Roommates
By: Vainiella
Capítulo 4
"Propuestas"
-Siempre asómate antes de entrar-
| Mimi |
El hombre me observaba de manera demasiado estudiosa, sentado en su silla tras su desordenado escritorio. No debía tener más de 40 años y ya presentaba indicios de calvicie masiva en las entradas de la frente. Además, aquellas cejas fruncidas y la mueca asqueada de su rostro le daban un aire aún más mayor, ¿A este hombre no le ensenaron a sonreír? Al llegar yo había sido bastante educada, incluso encantadora, pero aquel hombre no hacía más que mirarme demasiado como si estuviera evaluándome, y quejarse, ya sea sobre los dos minutos de tardanza de mi parte o el estupendo clima –nótese el sarcasmo- que acompañaba el día con lluvias y nubes negras, y que, a mí parecer, no cambiaría al menos que exista un Flint Lockwood(1) que invente un tipo de microondas que con cuya radiación pueda mutar el agua en hamburguesas.
El hombre se recostó contra el respaldar de su silla y se agarró el puente de su nariz en un gesto cansado.
-Honestamente…- dijo de pronto –Que no hayas traído currículum ni tengas experiencia alguna como mesonera me la pones difícil en contratarte- seguro había puesto una expresión de cachorrito desamparado, pues el hombre luego me miró pensativo para luego suspirar –Pero… creo que contigo haré una excepción.
-¡Genial!
Me tapé la boca luego, un poco avergonzada mientras era vista de forma reprobatoria.
-Bien- suspira, al parecer diciéndose internamente "Espero no arrepentirme de esto" –Trabajarás los Lunes, Martes, Miercoles y te turnar'as con Yagami para trabajar los Viernes. ¿Puedes empezar hoy?
-Por supuesto- sonreí emocionada.
¡No puedo creerlo, tengo trabajo!
-Entonces Shep te enseñará todo- me levanté al momento de verlo levantarse también, y no dudé en seguirlo cuando el hombre planeaba salir de aquella reducida oficina. Ambos caminamos por el pasillo hasta salir por el bar, que era la única entrada que había para ir hacia las oficinas del café/restaurant. Yagami estaba del lado de las bebidas y vasos, y estaba concentrado limpiando unas tasas de cerámica blanca con las que sirven mayormente las bebidas calientes. Al percatarse de nuestra presencia se irguió y me miró bastante interesado. Mi sonrisa fue más que suficiente para responder su duda –Yagami, ¿Dónde está Shep?
-¡Aquí!
En eso un joven alto y de físico bastante similar al de Yagami se acercó a la barra. A simple vista aparentaba unos 25 años, y vestía el uniforme del sitio que era un pantalón negro, una camisa blanca con corbata negra y un delantal blanco sin torso en donde suelen guardar las libretas con los pedidos. Tenía un corte de cabello bastante peculiar y juvenil, además aquel tono marrón cenizo le lucía. Su rostro, en el cual resaltaba unos brillantes ojos azul grisáceo, poseía rasgos varoniles, finos y… bueno, no hace falta que diga que está bastante guapo.
-Shep, esta es Mimi Tachikawa, será nuestra nueva mesonera- el chico asintió, curioso –Enséñale todo lo que haga falta para que desempeñe bien su trabajo, ¿De acuerdo?
-Claro, señor.
-Bien- mi nuevo jefe pareció a gusto con dejarme en manos de aquel chico –Tachikawa, espero que no me decepciones.
-¡No lo haré, señor!- hice el saludo militar, tratando de animar un poco al hombre, pero mi intención se vio en vano al notar que el señor Toshiba había fruncido de nuevo el ceño y en lugar de enojarse o reírse -que realmente no sabía si era capaz de sonreír- se fue por el mismo lugar por donde venimos, y yo me quede como una tonta mirando la nada –Vaya.
-Nuestro jefecito no es la persona más simpática del mundo, Mimi- comentó Taichi acercándose a mí, lanzando su trapo al hombro y dejando la tasa a un lado –Pero seguro le agradaste, pues te dio el trabajo, ¿No?
Me volteé hacia mi amigo, bastante contenta.
-¡Sí!- y me le lancé a los brazos queriendo compartir mi entusiasmo ante aquella noticia. Tengo trabajo, ¡Mi primer trabajo! Y aquello no me pudo haber emocionado más. Ya no aguantaba por contárselo a Sora y a Miyako, y a quien jamás creyó que yo, Mimi Tachikawa, obtendría un trabajo.
Tai empezó a reír por mi impulso, y nos separamos para luego encarar al tal Shep que nos miraba con una leve sonrisa.
-Bien, te la dejo, Shep, que debo terminar con esto. Si me pilla Toshiba me regañará por no haber limpiado las tasas ayer- hizo una mueca mirando su incompleto trabajo –Cualquier cosa que necesites avísame, Mimi, ¿Está bien?
-Claro, Tai. Gracias- mi moreno amigo siguió con lo suyo, y el chico quien se encargaría de explicarme todo se apoyó en la barra con expresión simpática.
-¿Has trabajado como mesonera antes?
-No, pero al menos sé en qué consiste- me reí –Con tal de que no me pongan a lavar platos todo estará bien.
-Jaja, no creo. Igual ya tenemos a alguien que se encargue de ello… De todas maneras evita romper uno, porque además de descontarlo de tu sueldo también te pondrán a limpiar los sábados. Y, bueno, es el día más movido de la semana y… No te lo recomiendo.
Me reí de su expresión, cual evidenciaba haber pasado por ello.
Shep me dijo que le siguiera en todo lo que hace para ensenarme cual será mi rutina durante el trabajo. Vi bastante interesada como el chico se acercaba a ciertas mesas –las que le correspondía- para luego pedir la orden de cada comensal. Noté como se comportaba paciente con las personas mayores y como recomendaba las especialidades de la casa a los más jóvenes. Era rápido, y por las miradas de los clientes era fácil darse cuenta que era muy bueno en lo que hace. Seguro llevaba tiempo, pues no era posible ser así de ágil de un momento a otro. Observé como prensaba los pedidos en una cuerdita con clips en una ventana que conectaba la cocina con el área de cobranza. A la vez, tomaba una bandeja para colocar unas bebidas que parecían ser de la mesa cuatro, o cinco… no estaba segura, pero pude confirmarlo apenas el chico se aproximó a la mesa donde estaban un grupo de chicas, quienes miraron la parte trasera de Shep cuando este se dio la vuelta. Las entendía, además de ser bien parecido tenía un buen culo… me pregunté internamente si en algún momento había sido modelo.
Vaya, esto de andar soltera ya me estaba afectando.
Seguí observando, aprendiendo y tomando notas mentales por un buen rato, y cuando Shep me preguntó si había visto todo lo que tenía que hacer de ahora en adelante le respondí con una entusiasta afirmativa.
-Debes llevar la cuenta en tu libreta. Tienes que anotar todos los pedidos en ella luego de mandarlos a pedir en la cocina. Cuando te pidan la cuenta tú misma debes calcular la cantidad en la zona de cobranza y entregárselo a Riku. Él imprimirá la cuenta y te la entregará para que se la lleves a la mesa que corresponda- explicó cuando ingresábamos al pasillo, donde al final estaba una puerta grande de salida y en las paredes tres puertas más. Sé que una de ellas era la oficina del señor Toshiba, y la otra era el baño de los empleados. Shep abrió la puerta restante y entramos a un espacio con sillas y mesa que según me había dicho era el área de descanso. Se acercó a los lockers, precisamente a uno que de ahora en adelante me pertenecería, y sacó del mismo un delantal blanco mucho más pequeño que el suyo, entregándomelo –No presiones al comensal por irse luego de pedir la cuenta. Si tardan más de lo que deberían, acércate y pregúntales si desean algo más, con eso entenderán la indirecta y se irán.
-De acuerdo.
-Recuerda que Tai se encarga de las bebidas, la cocina de las comidas y Riku de las cobranzas. Tus mesas serán las 6, 7, 8 y 9, pero por ahora déjame a mí la 6, para que se te haga más fácil.
-¿Quién atendía antes esas?
-Yo mayormente, pero Sora me ayudaba cuando el día se ajetreaba más de lo normal- rodó los ojos, seguramente visualizando en su mente aquellos días.
-Llevas mucho tiempo trabajando aquí, ¿Cierto?
El sonrió.
-Digamos que sí… Después de todo, Toshiba es mi tío.
-¡¿Ah?- abrí los ojos sorprendida, ¡¿Aquel hombre amargado y quejoso era familia de este chico tan simpático? –Pero… tú le dijiste señor.
-Únicamente durante el trabajo. Por respeto no puedo llamarlo de otra manera en frente de los otros empleados. Tampoco es que me moleste.
-Dios, seguro te molestó que Tai dijera que es un amargado, ¡Qué pena!- él había empezado a reír, y se le hacían unos adorables hoyuelos en las mejillas con cada risa.
