Hola gracias por sus review´s me gusta un montón leer sus comentarios, me eleva el ánimo para escribir, espero no decepcionarlas con el cap, que lo disfruten.
(Orihime y los demás tienen la apariencia de del agente perdido, los arrancars están igual que antes de la muerte de Ulquiorra-sama)
U /A: Aquel día cuando Inoue Orihime entro a trabajar en la cafetería "Las noches" queriendo olvidar su amor no correspondido ocupando su tiempo en algo, jamás pensó que el inexpresivo gerente le robaría su herido corazón.
Parejas: Ulquihime- Grimnell-Ichiruki-Ginran-Hitsukarin.
Dejen review´s no sean tan duros plis
BLEACH es propiedad de Tite Kubo.
Pueden escuchar chocolate de jesse&joy como introducción.
Cap. 4 Chocolate
Orihime suspiró mientras servía una orden de sopa de Abas y veía que el cielo se encontraba algo nublado, increíble pues ayer estaba totalmente despejado, hablando de ayer. Viró disimuladamente la cabeza hacia la derecha para mirar al pelinegro que estaba acomodando unas cosas en la caja registradora, se sonrojo tras recordar que él era su "novio" y aunque no lo fuera realmente sus amigos así lo creían, no era para menos después de cómo se la llevo en el festival. Suspiró otra vez; estaba en problemas definitivamente tan solo esta mañana vio que su móvil tenía 16 llamadas de Riruka, 15 de Rukia y 14 de Ichigo, sí, estaba en problemas aunque de algún modo estaba feliz por lo que el moreno había dicho. De un momento a otro la ojicastaña estornudó.
-Ah, ya es la quinta en este día- murmuró sacando un pañuelo.
-Salud Hime-chan-se apresuró en decir uno de sus fan´s.
-Oh, gracias.
-¿No será un resfriado Orihime-chan?-inquirió la peliverde al tiempo que atendía un pedido en la barra.
-No creo, no me he sentido tan mal.
-Sí, pero recuerda que las gripas de verano son más rápidas y cortas, pero mucho más fuertes- dijo – Aquí tiene vuelva pronto- sonrió a la clienta que atendía –Deberías ir al doctor por si acaso.
-Creo que solo es una alergia, no te preocupes estaré bien-sonrió y tomo la siguiente tanda de órdenes.
Ulquiorra miró fijamente a la pelinaranja, de verdad que no se veía bien pero ella proclamaba que estaba perfecta y que solo era una alergia. Esa mujer sí que podía llegar a ser testaruda solo para no preocupar a nadie. Se sorprendió así mismo sonriendo, meneo la cabeza y se metió a la cocina para ir a su despacho topándose con Grimmjow a medio camino.
-¡Hey Batman! ¿Estás preocupado por la princesita?- sonrió con sorna, el moreno le dirigió una mirada severa.
- No sé de que hablas- expresó de forma seca.
-No has quitado tus ojos de ella desde que llego, acaso ¿paso algo ayer que salieron?- el ojiesmeralda lo observo sin cambiar su perpetua expresión impávida. Grimmjow torció el gesto en una mueca de fastidió. De alguna forma esperaba poder molestarlo luego de enterarse que su amigo iba a salir con la nueva empleada, lo cual era un logro épico pues hasta hace poco creía que el moreno no prestaba atención a las chicas, pero parece ser que se equivoco, pues Ulquiorra si estaba interesado en una mujer y vaya mujer, algo torpe y boba pero de buenos sentimientos, que además se llevaba bien con su esposa.
-Eso no te importa- lo pasó de largo y se metió a su despacho.
¿Qué si había pasado algo? Claro, con un demonio él había clamado que ella era su novia, cuando ni amigos eran, ¿porque había dicho la estupidez más grande del mundo? Oh si, por los malditos antinaturales reflejos que desarrollo al verla sufriendo, comenzaba a creer que su curiosidad por la ojicastaña empezaba a ser insana. Se le estaba saliendo de control, en otro tiempo él se hubiera cortado la lengua antes de decir "soy su novio" joder todo por culpa de ese mocoso, de Kurosaki Ichigo. Pero no podía negar que le "interesaba" la salud de la mujer.
Absolutamente algo andaba mal con él.
