Hola, buenas tardes, noches, o días(?), en mi caso tardes.

Espero que les haya gustado el capítulo anterior, Sakura se animó por fin a hablarle a Sasuke, pero los nervios no la soltaban. En lo personal, perdí muchas oportunidades debido a los malditos nervios pero con ese momento quise mostrar que debemos ser valientes, fue como un: ¡Vamos, Sakura! ¡Tú puedes con todo! y lo mismo les digo a ustedes si están pasando con algo parecido :) En fin, aquí esta el cuarto capítulo, que viene otra interacción y... no, mejor me callo :x Espero que les agrade y si es así, díganme con un review. Yo amo los reviews con todo mi kokoro

Que tengan una linda semana, nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Abrazos!

4

Jamás pensé que llegaríamos a esa situación tan pronto... sabía que algún día sucedería, pero no tan pronto. Podía escuchar como nuestros corazones se deshacen en la misma sintonía...

—¿Con quién andas, eh frentesota? —preguntó Ino haciendo que Sakura se sobresaltara en la banca. Sakura la miró con el ceño levemente fruncido.

—¿De qué esta hablando esta idiota, Hinata? —Sakura miró a Hinata, tal hecho hizo que Ino rodara los ojos. Hinata se sentó frente de Sakura y le explicó:

—Ayer te vimos algo rara así que Ino sacó sus conclusiones.

—No lo niegues, maldita. —le dijo Ino rápidamente mirando a Sakura con la chispa de la curiosidad. Sakura suspiró. No quería contarles a sus amigas sobre Sasuke Uchiha, deseaba hacerlo, pero aún no. Se emocionarían y la emocionarían de más a ella también. Decidió mejor contarles sobre su mayor preocupación.

—He decidido trabajar y quiero buscar empleo. En lo que sea, pero lo necesito. Mi madre esta cansada y no puedo quedarme sin hacer nada en estas vacaciones. —Sakura les explicó a lo que Hinata e Ino la escuchaban con atención. Ino frunció los labios.

—Lo siento, frentesota, mi error. —le dijo Ino con un puchero triste. Sakura río y le dijo que no se preocupara, que ya la conocía.

—Si quieres puedo decirle a mi tío a ver si tiene algún puesto libre en la empresa. Pero sabes como es mi tío, no te aseguro nada aún. —le propuso Hinata a Sakura.

—¡Si! ¿Me harías ese gran favor? —Sakura la miró con radiante felicidad.

—Si, yo te aviso cualquier cosa. —le guiño un ojo y Sakura sonrío. El tío de Hinata era muy serio y muy... especial. Así que Sakura decidió que como quiera seguiría buscando otros trabajos, no debía de quedarse a esperar nada más, ¿no?

••

Entró a la cafetería y saludó a Konan, no sin antes inspeccionar el lugar para buscar a una cabellera negra, pero no lo encontró y se recargó en la barra.

—¿Qué te ofrezco, Sakura? —le preguntó Konan dejando un trapo del cual se secaba las manos a un lado. Sakura formo una línea con sus labios pensativa y se decidió por otra malteada de chocolate. —¡Enseguida!

Sakura decidió quedarse allí a esperar y dentro de unos escasos minutos volvió Konan con su pedido.

—Aquí tienes. —se lo extendió y Sakura lo tomó sin despegar los ojos de la malteada. Tomó el popote y empezó a tomar de aquel líquido delicioso que tanto le encantaba.

—Konan.

—¿Si? —Konan limpiaba la barra con el trapo y miró a Sakura.

—¿Tu jefe no ocuparía a alguien más aquí? Necesito un empleo. —le dijo Sakura mientras volvía succionar del popote.

—Bueno, ahorita no está buscando personal, pero si yo se lo pido tal vez si. —Konan le sonrío y le guiñó un ojo. Sakura dejó la malteada un poco confusa.

—¿Por qué estás tan segura?

—Por que el dueño es mi padre. —le dijo con una risita. Sakura hizo su boca en O y entendió.

—¿Podrías ayudarme? ¡Por favor! Me encantaría trabajar en un lugar donde huele a café siempre. —le dijo Sakura entusiasmada. Konan río y fue por una libreta, tal vez era la de los pedidos. Tomó una pluma con tinta azul y comenzó a escribir un número.

—Ten, es mi número. Llámame en la noche y espero tenerte ya la respuesta. —Sakura tomó el papel y le sonrío feliz a Konan.

