¿Sigue alguien allí?

Okey, sé que han sido ya dos años. Culpable. Pero muchas cosas pasaron en mi vida. Cosas buenas, malas, cosas perfectas. Es la primera vez que vuelvo a escribir desde mi última actualización, así que puedo estar un poco oxidada. Siéntanse libres de comentar.

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Summary:

Parejas: Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia

Advertencias: Ehhh, OOC. Lenguaje obsceno.

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pero mi imaginación y esta trama, sí.

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MaD3 bYmE è

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Intangible

4. Negación.

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Los siguientes días estuvieron llenos de sorpresas, gente nueva y más emoción general que Lucy hubiera sentido en muchos años –diría que toda su vida pero tampoco quería ser tan patética–. Como cuando conoció a su nueva mejor amiga, aka Levy Mcgarden, y su novio Gajeel Redfox, una pareja digna de cualquier libro romántico que ocupara un estante en su librería personal.

Siendo honesta, la única amistad que había formado más rápido fue la que hizo con Natsu, e incluso allí no podía asegurar nada por el simple y sencillo hecho que su amistad con Natsu era extraña. Como, realmente extraña con las manos bajadas y sin el menor rastro de duda. Era extraña en el aspecto que era totalmente digna de una comedia romántica… ¡AJEM! Perdón, con eso quiero decir una parodia sin romance. Nada. Nichego. Nothing. At all. Absolut zero. Ni siquiera una pizca. Ni una partícula en el universo y… y bueno, se entiende.

Pero volviendo a Levy Mcgarden, esa pequeña y maravillosa persona. ¿Por qué mejor amiga? Por la sencilla razón de que si se cree en el amor a primera vista, entonces por simple lógica también se puede presumir que existe la amistad a primera vista. Lucy solo necesito una mirada para darse cuenta que esa iba a ser su mejor amiga. Como, por siempre. Y es que la primera vez que se conocieron –en Fairy Tail, lógicamente– Levy estaba sentada en una mesa acompañada por su novio, quien trataba de tocar algo en su guitarra que desesperadamente anhelaba ser una canción –tragedia de tragedias, no lo consiguió. Inserte cara triste–. En una muestra de que con el tiempo todos nos podemos adaptar incluso a las torturas más terribles, en este caso la música de Gajeel, Levy se encontraba leyendo un libro. Uno perfectamente normal y nada del otro mundo en apariencia. Grosor promedio, unas trecientas o cuatrocientas páginas; la portada siendo una mujer vestida de blanco con una espada en la espalda y en un fondo rojo, con un león a su izquierda. Un libro de fantasía urbana que resultaba ser el más reciente de una de las sagas favoritas de Lucy en toda la historia.

- Oh dios – Lucy jadeo, sus ojos muy abiertos – ¿Es Magic Binds?

Levy alzo sus ojos ante la pregunta inesperada. Un rápido parpadeo tras un par de lentes de armazón rojo, el cerebro de la chica claramente regresándola al mundo real.

- … ¿Sí?

Lucy saco de su mochila un libro exactamente igual.

Levy la miro con sorpresa.

- ¿Ella ya decidió que su única manera de tener una posibilidad de lucha es…?

- ¿…Resucitar el espíritu de su tía? – completó Levy, un súbito brillo en sus ojos – Oh, sí.

¡Click!

De fondo, se escuchó el fuere chasquido de una amistad formándose automáticamente.

Y lo demás, como se suele decir, es historia.

Por supuesto, Levy no es perfecta y su mayor defecto podría decirse que tenía forma masculina, media más del metro ochenta y era un perfecto cretino. Lucy realmente no podía entender cómo es que alguien como Levy –dulce, divertida, alegre Levy– se había enamorado de alguien como Gajeel. Pero lo hizo, y eso es lo que los hacia una pareja de novela rosa. Gajeel era un pequeño precio a pagar por Levy. Y ella totalmente podía vivir teniendo que convivir con alguien que le decía conejita.

