Pasaron los días sin novedad alguna, quince largos e interminables días en los que solo deje mi habitación para comer, haber lastimado a Jake de esa forma me hacía sentir tan miserable que llegue a convencerme que de verdad él debía alejarse de mí y la única forma de que eso sucediera era que yo dejara de aparecerme por la Push. Y el no vendría por aquí a menos que fuera por mi causa, y eso lograba convencerme más, ¿Quién vendría por mi luego del daño que provoque?
Mi madre intentó extorsionarme haciéndome recordar todo lo que Jake había hecho por mí, pero su táctica no daba resultado, puesto que cada vez que lograba que yo recordara algo, cualquier cosa que Jake hubiese hecho era demasiado en comparación a lo que yo podría llegar a entregarle, por lo tanto jamás llegaría a amarlo como él se lo merece.
Esa mañana me levante pasado medio día, la pereza no ayudaba a mi ánimo, lo extrañaba en demasía no cabía duda, abrí la puerta de mi extremadamente bien dotado ropero, cortesía de tía Alice, y de lo más alto saqué una vieja caja de madera tallada, un regalo de papá a mis trece años cuando recibí ese obsequio él me dijo que en ella debía guardar mis tesoros, y así lo hice, me senté a lo indio devuelta en mi cama dejando la caja frente a mí, por un instante dude en abrirla corría riesgos, el riesgo de que los recuerdos rompieran mi calma, estaba intentando dilucidar entre abrirla o no cuando oí que alguien se acercaba a mi cuarto.
Mamá toco la puerta antes de entrar, manía que no entendía porque se supone que tocas a la puerta a la espera de un pase de entrada, sin embargo ella utilizaba ese tan común gesto para decirte "voy a entrar", apenas me vio con la caja se acercó a mi lado y se sentó.
-Lamento interrumpir, sé que cuando sacas esa caja es porque tu corazón lo necesita, pero hay algo importante que debes recordar Renesmee- y tenía razón, ¿Cómo pude olvidar algo tan importante?, hoy el consejo decidiría si aceptar o rechazar la petición de Jacob. Intenté mantener la calma pero mi pulso se aceleró al mismo tiempo que mis respiraciones.
Apoyé mi cabeza en el hombro de mamá que con sumo cuidado me abrazó, ella me entendía tan bien, papá le contó nuestra pequeña charla en el bosque y desde entonces mamá cambio su actitud, ya no pretendía hacer de mí un ejemplo de hija y eso era muy agradable. Abrí la caja dejando mi destino a merced de lo que aquellos recuerdos provocaran en mí en este momento, y mi destino quería ensañarse conmigo porque sobre todos los objetos que había dentro estaba el primer obsequio de Jake, la pulsera de compromiso, me la había quitado el día de nuestra primera discusión harta de que Jake me creyera de su propiedad, la tomé con nostalgia recordando el día que la había puesto en mi muñeca, se me nubló la vista de las lágrimas que se acumularon en mis ojos.
-El orgullo no es bueno Renesmee, a veces hay que reconocer que nos equivocamos e intentar remediarlo- me dijo mamá.
-¡No es tan sencillo!- ¿Por qué no podía salir de allí, correr a su lado y decirle a Jake que me perdonara?
-Claro que lo es, ponte de pie- me ordenó mamá.
-No tengo cara para aparecerme a la Push, tú no sabes lo que he hecho-
-¿Prefieres esconderte?, ¿prefieres que Jake piense que jamás lo quisiste?, ¿eso quieres?-
-¡Por supuesto que no!-
-¡Entonces haz algo y deja de lamentarte cuando tienes la solución en tus manos!- mamá nunca me había gritado.
-¡Déjame sola!-
-No necesito hacerlo, ya lo estás- dijo saliendo de mi cuarto.
