Capítulo IV : Ni buenos , ni malos

En un pequeño departamento en el centro de la tranquila ciudad de Ohio se encontraba la bella y sexy profesora de canto ,Shelby Berry.

Muchos hombres fantaseaban con la idea de poder tener una oportunidad con ella, pero se les era muy difícil poder compartir toda su pasión con alguien tan marcada como ella.

Quizás todo haya cambiado por la partida de su difunto marido, eran los comentarios que surgían al alrededor de ella al pasar por las pequeñas calles de Lima. Pocos sabían de su historia completa solo estaban seguros que tenía una hermosa pequeña a la cual había decidido para vivir su vida tranquilamente sin ella.

Flashback

Se acercan, se dicen hola, cambian teléfonos, hablan cada día como viejos amigos, y en una salida todo cambia, en realidad lo cambia un simple rose de labios y es así como explota sus emociones y se enamoran.

Cuando era pequeña y mi mama me contaba un cuento donde existían los príncipes azules, yo siempre me preguntaba ¿Dónde está el mío? , pero nunca llegaba, pasaban los años y no llegaba.

Y me di cuenta que el amor es puro marketing que desde niñas nos metían el maldito cuento del príncipe azul, donde el primer beso era perfecto. Pero con el pasar de los años nunca llego una persona que pudiera hacerme sentir eso o eso fue hasta que lo conocí a él, en aquella fiesta que no esperaba ya nada.

Ese chico tan guapo, puso sus ojos en mí en una chica sin ningún chiste, en Shelby Corcoran.

Era la típica chica promedio, alta, flaca, pero sin ninguna gracia solo tenía una cabellera de envidia y unos preciosos ojos, pero mi personalidad no ayudaba, era demasiado tímida para entablar una conversación y más si estaba con mi hermana, Maritza.

Ella si era distinta tenía a todos los chicos detrás de ella, ninguno se resistía a sus encantos. Era una bomba sexy mientras que yo era todo lo contrario.

Con Alexander Berry paso algo similar, a él gustaba mi hermana, lo supe por la manera tan descara con la que veía bailar cada vez que salíamos en grupo, pero con el pasar de las conversaciones y salidas en grupo acabo poniendo sus ojos en mí.

Me costó tanto creerle, pensaba que todo era un sueño, pero no ese chico tan guapo me había elegido a mí.

Recuerdo nuestra primera pelea fue por culpa de mi inseguridad.

Nuestro primer aniversario lo arruine, como todo.

Ese día llegue llorando a casa y solo quise romper todo lo que había en mi cuarto, empecé a destrozar mi escritorio, para seguir con mi librero y mi cama, pero eso no era suficiente y paso lo inevitable llore como una niña de ocho años.

Maritza entro preocupada por el ruido que se escucha desde adentro.

-No te voy a preguntar que paso porque estoy segura que toda la culpa la tiene el idiota de Alexander, pero ahora mismo lo voy a buscar y le voy a dar su merecido – dijo levantándose furiosa
-No, no fue su culpa, toda la culpa la tengo yo – exprese a verla levantándose – Yo y mi maldita inseguridad.

- ¿Qué paso pequeña? Sabes que puedes confiar en mi – dijo sentándose de nuevo a mi lado y abrazándome

-Llegamos al restaurante, estábamos muy felices hablando y besándonos era todo tan perfecto hasta que – me quede muda al no saber cómo decirlo

-¿Hasta qué? Dime pequeña – inmediatamente me levanto la cabeza para que pudiera verla a los ojos

-Hasta que dijo me amaba – suspire al decir eso último.

-Eso es perfecto Shel – expreso con alegría y emoción – pero ¿acaso tú no lo amas? – me dijo mirándome con miedo y preocupación.