Espera. ¿Por qué conejita? Se preguntaran. Ella también lo hizo. De hecho, un día se armó de valor y le pregunto a Gajeel. Para su sorpresa, él le respondió, lo cual en sí se puede considerar una victoria.

La respuesta no le gustó.

- Te pareces a una de las chicas de la casa de playboy – dijo Gajeel con seriedad.

La boca de Lucy cayó abierta.

- Aun no me decido cual, muchas de esas p*tas son rubias y todas son voluptuosas.

-¡…!

- Tal vez Karissa Shannon o Kate Moss…

Lucy no volvió a preguntar.

Nunca.

Pero si Lucy se preguntara si hay alguien que se arrepiente de conocer… tendría que decir que tal vez es Lissana Strauss. ¿Por qué? Lissana es una chica increíble. Es hermosa, dulce, carismática, graciosa de una manera que no muchas chicas son; se trata de ese tipo de persona que solamente es imposible no querer, que te hace sentir cómodo y parte del grupo. Se trata de una de las chicas que más le han agradado a Lucy. Se trata de la novia de Natsu.

Seeeeeeh. ¿Ahora se entiende?

Lissana estudiaba la preparatoria en la ciudad de Edolas, por alguna razón que Lucy no entendía y francamente no quería preguntar, por lo que había pasado poco más de un mes desde que ella llego a la ciudad antes de que la conociera. Por supuesto, no se enteró de su existencia hasta como, oh, no sé, tres segundos de conocerla, gracias al idiota de Natsu que decide dejarlo todo a último momento. Bastardo infeliz. Aunque en su defensa, ellos técnicamente no fueron novios hasta un par de horas después de que Lucy la conoció.

Aparentemente, Natsu y Lissana eran la típica pareja que termina y vuelve con tanta frecuencia que dejo de ser inusual desde hace mucho. También, según Natsu, ella había sido su primera en todo. Y cuando digo todo, quiero decir todo. Natsu no se había guardado ni un solo sórdido detalle sobre su relación con Lissana y su historia una vez que Lucy lo confronto por no haberla mencionado nunca.

- ¡Oh! Y Lissana sabe hacer esto que me encanta con su lengua en mí…

- ¡Oh Dios, ya cállate Natsu!

En serio, no sabía cómo podía ver a Lissana a los ojos nuevamente después de todo lo que Natsu le contó.

Pero de todas maneras, eso de la novia fue una gran revelación para Lucy. Y mentiría si dijera que no le afecto un poquitín. ¿Por qué? No es como que estuviera enamorada de Natsu, claro que no. Eso sería una terrible idea, y para empezar, el chico ni siquiera es su tipo. ¡Digo, tiene el pelo rosa, por el amor de Dios!

Así que Lucy no tenía ningún asunto sintiéndose decepcionada de que Natsu volviera con su novia de la secundaria. Y si le preguntas, por supuesto que ella dirá que esto no le afecta en absoluto, ¿Por qué debería? Ademàs, le hace muy feliz, aun si un poco confundida, que Natsu tenga a alguien que lo quiera, porque Dios sabe que eso es casi un milagro –sobretodo alguien que ademas de quererlo le haga cosas así con su lengua. Ugh.

Pero aun así, una pequeña, diminuta y casi inexistente parte de su maldito corazón –ese traidor– había comenzado a desarrollar un flechazo por su compañero sin que Lucy fuera consciente. Lo cual era terrible y nunca se podía dar porque Natsu era su compañero de apartamento y su mejor amigo, la persona a través de quien se estaba comenzando a comenzar una nueva vida. Natsu, en un solo mes, se había vuelto en alguien vital para la vida de Lucy, por lo que ella nunca arruinaría su amistad con sentimientos que claramente no son devueltos, que ni siquiera son lo suficientemente fuertes para ser considerados.

Así que Lucy no tenía ningún motivo para sentirse decepcionada, lastimada o mal en cualquier manera.

Esto en mente, un libro en mano, Happy acurrucado en sus piernas, una caja de pañuelos y un galón de helado de chocolate después, Lucy se encontraba perfectamente bien.