-¿Acaso no lo es? Además- me miró de forma burlona –Él no dijo que era amargado, sino "no tan simpático".
-Uy, ¡Lo siento!
Empezó a reír de nuevo, esta vez con más ganas y no pude evitar contagiarme con su risa mientras me amarraba el delantal en la cintura.
-Con que la están pasando muy bien aquí, ¿Eh?- ambos nos giramos a ver la puerta, donde se encontraba mi querido amigo recostado contra el marco y con una burlona sonrisa pintada en la cara. A diferencia del uniforme de Shep, el de Tai era de mangas largas, y las tenía siempre remangadas para poder desempeñar mejor su labor –Le contaré a tu tío que andas cortejando a la nueva mesera…
Me resultó completamente adorable ver como un pequeño sonrojo se asomó en las mejillas del chico de ojos claros. A pesar de ser bastante simpático no cabía duda que era algo tímido, pues se había rascado la cabeza en señal de nerviosismo tras el comentario del moreno.
-¡Tai!- le llamé recriminándolo con la mirada.
-Yo… bueno, mejor sigo- me sonrió tímidamente –Si necesitas algo…
-¡…Claro!- correspondí su amable gesto –Gracias por todo.
Él asintió para luego retirarse rápidamente. Miré a Taichi con reproche, y este se encogió de hombros con gracia haciéndose el inocente.
-Oh, vamos- entrando, se acercó a mí para luego hacerme un coscorrón en la cabeza –Tengo que cuidar a mi ganado, ¿Sabes?
-¡Con eso me estás diciendo gorda!
-¿Ah?- hizo una mueca -¿Cómo de eso puedes deducir que dije eso?
-Me has dicho vaca, y las vacas son gordas. Además, ¿Qué es eso de cuidar de mí, eh?
-Mimi, primero las vacas no son gordas, son barrigonas porque tienen cuatro estómagos. Y segundo…- me miró de forma cariñosa –Yo decido quien es mejor para ti, no vaya a ser que te enamores de otro idiota…
Quizás si hubiera escuchado ese comentario mucho antes, recién llegada a Japón, me hubiese puesto a llorar a moco tendido por haber sido tan idiota por enamorarme de un idiota. Pero el tono que había empleado Taichi para decir aquello, y aquel aire sobreprotector tan característico en él solo logró enternecerme. Tai era un gran amigo, de esos que te cuidan y que velan por ti, y sin duda mi experiencia le hizo pensar que yo era alguna clase de copita de cristal, pues siempre anda cuidándome. Y basta que tenga una cara triste para que salga con alguna payasada o alguna elocuente idea, como aquella vez que propuso ver Paranormal Activity él y yo solos mientras Sora y Matt tenían una cita -¡Gracias a Dios, a veces si se relaja el amargado ese!-, claro, la idea al principio nos sonó bastante atractiva, pero cuando ya íbamos por la mitad de la película tuvimos la semejante suerte de que se fuera la luz. No me pregunten cómo es que pudimos dormir luego de aquello. Nos quedamos acurrucados en el sofá lloriqueando como dos niños hasta que "Ma" y "Pa" llegaron. ¿Hace falta que diga que yo dormí muy abrazadita con mi querida amiga en su cuarto? Mal parado quedó Taichi, que tuvo que dormir en suelo con tal de dormir acompañado del Ishida, quien negó con un rotundo No el compartir camas.
Ese era mi querido Tai, un amigo incondicional que hace lo que sea por quienes quiere. Y me sentía demasiado afortunada de tener a alguien como él en mi vida. Y a Sora, Miyako, y todas esas personas que velan siempre por mi felicidad.
Como dice mi mamá "Por cada quien que te haga mal, habrán tres que te hagan bien".
-Mimi.
Salí de mis pensamientos para luego mirarlo de forma cálida. El parecía un poco incomodo con lo que parecía querer decirme.
-¿Estás segura que querer hacer esto?
No sé porque, pero aquella pregunta era la traducción de "¿Estás segura de desobedecer a tus progenitores, quienes han cortado cualquier contacto económico o visual contigo por venirte a vivir definitivamente a Japón?".
Y yo sabía muy bien la respuesta a esa pregunta.
-Lo estoy.
| Yamato |
-¡¿Una chica?
Fue fácil darse cuenta de nuestra negativa tras escuchar aquella noticia. La verdad, desde hace un buen rato andamos con malas caras, ya que el señor Kimura lo único que hizo durante la reunión es hablarlos de los "leves" cambios que adquirirán nuestra banda. Cambios de los que no podíamos negarnos, debido a nuestras firmas en el contrato, y lo único que podíamos hacer era proponer una mejor idea que pueda ser lo suficientemente buena como para convencer a nuestro segundo manager, y luego al dueño de la disquera. Lo cual era remotamente imposible tomando en cuenta que las propuestas que hemos hecho han sido catalogadas como insulsas. No hace falta que diga lo mucho que aquello me desagradó.
Pero escuchar aquella idea que había propuesto Kimura era la gota que rebasó el vaso, incluso Tokumori, quien me pateó una vez bajo la mesa para que controlara mi actitud, se había abstenido en aceptar la nueva propuesta al repetir las dos últimas palabras dichas. Louis negaba con la cabeza, Sato tenía una mueca y mi manager no parecía muy seguro de aceptar. Yo, en cambio, no abrí la boca ni revelé mi negativa de forma corporal. Seguí sentado en mi puesto, mirando fijamente al hombre de lentes redondos que parecía bastante seguro de sus ideas.
-Debe estar bromeando- le siguió Louis, nada convencido -¿Una chica en la banda?
-¡Es absurdo!
Jhon miró a Tokumori de forma reprobatoria.
-No me entendieron- Kimura apoyó sus codos en la inmensa mesa caoba que servía para importantes reuniones en la disquera, sala que tenía una vista increíble de todo Tokio gracias a los ventanales que funcionaban como paredes exteriores –No estoy hablando incluir a una chica en la banda, solo hablo de su voz- nos miró a cada uno –Y solo en unas pocas canciones, para darle dinámica.
-¡Nos están transformando en uno de esos grupos de chicos lindos con anillos de castidad!- gruñó Tokumori por segunda vez -Lo que falta es que nos pongan a bailar pasos estúpidos con camisas medio abiertas.
-Sr. Kimura- intervino rápidamente Jhon, quien con la mirada le dijo a mi amigo que debía controlarse –Lo que los chicos quieren es no caer en lo comercial, ¿Entiende? No va con el estilo de ellos.
-Sr. Jhon, sin ofender, pero llevo en este medio lo suficiente como para saber qué es lo que les convendría como banda. Obviamente no es tratar de comercializarlos, sino en causar un mayor impacto- me di cuenta que el hombre, a pesar de tener una apariencia de falta de seguridad en sí mismo, tenía una tremenda labia como para convencer al más terco –Es romper con el molde, chicos. Ustedes son una mezcla de J-Rock con el tradicional Rock'n Roll americano, y nos gusta. Pero comprendan que con las ideas que les doy es no solo para atraer un derivado publico de este género. La meta es impactar de forma masiva, que niños escuchen su música, que niñas quieran llevar sus franelas con sus fotos, que padres no cambien la emisora en la radio para poder escuchar su canción, y que los abuelos sientan nostalgia por el tipo de música que se escuchaban en sus días… Esto será grande, jóvenes, pero necesito de su cooperación para que sea así.
Tras semejante discurso era obvio que nadie hablaría, bueno, que ni mis amigos ni mi manager hablarían. Yo escuché atentamente cada palabra, incluso pude graficar en mi mente todo lo dicho como si estuviera viendo una película. Y no lo niego, la idea me gustó, porque con el potencial que tenemos como grupo queremos llegar mucho más lejos. Pero yo sabía bien cómo funcionaba este medio. Mi padre, de muy joven, le gustaba bastante la música e incluso pensó en armar una banda también. Eran buenos, y muchas disqueras trataron de firmar contrato con ellos. Pero el siempre dijo que, sacándome risas por su ocurrencia, que para ver estrellas hay que ser bellos. Nunca lo había entendido, hasta ahora. Ya que descifrando aquel mensaje obtenemos que para ser famoso hay que ser comerciales, porque es lo que vende, lo que enamora. Y él prefirió abandonar la música y trabajar en lugar de hacerse famoso.
Pero yo no quería abandonar lo que más me apasiona, o al menos no por los momentos. Me gustaba cantar, y siempre he soñado con escuchar alguna de mis canciones en la radio, o ver algún álbum mío en las disco tiendas.
Y si el precio era tener que ser envueltos en este flamante mundo de fama, pues, que así sea.
-Tenemos una condición.
Todos voltearon a verme, curiosos.
-Aceptamos la idea que una chica cante- dije, y Tokumori me dedico una mirada acuchilladora que bien podría darme por muerto –Pero tenemos una condición para ello.
-Interesante- respondió Kimura -¿Cuál es?
-Nosotros elegimos a la chica.
