Tu cuerpo mi adicción.

Centro Comercial Jubangai.

Ambas chicas se abrieron paso entre la multitud histérica para llegar a su amiga. El trayecto en que tardaron en bajar las escaleras les pareció eterno, poco a poco los temblores se detuvieron, dejando grandes daños y muchas personas heridas.

Serena se movía con dificultad y tenía ambas manos sobre su vientre, sus bellos ojos azules estaban empañados a causa de las lágrimas. Al llegar junto a ella Makoto fue la primera en socorrerla, verificando que no estuviera perdiendo sangre. Rei se arrodilló tomando la cabeza de la rubia e intentando mantenerla despierta.

-Serena, linda… ¿me escuchas?- preguntaba la pelinegra intentando mantener la calma.

-Rei no dejes de hablarle, no puede desmayarse, ¿me entendiste?- habló Mako en tono serio atrayendo la atención de la sacerdotisa, gracias al gran Kami que mantenía la calma aun en estas circunstancias. La chica de largo cabello negro asintió y se dirigió nuevamente a Serena.

-Escúchame Serena, debes intentar enfocarte en mí…-

Mientras tanto Makoto pedía ayuda, pero al parecer había mucha gente que necesitaba atención médica.

-Rei… mi bebe… por favor… chicas…- Serena apenas podía formular frases.

-¡Necesitamos ayuda, una maldita ambulancia!- gritó desesperada la ojiverde atrayendo la atención de varios presentes. Un hombre poco mayor de 60 años, calvo y muy bajito se acercó a ellas.

-Soy médico, déjeme verla- dijo mientras se inclinaba hacia Serena.

-Está embarazada… nuestra amiga está embarazada- dijo Rei tratando de contener las lágrimas, sea lo que sea que haya ocurrido era una verdadera pesadilla.

-La llevaremos al hospital, estará bien- sentenció el hombre mientras los paramédicos se acercaban con la camilla.

Todo parecía suceder en cámara lenta, ambas chicas se quedaron a un lado dejando a los profesionales trabajar, un sentimiento de culpa e impotencia las invadió, se suponía que ellas debían cuidar de Serena, pero lo ocurrido excedió todos sus estándares, no estaban preparadas, no lo vieron venir.

Departamento de Makoto algunas horas después…

Después de haber presenciado aquel terremoto que duro unos segundos, el cual pareció eterno y causo tanto pánico en Tokio, las chicas, Rei y Makoto habían llegado a casa tras haber pasado gran parte del día en el hospital con Serena. La rubia si bien, se encontraba estable, pero tenía que quedarse en observaciones por lo que se les pidió que se retiraran.

Rei se encontraba sentada en el sofá, cuando Makoto llego cargando una charola donde traía una jarra con te de limón, dos vasos, y dos platos con Yakisoba que acababa de preparar. Inmediatamente la joven de ojos verdes acomodo todo en una mesita que se encontraba en el centro de la sala, y ambas se sentaron en el suelo frente a la mesita para degustar aquel delicioso platillo de agradable sabor.

-Te quedo delicioso.- Dijo Rei con seriedad.

-Como todo lo que hago.- Respondió Makoto soltando una risita.

-Presumida.- Dijo Rei con una risita, para después volver a poner aquel semblante de preocupación.

Makoto se imaginó que seguramente su amiga estaría preocupada por Serena y trato de tranquilizarla.

-Amiga, no estés preocupada, Serena está estable, el medico dijo que estará bien.- Dijo la pelicastaña.

-Lo se.- Respondió Rei.- No es eso lo que me preocupa.

-¿Qué es entonces?- Cuestiono Makoto dejando a un lado los palillos.

-Makoto, amiga…estoy preocupada por el nuevo enemigo, hace tiempo que mis poderes de Miko me están fallando, estoy perdiendo mis poderes.- Confeso Rei.- No he podido predecir nada, estoy perdida, es difícil saber cómo actuara Phoenix así.

-¿Qué estás diciendo?... ¿Estas segura?...No has tenido ningún sueño, nada.- Sorprendida Makoto.

-La verdad no.- Preocupada la sacerdotisa.- Hace días fui a visitar al abuelo y él se di cuenta solo al verme.

Flash Back.

El anciano que fungía como sacerdote del templo Hikawa se encontraba dando órdenes a las chicas que entrenaban en el templo como Mikos, mientras Risa, su nueva esposa, una mujer entrada en edad al igual que el barría las hojas que caían de los árboles.

Rei sonrió para sus adentros al subir las escalinatas y recordar los hermosos momentos que vivió ahí, antes de ser famosa, los momentos de su niñez, y más tarde de su adolescencia, cuando solía reunirse ahí con sus amigas.

-Abuelo.- Saludo la chica acercándose al anciano el cual la recibió con los brazos abiertos.

-¡Rei, mi querida nieta, te he extrañado tanto!

De pronto, ambos se separaron pues escucharon una voz conocida detrás de ellos.

-¿Pero cómo Rei aquí?... Pero niña, si te has puesto más linda que antes.- Feliz Risa de ver a la nieta de su marido.

-Risa, un gusto verte.- Saludo Rei abrazando a la mujer.

-Bien Rei, más tarde te veo, tengo que supervisar a las chicas que entrenan como Miko, aún les falta preparación para llegar a tu nivel.

Rei sonrió, y de nuevo se abrazó a su abuelo feliz de verlo, cuando se separó un poco de él, miro hacia el cielo y vio a Phobos y Deimos revoloteando a los alrededores del templo.

-¡Phobos, Deimos ya estoy aquí!...¿Me extrañaron?- Miro Rei con alegría a aquellos cuervos que sabía la reconocían aunque dejara pasar mucho tiempo sin verlos.

Solo escuchar la voz de la sacerdotisa, ambos cuervos echaron a volar velozmente alejándose de ella, como si no la reconocieran, como si ella nunca hubiera estado presente.

Rei observo hacia el horizonte y se extrañó de que aquellos cuervos que habían sido sus mascotas desde la infancia le hubieran rehuido de esa manera, ya antes había estado ausente de Tokio por largos periodos de tiempo, pero sus cuervos la reconocían siempre, ahora al parecer era diferente.

