En respuesta a los últimos mensajes anónimos: No he abandonado la historia. Procuro escribir al menos un capítulo de uno de mis fic por semana pero tengo tantos (siendo en otro fandom dos de mis historias más importantes, y problemáticas) además de que si tengo una nueva idea solo la publico y la que sea más fácil es la que escribo primero. Por eso puede pasar hasta dos meses entre un capitulo y otro.
¡Pero porque lo pidieron cambié mi orden de publicación para añadir este capítulo dos semanas antes de lo planeado! (Aunque ahora tengo la duda si me apresuré. Cuando me emociono me cuesta editar objetivamente)
¿Respuesta?
– Si hablas conmigo, dejaré que tomes algo.
Yuichiro dijo esas palabras sosteniendo una bolsa con sangre justo enfrente del rostro de Mikaela quien se la quedaba viendo fijamente, en silencio. Se encontraba arrodillado a su lado tratando de lucir calmado aunque por dentro sintiera todo lo opuesto al ser el segundo día consecutivo, desde que tuvo que encadenarlo, en que Mikaela parecía indiferente a su entorno.
Tras varios minutos sin éxito se rindió mordiendo la bolsa para abrirle un agujero y poder alimentarlo. Si bien fue lo suficientemente egoísta como para intentar un plan tan cruel como amenazarlo con no darle de comer si no le hablaba, no creía poder soportar volver a verlo en aquel estado de locura en que se encontraba cuando se reunieron por primera vez. Fue por eso que cedió mirando con tristeza como bebía torpemente debido a la incómoda posición en que se encontraba.
– ¿Estás enojado conmigo? ¿Es por eso que no me hablas?
Preguntó una vez la bolsa estuvo vacía nuevamente obteniendo silencio como respuesta. Lentamente le acarició la cabeza sintiendo como trataba de apoyarse en su mano lo cual le hizo sonreír débilmente. Eso era lo más cercano a una señal de reconocimiento que le había visto hacer desde que se rencontraron.
– ¿Te gustaría escuchar sobre mi escuadrón? Todos están emocionados para que te unas a nosotros. Bueno, unos más que otros – Dijo recordando que todavía Kimizuki era reacio en ocasiones a su inclusión – Sé que todos te caerán bien una vez los conozcas. Volveremos a estar juntos con una familia a la cual pertenecer.
Su voz apenas era un susurro cuando comenzó a contarle todo lo que había pasado junto a su escuadrón desde el momento en que los conoció hasta los hechos más recientes. Era la única parte de su vida que todavía no le contaba notando un cambio conforme avanzaba en su relato. Le costaba identificar de qué se trataba, era algo minúsculo en su expresión facial, pero que le incentivó a seguir hablando cada vez más emocionado.
La idea de que finalmente hubiera sido capaz de traspasar aquella neblina en su mente agrandó su sonrisa que se borró tan rápido como reconoció su expresión como una llena de tristeza. Yuichiro se quedó en silencio un momento antes de intentando averiguar el motivo de su reacción.
– ¿Por qué no descansas un rato? – Comentó Yoichi acercándose cuando lo vio quedarse callado. Se había retirado para darle espacio para hablar con tranquilidad sin embargo sentía que debía decir lo que pensaba. – Has estado aquí durante casi cuatro días seguidos. Deberías salir a comer y dormir.
– No voy a volver a abandonarlo – Declaró Yuichiro con más ferocidad de la necesaria pero aun así no se retractó – Cuando salga de este sótano, será con Mika.
– Entiendo cómo te puedes sentir pero no está bien que descuides tu salud de esa manera. Todos nos hemos estado turnando para acompañarte y tú sigues sin querer salir – Insistió – A Shinoa no le molestará remplazarte y dejarte usar su apartamento por unas horas. Mikaela parece estar un poco mejor hoy, quizás todo lo que necesita es tiempo para descansar de los efectos de su transformación y contigo continuamente hablándole… podría resultarle un poco difícil.
Yuichiro reconocía la verdad en sus palabras pero seguía sin encontrar la motivación para moverse. El tiempo que le quedaba para evitar que intentaran convertir a Mikaela en un arma era muy limitado como para que se permitiera distraerse con algo tan trivial. Sentía que era su obligación quedarse sin embargo cada vez se le dificultaba más poner a raya las constantes insinuaciones de Asuramaru quien parecía extrañamente emocionado por la situación.
– Bien, pero solo por un par de horas.
Cedió dedicándole una última mirada a Mikaela antes de levantarse. Estaba a punto de cruzar la puerta cuando un fuerte alarido lo detuvo.
…..
Por mucho que intentara volver a dormir Mikaela se encontraba incapaz de hacerlo debido a un constante murmullo. Intentó acallar la voz sin éxito a lo cual se rindió a escucharla. Las palabras carecían de sentido pero algo en ella le resultaba familiar, agradable, por lo que continuó oyéndola en silencio.