Todos guardaron silencio, bastante asombrados con aquella inesperada propuesta. Yo me mantuve firme y seguro, con mis brazos entrecruzados y mi mirada fríamente estudiosa. El hombre me dio la batalla visualmente, con cierta curiosidad destellando en los ojos. A pesar de ser físicamente muy distintos, Hanasaka y el poseían la misma mirada, de esas que dar la impresión que están calculando mentalmente todo el dinero que ganaran gracias a nosotros. Hombre como ellos, y como aquellos miles que dirigen empresas tan grandes como esta, son como vampiros, y de nosotros era absorbido nuestro talento para su ganancia, únicamente para su ganancia.
Pero lo que seguro no esperaban era que yo, Yamato Ishida, no era una presa fácil. Y si ellos querían ganar a costa de nosotros, mi banda y yo ganaríamos el doble.
-Bien- dijo con una sonrisa falsa, acomodándose en su asiento para luego sacar aquel aparato electrónico que servía como agenda, bastante contemporáneo –Tengo a varias chicas que podrían interesarles. Está Shizuma de Ai-Love, Nanami Oshiwa, Umi de Amareto, y…
-No- corté yo, sin saber quien rayos podría ser Nanami o Shizuma –Hablo de un casting, uno en donde podrían asistir chicas experimentadas en el mundo de la música pero sin ser famosas.
-Suena bien- concordó Louis, más interesado en la conversación –Seguramente podríamos dar con una que no esté tan influenciada por este negocio, ya saben, que no busque fama sino hacer buena música.
-Estoy de acuerdo- ese había sido Sato –Porque de otra forma nos recordarán como "los que cantaron con Umi-chan", y no es lo más conveniente si queremos un mejor impacto.
-Eh, ¿También escuchas a Umi-chan?- cuestionó Lu, apodo que le pusimos a Louis, bastante intrigado por el diminutivo de confianza que le había agregado Sato a uno de los nombres.
-Mi hermanita la escucha- todos miramos a Louis con una ceja enarcada pues, después de todo, él sí que no tenía una hermanita -¿Qué hay de ti?
-Ah, vaya- con ojos soñadores –Está bastante buena. Muy flaca, pero tiene un culo que…
Jhon carraspeó sonoramente, y Kimura tenía una sonrisa burlona en la cara.
-Estoy sorprendido. A decir verdad esta es la primera vez que nos toca una banda bastante… astuta. Tienen razón.
Quise decirle que no, que estaba equivocado, que así como nosotros habían millones de bandas que luchan por esta oportunidad, pero nunca han tenido las herramientas para llegar hasta aquí. Tanta música Indie que existe, que es mil veces mejor que la nuestra, y no pueden ser escuchados mundialmente porque, por supuesto, no son comerciales.
Que diferente sería el mundo con buena música en vez de las porquerías que escucha la gente de hoy en día. ¿Qué pasó con The Doors, Pink Floyd, Creedence…? Cientos de grupos que han sido lo suficientemente influyentes como para marcar los temas musicales que escuchamos en la radio actual. Grupos que en su momento fueron famosos, pero que ahora no eran más que leyendas de tiempos muy lejanos. Decir que los mejores cantantes, músicos y compositores que existen se inspiran en aquellas leyendas, y que la verdad lejos de ser leyendas son inmortales, solo que nadie aprecia aquello.
-De acuerdo- continuó el hombre –Entonces fijemos la fecha del casting, ¿Les parece?
.
.
.
-Vale, cuídate, bro- y colgué la llamada.
Estaba abriendo la puerta de mi casa justo cuando había terminado de hablar con Tai, quien me había llamado para avisarme que luego del trabajo tenía que ayudar a Daisuke con un asunto y que llegará tarde a casa. Yo no lo di mucha importancia, pero me recordé mentalmente avisarle a Sora… que por cierto, me preguntaba si se encontraría esperándome para poder comentarle las novedades sobre la banda. Por suerte, ahora que Mimi había conseguido el empleo –y maravillosamente ya lleva dos semanas en él, ¡Milagro!-, Sora debía trabajar únicamente 4 días a la semana y el horario variaba, ya que su jefe al idolatrarla tanto por su indiscutible desempeño le había permitido elegir las horas que más le convenía. Hoy, por ejemplo, era su día libre, mientras que a Tachikawa y a Tai le tocaban trabajar en la tarde.
Justo al entrar permití que mi mente se distrajera al momento de sacarme la chaqueta y colgarla en el perchero. Ahora que lo pensaba bien, esta podría ser uno de esos pocos momentos en los que podríamos estar completamente solos. En esta semana, debía admitir, habíamos tenido más intimidad de la que pudimos haber tenido en estos meses de relación. Y aunque me pique la lengua para decirlo todo era gracias a Tachikawa, quien parecía comprender a la perfección cuando esfumarse junto con Tai para darnos privacidad. Claro, no podía estar completamente agradecido con ella, pues desde nuestro último altercado no hemos podido más que odiarnos con miradas asesinas y muecas de desagrado. Si fuera tan infantil como ella tendría una cámara en mano para tomarle una foto cada vez que me saca la lengua y así mostrársela a Sora… pero no soy infantil, claro que no.
Me estaba sacando los zapatos en la entrada –costumbre asiática que mantenemos- cuando descubrí entonces que, efectivamente, los únicos zapatos que había eran los de mi novia, y aquello significaba que sin duda los chicos estaban trabajando. Inmediatamente mi cabeza empezó a mandarme señales para decirme que significaba aquel simple detalle.
Sora y yo estábamos solos.
Y, como hombre que soy, aquello era muy bueno.
-¿Sora? Ya llegué- avisé más no recibí respuesta. Dejé atrás el recibidor para adentrarme a la sala, y buscar con la mirada algún rastro de mi novia mientras dejaba las llaves sobre la pequeña mesa auxiliar. Como la cocina conectaba directamente con aquel espacio supe que lo más probable es que mi novia se encontrara en su habitación.
Caminé hacia el pasillo, pensando que quizás podría encontrarla estudiando, lo cual no era ninguna sorpresa. No obstante, justo cuando me dirigía a las habitaciones pude escuchar claramente música desde el baño de visitas, cual era usado por los chicos también. No es que sea algo del otro mundo escuchar música de él –Además de Sora, Tai y Mimi también lo hacen-, pero lo que sí me pareció raro es que sea una canción en particular que solo una niña de 12 años escucharía, o al menos esa era mi humilde opinión. Tenía aquel estilo Pop americanizado que sin duda vendría del Ipod de Mimi.
No es que me desagrade el gusto musical de mi novia… pero sin duda tendré que hablar seriamente con Sora sobre ello. O al menos prestarle mi Ipod, que tenía mucha mejor música que esa porquería.
Me acerqué y toqué para avisar que ya había llegado, pero con aquel volumen era imposible que me escuchara. Intenté llamarla, pero no respondió tampoco, así que intenté abrir la puerta solo para asomarme y para mi sorpresa la manilla respondió positivamente, abriéndola un poco. Descubrí entonces como el vapor había opacado el espejo y como el agua caliente había vuelto aquel diminuto espacio en una sauna. Sobre el retrete estaban aquellas cornetas pequeñas y poderosas para el Ipod que Mimi se había traído de Estados Unidos y que tanto como a Tai y a Sora le encantan usar. A diferencia de las mías éstas sí sonaban realmente bien, y por lo prácticas que son eran como un juguete nuevo en la casa. Aparentemente a Tachikawa no le molesta prestarlas.
-Sora, ya estoy en…- pero me callé, y en contra de mis principios miré hacia la ducha, internamente deseando poder ver a través de esas cortinas que obstaculizaban toda mi visual.
Mi cuerpo respondió inmediato ante este deseo.
I ain't trippin'
I'm just missin' you
You know what I'm saying
You know what I mean
No sé que me conllevó a tener el valor y la osadía de entrar al baño y cerrar silenciosamente la puerta tras de mí como si fuera algún experimentado ladrón a punto de robar un diamante codiciado. Por suerte mi novia no me había oído entrar, e incluso ni se ha dado cuenta nada de nada. Busqué con mi mirada algún rastro de su ropa en el suelo, pero como bien lo suponía era lo suficiente ordenada y cuidadosa como para meterla en la cesta de ropa sucia antes de bañarse. Volví a mirar hacia la ducha, quizás esperando ser descubierto para así retractarme completamente de lo que estaba haciendo, más no ocurrió nada, y una vocecita en mi cabeza me dijo que esta era la perfecta oportunidad para llevar mi relación con Sora a un nivel más… osado.
Nuestra relación sexual era… genial, es decir, simple pero realmente nos gustaba. No podía quejarme, por supuesto, pero por alguna extraña razón deseaba que el sexo fuera mucho más abierto, ¿Intenso? No sabía explicarlo. Simplemente quería atreverme un poco más con ella, como por ejemplo lo que estaba a punto de hacer precisamente en ese momento. Demostrarle que soy un hombre con iniciativa, con cierta picardía, y de esa manera no caer en la duda de si la estoy aburriendo o no.
