Capitulo 5.
Bella:
-NO, No, por favor no te vayas.- mi voz se escuchaba suplicante.- La verdad si estoy un poco nerviosa.- Mi corazón parecía que se saldría de mi pecho, mi respiración sonaba agitada.
-Pero por qué?- Él se notaba ansioso y quería saber más.
-Pues, creo que tú me pones nerviosa.- Baje la vista avergonzada. Pero que estoy haciendo?. Parezco una tonta, actuando de esta manera.
Él sonrió y suspiró.
Edward:
Estoy tan nervioso, con ella aquí. Es tan linda, y el color inundando sus mejillas volviéndolo un delicioso rosado, me fascina cuando se ruboriza, y su corazón parece que se le fuera a salir del pecho. Estará asustaba por mi?, será miedo lo que siente?
No puedo más, es hora de ser totalmente sincero con ella, le contare lo que me hace sentir y todo lo que soy. Llegó el momento de contarle la verdad. Y espero que esto no haga que la asuste más todavía.
Bella:
-Bella, quiero decirte que tú también me pones nervioso.- Pero, hablaba en serio?
-Yo, a ti?- No podía creer lo que escuchaba.
-Si, y también quiero decirte… que. Ya no puedo más. Todo este tiempo me he dado cuenta que no puedo alejarme de ti, me causa una angustia enorme el estar separado de ti.-
-Edward, yo…, no sé qué decirte.- No puede ser. Él diciéndome eso.
-Solo quiero que me digas que no te soy indiferente, y si lo soy, pues me alejare y no te molestare más.- su mirada era tan tierna y arrebatadora a la vez.
-No Edward, no te alejes de mí, no lo hagas.- Lo miraba fijamente, a esos ojos grises y esa sonrisa que me cautivaba.- No me eres indiferente, por supuesto que no, como podrías.-
Nos quedamos mirándonos, por algunos instantes. Su mirada era tan penetrante, que en ese momento tuve que desviar la vista pues mi respiración se aceleraba. Inhale profundamente. Y volví a mirarlo. Era tan perfecto ese rostro, no había en el mundo nada más hermoso que él. Sus ojos grises, su boca, su piel, su cabello, todo era perfecto.
Edward:
Huy, creo que esto no está bien. Pero me complace inmensamente saberlo. Es tan hermosa, que quisiera tomarla entre mis brazos, para protegerla de cualquier cosa o cualquier persona y así quedarnos siempre.
Tengo tantos deseos de tocarla, pero recordé que a ella no le gusta el frio, se asustara o me aborrecerá. He visto cuando algunos de sus amigos rozan su mano, a ella no parece molestarle, pero es una mano cálida, como las de ella, no un tempano de hielo como la mía, suertudos humanos que podían tocarla. Correré ese riesgo.
No le molestó, pensé que me repudiaría al saber que no tolera lo frío pero me alegra sobremanera, sentir su piel tibia y suave es como si me quemara el simple toque. Pero insisto, esto no está bien, aunque lo ansío tanto, ansío tenerla junto a mí, tocarla sin ningún tipo de miedo, poder controlarme para no atacarla. Mis ojos no pueden evitar mirarla fijamente. Se acerca peligrosamente a mí.
Bella:
Él se enderezo en sus rodillas y se acerco un poco para intentar tocar mi mano que tenía apoyada en el césped. Cuando al fin la tocó. Yo me estremecí al primer roce de sus dedos. Estaban tan helados, mucho muy fríos. Él intentó quitarla rápidamente.
-No, por favor, no la quites.- dije suplicante.
-No te molesta?- parecía contrariado.
-Por supuesto que no.- dije suavizando mi voz. – Solo que me sorprendió lo frío, eso es todo.
Entonces, ahora soy yo la que lentamente se empezó a acercar. Tenía tantas ganas de tocar su cara. Él cerró los ojos, en el instante que mi mano toco su mejilla. Era tan suave, tan pálida y tan fría. Pero no me disgustó, al contrarío. Quería tocarlo más. Alcé mi otra mano y la puse en su otra mejilla, acunando su rostro entre mis manos. Ahora estábamos más cerca, sentía su respiración acelerarse al igual que la mía.
Edward:
Se acerca peligrosamente a mí. Será posible que me este sucediendo esto, es tan cálida, pero me gusta, nunca nadie me había tocado de esa forma.
Lo que pasó a continuación ninguno de los dos se lo imaginó. Sin embargo bastó un simple y nada especial beso en la mejilla para enloquecerme. En cuanto sus preciosos, cálidos y suaves labios hicieron presión sobre mi dura y fría piel mi mente dejó de trabajar, como si de una descarga eléctrica se tratase. El placer que me provocó su roce no tenía punto de comparación, por más que quisiese detener el tiempo para prolongar así más el momento y disfrutar de esos segundos por la eternidad yo no poseía esa clase de habilidad.