Me sentía tan estúpida de no atreverme a interrumpir al consejo, en el fondo sabía que Jake me perdonaría pero no estaba segura de sí sería lo mismo, ¿podría Jacob verme de la misma forma en que lo hacía antes?, ¿podría el confiar en mi otra vez?, y en el fondo debo asumir el hecho de que me aterra vivir un rechazo de su parte. Seguí hurgando en mi caja, y en medio de muchas fotos encontré una de unos cinco años atrás, una foto que nos tomó Embry en la playa de la Push, ese día estuvimos de aniversario, Jake no paraba de decirme que estaba celosa de Leah y eso me ponía de un genio insufrible, era cierto pero jamás lo admitiría Leah al ser la única chica de la manada tiene acceso a todo lo que esté relacionado con Jacob y al ser su segundo al mando más aun, yo siempre he estado segura de que ella se siente atraída por Jake, siempre me ha provocado una desconfianza, lo cómico de la situación es que el amor es mutuo, ella tampoco me tolera. Aquel día fue uno de los más divertidos que pasamos en la playa, compartir con los chicos de la manada siempre me distraía de mis conflictos internos, vimos el atardecer abrazados sobre la arena, ese día Jake no dejo de repetirme cuanto me amaba y que haría todo por estar conmigo, todo, incluso… ¡claro, eso es!, Jake estaba haciendo todo esto para que yo recapacitara y regresara a su lado. Me vestí con lo primero que pille, baje las escaleras en un abrir y cerrar de ojos me disponía a salir cuando papá se interpuso.
-¡¿Qué haces?!-dije sorprendida no podía creer que comenzáramos de nuevo con lo mismo.
-¿Dónde vas?-
-¿En serio quieres hacer esto?-
-Deja de responder con preguntas, dime ¿Dónde vas?- me exigió una respuesta con su tono de voz.
-A la Push, me dejas pasar- respondí cabreada y me cruce de brazos.
-Veo que has recapacitado, espero y no sea muy tarde- se hizo a un lado para dejarme salir pero antes me dio las llaves de su auto.
Cogí el Volvo y acelere hasta el fondo una vez que había tomado la carretera, los minutos me parecían eternos, llegue a la casa de Emily me baje deprisa del carro, Embry, Quil y Paul estaban sentados afuera, Paul se interpuso entre yo y la puerta.
-¿Qué?, ¿no puedo saber cuál fue la resolución?-
-Renesmee no es mi decisión, ¡lo siento!-
-¿De qué hablas?, déjame pasar-
-¡No puedes pasar!, ¡por favor no me pongas en aprietos!-
-¿Qué tontería es esa de que no puedo pasar?, Paul tú me conoces desde siempre-
-Ya no puedes estar aquí Renesmee, es parte del trato- me aclaró Quil- y de inmediato Embry le dio una palmada en la cabeza.
-¿Cuál trato?, me quieren explicar que está sucediendo-
-Yo te lo explicaré- dijo Jake apareciendo tras de Paul.
-Chicos déjennos solos, solo cinco minutos para poder explicarle-dijo mirándome de reojo, evitando que nuestras miradas se cruzaran prolongadamente- ya era tarde lo había perdido.
Intenté explicarle los motivos que me habían llevado hasta allí, pero no me dejó hablar. El trato al que había llegado Jake era muy claro y explicito, y por supuesto no me beneficiaba. Jake le explico el caso al consejo, que él estaba imprimado de mí y que no era correspondido, en un principio el consejo no comprendía puesto que anteriormente el mismo había convocado a otra asamblea para que dejaran que su imprimada pudiera visitar la Push. Yo ya no era bienvenida allí, el consejo rechazo su petición de abandonar la manada para envejecer, no podía renunciar tan fácilmente a su cargo de alfa, la opción era prohibirme la entrada a la Push, para mantenerme lo más lejos de él que pudieran y así evitarle el sufrimiento de tener que verme allí, los ancianos entendían y comprendían muy bien el concepto y significado de la imprimación.