Yo, Yamato Ishida, podría ser un hombre reservado e indiferente, pero necesitaba mostrarle a Sora que sexualmente era alguien completamente distinto. Esta era mi oportunidad para ello…
Así que empecé a sacarme la ropa.
Every now and then
When I'm all alone
I've been wishing you would call me on the telephone
Say you want me back
But you never do
I feel like such a fool
Silenciosamente fui desabotonándome la camisa y los pantalones, sacándomelos con cuidado para no hacer el menor ruido. La música continuaba y por un breve momento me miré al espejo, quizás cerciorándome de que me veía bien. A diferencia de Tai mis músculos no eran el doble de su tamaño normal, pero la genética se había encargado de no hacer aquello un factor en contra. A decir verdad, no estaba nada mal.
Me aproximé lentamente hacia la ducha consciente de mi desnudez y de la sexualidad que destilaba mi cuerpo. Era la primera vez que haría alguna cosa como esta con ella… incluso pensándolo bien no sé como reaccionará –seguramente se cohibirá un poco-, pero estaba tan deseoso, tan intrigado por experimentar algo así con mi novia que no me detuve a pensarlo. Ni mucho menos en asomarme.
Algo que tuve que haber hecho.
-I can't take it, what am I waiting for?- por haber estado pendiente en mirar el piso de la bañera para así no resbalar y caerme, no miré a la persona que precisamente en ese momento se estaba bañando de espaldas a mí. Solo fue cuando ya me encontraba dentro que supe que aquella voz que cantaba no era exactamente mi novia… - My heart's still breakin'… I miss you even more…- y que aquel atractivo y despampanante cuerpo desnudo, que aquella aparentemente suave piel de tez blanca, que aquel húmedo cabello castaño que se pegaba a su espalda resaltando su figura definitivamente no eran de mi novia -And I can't fake it the way I could before! I hate you but I love you!
Y eso era porque ella NO era Sora.
Como siempre ocurre en cada uno de nuestros encuentros, todo había sido en cuestión de segundos. Yo había necesitado al menos uno para contemplar, babearme y luego espantarme con la persona que se encontraba ante mí, quien de espaldas enjabonaba su –Sora me perdone- esbelto cuerpo mientras cantaba la canción de fondo. Ella no había notado mi presencia aun, y luego de recuperarme de la impresión tuve que haber aprovechado ese segundito para escapar, pero no sé que mierda le pasó a mi cabeza que no mandó las señales correctas a mi cuerpo. En realidad, no mandó ni una jodida señal.
¡Mierda, mierda, mierda!
-I can't stop thinkin' of you… It's true, I'm stuck on…- y lo que continuaba aquella parte de la canción quedó en incógnita, pues en lugar de yo poder irme de allí sin que Mimi me descubriera, a ella se le había ocurrido la brillante idea de darse la vuelta y, por supuesto, notarme.
Su rostro se había puesto tan blanco que pensé que se desmayaría.
-E-Espera, yo…
-T-T-Tú…- tartamudeó, y yo estuve a punto de salirme rápidamente de allí justo cuando Mimi había tapado todo su cuerpo o al menos lo que podía con sus brazos y manos. Por su rostro lleno de pánico supe que este pequeño pero gran malentendido no tendría buenos resultados, por no decir apocalípticos –Ah… ¡Ah…ah! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!
Olvídenlo. Totalmente apocalípticos.
Lo único que recuerdo es que tratando de escapar cuanto antes de los objetos pesados o no pesados que me eran lanzados sin piedad alguna –shampoo, jabón, acondicionador, ¿Hasta la esponja?- fue que me había aferrado a la cortina tras resbalar en la bañera, pero la cortina no pudo aguantar mi peso, y para mi terrible suerte al escuchar como los aros con que era guindada se rompían con mi agarre, no me quedó de otra que aferrarme a la única "cosa" que se encontraba de pie a menos de un metro de mí. Claro está, lo único que no quería era que aquello fuera una Mimi Tachikawa desnuda, mojada y aterrada.
Una que se fue conmigo al suelo del baño y terminó debajo de mí mientras que la cortina nos arropaba por completo. Basta decir que el hecho de estar desnudos no mejoraba las cosas.
-¡QUITATE DE ENCIMA MIO, GRANDISIMO MORBOSO DEL DEMONIO!
| Mimi |
-¡Tachikawa, llega tarde!
-¡Lo lamento!
Con torpeza saqué de mi locker el delantal para luego ingeniármelas para ponérmelo a tiempo record. Llevaba quizás 15 minutos de atraso, y el Sr. Toshiba estaba encantado restregándomelo en la cara mientras me observaba de manera recriminatoria desde el marco de la entrada. Todo esto es tan innecesario, ¿Es parte de la naturaleza humana hacernos sentir peor cuando ya nada puede empeorar? ¿O simplemente mi jefe es especialista en ello? Al final logré ponerme el delantal con rapidez y guardé mis cosas en el locker para después salir cuanto antes de ahí y así empezar a trabajar. Lo escuché refunfuñarme mientras seguía mis pasos, pero al notar cómo me incorporaba en la rutina con tanta facilidad terminó por olvidar mi asunto, o al menos refunfuñar en su oficina. Claro está no sin antes escuchar que luego del trabajo tendré que quedarme para limpiar… aquello me había caído como un balde de agua fría.
Me pregunto si en algún momento aparecerá Morgan Freemanpor arte de magia para decirme que es Dios y que me dará su trabajo por 7 días… Sinceramente no me molestaría nada de nada tener algún que otro podercito en estos instantes.
Tai me esperaba en el bar mientras me hacia una cola alta, y su expresión desconcertada solo logró amargarme aún más. Si es que eso era posible.
-¿Qué te ocurrió? ¿Por qué has llegado tan tarde?
Porque casi soy violada en mi propia casa por el novio de mi mejor amiga. Pero claro, no podía decirle eso.
-Tuve… un contratiempo- alegué en un intento por evitar dar más explicaciones, ya que de darlas solo podría abochornarme y enfadarme aún más.
Se preguntarán, ¿Cómo rayos había terminado aquel incidente? Pues, justo después de que Yamato me tirará al suelo para abusar de mí y de mi inocente cuerpo, le había gritado a los cuatro vientos hasta del mal que se iba a morir, y siendo aquello no suficiente, opté por lo poco que sabía de defensa personal e hice lo primero que se me ocurrió como arma efectiva. Patearlo en los cojones. Y créanme que me aseguré de patearlo con todas mis fuerzas. Con victoria pude sacármelo de encima rápidamente mientras este se retorcía del dolor aún envuelto con las cortinas. Salí del baño a trompicones mientras me envolvía con la toalla mi desnudez, y casi gritaba del alivio al ver que justamente en ese momento Sora había llegado… incluso se estaba sacando mis Crocs –que le permití usar cuando quisiera por su distinguida comodidad- cuando me vio en medio del desespero. No hace falta decir cuál era su expresión.
No me importaba en lo más mínimo el hecho de que ella haya hablado con Yamato luego de tranquilizarme y que me haya dicho que todo había sido un grandísimo malentendido… Porque para mí que Yamato haya entrado a la ducha mientras yo me estaba bañando no tenía nada de accidente. ¡Estaba claro que el aberrado quería abusar sexualmente de mí y quién sabe si matarme para luego desaparecer mi cuerpo en un contenedor de basura! Dios mío, ¡Me han traumado física y emocionalmente, joder!
Justo entonces choqué con Shep por andar de distraída en mi vergüenza interna. Este sonrió automáticamente apenas me reconoció.
-¡Eh, hola, Mimi!- yo solo sonreí a medias, tratando de hacerme la tonta con su sonrojo y el brillo de sus ojos –Pensé que no vendrías.
-Sí, bueno, aquí estoy- miré hacia mis mesas, y noté que dos de ellas están ocupadas -¿Están…?
-¿Atendidas? Sí, no te preocupes, en tu ausencia todo estuvo en orden. Ya están por pedir la cuenta así que déjame esos clientes a mí. Con los que vengan podrás encargarte tú.
Y aún con todas las características de un príncipe encantado a mi rescate, no pude más que hacer una mueca y agradecerle sin muchas ganas por su ayuda.
¡Maldito Ishida, y maldito su trasero desnudo que no sale de mi cabeza!
-Este día no podría empeorar- bufé al quedar sola, restregándome los ojos. Ahora que lo recuerdo, ¡Ni siquiera me dio tiempo de maquillarme!
-Pues, aquí estoy yo para mejorar tu día, hermanita.
Y al mirar en frente me topé con nada más ni nada menos lo único que podría sacarme una sonrisa de corazón.
-¡Oh, Tk!
Impulsivamente me lancé hacia él, abrazándolo como si fuera el único salvavidas en medio de este turbulento mar.
