ENTRE DOS MUNDOS

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de J. K. Rowling. La historia es algo de mi invención.


CAPITULO III

CASI UN ENCUENTRO

El camino hasta la casa muggle de Hermione había sido bastante largo y tedioso.

En un principio, todo había comenzado en sus oficinas muggles. Blaise, su gran amigo le había dado el cáncer justo antes de que se cerrasen las puertas de los elevadores.

Una vez dentro del cubo, se había desaparecido todo su valor. Por un momento, pensé lo irracional de su actuar, sin embargo se auto convenció de que era una buena decisión. Después de todo, era su hijo, y tenía derecho conocerlo y si ella "su mujer". Y, por lo poco que sabía, nadie le había puesto un dedo encima después del punto inesperadamente su ego masculino se hinchó. Era suya. Solamente suya.

Al contrario de lo que Theo había pensado, Blaise se había ido tras Draco no para detenerlo, sino para acompañarlo. Había permanecido en silencio mientras abordaban aquel elevador y se desaparecían y no había cuestionado para nada el modo de actuar de Draco. El, mejor que nadie sabía que cuando "el dragón" había tomado una decisión, no había nada, ni nadie en el mundo que pudiera hacerlo flaquear o cambiar idea. O por lo menos eso creía él.

Para cuando llegaron al estacionamiento subterráneo, -y ahora sí-, sin testigos presentes Blaise detuvo a Draco y le cuestionó.

-¿Está seguro de que es la mejor decisión? Sabes que de antemano que apoyaré y te acompañaré -aclaró rápidamente.

No necesito decir que no te detendré, lo sabes, sin embargo, también sabes que no te dejaré ir solo. No sabemos cómo reaccionará ella ante tu presencia y, seamos honestos, no pienso dejar que pierdan los estribos pues sabes también como yo que si en algún momento eso llegase a suceder yo te detendría y no permitiría que dices es algo de lo que después pudieras arrepentir. Ahora, ¡dame las llaves del auto! -Ordenó. Yo conduciré.

Draco, por favor, confía en mi no es sólo tu vida la que está jugándote y no permitiré que un accidente automovilístico al puro estilo muggle acabe con tu vida o con la mía antes de que siquiera puedas aclarar las cosas con Mya.

Mya… esa palabra sonó en la cabeza del rubio. Hace tanto tiempo que no la llamaba así. Recordó cómo es que, después de aquella noche, aquella primera vez comenzó a llamarla así, afectuosamente por supuesto, ya que no quería repetir la manera cariñosa en la que la llamaban Potter y Weasley. El deseaba una palabra especial, una que sólo tuvieran ellos dos.

Le dirigió una mirada de agradecimiento al moreno, al tiempo que le entregaba las llaves y la hoja que contenía la dirección de la castaña.

Blaise condujo lentamente, eliminando el pensar de Draco, lo conocía demasiado bien y sabía que lo que su amigo necesitaba en esos instantes era pensar y calmarse, para poder enfrentarse a su pasado y a lo que quizás podría representar su futuro. Su futuro y el de Scorpius.

Pero, al llegar a la dirección después de un par de minutos, quizás horas, y después de haber conducido sin sentido encontraron solamente un solar abandonado, pues en apariencia, allí no había nada. La dirección que les había proporcionado el detective de alguna manera podría ser falsa, aunque claro al ser ellos magos sabían perfectamente de la existencia del encantamiento y fidelio.

Dieron un par de vueltas más, hasta que Draco sugirió aparecerse mágicamente, esperando que quizás el encantamiento Fidelio no fuera tan fuerte, aunque ya ellos conocían como funcionaba realmente.

Después de que acordaran intentarlo, se dieron cuenta que no solamente existía un hechizo fidelio, sino también un hechizo que no permitía la entrada por medios mágicos, mismo que, a simple vista daba protección a lograr hacer de fina capa de invisibilidad ante los ojos de los magos, pues suponía que los muggles podían observarla perfectamente.

Existía otra forma de romper el Fidelio.

