ken agarro a Yolei para intentar que se sentara- basta con que al menos una vez hayan estado juntos.

Yolei luchaba con su novio para permanecer de pies, lo más cerca posible de su amiga.

-Pero me lo habría dicho, además Mimi no es chica de una noche.

-Pues al parecer sí que lo es.

Todos miraron con sorpresa a la pelirroja que lanzaba fuego por los ojos. Matt la miro ceñudo y apretó la mano de Mimi por debajo de la mesa al notar su temblor.

-No fue culpa de ella.

Sora elevo una ceja.

-¿Entonces tú la engañaste, te llevaste su virginidad y la dejaste preñada?- Sora aplaudió- bravo, te llevas a la heredera de la familia Tachikawa, no está nada mal para un polvo de una noche.

Matt apretó más fuerte la mano de Mimi. Y miro con rabia a su ex novia.

-Yo nunca haría eso, no sabes de lo que estás hablando.

-¿Ah no? ¿Acaso amas a Mimi? ¿Te casas por amor Matt?



Matt apretó tan fuerte los dientes que pensó que se rompería las muelas, luchaba por no perder los estribos, tenía que estar sereno, si perdía los estribos no ayudaría a Mimi, Mimi, soltó la mano de la chica al notar la presión que ejercía en sus débiles dedos, no, no la amaba, pero la protegería, era su obligación, su deber.

-Basta Sora.-Las miradas se volvieron a Tai, este se levanto y se dirigió a Matt que se cuadro delante del castaño, los ojos del muchacho indicaban que el chico buscaba pelea, muy bien estaba dispuesto a soportarlo. Pero para sorpresa de Matt, Tai abrazo al chico y le palmeo la espalda- Enhorabuena, espero que sea niña y salga a su madre, miedo me da dos Matts en el mundo.- se agacho ante sorpresa de todos y dio un beso en la mejilla a Mimi- Si te hace daño le partiré las piernas.

Ken sonrió ante la escena y se levanto siguiendo el ejemplo de Tai, tendió la mano a Matt.

-Espero que seáis muy felices.

Matt le estrecho la mano. Y miro a Yolei detrás de él que lo miraba con odio.

-Si la haces daño lo pagaras.- Matt elevo una ceja y luego las dos por la sorpresa al notar que la chica lo abrazaba fuertemente- Cuídala mucho, me alegro por ti.

Matt pudo ver entre el grupo de personas que se encontraban alrededor de la pareja dándoles sus bendiciones, y amenazas contra su integridad física, como Sora abandonaba el bar en perfecto silencio. Sintió una pena en el cuerpo que lo invadía.

-No te preocupes acabara entendiéndolo.

Matt miro a Tai.

-Aun que deberías tener cuidado- La voz pertenecía a Izzy que se hallaba tras ellos- Nunca se sabe de lo que es capaz una mujer despechada.




-Sigo sin creerme que te cases dentro de tres días…

Mimi sonrió ante el alto espejo con bordes de oro que tenía delante suya, ella tampoco se lo podía creer, pero al contemplar su reflejo, algo en ella comenzó a ponerse nerviosa, felizmente nerviosa, el vestido, el decimo que se probaba era perfecto según su opinión, el color marfil resaltaba sus rizos castaños, el corte de talle bajo y el corsé de la cintura ocultaban sus casi tres meses de embarazo, haciéndola parecer una princesa con la falda abultada rodeada de tules danzantes, tenía un escote en pico que realzaba sus atributos, sonrió más abiertamente, parecía una princesa. Giro sobre sí misma y corrió la cortina de satén rosa que cerraba el probador.

-¿Y bien?

Yolei y Hikari se volvieron cansadas a la chica, y sus ojos se abrieron al verla al borde de las lágrimas.

-Estas preciosa Mimi.

Mimi sonrió a Kari.

-Más que preciosa… ¿De verdad que te casaras con Matt?

Hikari dio un codazo a Yolei y Mimi rio.

-Sí, me caso con Matt Yolei-, jugó con la campana de la falda, moviéndola de un lado para otro, sí, ese era el vestido- me quedo con este.

-¿Y bien ahora donde vamos?

Mimi sonrió a la castaña.

-Tenemos que elegir las flores- frunció el entrecejo- y repasar el menú, y si nos da tiempo hay que ir a ver el ramo, ahora que ya he escogido el vestido…

-No me puedo creer que él no te ayude en nada.

Mimi ni se molesto en mirar a la ofendida pelimorada.