El abuelo de Rei, que siempre se mostraba gracioso y haciendo bromas, se quedó serio mirando a su nieta.

-¿Qué te sucede Rei?...No eres la misma de antes…Puedo sentir algo extraño…Estas perdiendo tus poderes de Miko…¿Cierto?

La sacerdotisa se sobresaltó ante el comentario de su abuelo y agacho la mirada.

-Entonces es verdad…estoy perdiendo habilidad.- Confeso la sacerdotisa.-¡Pero te juro abuelo que aún lejos jamás he dejado de entrarme como Miko, no entiendo lo que sucede!.

El hombre puso un hombro sobre su nieta y la miro a los ojos.

-Rei, nieta querida, no sé porque está sucediendo esto contigo…Solo sé que si es así, grandes problemas se avecinan. Cuídate.- Respondió el hombre.

Fin del Flash Back.

Makoto se quedó seria ante la confesión de su amiga y la miró directamente a los ojos.

-No sé mucho sobre el entrenamiento de una miko, no soy tan devota.- Hablo Makoto.- Pero si es extraño. No es normal que esto le suceda a una Miko.

-Claro que no lo es.- Respondió la sacerdotisa.- Pero bueno amiga, basta de hablar de eso, mejor vete a arreglarte, recuerda que tienes una cita con Motoki.- Cambio de tema la chica para calmar la tensión en el ambiente.

Makoto sonrió y dejo de lado el plato.

-¡Tienes razón!.- Llena de felicidad.- Pero si necesitas que me quede contigo puedo hablarle a Motoki y decirle que nos veamos después.

-¡Nada de eso señorita, vallase a arreglar!.- Respondió Rei con tono autoritario.- Y lleva condones por si hay acción en la cama.

-¡Rei!.- Exclamo Makoto que se sonrojo ante el comentario.

-No te hagas de la inocente, con esos toqueteos tan intensos que han sucedido entre tú y el, no creo que falte mucho para que terminen en la cama.- Rio la sacerdotisa.

Tienda de Antigüedades Luna.

Luna se encontraba dentro de la tienda de antigüedades, limpiando unas lámparas de petróleo que le habían llegado entre otras antigüedades.

De pronto escucho el sonido producido por la puerta al abrirse, y dejo las cosas a un lado pensando que sería algún cliente interesado en adquirir alguna mercancía, pero volvió a retomar su trabajo cuando miro que era su marido, Artemis y agacho la mirada ignorándolo.

-¿Sigues molesta por la charla que tuvimos ayer Luna?- Cuestiono el hombre de cabello plateado sin obtener respuesta de la mujer.- Luna odio que me dejes hablando solo.- Insistió Artemis subiendo su tono de voz.

Luna, molesta por la insistencia de su marido dejo aquella lámpara a un lado y lo miro molesta.

-¡Ya sabes mi respuesta no y no!- Tajante Luna.- ¡Hay cosas del pasado que no son necesaria y por lo tanto no tienen que saberse, no son de gran trascendencia!

-¡Pero Luna, independientemente de que sean trascendente o no tu sabes que ellas tenían derecho a saberlo!.- Molesto Artemis.- Tú y yo sabemos que Mako y Rei tienen derecho a saber que en el milenio de plata…

-¡Calla, no lo vuelvas siquiera a mencionar!.- Grito Luna mirándolo con furia.

-¿Por qué no?... ¿Acaso las chicas son para ti menos que guardianas?...No solo me refiero a Makoto y Rei.- Hablo Artemis.- Ellas son personas, son seres humanos, y tú sabes que si lo supieran no nos lo perdonarían, menos Rei y Mako que son a las que más les concierne.

-¿Qué quieres que haga Artemis?- Lo encaro Luna.- ¡Que valla y les revele esa parte de su pasado que quise ocultarles!... Sabes que el milenio de plata fue derrotado en gran parte por culpa de Sailor Mars y Sailor Júpiter, porque no cumplían con su deber.

-Luna, es absurdo lo que dices, tú sabes que ellas dos eran las mejores guerreras, mucho más poderosas que las outer a la hora de luchar su poder es…-

-¡De qué sirve el poder si no lo sabrán utilizar!...¿Quieres que Júpiter vuelva a ser la líder de las sailors tanto de inners como de las outers?.- Molesta Luna.- Sabes que en el pasado la princesa de Júpiter no hizo buen papel, por eso fue mejor designar a dos líderes, la Princesa Venus de las inner y la Princesa de Plutón de las outer. Sabes que Sailor Júpiter no sirvió como líder entonces ni servirá ahora, menos si se entera de lo demás. De Mars mejor ni hablamos no sirvió ni tampoco servirá en esta era.

-¡Pero Luna yo pienso que…!.-

-Pero nada.- Molesta Luna.- Ese detalle de su vida pasada no tienen que saberlo. Lo único que debe de importarles es proteger a Serena, que es la princesa de la Luna.

Apartamento de Motoki

Makoto salió del elevador y se dirigió al apartamento 235 donde vivía Motoki, estaba a punto de tocar el timbre, pero antes de hacerlo saco su espejo de bolsillo para cerciorarse de que lucía perfecta. Había optado por ponerse un vestido en color gris, que le llegaba a media pierna se pegaba reveladoramente marcando sus bien formadas curvas, sin tirantes en la parte de arriba y con un escote en forma de corazón que dejaba a la vista el inicio de sus pechos abultados. Llevaba puesto un cinto ancho en color rosado con una rosa en el centro que ceñía su delgada cintura y zapatillas en color también rosa, que hacían juego con sus ya usuales aretes en forma de rosa que siempre usaba. Su peinado era sencillo, había optado por plancharse el cabello y agarrarlo en una coleta baja de lado a la altura de la nuca, dejando que su cabello callera a un lado de uno de sus hombros desnudos.

