Aclaraciones: Aunque no haya podido asistir a la Comic Con para disfrutar de Loki en su mayor esplendor y gloria, gracias a Stan, que una vez más se olvidó de invitarme (ya está mayor el hombre), que no decaiga la fiesta. Siempre nos quedará tumblr y los calendarios de gatitos entrañables con cascos cornamentados.


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Amenazas de muerte que surten efecto

- ¡Es una pasada! Tú no eres mecánico, ¡tú eres directamente el puto amo!- exclamó Harley, con los ojos como platos de tal fascinación. Tony había hecho volar por los aires un tanque en miniatura con uno de sus nuevos inventos.

- Esa boquita.- le riñó Stark. Aún le costaba hacerse a la idea de que el niño que conoció varios años atrás estaba haciéndose un hombrecito. Un hombrecito bastante mal hablado, la verdad.- Cualquiera diría que sigues moviéndote por los ambientes de tu madre. ¿No te había mandado a un colegio privado con el dinero que os mandé?

- Sí, pero el dinero se acaba, así que ha vuelto al trabajo.- el niño se encogió de hombros con gesto apenado. No le gustaba que su madre trabajase por las noches como stripper, así apenas la veía. Toda su vida había sido igual, y ahora que empezaba a mejorar...

- En Industrias Stark hay un puesto bacante de recepcionista. Díselo a tu madre. Si lo quiere, es suyo.

- No sé si querrá... Sigue sin hacerle mucha gracia que quede contigo.

- En cuanto sepa su nuevo sueldo, te aseguro que lo aceptará.- zanjó Tony antes de guiñarle un ojo y hacer estallar otra maqueta.

Más ilusionado con las nuevas expectativas, Harley perdió la mirada en las llamas. Aunque éstas fueron apagadas rápidamente por el extintor que cargaba Dum-E. El nombre de ese robot siempre le había parecido más adecuado para algún perro o gato. De pronto, con ese pensamiento se le encendió la bombillita. Ya decía él que se olvidaba de algo.

- Por cierto, ¿sigue tu gato desaparecido? Creo que ayer lo vi por mi ventana.

- ¿Ah, sí? ¿Y cómo estaba?- Tony intentó sonar indiferente.

- Intentando comerse a Steve. Por suerte llegué a tiempo, pero nada más verme se esfumó.

- Eso suena muy Loki, sí.- sonrió sin que se reflejase en sus ojos. Echaba de menos a aquel pequeño bastardo. Y Harley lo notó.

- ¿No estáis haciendo nada por encontrarlo?

- Pepper se encarga. Yo... Bueno, yo prefiero que no vuelva.

- ¿Porqué? Ese gato te encantaba.

- Porque si lo hace, lo matarán. - esta vez Tony no disimuló la amargura de sus palabras.

Thor frunció el ceño desde lo alto de las escaleras que llevaban al taller. Había estado escuchando la conversación de los dos humanos con su oído perruno y aquellas últimas palabras habían hecho saltar todas sus alarmas. No era muy listo, pero podía entender que algo no iba bien. Quien fuese que estuviese planeando la muerte de su medio hermano se había ganado el primer lugar en la lista negra de Thor. Y ya era decir, no cualquiera dejaba en segundo puesto al cartero.

Marchando al salón, pensativo y con la certeza de que había en marcha una conspiración contra Loki, pronto la persona indicada para responder a todas sus preguntas se presentó frente a él.

- Hey, Thor. ¿Crees que he ganado músculo?- le preguntó el Capi desde su rueda giratoria, en aquellos momentos siendo no más que un círculo borroso de tal velocidad que había tomado. Steve estaba hecho un super roedor super deportista.

- No sé. No me fijo en esas cosas. Oye Capi...

- Pues yo creo que si. Me noto el pompis más prieto.

- Capi, me gustaría hacerte algunas preguntas...

- … Puede que suba las horas de ejercicio. No llegaré a tener tu físico pero...