- El problema no es si lo amo o no lo amo. El problema es por qué nadie me ha amado antes. Yo antes decía: ¿Por qué a mí no me puede pasar eso? ¿Por qué yo no puedo tener un novio con esa sonrisa? ¿Por qué nadie me besa con una canción de amor de fondo? Yo sé por qué. Porque no soy linda. Porque no soy como las chicas de las que se enamora un chico sexy. No soy nada sexy, soy demasiado tímida, estoy tan enfocada en NYDA que me olvido de todo, me olvido de ser sociable, solamente en destruir a todos con tal de sobresalir por mi talento. Por ahí si me dejan hablar un rato soy interesante, pero linda no, yo sé que no.
Las chicas tienen dudas, no saben si el chico que les gusta gustará o no de ellas. Yo no tengo dudas. Yo sé, que no les gusto. Nadie nunca se ha atrevido a darme un beso de ensueño ¿Y por qué? Porque todo es una vil mentira, eso es el amor, una mentira. Una mentira con mucho marketing. Porque desde chiquitas nos hacen ver películas, cuentos, historias de amor… nos hacen creer que el príncipe azul tiene ojos celestes, existe ¿y sabes qué? Yo no puedo creerle que una persona increíble como él llegue amarme tanto como él dice.

- Pero estas equivocada, porque ya llego ese chico que tanto esperabas, yo sé que tienes miedo, miedo de que todo sea mentira de que Alexander solo quiera jugar contigo, pero te lo ha demostrado en todo este tiempo que no es así.

Porque así como tú dices todo eso de ti, el ve mucho más allá de tu apariencia, el ve a Shelby, la chica que es súper tímida, pero que es una persona que vale oro, que quizás que no se anima a darle un beso efusivo pero que puedo llegar a amarlo como jamás nadie en la vida podrá amarlo, y lo de tu inseguridad en parte es mi culpa porque siempre has estado bajo mi sombra. Pero eso se acabó, tú y yo somos hermana, bien querías a ese novio de película, ahí está enfrente tuyo, muriéndose de amor por ti y queriéndote amar cada día de su vida, ve por él, no tengas más miedo.

- ¿Porque me dices todo esto si tú ni crees en el amor?

- Para que sepas que aunque no creo en el amor, sigo llorando con películas románticas y sigo soñando con el príncipe azul, con quien comer un chocolate al lado de un hogar a leñas y que me bese con una canción de amor de fondo. Porque ahora tú ya lo encontraste y quizás algún día yo encuentre el mío. Ahora yo no voy a dejar que lo dejes ir.

Fin del flashback

-Es irónico el saber cómo esa conversación hizo que todo fuera distinto. Pensar que fue ella la que me hizo dar ese paso que tanto necesitaba, todavía no entiendo como todo cambio – menciono con un dejo de nostalgia al recordar aquella escena con su hermana mayor-Hoy ni Maritza, ni Alexander están a mi lado y sé que todo fue mi culpa, sembré un odio hacia ella por tener todo aquello que yo quería para mí – siguió mientras arrugaba con gran fuerza sus delicadas y baratas blusas.

(Londres)

Del otro lado del mundo se encontraba una señora recostada en su cama mientras que pasaba sus ojos por las páginas de una novela criminalística esperando el aviso de la llegada de su abogado.

-Señora Lopez, la busca el Señor – Le aviso inmediatamente el ama de llaves al entrar a la habitación

- Gracias Inessa, hazlo pasar por favor – le contesto mientras se dirigía hacia su despacho

-Claro, señora- ante esa repuesta el ama de llaves fue al encuentro del inminente abogado

-Señora Lopez, mi secretaria me aviso de su llamado y decidí venir lo antes posible díganme ¿Qué desea? – le pregunto el señor mientras tomaba su mano izquierda para depositar un pequeño beso en modo de su respeto

-Gracias por acudir a mi llamado Señor , el asunto que le platicare es de suma discreción, ¿entiende no? – dijo mientras que tomaba asiento e invitaba al abogado a hacer lo mismo.

- Claro, señora confié en mí no habrá ningún incidente. Usted sabe que le he ayudado en todo lo que usted me ha pedido en estos años – le respondió soltando una pequeña sonrisa de viejos recuerdos

-Por eso mismo hoy le comunico que arregle todo lo necesario para realizar una boda dentro de unos meses – exclamo como si fuera una noticia que se diera diariamente

- ¡oh, mi señora! Eso es una excelente noticia y dígame ¿quién es la persona que se unirá en matrimonio?- respondió lleno de júbilo ante la inmensa curiosidad que poseía, acomodándose en la silla para poder prestarle toda su atención.

