Doble Negativo.
Summary: Una relación exótica, competitivos por naturaleza, buscando el límite entre lo permitido y lo prohibido, podrían caer presos de sus intensos juegos, victimas de lo exquisitamente desconocido.
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia aquí desarrollada es de mi completa autoría y por ende queda PROHIBIDA la copia parcial o total del texto sin mi autorización previa. Gracias por su comprensión.
Capítulo III
Éxito y Renovación.
Edward se quedó tal cual estaba sorprendido por la imagen que tenía frente a él, no fue capaz de cerrar la puerta ante la sorpresa. Se quedó mirando como Bella, desnuda, estaba sobre la chica que parecía asustada. Ambas estaban sudadas y sonrosadas por la actividad que habían tenido, pero por el rostro de ambas pudo deducir que sólo estaban en el juego previo.
La primera en reaccionar fue Lily, se cubrió completamente el cuerpo con la ropa esparcida por el suelo y el rubor le recorrió todo el rostro. Bella por su parte se cubrió, pero en vez de vergüenza sintió rabia, una ira que si no hubiese controlado, probablemente hubiese terminado en Edward en la clínica.
—¡¿Qué demonios haces aquí? —gritó furiosa Bella.
Edward sonrió de medio lado complacido al ver que Bella había olvidado sostener la ropa que la cubría y se veía parte de su cuerpo desnudo, una parte anatómica muy interesante.
—¡Deberías haberme dicho que eras una mujer casada! —chilló Lily tomando su ropa y yéndose hacía el baño.
—¡Deja de mirarme depravado! —le lanzó lo primero que pilló en la mesa de centro.
—Al parecer todo el mundo tiende a emparejarnos y no entiendo el por qué, ahora que te veo desnuda me doy cuenta que más carne tiene un canario —rió.
—¿Por qué demonios se te ha ocurrido venir? —dijo Bella mientras se colocaba una camiseta.
—Es lo mínimo que podía hacer por una amiga que sufría por terminar una relación y porque su madre la trató mal ¿No? —sonrió —, pero veo que aprendes rápido y ya estabas pasando las penas con la primera cualquiera que encuentras.
Bella iba a estallar en rabia e iba a aventarle lo primero que pillase si no fuese porque lo que tomó era la estatuilla que le había regalado su padre, así que la volvió a dejar donde estaba. Le pidió a Edward que se voltease para no quedar completamente al descubierto y terminó de ponerse sus pantalones, aunque no supo donde había quedado su colaless.
Cuando Edward vió que la manilla del baño se bajaba, se acercó rápidamente a Bella y la abrazó por la cintura, esta no supo qué demonios pretendía Edward por lo que intentó separarse de él haciendo fuerza, pero le fue imposible.
—¡Sabía que buscarías algo para incentivar mi apetito sexual, amor mío! —dijo Edward cuando vio salir a Lily del baño —, un trío es más que perfecto para que comencemos a disfrutar de esta noche.
La cara de espanto de Lily fue suficiente para que Edward se diese por complacido, cuando Bella quiso seguirla, este se lo impidió y antes que Lily cerrara la puerta la gritó que para hacer un trío no hay que ser tan tímida, luego de eso Bella le plantó una cachetada en plena mejilla dejando marcada su mano.
—Eres un completo idiota, esa chica estaba perfecta, tenía más planes con ella —dijo luego de librarse de sus brazos.
—Sí, ese es exactamente el problema, señorita Swan, no puedes ser la fierecilla, si te vas a encamar y enamorar con la primera que pillas, así no es el juego —alzó una ceja —, además realmente quería hacer un trío con ustedes.
—Pervertido —rodó los ojos.
De cierta manera, Edward había tenido razón, Bella estaba pensando en algo más serio con Lily, lo que habría intervenido en sus planes y por sobre todo en su depuración sentimental, por lo que, luego de haberle odiado rotundamente, se lo agradeció en silencio.
—¿Qué querías, a todo esto? —dijo Bella—, apostaría que te pasaste aquí porque te rechazaron —rió.
—No, simplemente traía unas cosas para ti —dijo mostrando la bolsa —. Quería que te sintieses bien y comieras.
—Dale, yo te creeré que ese era tu motivo para venir aquí —rió Bella —. Ni que fuese novata, dale, anda y dime ¿qué te traías entre manos?
—Si no me crees, allá tú, pero ya que no soy bienvenido, me encontraré una colorina para pasar la noche, las morenas y las rubias no son novedad —reconoció —, leí un estudio que decía que las mujeres de cabellera roja soportan mejor el dolor, quizá sexo rudo es lo que me falta.
