ACCIONES †

por

Tary Nagisa

Para: La Comunidad de Retos a la Carta.

Concepto de la Tabla de Psicología: #1, Describir.

Fandom: Death Note.

Personajes: L & Mello.

Género: Supernatural, Misterio, General.

Rating: T

Advertencias: Ninguna en especial.

Resumen: L no sabe qué es lo que hace Mello, ahí. O sí es que acaso, puede llamarle así.

Disclaimer: Death Note no me pertenece. Pertenece a los grandes y talentosos, Tsugumi Ohba y Takeshi Obata, a los cuales les agradezco infinitamente por traer a mi mundo tan bella, respetable y shipeable obra de arte.

19/04/10

4. Capitulo 4- Advertencia.

- Hola, L.

La voz a sus espaldas le hizo girar con todo y silla, observando una silueta que se resguardaba en la oscuridad. La luz de la computadora sólo le iluminaba a él, así, como su semblante inmutable.

- ¿Quién eres? –preguntó serio el detective, pues aquella voz no pertenecía a ninguno de los miembros de la policía, a Watari, y mucho menos, a ninguno de sus sospechosos de ser el primero y segundo Kira respectivamente.

¿Entonces... quién era?

A esas horas, todos estaban dormidos, y él era el único que seguía trabajando en el caso y su relación con la Libreta de Higuchi. ¿Un intruso, acaso?

- ¿Qué pasa? ¿Es que no me reconoces, L?

El visitante misterioso comenzó a avanzar hacia él, deteniendo sus pasos una vez que la tenue luz le alumbró lo suficiente para mostrarle quién era. Y justo cómo pensó, los ojos del pelinegro se abrieron más de lo normal al verle ahí.

"¡Imposible!"

Pensó L, sin dar crédito a quién tenía enfrente. "Meramente, imposible" se repetía una y otra vez, porque así era. No podía ser cierto.

- Soy yo. –agregó el otro por lo bajo, ampliándose su sonrisa.- Sí... Mello.

Que agregara esas palabras, equivalía ha que había anticipado sus pensamientos; había acertado.

- ¿Mello? –cuestionó con escepticismo el mayor, llevando ambas manos a sus bolsillo al ponerse de pie.

- El mismo en persona, Ryuuzaki...san.

El respeto y la admiración hacia el detective siempre presentes.

- ¿Cómo me encontraste? ¿Cómo entraste aquí...?

Por algún motivo, no podía llamarle por ése nombre. No estaba convencido de sus palabras y de quién decía ser.

- Mello. –terminó entonces su oración el rubio, con una pequeña sonrisa.- Soy yo, L. Mírame.

Acortó los pasos que los separaban, abrazando al detective de forma efusiva para poder susurrarle unas palabras en su oído.

- ... . Sino fuera yo. -le dijo después de alejarse un poco.- ¿Cómo es que sabría ese nombre y... esa fecha de nacimiento, L?

El aludido analizó sus palabras, teniendo éste razón.

Ese nombre y esa fecha correspondía a M; a Mello, su verdadero nombre, y su fecha de nacimiento. Nadie más podía saberlas. Además, de que ésta persona tenía algunos rasgos que sí correspondía al oji azul y que concordarían perfectamente cuando él tuviera esa edad.

Aunque ése era precisamente el problema.

Porque la persona que estaba delante de él no era ese muchachito alegre y rebelde de catorce años, no. Ésta persona pasaba de los dieciocho años, y figuraría mejor si fuera un hermano mayor de Mello, y no él mismo.

¿Entonces qué pasaba?

La última vez que supo de sus sucesores, ninguno rebasaba la edad de quince años. ¿Cómo era posible que Mello hubiera crecido tanto en menos de un mes y ahora fue un... qué? ¿Pandillero? ¿O qué eran esas ropas que llevaba? Por un momento, le recordó a Misa-san y su afición no aceptada por el cosplay, pero descartó la idea de inmediato. Cosas y personas diferentes, se dijo.

- Ya te has convencido de quién soy, ¿verdad L? –una sonrisa traviesa surcó sus labios.- Bien.

Sus palabras le sacaron de sus pensamientos al aludido, regresando su atención a él cuando las luces se encendieron al chasquear sus dedos.

No había dudas; ése era Mello, a pesar de su apariencia y de que... técnicamente, era más grande que Yagami Light.

- ¿Y qué es lo que quieres... Mello? ¿Qué haces aquí? –preguntó entonces, convencido de que sí era él.

- ¿No es obvio? Vine a visitarte. –le sonrió.- Vine a ver cómo vas con el caso Kira y ver qué es lo que te impide exactamente ir a visitarnos.

Éste, comenzó a pasearse por el centro de mando, hojeando algunas carpetas y mirando las pantallas con información.

- ¡Oh! Parece ser que has estado ocupado estos últimos meses, ¿no?

Dado que el oji azul le daba la espalda en esos momentos, L pudo detallar en el arma que sobresalía de la parte trasera de sus vaqueros.

¿Enserio, Mello con un arma? ¿Qué había pasado con el entusiasta y buen adolescente oji azul?

- Mello... –dijo.

- ¿Sí?

Y cuando el aludido se giró, pudo observarlo más detenidamente.

Ropa de cuero y ajustada, accesorios extravagantes; un semblante endurecido y una mirada afilada. Ni la sombra del que había sido su candidato a su sucesión. ¿Qué había pasado para que hubiera cambiado tanto?