- ¡Steve!- ladró imponente Thor, ya harto de tanto parloteo por parte del hámster culturista. Éste último no dudó en atenderle sorprendido, sabiendo de sobras que no debía hacer enfadar a aquel can con tan grandes fauces.- Necesito que me contestes a algunas preguntas, y me gustaría que fueses sincero y claro. La vida de Loki depende de ello.

- ¿De Loki? ¿El que ayer mismo allanó mi jaula con intenciones asesinas contra mi persona?- Steve río irónico.- Lo siento, Thor. Pero no tengo porqué ayudar a ese desgraciado.

- Te lo pido por favor, de amigo a amigo. Loki puede haber cometido muchos errores, pero no merece la muerte.- intentó dialogar Thor.

- Lo que no merece es tu compasión. Ha hecho daño a mucha gente de formas imperdonables. Solo espero que Dios se encargue de hacerle pagar todos sus pecados. Lo mejor que puede pasarle es que la muerte le llegue rápido, así no le dará tiempo a darse cuenta de lo solo que realmente está.

Con otro ladrido agresivo, Thor sorprendió a Steve al dar un salto y llevarse por delante la jaula, colocada sobre la mesita del té. Cayó al suelo y el roedor rodó dentro de ella por todas sus paredes, quedando aturdido por unos instantes. Sin darle tiempo a recuperarse, la mandíbula afilada de Thor quedó justo sobre él, tensa y amenazando con gruñidos y babas.

- Entonces te lo plantearé de otra forma. Dime dónde está Loki o seré yo quien allane tu preciada morada.

- ¡Dios mío! ¡Eres como él!

- No, querido amigo. Yo soy peor.- Con un amenazante mordisco al aire por parte del can, Steve soltó un corto gritito de terror. Y Thor consiguió lo que únicamente Loki hasta la fecha había logrado: Que Steve se fuese de vientre.

- ¡Vale, vale! ¡No me mates, te lo diré!- rogó el Capi- Después de que Loki me visitara y se marchase, unos gatos vinieron buscando información. No les gustan los nuevos que se quedan por su zona. Así que les dije todo lo que sabía y comentaron que irían a hablar con él. ¡Tuve que hacerlo! Son unos gatos con muy mala leche. Bueno, todos lo son...

- ¿Hablar con él? ¿Para que fin? ¿Piensan aceptarlo entre los suyos?- indagó Thor, sin perder la oportunidad con el nerviosismo de Steve. Así soltaría su lengua más fácilmente. El roedor respondió con una risita temerosa.

- La mafia gatuna no acepta a nadie, y menos a mascotas de buena vida. Si Loki tiene suerte, lo que harán será mandarlo a visitar a Hulk. Quizás tenga la sensatez de huir a otra ciudad antes de que sea demasiado tarde.

- ¿Hulk?- Thor no había escuchado nunca ese nombre, pero algo le decía que no era nada positivo conocer a ese tal Hulk.

De repente, una fuerte alarma sonó por toda la casa, provocando un alboroto de tacones en el piso de arriba.

- Incendio detectado en planta baja. Rociadores activados. Cierre de salidas desactivado. - informó la voz impersonal y con acento británico de JARVIS.

Al momento después, una lluvia regó todo residente y Pepper apareció alarmada, directa a bajar al taller del sótano.

- ¡No, Pepper, no bajes! ¡Está todo controlado! Dum-E, apaga eso, ¡apágalo!- se escuchó a Tony desde abajo, con el típico tono que utilizaba para esconder algo- Solo es un pequeño incidente, de verdad. ¡No bajes! ¡No...!

- ¿Qué se supone que es esto?- exigió Pepper. Demasiado tarde.

- ¿Dónde puedo encontrar a Hulk o a esa mafia?- retomó Thor, con volumen lo suficiente alto para hacerse escuchar por encima de la incansable alarma anti incendios- ¡¿Dónde?!

