Bueno, les aviso que después de tanto tiempo regresé a la escritura. Me equivoqué al escribir mi correo en los capítulos anteriores, bueno, en realidad está puesto el que utilizaba anteriormente. Ahora les dejo el nuevo, que es erikka (guión de abajo) kxr (arroba) va el cuarto capítulo, espero les guste.
….
El avión aterrizó unas horas después en un aeropuerto de una zona montañosa. Les informaron más tarde que se encontraban en Ushuaia, Argentina.
Las montañas cubiertas de nieve indicaban el frío que les esperaba durante los días siguientes. Poco a poco se fueron enterando de que la latitud a la que se encontraban era la ciudad más al sur del mundo, habitada por población humana desde hacía no más de un siglo.
"Bueno, nos espera la diversión aquí!" – dijo Tyson, señalando firmemente las altas cumbres.
"Que les parece si empezamos por ir a comer algo, chicos?" sugirió Kenny, al oír la "voz" del estómago de Tyson.
"Claro, jefe!" Así fue entonces, acabaron en el primer restaurante que se les cruzó.
La comida fue algo sencillo para Kai, algo delicioso pero sí o sí con postre de panqueques para Ray, fideos con mostaza para Max, alguna que otra ensalada para Kenny, y más de cuatro platos de comida para Tyson. Hilary no tenía hambre.
Caminaron alrededor de diez cuadras desde el restaurante y luego tomaron un taxi.
"Ejemm… - Comenzó Kenny. – Oh chicos alguno de ustedes sabe hablar español?" preguntó desconcertado.
"Déjame intentarlo, jefe." Dijo Hilary en un tono de voz muy bajo. "empecé un curso de español hace seis meses…"
"Bueno, pienso que será mejor que nada." Murmuró Kai. Ray, quien iba apretado a su lado dentro del auto, se sonrió.
"Ejemm… Señor… usted puede llevarnos al Hotel Glace?
"Como no señorita, señores." Hilary se sonrió cuando se dio cuenta de que su mensaje había sido comprendido. Tras guiñar un ojo a Tyson, se acomodó nuevamente en su asiento.
Pasaron alrededor de diez minutos, y encontraron frente a ellos una gran pendiente que marcaba el camino hacia la montaña.
"Wow! Vamos a subir por ahí?" preguntó Tyson.
"Hey, el señor no sabe hablar japonés, así que ya verás... deja de hablar solo, sí?" animó Max.
"si si, está bien… " accedió malhumorado. "EY! ESO ES NUESTRO HOTEL?" Tyson interrumpió el silencio.
"Qué?" gritaron todos, dándose vuelta al mismo tiempo para ver el gran edificio que se erguía en una de las montañas. Estaba cubierto de nieve, presentaba un ambiente cálido y acogedor… claro, una vez que bajaron del auto y entraron a la recepción.
"Puedo ayudarlos?" preguntó el hombre que se encontraba tras una mesilla. Hilary estaba dispersa. Tras ver que nadie respondía, repitió la pregunta en inglés.
"Si, creo que un gordo panzón llamado…" empezó Tyson.
Kai lo interrumpió. "No. El Señor Dickenson ha realizado una reserva para seis personas en este hotel?"
"Así es, joven. Pueden dejar sus maletas aquí, mi asistente los acompañará a sus habitaciones. Pueden repartirse como quieran, es una habitación de dos, una de tres, y una simple. María, puedes acompañarlos." .
Una joven de cabello rubio salió desde una puerta en el final de la sala. Tomó las maletas de Tyson y de Max (ya que los otros tenían las propias en mano) y se dirigió al ascensor.
"Ray! Toma las nuestras y date prisa en conseguir la habitación doble. Yo me encargo de los papeles si hay que hacer algo." Ordenó Kai, sonriéndole al neko.
"Claro." Respondió con una sonrisa más iluminada aún. Luego acompañó a los demás.
…
"Son seis integrantes entonces?" preguntó el recepcionista.
"Sí así es… disculpe… habla algún otro idioma?" inquirió Kai, ya que perfeccionaba en lenguas como el Japonés y Ruso, no así el Inglés.
"Hablo Ruso."
El corazón de Kai latió más rápido en un instante. Todo esto de la nieve y las montañas, más el idioma ruso ahora… mejor hubiera sido no preguntar.
"Priviet" saludó Kai entonces.
"Lo prefiero así, señor." Simplificó el recepcionista, sonriendo.
"Jm…" el clásico comentario de Kai regresó la conversación a lo esencial.
"Bien, este… dígame un miembro por habitación por favor, así realizo las fichas y le entrego las llaves!
"Sí, claro… um… En la habitación de dos… Kai Hiwatari."
"Fecha de nacimiento?" interrumpió curiosamente el recepcionista.
"noviembre… el nueve. 1989." Respondió cortante. El hombre anotó. "Anote en la habitación single a Hilary Tatibana, y en la triple a Tyson… Kinomiya. " ordenó el joven.
"Como diga. Aquí tiene las llaves correspondientes. Que disfruten su estadía. "
Kai se dirigió rápidamente al ascensor. Le parecía que no estaba bien, pero también le parecía mal que los chicos se preocuparan por él. Tomo la simple y conocida decisión de hacer como si nada...
"Ray?" llamó al entrar en la habitación.
"Si Kai, aquí estoy… les diste las llaves?"
"Seh… mm… que piensas de… que sugieres hacer?" astutamente Kai cambió de pregunta.
"Eh? Ah… em… por qué no ir a dar un paseo en la nieve?"