Aún no concebía la idea de que tanto placer fuese posible junto con el flujo de emociones que me habían sobrevenido, lo cual me llevo a una nueva interrogante. Si ella había provocado tantas revoluciones con tan solo aquel roce… ¿Cómo sería besar sus labios? ¿Qué se sentiría al probar aquel néctar de su pequeña boca?...
Bella:
Verlo así con sus ojos cerrados era tan tierna esa imagen que podría quedarme así por siempre. Por fin abrió los ojos y dijo.
-Eres tan cálida, y suave.- Y entonces tomo mis manos entre las suyas. Y las acarició muy cuidadosamente.
-Edward, nunca había sentido esto antes.- dije un poco apenada.
-De verdad? Bella.- al escucharme se le iluminó el rostro y esbozo una pequeña sonrisa.
-Si de verdad.- no podía dejar de mirarlo.
Y en ese momento empezó a caer una lluvia ligera, rompiendo aquel encantador momento.
Se levantó y me ayudo a poner en pie. Y sin decir nada empezamos a correr hacía el auto de mi padre, guareciéndonos de la lluvia que empezaba a ser más fuerte.
Él inspiro aire, e hizo un gesto como de dolor, pero instantáneamente lo cambio por una sonrisa al darse cuenta que lo veía.
-Qué pasa?- pregunte al percatarme de ese hecho.
-Nada, no es nada.- y volvió a sonreír.
Nos quedamos en silencio observando la lluvia que caía, rebotando en el cofre del carro. Era un silencio cómodo, no importaba nada, solo él y yo. Por fin la lluvia dejo de caer. Pero nosotros seguíamos en silencio viendo hacia el frente del auto. De pronto él habló.
-Bueno, Bella, creo que es momento de que vayas a tu casa, ya no llueve.-
-No me quiero ir, y no quiero que te vayas.- conteste como una niña de 5 años.
-Por qué no?- parecía no entender.
-Quiero estar otro rato más contigo, si es que se puede.- me miró sorprendido. Creo que no esperaba esa reacción de mi parte.
-Y qué quieres hacer?- me contestó sonriendo y mirándome dulcemente.
-Quiero platicar, quiero conocerte más, si?-
-Bueno pero, antes quiero decirte algo, y quizá lo que te diga cambie tu manera de percibirme y eso haga que tal vez ya no quieras estar conmigo.-
-No lo creo, no creo que nada que me digas haga que me aleje de ti.-
Edward:
La lluvia tenía que romper con ese hermoso momento, y estamos aquí en el auto, inundado de su aroma, me quema la garganta, pero ahora es más soportable. Aunque nunca me acostumbrare, creo que puedo manejarlo. Tengo que hacerlo, por su bien y el mío.
Definitivamente esto no está bien, pero soy tan egoísta que me gusta, me gusta estar con ella. Y si a ella le gusta mi compañía no seré yo quien se lo impida, haré todo lo que pueda por complacerla.
Creo que llegó el momento de contarle quien soy, aunque ella intuye algo.
Esta niña no es normal, esta tan segura de que lo que le diga no va a alejarla de mí. Confío en que así sea, de verdad deseo fervientemente que así sea. Le contaré mi historia, y ya veremos que sucede.
Bella:
Él empezó a contarme una historia de un chico de 17 años que vivió en Boston por el año de 1918, era hijo único, sus padres lo querían mucho. Era la típica familia conservadora de aquella época, el chico estaba emocionado pues se enlistaría para formar parte del ejército e ir a la guerra, cuando de pronto cayó una epidemia, contagiándose la mayoría de los pobladores de esa ciudad. El padre fue el primero en fallecer, luego la madre después de luchar varios días contra esa enfermedad, y finalmente el hijo, cuando ya estaba dando su último respiro fue mordido por alguien transformándose en alguien igual. Un vampiro.
-Edward, no entiendo, porque me cuentas esa historia?- pero de donde habrá sacado esta historia.
-Tú crees en los vampiros?.- me dijo mirándome fijamente.
-La verdad, no lo sé. Pero eso que tiene que ver contigo.– Y en ese momento abrí los ojos en cuanto me di cuenta y lo entendí. Él observaba mi reacción. Así que traté de no perder la calma. – Oh!..., ya entiendo, el chico de la historia eres tú, verdad?-
-Sí,- Y bajo la mirada como avergonzándose de su origen.
- Debería tenerte miedo? Eres peligroso?-
Edward:
Parece incrédula, como si no se asustara o no entendiera, me mira atenta a mi relato, o será que… no sé, siempre me sorprende con sus reacciones, definitivamente ella no es igual a las demás personas.
Por fin, me siento liberado de tener este secreto guardado celosamente por mí y por mi familia. Es como quitarme un gran peso de encima, ahora falta saber que pasara con nosotros.
Bella:
-No, si te refieres a que si nos alimentamos de la sangre de los humanos, no.-
- A mí no me importa lo que tú seas.- le dije segura de mi misma.
-De verdad, Bella?- me miró sorprendido.