Draco pensé lo poderosa que debía ser su castaña como para haber logrado es hechizo, sin embargo recordó que es hechizo sólo podría aplicarlo un mago con mucha experiencia y no es que ella no pudiera, no fuese una bruja poderosa, por el contrario por algo había sido premiando al y la mejor bruja que se había visto en el último siglo en el colegio Hogwarts de magia Y hechicería. Pero el hechizo Fidel yo tenía una particularidad, debía realizarlo otra bruja o mago, era como una especie de gesto de amor incondicional que regalaba el mago o la bruja a quien se protegía, por lo tanto redujo sus posibilidades. Había una sola persona capaz de realizar es hechizo favor de su Mya. La mujer que, a pesar de todo y contra todos la había apoyado cuando salía del uso relación y su romance: la directora de Hogwarts, Minerva McGonagall. Como resultado de su conclusión dejaron de dar cuenta sin sentido, por lo cual Blaise redujo sus posibilidades a los hechos:

Primero: Esperar a que Mya saliera y poder verla o;

Segundo: Esperar a tener la suficiente suerte como para que alguien, algún vecino saliera del campo de protección y después seguirlo hasta la casa de Mya.

Draco sabía que ambas posibilidades eran pocas y casi nulas a suceder. Pero la suerte estaba de su lado y una mujer de alrededor de unos 60 años se acercó a ellos y con gran amabilidad les cuestionó si acaso estaban extraviados o si buscaban alguna dirección Draco, al saber que quizás ésta fuese su único oportunidad encontrarla, sin titubear le contestó.

Busco la casa de Hermione Jane Granger, es una vieja amiga del colegio, hace tiempo que no nos vemos y la última vez que la vi,-que la vimos, se corrigió, me dio su dirección. Quisimos darle una sorpresa pero temo que tanto como mi amigo como yo nos hemos extraviado, por lo que nuestra sorpresa sé ha arruinado.

La mujer, que observaba atónita a ambos muchachos le sonrió, poniendo atención especial en el rubio les dijo:

Si, están algo lejos ella vive pocas millas de aquí, de hecho ahora voy para su casa, justa le llevó una tarta de calabaza.

Draco sonrió -al tiempo que pensaba que las viejas costumbres jamás cambiarían, pues la tarta de calabaza era la favorita de Hermione-y amablemente le pidió a la señora escoltarlos hasta el lugar, a cambio ellos lo llevarían en coche y,- además Draco obtendría información más fidedigna sobre su castaña- aunque por supuesto no lo dijo.

Si esa mujer conocía a su Mya podría darles datos de mayor relevancia.

La amable mujer, aunque dudosa, aceptó la invitación y subir al coche. Después de todo dos jóvenes tan educados y tan caballerosos no podrían ser malos ¿o sí? Justo estaba guiandolos al lugar cuando su cabeza encajaron las piezas del puzzle.

Ese hombre, el rubio, debía ser el padre de los mellizos, los ojitos de Abraxas eran idénticos a los de él, además del cabello de Elizabeth tenía ese extraño tono rubio platinado, y no sólo eso, su piel tan blanca como el alabastro en idéntica a la de ese hombre.

Mientras los guiaba, Draco intentó ocupar la oclumancia, sin embargo algo se lo impedía, había una especie de barrera invisible, la cual no podía permitirle el acceso a la mente de la mujer. Se conformó con lo que estaba escuchando de sus labios.

Jane-nombre que se sorprendieron ambos hombres al saber que ella usaba ha sufrido mucho, llegó aquí, a Oxford hace apenas pocos años. La conocí en la Universidad, mientras yo era profesora. Era ella una alumna sumamente brillante, con el genio podría decirse, sin embargo siempre ha habido algo en su mirada, llena de tristeza Que me inquieta. Es casi como si lo que nos había contado no fuese cierto, aunque puede ser sólo mi cabeza algo desfasada.

Ella llevo embarazada aquí, había dicho que el padre del bebé había muerto, pero yo juraría que el la abandonó, pues aún con el pasar de los años se niega a hablar de él y se niega a darse otra oportunidad llamar, por lo que creo que el aún está vivo y ella espera que la busque.

Draco observó la mujer y se preguntó sin querer si es que acaso ella era una bruja o alguna clase de hechicera. Además, si lo que decía ella era cierto era muy probable que Mya lo esperara. De todo corazón y por primera vez en su vida deseaba que fuera cierto.

Draco estaba a punto de cuestionarle sobre ella, sobre la mujer que tanto amaba y sobre su hijo cuando la mujer dijo:

-Llegamos. Espero que a Jane le agrade la sorpresa. -Ambas, quiero decir - Dicho esto, la mujer debajo del coche.

Draco observó salir a la mujer, en realidad ni él ni Blaise podían ver la casa, y debían esperar a que el hechizo desvaneciera.

En el instante que Hermione abrió la puerta y salió por ella, el hechizo Fidelio que protegía permanentemente la casa se desvaneció.

