Sentencia auto-impuesta código de caballería.
Existían dos cosas que Centorea sabía reconocer incluso en su peor estado: respuestas de ataque y respuestas de defensa. Esa noche, cuando cargó contra el ente del techo ella esperaba una respuesta de ataque, por el aspecto de la criatura esta debería hacer contra fuerza al ataque de la centauro dando tiempo suficiente para que Kimihito fuera puesto a salvo. Que equivocada estaba. No quería aceptarlo, pero el ente respondió en forma defensiva, peor aun, buscaba la protección de Kimihito. Al no existir una contra fuerza que la detuviera, Centorea golpeo de lleno, dando inicio a todo un desastre. Ella había sido la culpable de que Kimihito terminara en el hospital. Gracias a que Miia hacia escándalo nadie notó lo preocupada que estaba. Cuando Lala les dijo que podrían visitar al chico supo que algo no andaba bien. Hoy era su turno para visitar a Kimihito, sus nervios y culpa estaban a punto de hacer que explotara. Jurándose a si misma aguantar hasta ver a su maestro bien, entró en la camioneta de transporte. Por centésima vez, recreó el momento en que todo se puso de cabeza, ella seguía siendo la culpable y aquel extraño ser, un protector.
No ocurrió nada que impidiera su llegada al hospital. Nada que le consiguiera un poco más de tiempo para retrasar la vergüenza de encarar a su amo. Reuniendo todo el valor que tenia, entró a la habitación de Kimihito. Pareció que había un error, no encontró a quien buscaba. En su lugar había una chica encamada,de facciones familiares para Centorea, con una deformidad proporcional de su cuerpo del abdomen hacia abajo, deformidad que temía reconocer.
—Disculpas, creo que me han informado mal, me retiro.
—Miia dijo algo parecido —comentó una enfermera, tomando por sorpresa a Centorea; no había notado su presencia al entrar. —Estas en el lugar correcto Cerea.
—...¿Cómo me has llamado? —Observo meticulosamente a la enfermera, tenia un inquietante parecido con su amo y la chica en la cama, pero su piel era más clara.
—Es verdad, solo las personas cercanas a ti te llaman así. Te pido perdón, aun asimilo los recuerdos de Kimihito.
—¿Mi amo? ¿Donde esta?
La enfermera le señaló a la chica en la cama, Centorea, mentalmente, fingió no entender.
—Ella es a quien llamas amo...Casi muere, pero puede salvar su vida dándole mi cuerpo. —Comenzó a explicar Zehafith.(Había estado practicando la explicación más corta que pudiera dar.) Centorea la miró con confusión.
—…
—… Al darle mi cuerpo se convirtió en mujer… —Centorea podía aceptar tal explicación, pero al hacerlo estaría acrecentando su crimen. Pidiendo silencio, se aferró a un ilusorio escepticismo.
—Alto,antes de que continúes. ¿ Cómo puedes probarme que lo que dices es cierto?
—Mmm —Se concentro en los recuerdos que tenia con la centauro, sólo unos pocos le dieron la respuesta que Centorea no quería escuchar —Espera un poco, ya vuelvo.
Las dejó solas. Esa misa mañana, Zehafith pidió permiso de usar la cocina del hospital cuando Kimihito se había quejado de la comida que le daban; hablo con la enfermera encargada, pero esta se negó a darle cocinar. "¿Qué te has creído" Decía. "Será mejor que no me hagas perder mi tiempo y..." La enfermera callaba. En su hombro descansaba la mano del encargado del hospital. "Tranquila, deja
que la señorita cocine" El hombre parecía estar bajo mucha presión, y aun así era muy amable. Ya tenia preparado un plato de curry cuando le informaron que Cerea llegó. Era el momento adecuado, regresó con dos platos que dio a Kimiito y la centauro. Largo silencio,tuvo que pedirles que comieran. Kihito se mostró a gusto con la comida. Centorea analizó su plato antes de dar bocado...
—Esta delicioso—Su mirada cambio a sorpresa y terminó arrojado lagrimas. Rompió su plato al dejarlo caer. Se postró ante Kinihito.—Amo por favor perdóneme , es mi culpa que usted terminara de esta forma. He sido una terrible guardiana, merezco el destierro. Que sepa que fui feliz durante el tiempo en que me dejo estar a su lado, llegó el momento de alejarme y esperar una horrible muerte; puede que tal vez no sea suficiente castigo para mi terrible fal..! ¡Auch!—Kimihito acababa de darle un golpe de kárate en su cabeza. —¿Por qué? —Preguntó algo apenada. La chica en la cama se veía tan desconcertada como la centauro, miró a la Doppelgánger en busca de explicación.