Escucho el sonido de la puerta que se abrió y se sonrojo al ver a Motoki, quien apareció semidesnudo de la parte de arriba de su cuerpo, vistiendo solamente un pantalón negro, mientras llevaba el cabello húmedo, como si acabara de salir de la ducha, el cual la miraba sonriendo mientras ella guardaba discretamente el espejo dentro de su bolso también en color grisáceo.

-Hola Motoki.- Saludo al hombre rubio.

Motoki se quedó en silencio, contemplando unos segundos a la chica, sintiendo como debajo de su pantalón su miembro se endurecía al ver a la chica con aquel revelador vestido, haciendo que ideas muy pecaminosas pasaran por su mente, pero de pronto reacciono.

-¡Hola Makoto, te vez preciosa!.- Dijo Motoki quedándose como hipnotizado al ver a la chica.- Entra, eres bienvenida.

Makoto, que si bien ya había tenido algunos encuentros bastante húmedos con Motoki, sin llegar a tener sexo completamente, se había vestido de manera muy provocativa ese día. No estaba segura si lo amaba, porque también sentía algo especial por Zafiro, pero si algo sabia era que Motoki le atraía mucho y que deseaba ir más allá de los besos, las caricias subidas de tono y las charlas telefónicas que últimamente eran muy candentes.

-¿Preparaste ya la cena?.- Cuestiono Makoto sintiendo un calor recorrer su cuerpo mientras fijaba sus ojos en cualquier objeto dentro del apartamento, pero sin poner atención a ninguno en especial.

-No.- Respondió Motoki que había quedado de prepárale algo de cenar aquella noche, con el motivo de tener una charla amistosa, anqué ambos sabían que eso llegaría a algo más que una charla común y corriente.- Pero creo que ahora se me antoja cenar otra cosa.- Le dijo con un tono de voz que sonaba algo malicioso haciendo que la chica volteara y lo mirara de reojo.

Makoto sonrió y se acercó a él, e impulsivamente llevo su dedo índice hacia el pecho del muchacho, acariciando su tórax desnudo, pasando por las líneas que se formaban entre sus músculos, contemplando su cuerpo bien formado que pocas veces había apreciado.

-¡Quizá para ti es normal ver un cuerpo desnudo, pero te recuerdo que yo no soy médico!.- Dijo Makoto que detuvo sus manos justo donde se iniciaba el cierre del s pantalón del hombre rubio.

Motoki la tomo de las manos y la acorralo en la pared poniendo sus brazos alrededor del cuerpo de la chica, tocando su cintura a través de su vestido, acercando su rostro al cuello de ella para deleitarse con el olor de su cuerpo, el delicioso olor a jazmines que desprendía su cabello que lo enloquecía y lo abrumaba todos los sentidos.

-Acostumbrado a ver cuerpos sí, pero no a ver un cuerpo hermoso todos los días.- Hablo el.-¿Me permitirías devorar el postre antes de preparar la cena?- Cuestiono Motoki acariciándole el cuello con la punta de su lengua, logrando arrancarle un suspiro a la chica.

-Mmm.- Gimió Makoto con los ojos cerrados.- Inténtalo…

Departamento de Makoto y Rei

El alto hombre de cabello azulado y musculoso cuerpo lleno de tatuajes, se detuvo en la puerta antes de tocar, por su mente pasan rápidamente los recuerdos de su relación con la ya reconocida Modelo Rei Hino.

Titubeo un momento antes de tocar la puerta, no sabría que decirle cuando la viera, lo único que sabía era que estaba molesto. Le desagradaba que se hubiera ido de Manhattan sin siquiera avisarle, pero más que nada se sentía molesto consigo mismo por sentirse atado a una mujer.

Antes de conocerla, él era simplemente Jonathan Tyler St Allerdyce, un chico solitario, jamás encontró su lugar de pertenencia, ese que uno vuelve para refugiarse. Su padre siempre desaprobó la vida que llevaba, siendo para éste una gran decepción, ya que su hijo no estudio Derecho, ni Economía sino que dedico su vida a la velocidad, a las motocicletas, a malgastarla. Su madre, por otro lado, lo apoyó secretamente desde ese día cuando Tyler, como a él le gustaba que lo llamaran, cumplió siete años y dijo que él recorrería el mundo en dos ruedas, lamentablemente su madre murió seis años después dejando a su único hijo a cargo del estricto Sr. Joseph St Allerdyce, respetable jurisconsulto.

Recibió una excelente educación en los más prestigiosos colegios, aprendió otros idiomas con gran entusiasmo para poder ponerlos en práctica cuando recorriese el mundo, ese mundo tan vasto, tan misterioso y que él descubriría. Cambió su apellido a Black, el apellido de soltera de su madre, lo único verdadero en su vida.

No tardó en unirse a un equipo profesional de corredores, después de todo "temerario" era su segundo nombre, no pasó mucho para que lo apoden "Fénix", el que resurge de las cenizas, el mejor corredor de todos los tiempos.

Si le preguntaran apenas tiene presente su primera riña en el colegio, tiene recuerdos difusos de su primer beso, su primera experiencia sexual, en el momento en que terminó de cubrir su espalda de tatuajes. Ya no llevaba la cuenta de con cuantas mujeres había dormido, no tenía idea las veces que despertó con resaca en algún cuarto de hotel barato. Pero si había algo que su mente y su corazón jamás olvidarían, la primera vez que la vio… Era una diosa, temía que fuese una ilusión, sin embargo ella estaba ahí, con su largo cabello negro cayendo de costado sobre su hombro derecho, con esos ojos tan peculiares color amatista que lo hipnotizaron, ella debía ser suya, ella conocería a Tyler Black.

Después de pensarlo mucho y de darle vueltas a su pasado, toco la puerta, le diría lo primero que se le ocurriera.

Mientras tanto, dentro del departamento, la joven modelo se encontraba sentada frente al gran espejo que adornaba su cuarto peinándose el largo cabello como siempre lo hacía cuando se encontraba inquieta. Los sucesos ocurridos en las últimas horas no dejaban de golpear su mente. Se paró de repente, y se alejó unos pasos para poder ver enteramente su desnudo cuerpo en el reflejo.