- ¡No lo sé! Prueba con el polígono industrial abandonado de la zona este. Puede que allí la gente sepa algo...- dijo un agobiado Steve.

- Como me estés mintiendo...

- ¡No lo hago! Por favor, no me mates.- Steve estaba al borde de las lágrimas y Thor dio por suficiente el interrogatorio. Su vista fue a parar a la puerta de salida, que milagrosamente había quedado abierta por el sistema antiincendios.- Gracias por la información, Capi. Siento haberte hecho ir de vientre, pero debo encontrar a Loki. Espero que algún día lo entiendas.

- ¡Me prometiste que no crearías más cosas de éstas!- se escuchaba aún a Pepper discutir con Tony en el taller.

- ¡Lo sé! ¡Pero te mentí!

- ¡¿Porqué?!

- ¡Porqué me da miedo cuando te pones a gritar así, y sabía que te pondrías a gritar así!

- ¡Arrrgh!

- Aunque me da más miedo cuando gruñes...

- ¡Tony Stark, eres un caso perdido!

- Vale, así mejor. Sigue gritándome.

Thor dejó de seguir el hilo de la conversación una vez salió de la casa a todo correr. Era la primera vez que desobedecía una norma, y la primera vez también que se escapaba. Solo esperaba que mereciese la pena y no llegase demasiado tarde. Iba a salvar a su mejor amigo y hermano, y estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario con tal de conseguirlo.


Loki sentía la necesidad de dejar de avanzar y dar media vuelta. Su instinto animal y su infalible olfato para captar los problemas llevaban rato avisándole de cuánto apestaba aquel plan. Ir en busca de ese tal Hulk para enfrascarse con él en una pelea a muerte y así unirse a un grupo de gatos callejeros que por poco se le echan encima con fines asesinos. ¿En que momento se le había ocurrido aceptar algo así?

Se preguntó entonces si aún no sería tarde para aparecer de nuevo por casa de los Stark. Quizás con algunos ronroneos y miradas como las del gato con botas de aquella estúpida película de animación lograsen enternecer sus corazones y hacerles olvidar el mandarlo a la perrera. Si aún cupiese la mínima posibilidad de ser aceptado por ellos, sería incluso capaz de dejar de insultar a Thor. Se portaría como un gato ejemplar. No volvería a bufar a todo niño que quisiese acariciarle, ni se mearía sobre la horrible alfombra con olor a pino roñoso que tanto adoraba Pepper, ni se intentaría zampar más al roedor engreído de Harley...

Cuando Loki se encontró pensando en todo eso, se ofendió a si mismo. Paró en seco y agitó la cabeza para apartar todas aquellas ideas de su mente. El glorioso Loki nunca se rebajaría, y menos frente a un atajo de tontos que no habían sabido apreciarle como se merecía. Que lo habían tratado como a un paria, expulsándole de su propio hogar. No, ya no tenía hogar, ya no tenía a nadie. Ni tampoco los necesitaba. Esa certeza consiguió que algo muriese en su interior, pero decidido a engañarse a sí mismo, lo aceptó con la cabeza bien alta. Solo entonces retomó su primer plan y volvió a ponerse en camino. Se encargaría de Hulk y les demostraría a todos cuánto valía él. No volverían a despreciarle nunca más.

Llegada la noche, ya se encontraba en el polígono industrial de la zona este, frente a la nave medio derruida donde le habían informado que encontraría a Hulk. Lo que no le habían detallado qué características físicas poseía su contrincante, así que debería preguntar antes de atacar. Adiós al efecto sorpresa, su mejor arma. Solo esperaba que no fuese más grande que él, así el cara a cara no sería tan catastrófico.

El gato encontró al fin una entrada en el tejado después de haber comprobado que los demás posibles accesos no eran fiables. Demasiado previsibles para su estilo. En el techo de tejas había un gran boquete. No era como si la gravedad y la vejez hubiesen hecho su trabajo, sino más bien como si un meteorito hubiese caído brutalmente sobre la nave. Era extraño. Loki se acercó con cuidado pero sin abandonar sus gráciles saltos. Sus patas apenas parecía que tocasen el suelo. Y más le valía que fuese así, o el inestable tejado podría venirse abajo con él encima. De algo le había valido al fin y al cabo perder peso apenas alimentándose los últimos días, pensó de forma optimista.