Hermione no se percató de tal suceso, por el contrario, una vez que invitó a pasar a la Sra. Thompson fue ella quien le comentó acerca de los jóvenes que tan amablemente la habían traído, sin embargo, cuando la señora Thompson volteó para darle las gracias a los extraños y por supuesto para señalarlos a la castaña se dio cuenta de que ambos habían desaparecido. Se habían ido, casi como si se hubiesen desvanecido en el aire.

Un tanto extrañada la señora Thompson se preocupó un poco por Hermione, misma que al ver su preocupación por ella y por los mellizos le pidió volver dentro de la casa, argumentando que quizás ello se habían equivocado de chica o algo así aunque esto no tranquilizó por completo la señora Thompson.

Hermione no le creyó del todo a la señora Thompson que dos extraños o hubiesen ido a buscar, después de todo su vida estaba en el mundo mágico y allí prácticamente estaba sola, aunque no por ello pudo evitar que una ligera esperanza renaciera en su corazón. Podría ser, que después de años tanto Harry como Ron la hubiesen perdonado y buscado. Pero no debía albergar en su corazón falsas esperanzas

Su teoría técnicamente se confirmó cuando le preguntó quiénes eran los chicos que la habían llevado, sus nombres quiero decir. Y la señora Thompson respondió haber olvidado preguntárselos.

La mente de la castaña trabajaba a mil por hora. ¿Y si le habían encontrado? Sin embargo, creyó que era una mera paranoia suya, después de todo, el hechizo que mantenía la finca no se desvanecería sino hasta que la profesora McGonagall muriera, caso del cual Fawks volaría su casa a modo de aviso y ella no había visto el ave durante toda la mañana. Más ilógico sonaba un el hecho que Draco pudiera haberla buscado si después de años no lo había hecho. El debía estar felizmente casado con la Astoria.

Cuando la castaña cuestionó a la señora Thompson sobre el físico de los chicos después de meditarlo, y sin razón aparente alguna para mentir ésta le había respondido que había visto a un chico de cabello obscuro pero que, sin embargo no había visto el color de sus ojos por estar estos cubiertos por unas gafas lo cual no era del todo mentira, pues Blaise Zabini, para evitar que se le notara en los ojos la resaca del día anterior llevaba unas gafas oscuras para sol. Y al otro, convenientemente olvidó mencionar que era rubio de ojos grises, mismo que tanto se identificaba con el particular color de ojos qué poseía Abraxas, y el precioso rubio platinado de Elizabeth. Más bien, cambió la descripción por la de un pelirrojo de ojos azules (algo común en Inglaterra).

Sin querer albergar grandes esperanzas, Hermione se aferró a que una minúscula parte de lo que había dicho su vecina y antigua profesora fuera verdad, después de todo ella no conocía su pasado y no debía, no tenía por qué mentirle. Después de años y quizás, solamente quizás Harry Ron por Phil habían perdonado, por haber mantenido una relación con Malfoy, y era probable que quizás sólo hubiesen querido verla de lejos y al hacerlo, se habrían desaparecido.

Una nueva sonrisa, muy ligera, dibujó el rostro de Hermione eran muy probable que ahora que tanto Harry como Ron que ahora conocían su dirección, volvieran muy pronto y que ella lo recibiría con los brazos abiertos y les daría la explicación que antes no habían querido escuchar. Asimismo les presentaría a sus preciosos hijos. A sus adorables pequeños -aunque también lo eran de Malfoy- a Abraxas David Malfoy Granger y a Sara Elizabeth Malfoy Granger.


Lo sé, hace eones qué no actualizaba está historia y realmente lo lamento. Sinceramente no había tenido tiempo de escribir y extravié mi cuaderno en donde estaba la historia completa misma que reescribire a la brevedad posible.

Este capítulo está dedicado especialmente a: darkangelcullenmalfoy. Gracias por todos tus comentarios en mis historias. Eres muy linda

Mil gracias a todos por leer, por sus reviews, -aunque son poquitos - mismos que no coinciden en el gran número de alertas y sus favoritos. Pero también a quienes solamente leen los invito a dejar su comentario. Un hola yo te leo, Es genial para la moral de esta pseudo escritora, que se divierte imaginando a sus personajes favoritos en esas situaciones.

Pd. Los invito a leer mi otro Dramione, Amor al Caer el Crepúsculo. Les aseguro que les gustara. Es algo completamente distinto a esta historia.

¿Reviews?

Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar

(FRIDA KHALO)