Traía su cabello suelto, bucles y ondas se formaban en todo su largo haciéndola ver hermosa, angelical y a la vez muy sensual. El negro de su pelo contrastaba a la perfección con su blanco rostro. Con detenimiento observó cada detalle de su cara, sus ojos de intenso color amatista, sus largas pestañas, su perfecta y fina nariz, los labios en forma de corazón naturalmente rojizos, su largo cuello. Llevó una de sus finas y blancas manos hacia él, veía su reflejo todos los días y a cada momento, pero hacia mucho que no se observaba y sorpresivamente ella no lucía diferente, pero no se sentía la misma. Cubrió su cuerpo con un fino camisón de seda y encaje negro, bastante corto, con escote profundo en el busto y la espalda. Los tirantes eran de encaje y caían sobre sus hombros. Pequeños moños de finas cintas de raso adornaban el costado del vestido levantando un poco la tela, haciendo un efecto de desnivel, dejando la parte de frente y de tras un poco más larga que la de los costados.

Creyó oír que golpeaban a su puerta, pero prestando atención no volvió a escuchar ningún ruido más que el del tránsito insoportable de la avenida. Se acercó al gran ventanal de la sala ensimismada, últimamente su mente no se detenía un segundo, lo único que hacía era pensar y pensar, nada en particular, pero no podía parar. Un fuerte ruido la sacó de su profunda hipnosis, era la puerta. Se acercó a ella y sin siquiera preguntar abrió, creyó que podía ser Makoto, olvidando que ésta hoy cenaría con el joven médico y de seguro no vendría a dormir.

Sus ojos no daban crédito a lo que veían…

Apartamento de Motoki.

El hombre rubio, con los ojos cerrados busco los labios de ellas, besándola, devorándola con pasión y desenfreno, succionando su lengua, a la vez que la tomaba de la cintura y ella le pasaba los brazos alrededor del cuello dejándose llevar por aquel delicioso beso que cada vez se tornaba más abrumador.

Makoto sintió como Motoki caminaba con ella en brazos hasta llegar al sofá más cercano donde la recostó y con ansiedad comenzó a meter sus manos por debajo de su vestido acariciando sus muslos a la vez que deslizaba su lengua dentro de su boca besándola, devorándola, haciéndola enloquecer y olvidarse de todo por completo.

-Mmm.- Jadeaba ella mientras tomaba el rostro del joven entre sus manos para profundizar más en el beso.

Cuando se separaron un poco por la falta de aire, ambos se miraron jadeando, respirando dificultosamente, mientras sentían como el sudor empezaba a bañar sus cuerpos. Motoki llevo su mano hacia el cabello de la chica y de un solo movimiento le arranco el lazo color rosa con que amarraba su cabello, haciendo que este callera como una cortina alrededor de ella.

-¡Mako, oh Mako!.- Suspiro.- ¿Por qué tienes que ser tan adictiva?.- Dijo, mientras con sus labios le besaba el cuello mordisqueándoselo con ansiedad, como si fuera un hambriento frente al más delicioso de los manjares a la vez que le jalaba los cabellos al enredar sus dedos en los mechones castaños.

Makoto ansiosa por sentirlo también, dejo caer sus zapatillas en el piso y rodeo la cintura del hombre con sus piernas haciendo fricción contra el miembro del chico rubio aun con todo y la estorbosa ropa de ambos. Si bien ella no era virgen, pero tampoco había tenido sexo con Motoki y quería sentirlo, después de aquellos encuentros acalorados con él, deseaba que la tomara por completo y la llevara al más delicioso de los éxtasis. Si con solo acariciarla la hacía vibrar, no quería ni imaginarse que sería sentirlo dentro de ella.

Sintió de pronto, como Motoki llevaba una de sus manos hacia la parte de arriba de su vestido, deslizándola por debajo del escote de su vestido, acariciando uno de sus senos mientras apretujaba su pezón.

-¡Oh Motoki!.- Reprimió ella un gemido mordiéndose el labio inferior.

-¿Te gusta?...Porque a mí me encantan tus senos, ansió saborearlos.- Le susurró al oído haciéndola sonrojar mientras le retorcía el pezón.- Me agrada que no te hayas puesto sostén.

-¡Si, hazlo no te detengas!.- Gimió ella.

Motoki le arranco el cinturón que ceñía su cintura y le bajo el vestido hasta las caderas, besando la piel de uno de sus senos, mientras le acariciaba las cintura con ambas manos, haciéndola gritar y gemir de placer. De pronto, el teléfono comenzó a timbrar, ambos lo ignoraron, pero el sonido de este insistió una y otra vez, haciendo que Motoki se levantara de mala gana contestando el teléfono.

-Bueno.- Respondió mal humorado llevándose el teléfono al oído.- Oh Señor Benjiro… ¿Cómo está?...

Makoto se sentó en el sofá, desilusionada de que aquel encuentro acalorado hubiera terminado así, más que todo le molestaba el hecho de recordar que Benjiro pudiera ser el padre de Reika Nishimura, ya que ese era el nombre del padre de la novia de Motoki desaparecida y dada por muerta dos años atrás.

Se levantó del sofá, acomodándose de nuevo el vestido, mientras con sus manos trataba de aplacar su cabello alborotado y con paso sigiloso siguió a Motoki que se había metido a su habitación a hablar por teléfono.

-Cierto señor Benjiro, no olvido que en dos días será el aniversario de la muerte de Reika.- Hablo Motoki con seriedad en su voz, quien después de tanto haberle llorado a la desaparecida, parecía haberse ya resignado.- Por supuesto que estaré ahí, no faltare a la ceremonia.