—¡Gracias, gracias, gracias! —le exclamó Sakura. Guardó el papel en su bolso trasero del pantalón. Sakura le tomó a su malteada y en ese momento Konan le tocó el brazo discretamente. Escuchó la campanilla de la puerta, pero decidió no voltear. Ya sabía a que se refería.

—Buenos días. —saludó Konan cordialmente y Sasuke Uchiha le respondió de igual manera, pero algo seco. Vaya, era realmente serio. Sakura volteó discretamente y vio que estaba viendo el menú. Después de unos segundos, Sasuke Uchiha se decidió y Konan fue hacia él.

—Dame un Espresso y un sandwich vegetal, por favor. —le pidió con ese tono de voz serio, pero sensual que hacía que Sakura se estremeciera. Sasuke volteó hacia Sakura al sentir su mirada, la miró y Sakura se quedó helada. Sonrío con vergüenza y torpemente se giró hacia el frente. Sasuke sonrío de medio lado. Tenía que admitirlo, esa chica era algo graciosa.

Sakura decidió no voltear más, estaba roja como un tomate y Konan se estaba aguantando las ganas de estallar de risa. Sakura respiró y decidió tranquilizarse. Después de unos minutos, Konan le llevó su pedido y regresó con ella.

—Tranquila. —susurró Konan con una sonrisa a Sakura que ya se había acabado toda la malteada debido a los nervios, bueno, y por que le encantaba. Pasaron unos minutos y Sakura ya se había tranquilizado, pero iba a evitar mirarlo de nuevo por que si no la cacharía de nuevo y ahora si desearía que la tierra la tragara.

—¡Ug! —se escuchó un gemido de frustración. Tanto Sakura como Konan voltearon a ver al causante de ese sonido. Sasuke estaba batallando con su celular y maldecía por lo bajo, con cuidado a que las dos mujercitas no lo escucharan, pero fue en vano. Sakura se volteo y lo miró a pesar de que había dicho que no lo haría de nuevo.

—¿Qué le pasa? —le preguntó Sakura al ver la impaciencia y frustración de Sasuke.

—Nada. —le dijo lo más calmado que pudo, pero por dentro estaba que se lo llevaba el demonio. Había borrado uno de los archivos más importantes por un estúpido error de dedo.

—Dígame, tal vez le puedo ayudar. —le insistió Sakura con amabilidad. Sasuke volteó a verla con una mirada retadora.

—He borrado un archivo muy importante y lo necesito. Toma —le extendió su celular que parecía uno de los más nuevos, o más bien, de esos que ni siquiera aún llegan a éste país. —, encuéntralo.

Sakura tomó el celular con algo de miedo a que se le resbalara, algunas veces sus manos eran de mantequilla. Wow, tiene celular último modelo y no sabe como usarlo, pensó Sakura. Después de unos segundos de moverle a la pantalla con sus delgados dedos se lo extendió con una sonrisa autosuficiente.

—¿Es esto? —le dijo Sakura mientras Sasuke evitaba mostrar su cara de sorpresa mientras tomaba el celular con suavidad.

—Hmp. -Sasuke vió el archivo, si, era ése.

—De nada. —le dijo Sakura con una sonrisa aún más grande. Sasuke le sonrió de medio lado y Sakura no pudo evitar sonrojarse un poco. No la culpen, era tan sexy el condenado. Sasuke se levantó y dejó el dinero sobre la mesa y antes de salir, miró a la pelirosa.

—Gracias. Hasta luego. —dicho esto salió con una sonrisa que creyó que las chicas no la habían visto, pero Sakura la observó perfectamente.

—Wow... es la primera vez que se despide así. —Konan río y Sakura se quedó aún observando la puerta en donde segundos antes había partido. Sasuke Uchiha le encantaba más que la malteada de chocolate.

•••

Sakura se encontraba en su cama, eran las diez y tantos de la noche, no descansando si no decidiendo si era momento de hablarle a Konan o no. No quería presionarla, pero realmente quería el trabajo rápido. Mañana era el último día para ir a la Preparatoria y ya quería empezar. Después de tanto pensarlo, se decidió por desbloquear su celular. Sacó el papel de su bolsillo y comenzó a marcar el número. Suspiró y puso el celular en su oído.

—¿Hola? —se escuchó al otro lado del teléfono, era la voz de Konan.

—Konan, soy yo, Sakura. —dijo Sakura algo nerviosa, Konan la reconoció rápidamente con sólo oír su voz.

—¡Sakura! —exclamó emocionada. —¡Te tengo muy buenas noticias!