—...Lo siento, como aun no tienes control total del cuerpo que te di, actuá en base a tus emociones y un impulso involuntario de mis ideales, cuando Cerea sugirió el cese de su vida, tus deseos de querer que entrara en razón movieron el brazo en la única respuesta correcta más adecuada que tuvieras en tus recuerdos para regañar o detener la irracionalidad de alguien.
—…— Parpadeos por parte de ambas chicas.
— ...A mi ex cuerpo sin mi voluntad no le gustan las ideas suicidas de otros, cuando tu pensante que querías que Cerea dejara de mortificarse, le diste permiso de actuar, llegando a la conclusión de que ese golpe serviría...
—Incluso cuando le he fallado sigue siendo tan noble, por eso se que no lo merezco,me iré lo antes posible de su hogar —Cuando la centauro quiso alejarse fue detenida por la mano de Kimihito que la sujetaba del brazo. —Amo…
—Cerea nada de esto es tu culpa.
—Pero…
—Novia-sepai tiene razón Cerea, actuaste para defenderle, tus acciones fueron nobles, no tienes por que atormentate.
—No sabes que fue lo que hice.
—Me atacaste cuando creías que era una amenaza para su vida. Con la muerte asechandolo tan de cerca, no había tiempo para dudar, solo actuar.
—Tú...¿Quien eres?
—Oh, es cierto, mi nombre es Zehafith. Me viste cuando estaba en el techo de su hogar e intentaba entrar en contacto con la mente de novia-sempai para aprender su idioma.—Ella era aquella criatura que actuó de manera protectora.
—Zehafith...Perdóneme, le ataque pensando que sus intensiones eran hostiles.
—No hay nada que perdonar,tranquila.
—Pero yo…
—Actuaste como lo haría un caballero, los centauros aun siguen ese noble código, eres una buena persona.
—Gracias…
—Y por eso te pido que no traes de abandonar a tu Amo.
—…
—Se supone que los caballeros juran total lealtad a su señor. Y tu lo hiciste con Novia-sempai ¿No?
—Sí.
—También has jurado luchar contra las injusticias.
—Lo hice.
—Y dar ayuda a los desfavorecidos. Que incluyen a…
—Débiles,desprotegidos, oprimidos, enfermos, niños y mujeres.
—Exacto. Si sabes todo eso seria injusto dejar a tu amo en su momento más vulnerable, ahora es cuando más te necesita, Miia lo a negado, no le abandones tu también.
—¡No lo are!—Gritó con fuego en su mirada.—Es solo que —Su determinación disminuyo con rapidez. —Es muy extraño —Confesó en voz baja —Siento que algo no esta bien… —Susurró.
—¿Temes que tu maestro no te acepte?
—La centaura tenia la mirada baja, su rostro apenado.
Zehafith se desnudo, alterando de nuevo a las chicas, levantó su seno izquierdo para revelar una cicatriz con profundidad, la señaló.
—Cerea. Tu espada. —Obedeciendo, la centauro ubicó la punta de su arma en la hendidura de carne; embonaba perfecto .
—Esta marca…
—Fue la que novia-sempai recibió cuando tu espada lo cortó el día que se conocieron.
—Nunca la había visto.
—Su musculatura creaba una cubierta de aire donde estaba el vació, al tomar yo su cuerpo, esa cubierta se perdió. Novia-sempai arriesgó su vida cuando apenas se conocían Cerea,sabemos que no fue el mejor de los comienzos, ella nunca te rechazaría; no cuando han vivido tanto juntas.
—Es verdad! Amo es una gran persona. ¡Me quedare a su lado! ¡Siempre!
Centorea levantó la cabeza, sin dudas o temores. Su ser irradiaba determinación, notable aun cuando Zehafith no recuperaba su visión del espectro emocional.
—Gracias —dijo Kimihito.
—No hay necesidad de agradecer novia-sempai. Sólo dije la verdad tal y como tú lo arias, es tu manera de pensar la que me dejó expresarme. Eres increíble. Ni siquiera tuve la necesidad de mencionar las ventajas de que ahora seas un dama.
—¿Cómo que ventajas? —Preguntó Centorea con rapidez.
—Sabes que los caballeros también realizaban proezas para impresionar y ser merecedores del corazón de su dama. Considerando que novia-sempai es ahora una dama, tus posibilidades de tener su corazón han aumentado. E históricamente existieron muchos casos en los que el romane entre un caballero y su señora nacía. Pienso que no hay mejor escenario para ti.
Cetorea ardía de pasión ante una posibilidad tan conveniente. Su rostro luchaba por contener un sonrisa.