La joven pelicastaña escucho aquello y sintió un dolor en el corazón, sabía que eran tonterías, que el hecho de que Motoki acudiera a una ceremonia en memoria de Reika podría ser por cumplir con el protocolo frente a los padres de la difunta, pero no podía evitar sentirse mal. No quiso escuchar más aquella conversación telefónica, le dolía, así que se alejó de la habitación, llegando de nuevo hacia la sala, donde miro un estante lleno de libros, con la finalidad de distraerse y hacer que esos sentimientos desaparecieran de su corazón, tomo un libro al azar entre sus manos, pero al sacarlo, se dio cuenta que varios papeles de diferentes texturas y colores cayeron al piso, inmediatamente se inclinó para levantarlos, y se dio cuenta que no eran nada más y nada menos que fotografías de Reika y Andrew juntos, de la chica sola, y alguna que otra carta de amor de ella. Sintió un nudo en la garganta, pero aun así tomo una de las fotos donde el rostro de la chica lucia verdaderamente hermoso y giro la fotografía para leer la dedicatoria.

"Mi querido Motoki:

Te mando esta foto con cariño, para que me recuerdes y tengas presente que no te olvido y siempre pienso en ti. En unos meses regresare a Japón y podremos casarnos.

Tu prometida que te ama y no te olvida:

Reika Nishimura."

Makoto sintió como las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos y dejo el libro en el estante, con las fotografías encima de este. Sintiéndose humillada, utilizada, si antes deseaba que Motoki poseyera su cuerpo, ahora ya no lo quería. Miles de preguntas pasaban por sus mente mientras las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos bajando por sus mejillas y como una niña se sentó en el piso llorando sin saber porque.

Motoki nunca le dijo que sintiera algo por ella que no fuera solo el cariño que se le tiene a una amiga y porque no, un poco de atracción surgida con los años…¿Por qué entonces lloraba?. Sin duda el había amado profundamente a Reika, y seguro seguía amando su recuerdo.

¿Qué diferencias había entre ella y Reika?. Pensó en silencio. La respuesta era más que obvia pero no por eso menos cruel. Reika había sido el amor de su vida, ella, Makoto Kino, solo era una amiga, una amiga con la cual había rebasado la línea de una amistad sana entre un hombre y una mujer.

¿Qué la deseara? Probablemente sí, para tenerla en la cama y satisfacer sus deseos masculinos, más no para amarla y adorarla como lo hizo con Reika…

Departamento de Makoto y Rei

-¿Qué haces tú aquí?- preguntó con desprecio en su voz

-Esa misma pregunta debería hacerte yo a ti- respondió el apuesto joven del otro lado. Rei se apresuró a cerrar la puerta, pero este no se lo permitió, empujando la puerta de madera oscura hacia dentro entrando al departamento.

-¿Qué demonios te sucede Tyler?- gritó la sacerdotisa. Siempre era igual, el motociclista regresaba y ellos peleaban como si fueran enemigos mortales.

-¿Qué demonios me sucede a mi?- el muchacho acercó su a rostro al de la chica tomándola de ambas muñecas con fuerza llevándolas a su espalda. –Te fuiste de Nueva York sin dejar rastro, ¿qué haces en Japón?- interrogó amenazante, Rei lejos de asustarse mantenía su mirada desafiándolo, siempre desafiándolo.

-Te largaste sin siquiera despedirte, ¿qué esperabas, un telegrama?, ni siquiera sabía dónde estabas- decía mientras intentaba zafarse de su agarre.

-¿Viniste detrás del imbécil ese?- Tyler siempre fue un hombre celoso con todo lo que consideraba suyo, pero con Rei todo se intensificaba, no era el hecho que otros hombres la miraran, ese era su trabajo y no tenia problema con aquello, era el hecho de que ella mirara de la misma forma que hacía con él a otro.

-No, no vine detrás de nadie… yo no persigo a nadie Black- respondió la sacerdotisa con altanería en su voz, él peli azul lo sabía, Rei Hino no persigue a nadie, el mundo la persigue a ella rogándole atención.

-¿Lo viste?... ya sabes a él- obviamente se refería a Darien Chiba, hombre por el cual tuvieron incontables peleas y por supuesto las mas desesperadas reconciliaciones.

-Sí…- respondió prepotente

-¿Lo besaste?- apoyó su frente sobre la de la chica acortando aún más el espacio entre ellos.

-Sí…- su voz se apagaba, sabía que estaba lastimando a Tyler, pero también quería hacerlo.

-¿Dormiste con él?- los azules ojos del muchacho se entrecerraron.

-¡No… no Tyler, no dormí con él maldita seas infeliz!- gritó con furia en sus ojos amatistas haciéndolos arder, el muchacho la arrinconó contra la pared apoyando su cuerpo contra el de la chica. Ella estaba enojada pero tenerlo así de cerca la hacía excitarse, Tyler Black era una droga mortal y ella era adicta a él.

-Te odio… eres un maldito- susurró la pelinegra sintiendo como sus rodillas se aflojaban. –Vete…- le dijo, aunque su cuerpo gritaba que se quedara y la hiciera suya.

-No… nunca me iré, siempre estaré en tu vida Hino- respondió para luego atrapar los rojos labios de la chica en un ardiente beso que los consumía de deseos. Por más que la pelinegra intentara resistirse su cuerpo sucumbió ante su tacto, otra vez.

-Me lastimas… me lastimas tanto- dijo ella de manera lastimosa cerrando sus ojos entre besos y mordiscos, de repente los besos se detuvieron, también el agarre cedió. La joven se sorprendió y trato de buscar la mirada del muchacho, pero este la evitó.

-¿Qué haces?- interrogó la sacerdotisa.

-Nunca fue mi intención lastimarte… nunca…- dijo el muchacho suavemente dirigiéndose hacia la puerta.

-¿Y qué harás huiras otra vez? Eres un maldito cobarde Tyler, un cobarde y poco hombre- gritó Rei sintiendo las lágrimas caer de sus ojos, el muchacho nunca volteo. La ira quemaba en el pecho a la chica y sin importarle que estuviese casi desnuda salió del departamento que compartía con Makoto y siguió Tyler, éste ya estaba subiendo a su camioneta Toyota Hilux SW4 último modelo negra, esa que habían ido a comprar junto a Rei.

-Voltea maldito- dijo mientras lo tomaba violentamente de su brazo.

-¿Qué mierda quieres de mi Rei? - de un tirón la metió dentro de la camioneta bruscamente…

Apartamento de Motoki.