Cuando consiguió asomarse por el gran agujero, observó con su visión nocturna el interior. Allí dentro no llegaba la luz de la luna, pero por suerte, una extraña bombilla verdosa de emergencia conseguía bañar muy levemente las formas. Así pudo entrever bastantes máquinas abandonadas que no supo identificar, como también mucha basura acumulada por los años. Restos de muebles que a saber cómo habían llegado allí, y unos cubiculos cerrados que seguramente habrían servido en su momento como despachos.

Mientras Loki estudiaba a consciencia el lugar, sin dar con ningún movimiento sospechoso, su distracción no le alertó de que no estaba precisamente solo allí arriba.

- No saldrás vencedor.- dijo una voz tras él que le hizo brincar y girarse hacia su poseedor. Y allí encontró a Natasha, la gata pelirroja.

- ¿Qué... Qué haces aquí?- preguntó aún afectado, recuperándose del susto que intentaba disimular. Muy pocos conseguían cogerle desprevenido.- ¿Me has estado siguiendo?- su tono entonces fue de recelo creciente.

- Date por muerto si decides bajar allí abajo. No eres rival para Hulk. Ni aunque seas la mascota del gran Stark.

- Ex mascota- volvió a corregir cansinamente una vez más.

- Lo que sea. No eres nadie por mucho que intentes creer lo contrario.- espetó la gata con indiferente desprecio.- Sigo sin explicarme qué vio en ti ese multimillonario egocéntrico. No eres simpático, ni leal, ni siquiera afable.

- Y tú sí, ¿verdad?- le picó un irónico Loki comprendiendo lo que ocurría allí gracias a su astucia habitual. A la pelirroja debía jorobarle mucho que poco más que una cría de gato hubiese logrado llamar la atención de un pez gordo en su día cuando a ella le había sido imposible. Los gatos huérfanos como Loki, aquellos que eran abandonados por sus madres al nacer no eran dignos de tener manada propia, y ese era otro dato que la gata no toleraba. Loki había nacido para morir solo, no para hacer añicos las altas aspiraciones de una gata superior a él en la jerarquia. - Ya entiendo... Tú también lo intentaste y fallaste estrepitosamente. Tony no encontró interés alguno en una vulgar gata callejera. Por eso ahora odias a las mascotas, en especial a mí.- acertó con seguridad, regocijándose de que la actitud cambiante de Tasha le diese la razón.

- ¡Valgo mil veces más que tú!- se rebotó la gata mirándole con rabia.- Si Tony te recogió aquel día fue porque ambos sois igual de patéticos. Los dos estáis solos, temiendo morir sin que nadie os llore.

Por alguna razón que Loki no se paró a comprender, su orgullo no permitió que insultase a su antiguo amo. Ni que diese con su mayor debilidad. Con un bufido mostrando los colmillos, se lanzó sobre Natasha, sorprendiéndola ahora a ella. Rodaron por el tejado, esquivando el boquete por los pelos. El felino negro consiguió frenar el descenso y quedar sobre ella sin dejar de amenazar con sus fauces.

- Escúchame bien. Si vuelve a salir de tu asquerosa boca otra palabra malsonante sobre Stark o sobre mí, te desgarraré el estómago. Dejaré que mueras lenta y dolorosamente mientras presencias como las gaviotas picotean tus entrañas y no te concederé la muerte hasta que ruegues que acabe con tu vida. ¿Te ha quedado claro, zorra llorona?- amenazó retorcido, escudriñándola con un brillo sádico en su mirada.