Eran alrededor de las 7 de la noche cuando Orihime se sintió tan mareada que una pila de platos sucios termino hecha trizas en el suelo., la palinaranja se sostuvo de la barra de la cocina de otra forma hubiera terminado en el suelo y sabe Dios si hubiese podido pararse de nuevo.
-Por Dios, ¿Orihime te encuentras bien?-exclamo preocupada la ojipardo entrando por la puerta. La palinaranaja respiro y sonrió elevando el rostro.
-Sí, solo me distraje un poquito, pero estoy bien- trato de quitarle importancia.
-Te sentiste mal no es así, vete a casa yo se lo explicare a murciélago-kun- la ayudo aponerse de pie.
-En serio estoy bien, además no puedo dejarte sola- fue por la escoba para limpiar el desastre.
-No sirves de nada si vas a estar así de todas formas princesita- dijo con rudeza el peliazul entrando por la puerta del almacén, a pesar de su tono también le preocupaba su compañera.
-Mujer- Orihime se paralizó lentamente giro la cabeza, ahí parado en la puerta estaba Ulquiorra mirándola tan fijamente que la hizo estremecer –Puedes irte a casa- suspiró dando la media vuelta.
-Pero…
-Nada, murciélago-kun ya te dio permiso ahora largo de aquí, metete en la cama y no salgas hasta que te encuentres bien- Nelly la empujó para que fuera a cambiarse.
-Está bien- murmuró.
-Llámame si necesitas algo- pidió la ojipardo desde la puerta, Orihime asintió y le dio la espalda, miró al cielo y vio que estaba por llover, lo mejor sería que se apurara para poder tomar el bus a casa. La peliverde la observo mientras se alejaba, cuando ya no la vio suspiro sonoramente.
-Va a estar bien- trato de animarla el ojiazul.
-Pero aun así me preocupa gato-chan- susurró.
-Mujeres- rodó lo ojos. Nelly frunció el ceño iba a decir algo pero la voz de un cliente la interrumpió.
-Ya voy- a pesar de todo Nelly no podía concentrarse mientras trabajaba presentía que algo andaba mal- Debí acompañarla- se mordió el labio, respingo cuando por la puerta frontal entraron varios clientes algo mojados.
-Ah, creí que no llegaba, menuda tormenta se desató- dijo uno.
-Sí, quien lo creería, hacia solo 10 minutos que todo estaba calmado-comentó una chica. Nelly abrió los ojos y corrió a la cocina. Orihime aun debería estar en las calles, sabe dios si a salvo o no, tenía que ir a por ella.
-¡Eh Nelliel pará!- la mano de Grimmjow la detuvo a medio camino hacia la puerta.
-Suéltame, Orihime-chan debe estar bajo la lluvia, tengo que ir a por ella- ordeno.
-Te digo que pares idiota- la sostuvo por los hombros.
-Te golpearé si no me sueltas gato-chan- amenazó.
-Hazlo, puedo aguantarlos, pero no dejaré que vayas.
-¿Por qué?
-Las tormentas son peligrosas, además alguien ya se te adelanto- apuntó con la mirada el despacho de Ulquiorra, el cual tenía la puerta abierta y estaba vacío.
-Murciélago…kun- musito aturdida.
-Solo deja que él se encargue- la soltó.
-Pero…- miro preocupada como, literalmente, el cielo se caía
La ojicastaña caminaba sin realmente saber si estaba moviéndose o no, la cabeza le dolía como nunca y se sentía en una montaña rusa por los constantes mareos que la atacaban, en cuestión de minutos sintió como gotas de agua la cubrían por completo, elevo el sonrojado rostro al cielo, genial ahora estaba lloviendo, tenía que cubrirse rápido sino se pondría peor, pero las piernas le flaquearon y se sintió caer, pero el golpe jamás llego.
-Mujer-musito el pelinegro sosteniéndola por la cintura.
-Ulquiorra- susurro antes de perder el conocimiento, el moreno la observo, definitivamente alguien no podía empeorar tan rápido.
-Así que lo estabas ocultando- murmuró apartando los desparramados cabellos de su cara.
Abrió ligeramente los ojos al notar la alta temperatura corporal que la pelinaranja tenía ¿Cuánto tiempo tenía sintiéndose tan mal? Sacudió la cabeza la prioridad era hacer que la mujer se encontrara bien. No podía llevarla a un hospital puesto que no confiaba mucho en los doctores que no conocía, su departamento quedaba muy lejos incluso en auto, por lo que su única opción fue llevarla a su propia casa.