—Idiota —rió Bella —. Vienes, interrumpes mi noche de sexo y ahora te vas.
—Bueno, si quieres me puedo quedar a hacerte el servicio—sonrió Edward acercándosele.
—Ya déjate de estupideces, Edward —rió Bella.
—¿Cómo no voy a ser mejor que un par de dedos? —sonrió —. Estoy seguro que soy mejor que eso.
—Ya, ándate o te lanzaré el hervidor con agua caliente —chilló Bella.
De seguro las imágenes de Lily y ella habían quedado en la mente de Edward por largo tiempo, ahora tendría que soportarle bufándose al respecto, y por más que intentase obviar el tema, él volvería a sacarlo a colación.
Esa tarde decidió dar una vuelta por su Spa, allí estaba Sue trabajando, llena de llamadas telefónicas y clientas que querían atenderse cuanto antes con las divinas manos de Bella Swan, por lo que no se resistió al ver tanta mujer hermosa dispuesta a pasar por sus manos, que comenzó a atenderlas a todas, si fuese por Bella hubiese formado una orgía allí mismo, pero intentó mantener la cordura y el profesionalismo.
Atendió a más de quince mujeres, sus manos ya estaban agotadas, pero se sintió realizada cuando cada una de ellas le agradeció tremendamente su tiempo y sus manos divinas, incluso una dijo que se las besaría por lo divinas que eran. Bella pensó que si Edward estuviese aquí le hubiese dicho que su trabajo es un sacrificio, por lo que se rió para sus adentros.
Agotada por todo el trabajo, Bella se sentó por un momento en su oficina para revisar algunos detalles que Sue le había pedido que revisase antes de irse. Tenía planes para juntarse con Edward esa tarde, pero estaba pensando seriamente en cancelarlos.
—Disculpe —dijo Sue entrando en su oficina —. Hay alguien que quiere verla.
—Si es Edward dile que se vaya a joder a su…
—No, me temo que no es el Sr. Cullen —se silenció.
—¿Entonces?
—Es la señorita Lucy —murmuró.
Bella sintió el balde de agua fría caer sobre su cabeza, tanto así que produjo un fuerte dolor agudo en ella y le impidió pensar claramente por segundos. ¿Qué demonios hacía ella ahí? Fue una de las tantas preguntas que tenía, pero no quiso pensar demasiado, Sue estaba allí esperando su respuesta y ella no sabía qué responder o qué pensar, siquiera.
—¿La hago pasar? —interrumpió Sue.
—Si, por favor —murmuró dejando los papeles a un lado y mirándose rápidamente al espejo que tenía frente a ella.
Tenía unas terribles ojeras, su cuerpo estaba agotado lo suficiente como para someterse al estrés de encontrarse con su ex novia que la había abandonado de un día para otro por otra mujer la que ella nunca conoció.
—Hola —dijo la conocida voz —. ¿Puedo pasar?
—Pasa —dijo secamente Bella —. ¿A qué se debe el honor de tu visita?
Lucy había estado muchas veces allí, y aún así se sintió en un lugar desconocido. Miró a Bella y comprobó una vez más lo mucho que había cambiado desde que ella había estado la última vez en esa habitación.
—Sólo quería verte —murmuró Lucy —. Quería saber cómo estabas.
—Pues ya me has visto, estoy bien, gracias ¿Algo más? —alzó una ceja.
Bella no pudo evitar estar desafiante. ¿Cómo te atreves a venir a ver a una ex novia que dejaste abandonada de un día para otro con una simple carta y tener la desfachatez de decir que quería saber cómo estaba? Sinceramente, Bella, ni nadie, entendería el interés repentino de una persona que te hizo sufrir así y te abandonó, Bella no tenía ni las ganas ni el tiempo para escucharla por demasiado tiempo.
—No me trates, así Bella —susurró Lucy sentándose suavemente sobre la silla frente al escritorio de su ex novia.
—No te molestes, sentándote, Lucy, voy de salida y no tengo tiempo para viejos recuerdos —dijo Bella haciendo el ademán que se levantase.
La puerta se abrió sin haber sido golpeada, entonces Bella vio la cabeza de Edward en la puerta, luego este ingresó completamente y se impactó al ver a Lucy sentada allí. Ambos se conocían, mientras esta había sido pareja de Bella, había tenido largas noches de conversación con Edward y habían compartido en fiestas y cenas.