La pelirroja asintió con los ojos vidriosos, horrorizada por sus palabras, y solo entonces Loki se apartó y le dio la espalda olvidándose de ella. Mala idea. En cuanto la gata se incorporó, sus miedos habían dejado paso a su jurada venganza, y con un maullido agresivo, empujó con todo su cuerpo al pelinegro contra el gran agujero.

Sin tiempo a reaccionar, Loki cayó. Pero en el último momento, consiguió agarrarse al borde de milagro. Le esperaban como tres pisos de caída, algo que podría hacerle verdadero daño por muchas vidas que tuviese un gato. Así que sin intención de ser uno más de esos felinos que se tiran sin paracaídas desde un rascacielos creyéndose inmortales, luchó desesperadamente por auparse lo suficiente para volver a tocar suelo firme bajo sus patas.

Por desgracia, Natasha seguía allí arriba, deseosa de cumplir sus fines asesinos. Quedando frente a él, se sentó para regocijarse de su triunfo una vez vio como Loki fracasaba por subir. Seguía colgando, con el único agarre de sus zarpas clavadas en el filo del abismo, y con que la pelirroja le arrancase de su soporte, él caería sin más.

- Por favor...- rogó Loki, habiendo decidido que aquel era un buen momento para utilizar su mirada de cachorrito abandonado, la misma que ponía Thor cuando sabía que había hecho algo mal e iban a reñirle. Pero Natasha no era Pepper ni Tony. Ella no se dejaría enternecer.

- Un poco tarde para las súplicas, pero sigue. Disfruto viendo como te humillas.- Clavó sus garras en las patas de su víctima y éste gruñó de dolor.- Es curioso como cambian las tornas. Ahora serás tú quien sirva de comida para gaviotas cuando tus tripas de desparramen sobre el suelo.- dijo malévolamente acercando su rostro al de él. En sus felinos ojos podía verse una sonrisa cruel.

- ¿No te recuerda esto a El Rey León?- preguntó Loki dejándola a cuadros. ¿Dónde estaba el temor o la desesperación de antes? Natasha frunció el ceño sin comprender nada.- Ya sabes, cuando Scar está a punto de soltar a Mufasa para que caiga.- prosiguió con naturalidad, como si lo tuviese todo bajo control y no le esperase la muerte allí abajo. De pronto, puso mala cara al caer en la cuenta de algo.- Eh, no es justo. Yo debería ser Scar, ¡es mi personaje favorito!

- ¿De qué narices hablas?- Tasha empezaba a hartarse.

- No me digas que nunca has visto esa película de Disney. ¿Es que no has tenido infancia? Bueno, claro que no. Ni siquiera has tenido un hogar en tu vida.- se mofó, y como si la aludida se hubiese zampado un pimiento picante, su cara se volvió roja de pura rabia.

- ¡¿Cómo te atreves a...?!

Desprevenida por la ira, Loki aprovechó el instante y con todo su impulso, se deshizo de un agarre y le propinó un certero zarpazo en el pecho. Fue profundo, sus uñas se tiñeron de rojo y Natasha soltó un alarido de dolor a la vez que liberaba la otra pata de Loki. Pero éste no esperaba que el suelo cediese frente a la pelea, y sin que su calculado plan le sirviese de nada esta vez, cayó al abismo antes de que todo se volviese negro.


¡Y aquí el cuarto capítulo! ¿Os ha gustado? ¿Sí? ¿No? Manifestaos cual apariciones sobrenaturales y dadme una señal en forma de review, fav o follow! Toda opinión constructiva es bien recivida.

A quien le interesen las curiosidades, diré que la conversación "riña" de esté capítulo entre Tony y Pepper la escribí nada más llegar del cine en cuanto estrenaron Iron Man 3, y que gracias a ese vómito narrativo que sufrí frente a mi word, nació la idea de este fic. Cosas inexplicables que ocurren en mi mente xD

Dedico este cap a AkatsukiDrak, a mooniemouse27 y a Melisa Mistick por su apoyo incondicional. Sois geniales, chicas!