-De verdad, no me importa lo que seas. Entonces es por eso que no comes, comida cómo yo. Y tu piel es pálida y fría.-
-Si, es por eso. Creo que eres muy observadora.- sonaba tranquilo.- Bella, tengo que confesarte que cuando te conocí, el aroma de tu piel, tu sangre, hizo que quisiera matarte desesperadamente. Nunca antes había deseado tanto la sangre humana. -
-Por eso, parecía que me odiabas?- pregunte temerosa de saber la respuesta.
-Te odiaba, solo porque te quería demasiado. Porque llegaste a quitar la poca paz que tenía en esta existencia en la que vivo. Sabes? Eres irresistible para mí.-
-Y ya no tienes ganas de mi sangre?- pregunte ansiosa.
-Lo estoy superando, me cuesta mucho el poder estar aquí contigo. Hace rato por ejemplo, cuando inhale aire aquí en el auto, tu aroma es irresistible. No te imaginas el control que debo tener, para evitar lastimarte. Además no me lo perdonaría nunca si yo te causara daño.-
-O sea que, en cualquier momento tú podrías matarme?- mi voz temblaba.
-Sí. Pero te juro Bella, que no lo haré, nunca lo haré.- sonaba como si le doliera, el solo pensar en esa posibilidad.
-Edward, yo…- mis ojos se empezaron a humedecer de nervios. No podía creer lo que estaba pasando. Baje la mirada para que él no lo notara.
Edward:
Por el amor de todo lo sagrado, está llorando, oh, no, eso no lo resisto, la he hecho llorar, creo que esto ha Sido un terrible error. Sé que no debo tocarla pero no me puedo resistir.
Bella:
Él tomó mi cara con su mano y la giró suavemente para verme directo a los ojos, cuando se percato de que las lagrimas bajaban por mis mejillas, de pronto con su dedo rozó por donde ellas habían pasado y se lo llevó a la boca saboreándolas.
-Bella, estás llorando? Tienes miedo.- Yo baje la mirada, me sentí avergonzada.
-Solo, confundida.- le dije con una voz suave, casi un murmullo.
-Ahora sí, creo que ya tienes que irte, Bella.-
-No, por favor. – no quería separarme de él todavía. No podía dejar de mirar su maravilloso rostro, que tenía una mirada tan enternecedora.
-Bella, se está haciendo tarde. –
-Está bien- dije resignada- pero mañana nos veremos, verdad? –
-Sí, te lo prometo.-
Él alzó su mano para tocar mi cara, acarició mi mejilla muy lentamente, suspiró.
- Adios Bella, - bajo del auto y se fue.
Encendí el auto y me dirigí a casa de mi padre. Al llegar a casa estaba tan no sé como…. Me sentía impactada por lo que acababa de escuchar, que subí a mi cuarto directamente. No podía creerlo. Él conmigo en el bosque. Y contándome su secreto. Ese gran secreto. Ahora empezaba a comprender algunas cosas.
Edward:
Esta niña es realmente sorprendente, creo que la subestime, debo darle más crédito. Una cualidad más se suma a la lista que estaba haciendo de sus múltiples cualidades.
No puedo creerlo, se lo ha tomado tan bien, estoy más que agradecido con la vida, de tener esta oportunidad, de amar y ser amado. Nunca había experimentado estas sensaciones, es tan maravilloso, ahora entiendo a mis hermanos y a mis padres, el por qué no pueden estar sin sus parejas, ellos se quieren como el primer día, su amor no cambia con el pasar de los años, su amor perdura por toda la eternidad. Aunque en mi caso sé que no será así, ella tal vez con el tiempo se olvide de mí o llegará un día en el que ella mue... El solo pensarlo me duele. Pero así es, los humanos son tan cambiantes de humor, de parejas, no puedo culparla, esa es su naturaleza, tampoco son eternos. Me conformo con haber conocido el amor. Pero no importa, yo la amaré por siempre, aunque ella se olvide de mí algún día, yo la amaré en secreto. Siempre.
Daré tiempo para que se duerman en casa de Bella, quiero ir a verla, creo que no podre resistir esperar hasta mañana, estoy tan emocionado.
No tarde mucho en entrar a su habitación. Estoy admirándola, se ve tan dulce dormida, esta noche no ha Sido tranquila para ella tiene las cobijas en el piso y la sabana enrollada en las piernas, creo que tiene frió, la tapare con sus cobijas, espero que no se despierte mientras la cubro, es tan bella, pero que está haciendo esta chiquilla en mí, ahora no concibo estar lejos de ella. No entiendo por qué no salé huyendo, como haría cualquier persona al enterarse de lo que somos.
-Edward, te quiero.- pero que dijo?, esto es lo mas, es tan increíble escucharla decir que me quiere, Ahora sí, la vida está siendo buena conmigo. Esto ha Sido lo mejor que me ha pasado en mis 108 años de existencia.
Pronto saldrá el sol, tengo que irme, pero al rato le daré una sorpresa.