-¿Me estás diciendo que ya no podré verte?- solo asintió.
-¿Tú ya no quieres verme?, ¿Por qué aceptaste ese trato?-
-Porque es lo justo, yo no soy capaz de verte aquí cada día y hacer como si nada y tú quieres que me aleje de ti, eso fue lo último que me dijiste-
-Lo lamento estaba equivocada, confundida, no hagas esto, ¡no dejes que nos separen!- me acerque e intente tocarle pero me esquivó, lo intente de nuevo encontrándolo desprevenido. Pegue mi frente a la de él, tenía que entender que yo había cometido un error y que todo esto era innecesario, pero un olor me distrajo de mis palabras, era, era…era la peste de Leah en el cuerpo de mi Jake. Arrugue mi nariz, intentando despojarme de la rabia me aleje de él.
-¿Por qué hueles a ella?- mi pregunta fue exigente.
-Eso ya no debería importarte, tú decidiste dejarme, no pretenderás que me quede a vestir santos- dijo tan tranquilamente.
Deje salir un profundo y extenso suspiro- yo sabía que esa zorra siempre quiso tenerte para ella- le dije apuntándolo con el dedo índice como inculpándolo.
-Debiste pensarlo antes ¿no crees?, tu y yo no somos nada- la palabra nada puede tener muchos significados dependiendo del contexto, pero este nada significaba todo, mi corazón se retorcía y yo solo esperaba que Leah saliera en los treinta segundo que quedaban de mi estancia, y se me cumplió.
-Vaya, vaya, veo que están explicándote que ya no puedes estar aquí- rio mientras me hablaba, se paró junto a Jake.
-La que tiene que explicarte un par de cosas soy yo, así que no me molestes que solo quiero partirte la cara de sínica que llevas puesta- A Jake le cambio el rostro y se interpuso entre nosotras.
-Renesmee tienes que irte-
-Lo sé y no podrías llegar a imaginarte lo que duele todo esto-
-Tú te lo buscaste y ahora estas arrepentida, niña caprichosa- siguió avivando mi rabia la oportunista de Leah.
-¡LEAH BASTA! –
-Está bien, no tienes que comportarte así frente a ella- alego a Jake- cada palabra que salía de su boca era un veneno directo hacia mí- se perdió en el bosque no sin antes dirigirme una mirada que a kilómetros de distancia me decía "yo gané", ¿Qué se suponía que debía hacer?-
-Jake no hay algo que yo pueda hacer para que todo vuelva a ser como antes, de veras lo siento, yo te a… yo… yo te… tú ya lo sabes ¿porque necesitas oírme decirlo?-
-Yo no necesito a alguien que me diga te amo, Renesmee yo necesito a alguien que me demuestre que me ama, que quiere pasar su tiempo conmigo, alguien que no esconda lo que siente bajo una fachada de niña rebelde, alguien a quien no le importe que yo la sienta mía, de mi propiedad, pero no como algo vulgar y simple como un objeto sino como la residente en mi cuerpo y alma-
-¿Y Leah te está dando eso?, tu sabes que nadie podrá hacerte sentir como yo, que jamás podrás sacarme de tu cabeza y de tu corazón, así que empieza a pensar en cómo le vas a pedir al consejo que reviertan este último trato, porque yo no dejaré que esa…..se quede con lo mío, ahora me iré pero no creas que te has librado de mí, porque el vínculo que tenemos tu y yo va más allá de un trato, un límite o una oportunista- me di media vuelta para marcharme pero me devolví a dejarle un mensajito a Leah. Me acerque lo suficiente a Jake como para que sintiera mi aliento en su rostro.
-Dile a Leah que si soy caprichosa, y que mi capricho es que tu regreses conmigo y seas solo mío, así que debe cuidarse las espaldas porque cuando quiero algo lo consigo- lo bese rápido y seco en los labios y se quedo helado.