-Está de gira y no vuelve hasta el día de la boda…



-Eso tampoco es justo, debería haberse quedado contigo, y ayudarte a prepararlo todo, y más en tu estado…

Mimi sonrió a Yolei.

-Ni de broma. Prefiero elegir todo con mis amigas, además Yolei tú tienes mucho mejor gusto que Matt…

-Sí eso es cierto.- repuso orgullosa- pero…

-…y si dejáramos que Matt se ocupara seguro pondría todo de negro y azul y rock en vez de vals nupcial.

-Eso sí que no, el vals es una tradición muy importante que…

Mimi dejo de escuchar a su amiga y comenzó a reír.


-Bueno pues ya esta, ¿de verdad no te quieres venir?

Matt miro Soichiro sonriente.

-No, estoy cansado y me caso dentro de dos días…

-Por eso, vente con nosotros te daremos una buena despedida de soltero.

El rubio miro la llama de picardía de los ojos de su amigo, no estaría mal darse una buena fiesta, pero entonces recordó que tenía que llamar a su futura mujer o se preocuparía…

-No, mejor me voy a dormir, mis amigos no me perdonarían que hiciera una despedida de soltero sin ellos.

Sobre todo Daisuke y Tai… Sonrió a su amigo y cerró la puerta tras de sí, cogió su teléfono móvil del bolsillo de su pantalón, y dio a rellamada.

-¿Aló?

Matt sonrió ante el saludo que se le empezaba a hacer familiar.

-¿no puedes decir algo menos pijo?

-Me temo que no, es una costumbre muy consolidada. ¿Qué tal el ensayo?



-Bastante bien, aunque creo que deberíamos baja un tono la cuarta canción, comienza a dolerme la garganta y no sé si podre con ella mañana.

-Esa canción es genial en ese tono, deberías dejar de fumar y beber así tendrías mejor la garganta- Yamato sonrió- Y no me digas sí mamá o ir allí y te pateare tu flaco trasero.

-¿Tú sola? Creo que aun te puedo pequeña bruja remilgada.

-No me pongas a prueba… Por cierto, ya están los regalos para los invitados, pero hemos tenido un problema con el color de las flores y los platos, yo los quería en…-Matt se sentó en el borde de la cama pacientemente a oír las exigencias de su futura mujer.- Así que finalmente tendrán que ser en violeta claro, pero sin llegar a ser lavanda… y los ribetes dorados, ¿qué te parece?

-Seguro que quedara bien, no te preocupes.

-Pero tú lo querías en azul claro…

-Bueno pero así seguro que esta mejor, tú eres la experta en glamur.

-¿seguro?

-Seguro. ¿Fuiste hoy a la prueba de peinado?

-Sí, pero ya sabes que tienes prohibido saber nada sobre mi vestido o mi peinado…da mala suerte…

-Eso es una tontería, tú has visto el mío, de hecho lo has elegido tú y mi hermano.

-Eso es diferente, la tradición dice que si el novio ve a la novia antes de la ceremonia el matrimonio fracasara…

-Los matrimonios fracasan por otras cosas Mimi.

-También, pero por si acaso prefiero que no sepas nada…

-Bueno supongo que podre esperar dos días…

-Buen chico. Oye Matt tengo que colgar, aun tengo que quitarme este peinado para dormir, y mañana me espera un día de locos con los 

preparativos de última hora. Así que muchísima suerte mañana, y no te preocupes seguro que llegas al tono, tú siempre ganas, recuérdalo, un beso!!

-De acuerdo pero no te canses mucho, buenas noches.

Matt colgó el teléfono y se dejo caer sobre el duro colchón mirando al techo, desde hacia unas semanas, se había dado cuenta que cuando colgaba a la pequeña loca con la que iba a casarse se sentía solo, extrañamente solo, él estaba acostumbrado a dormir solo, a estar solo, y sin embargo… la extrañaba, echaba de menos su voz, y al cerrar los ojos solo podía ver esos risueños ojos, era una locura, no podía dejar de pensar en ella, un agudo deseo le aguijoneo por dentro, estaba deseando que llegara su noche de bodas…


Venga pues hasta aquí n.n ¿os a gustado? A nosotras nos parece muy tierno (pero claro en el fondo somos unas tiernas XD) bueno en el próximo capítulo ya se casan… ¿por qué se casaran no? jajaja

Muchos besos y ya sabéis cualquier cosa RR que siempre os tenemos en cuenta muchos besines!!