—Edward —sonrió Lucy saludándole —. ¿Cómo has estado?
—Bien, gracias —respondió por cortesía —. Disculpa, Bella, pero ¿Ya te vas no?
En ese momento Bella agradeció por todos los cielos que Edward fuese tan inoportuno como siempre y al fin la salvase de una situación incómoda, por lo menos esta vez su interrupción la había pillado con ropa y sin algún compromiso que luego pudiese servirle para mofarse de ella.
—Sí, ya me marcho —le respondió Bella —. Fue un gusto verte, Lucy, espero que estés bien.
—Lamento que haya sido tan breve —dijo ella ya en el umbral.
—No te molestes en verificar nuevamente si estoy bien, no es necesario, desde hace rato que lo estoy —sonrió fingidamente.
Luego del silencio prolongado a la salida del Spa, Bella caminó junto a Edward hasta su coche, sabía que este no tardaría en taparla con preguntas y mofarse de ella, lo sabía, le conocía lo suficiente.
—Milagrosamente esta vez te pillé con ropa —rió Edward abriéndole la puerta del coche a Bella.
—Muy gracioso, idiota —frunció el ceño —. Será mejor que me lleves a un buen lugar esta noche.
Ir de cacería para Bella era evadir los problemas, prefería mil veces salir a distraerse, emborracharse lo suficiente para tener la conciencia adormilada y poder disfrutar de una noche de desenfreno que acabaría con ella en su cama y con una extraña envuelta en sus sábanas, para Edward no era muy diferente, aunque Bella siempre se preguntó que había de malo en la vida de él que le llevase a actuar de esa manera. Edward tenía dinero, tenía una excelente empresa, era jodidamente guapo, su anatomía y contextura eran las de un Adonis griego y toda su batería genética señalaba que había que perpetuar la especie con un macho como Edward Cullen, cosa que se veía reflejada en las mujeres que le seguían, era impresionante ver cuanta mujer caía babosa por él y pareciese que a Edward cada vez le importase menos. ¿Qué demonios podía haber de malo en una vida como esa? Era la pregunta que Bella se preguntaba cada vez que le veía.
—¿Algo para beber? —preguntó el barman.
Usualmente Edward pedía Whisky doble y Bella Vodka, pero esta vez Edward pidió por ambos su usual trago dejando a Bella con el pedido en la boca. Un intercambio de miradas la llevó a darse cuenta que no había espacio para su objeción.
—¿Qué hay hoy por aquí? —murmuró Bella acomodándose en la silla.
Rubias, morenas, pelirrojas, teñidas, naturales, silicona y quirófano por todos lados. A Bella no le gustaban las chicas tan abultadas, las prefería naturales y risueñas, mientras que a Edward, que quizá aún sufría del complejo maternal y la obsesión típica de aquella parte anatómica que le dio su alimento los primeros meses de vida, las prefería con una buena delantera y preferentemente naturales.
—Hoy iremos de frentón a una chica —sonrió Edward —. Serás tan descarada como puedas, pero esta vez buscaremos una que sea derechamente heterosexual.
—No tiene gracia así ¿Qué competencia existiría? Evidentemente hay cierto tejido en la zona pélvica que yo no poseo para satisfacer a ese tipo de usuario, señor Cullen —alzó una ceja.
—Aún así, será mejor que seduzcas a un imposible realmente imposible, así no tendrás falta de experiencia a la hora que una chica se te niegue, por lo que veo es poco probable que una lesbiana se niegue a tus encantos, pero es útil el ejercicio, créeme —sonrió.
Edward vio que había varias chicas candidatas, pero se dejó llevar por una muchacha que estaba sentada sola en un sofá bebiendo su trago, al parecer esperaba a alguien o fingía hacerlo con el fin de atraer las miradas de los cazadores, usaba un escote pronunciado que dejaba a la vista sus encantos aparentemente naturales.
—¿Qué tal la chica de hermoso escote de allí? —sonrió Edward casi victorioso.
—¿Qué te hace pensar que esa chica es heterosexual? —sonrió Bella.
Edward la volvió a mirar, sentada allí en ese sillón de terciopelo rojo, con una faldilla que mostraba sus hermosas piernas, ya se podía imaginar poseyendo en ese mismo sofá a aquella joven de mirada intensa y sonrisa fácil, estaba seguro que no tardaría en conquistarla y llevarla hasta el mismo éxtasis en sus brazos, podía imaginarse practicando en cada zona erógena cada contacto intenso que hiciese que su cuerpo se arquease para recibirle con mayor intensidad y disposición. Bella le había observado antes ese brillo en los ojos, ese brillo que señalaba que todo pensamiento de Edward en esos momentos tenía que ver con las poses del famoso libro Kamasutra.