Ya antes nos habíamos visto, pero esta era la primera vez que me visitaba en mi trabajo. Además, es imposible no emocionarme al verlo, ¡Es que mírenlo, es tan bello! Sorpresivamente está muchísimo más alto de lo que todos hubiésemos esperado, debido a sus entrenamientos en básquetbol ganó una altura de quizás un metro y noventa centímetros, un poco más alto que Tai. Además gracias a los tips que siempre le daba desde pequeño tenía un particular gusto con la moda, y es que esa bufanda color mostaza le quedaba de maravilla. Estaba tan guapo con su cabello corto y revoltoso y sus facciones de chico que se hizo mayor…
Por un momento me sentí vieja, pero al diablo, ¡No me importaba serlo si era la hermana adoptiva de este bombón!
-Vaya, ¡Tendré que venir aquí más seguido para recibir bienvenidas como esta!- reí ante su comentario.
-Me encanta verte- sonreí -¿Qué haces aquí?
-Pues, acabo de salir de casa de Hikari y se me ocurrió pasar por aquí para saludarte. ¡Te vez bien!
-Jaja, ¿A que no me luce el uniforme?- le solté con un guiño, dando una vuelta para que pudiera apreciar cada ángulo de mi vestimenta, que eran unas sandalias negras de tacón alto y puntas cerradas, y en lugar de pantalones, como los que usa Shep o Tai, las mujeres usábamos las faldas con diseño tubular y que nos llegaba por encima de la cintura, obviamente del mismo color negro que usaban los chicos, aunque no es que se aprecie tanto el diseño gracias al delantal blanco. Para la parte de arriba usaba una camisa blanca, remangada y que estaba terminantemente prohibido usarla por fuera de la falda.
-¿Cuándo no te luce algo, Mimi?- me reí gustosa, guiándolo a la barra donde precisamente en ese momento Tai atendía a un señor. Tk lo saludó desde lejos para no molestarlo mientras yo conversaba brevemente con él.
Le estaba preguntando sobre su vida cuando en eso escuché la voz de Shep.
-Mimi- volteé a verlo, notándolo preocupado -Disculpa que te pida esto, pero Yuta se cortó un dedo y necesitan ayuda en la cocina… no podré atender mis mesas por cinco minutos, igual no todas están ocupadas- puso los ojos de borreguito más desamparado que haya visto que no pude evitar enternecerme -¿Crees que puedas tomar mi lugar hasta que…?
-Claro, Shep, ¡Por supuesto!- asentí –No te preocupes.
-¡Genial! Gracias, Mimi, ¡Prometo compensártelo!
Se alejó de mí mientras pensaba que no había nada qué compensarme, después de todo yo había llegado tarde y él me había sustituido por 15 minutos, ¿Cómo podría yo no hacerlo por él por 5?
-Vaya, vaya…- el comentario pensativo de mi hermanito adoptivo atrajo mi atención, quien luego de mirarme de manera estudiosa me sonrió tal y como el gato de Cheshire(2)
-¿Qué?
-Nada, que me tienes que presentar a mi nuevo cuñado…- me soltó moviendo las cejas, ¿Desde cuándo Tk tiene expresiones tan burlonas como esas?
-¡Ay, pero si es mi compañero de trabajo!
-Pues, a mí se me hace que a él le gustaría algo más.
-¿Desde cuándo tan observador?
-Desde que tengo una hermana tan guapa como tú y desde que tengo una novia tan guapa como Hikari. Ya entiendo a Tai…
Me solté a reír tras escuchar aquella ocurrencia.
-Pero bueno, ya luego hablarás sobre eso con Sora, Miyako y Hikari y luego me lo contarán a mí… Cuéntame, hace unos días dejaste un mensaje en la contestadora recordándome lo idiota que puede llegar a ser mi hermano, ¿Quieres hablar al respecto?
¿Por qué?
¿Por qué Kami-sama tenía que torturarme de esta forma, recordándome los momentos profanos de mi existencia? ¿Es que acaso no tenía suficiente con haber puesto una zorra en el camino de mi ex y a mis padres en mi contra? Hace como cinco días había tenido una de las tantas discusiones que siempre tenemos el Ishida y yo, y en queriendo firmemente algún tipo de venganza llamé a su hermano para acusarlo ya que usualmente siempre me da la razón y lo regana. Pero no había sido por eso que mi cara era una poesía para Tk, pues con su mirada escrutadora descubrió que, obviamente, nada había mejorado entre Yamato y yo.
En realidad, dudaba mucho que empeorara.
-¿Es mi imaginación o te has puesto roja?- me miró sorprendido.
-¡P-Po-Por supuesto que n-no!
-Pero sí ocurrió algo, ¿No?
Tal y como ocurrió con Tai me tuve que morder la lengua para así no contarle que lo que realmente había ocurrido entre ese morboso y yo ha sido un accidental encuentro cercano de cuarto tipo en el que mis tetas y mi salud mental se vieron afectadas. Jamás en mi vida me había sentido tan avergonzada como en ese momento, por no decir indignada por el precio que tuvo que pagar Yamato, es decir, ninguno.
De ponerme roja por la vergüenza pasé a ponerme roja del coraje. ¡Sora estaba loca si pensaba que su noviecito saldría ileso de esta!
-Mimi, ¿Qué hizo mi hermano esta vez?
Entonces noté como un grupo de cuatro chicas ingresaban al restaurant, dirigiéndose específicamente a una de las mesas que son atendidas regularmente por Shep. No cabía duda que ese era mi escape del inocente interrogatorio de Takeru, quien lejos de alegrarme como lo hizo al principio ahora solo me espantaba, ¡No podía decirle que Yamato me ha visto desnuda! Por suerte Sora y su novio estuvieron de acuerdo en no contarle a nadie, ya que era demasiado bochornoso para andar contándolo como si fuera algo del clima.
Me excusé inmediatamente con Tk quien entendió sin problemas que debía seguir trabajando, y me aproximé a la mesa donde las jóvenes se habían sentado mientras esperaban ser atendidas. Con los nervios a flor de piel traté de darles mi mejor sonrisa aún cuando no me convencía ni a mí misma, deseando que estas chicas se apiadaran de mí y de alguna manera lograran mejorar aunque sea un poco mi día.
-¡Muy buenas tardes, bienvenidas!- saludé mientras le entregaba a cada una un menú que había tomado en mi trayecto hacia su mesa –Soy Mimi y seré su mesera por ahora. Les dejaré el menú para que vean qué les gustaría ordenar y…
-¿Dónde está Shep?
La pregunta de una de las chicas, particularmente de una rubia de ojos marrones y con ropas caras, me había caído de sorpresa que no pude terminar con mi rutinario saludo. Descubrí entonces que me miraba de manera despectiva junto con sus amigas, quienes con las mismas ropas caras y aspectos de chicas guapas me habían hecho saber que mi presencia no era para nada de su agrado, lo cual era bastante tonto, ¿Por qué me mirarían como si fuera una cucaracha con las patas rotas?
-Ehm… Shep está ocupado en la cocina en estos momentos, ¿Necesitan hablar con él?
-No, queremos que nos atienda él- escupió mirándome desde arriba a abajo -¿Qué haces tú atendiendo sus mesas?
Vaya, si sabe que estas son sus mesas eso significa que debe frecuentar el lugar. Ahora que lo pensaba bien, ya había visto a esta chica antes, solo que como nunca se sentaba en mis mesas no la atendía. Recordé entonces el comentario de Shep sobre una chica que no lo deja trabajar tranquilo, ¿Se referirá a ella? La verdad no me sorprendía, porque con esta actitud cualquiera se sentiría exasperado con su compañía. Inevitablemente una mueca se dibujó en mi rostro, poco dispuesta a colaborar con la rubiecita.
-Porque Shep me lo ha pedido, así que si desean comer en este lugar tendrá que ser bajo mis servicios, ¿Comprenden?- la gruñona y sus amigas me miraron sorprendidas, y luego de unos segundos para procesar mi respuesta volvieron a mirarme de la misma forma que antes, solo que esta vez su "líder" parecía que echaba humo por las orejas –Bien, si me disculpan, vendré en unos cinco minutos para pedir su orden. Con o sin su permiso.
Luego de esto, orgullosa de mi decente pero imponente respuesta, me encaminé hacia la mesa de una pareja que me habían hecho señas. Y la verdad pensaba seguir con mi trabajo, claro, todo cambió cuando escuché los comentarios de las chicas.
-¿Permitirás que te hable de esa forma, Misuki?
-Déjala, debe estar amargada porque Shep sería incapaz de fijarse en una bruja tan fea y gorda como esa.
Oh, cielos.
Alguien que me diga fea o gorda es alguien que sin duda está buscando su muerte NO natural.