-Mi pequeña hija, solo siga mis órdenes ¿de acuerdo? – dijo mirándolo fijamente y sin algún sentimiento alguno hacia lo que acaba de decir

El abogado aun sorprendido decidió callar para no despertar la ira de aquella aparente dulce señora.

- Claro, Señora Lopez, usted sabe que sus deseos son órdenes – finalizo más sin poder hacer nada para evitar aquel daño que ella ocasionaría

Maritza se quedó un rato en silencio pensando en su plan, todo estaba totalmente controlado como un juego de ajedrez. Y como ya era recurrente dejo que su mente divague.

Hasta hace años, el día que todo empezó a cambiar…

(Flashback)

En la gran ciudad hay millones de personas que viven, trabajan y buscan la felicidad. Hay menos matrimonios y gran parte de esto fracasa en los primero cinco años. Hay menos parejas y más personas viviendo solas.
Sin embargo las encuestas coinciden: el máximo anhelo de la mayoría es encontrar el amor.
¿Por qué entonces si lo que más desea una chica es ser amada a veces logra todo lo contrario?
¿Es posible que lo que impide encontrar el amor sea justamente nuestra búsqueda desesperada?
¿Será posible que al estar tan ocupados en buscar perdimos la capacidad de encontrar?
¿Será que buscamos algo que no existe? ¿Será que vivimos el amor bajo la premisa histérica de deseo tanto y no soy deseado?

Yo siempre soñé con aquel príncipe que llegara a mi vida y me robara el aliento de un beso.

Lo conocí en la pedida de mano de Shelby, fue un evento para la historia, la menor de la familia se comprometía.

Recién había cumplido veintisiete años y yo tenía veintiocho años.

Nuestros padres estaban felices, en realidades todos en ese momento le tenía un poco de celos a mi hermana no era por su prometido sino por la necesidad de encontrar a alguien.

Hasta que apareció él; el mejor amigo de Alexander; había regresado a América después de varios años. Guapo y millonario, sin duda el partido excelente. En ese momento supe que Santiago Lopez debía y seria mío.

Después de ese día nos frecuentamos más, a las pocas semanas cayó en mis encantos. A los meses ya estamos comprometidos…

(Fin del flashback)

Pensar en ello abrir un sin de recuerdos y emociones dolorosas que solo había dejado el pasar del tiempo.

Al término de la reunión que había tenido con su excéntrico abogado decidió dirigirse a la sala mientras Inessa lo acompañaba hacia la puerta. Sabía que cometer un error en estos momentos sería un error fatal así que debía pensar cada movimiento con suma determinación e inteligencia.

- Sra. Lopez disculpe que la interrumpa, pero ¿usted está feliz con todo lo que está haciendo? – pregunto interrumpiendo los pensamientos calculadores de su señora, imaginando que quizás habría algo de esperanza para cambiar sus ideales.

-Inessa, eres como de la familia, tú más que nadie ha visto cuanto he sufrido todos estos años, créeme que la felicidad que alguna vez tuve ella se encargó de quitármela- dijo intentado encontrar en ella una aliada más

- Estoy de acuerdo con eso, pero siento que está arrastrando a la pequeña Santana en una venganza en la cual ella puede llegar a sufrir mucho o ¿no recuerda que quizás ellas sean hermanas?- pronuncio con miedo y escalofríos al solo pensar en ello

Ante aquella última frase Inessa decidió dejar a su ama sola sin poder hacer nada para cambiar quizás el triste destino de su pequeña niña. Una maldición había caído sobre esa bella familia y ellos mismos serían los encargados de cumplirla.

Muchos piensan que cuando mueran irán al purgatorio, pero es mentira porque el purgatorio es aquí en la tierra, es aquí donde se decide si somos buenos o malos.