Debía admitirlo, muy a su pesar, estaba preocupado.
-Szayel ¿Cómo le bajo la temperatura a alguien?- pregunto al teléfono mientras miraba como la pelinaranjan respiraba agitadamente en el sofá, había sido una ventaja que las calles prácticamente estuvieran vacías. Szayel Aporro Granz era un viejo compañero suyo en la universidad y medico principal de Aizen por lo que Ulquiorra confiaba en él.
-Qué raro que alguien como tú me pregunte eso.-canturreo burlón desde el otro lado de la línea-¿Será posible que el gran Ulquiorra este cuidando de alguien?
-Eso no te incumbe, solo responde basura.
-Había olvidado que eras esta clase de persona- suspiro con fingida decepción- La mejor opción sería meterla a bañar en agua tibia casi fría y ponerle fomentos de agua en la frente, si la fiebre continuara tendrías que darle medicamento.
-Entiendo- colgó, dejo el móvil en la mesa de centro y cargo a la ojicastaña, quien se quejó, el suspiro y la llevo hasta el baño, la puso en la orilla de la bañera, trato de despertarla –Mujer- llamó tocándole el rostro.
-Ulquiorra.- su voz sonó apagada y difícilmente abrió los ojos.
-Quítate la ropa.
-¿Qué?- pareció un graznido.
-Tenemos que bajarte esa fiebre, no puedes bañarte con la ropa puesta- su voz sonaba tan lejana, pero Orihime lucho contra la somnolencia del momento.
-E…Esta bien, puedo hacerlo yo- jadeó.
-Como desees, estaré aquí afuera.
Escuchó como luego de unos minutos el agua corría, aprovecho para ir por un cambio de ropa a su cuarto, cuando volvió escucho un golpe sordo, se precipito en la habitación y vio a Orihime en la bañera casi inconsciente y con una toalla cubriendo su cuerpo desnudo. Se acerco a ella y la levantó.
-No…No me mires- gimió avergonzada. El pelinegro la miro luego con delicadeza la tomó por la cintura procurando no despojarla de la toalla, la llevo a su habitación y la puso en la cama, le coloco el cambio de ropa en las piernas.
-¿Tendré que vestirte?- aquella pregunta fue para hacerla reaccionar, ella negó y lo empujo débilmente. ¿Por qué demonios estaba tan preocupado por ella?
-Yo lo hago, voltéate- él se giro, Orihime torpemente logro ponerse la ropa, entre el deliro supo que eran de él, olían a él, se puso una pantalonera negra y una camiseta que le quedaba holgadas – Y…Ya- avisó al tiempo que terminaba de acomodarse la ropa. El se volteo y la tomó por la cintra empujándola hasta el lugar donde el dormía
-Duerme- ordenó cubriéndola con la sabana negra. La ojicastaña vio borrosamente la cara de él, sonrió.
-Gracias.
Un golpeteo en su pecho lo hizo quedarse mudo, fue entonces que la respuesta a sus preguntas llego a su mente. Con que era eso, que absurdo.
Ulquiorra se encontraba en a los pies de la cama, sentado en la alfombra había decidido quedarse ahí para vigilar el estado de la pelinaranja el cual no empeoraba pero tampoco mejoraba. No sabía qué hora era exactamente solo sabía que comenzaba a cansarse y el sueño le entraba, cabeceo un par de veces y cuando estaba a punto de quedarse dormido los brazos de la chica lo sorprendieron, levanto la cabeza y vio el sonrojado rostro de Orihime, supuso que estaba delirando ya que no parecía ella del todo.
-¿Me quieres?- pregunto en un extraño tono.
-Mujer…
- Yo te quiero- la pelicastaña estaba en realidad medio consiente pero quien hablaba podría decirse era su yo interior-Te quiero "Ulquiorra" -lo apretó a ella. "lo siento…" comenzó mentalmente –Kurosaki-kun-termino en voz alta. Ulquiorra abrió los ojos y luego los entrecerró en una expresión un tanto indescifrable. Con un movimiento hizo que ella cayera en su regazo, le acaricio la mejilla. Seguramente estaba delirando con ese mocoso estúpido. Ella lo miro -¿Me quieres?-gimoteó aferrándose al pecho de él.