Aunque no lo malinterpreten. Al pelinegro le sorprendía ver que Mello, el mismo niño que corría y gritaba alegre todos los días por la Wammy's House y que Roger no podía controlar, se hubiera convertido en esto. No obstante, algo del rubio seguía atrayéndole y llamando poderosamente su atención.

Quizá era el hecho de que le gustaba su imagen de "chico malo y peligroso", capaz de hacer cualquier cosa que quisiera; aunque claro, fuera de la ley. Sólo en eso, podría diferir con él. En el método de hacer las cosas.

- ¿Dónde está?

Su repentina pregunta le hizo ver cómo buscaba algo en las pantallas, hasta que su vista se clavó en una en particular al encontrarlo por él mismo.

- Así que él es... Kira. –una mirada de reojo, y el ojinegro ya estaba a su lado.

L no quiso preguntar cómo es que sabía eso, en el fondo, sabía la respuesta y en cambio, se limitó a asentir y dar un sorbo a su taza de té. Mello no se quedó atrás, y abrió una de sus barras de chocolate. La escena, descolocó al detective por algunos segundos, al verle arrancar un trozo con tanta fuerza y... un algo más que no identificó en el momento.

- No me la creo... –se burló el rubio.- ¿Enserio es él? ¿El terrible asesino en masas?

En la pantalla, ambos veían a un castaño dormir profundamente en la habitación que hacía un día atrás todavía compartían debido a las esposas que los mantenían juntos. Light Yagami tenía cara de todo, excepto de un asesino.

- Estoy seguro... –comentó el Representante de la Justicia completamente calmado.- Aunque las pruebas no terminan de comprobar su culpabilidad.

- ¿Y qué estás esperando, L? –su voz y su mirada se volvieron serias, determinantes, llamando su atención.- Sabes que hay que comprobar su autenticidad... sus reglas mismas.

El rubio tenía razón. Desde que capturaron a Higuchi y éste había nombrado la Death Note como el arma homicida, la prioridad número uno era utilizarla para comprobar su poder y veracidad. Aunque existía un 97.3% que ningún país aceptara tal petición.

- Te matará... –dijo de pronto, quedando frente a frente de su máximo ídolo.- Estás cerca de concluir éste caso, cierto. Pero Kira no lo permitirá; no ahora que sabes cómo mata.

- ¿Está preocupado por mí? –le preguntó con una pequeña sonrisa, mirándole con curiosidad.

Siempre había estado enterado de la admiración y cariño que el oji azul le profesaba incondicionalmente. Pero esta vez, era la primera vez que lo veía con sus propios ojos. El detalle le... alagaba.

- ¡Por supuesto! –asintió el otro.- Tú eres L... la persona que más admiro en éste mundo.

El detective no supo qué decir. Puede que ésta persona físicamente fuera muy diferente a su joven sucesor, pero su pasión por la Justicia que él representaba, por él mismo, aún prevalecían.

- No permitiré que eso pase... –contestó con seguridad.- Demostraré que en verdad Yagami-kun es Kira, y lo mandaré al corredor de la muerte.

- Eso espero, L. Eso espero... moriría sí algo te pasara.

La voz de Mello se perdió por lo bajo, ganándose un leve toque de confortación en su hombro.

- Vamos... –L siguió su camino, deteniéndose unos pasos más adelante.- A Watari le gustará verte.

Pero cuando Ryuuzaki se giró, se dio cuenta de que estaba completamente solo en el centro de mando.

- ¿Mello?

Y el resonar de su voz le confirmó lo que creyó en un principio: había tenido una alucinación. O puede... que una experiencia futurista. No lo sabía.

Lo único que sí sabía, era que el repaso mental que estaba haciendo, una descripción abstracta, no justificaba y mucho menos explicaba por qué aún podía sentir en el aire su aroma y el del chocolate entremezclados, o el calor, que aún sentía al haber tocado a Mello.

Sabía, que podía quedarse ahí analizando y tratando de encontrar una explicación lógica al momento vívido en lo que restaba de la noche pero, ciertamente, era mucho mejor tomar cartas en el asunto.

Sin más, el pelinegro salió de la sala principal con rumbo a la habitación de Watari, con la clara idea de que al día siguiente el hombre tendría que exponer su petición a los principales gobiernos del mundo para la utilización de la libreta.

Sí el caso Kira estaba muy cerca de terminar, pues que mejor que apresurar las cosas para regresar lo antes posible a la Wammy's House dónde sus sucesores, y sobre todo cierto rubio, le esperaban con impaciencia.

"Yagami Light..." –dijo en su mente, caminando por el corredor medio alumbrado.- "Prepárate. El velo de la Justicia está a punto de caer sobre ti" su mirada oscura se afiló un tanto, dándole peso y credibilidad su semblante neutro y decidido a su siguiente acción.

No sólo por la Justicia, o él mismo, sino más bien, por sus sucesores y la posible tentativa de cualquier daño colateral, es que pasaría a la última fase del juego. Esperaba en un par de días más dar el Jaque matte y movimiento final contra Kira, contra Light Yagami, porque él no se equivocaba. Él era Kira, y lo probaría de una vez por todas. Costara lo que costara.

Fin.


Por fin terminada ésta tabla. Gracias por leer, y sus hermosos reviews. :3

¡Bye, bye!