Sin embargo, seguía sin poder mirar a Lissana mucho tiempo a los ojos, pero eso fue por Natsu y su bocota que no sabía cerrar.

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- ¿Cuándo entras a la universidad?

Natsu se veía terriblemente sorprendido.

Lucy se acomodó mejor en su cama, su mano rascando detrás de las orejas de un Happy que estaba acurrucado en su regazo, profundamente dormido.

- El catorce de agosto.

- ¡Ese día entro yo!

Lucy sonrió – Lo sé. Lo has repetido ya tres veces.

- ¡Es que no lo puedo creer!

- ¿Por qué no?

- ¡Eres un año menor!

- ¿Y eso quiere decir qué…?

- ¡Deberías estar terminando la prepa, como Lissana!

Lucy inclino la cabeza, mirándolo con diversión – Ya te dije, me adelantaron un año en primaria. Pudieron haber sido dos o tres, pero me di cuenta que no podía estar con gente tan mayor.

Natsu solo la miro con mucha sorpresa, ojos verdes abiertos de par en par, labios ligeramente entreabiertos.

Se veía solo un poco lindo.

- ¿Y vas a estudiar historia del arte? – incredulidad. ¿Por qué? Oh, hombre de mente cerrada.

- Sip.

- ¿Por qué?

- Me gusta.

Natsu negó con la cabeza – ¿Pero porque?

- ¿Por qué leyes? – replico ella.

Abrió la boca, pero pareció cambiar de idea – Porque quiero hacer algo, un cambio, defender a las víctimas de los hijos de puta que se aprovechan de su debilidad, por eso.

Lucy ahora fue quien miro a Natsu con sorpresa. Por un momento solo no tuvo palabras. Pero después de pensarlo, tuvo sentido. Era Natsu. Su instinto protector estaba por las nubes. Si había algo que él odiaba más que el helado de vainilla –y vaya que lo odiaba– eran a los abusadores, alguien que se aprovechara de una persona más débil.

Sin previo aviso su corazón dio un vuelco. Lucy decidió sabiamente ignorarlo. Pero… 'Si Natsu hubiera estado allí, me habría protegido. Todo habría sido diferente, tal vez' El pensamiento salió de la nada, el dolor en su pecho igual de inesperado.

- ¿Entonces porque historia del arte? ¿Te das cuenta que no se puede comer de eso?

- Si – Lucy sonrió con tristeza, su mente volviendo al pasado – Lo sé.

- ¿Entonces…?

Lucy pensó en los cuadros de Layla, las delicadas pinceladas creando hermosas imagines. En las pláticas de su madre hablando de los grandes artistas que fueron, en los museos, en como los ojos tan parecidos a los de ella solo brillaban cuando hablaban del renacimiento, de la música clásica, de la máxima expresión del alma humana.

Pensó en como el arte de había vuelto un delicado lazo que la ataba a los recuerdos de una madre que a veces era tan difícil de recordar.

Se percató de pronto como la expresión de Natsu cambiaba, sus ojos volviéndose serios y mirándola con preocupación. Se había tardado tanto en contestar.

Había tantas cosas que podía decir. Natsu entendería. Natsu siempre entendía.

Sin embargo, Lucy aún no estaba lista para abrir esa puerta en su alma

- Solo me gusta el arte – se limitó a decir.

Natsu, mostrando un sentido común que resultaba increíblemente sorprendente en él ya que no salía mucho a relucir, no volvió a insistir.

- Así que el otro día estaba viendo esta película porno de una instructora de yoga… – comento tranquilamente, como si estuviera hablando del clima. El cerebro de Lucy hizo algo extraño en respuesta al súbito cambio de tema.

- ¡Ugh, Natsu! ¡Demasiada información!

- Sí, sí. Pero me estaba preguntando, ¿Crees que Lissana acepte probar alguna de esas posiciones? Porque vi una que se veía…

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Sorpresa de sorpresa, Lissana había dado una respuesta positiva cuando se le propuso intentar esa nueva posición.