-A decir verdad…- me di la vuelta para encararlas, y acortar los pasos que había dado lejos de ellas –Estás equivocada en 3 cosas. La primera, no podría estar amargada por ello ya que, para que sepas, Shep y yo tenemos una estupenda relación, algo que ni podrías aspirar tener por ser tan descaradamente ridícula, por no decir retrasada. Segundo, no soy una bruja al menos que me busques de las malas, y créeme que podría ponerte bien horrible sin tener que usar magia. Y tercero, ¿Fea?, ¿Gorda?, querida, esto que vez aquí- dije señalándome a mí misma sin cambiar el tono arrogante de mi voz –Es pura genética, así que dudo mucho que algún cirujano plástico o un Gym puedan ayudarte con… Bueno, eso que te guinda en la barriga pero que ocultas con esa faja, o el tamaño bestial de esa nariz. Es una pena ser tú, ¿No crees?
Y no fue el rostro estupefacto y increíblemente avergonzado de mi cliente lo que me había incitado a morderme la lengua por lo que acababa de decir, ni tampoco las miradas curiosas del resto de los comensales que habían sido testigos en primera fila de mi bien merecida respuesta. En realidad, lo que había logrado que se me pusiera la piel de gallina y me dijera internamente que había metido la pata de forma descomunal fue, por cosas de la vida, la voz de mi jefe:
-¿Se puede saber qué haces hablándole de esa forma a mi hija, jovencita insolente?
Retiro lo dicho hace unos minutos. En realidad el día podía empeorar aún más.
| Yamato |
Acaricié la espalda de mi novia mientras la contemplaba descansar en silencio, escuchando su respiración pausada y que no hace muchos minutos había estado enérgicamente acelerada. Ella disfrutaba mi tacto, sonriendo levemente por cada recorrido que hacía con mis dedos, y aunque tenerla desnuda a mi lado y estando completamente solos sonara tan tentador no sentía la necesidad de ir más lejos pues, afortunadamente, habíamos gozado de nuestra compañía de todos los ángulos posibles hace unos momentos.
Me sentía aliviado, incluso a gusto, muy diferente a como me sentía unas horas antes. Ya que para ser honestos luego del vergonzoso incidente con Tachikawa sentía como si este hubiese sido el día más desagradable de mi vida. Eso hasta que Sora me consoló… físicamente.
-¿Por qué te detienes?- me preguntó, y entonces descubrí que había dejado de acariciarla. Ella abrió sus ojos almendrados y me miró -¿Matt?
-Lo lamento, me quedé pensando…- dije, acercándome a su espalda para depositarle un beso y luego incorporarme en la cama, sentándome en el borde –Será mejor que me dé un baño.
-Jaja, ¿No que te lo habías dado ya?
Volteé con una expresión desesperada hacia mi novia para observarla fijamente, sintiendo en mi interior el remolino de desagradables sensaciones que se debían al recuerdo de una Tachikawa desnuda y un par de cojones pateados. Nunca me imaginé que me sentiría tan enfermo al recordar el cuerpo desnudo de una mujer, ¿Era posible que la energía de Tachikawa sea tan repugnante que ahora había hecho de mi hombría un chiste? A pesar de haber disfrutado unos deliciosos momentos con mi novia recientemente una vez más sentí ganas de vomitar y de que la tierra me tragara gracias a lo estúpido que podía llegar a ser, ya que, ¿A quién se le ocurre meterse desnudo a la ducha antes de preguntar si quien se bañaba era mi novia o una loca karateca de hombrías? A mí, por supuesto.
Sora había empezado a reír luego de que me entrara unos escalofríos y balbuceara palabras sin sentido para aclararle por centésima vez que todo había sido un accidente. En lugar de comportarse celosa o llena de rabia como una novia normal lo único que había hecho desde que le había contado todo ha sido reírse, ¡Y aquello no me hacía sentir mejor!
-¡Sora, deja de reírte!
-¡Pero es que es tan gracioso!- se incorporó también en la cama, sin parar de reír –Imaginarme la cara de los dos cuando se vieron, ¡Seguro fue de película!
-Sí, seguro, ¡Pero de gore(3)!- gruñí, levantándome para luego ponerme los pantalones.
-Amor, no te enojes…- mientras me vestía sentía su mirada sobre mí –Ya te he dicho que te creo, ¿Por qué te preocupas?
-Porque de enterarme que te has metido en la ducha con Tai me entraría un ataque… Por eso.
-Ha sido un accidente, ¿No?
-¡Por supuesto!
-Entonces te creo- ella sonrió –Además, serías muy cabrón que me fueras infiel con mi mejor amiga, y conociéndote sé que no eres tan malo.
-Vaya, gracias, eso me ha hecho sentir mejor- respondí con sarcasmo.
Pero en eso el ruidoso sonido de la puerta del recibidor siendo abierta y cerrada con fuerza nos espabiló a ambos, interrumpiendo nuestra insulsa discusión y logrando alertarme.
-Los chicos trabajan hasta tarde hoy, ¿No?- Sora asintió, levemente sorprendida y un poco preocupada. Yo no necesité más para encaminarme hacia la puerta y abrirla silenciosamente esperando escuchar algún que otro sonido o al menos las voces de los chicos, pero nada. Opté por asomarme primero –ya que aprendo por experiencia-, y levemente asomé mi rostro para notar entonces que el pasillo estaba vacío, al igual que la entrada. Me encontraba analizando en mi mente cuando entonces escuché algunas ollas caerse en la cocina, y a continuación unos que otros murmullos inentendibles.
Volteé a ver a mi novia, quien parecía tan desconcertada como yo, y pidiéndole en un susurro que se quedara salí de la habitación para caminar cauto por el angosto corredor. Estaba atento a mí alrededor, sin saber muy bien qué podría hacer si me consiguiese a un ladrón en nuestra cocina. Me detuve en la primera esquina y cuidando de no revelarme tan descaradamente me asomé con sigilo para poder ver quien estaba tocando nuestras cosas.
No puedo negar que me llevé un buen susto, de esos que hacen que se te encoja el estomago y que la sangre te abandone la cara. Pero la impresión había durado únicamente un segundo. Uno bien jodido, claro.
No fue muy difícil para mí reconocer junto a la estufa la persona con quien compartía lazos de sangre.
-¿Tk?
Mi hermano volteó a verme, sorprendido. Noté que estaba calentando en la estufa una olla llena de agua. No le presté atención a ese detalle, en cambio pensé en algo mucho más curioso que despertó mi interés.
-¿Cómo rayos entraste?
El sonrió al darse cuenta que me había asustado. Se encogió de hombros para luego desentenderse con la olla y de esa forma acercarse a mí.
-Hola, hermano- abrió una de las alacenas y de esta sacó un sobrecito de te –No te asustes, no entré por arte de magia. Vine con Mimi.
-¿Mimi?- escuché un gemido lamentoso desde la sala. Olvidando el escalofrío que había sentido al escuchar su nombre, tuve que asomarme sobre la isla de la cocina donde solemos comer para avistar a la castaña sentada en el sofá y con rostro lastimero, quien, extrañamente, ni se había inmutado con mi presencia.
La verdad, lastimero era poco, ya que tenía una expresión tan demacrada y desanimada que confirmó mis sospechas de que le ocurría algo.
-¿No debería estar trabajando?- pregunté al recordar ese detalle.
Pero creo que cometí uno de esos errores que cometemos los hombres sin darnos cuenta, pues apenas había dicho aquello Tachikawa se había puesto a llorar, y un segundo después pude escuchar los pasos de Sora acercarse a la cocina. Con su instinto maternal –pues era obvio que lo tenía- miró primero en dirección a donde estaba Mimi, ni siquiera me había visto a mí ni a Tk.
-¡Mimi, ¿Qué ocurrió?- a pasos rápidos se acercó a su amiga -¿Por qué estas llorando?
-Y-Yo… Yo…- parecía querer controlar las lagrimas, y entonces explotó -¡Encima de que por poco me violan esta mañana, llego tarde a mi trabajo…ME PASA ESTO!- se quejó junto con sollozos, Sora se sentó a su lado para acariciar su espalda y escucharla -…Eso de que "El día no puede empeorar" es una grandísima estupidez, ¡¿A cuál imbécil se le ocurrió inventar esa frase? ¡Es que era obvio, si ya empiezo el día con una casi violación no puedo esperar que mejore!- cabe destacar que cada vez que decía la palabra violación me encogía en donde estaba, deseando con todas mis fuerzas que me tragara la tierra ya que ciertamente escuchar aquello por "la víctima" no me hacía sentir mejor -¡Mi vida apesta! ¡Todo esto es una tontería, jamás tuve que haber dejado USA! ¡ODIO ESTO!
Y tras esto se levantó y empezó a correr hacia lo que yo supongo su habitación, y tal como una niña malcriada cerró la puerta ruidosamente aclarando que su vida era realmente insoportable, lo cual me recordó a una actitud común en un adolescente. Me pregunté si Mimi tardaría más en madurar que el resto de los humanos…
Sora no tardó mucho en seguirla y lidiar con ella como si supiera exactamente como se sentía. Desde donde estaba vislumbre como mi novia, vistiendo mi camisa que le quedaba grande, entraba a la habitación de su amiga seguro para consolarla.
Volteé a ver a mi hermano, y este solo encogió los hombros vencido.
-La despidieron.