El hombre rubio salió entonces de la habitación, dejando el teléfono sobre la mesa, cuando miro a Makoto sentada en el piso llorando, preocupado se acercó a la chica sentándose a un lado de ella.

-¿Qué te sucede Makoto?... ¿Estás bien?- Cuestiono Motoki.

La joven seguía sin responder, por lo que el joven llevo sus manos hacia los hombros de ella e intento abrazarla, pero sintió de pronto como ella lo aparto con brusquedad.

-¡Suéltame no me toques!.- Le grito mientras se paraba del piso.

Makoto camino hacia la puerta, dispuesta a salir, pero de pronto sintió como Motoki la tomo con fuerza del brazo, dispuesto a no dejarla ir.

-¡No te dejare ir así!... ¡Estás muy mal!... Dime que te sucede, no me asustes Mako.

Makoto se dio la vuelta quedando frente a él y limpio sus lágrimas con el dorso de su mano mientras dejaba salir una carcajada llena de amargura.

-¿Me preguntas que me sucede Motoki?...¿Acaso eres imbécil?- Lo miro la chica con rabia.- ¡Tu, tu eres el culpable de todo, de mi desgracia y mi desdicha!.- Le grito mientras lo apuntaba con el dedo.

El hombre rubio trato de acercarse a la chica para tranquilizarse. Se preguntaba que le había hecho para que lo mirar con tanto odio.

-¡Mako por favor, explícame porque no entiendo nada!

-¡No te acerques y no me toques!... ¡No finjas que te importa lo que yo siento porque no es así!.-

-Mako, tu eres mi amiga, claro que me importas, siempre has estado conmigo y yo…-

-¡Claro, soy tu amiga!.- Se hecho a reír ella recalcando aquella última palabra.- ¡Pero los amigos no hieren, no lastiman como lo haces tú conmigo!...¡No finjas que te importa lo que yo siento porque sabes que no es así, tu solo me utilizas a tu antojo!...

-Mako.- Pronuncio Motoki el nombre de la chica.

-¡No quiero volverte a ver, quédate viviendo en tu maldito pasado, viviendo de recuerdos!.- Respondió la chica para después bajar corriendo del apartamento.

Motoki trato de salir del apartamento para darle alcance, pero entonces se dio cuenta de que estaba semidesnudo de la parte de arriba de su cuerpo.

-¿Qué le sucede?.- Se cuestionó así mismo preocupado, cuando entonces sus ojos se posaron en el sofá, donde aprecio aquel lazo en color rosa que la chica llevaba en su cabello y las zapatillas tiradas a un lado.

Camino entonces hasta el sillón y tomo aquel lazo llevándolo a su nariz, mientras cerraba los ojos para poder recrear la imagen de Makoto al oler el delicioso aroma de la chica que estaba impregnado en él.

-Mako.- Pronuncio el nombre de la chica con dulzura mientras suspiraba al recordarla una y otra vez.

Sus ojos, entonces se posaron sobre el librero que tenía enfrente, y noto uno de los libros fuera de su lugar con algunos papeles encima. Se levantó y camino hasta aquel mueble, se le hacía raro, regularmente tenía ese librero en orden y tenía mucho tiempo sin tocar aquellos libros. Cuando se acercó, tomo una de las fotografías y recordó que hace mas año y medio, justo cuando habían pasado 6 meses de la desaparición de Reika había decidido esconder todo en un lugar de su casa donde no estuviera viendo aquello todos los días.

En aquel momento había sido doloroso para el estar viendo las fotos y los recuerdos de la mujer que tanto había amado y que fue dada por muerta, tampoco haba tenido el valor de tirarlas o devolvérselas a los padres de la chica, así que recordó como las había escondido en ese libro, hasta que tiempo después se olvidó por completo de que existían y de donde las tenía. Fue entonces que se le vino a la mente Makoto y su cambio drástico de humor. Dejo las fotografías de nuevo encima del libre y se sentó en el sofá.

-¿Sera posible que…?.- Se cuestionó a si mismo.- No, Mako no puede estar celosa. Cierto, le atraigo, pero igual le coquetea al idiota de Zafiro Si sintiera algo más por mí no andaría coqueteando con ese imbécil ni con nadie más.- Pensó para sí mismo…

Fuera del Departamento de Makoto y Rei.

-¿Me preguntas que quiero de ti imbécil?...¡Poco hombre!.- Lloraba la sacerdotisa.- ¿Cómo es posible que desaparezcas de mi vida y de un día para otro aparezcas reclamándome que fui yo la que te abandonó?.

-¡Rei, tu sabes que yo soy así, no puedo estar en un solo lugar, yo soy un hombre libre que no soporta las ataduras!.- Le dijo tratando de conservar la calma.

-Eso es lo que soy para ti, tan solo una atadura.- Dijo Rei en voz baja.- ¡Pues entonces lárgate, lárgate y no vuelvas a aparecer en mi vida!.- Le grito Rei dándole de puñetazos en el pecho.

Tyler la dejo golpearlo una y otra vez, hasta que se canso y la tomo de ambos brazos con fuerza recargándola contra el vidrio de la puerta, mirándola a los ojos, a aquellos hermosos ojos amatistas que hace tiempo lo habían hipnotizado.

-¡Claro, seguro quieres que me largue para revolcarte con tu amante, con Darien Chiba!...¿Es eso verdad?.-

-¡Darien está casado con mi amiga imbécil jamás le haría eso a una amiga!.-

-¿Lo cual quiere decir que si Darien no fuera esposo de tu amiga nada te detendría para ser su amante?.- Cuestiono él rabioso.- ¡Dime, contéstame maldita sea!.- Le gritaba mientras la sacerdotisa solo lloraba.

-¡Si, si eso es lo que quieres escuchar, pues si, te diré lo que quieres, si seria amante de Darien si no fuera por Serena!.-

-¡No, no y no, tu eres mía y de nadie más!- Le grito con tono posesivo para después acercarse a los labios rojos de la joven y comenzar a besarla y morderla con ansiedad, reclamando lo que él sabía era suyo.