Lucy no había podido salir lo suficientemente pronto del apartamento.

Siendo un sábado por la noche, no tenía realmente a donde más ir que no fuera a Fairy Tail. Erza y Gray no estaban, pero si encontró a Cana Alberona, la borracha residente de la taberna.

Lucy realmente nunca le había prestado demasiada atención a Cana, hasta ese día. Hablar de algo referente a su madre siempre era consumidor para Lucy, la dejaba con esta horrible sensación de vacío que simplemente no sabía cómo llenar, porque le recordaba todas las perdidas, materiales e inmateriales, que habían seguido a la muerte de Layla. El vacío era por el lugar donde habían estado ambos padres, que se habían perdido completamente a consecuencia de la tragedia.

Judd Heartfilia había muerto en casi todo los aspectos junto con su esposa, solo había dejado atrás lo peor de su persona.

Realmente, no quería pensar en eso, pero una vez que abría esa maldita puerta del armario donde guardaba todos esos detalles era muy difícil volverla a cerrar.

Sintiéndose miserable, no era de extrañar que cuando Cana la invito a un bar cerca de la cantina pero donde había un flujo más constante de chicos atractivos, Lucy no tuvo la voluntad de decir que no.

Pegasus, el bar, era uno de esos nuevos lugares de moda, muchas veces más nice que Fairy tail. Incluso tenía el logo de un pegaso en azul neón. No le pidieron identificación, lo cual fue algo bueno ya que aún no cumplía la mayoría de edad, faltaban todavía unos cuantos meses para eso.

Cruzaron entre un mar de gente que se encontraba bailando hasta tomar asiento en la barra, donde un bartender con pestañas ridículamente largas le ofreció algo de tomar.

- Eh… ¿Una limonada?

- Traele un sex on the beach, y a mí un shot de whisky – intervino Cana – Puro.

Lucy alzó las cejas, mirando a Cana con sorpresa.

- ¿Qué? – se encogió de hombros descuidadamente – Querías olvidarte de todo un rato, ¿No? Además, la bebida no es tan fuerte.

- Pero no soy mayor de edad.

- ¿Y? La mitad de las personas allí atrás no lo son. Si tu no dices nada, yo tampoco lo hare – le guiño un ojo de manera cómplice – Así que vamos, vive un poco.

Lucy se mordió el labio, mirándola con inseguridad.

- ¿Sabes quién está viviendo en este momento? Natsu.

Lucy alzo una ceja – ¿Y eso que tiene que ver?

- Nada y todo, mi rubia amiga.

Lucy abrió la boca para preguntar que se refería con eso, cuando el mesero deposito sus bebidas delante de ellas. En automático, saco dinero para pagar.

- Nada de eso preciosa, ya está pagado – el bartender la detuvo.

Cana sonrió ampliamente – ¿En serio? ¡Genial!

- ¿Quién las pago? – dijo Lucy, no muy segura.

- El caballero de allá – señalando a su izquierda, el bartender indicó a un atractivo muchacho de lentes con pelo entre castaño y naranja. Sus ojos se encontraron con los de Lucy, y alzando su propia bebida hacia ella, le sonrió, guiñando un ojo.

Cana soltó un silbido – Oh, a eso le digo yo un espécimen ejemplar de hombre – y dicho eso se volvió a coquetear al bartender.

Lucy miro con sorpresa como el desconocido se acercaba hacia ella, su paso lento y seguro. Las personas se iban apartando de su camino, las mujeres a su alrededor mirándolo con claro interés, y Lucy se dio cuenta entre más se acercaba lo atractivo que era. Alto y claramente en forma, iba vestido con un traje sin el saco y con la corbata desabrochada en un claro look after office.

- Hey, hermosa.

Suave.

- He-Hey – respondió tontamente. Su mano se cerró en el vaso de su bebida – Eh… gracias por el trago.

- No lo menciones – tomo el asiento junto a ella – ¿Vienes solo con tu amiga?

- Sí.

Una ceja alzada – ¿No novio?