-Ah…
Eso fue todo, no hizo falta preguntarle el cómo, cuándo y por qué… porque no me interesaba. O al menos deseaba que no me interesase, quizás en un intento de no tener razones para preocuparme por una persona que me acusa de ser un violador empedernido.
Hablando de eso, Tk parecía querer una explicación.
-Simplemente no preguntes.
-Vale, pero espero que todo sea una exageración de parte de ella, porque aunque seas mi hermano mayor tengo derecho de darte una paliza.
-Claro, claro…- miré que retomaba su atención en la olla –¿Qué haces?
-Haciendo algo para que se calme… no sabes cómo se puso en el restaurante cuando el hombre la acusó. Tuve que llevármela a rastras- traté de imaginarme la escena, y me causó un poco de gracia –Interrumpimos, ¿Verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Porque dudo que a Sora le guste vestir nada más tus camisas, y no te abotonaste el pantalón, hermano.
Me pregunto si de lo ser observador es un asunto genético…
-Bueno, la verdad sí, pero igual ya no estábamos haciendo nada- suspiré vencido.
Hablé un poco más con mi hermano pero no fue hasta que el agua había empezado a hervir que él terminó por preparar el té. Vi de reojo como se fue a donde las chicas estaban con la tasa en manos, sorprendido ante lo atento que podía ser Tk. Era notoria la preocupación que sentía por los que más quiere cuando no se encuentran en un buen momento, pero lo era mucho más con las mujeres de su vida, como Natsuko –mi madre-, Hikari, Sora y Mimi. Tenía su manera de quererlas a cada una, además de que percibe cuando algo anda mal, muy a diferencia mía. Si bien sé cuando algo malo ocurre, no soy tan atento como mi hermano. En realidad, no soy nada bueno en la tarea de consolar a alguien. Mientras que Tk hace un té y aconseja sabiamente, yo tengo que tomarme un té para poder pensar qué palabras podría decirle a una persona que la esté pasando mal.
A pesar de encontrarme unos cuantos metros lejos, seguí escuchando lejanamente los comentarios de Tachikawa gracias a que la puerta había quedado abierta… pero solo lo hice por unos segundos, ya que luego volvió a nombrar mi "casi violación" hacia su persona, y como eso había afectado a su vida. Me encogí una vez más en donde estaba, ¿Es que acaso no fue suficiente 100 disculpas y 1000 explicaciones? Sinceramente no lo parece.
Tk había regresado cuando en un intento de distraerme empecé a buscar ingredientes para hacer la cena. Me miró de manera acusadora que solo evidenció que ya se había enterado de algún que otro detalle.
-Tk…
-Vale, pero espero que te sientas contento, pues no para de decir que fue gracias a tu acoso que la despidieron.
-¿Y yo qué demonios tengo que ver con eso?
-Nada, hermano… que sería tonto de su parte ponerse nerviosa durante el trabajo luego de que un inesperado hombre entrara a su ducha mientras la usaba- negó con la cabeza –Y sería tonto de tu parte tener cargo de conciencia por ello. Solo digo.
¡Joder, ¿Para qué demonios tengo un hermano menor si no soy yo quien lo aconseja y lo juzga cuando se debe?
Ya estaba refunfuñando cuando Sora había aparecido en la cocina con expresión cansada y comentándonos que Mimi estaba pasando por otra de "esas". Mientras que Tk y ella hablaban de la gravedad del asunto –lo cual me parecía remotamente estúpido-, yo me sumí en mi actividad culinaria, escuchándolos lejanamente.
-¿Sus padres dijeron eso?
-Sí- respondió preocupada Sora a mi hermano –Por eso Mimi necesitaba el trabajo, ya que no piensan pagar su renta y gastos personales si no regresa para retomar sus estudios en New York- de reojo noté como aquello desanimaba a mi novia, quien al igual que Tk reaccionó con sorpresa apenas Mimi le contó la conversación con sus padres –Y ella no puede regresar, Tk. Tú la verás animada pero ella no me engaña a mí, hay noches que la escucho llorar y…- suspiró –Si decidió dejar de hablar con sus padres y buscar un trabajo eso significa que haría cualquier cosa por no volver.
-Pero no es el fin del mundo, Sora. ¿Por qué no averigua por otro empleo?
-Ya se lo he dicho, pero no quiere. Dice que no sirve para recibir órdenes, ni ensuciarse las manos por la comodidad de terceros. Ya sabes cómo es ella…
-¿Y por qué no trabaja en algo que le guste?
Por supuesto nadie se esperaba que yo participara en la conversación, ya que al salir aquella propuesta de mi boca Sora y mi hermano me miraron sorprendidos.
-Digo, algo debe gustarle, ¿No?
-A decir verdad no es mala idea, hermano- Tk pareció pensarlo –Por lo que sé, a Mimi le gustan mucho los dulces.
-También le gusta la moda.
-Y cantar- comentó distraído Tk –Si no mal recuerdo a ella siempre le ha gustado cantar.
-¡Lo tengo!
Esta vez fuimos Tk y yo quienes miramos a Sora como si tuviera un brazo de más y un tercer ojo en la frente. Era muy peculiar ver en ella un ánimo como aquel, cual bien podría ser común en Miyako o fácilmente en Tachikawa.
Entonces mi novia centró por completo su mirada en mí, y por alguna extraña razón sentí escalofríos.
-Matt, ¿No me habías comentado hace unos días que tu banda hará un casting para que una chica cante con ustedes? ¿Cuándo es?
-Ehm, mañana, pero…
-¡Eso es! Mimi es guapa, extrovertida y tiene una voz increíble, ¡Sin duda quedará en el casting! Matt, ¿Puedes decirle a Mimi la hora y el lugar para que…?
-NO.
Mi negación fue rotunda, y Sora me miró sorprendida.
-Pero…
-He dicho que no.
-No seas egoísta- me soltó esta vez enfadada, y yo seguí cocinando solo para darle la espalda a ella y a lo que me pedía –Es solo para animarla.
-Una cosa es mi trabajo y otra cosa son mis amigos. Mezclarlos solo me traerá problemas- ella no insistió porque sabía que tenía razón, pero estaba tan malhumorado por su petición que en vez de dejar el tema hasta ahí, seguí –Además, dudo mucho que quede en el casting…
-¿Cómo puedes decir eso? ¡Ella es muy buena en todo lo que hace!
-No todo. Cocinar no está entre sus cualidades.
-¡Ni ser un amigo entre las tuyas!
Silencio.
Volteé a verla lentamente, de esa forma con la que uno podría hacer temblar al suelo. Al momento en que nuestras miradas se encontraron la miré intensamente, deseando transmitirle lo que me había hecho sentir con su comentario. Pero no lo expresé, ni lo mostré, porque era algo muy íntimo para mí demostrar vulnerabilidad, y ni con Sora le daba el lujo de verme afectado sentimentalmente. ¿Qué demonios me había dicho? ¿Qué no era un buen amigo? Y mi emblema, ¿Qué era? ¿Un piche dije que me dieron para guindarme en el cuello y ya? Me tensé, y ella también lo hizo al notarme enfadado, molesto, indignado. Pero solo pasaron unos pocos segundos, y ella había vuelto a mirarme con amor, con ese amor propio de ella que logra calmar hasta las tempestades más obsoletas. Percibí arrepentimiento en su mirada, pero no bajé la guardia. Podrían decirme que tengo un orgullo de porquería, pero me había dado un golpe bajo.
Por suerte nuestra corta discusión había sido en susurros, ya que me salvaba a mí de tener que escuchar a Tachikawa lloriqueando por mi rechazo, para variar.
-Matt…- me dijo mi novia con voz suave, pero yo ni siquiera dejé que su tono dulce atravesara mi barrera emocional -…lo lamento, en realidad no quise decir eso.
-Pero lo dijiste.
-Hermano…
Estaba cansado de salir como el ogro de todo lo que tenga que ver con esa estúpida niña.
Apagué la estufa y dejé la comida preparada sin tener intención alguna por comer o por probar su sabor. Con la misma indiferencia de antes pasé por un lado de mi hermano y de Sora, apartando precisamente su mano de mi brazo al momento en que ésta trató de detenerme. No me importó si la había ofendido, en realidad no me importaba absolutamente nada. Solo entré a mi cuarto para ponerme una camisa y tomar las llaves de mi moto –que ya había sido reparada y que estaba sana y salva en el estacionamiento del edificio-. Sora me siguió, tratando de lidiar conmigo con palabras suaves, pero todas me entraban por un oído y me salían por el otro, y la ignoré con mi mayor esfuerzo hasta salir al pasillo y calzar mis zapatos.
Tras cerrar fuertemente la puerta de la entrada al salir me dije, internamente, que ya estaba cansado de la misma estupidez de siempre.