Rei, que al principio trato de resistirse a los besos de Tyler empujándolo, finalmente cedió y se dejo llevar metiéndole los brazos por debajo de la camisa, ansiosa por sentir la piel de su cuerpo rozar la de ella, desesperada por sentirlo tan suyo, porque la hiciera suya una vez más. El hombre de cabello azulado levanto los brazos ayudando a la chica y después de despojarse de la camisa la aventó hacia el asiento delantero del auto.

-¡Tu eres mía Rei, mía y de nadie más!.- Le susurró al oído jadeante cuando se separo de los labios de la chica, se encontraba con el pecho descubierto debido a la ansiedad de Rei, y tan ansioso como ella, llevó sus labios al cuello de la joven, besándola, mordiéndola salvajemente mientras tiraba de sus cabellos negros y Rei respondía encajándole las uñas en la espalda dejándole su marca y haciendo que un hilo de sangre corriera por la espalda del joven, que lejos de molestarse parecía disfrutarlo.

-¡Oh, eres un salvaje!.- Gimió Rei jadeando, no podía negar que dentro de todo le excitaba aquel salvajismo casi animal de su novio, que la mordiera, que la tirara de los cabellos.

Sintió las manos del peli azul bajar a sus muslos acariciándolos, acariciándole su sexo por encima de las pantis, haciéndola gritar de placer, pronto los labios de aquel hombre se detuvieron al llegar al nacimiento de su sexo, y como un hambriento que no puede esperar más llevo sus manos a la prenda de la chica y con ansiedad se la jalo rompiéndola por entre en medio, dejando al descubierto sus senos y parte de su plano abdomen.

-¿Eres mía?- Cuestiono Tyler mientras le ahuecaba los senos entre sus manos acariciándoselos, sintiendo como los erectos pezones de la chica ardían.

Rei, por tanto, aunque disfrutaba, orgullosa como era no le contesto, efectivamente en su interior ella ya era de él, pero no le daría el gusto de escuchar lo que quería.

-Vamos a ver si no.- Gruño Tyler, y ansioso llevo sus labios a uno de los senos de la joven besándolo, mordiéndolo, haciéndola gritar de placer.

Las ventanas de auto se encontraban empañadas, Rei disfrutaba sentir los dientes de aquel hombre sobre sus senos, su lengua húmeda y caliente que le hacía cosquillas en su pezón y le nublaba los sentidos, mientras con la otra mano le acariciaba la entrepierna. Rei, que también era salvaje a la hora de amar, llevo sus manos a la cabellera del chico enredando sus dedos en el, jalando sus azulados cabellos, mientras levantaba un poco sus caderas para sentir la erección de aquel hombre

-¡John mmm!.- Gemía ella pronunciando el primer nombre del famoso corredor que solo ella conocía además de su familia, sintiendo el calor entre sus entrepiernas.- ¡Hazme tuya, quiero sentirte, quiero sentirte Fénix!.- Jadeaba la pelinegra.

El hombre por toda respuesta termino de arrancar lo que quedaba del blusón que cubría el cuerpo de Rei, para después despojarle las pantis con ansiedad. Pronto se saco el pantalón con todo y bóxer haciéndolos a un lado, quedando ambos desnudos.

-¡Cógeme!.- Grito la pelinegra que se quedo sin aliento al observar el miembro erecto del joven, que seguro estaba tan ansioso.

Rei sintió que el momento llegaba, que Tyler entraría dentro de ella, pero lejos de eso, Tyler le abrió las piernas y coloco su boca en la intimidad de la chica saboreándola, acariciándole el clítoris con su lengua húmeda, sintiendo la excitación de la joven. Cierto que ansiaba estar dentro de ella, pero antes quería escucharla gemir, hacerla gritar, que ella le pidiera a gritos entrar dentro de ella.

-¡Maldito, cógeme imbécil!.- Grito Rei que se irguió un poco arañando los hombros del chico con rabia y ansiedad.- Mmmm.- Jadeaba la sacerdotisa dentro del auto.

El hombre, sintiendo que el clímax se encontraba cerca se inclino un poco y jalo las piernas de la joven enredándolas alrededor de su cintura, haciendo fricción de su miembro contra la entrada del sexo de ella, llevándola a la locura. Se inclino y comenzó a besarla de nuevo en los labios mordiéndola haciendo que un hilo de sangre corriera por su labio inferior.

Rei por su parte, bajo sus manos hasta el miembro de él, ansiosa lo tomo entre sus manos y ella misma introdujo la punta del pene en la entrada de su sexo. Tyler, entonces no pudo soportar más y la empujo recostándola en el auto deslizando su miembro dentro de ella, embistiéndola con ansiedad, saliendo y entrando dentro del cuerpo de la sacerdotisa una y otra vez, mientras la besaba ardientemente, deslizando su lengua dentro de la boca de ella, sintiendo el sudor de sus cuerpos mezclarse.

-¡Te amo!.- Le susurro jadeante en un momento que se separo un poco de sus labios.- ¡Te amo Rei Hino!

Rei se quedo sin habla al escuchar aquello, hacia mucho que no escuchaba eso de los labios de Tyler, adoraba que le dijera que la amaba, pero eso solo ocurría cuando estaban en la cama.

Tyler siguió embistiéndola con mayor rapidez, una y otra vez, sintiendo los músculos apretados de ella, besándola, llevando sus manos desde la cintura de ella hasta sus senos, apretujándoselos. De pronto la joven sintió como su vientre se tensaba y cerró los ojos dejando escapar un gemido, pronto sintió como aquel hombre se derramaba dentro de ella, y aun abrumada e inundada por aquel placer que recorría todo su cuerpo, su mente alcanzo a registrar los gritos y gemidos que salían de la garganta de Tyler.

Segundos después, Tyler se dejo caer sobre el pecho de la joven, llevando sus brazos hacia la cintura de ella. Los dos tenían mucho que decir, pero se quedaron en silencio, contemplando la oscuridad de la noche.