Lucy se sonrojo – Eso es muy directo – señalo. La sonrisa que recibió definitivamente hizo sus piernas temblar. Para disimularlo, le dio un trago a la bebida en su mano. Dulce, mmm…

- No me gusta perder mi tiempo.

Ahora fue Lucy la que alzo una ceja – Eso es un poco grosero.

- Pero cierto – replico tranquilamente. Tenía una voz suave, seductora, que hacia juego con su apariencia – ¿Así que, hay algún novio del que tenga que cuidarme que me vaya a querer ultrajar mi anatomía por comprarle un trago a su chica?

- ¿Si lo hubiera, que?

- Eso sería una verdadera lástima, creo que me llegaría hasta lo más profundo del alma – dijo con toda la seriedad del mundo. Lucy rodó los ojos, ganándose una risa.

Sus ojos oscuros estaban fijos en ella, interés escrito en cada parte de su cuerpo.

Lucy decidió que le gustaba.

Un breve vistazo hacia Cana la hizo percatarse que su amiga estaba al pendiente de su conversación. Cana sacudió sus cejas, una ligera sonrisa en sus labios, parecía decirle ¿Qué tal, chica?.

- ¿Cómo te llamas? – pregunto, inclinándose un poco hacía él.

- Loke.

- Yo soy Lucy – tomando otro trago de su bebida, decidió que esto la hacía sentir como Aurora. Confiada, sensual, y con una bebida en la mano, ella totalmente podía enfrentar a cualquier chico guapo con intenciones hacia ella.

- Mucho gusto, Lucy – se dieron la mano, y en lugar de estrecharla, Loke la beso suavemente.

Cana soltó algo que sonó como un ¡Uhhhh!, pero Lucy la ignoro. El movimiento había sido cursi y un tanto cliché, pero definitivamente le había dado mariposas en su estómago.

- Y no te preocupes por tu anatomía, está a salvo esta vez – añadió, su voz como quien no quiere la cosa. Otro trago a su bebida, el alcohol calentando su cuerpo – No tengo novio.

- Eso es difícil de creer. Una chica como tú, soltera, pareciera que es demasiado bueno para ser verdad – una sonrisa que Lucy se encontró devolviendo – Debes contarme todo, tengo toda la noche para escucharte.

Así que Lucy le contó. No de su madre, o de las cosas que hacían su corazón doler, o de lo difícil que era estar en una ciudad completamente nueva. No hablo tampoco de los sentimientos que no estaba sintiendo por Natsu, o de como una pequeña esperanza que ella no sabía que había tenido se había muerto cuando se enteró de Lissana un par de meses atrás, o como realmente solo quería estar en casa con él, viendo una película y pasando un buen rato. Hablo de ella, de sus planes universitarios y de como quería un trabajo en una biblioteca más adelante.

Loke estaba estudiando, ya en su segundo año en la carrera de negocios internacionales –por eso el traje. También era músico, porque ¿Por qué no? Era solo un ingreso adicional, pero le ayudaba al pagar los estudios.

Después de eso Lucy no pudo evitar mencionar lo mucho que le gustaban los músicos. Gusto culposo y todo eso.

Y en algún momento, entre las risas, el coqueteo, la charla y un par más de bebidas que solo la dejaron lo suficiente alegre sin llegar a emborracharse, Lucy solo se encontró en sus brazos en la parte trasera de su carro, sus labios moviéndose contra los de ella.

Más sorprendente fue que en ese instante, todo se fue de su cabeza.

No hubo vacío, negación ni dramas.

Solo ella y un chico estúpidamente atractivo, besándose en el asiento de su auto como si fueran los personajes de uno de los libros que a ella le gustaba leer.

Y realmente le gustó.

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Heeeey!

Hola a todo el mundo! No andaba muerta, si alguien lo llego a pensar! XD

Espero les haya gustado, no habia escrito en mucho tiempo siendo honesta y estoy un poquito oxidada. Les gusto? Dejen review. No gusto? Dejen review para decirme porque.

Besos y abrazos a todos!

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¿Reviews?