"porque son las siete de la tarde. Y oscurece pronto. Y si hay pozos en la nieve, no los veremos y nos caeremos. Creo que mejor nos duchamos y nos vamos a dormir. Mañana por la mañana quiero ir a la nieve. A las 10:00 am."
"Bueno… y… este… te bañas primero?"
"Si… es lo mismo."
Kai entró en la ducha, e hizo correr el agua. Estaba caliente… propio de los lugares turísticos en zonas frías. Algo estaba mal. Y tenía que ver con el recepcionista.
La nieve… le recordaba tanto a su infancia. Esa vez… que escapó de la abadía y de alguna manera gracias al daño de black dranzer no fue… "castigado". También había sido en ese accidente que había perdido la memoria de su pasado. Por un milagro recordaba que había tenido padres, y había tenido amor.
"Permiso" – escuchó la voz proveniente desde la habitación, detrás de la puerta del baño.
"Ray—? " la puerta se abrió, y Kai abrió los ojos de golpe. Ray delante de sus ojos también estaba en toalla. El pequeño trozo de tela verde cubría desde las caderas hasta la mitad de los muslos del chino. Dejaba gran, gran parte de su cuerpo a la vista… y a decir verdad… Kai también se encontraba así. La diferencia residía en el color de la toalla: gris, por supuesto.
"Espérame un segundo. Enseguida termino." Pronunció Ray un poco maliciosamente, haciendo ademán de entrar en la ducha.
"Eh!" se sobresaltó el mayor.
"No! No, Kai… no temas. No quise decir nada malo." Se disculpó Ray, intentando acariciar el hombro que Kai movió.
"E-está… bien… yo…" Kai suspiró bajando la cabeza. "Ya lo sabes." Se resignó.
"No Kai. No es eso a lo que me refería… no… tengas miedo. No te voy a lastimar. No sucederá nada que no apruebes, de acuerdo?"
"ahá…" asintió el líder, con menos de líder que Tyson sin hambre. El neko entró en la ducha y Kai cerró la puerta tras pasar del otro lado de la habitación.
Se sentó en la cama, y dejándose llevar recostó su cabeza sobre la almohada.
Fue así como lo encontró el chino.
Ray abrió la puerta del baño y miró la pieza. Se enterneció al ver a Kai recostado en la cama. Sin quitarse la toalla ni ponerse otra ropa, principalmente debido a haber encontrado a Kai así, se subió a la cama y se acercó.
Los ojos de Kai estaban cerrados, a causa del cansancio del día. Respiración tranquila, parecía que había bajado la guardia. 'Bien.' Pensó Ray. Le deba gusto ver que por fin se había relajado.
Se incorporó al sentir algo a los pies de la cama. Era un paquete. Se acercó a ver, y decía su nombre. 'Para mí?' –pensó intrigado.
La curiosidad pudo con él. Al abrirlo descubrió que se trataba de un libro. Un libro muy viejo. Ojeó las páginas- raramente escritas a mano. Parecían de alguien joven, que iba creciendo con el tiempo, cuando mejoraba la letra.
'Qué es esto?' Se preguntó el chino. Desde adentro del libro cayó un papel, escrito ahora sí, por un joven bastante maduro, a decir por la caligrafía.
'Ray… se que será difícil muchas veces entenderme. Quiero hacerte poseedor de esto… si, adivinaste. Es mi diario… desde que estaba en la abadía hasta la noche en que por fin pude contarte las cosas que venía guardando ocultas. Aquí hay algunas memorias de las que ni yo mismo puedo acordarme… espero que puedas quizás comprenderme mejor. Yo… te amo. No se lo que es amor, pero creo que es lo que en este momento siento por ti. Voy a esforzarme mucho para demostrártelo… e intentaré ser más… sensible. Gracias por todo, amigo. Kai.'
"Jm. Quería que lo leyeras justo ahora."
"Kai?"
"No estaba dormido. Estaba descansando."
"siempre alerta, eh?"
"Como debe ser. Vamonos a dormir ya, si?"
"Mmm… bueno… como quieras." Respondió un poco triste el joven.
Se metieron en la cama, y conociendo bien las tipicas excusas, Ray comenzó a hablar.
"Tengo frío Kai… esta nieve hace tener frío…"
"sí, es verdad. Hace frío. Pero he soportado cosas peores, descuida."
"uh… -Ray cerró los ojos. De verdad hacía frío.- Mmm… tengo miedo de que entre alguien."
"Cerré bien la puerta. Además estamos en un hotel, en el quinto piso, no entrará el hombre araña, Ray."
"Si es verdad…-resignado, lo intentó por el lado sincero – Kai, puedo abrazarte?"
"sí." Fue la simple respuesta de su líder. Ray se acercó imitando un gusano o bicho por el estilo y rodeó sus brazos alrededor del cuerpo de Kai.
"Ey, si esto era lo que querías, podrías habérmelo dicho, ¿no crees?"
"Emm… si, supongo."
"Ahora sé sincero: ¿Qué quieres?"
"Este… - Ray tenía miedo de ser sincero a tal punto con su amado. Sabía que Kai se ofendería si le decía sus pretenciones, pero seguramente también se ofendería si no era sincero con él. El chino estaba seguro de lo que quería para su futuro… pero querría eso Kai? Pensándolo un poco, al sentir el abrazo que Kai le brindó rodeándolo con sus fuertes brazos por su tórax, Ray 'suavizó' la respuesta, que quedó de este modo: - Kai… quiero… quiero demostrarte esta noche cuánto te amo… y quiero demostrarte que eres la persona más importante para mí… en todo el mundo." Kai cerró los ojos. Sabía, tanto por experiencia como por intuición, lo que venía después.
…Continuará…
erikka.