—Estoy segura que lo es, hace tiempo lleva mirando hacía aquí —afirmó luego de beber su trago.
—Podría estarme mirando a mí —rió Bella entre dientes.
—Es bueno tener ego, pero en este caso debes ser realista, querida —la miró fijamente a los ojos.
—No me digas querida —murmuró—. Suena como si fuera tu mujerzuela de turno.
Edward se levantó de la silla riendo del comentario de Bella y se encaminó hasta donde estaba la chica, Bella de inmediato se incorporó y le siguió. Los pasos de Bella resonaban en la cabeza de Edward como si estuviese recordándole que existía y que iría exactamente por la misma chica que él, eso aumentaba la dicha que tendría cuando se llevase a esa espectacular mujer a su cama y viese como Bella se quedaba en la barra bebiendo el suficiente licor como para quedar borracha.
—¿Cuál es tu nombre, preciosa? —dijo extendiendo la mano.
—Anahí —sonrió la muchacha.
—Soy Edward y esta es Bella —se la presentó.
Bella miró directamente a los ojos a Anahí con la típica mirada que sorprendía a las chicas, una mirada sugerente, pero a la vez recatada, una mezcla sugestiva de lo que era la personalidad de Bella.
—¿Quieres un trago? —sonrió Edward atento.
—Gracias —rió tontamente la chica.
—Déjame ir a buscarlo yo mismo —sonrió haciéndole una señal a Bella demostrando que la tenía bajo la mirada.
Bella sabía que debía aprovechar ese momento a solas con Anahí porque cuando llegase Edward nuevamente perdería toda magia con una chica heterosexual, así que se puso manos a la obra y utilizó la maniobra más sugerente que tuvo para intentar conseguir una respuesta que le señalase qué orientación sexual tendría, pero incluso coqueteándole directamente no fue capaz de conseguir nada más que risas tontas, así que fue directo al grano.
—Anahí ¿Eres heterosexual? —sonrió.
Anahí sonrió ante esa pregunta y volvió a beber de su trago sin siquiera mirar a Bella, luego levantó su cuello sensualmente y volvió a sonreír.
—Si —rió —. ¿Tú eres Gay?
—Mira, no tengo mucho tiempo —murmuró al ver que a Edward ya le habían entregado los tragos —. Mi amigo y yo tenemos una apuesta para ver quién consigue acostarse contigo, te pagaré 500 dólares en efectivo si sales conmigo del bar y prometes no volver a entrar y si por casualidad te encuentras con este tipo señalas que mantuviste relaciones sexuales conmigo. ¿Qué dices?
—¿500 dólares? —dijo embobada.
—Si o no —forzó Bella mientras escribía una nota en la servilleta.
La chica asintió coquetamente. Bella miró de reojo a Edward que aún estaba en la barra y tomó de la mano a la chica y ambas se fueron de allí lo más rápido posible. Edward era un muy buen mentiroso, al igual que ella, pero estaba segura que esta chica arruinaría el plan porque probablemente era una pésima mentirosa y quizá, porque bajo los efectos del alcohol soltase la lengua hasta por los codos y dijese toda la verdad.
Cuando Edward se volteó para ver hasta dónde estaban las chicas no las vio por ninguna parte, volvió a mirar, pero parecía que se las hubiese tragado la tierra, caminó hasta la mesa para ver si estaban sus cosas allí, pero sólo encontró la servilleta.
"Esta noche el vacío de tu cama corre por mi cuenta, gracias por el sexo desenfrenado gratuito. Me llevé tu coche"
La ira lo invadió y lanzó el vaso contra la pared haciendo que el resto del público reaccionara asombrado ante el acto irracional.
Hola Chicas!
Buenas noches a todas y gracias por comentar este fic, recomendarlo y todo eso.
Quería dejarles hace rato este capítulo pero la verdad la inspiración en fics se ha visto deteriorada por escribir mi original
*Kill me*
Bueno para las que no sepan estoy escribiendo una historia original que ya está siendo publicada en el blog de L'art si quieres saber más pues te invito a revisar la web oficial que es www . lasciatemi . tk (quite espacios)
Allí encontrarán todo lo que necesitan saber.
Besos preciosas
Manne Van Necker
P/D: ¿Alguna lectora de España? Viajaré a Europa la próxima semana :)