Continuará…
Notas de la Autora:
Vaipedia:
(1)Flint Lockwood: Protagonista de "Lluvia de hamburguesas", quien inventó el procesador de lluvia por comida xD
(2) Gato de Cheshire: Es un personaje ficticio creado por Lewis Carroll en su conocida obra Alicia en el país de las maravillas. Una de sus características más singulares es que el Gato de Cheshire puede desaparecer gradualmente hasta que no queda nada más que su amplia sonrisa, haciendo notar a Alicia que muchas veces habrá podido ver a un gato sin sonrisa pero nunca a una sonrisa sin gato.
(3) Gore: El cine splatter o gore es un tipo de película de terror que se centra en lo visceral y la violencia gráfica.
Canción: Stacie Orrico – Stuck
Hola mis margaritas! ¿Qué tal sus días? Aquí Vai reportándose con un nuevo capítulo, como bien prometí, que aunque me haya tomado tiempo subirlo no significa que no pensaba hacerlo :D He estado como una loca por aquí y por allá que ahora que me pongo a pensar no me he dado unas merecidas vacaciones, ya saben, de esas en las que nos tiramos como ranas plataneras bajo el sol y nos achicharramos tal y como un camarón –verso sin esfuerzo, juju!-.
¿Qué os ha parecido el cap? Tuvo nuevamente un poco de todo y no estoy segura si hasta ahora ha sido el más largo que he escrito. No sé si es un punto a favor o en contra, ¿Me pongo a escribir capítulos más cortos o los sigo escribiendo así como están? Ustedes digan, capitanas! :D Lo que puedo comentar de este capítulo es que me quedaron ganas por poner a trabajar más tiempo a Mimi, pero bueno, tampoco ha sido una mala idea que haya sido despedida, ¿No? ¡Nada más ni nada menos podría trabajar con nuestro Yamato! Mmm, suena bastante prometedor. También me reí un montón con la escena de la ducha… ¿Y qué pensaban que iba a ocurrir, ah? Mente cochambrosas, no se ilusionen todavía que aún falta para que ambos chicos se pongan a romper el colchón –Vueerve a la vida! Jaja Eri entenderá xD-, aunque bueno, pensándolo bien no falta mucho… con las hormonas que tienen.
Ay, Shep… Para quienes necesitan una imagen de este exquisito personaje deben buscar en Google lo siguiente, "Shep Interstella 5555". Seguro algunos sabrán de quienes se trata, otros no, y por ello ahí les indico la manera para poder deleitarse con ese personaje. Obviamente mi versión no tiene la piel de color azul, pero mantiene los mismos rasgos y personalidad. ¡Es tan adorable! Y por si les da fastidio buscar una foto sexy de él, aquí les tengo la dirección de una :D http: image/shep%20interstella% (No se olviden de eliminar los espacios!) Y sí, bueno, ¡Mimi es un poco vanidosa y Yamato es un poco amargado! Pero no puedo ponerlos perfectos cuando no lo son, porque nadie lo es, ¡Ni siquiera Shep, mi novio intergaláctico, que el muy pajuo se dejó pegar un tiro y murió antes de besar a la zorra que me lo engatusó!
Jaja, ¿Alguien me entiende? ¿No? Yo tampoco me entiendo, descuiden xD
Chicas, necesito hablar de una cosa con ustedes… Es algo que me ha preocupado últimamente. He visto que esta historia tiene exactamente 16 favoritos -¡¿Pueden creerlo? :D-, y a decir verdad en el primer capítulo me he deleitado con unos 14 rrs, pero a medida que avanzamos son menos quienes escriben… No intento presionar a nadie, ya que no va conmigo, pero sí me hace preguntarme si la historia está gustando realmente o no... :( Es muy importante para mí como su autora saber que les gusta y que no les gusta, después de todo la escribo más que nada para ustedes.
Solo quería comentarles sobre ello, ya que un rr –por muy chiquito o grande que sea- hace una gran diferencia en la vida de los autores. Igual mil gracias a todas esas locas que me han escrito y que me han alegrado la vida con sus ocurrencias. Sus comentarios sin duda son un manjar para mí, que cada vez que me acuerdo de algún que otro detalle me rió sola como una pendeja :D jaja escribiré todo un libro nada más con sus reviews.
Bien, eso es todo, ya que no he querido alargarme mucho ya que aún falta por responder sus rrs… Nos vemos abajo :D
LadyMimato: Jajaja cada mueble, sin duda! Mil gracias por tu comentario querida! Que bueno que te haya gustado el cap! :D Un kiss!
Mag: Holaaa! :D Bueno, de aparecer, si, si saldrá en la historia, pero posiblemente mucho mas adelante. Estara presente indirectamente por ahora :) Gracias por tu rr! Espero que hayas disfrutado este cap! Saludos!
Mimi Andrade: Muchas gracias por tu comentario! Y ya pronto ver'as como se desarrollar'a todo, espero no decepcionarte! Y tranquila, que m'as loca estoy yo, que escribo sobre ellos xD
Eri-Sshi: Pero si es mi venezolana empedernida! Querida, que risa tu rr! Me hac'ia falta una comadre por estos lares que me entendiera xD a veces me preocupo por el tipo de humor que tengo, que no s'e si a otros países le parecerá simpatico. Pero bueno, al final de cuentas estoy loca, y no me importa xD Y Eri, por favor, deja de adivinar efectivamente lo que va a suceder! No dire m'as :P Jajaja si me secuestras procura prepararme a un Yamato en la misma habitación, ya sabes, para no aburrirme xD aunque seguro te autosecuestrarias por ello jaja Chica, eres genialosa también! Tengo la pinta de escribir aun luego de casada y con 4 hijos –meirda-, asi que tranquila que no te abandonare. AY! Ayer hice unos ponquecitos fabuloooosos, ahora estoy gorda y redonda como una arepa y todo porque no tengo con quien compartirlos –forever alone-, mentira, todos en mi casa son una cuerda de lambucios, asi que no quedo nada xD Nos vemos pronto queridaaaa! Siempre agradecida por tus rrs! –btw, aguántame que ya pronto leo tu fic! I promise!-. Kiss!
Vitta Love: Estoy totalmente de acuerdo contigo, Vitta! Ya veremos como sucederán las cosas, pero todo por el bien de Mimi y Matt, sin duda! Y tranquila, que yo también me muro por empezar con el Mimato! Soon, soon! Mimato forever my dear! :D Besos con muchísimo cariño! Gracias por tu rr!
Vicucha: Vicky vi kiki! –Estoy chiflada-, que bueno leerte! No te preocupes, escribe cuando m'as puedas! Y bueno, yo también quería poner un super mimato en ese momento, pero no tendría chiste xD al menos no aun :O Lo de las suposiciones no puedo decirte con certeza de que son acertadas o no, pero si puedo asegurarte que las cosas no estarán fáciles para los chicos! Y bueno, naturalmente Tai es sobreprotector, ¿Pero qu'e nos garantiza de que no habr'a algo m'as? ;) too much information :P Juju Gracias por tu comment dear! Nos vemos pronto!
Mimi Hyuga: My dear! Que bueno que el cap te haya despejado! :D Y halagada con tu comment, como siempre! No te niego que es difícil retratar a Matt, pero es bueno saber que lo estoy logrando. Y has acertado, son como ninios, solo que son muy tercos para admitirlo xD Espero que este cap te haya aclarado que tan lejos puede llegar Mimi por estar con sus amigos! Y tranquila, que Susu siempre tiene una aparición especial en todas mis historias. Es una manera indirecta de hacerme participe en ella, y aunque no me gusta mucho ser comparada con un enano afeminado y demasiado excéntrico para mi gusto, creo que es lo que mejor me define xD En fin, see u soon! Y gracias por tu comment! :D
Rolling Girl: Chica, est'as chiflada, pero me encantas! Jajaja Ya te he dicho, tomate tu tiempo pero no te olvides de mi, que me pongo como cachorro con ojitos de borreguito cada vez que reviso si tengo un nuevo rr xD Y jaja, querida, si supieras como están las chavas de 15 aquí en donde vivo diras "Mierda!", porque no hace nada escuche la conver de dos ninitas con guarradas en la cabeza. Y Hiroaki es simplemente encantador, por eso lo inclui sin duda en el cap xD Y que seria un Mimato sin peleas absurdas? Es que son tan ninios! xD Y con eso va lo que hizo Mimi, mira que yo una vez se lo hice a una amiga y la pobre me dej'o de hablar por dos semanas xD Pero no fue a los 21, sino a los 11… Imaginacion de infantes, supongo jaja espero que hayas disfrutado el curso que tom'o este capitulo! Estare ansiosa por leerte de nuevo, es divertido leerte porque pareces tan loca como yo xD y creeme que somos una especie en extinción! Ojala todos tuvieran sentido de humor como nosotras u.u Un kiss gigante y gracias por escribiiiir! *.* Encantada como siempre!
Ya saben, cualquier horrorcito, my bad! Mil gracias a todos por leer y por escribir! Nos vemos en el siguiente capitulo! :D
Ps: recuerden que pueden agregarme vía facebook por Vai Niella o en deviantart! :D Un kiss!
Atte.
Vai