-Te quiero- musito con voz grave y beso a la castaña, quien sonrió y se calmo.
Absolutamente tenía que hacer que ella olvidara a Kurosaki Ichigo.
La cargo y volvió a ponerla en la cama, le acomodo un mechón de pelo detrás de la oreja y beso nuevamente sus labios. Se separo para volver a sus puesto pero los tenaces dedos de la ojicastaña lo impidieron al jalarlo de la manga de su camisa blanca.
-No te vayas- pidió con unas lágrimas en sus ojos, él parpadeo pero no tenía la intención de apartarse, al menos no si ella lo pedía, se recostó a su lado ella se movió inquieta hasta que sus cuerpos estaba completamente juntos, el pelinegro no tuvo más opción que abrazarla, al fin noto que la fiebre disminuía, ahora solo podía dejar que ella descansara. Fue así como ambos se quedaron dormidos.
Orihime abrió lentamente los ojos y se reincorporo con lentitud ¿Dónde estaba? Recordaba parcialmente lo que sucedió el día de ayer, que se había sentido mal en el trabajo y que se había ido temprano, que comenzó a llover, que Ulquiorra llegó y ya, de ahí todo era vagos y borrosos fragmentos en su mente. Se sonrojo al recordar una parte, el la había visto casi sin ropa ¿o fue un sueño? Miro hacia abajo y vio la ropa de su jefe, no, no fue un sueño. Observo todo a su alrededor, estaba en una gran cama de sabanas negras, el cuarto también era grande y los muebles eran sobrios, de cierta forma tenía la personalidad de él impregnada en todos lados. Olisqueo la camiseta y a ella misma, incluso ella olía a él, sonrió inocentemente. Los recuerdos de un "sueño" llegaron a ella. Ese sueño en el que ella deliberadamente decía que lo quería, cosa de la que no estaba muy segura, y que él también se lo decía y que la besaba con mucha ternura. Había sido un muy buen sueño. Salto en la cama cuando la puerta se abrió, ahí estaba el con una bandeja llena de comida y fruta, sobre todo fruta.
-Al fin despertaste mujer- la voz de él le puso los nervios de punta.
-¿Dónde estamos?
-En mi casa- respondió acercándose, coloco la mesita/bandeja en su regazó y se acerco súbitamente a ella, la pelinaranja se congeló en sus sitio y cerro con fuerza los ojos cuando el levanto una mano. Sus mano era tan grande, pensó ella sonrojándose ferozmente –Ya no tiene fiebre- declaro el -¿Sucede algo?-cuestiono al verla con los ojos cerrados y una cara extraña, parecía como si estuviera esperando a que la besara. El sonrió en sus adentros.
-No nada- se apresuro en decir mientras abría los ojos, dándose cuenta que el rostro del moreno estaba a unos cuantos centímetros del suyo, contuvo el aliento.
-Come aun estas débil- su aliento consiguió embriagarla, era tan dulce.
-Gracias por cuidarme-dijo en ella en transe- Pero ¿Por qué?
-¿Por qué? Porque eres mi novia- ella abrió los ojos y él en un rápido y elegante movimiento sello sus labios con los de ella. Orihime se dejo llevar. Aun estaba confundida pero en sus adentros estaba feliz.
Si las fresas representaban el dulce dolor de un amor no correspondido, tal vez el chocolate era simplemente el amor verdadero.
Hasta aquí el cap, ah me muero, estaba tan concentrada escribiendo que ni sabía lo que ponía, cuando lo leí luego de terminar grite como loca "¿YO ESCRIBI ESTO? ¿EN QUE PLANETA DIVINO YO ESCRIBO ASÍ? ¿FUI YO? Realmente no me lo podía creer, pero bueno creo que el fantasma Ulquihime me poseyó.
Bueno espero que les haya gustado.
Ahora solo quedan dos capítulos el sexto es el ultimo, pero me pregunto yo merece un epilogo. Ayúdenme para saber si le pongo un epilogo o no
Adelanto
En el siguiente cap saldrá el naranjo.
Y Orihime recibirá a una amiga muy divertida.
Orihime tendrá que aclarar sus sentimientos.
Ulquiorra tomara una decisión muy importante.
…
Akari se despide
Nos leemos.