Siguiente día.

El cuarto era amplio y acogedor, todo lo contrario a lo que uno se imagina cuando piensa en un hospital. De por sí el área de maternidad es mucho más agradable que cualquier otro sitio.

Las paredes color rosa pastel trasmitían tranquilidad y ayudaba a relajarse a todo quien se encontrase en el cuarto. Cortinas de color beige adornaban la única ventana que daba hacia el pulmón interno del edificio. Tanto las sabanas como las almohadas eran blancas y tenían pequeños bordados en el mismo color. El cubrecama color rosa hacia juego con el florero ubicado junto a la cama, que contenía jazmines chinos.

La joven rubia se encontraba recostada en la cama de una plaza y media, su mirada era ahora tranquila, puesto que sabía que su bebe estaba bien, junto a ella y tomando su mano sin siquiera soltarla un segundo estaba un joven de cabello oscuro y ojos azules, sentado en una confortable silla.

Ambos jóvenes estaban algo nerviosos, pues recibieron la noticia que gracias al nuevo ecógrafo podrían ya conocer el sexo de su bebe, aunque esto no era necesario ya lo sabían, pero también podían ver su rostro, sus manitos y sus pequeños pies y eso sí los entusiasmaba. La tecnología 4 D permitía esto y ellos no lo desaprovecharían.

Llamaron a su puerta y la enferma ingreso trayendo el aparato junto a otras dos mujeres, detrás pudieron ver una cara familiar, era Motoki quien haría la ecografía, si era cierto que no era su especialidad, pero sabía utilizar el aparato ya que cuando se formo un equipo médico especial para casos importantes cada uno aportaba sus conocimientos pero no quitaba poder aprender otros, además que Motoki era muy amigo de Darien.

-Hola amigos míos, ¿Cómo te sientes Serena?- preguntó el joven médico estrechando la mano de Darien y mirando tiernamente a la rubia.

-Bien Motoki, algo ansiosa a decir verdad…- contestó mirando a su esposo de reojo, éste le contesto con una amplia sonrisa. Si había algo en el mundo que a Darien lo hiciera feliz era este bebe.

-Bien comenzaremos entonces.- Motoki tomo asiento frente al ecógrafo, las enfermeras prepararon a la mama y tan pronto como el joven médico apoyo el transductor sobre el ya abultado, aunque no tan notorio vientre las imágenes salieron en el computador.

-Bueno les presento a su bebe chicos… - dijo Motoki con una amplia sonrisa que por supuesto los jóvenes padres imitaron. Era tan pequeño y tan hermoso a la vez, se podía ver su carita que tapaba con sus pequeños puños.

-¿Ya saben el sexo?- interrogó el rubio.

-Sí, niña…-respondió Serena segura de lo dicho.

-Mmmh – Motoki hizo una pausa que atrajo la atención de ambos jóvenes- Lamento decirte que deberás cambiar la ropita rosa por la de color azul, están esperando un hermoso y saludable niño- Tanto Darien como Serena no sabían que decir, esto no podía ser, ellos debían esperar a Rini.

-No puede ser Motoki… hay un error..- dijo Darien con seguridad.

-No lo hay amigo, ves...- dijo mientras señalo en la pantalla – ese es un varoncito.

-Un niño… - musito Serena casi sin poder creerlo, el mensaje vino a su mente, todo estaba cambiando. Giró su mirada para encontrarse con la de Darien, ambos sin poder creer lo que ocurría.

N/A: Hola, aquí chicas y chicos, aquí tenemos yo y mi querida amiga Nicky un episodio más de "Tormenta de Fuego"...¿Qué les pareció?...Bueno, esperemos que les haya gustado. Serena rodando por las escaleras como lo disfrute (tu también Nicky no te hagas tu también odias a Serena). Mi intento de Lemon frustrado con Mako y el de Rei completado...¡Oh gosh gracias!...Gracias a Nicky por decirme que ya era tiempo, por habérmelo aprobado, espero que les guste hahaha, bueno a Nicky si le gustaron. Sobre la revelación del pasado de que Sailor Júpiter era la líder de las senshis, Mars Fans no se molesten please, no lo decidí yo porque fuera mi favorita, fue decisión de las dos mía y de Nick y ya después verán porque. Que si bien, platicando con Leonor de Éboli un día le comentaba quien era la que me gustaba para líder y esa no es Mako (si es mi favorita pero no la veo como la líder). Así que no se molesten, poco a poco irán descubriendo más cosas del pasado.

Por último, tengo que decirles que esta historia "Tormenta de Fuego", es idea original de mi amiga y colaboradora Nick, ella es quien ideo el nuevo enemigo, los desastres en el mundo, las futuras peleas, que son la base de esta historia, que me haya invitado a participar con ella aportando mis ideas es otra cosa. Porque si hay algo que tengo que reconocer, es que la idea es de ella y sin ella yo quizá jamás hubiera escrito una historia con peleas y sangre, como que no es lo mío, me encanta adoro el género pero no es mi fuerte, así que honor a quien honor merece.

Si bien se que tal vez a mi me conocen más por escribir algunas historias para este fandom, pero Nick también escribe y es muy buena, pueden comprobarlo leyendo su historia titulada "Lo que dejamos atrás", es del fandom de Saint Seiya, pero es muy buena, mucho drama, mucho amor, y mucho sexo hahaha, con Ikki de protagonista.

Ahora si me retiro, Atte Mademoiselle Rousseau.

Hola Nick Rivers reportándose! Ayy luego de todas las flores que me tiró mi amiga entro sonrojada y a paso seguro jajaja.

Bueno saben que no soy muy extensa en mis notas, y casi todo lo dijo ya Made, si puedo decirles que habrá muchas sorpresas, problemas y enredos, lo más importante que debo decirles y ténganlo en mente "nada es lo que parece".

Mando afectuosos saludos a todos aquellos que se dan su tiempito para leer nuestra historia que con mucho cariño y dedicación pasamos horas planeando cada capítulo, cada escena, cada detalle para que ustedes disfruten…

Adios!

Nick Rivers…