Una enfermera real, les avisó que su tiempo de visitas había terminado
—No importa, me quedare y cuidare de mi amo.
—Pero usted no puede quedarse, no es un familiar cer¡! —Calló en cuanto sintió la mano del encargado del hospital.
— Tranquila enfermera, tenemos bastante espacio no veo problema en que se quede. —Una sonrisa extraña en su rostro.
—Es bueno que sean tan cooperativos —dijo Smith con su mano en el hombro del hombre, justo detrás de él.
Compartía su sonrisa de opresión. Podía sentir la vigilante mirada de Lala tras de ella.
—… Usted es quien manda. Pero de todos modos tienen que dejar el cuarto, hay que bañar al la paciente.—insistió la enfermera.
—¡Yo lo are! —Dijo Cetorea con una mano sobre su pecho.
— Cerea no es necesario- dijo Kimihito con algo de vergüenza.
—Usted hizo lo mismo por mi antes. Por favor, déjeme servirle.
—... ¿Ok?
Sin necesidad de indicación las dejaron a solas. Cetorea comenzó a limpiar la espalda de su ama, en silencio,un silencio incomodo. Parecía que Cerea aun tenia algo que decir, mientras que a Kimihito le inquietaba un poco la limpieza del frente de su cuerpo, prefería limpiarse sin ayuda, a lo que imaginaba seria un momento incomodo con la centauro. Pensaba la mejor forma de decirle a Cerea que no necesitaba lavarla, pero no tenia nada; todo pasaba tan rápido. Ahogándose en ese pensamiento le sobre sorprendió sentir la cabeza de Cerea contra su espalda desnuda.
—¿Cerea? —largo silencio sin respuesta.
—Tenia tanto miedo de haberle matado…
—...Estoy bien, no es la primera vez que casi muero por un accidente.
—Pero esta vez has terminado así, y fue mi culpa… ¿Amo?
—¿Sí?
— Se a dicho mucho hoy, pero quiero escucharlo. No, necesito que me diga… Usted...¿M-me odia por lo que le pasó? Si usted no me lo dice, me sentiré intranquila. Y tengo miedo, miedo de su respuesta…
—Cerea… —la centauro tembló al escuchar su nombre-No te odio...no podría… De hecho me siento agradecido de que te quedes conmigo. Gracias.
—Gracias a usted amo, me siento mejor ahora. —Regresó a la labor de limpiarle.
—No es... !Aha~~! — Un curioso gemido en respuesta a que Cerea tocara uno de sus senos.(Traicionado por su propio nuevo cuerpo).
—¡Perdón!¿Le lastime? — dijo levantando sus manos para evitar todo contacto.
—No, es solo que…
—¿Sí?
—No necesitas ayudarme a lavar el frente —confesó sintiendo vergüenza.
— ¿Mh? ¡Oh! Amo, no tiene nada de que avergonzarse. Se que puede ser sensible, seré muy cuidadosa.
—Pero… — Cubrió su pecho con ambos brazos; una reacción que había visto muchas veces.
—Por favor permítame hacer esto como penitencia por todo, o el sentimiento de culpa en mí no me dejara en paz, prometo que lo hago sin malos pensamientos.
—… Ok.
Kimihito se recostó y descubrió su pecho. Preocupada de por que reaccionaba así. Ignorante de que sus emociones sumadas a sus recuerdos provocaban que la parte doppelganger creara los cambios, tales como el aumento previo a su sensibilidad física, ademanes, creación de sudor y expulsión de feromonas. Estaba causando una atmosfera de erotismo. Tener el pensamiento de que aquello era un poco parecido a cuando Miia se mostró indefensa e invitante, hizo que Cerea terminara hipnotizada por un momento. La centauro se sacudió, ignorando la extraña atracción que experimentó y se dispuso a continuar lavando a su ama. Con cuidado colocó la tela húmeda en el abdomen bajo de Kimihito.
—¡Ahaa~~~! —Inclinó su cabeza y gimió cerrando los ojos, al volver ha abrirlos miró directamente a Cerea con pequeñas lagrimitas saliendo de ellos —.Esta frio. ¿Cerea? — La aludida estaba totalmente roja, su expresión fluctuaba entre la alegría y la vergüenza, salía humo de su cabeza —. Tal vez sea mejor que yo me lave… — Insistió mientras ignoraba que su cuerpo acababa de cubrir su rostro con el puño cerrado en otra erótica postura, generando un sonrojo en sus mejillas que no sentía. Viéndose frágil e invitante.
—¡No!¡Esta bien! ¡Yo lo aré! —Dijo rápida y cortante. Dispuesta a terminar el trabajo a cualquier costo, con su mirada a punto de tornarse en espiral, regresó a la limpiar.