La fuente de aquella voz permanecía sentada a su lado. Se trataba de una figura sin rostro cuya presencia le traía paz. Incluso ese ser fue tan amable como para darle algo de beber cuando comenzó a sentir sed. Le agradaba.
Fue tras tomar la sangre que reconoció a ese ser como el motivo por el cual vivía. Todavía le resultaba confuso por qué eso era importante, sin embargo la falsa sensación de éxito le bastaba de momento. Era una presencia que le impulsó a esforzarse en entender sus palabras, quizás se tratara de algo importante, y conforme los sonidos se convirtieron en oraciones un pensamiento cruzó su mente.
"Te han remplazado. Todo lo que has hecho ha sido para nada. Fallaste"
Sintió una profunda tristeza ante ello, aunque seguía sin comprender el motivo. Resultaba molesto y estaba a punto de volver a dormirse cuando una segunda voz apareció. La sensación de ser olvidado comenzó a invadirlo hasta el punto que cuando notó que el ser importante se marchaba se puso a gritar.
No había palabras en los sonidos que hacía, parecidos a gemidos, que solo pretendían aliviar la repentina agonía que le invadía. El temor de que no regresara, de que ya hubiera tenido suficiente de él y finalmente decidió irse para siempre.
"No me importa. Me importa"
Se debatía tratando de poner orden a sus pensamientos. Emociones contradictorias le invadían aumentando la ira en sus gemidos mientras se sacudía con intenciones de liberarse de aquello que lo aprisionaba.
"Elimínalo. Elimínalo. Elimínalo. Todo volverá a estar bien cuando lo elimines. Él lo empeoró, quitó la calma, lo apartó. Para descansar debes primero eliminarlo. Elimina al humano"
El olor de sangre se hizo nuevamente presente haciendo que enseñara los dientes en dirección a la fuente de la segunda voz. Volver a dormir o seguir con la voz agradable, en ambos casos ese humano se interponía.
– Muere… Muere.
Gruñó enfocando su mirada en aquel humano jalando las cadenas, las que ahora reconocía como lo que lo aprisionaba, con todas sus fuerzas. Podía sentirlas tensarse lo cual le hizo reír maliciosamente, estaba cerca de romperlas.
– La amenaza humana debe ser eliminada.
Dijo burlonamente sin darse cuenta de que hablado en voz alta, prácticamente gritando. Palabras que fueron seguidas de más alaridos desesperados por soltarse.
No quería seguir de esa manera, quería volver a recuperar la paz que estuvo sintiendo. Algo que no lograría mientras que el humano siguiera vivo.
Fue entonces que volvió a escuchar la voz que le agradaba. Sus palabras no alcanzó a comprenderlas y tampoco tenía el tiempo para quedarse quieto. Si no se daba prisa el humano terminaría por destruir aquello que le importaba. No detuvo su lucha sino hasta que lo vio marcharse dándose cuenta que la fuente de la otra voz también lo hacía.
Estaba solo, de nuevo.
No quería estar de esa manera, nunca más.
Gritó tan fuerte como sus pulmones se lo permitían en una súplica por hacerlo volver. Ya no podía volver a dormir aunque lo intentara haciendo que esa voz agradable fuera lo único bueno que le quedaba.
No podía perderla, no de nuevo. Y no ante un humano.
….
Al ver como Mikaela no respondía cuando le pedía calmarlo, Yuichiro trató de pensar en que pudo haberlo alterado tanto. Fue entonces que se dio cuenta de que solo se estaba concentrando en Yoichi a lo cual le indicó que salieran. Debía confirmar su sospecha y quizás durante el proceso se les ocurriera una idea de como debían actuar.
Una vez que ambos estuvieron en la puerta escuchó un cambio en los gritos de Mikaela que ahora más que de odio parecían llenos de dolor. Quería regresar y buscar una forma de tranquilizarlo sin poder evitar que lo que dijo golpeara su mente acompañado de la risa de Asuramaru. Eso sencillamente no podía considerarlo una buena señal.
– Yuu… – Dijo Yoichi algo inseguro mientras miraba de reojo donde Mikaela permanecía encadenado – Gekkōin dice que sabe que le pasa.
– ¿Es malo? – Preguntó sin realmente escuchar la respuesta. Presentía que ya la sabía.
– Dice que incluso si ya le dimos sangre pudo haber sido muy tarde. No es completo pero….
Ante esas palabras Yuichiro golpeó la pared más cercana en frustración. Todavía no descubría como transformar a un vampiro en humano, y ahora debía considerar la posibilidad de que tuviera que convertir en humano a un demonio.
….
Mi deseo de escribir/leer un fic multicapitulo con Mikaela siendo un demonio me traicionó y antes de darme cuenta esto sucedió.