—¡Ahaa~~! ¡CereAha~~! EperAhaaa~~!
Seria un muy largo baño…
ɸ
Zehafith esperaba frente a la puerta cerrada, la única razón que le hacia alegarse hasta ese momento había sido tener que cocinarle a novia-sempai, pero por lo demás, prefería estar lo más cerca posible. Igual que la ex dueña de su actual cuerpo, sentía la mirada vigilante de Lala a sus espaldas.
—Lala.¿Hay algo en que pueda ayudarte? —La pregunta era hecha tanto por Zehafith como por las experiencias de Kimihito.
—Siento inquietud. ¿Cómo lograste convencer a esta visitante de la verdad, cuando fallaste con la anterior?— Preguntó apareciendo de la niebla a sus espaldas. — Explica por que una simple comida hizo tal diferencia.
—Cerea tiene el sentido del gustó cuatro veces más desarrollado que el de un humano. Nuestra especie sabe que hay humanos que saben reconocer sin falla la comida preparada por alguien, así hayan probado cien platillos parecidos, sabrán reconocer aquel que conocen. Y estos humanos no siempre son quienes usan el cien por ciento de su sentido del gustó. Para un humano que alcanzara su máxima capacidad de reconocimiento con ese sentido, la comida preparada sería igual que las huellas digitales, cada una única he irrepetible por otro… Bueno, excepto por nuestra raza. Cómo dije, el sentido del gustó de Cerea es cuatro veces mayor al de un humano, puede notar las más mínimas diferencias; después de no encontrar ninguna diferencia en la comida que el ex cuerpo de novia-sempai preparó, supo que decía la verdad. Por increíble que esta parezca.
—… ¿Y qué hiciste para convencer a la agente?
—¿A Smith-san? Los doctores tomaron muestras de sangre de novia-sempai coincidiendo con los registros que ya tenían. Cuando sus dedos por fin estuvieron hechos, las huellas digitales lo confirmaron.
—Entiendo…¿Y esa información solo esta disponible para los doctores y la agente?
—No, cualquiera puede pedirla.
—¿Entonces por qué no hiciste uso de ella en vez de lo que has hecho hasta ahora..
—Lala…¡Esa es una gran idea! ¡Gracias!—Dio vuelta robando la cabeza del cuerpo de Lala y la abrazó.
—¿Qué haces? ¡Regrésame a mi cuerpo ahora!
— Oh. Lo siento. Aun no puedo controlar la necesidad de contacto físico de este cuerpo. Y tu cabello es suave, y huele tan rico.
—Esta bien, lo entiendo, es difícil para ambas partes pero…
—¿Pero?
—¿Puedes parar? —Zahafith se dedicaba a frotar su mejilla a la de Lala.
—…Sí, sólo un déjame hacerlo un poco más.
—¡No! ¡Suéltame!
El cuerpo de Lala, que había estado moviendo sus brazos con desesperación tomó la cabeza intentando recuperarla. Zehafith abrazó con fuerza la cabeza de Lala contra su pecho. El cuerpo intentaba recuperarla, pero no podía usar mucha fuerza o la lastimaría. Zehafith sabiente de eso, tampoco podía usar mucha. Un tirón y Lala descansaba en su propio pecho, otro tirón y regresaba a los pechos de Zehafith. Terminaron tan juntas que la cabeza era amortiguada por los senos de ambas.
—Perdón por interrumpir —dijo Manako —Pero están llamando mucho la atención —La personas que pasaban se detuvieron a verlas.
—¡Manako! —Dijo Zehafith liberando la cabeza de Lala y corriendo a abrazar a la cíclope. La levantó por los aires, y puso su cabeza en su pecho plano. Lala por su parte , se escondió por la vergüenza—.Tu cuerpo siempre tan perfecto —Suspiró.
—~Gracias —contestó Manako avergonzada y feliz.
Lala puso su cabeza en su sitio.
—Hay que ir con cuidado con ella, es peligrosa. — dijo para si misma.
— Lo notaste. —agrego Smith a su lado.
—Sí, pero también descubrí algo. ¿Por qué no han entregado los análisis que le hicieron al humano?
Smith chocó su puño cerrado contra su palma.
— ¡Oh! — Tampoco lo había considerado.
—En verdad…
—No te enojes Lala-chan, los usaremos para explicarle a las demás...Aunque creo que no servirán de nada con las siguientes dos visitantes.
— ¿Te refieres a?
— Sip, Papi-chan y Suu.
— …
Ambas observaron en silencio a Manako siendo usada como almohada…
ɸ
